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Desacatos

versão On-line ISSN 1405-9274

Desacatos  no.38 México jan./abr. 2012

 

Esquinas

 

Violencia, sexo, edad y refranero

 

Violence, Sex, Age and Proverbs

 

Anna M. Fernández Poncela

 

Departamento de Política y Cultura, Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco, Distrito Federal, México. fpam1721@correo.xoc.uam.mx

 

Recepción: 25 de julio de 2009
Aceptación: 8 de diciembre de 2009

 

Resumen

En este texto se revisa la violencia verbal y simbólica en el lenguaje, en particular el refranero popular en lengua española y en concreto la violencia hacia algunos sectores sociales: las mujeres, la infancia y la vejez.

Palabras clave: violencia, sexo, edad, refranero, lenguaje.

 

Abstract

This text goes through the verbal and symbolic violence in language and in the popular proverb in Spanish language.The point is the violence to some social sectors: women, children and old people.

Keywords: violence, sex, age, proverbs, language.

 

INTRODUCCIÓN

El habla es acto social... El habla produce acción social
y tiene consecuencias para nuestros modos de estar en el
mundo y, en última instancia, para la humanidad.

Alessandro Duranti.

 

Los textos son un intercambio social de sentido, un hecho
sociológico y un encuentro semiótico en el cual tiene lugar
el intercambio de significados. Todo ello en un contexto
determinado y compartido —no anterior ni externo
a los sujetos— para los cuales existe una competencia
interaccional. Sobre esto "No sólo el 'contexto' determina
el sentido de las producciones significativas, también éstas
actúan sobre ese contexto, del mismo modo que no sólo
los sujetos producen los discursos, sino que también son
un producto de ellos".

Jorge lozano, Cristina Peña-Marín y Gonzalo Abril.

 

Las narrativas que nos acompañan en la vida nos influyen de alguna manera y nosotros las influimos: las creamos y las recreamos, las desechamos o las adaptamos. los refranes populares son una de dichas narrativas. Aunque fueron creados en una época histórica y un contexto social1 diferentes —los hay también de fecha reciente—,2 han perdurado hasta nuestros días: no son supervivencias del pasado (Malinowski, 1976), sino readaptaciones actuales. Si bien en algunos ámbitos no son tan usuales como antaño, no es menos cierto que aparecen en nuestra oralidad popular de vez en cuando, o en todo caso forman parte de nuestra herencia cultural, ya como discurso, ya como creencia. los refranes conforman un conjunto de enunciados que producen y reproducen definiciones sociales, formas de pensar y actuar, roles y estereotipos. Imponen códigos, los critican, los imponen, critican o legitiman de nuevo, según el caso. Muestran, aconsejan, describen, interpretan, evidencian, prescriben. Portan un conjunto de ideas preconcebidas de "cómo son", "cómo deben ser las cosas" o "cómo no deben ser" de acuerdo con los códigos sociales y las normas de conducta hegemónicas de cada modelo cultural. También existe una mirada crítica sobre los diferentes temas, pero no es tan abundante como el discurso que respalda al sistema normativo establecido socialmente, el statu quo dominante. De ahí su calificación de didáctico-moral (Conca y Guia, 1996), o incluso de lapidario (Pérez, 1988), entre otras definiciones.

Aquí se considera al refranero popular como un relato oral y narrativa social que forman parte de la cultura popular —interrelaccionada con la cultura hegemónica—, toda vez que se muestra cómo crea, o fortalece, un discurso hegemónico discriminatorio y violento hacia sectores sociales no dominantes al estereotiparlos, desvalorizarlos y, por tanto, al discriminarlos incluso a través del uso de la violencia.

 

LA VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES Y GRUPOS ETARIOS

La violencia es toda acción u omisión, directa o indirecta, que limita o impide el libre ejercicio de los derechos humanos de una persona. Según el artículo 1 de la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer de la Organización de las Naciones Unidas (ONU):

se entiende todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o privación arbitraria de libertad, tanto si se produce en la vida pública como en la privada (ONU, 1993).

los tipos de violencia son física, sexual y psicológica; los espacios: la familia, la comunidad y el Estado.3 El tema se había tratado en la Primera Conferencia Internacional de la Mujer que tuvo lugar en México en 1975. En 2007 se aprobó la ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida libre de Violencia, donde se estableció que los tipos de violencia contra las mujeres son física, patrimonial, económica y sexual. En el artículo 6 se añade: "Cualquiera otras formas análogas que lesionen o sean susceptibles de dañar la dignidad, integridad o libertad de las mujeres", y los capítulos subsecuentes abarcan la violencia familiar, laboral y docente, en la comunidad, institucional y feminicida.4

Quisiéramos agregar que se puede observar otra suerte de violencia o especie de agresión5 distinta del ejercicio de la fuerza física o material directa, es decir la coacción psicológica, emocional y cultural. la violencia simbólica y concretamente la violencia en el lenguaje es más indirecta e inconsciente, menos visible y más tolerada por ello, pero igual de opresiva. No es violencia física, pero sí coerción que perpetúa la discriminación, la desvalorización, la dependencia y el control. Se trata de una violencia que estructura tanto la psique personal como la mentalidad y el imaginario cultural. No se limita a la violencia emocional de gritos, humillaciones, burlas, amenazas, intimidaciones, insultos o vejaciones,6 tiene que ver con invisibilizar —androcentrismo— y desvalorizar —sexismo— a la población femenina en general, y con adjudicarle roles y estereotipos como modelo a seguir, o denunciar y erradicar en su caso.7 El objetivo de este texto es la revisión de la violencia verbal y simbólica (bourdieu, 1999), en especial de género y edad, inscrita en el refranero popular. Una violencia que existe, que se ve poco y se reconoce o investiga menos. Se hará una revisión de la bibliografía teórica existente y de la reflexión práctica más amplia con casos y ejemplos de estudio. la agresión o violencia simbólica y lingüística también se registra en otros grupos sociales o etarios. Se trata de la misma dinámica empleada hacia las mujeres: aparentemente desvalorizar y supuestamente controlar.

Una cuestión que ha de quedar clara desde un inicio es que el lenguaje no es sexista ni discriminatorio per se, pero sí puede serlo el uso que las personas o las culturas hacen del lenguaje: el habla, la lengua y los significados. lo mismo se podría decir del refranero, porque como parte de la cultura popular posee un carácter polisemántico y gran ambigüedad. No obstante, hay ciertas tendencias androcéntricas y sexistas, discriminaciones muy claras por razones de edad, producto de su creación y uso. En estas páginas se revisarán la imagen y las creencias en el tratamiento discursivo de las mujeres, la infancia y la ancianidad; no sólo la discriminación y violencia de género, sino también por razones de edad.

