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La ventana. Revista de estudios de género

versión impresa ISSN 1405-9436

La ventana v.3 n.28 Guadalajara dic. 2008

 

En la mira

 

El relato de las mujeres

 

Alfonso Hernández Rodríguez*

 

Perrot, Michelle. Mi historia de las mujeres. Buenos Aires, FCE, 2008.

 

* Maestro. Cursa el doctorado interinstitucional de cooperación y bienestar social, Universidad de Oviedo–UdeG, CUCiénega. Profesor de la Escuela Normal Superior de Especialidades de Jalisco. Correo electrónico: ruyalfonso7@yahoo.com.mx.

 

La historia es lo que pasa,
la sucesión de acontecimientos...
Pero también es el relato
que se hace de ellos

 

Michel Perrot es una de las constructoras de la historia de las mujeres que ha nutrido un movimiento que muestra a hombres y mujeres la trascendencia del devenir de éstas a través de los tiempos, sus luchas y sus estrategias para obtener su independencia; dice que "Esta historia de las mujeres no es 'mi' historia de las mujeres. Este posesivo no implica ninguna propiedad". Por lo contrario, señala que lo que comenzó como una historia de las mujeres ha llegado a convertirse en una historia del género que hace énfasis en las relaciones entre los sexos e integra la masculinidad.

En su trayectoria, ella se sintió comprometida con el movimiento de las mujeres, quería conocer su historia, que no existía; de allí que cobra importancia lo no dicho por otros antes y que marca una inmensa tarea, misma que la lleva a señalar que más que haber una historia de las mujeres, habían preguntas, en las que la tarea inicial era romper el silencio de las mujeres, sacarlas de ese silencio excluyente y de la consecuente invisibilidad, donde el cuerpo de las mujeres asusta, "se le prefiere tapado", dice y como se le ve poco, poco se habla y cuando se hace referencia a ellas, se hace desde la imaginación más que ser descritas o narradas, todo por la asimetría sexual de la fuente, que ha sido un factor notable y desigual, según de la época de que se trate.

Ella señala que en la historia de las mujeres el silencio más profundo es el del relato, que al ser construido en sus inicios por los varones griegos o romanos, es un relato que hace referencia a lo público, entendido éste como masculino y, por tanto, las mujeres no tienen lugar en cómo se cuenta dicho relato; es así que hasta la época medieval aparecen algunas mujeres en la historia como mártires pasivas, más que como actoras de la historia.

En los siglos XVIII y XIX, la historia se profesionaliza y comienzan a aparecer las mujeres y las relaciones entre los sexos; ya en el siglo XX la situación cambió, sobre todo en el tercio final: la mujer pasó a ser objeto y sujeto de la historia, ligado esto a la crisis de los sistemas de pensamiento, a las alianzas disciplinarias y la evolución de la subjetividad.

Por medio del texto, revisa con detalle los múltiples casos de subordinación de las mujeres en el transcurso de la historia y se observa que cualquier esfuerzo por acercarse a esa historia quedaría fragmentado si no se da cuenta o se historizan las causas de la opresión que hasta la fecha soportan las mujeres y que, de acuerdo con lo señalado por Judith Butler, tiene su origen en la aparición del sistema sexo–género que induce a hombres y mujeres a la heterosexualidad para constituir la familia como unidad económica.

Entre algunos de los pendientes que expresa ella misma como temas importantes están la locura en las mujeres (que ha sido asociada como algo inherente a ellas) y la violencia en los varones (también como algo inherente a ellos); por otro lado, también queda pendiente el tema de la delincuencia y la criminalidad femenina, en donde la sociedad, al parecer, castiga de manera diferenciada a los varones y a las mujeres, señala que en Francia 96% de la población carcelaria es de varones y 4%, de mujeres. Lo notable en ese caso es que las mujeres son las más abandonadas y marginadas "como si contravinieran de forma especial la de lo femenino". Esta asimetría carcelaria no sólo resulta una expresión de la violencia de los varones a través del sistema judicial, o de la victimización de las mujeres, sino que esto es un síntoma, pero se pregunta ella: ¿un síntoma de qué?

Otro pendiente es ir más allá de las fronteras temporales y espaciales, ya que la historia de las mujeres y también la del género se han desplegado más allá del mundo occidental, es una historia global con una diversidad de experiencias y de valores, que también tiene lugar en el oriente, en Latinoamérica, en África, etcétera.

Perrot escribe casi al final de su libro que "Lo que más me sorprende es la inmensidad de lo que no dije o abordé", así de extensa es la tarea que se asignó al emprender esta labor en la que nos relata su visión de la historia de las mujeres y de los hombres, al mostrar sus indagaciones, trazando diagonales en esa historia, que abarcan el análisis de las fuentes: el cuerpo, el alma, el trabajo y la profesión; las mujeres en la polis y finalmente el presente, el hoy.

Para finalizar esta reseña, qué mejor que lo dicho por Michelle Perrot al referirse a la historia de las mujeres: "Escribir su historia no es un modo de reparación, sino un deseo de comprensión, de inteligibilidad global".