Es necesario subrayar de manera preliminar que en este trabajo se pretende hacer una revisión y una reflexión de carácter general de los mensajes y el discurso que el refranero contiene en torno a la violencia hacia las mujeres, la infancia y las personas adultas mayores. Por supuesto, hay otro tipo de mensajes no violentos y el refranero como fruto de la cultura popular reporta una gran ambivalencia en este sentido, aunque presenta una línea de pensamiento tendencial que es estudiada en este texto. Por otro lado, más allá de su vigencia, afirmamos que ésta continúa entre varios grupos, quizás no con la intensidad y extensión de antaño, si bien podemos corroborar que goza de salud en varios ámbitos en nuestros días. En todo caso, como hemos advertido hay refranes que ya no se utilizan o no se escuchan tanto como antes, pero conforman nuestra herencia cultural. No se estudiarán en su contexto y uso, simplemente sus mensajes y el significado de los mismos. Además es pertinente aclarar que los refranes no son determinantes de conducta. No obstante, parece obvio que son fuente de imágenes y creencias (lozano, Peña-Marín y Abril, 1999; Duranti, 2000), de estereotipos culturales e introyecciones psicológicas como parte del lenguaje, entendido como acto social (Van Dijk, 2001a) que la sociedad reproduce dentro del entramado de la construcción cultural y afectiva de la misma. Se propone una nueva veta de estudio sobre el tema: revisar algunos de los mensajes y discursos del refranero, valorar su importancia cultural y visibilizar la violencia simbólica y verbal. Esto es, iluminar la cocreación del refranero popular en la formación y reproducción de representaciones para ciertos grupos sociales que dan lugar al menosprecio, la dependencia, el control, y de paso justifican el uso de la violencia hacia otros sectores sociales. Como se verá con posterioridad, el discurso es un medio y un recurso en el ejercicio del poder.

 

LENGUAJE Y DISCURSO8

El lenguaje es un recurso de la cultura y el habla una práctica cultural. Es un modo de acción:

[Es] un conjunto de estrategias simbólicas que forman parte del tejido social y de la representación individual de mundos posibles o reales... en una visión del lenguaje como un conjunto de prácticas que desempeñan un papel esencial en la mediación de aspectos materiales e ideativos de la existencia humana y, en consecuencia, en la creación de maneras singulares de estar en el mundo (Duranti, 2000: 22-23).

la manera en que hablamos sobre el mundo afecta la forma de explicarlo y comprenderlo, y el mundo existe a través del matiz de las palabras: "Es en y por el lenguaje como el hombre se construye como sujeto" (benveniste, 1984: 180). El discurso es un proceso semiótico, se identifica con el enunciado o con lo que es enunciado —concatenación de frases que se construyen—, es producido por un sujeto por medio de la apropiación del lenguaje (benveniste, 1984). Se trata del lugar de construcción de un sujeto: a través del discurso el sujeto se construye y construye el mundo como objeto (Greimas, 1987), es un proceso expresivo que integra registros semióticos heterogéneos. El discurso es básicamente:

una forma de uso del lenguaje... un proceso de comunicación [que] es una caracterización que incorpora algunos de estos aspectos funcionales... las personas utilizan el lenguaje para comunicar ideas o creencias (o para explicar emociones) y lo hacen como parte de sucesos sociales más complejos (Van Dijk, 2001a: 22).

una actividad humana controlada, intencional y con un propósito: por lo general no hablamos, escribimos, leemos o escuchamos de modo accidental o tan sólo para ejercitar nuestras cuerdas vocales o manos... Aunque las intenciones y los propósitos suelen describirse como representaciones mentales, también son social-mente relevantes porque se manifiestan como actividad social y porque nos son atribuidos por otros que interpretan esa actividad: es así como los otros nos interpretan o definen como personas más o menos racionales y, al mismo tiempo, como actores sociales (Van Dijk, 2001b: 28-29).

En relación con las intenciones:

para definir el poder social es el de control. Un grupo tiene poder sobre otro si tiene alguna forma de control sobre ese otro grupo. Más específicamente, un control de este tipo puede aplicarse a las acciones de [los miembros de] el otro grupo: controlamos a los otros si podemos hacer que actúen como deseamos (o impedir que actúen en contra nuestra). [...] suele utilizarse el término hegemonía para hacer referencia al poder social: el poder hegemónico hace que las personas actúen como si ello fuera natural, normal o simplemente existiese consenso (Van Dijk, 2001b: 40, 43).

El discurso no es sólo un medio para el ejercicio del poder, es también un recurso de poder:

debemos tener presente que el poder social de los grupos no es monolítico, permanente ni carente de contradicciones. Es ejercido y puesto en práctica diariamente por los miembros del grupo, también mediante textos y habla. Esta realización individual hace posibles las variaciones, el disenso e incluso los cam-bios (Van Dijk, 2001b: 49).9

Hay algunos estudios y publicaciones sobre las relaciones de género y en cuanto a la infancia y a la tercera edad en México. Debemos enfatizar que este trabajo se concentrará en la discriminación discursiva y simbólica. Algo que bien pudiera hacerse extensivo para la infancia y los adultos mayores, así como a otros grupos sociales no hegemónicos es que:

La producción de formas culturalmente apropiadas respecto al comportamiento de los hombres y las mujeres es una función central de la autoridad social y está mediada por la compleja interacción de un amplio espectro de instituciones económicas, sociales, políticas y religiosas (Conway, bourque y Scott, 1997: 23).

 

REFRANES Y MENSAJES

Lo que nos importa, a instancias de este trabajo, es que los refranes son fórmulas de pensamiento y un acto de comunicación nacidos de las necesidades mnemotécnicas (RAE, 1992) de las culturas orales, son parte de un discurso que almacena conocimientos. Reflejan una manera de entender el mundo en un momento concreto en una sociedad determinada, aunque tengan larga duración en el tiempo y una difusión geográfica amplia. Se trata de una narrativa didáctico-moral todavía vigente, si no en todo su significado discursivo sí en su práctica discursiva, común en ciertos sectores y ambientes (Reyes Heroles, 1989: 27).10 Como se mencionó desde un inicio, el lenguaje produce relaciones intersubjetivas y a la vez es su producto. El lenguaje orienta, regula y transforma los modos de correspondencia entre los sujetos, objetiva la realidad, crea y actualiza el mundo.

Las objetivaciones comunes de la vida cotidiana se sustentan primariamente por la significación lingüística. [...] El lenguaje es capaz de transformarse en depósito objetivo de vastas acumulaciones de significado y experiencia, que puede preservar a través del tiempo y transmitir a generaciones futuras. [...] Me proporciona una posibilidad ya hecha para las continuas objetivaciones que necesita mi experiencia para desenvolverse (berger y luckmann, 1986: 55-57).

Algo similar podríamos decir de los refranes como parte del lenguaje, como discurso: acumulan significados, objetivan y tipifican experiencias. El refranero popular a través de sus operaciones sirve como medio para ciertos fines, como persuadir, cooperar con otros, inducir comportamientos, amenazar, aconsejar, disuadir de conductas, etc. los refranes son una:

Forma antigua popularizada, anónima breve, que presenta un lenguaje metafórico, no exento, en algunos casos, de cierta jocosidad, y que se ayuda de una serie de elementos mnemotécnicos para facilitar su memorización. basa su sabiduría en una experiencia que se considera contrastada, lo que le confiere un carácter sentencioso y verdadero, no siempre cierto (Conde, 2004: 3).

Como hemos precisado, si bien la mayoría de los refranes revisados provienen de la Península Ibérica, tienen años o siglos de antigüedad y no son tan empleados como en otras épocas, no es menos cierto que se utilizan todavía en determinados espacios y que presentan cierta vigencia. Aunque en ocasiones no se reconozca fehacientemente, vienen a la mente y a veces son expresados. Para efectos de la revisión y análisis de contenido que realizaremos, se utilizan refraneros de España y México, pero numerosos dichos se comparten con otros países de habla hispana. la revisión histórica nos ayudará a ubicar de dónde venimos y qué decían nuestros antepasados. En general el refrán proviene del Viejo Continente, concretamente de España. Algunos son producto reelaborado en diversos pueblos del mundo (Guevara, 1974) y se encuentran en América latina y otras latitudes en diferentes versiones.11

 

LAS MUJERES Y LA VIOLENCIA SIMBÓLICA EN EL REFRANERO12

Para empezar, sobre el trato del refranero popular hacia la población femenina es preciso reparar en los aspectos apuntados por las personas que han estudiado el tema. En primer lugar, existe un gran número de refranes dedicados a las mujeres. En segundo lugar, la mayoría son de carácter negativo, con tintes agresivos y violentos (Fernández Ponce-la, 2002, 2009; Sánchez y Vallés, 2008). En tercer lugar y grosso modo, pueden dividirse en categorías: los refranes que señalan los defectos de la mujer (García, 1994) o lo que se ha llamado estereotipos "reales" o "cómo son las mujeres" (Fernández Poncela, 2002), aquellos que previenen a los hombres sobre el comportamiento femenino (García, 1994), los que aconsejan o legitiman el uso de la fuerza y el maltrato hacia ellas con objeto de corregir su mal-dad "por naturaleza" (Fernández Poncela, 1994a, 1994b; Calero, 1999) —se advierte a los hombres respecto de las artimañas de las que son capaces, en especial en el aspecto sexual (Calero, 1999)— y los que preconizan un prototipo (Calero, 1999) o imagen ideal, también denominado "deber ser" (Fernández Poncela, 1994a, 1994b) para ser aceptadas por la sociedad y de paso adaptarse a las necesidades de los hombres (Calero, 1999). Por supuesto, todo esto está anegado, cuando no sumergido, en la agresividad verbal y la violencia simbólica (bourdieu, 1999). Se verán aquí brevemente algunos ejemplos.

Se puede presentar un resumen, en función de lo ya investigado, en torno a la caracterización de las mujeres en el refranero según autores y autoras especialistas en el tema. Hay mensajes que muestran a las mujeres como malvadas "por naturaleza", luego como charlatanas, mentirosas, indiscretas, irracionales, incoherentes, desordenadas, mudables, contradictorias, peligrosas, iguales a los animales y peores que el demonio. Se les considera "un mal necesario", "culpables de todo mal" y por ello "merecen maltrato". Esto es: se justifica y legitima el control, la domesticación y el maltrato. En el reverso de la moneda, las imágenes idealizadas, las mujeres serían calladas, discretas, sumisas, obedientes, limpias, caseras, laboriosas, hacendosas y trabajadoras. Al respecto, se añade en la refranística popular la exclamación de "quién encuentra ese tesoro" para subrayar la escasez de este tipo de mujeres (Fernández Poncela, 1994a, 1994b, 2002).

Según esta narrativa social, las mujeres tienen muchos defectos y son mentirosas, histéricas, infieles, hipócritas, parlanchinas, ingratas, interesadas, curiosas, sucias, codiciosas, mandonas, mudables y traidoras (García, 1994). Por todo ello se aconseja y sugiere a los varones el trato que han de darles (García, 1994): la violencia queda más que legitimada ante tanto defecto. Hay violencia en el discurso y los mensajes al retratar a las mujeres cual imagen de todo lo negativo. la violencia en el lenguaje justifica, cuando no aplaude, el maltrato con objeto de hacerlas desistir de su comportamiento e inducirlas a seguir un modelo nuevo, es decir, violencia en el ámbito de las prácticas sociales, más allá del lenguaje y el discurso.

Viudas de "la tierra arrasada" trabajando en caminos municipales, Nebaj, Quiché, 1988.

Otras aproximaciones (Calero, 1999) subrayan que con objeto de controlar y sojuzgar a las mujeres el refranero las considera: débiles, indecisas, con tendencia a equivocarse, no inteligentes, incapaces de hacer lo correcto, algo así como menores de edad y con necesidad de guía, por supuesto, masculina. Agregan que las mujeres tachadas de malvadas por naturaleza son perversas y poseen innumerables defectos, por lo cual los hombres deben encauzarlas por medio del uso de la fuerza y el maltrato. También se establece y define el prototipo ideal de mujer según las pretensiones y necesidades masculinas. Este ideal aparece como obligatorio, puesto que la aproximación a dicha imagen es la que proporcionará aceptación social a las mujeres. Dicho sea de paso, la única promoción social permitida para ellas, de acuerdo con el estudio del refranero, es el matrimonio. las mujeres tienen que ser dóciles, obedientes, fieles, honestas, adaptables, dulces, laboriosas, ahorradoras, prudentes, piadosas, hogareñas, calladas, discretas, bellas y femeninas (Calero, 1999). Se propugna su necesario alejamiento del poder y de la to-ma de decisiones a partir de su desacreditación y porque son incapaces, no poseen inteligencia, les falta carácter, son volubles e intolerantes, por lo que han de ser reducidas al ámbito del hogar y a actividades de carácter servil. Se previene a los hombres sobre las artimañas femeninas, en especial las relacionadas con el libre ejercicio de la sexualidad. El mensaje es que una mujer sexualmente activa es un peligro. ligado a este aspecto, se penaliza el adulterio femenino —no así el masculino— a través de la vigilancia y la reclusión, entre otras cosas, para confirmar la legitimidad de la descendencia. En síntesis, podemos enumerar algunas características sobre cómo son las mujeres según el refranero popular:

1. Las mujeres son charlatanas (parlanchinas), mentirosas (engañosas), indiscretas e intrigantes:

Truchas y mujeres, por la boca se pierden.

Antes se queda el ruiseñor sin canción, que la mujer sin conversación.

Ni al perro que mear ni a la mujer que hablar, nunca les ha de faltar.

La mujer y la mentira nacieron el mismo día.

Mujer que no mienta ¿quién la encuentra?

En cojera de perro y lágrimas de mujer no hay que creer.

Nunca hombre sabio y discreto revela a la mujer un secreto.

 

2. Las mujeres son incoherentes, desordenadas, volubles (mudables, contradictorias, inestables), inseguras y tontas —se hace hincapié en la sinrazón femenina y su hipersentimentalismo, por llamarlo de alguna manera—:13

La cabeza de la mujer es el varón.

Mujeres y libros, siempre mal avenidos.

La mujer tiene largo el cabello y corto el entendimiento.

Entre el sí y el no de una mujer, no cabe la punta de un alfiler.

Febrero y las mujeres, por día diez pareceres.

Como se muda la luna, el necio y la mujer se mudan.

Mujer, viento y verdura, pronto se mudan.

 

3. Son irracionales, inadecuadas y salvajes como los animales. las mujeres son comparadas con las características negativas de los fenómenos de la naturaleza, con los objetos y las cosas, pero también son susceptibles de ser contrastadas con los animales, en igualdad de condiciones y en ocasiones colocándolas por debajo de éstos:

El buey para que are y la mujer para que guarde.

El marrano y la mujer, más vale acertar que escoger.

Gatos y mujeres, buenas uñas tienen.

De mujer compuesta en función y mula gorda en feria, ten cautela.

La mujer en mi país es un mono natural, cuanta moda se presenta ella la tiene que usar.

La mujer es el piojo del hombre.

 

4. Son iguales o más malvadas que el mismo demonio o son señaladas como sus maestras:

Dijo la mujer al diablo: ¿te puedo ayudar en algo?

Tres hijas y una madre, cuatro diablos para el padre.

La mujer sabe un poco más que barrabás y Satanás.

A ratos, la mujer da lección a los demonios nonatos.

 

5. Son malvadas y peligrosas en general, merecen desconfianza y precaución por una parte, y maltrato y domesticación por otra:

Las mujeres son un mal necesario.

La mujer, el fuego y los mares son tres males.

Las mujeres son la perdición de los hombres.

A quien tiene escopeta, guitarra, reloj o mujer, nunca le falta un traste que componer.

El hombre ha de tener tres cosas codiciadas: su mujer, su caballo y su espada.

La mujer como la escopeta, cargada y en un rincón.

La mujer en la casa y la pierna quebrada.

De la mujer buena te has de guardar y de la mala no fiar.

No hay más que dos mujeres buenas en el mundo: la primera se ha perdido y la otra hay que encontrarla.

La nuez y la mujer, a golpes se han de vencer.

A la mujer y a la cabra, soga larga.

A la mujer y a la mula, vara dura.

El burro flojo y la mujer mala, apaleados han de ser.

La mujer es animal que gusta de castigo.

Espuela quiere el bueno y mal caballo; y la mujer ma la y buena, palo.

¿En qué se parecen la mula y la mujer? En que una buena paliza las hace obedecer.

Con la mujer, ojo alerta, mientras no la vieres muerta.

La mujer es sólo buena después de muerta.

 

6. Para enlazar con el siguiente apartado, presentamos la comparación entre las mujeres y los niños —y niñas—. las mujeres son consideradas como menores de edad, con necesidad de cuidado, guía y castigo, infantilizadas y de paso desvalorizadas, juzgadas de inocentes y de inconscientes. Esto también es agresión hacia la infancia.

Niños y mujeres, dan más disgustos que placeres.

La mujer y el niño, sólo callan lo que no han sabido.

Mujer, niño y loco no guardan secreto de otro.

 

EL TRATAMIENTO DESPECTIVO DEL REFRANERO HACIA LA NIÑEZ Y LA JUSTIFICACIÓN DEL MALTRATO INFANTIL

En cuanto a la infancia, el refranero utiliza las palabras "niño" y "niña" —más la primera que la segunda—, y en ocasiones el genérico masculino que incluye a ambos sexos. Apenas hay refranes específicos sobre niñas, todo lo contrario que sobre mujeres y viejas.14

1. Varios refranes dan a entender que los niños y las niñas son muy valorados. No obstante, también presentan características que los hacen parecer poco gratos.15 Un aspecto es su dinamismo, ya que son muy movidos y traviesos. Esto no es violencia simbólica, tal vez, pero se parece mucho a una antesala de la misma:

El que con niños se acuesta, cagado se levanta.

El que con niños se acuesta, amanece orinado.

Niño quieto y callado, es que hace algo malo.

Niño con pies, no me lo des.

 

2. La crianza implica varias cuestiones, como la alimentación y el cuidado, además de la disciplina. En este último punto el maltrato infantil resalta como algo usual, una descripción que a su vez es legitimación, pero sobre todo orientación y consejo dentro de la intención didáctico-moral del refranero: la disciplina es importante, no hay que consentir ni mimar al niño, no se debe malcriar:

Al niño llorón, boca abajo y coscorrón.

Niño mimado, niño ingrato.

 

3. La infancia es acusada de indiscreta y hay que desconfiar de ella, así como de las mujeres. Si bien aquélla, a diferencia de éstas, es también sin-cera. Se compara a los niños con los locos y los borrachos de forma algo dura quizás:

Dicen los niños en el portal lo que oyen a sus padres en el hogar.

Lo que no quieras que se sepa, que niños no lo oigan ni lo vean.

Niños y locos lo cuentan todo.

¿Quieres saber la verdad? Los niños y los locos te la dirán.

Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.

 

4. La infancia es considerada fiel y agradecida, pero no por ello deja de señalarse su variabilidad en el refranero. los infantes son comparados con locos y viejos, así como con las mujeres, por medio de metáforas eficaces e ilustrativas:

Allá va el niño donde lo tratan con cariño.

El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.

Amor de viejo y de chiquillo, agua es en canastillo.

El amor y el niño empiezan brincando y acaban llorando.

Niños y mujeres no agradecen.

 

5. Los más pequeños suelen ser protagonistas de travesuras y pleitos, por lo que parece conveniente cuidarse de ellos. Se les compara con el diablo y a menudo con animales. Todo ello no hace más que recordarnos los refranes dedicados a las mujeres. Tanto mujeres como niños son considerados seres menores de edad y sin sentido:

Algo de ángel tiene el niño, y mucho de animal dañino.

Los muchachos, no son hombres, sino diablos.

A quien mal quieras, en manos de chiquillos le veas.

Tal te veas entre enemigos, como pájaro entre niños.

 

6. En resumen, los niños son comparados con animales, locos, viejos, borrachos, diablos y mujeres. queremos enfatizar que esta contrastación implica cierta minusvalorización, desvalorización y violencia simbólica hacia la infancia, y los otros grupos sociales mencionados, en sentido similar a lo visto para las mujeres, y a lo que constataremos a continuación para los adultos mayores:

Niños y pollos, siempre comiendo y siempre hambrientos.

Gatos y niños siempre dicen "mío, mío".

Hijos buenos, los menos; los más, parecen hijos de Satanás.

Los niños y los locos adivinan.

Niño que bebe vino y mujer que habla latín no han de tener buen fin.

Niños y mujeres dan más disgustos que placeres.

Predicar a niños, confesar a monjas y espulgar a perros, perder el tiempo.

 

7. Otra manera de desprestigiarlos es compararlos con las personas de edad avanzada. En este caso, las y los ancianos parecen ser los más perjudicados en la contrastación ante los niños y las niñas, son objeto de burla y escarnio. Sin embargo, no se deja por ello de minusvalorar también a la infancia:

El niño por su bien llora; y el viejo, por su mal.

Los niños siempre hablan de lo que están haciendo, los viejos de lo que hicieron y los pendejos de lo que van a hacer.

Los viejos, a la vejez, se tornan a la niñez.

Los viejos son dos veces niños.

 

8. La educación y la disciplina en el refranero justifican y legitiman el maltrato de forma clara y directa, el castigo y el golpe figuran como el principal medio educativo. Se habla de domar y enderezar mediante el castigo y el golpe. Y más que como insinuación o justificación, aparece como consejo claro y directo:

Castigar cuando empieza el niño a andar.

El palo, en verde se endereza.

Desde chiquito se ha de criar al árbol derechito.

Doma a tu hijo pequeño, que grande no tiene remedio.

A hijo malo, pan y palo.

Al hijo más amado, del pan y del palo.

Al hijo querido, el mayor regalo es el castigo.

Quien no castiga, mal cría.

Quien se olvida del castigo, no quiere bien a su hijo.

 

El amor, no sólo la buena educación y la corrección, se demuestra por medio del castigo. la calidad moral, bondadosa y correcta de los progenitores, también. Al parecer no hay escapatoria, la legitimación del maltrato físico es clara, se introduce como algo normal y necesario dentro de la educación. Todavía hoy algunas prácticas sociales continúan abrevando de estas viejas creencias.

Al mulo y al muchacho, en el rabo.

Hijo mimado, mal educado.

Hijos y criados no has de regalar, si quieres de ellos gozar.

Hijos y criados sujetos, para que tengan respeto.

El que escatima el palo, malcría al hijo.

El que a su hijo consiente, está criando una serpiente.

 

En ocasiones se describe la división en la imposición del castigo según el sexo de los progenitores. las madres son presentadas con una imagen más benévola, el padre es o aparece como la figura de autoridad última en la familia, en el mismo sentido que en la canción infantil o en los cuentos populares:

El padre para castigar y la madre para tapar.

Azote de madre, ni rompe hueso ni saca sangre.

 

9. Aunque también se destaca que los tiempos están cambiando y los niños son más libres y vitales, los nuevos refranes son pocos y quizás se abran paso hacia el futuro:

En los tiempos que andan, los hijos mandan.

Hoy el niño menos diestro quiere enseñar al cura el Padrenuestro.

 

REFRANES QUE SUBESTIMAN Y RIDICULIZAN A LAS PERSONAS DE LA TERCERA EDAD

Respecto de la tercera edad, el refranero utiliza las palabras "viejo" y "vieja". El primer término como supuesto universal genérico.16

1. Se observa menosprecio hacia la vejez. Hay burlas duras y mordaces, otras veces frívolas y jocosas centradas en la decadencia de sus características físicas:

Calvicie, canicie, muelas y dientes son accidentes; impotencia, arrugas y arrastre de pies, eso es la vejez.

Catarro, casamiento y cagalera llevan al viejo a la huesa.

Los viejos son como los cuernos: duros, huecos y retorcidos.

 

Es común sostener que los ancianos tienen mal carácter por las quejas de sus males o por su enojo con la vida y con todos en general:

¿Qué es la vejez? Estornudar, toser, gruñir y preguntar qué hora es.

A la vejez, se acorta el dormir y se alarga el gruñir.

Los viejos son codiciosos y maliciosos.

Años y desengaños hacen a los hombres huraños.

 

2. Se estigmatiza, como en el caso de las mujeres, que hablen mucho:

Al viejo nunca le falta qué contar, ni al sol ni al hogar.

Antes faltarán peces en el mar que le falten al viejo cosas que contar.

Todos eran en la conseja, y más la vieja.

 

3. En ocasiones se trata a los ancianos de forma dura, sin respeto ni valoración, o con franca violencia. Si esta etapa, inevitable, se vive o sobrevive en condiciones adversas, en la pobreza y la enfermedad es señalada como doblemente pesada y dolorosa. Por otra parte, aparece la idea de la muerte, quién sabe si para aligerar, prevenir, exorcizar o asustar:

Los viejos, al rincón.

Hombre anciano, cuando muere no es llorado.

La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que la esperanza.

El viejo que no tiene, fortuna no espere.

No hay vida más trabajosa que vejez menesterosa.

Para enfermedad de años no hay medicina.

La vida pasada, hace la vejez pesada.

Viejos y al par dichosos, pocos.

La vejez es fría, y la muerte más todavía.

Dijo la muerte al viejo: "¿Qué haces aquí?" Y respondió el viejo: "Esperándote a ti".

 

4. El problema principal de los adultos mayores es la falta de salud, enfermedades en general y en especial aquellas relacionadas con la edad. El tema se trata con cierta ironía y en tono jocoso. Más que burla directa, se intenta quitarle grave-dad al asunto. la enfermedad es percibida como amenaza, prevención o susto:

Vejez, ausencia de bien.

La vejez no viene sola.

Ancianidad, hermana de la enfermedad.

La vejez es un saco de enfermedades.

De los viejos viven los médicos.

Al viejo no se ha de preguntar: "¿Cómo estáis?", sino: "¿qué os duele?".

 

5. La crítica humorística condena a los hombres de edad que tienen pareja joven a ser cornudos o a acabar pronto en el cementerio. El refranero califica dicha unión como "interesada". También se subraya la sexualidad y los deseos de ejercerla, a veces con aplauso, otras en sentido peyorativo:

Viejo con mujer joven, casado, difunto o venado.

Viejo que hace el amor, candidato al panteón.

El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y otro la vendimia.

Quien de joven no corrió, de viejo se desbocó.

Vejez enamorada, chochera declarada.

Vejez con amor, no hay nada peor.

 

6. De nuevo aparece el mensaje de que la vejez es una vuelta a la infancia. lo más común es comparar viejos con niños, para señalar que los primeros regresan a la segunda niñez igualando los términos de la contrastación o destacando las diferencias entre ambos:

De lo que el niño se duele, el viejo se muere.

Niños y viejos, todos son parejos.

Al viejo que se anda a retozar, como a un niño le deben azotar.

Al viejo el vino otra vez le hace niño.

La vejez es segunda niñez.

Los viejos son dos veces niños.

Tórnanse los viejos a los años primeros.

 

7. Las viejas aparecen menos. En ocasiones, bajo el vocablo de "viejo" se ubican ambos sexos, pero en general el refranero se dirige más a los hombres mayores. la crítica también alcanza a las mujeres de la tercera edad alrededor de sus condiciones físicas y mentales, violentándolas simbólicamente:

Vieja que baila, mucho polvo levanta.

Vieja y fea, el demonio que la vea.

 

A veces se compara a viejas con jóvenes. Según advierte el refranero, la pérdida de la lozanía y la belleza es lo más preocupante para las mujeres ancianas:

Vejez y belleza, no andan juntas en una pieza.

Cuanto más vieja, más pelleja.

La vieja a estirar su piel y el diablo a arrugar.

 

También hay refranes que se burlan de su sexualidad a través de insinuaciones, aunque no en la misma cantidad que los dedicados al sexo masculino:

No hay vieja sin queja.

La vieja de dos cuarenta, sus mocedades cuenta y el alma se calienta.

De vieja galana no fíes nada.

 

A su vez, el refranero se remonta a la crítica o señalamiento negativo de su pasado. Al mismo tiempo se menciona lo relacionado con la libertad que proporciona la vejez: se trabaja menos, no hay hijos que criar o cuidar, no hay embarazos que evitar, cuentas que rendir ante la familia y la sociedad:

Vieja verde y caprichosa ni fue buena madre ni buena esposa.

Vieja de tres veintes, no es raro que el diablo la tiente.

No hay vieja, que al pensar en el trote, no galope.

Las viejas hilan temblando, por temor a la muerte y al diablo.

Niños participantes en consulta antiminería en Coyá, San Miguel Acatán, Huehuetenango, 2007.

 

8. Lo único que no es negativo y que no conlleva desvalorización, menosprecio y, por tanto, violencia simbólica es el señalamiento de la experiencia de los ancianos: la acumulación de conocimientos, vivencias y la posibilidad de proporcionar consejos:

Es viejo, mas no en el consejo.

Del viejo el dinero y el consejo.

Cuando no es oído el viejo, es evidente que está entre necios.

Ciertos cargos piden canas.

Con las canas viene el seso.

Cuando el hombre es más anciano, tiene el juicio más sano.

El mozo de buen juicio, cuando es viejo es adivino.

 

La sabiduría del anciano es comparada con la del diablo. Lo mismo que las mujeres y los niños:

¿Por qué sabe el diablo tanto? Porque es viejo experimentado.

Por eso dicen que el diablo sabe tanto, porque es viejo.

Más sabe el diablo por viejo que por diablo.

Diablo es igual a sabio. Mujeres y viejos son diablos, por tanto sabias y sabios. queda claro que el diablo es sabio, pero es también malvado. Se trata de una maldad relacionada con la inteligencia, la sabiduría, el conocimiento y su ejercicio. No se ahondará en el asunto, sin embargo, el diablo es temido y es símbolo de maldad y conocimiento. la comparación con los sectores sociales desvalorizados y discriminados tiene importancia simbólica, es un reconocimiento indirecto de la sabiduría de estos grupos: inteligencia, conocimiento y poder, y un mensaje directo a combatirlos por su maldad, temerlos y protegerse de ellos.

 

CONCLUSIONES

Cuando las personas comprenden el discurso,
los mensajes hablados o impresos no se copian
meramente en sus mentes. Más bien, la mente
humana construye en forma activa diversos tipos
de representaciones cognitivas (esto es, códigos,
rasgos, significados, conjuntos estructurados de
elementos) que interpretan el
input lingüístico. Estas
representaciones cognitivas pueden incluir palabras,
sintaxis, semántica oracional, actos de habla,
patrones de diálogo, estructuras retóricas, pragmática
mundos reales e imaginarios.

Arthur C. Graesser, Morton A. Gernsbacher y Susan R. Goldman

 

Los dichos, refranes y frases paremiológicas son según varios autores "sabiduría popular", "enseñanza viva", "discurso normativo", "argumentar cotidiano", "verdades del habla popular", "resumen práctico de sabiduría popular", "viejos tópicos retóricos". Se trata de una narrativa social en el discurso oral propio de la cotidianeidad de la comunicación intersubjetiva, que contiene mensajes con ciertas tendencias ideológicas dentro de un discurso inscrito en un modelo hegemónico cultural que llega hasta nuestros días. la función concreta de los refranes en el ámbito de la comunicación es expresar un discurso normativo, predictivo, práctico, así como didácticomoral y retórico que describe, evidencia, señala, interpreta, orienta, prescribe, aconseja, recomienda, seduce, coacciona, intimida, transmite experiencias, desafía, sanciona, disuade de seguir un comportamiento considerado inapropiado e induce a seguir uno percibido como correcto.17 Su veracidad no es una condición, su incidencia tampoco —no es fácil medir su influencia—, todo ello en el mismo senti-do de otras narrativas sociales.

Los mensajes sugieren reflexiones, acciones, sometimientos, reproducciones, pero también, aunque menos, resistencias, subversiones, alternativas, ambivalencias, ambigüedades, pactos y consensos hegemónicos (Fernández Poncela, 2002). la agresión y la violencia simbólica y verbal (bourdieu, 1999) aparecen claramente en palabras, frases, intenciones, mensajes y discurso, se legitima, invita, o aconseja incluso, a una violencia más allá del discurso. los refranes se insertan en el discurso social de la realidad cotidiana:

El hecho de describir el discurso como práctica social sugiere una relación dialéctica entre un suceso discursivo particular y las situaciones, instituciones y estructuras sociales que lo enmarcan. Ahora bien, una relación dialéctica es siempre bidireccional: el suceso discursivo está moldeado por las situaciones, instituciones y estructuras sociales, pero a su vez les da forma. Otra manera de expresar este fenómeno es decir que lo social moldea el discurso pero que éste, a su vez, constituye lo social: constituye situaciones, los objetos de conocimiento, la identidad social de las personas y las relaciones de éstas y de los grupos en sí. las constituye en el sentido de que contribuye a sustentar y reproducir el statu quo social, y también en el sentido de que contribuye a transformarlo... las prácticas discursivas pueden tener efectos ideológicos de peso, es decir, pueden ayudar a producir y reproducir relaciones de poder desiguales entre (por ejemplo) las clases sociales, las mujeres y los hombres, las mayorías y las minorías culturales o étnicas (Fairclough y Wodak, 2001).

En resumen y grosso modo, la niñez es valorada positivamente, aunque con varios "peros". Se la considera inquieta y se describen dificultades en su cuidado. Niñas y niños son calificados —o descalificados— como charlatanes, indiscretos y dignos de desconfianza, si bien se les adjudica sinceridad. Necesitan cariño y van allí donde lo hallan; sin embargo, poseen una gran variabilidad en cuanto a los sentimientos y el carácter. Son traviesos, hay que cuidarlos, toda vez que cuidarse de ellos, pues pueden representar una verdadera amenaza. Se les compara con animales, vegetales, locos, borrachos, viejos, mujeres y con el mismo diablo, a modo de metáfora ilustrativa de, por ejemplo, su glotonería, maldad, poca cordura, causantes de disgustos o necesidad de castigo, todo un rosario de significaciones negativas, cuando no agresivas, lo cual influye en la endoculturación infantil y en la formación de nociones sociales de la infancia (Delval, 1999). Se contrasta la infancia con otras edades, de forma especial con la vejez. Se contraponen sus diferencias, se destacan sus semejanzas en el sentido de considerar el caso concreto de la ancianidad como una segunda infancia. Ambas etapas, niñez y vejez, son criticadas. la intención es minusvalorar e infantilizar la vejez, y se hace lo mismo respecto de los niños y las niñas. El tema de la crianza y la disciplina infantil abunda en refranes. Se propone y promueve una educación dura y rigurosa que incluye el castigo, el maltrato y los golpes como normales, justificados en aras de domesticar a los infantes. Este comportamiento autoritario se corresponde con la demostración del amor filial: ejercer el poder significa que son unos buenos padres. Se trata de un modelo educativo hegemónico, para cuyo mensaje no hay alternativa ni ambigüedad o polisemia. El refranero parece lamentarse: los tiempos están cambiando. Esto parece, al menos, una tendencia general.

La vejez es una etapa de la vida que también es recogida en numerosas expresiones populares. los refranes que hacen burla a los cambios físicos, la merma de la salud, la exasperación del carácter, son más que aquellos que manifiestan veneración. En los refranes se critica la locuacidad de los ancianos, se les recuerda la proximidad de la enfermedad y de la muerte. Su sexualidad es objeto de ridiculización. Se compara esa etapa de la vida con la infancia, en el sentido de violentar y considerar menores, infantiles e inconscientes a las personas de la tercera edad. las mujeres ancianas no escapan a la burla, entre otros aspectos, por la pérdida de la belleza física y la crítica al ejercicio de su sexualidad. la vejez es valorada por la acumulación de experiencias a lo largo de los años y la sabiduría que ésta conlleva, lo que puede desembocar en consejos acertados.

En cuanto a las mujeres, queda clara su imagen y los adjetivos con que son calificadas y clasificadas: charlatanas, mentirosas, indiscretas, irracionales, incoherentes, desordenadas, mudables, contradictorias, culpables, peligrosas, malvadas como ani-males y como el demonio. El lenguaje describe y nombra, crea y recrea imaginarios culturales y representaciones sociales. los refranes explican, describen, también aconsejan o incluso prescriben su comportamiento didáctico-moral. la comunicación está orientada a la acción y a la identidad, a persuadir a los demás a la acción, a tranquilizar a alguien dispuesto a la misma o a disuadirle de su proyecto (Schilieben-lange, 1987). El discurso social hege

mónico es un fenómeno agresivo y violento hacia ciertos grupos sociales, es un fenómeno legitimado e incluso orientador hacia la violencia como forma de control de otros sectores sociales. En la actualidad, la agresión verbal y simbólica ha-cia estos grupos sociales no es bien vista, ni mucho menos considerada "políticamente correcta". Éste es el pasado cultural y psicológico del que venimos, las huellas de nuestro camino en la cultura. Puede afirmarse que para algunos sectores todavía es el paso y el camino. Hay grupos que reproducen este discurso, lo ponen en práctica y lo actúan, basta revisar las cifras de violencia hacia las mujeres en nuestros días.18 Existe un modelo androcéntrico en esta narrativa (Moreno, 1986). Ancianos y ancianas, infantes y mujeres son objeto de críticas, son juzgados y condenados por un discurso, si no oficial, sí hegemónico en general. El refranero popular es el discurso predominante y hegemónico en el que estos grupos sociales son desvalorizados y discriminados. los refranes van construyendo las representaciones de las identidades sociales, toda vez que legitiman la violencia simbólica en las relaciones entre adultosancianos, adultos-infantes, hombres-mujeres, y sus interrelaciones. la violencia se repite, no sólo discursiva y simbólicamente:

Los discursos y los mitos sociales ordenan, legitiman, disciplinan, definen los lugares de los actores de las desigualdades en los espacios sociales y subjetivos que la violencia —visible o invisible, física o simbólica— instituye. De tal modo, su posicionamiento será el resultado histórico-social, pero también singular, de las posibilidades de las fuerzas en juego, de las cuales la subordinación es su efecto complejo, difuso y recurrente.

Más que a la razón, el imaginario social interpela a las emociones, las voluntades y los sentimientos; sus rituales promueven las formas que adquirirán los comportamientos de agresión, temor, amor y seducción, que son las formas como el deseo se anuda al poder (Fernández, 1992: 11,15).

Es preciso reflexionar los motivos y objetivos de la violencia verbal y simbólica como herencia histórica y cultural, emocional, geográfica y social; de la violencia discursiva para tener o mantener el poder. El discurso es un medio y un recurso de poder (Van Dijk, 2001b). El refranero desacredita e incapacita de forma agresiva a ciertos grupos (bourdieu, 1999) para perpetuar el supuesto sometimiento, la discriminación y la desigualdad social en relación con los sectores "subalter-nos" (Fernández Poncela, 2002). Dichos grupos no son tan sumisos y obedientes: ¿qué sentido tendría toda esta profusión de mensajes negativos?, ¿qué intención perseguiría la dureza y repetición de los mismos? la violencia simbólica tiene el objeto de justificar la inequidad y de legitimar el abuso y el maltrato físico o sexual, entre otros (Fernández Poncela, 2002).

Esta violencia es necesaria porque, en el caso de las mujeres, son más libres y autónomas de lo que la sociedad, la cultura y algunos hombres y mujeres preferirían. lo mismo podría decirse de los otros grupos sociales. Se ejerce violencia sobre los grupos no controlados o domesticados suficientemente. Señalarlos desde la burla indirecta hasta la caracterización negativa directa parece un intento de coacción, de inducción y de control por medio de la acusación pública. Prevalece el temor hacia la libertad de infantes, ancianos y mujeres, a su poder o contrapoder. ¿quién ejerce esa violencia? Se trata aparentemente del hombre masculino y de edad adulta, seguramente blanco. lo que se conoce como el arquetipo viril y el androcentrismo cultural (Moreno, 1986; Sau, 1986), el hombre como centro y medida de todas las cosas, de edad y color de piel determinados. Todos los sectores de la sociedad, incluidos los discriminados y los violentados, hacen uso de los refranes por cuestiones de consenso y de hegemonía cultural, en este caso de un discurso.19 Pero no hay duda de que es desde la mirada del hombre adulto que se ridiculiza o desvaloriza a mujeres, infantes y ancianos, lo mismo que a otros grupos que no tuvieron cabida en este artículo.20

 

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NOTAS

1 La biblia y varios libros sagrados de la India antigua y la Grecia clásica son algunos de sus orígenes conocidos. "la primera compilación de refranes que se conoce es la llevada a cabo por Aristóteles, a la que siguieron otras, como la de Crisipo y Cleante. El nombre de Plutarco no es extraño tampoco en esta tarea, mientras que las obras de algunos poetas, como Plauto, se nos aparecen sembradas de abundantes proverbios. El mismo Shakespeare utiliza el aforismo con el carácter sistemático de toda la metodología literario-filosófica... los griegos lo heredaron, posiblemente del antiguo Oriente, transmitiéndolo a los romanos, quienes a su vez lo pasaron a todas las lenguas del mundo occidental. Erasmo contribuyó poderosamente a esta última fase de dicha propagación, con su Adagiorum Collectanae, traducción del latín bajo de numerosísimos proverbios antiguos, que sirvió de puente para que este acervo de cultura popular griega, e incluso anterior, llegara a difundirse por toda Europa" (Acerete, 2001: 2-3). Entre otros reconocidos pensadores y literatos "la obra magistral de la mente cervantina, Don Quijote de la Mancha, hizo una parodia del exceso en que habían caído muchas personas en el uso de los refranes y denunció el desconocimiento de su apropiada aplicación" (Calero, 1999: 129).

2 "Quién fuera Onassis para tener su Jacqueline" o incluso en el mismo presente. Hagan la prueba de pasearse por internet: "No por mucho megaram carga Windows más temprano", "No hay e-mail que por bien no venga", "No postees mañana lo que puedes publicar hoy", "Más vale post publicado que cientos preparados", "Al idiota, bloc de notas", "Esposa con blog no hace comida", "la esposa con chat, al marido en Pizza Hut" —estos dos últimos son ejemplo claro y renovado del sexismo de muchos refranes con un lenguaje actualizado.

3 La violencia doméstica, intrafamiliar, o incluso de género, a veces reduce los espacios y desdibuja u oculta a los actores y actoras de la misma y su objetivo.

4 La ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida libre de Violencia fue aprobada por la Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión y publicada en el Diario Oficial de la Federación el 1 de febrero de 2007.

5 Existe un debate sobre la diferencia entre violencia y agresión. En general, la primera se asocia con el acto de la utilización de la fuerza y la segunda con el insulto. Toda violencia es agresión, pero quizás no todas las agresiones son del todo y abiertamente violentas.

6 "la violencia emocional o psicológica se refiere a aquellas for-mas de agresión reiterada que no inciden directamente en el cuerpo de la mujer, pero sí en su psique. Se incluyen aquí prohibiciones, coacciones, condicionamientos, insultos, amenazas, intimidaciones, humillaciones, burlas, actitudes devaluatorias, de abandono, y que provoquen en la mujer el deterioro, disminución o afectación a su estructura de personalidad. Naturalmente en todas las otras formas de violencia también está presente la violencia emocional" (Castro y Riquer, 2004: 34).

7 Lo mismo acontece con la población masculina —en menor grado—, como con diversos grupos humanos por razones de edad, etnia o religión, y como se verá en este trabajo con la vejez y la niñez.

8 Se presentan ideas muy generales de diversa índole, lo que nos interesa no es desarrollar un marco teórico, sino abrir el abanico de posibilidades en el sentido de conocer corrientes y autores que aporten definiciones que consideramos pertinentes para este trabajo.

9 Sobre las ideologías y sus funciones sociales, "éstas son desarrolladas por los grupos dominantes para reproducir y legitimar la dominación... por ejemplo, presentar la dominación como impuesta por Dios, natural, benigna, inevitable, o persuadir al grupo dominado para que simplemente dé por hecha esa relación social" (Van Dijk, 2001b: 51).

10 "Son también, a veces, una creación de nuestro suelo, y otras veces proceden de la herencia hispana... Son los refranes resúmenes de sabiduría vulgar" (Reyes Heroles, 1989: 27).

11 En la bibliografía se presentan los más utilizados como fuentes para el mismo.

12 En primer lugar, es necesario hacer hincapié en que el trabajo de incursionar y presentar el tema requiere de cierta extensión y profundidad que aquí no puede ser atendida a cabalidad pues, como se mencionó, la mujer es quizás el personaje que más ha despertado la creatividad refranística, como la consulta de cualquier refranero nos puede mostrar a simple vista. En segundo lugar, sólo se profundizará sobre cómo dice el refranero que son las mujeres. Por motivos de espacio, obviaremos el ideal de mujer o cómo deben ser. Sin embargo, señalaremos aspectos que la anulan y la condenan a la invisibilidad, a la negación, al encierro, al ostracismo o a la sobreexplotación como formas de violentarlas. Otras cuestiones que no abordaremos son las relaciones de pareja o no pareja, en su caso, de la población femenina —solteronas, doncellas, esposas, viudas y putas—, ni sus roles familiares en tanto vínculos de sangre —madres e hijas—, como su relación con la familia política —madrastras, suegras, nueras y cuñadas— (Fernández Poncela, 2002). Por último, advertiremos que también hay violencia contra los hombres —aunque en menor grado, pero sí presenta gran dureza— (Fernández Poncela, 2003).

13 "Mujer que sabe latín ni pesca marido, ni tiene buen fin", "Ni mujer que hable latín, ni hombre que hable como gachupín", "De hombre caminero y ruin, de mujer que habla latín y de caballo sin rienda, Dios nos libre y nos defienda", "Mula que hace hin y mujer que parla latín nunca hicieron buen fin", "la gallina que canta al martín y la mujer que sabe latín nunca hacen buen fin", "Mujer que sabe latín, rara vez tiene buen fin", "Mujer que sabe latín, mal fin", "Mujer que sabe latín, no la quiero para mí", "Mujer que sepa latín, guárdala para ti".

14 Los escasos refranes referidos a las niñas hablan de su sexualidad: hay que vigilarlas o cuidarlas, como a las mujeres.

15 Estos refranes, más allá del sentido literal, presentan una segunda lectura metafórica: hay que tener cuidado con las personas inmaduras que traen problemas y lesionan intereses.

16 Aquí se alternó con otros vocablos, como: ancianidad, vejez, tercera edad, adultos mayores o adultos en plenitud.

17 "Cuando aquel que no piensa él mismo en acciones, estructura la comunicación partiendo de sí, la conduce a la finalidad de la orientación de la acción. Puede querer persuadir a los demás a la acción, o intentar tranquilizar a uno dispuesto a la misma, o disuadirle de su propósito. Da consejos, advierte, incita, estimula, argumenta, pide que se vea el problema de diferente modo. De nuevo hay que pensar dos cosas, a saber, que da su orientación para la acción a un interlocutor, que sabe y está de acuerdo con ello o que intenta persuadir o disuadir a otro para la acción sin que se tematice este propósito de la comunicación y el otro lo adivine" (Schilieben-Lange, 1987: 132)

18 En 2006, 37% de las mujeres mexicanas dijeron haber sufrido violencia emocional por parte de su pareja; 23%, violencia económica, y 19%, violencia física (INEGI, 2007).

19 Debemos insistir en la existencia en el refranero de un discurso que podríamos calificar de contestatario, que no llega a subversivo, pero que muestra una polifonía de voces, estereotipos, opiniones, emociones y significados de carácter minoritario.

20 Indígenas, afroamericanos, judíos, extranjeros.

 

Información sobre la autora

Anna M. Fernández Poncela es doctora en antropología por la Universidad de Barcelona. Realizó estudios en historia, antropología, sociología y psicología. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores desde 1995, nivel II, también al Programa de Mejoramiento del Profesorado desde 2003. Ha trabajado en El Colegio de México y en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Algunos de sus libros son: La investigación social: caminos, recursos, acercamientos y consejos (Trillas, Universidad Autónoma Metropolitana, 2009), Canción infantil: discurso y mensajes (Anthropos, 2005), Infancia, adolescencia y política (Instituto electoral del Distrito Federal, Miguel Ángel Porrúa, 2005), Sexe i refranyer. Proverbis catalans: discurs i missatges sobre homes i dones (Cim Edicions, 2004), Cultura política juvenil en el umbral del milenio (Instituto Mexicano de la Juventud, Secretaría de Educación Pública, Instituto Federal Electoral, 2003), La política, la sociedad y las mujeres (Instituto Nacional de las Mujeres, Universidad Autónoma Metropolitana, 2003), "Pero vas a estar muy triste, y así te vas a quedar". Construcciones de género en la canción popular mexicana (Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2002), Estereotipos y roles de género en el refranero popular. "Charlatanas, mentirosas, malvadas y peligrosas. Proveedores, maltratadores, machos y cornudos" (Anthropos, 2002).