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Desacatos

versión On-line ISSN 1607-050X

Desacatos  no.37 México sep./dic. 2011

 

Reseñas

 

Masculinidades

 

Masculinities

 

María Teresa Fernández Aceves *

 

Juan Carlos Ramírez Rodríguez y Griselda Uribe Vázquez (coords.), 2008 Masculinidades. El juego de género de los hombres en el que participan las mujeres. Plaza y Valdés, Universidad de Guadalajara, Academia Mexicana Jalisciense de Ciencias, Academia Mexicana de Estudios de Género de los Hombres, Fondo de Población de las Naciones Unidas, México, 308 pp.

 

* Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social–Occidente, Guadalajara, Jalisco, México. mferna1@mail.udg.rnx

 

 

Desde diferentes perspectivas teóricas y líneas de investigación, los y las colaboradoras de este libro cuestionan, refutan y proponen planteamientos teóricos sobre las masculinidades; describen preguntas de investigación y tratan de avanzar en las respuestas, presentan sus hallazgos empíricos, diversos y ricos, para entablar diálogos y críticas al cuerpo teórico de los estudios de hombres con perspectiva de género o las masculinidades. A lo largo de la obra refutan la idea de la masculinidad homogénea y omnipresente, y el modelo de la masculinidad hegemónica propuesto por el sociólogo australiano Robert Connell. Desde lo empírico, lo epistemológico, lo metodológico y lo teórico, los y las colaboradoras afirman que ya no puede sostenerse la representación de una masculinidad en singular en relación dicotómica con lo femenino. Ya sea desde una perspectiva bourdieuiana, posestructuralista, posmodernista o queer, los y las participantes en este libro colectivo proponen abordar las construcciones de las distintas masculinidades. Éstas pueden manifestarse como hegemónicas, tradicionales, ultramasculinidades (Flores), o como "hombres de verdad" porque preñan, proveen y protegen (Gilmore, citado en Tena Guerreo y Jiménez Anaya, p. 232) o misoginas implícitas o explícitas (Tjeder). Además, advierten que es imprescindible examinar cómo participan las mujeres en este proceso. Como dice Arie Hoekman en el prólogo de este libro:

Incrementar la participación de los hombres en estos espacios [donde se aborda el tema de la igualdad de género], requiere hacer visibles y conscientes los significados y las implicaciones de la masculinidad, o más bien, de las masculinidades, porque hay diversas maneras de ser hombre, como se muestra en esta publicación (p. 11).

Los 17 capítulos se nutren de los aportes y debates feministas, principalmente de los anglosajones y de algunos franceses, que han cuestionado la asimetría sexual (Ramírez Rodríguez y Uribe; Viveros; Ramírez Rodríguez; Núñez; Seidler). Los y las autoras están al tanto del desarrollo de los estudios sobre masculinidades y de la fuerte influencia anglosajona en el desarrollo de la perspectiva de género y queer. Un aporte muy importante de esta obra es la discusión desde América Latina y México en esta perspectiva.

Varios autores puntualizan que los estudios de las masculinidades no tuvieron el mismo ímpetu que los estudios de las mujeres y los análisis de género de las mujeres en los decenios de 1970 y 1980. Sin embargo, los estudios de género de los hombres se han incrementado en las dos últimas décadas. En el "boom de las masculinidades" se hace evidente una paradoja: también ha habido hombres que han sido invisibilizados (Hoekman, p. 11; Hernández Sánchez; Maffía) tanto por procesos de clase social, culturales, étnicos, políticos, raciales y sociales, como por las investigaciones con perspectiva de género, que se han enfocado en rescatar las experiencias de las mujeres. Así lo especifica Ernesto Hernández Sánchez en su capítulo "Entre la memoria y el olvido: padres migrantes indígenas". Hernández Sánchez señala que los estudios sobre la migración transnacional dejaron de lado al padre migrante. El libro tiene varios ejes centrales:

1) Analizar lo evidente e imperceptible de los juegos de poder para hombres y mujeres que "reproducen modelos de masculinidad basados en la violencia, en la agresividad y comportamientos de riesgo" (p. 12).

2) Argumentar y promover que, en palabras de Juan Carlos Ramírez:

El conocimiento en torno al género de los hombres tiene como correlato impulsar la transformación social. No se trata únicamente de descifrar cómo se construye y reproduce el privilegio, la manera como se garantiza la dominación masculina sobre las mujeres así como sobre una extensa proporción de hombres, sino imaginar escenarios alternativos de relación social (p. 17).

3) Deconstruir, como lo propone Guillermo Núñez, "cómo se construye el conocimiento y el poder de inclusión–exclusión de los sujetos sobre el propio conocimiento" (p. 18).

4) Presentar los hallazgos empíricos.

Varios autores discutieron su propuesta para contribuir a crear políticas públicas que promuevan masculinidades que prevengan y combatan la violencia (Seidler; Flood; Maffía). Algunos más se ocuparon de los cambios en las prácticas y las representaciones de las masculinidades del siglo XXI. En concreto, Olivia Tena Guerrero y Paula Jiménez Anaya, en su capítulo "Rescate de la imagen paterna en riesgo ante el incumplimiento del mandato de la proveeduría", y María Alejandra Salguero Velázquez, en "Ni todo el poder ni todo el dominio: identidad en los varones, un proceso de negociación entre la vida laboral y familiar", reportaron que sus informantes en distintas investigaciones hicieron referencia a las transformaciones del "ser hombre" o "padre" en la generación de sus padres. Ahora se reconocen y se promueven "modelos de masculinidad que incluyan el reconocimiento y el respeto por los afectos y las emociones" (p. 14).

Viveros, Núñez, Ramírez y Seidler evalúan los avances teóricos en esta perspectiva y plantean preguntas y tareas pendientes. En el balance historiográfico de los estudios de las masculinidades en los mundos anglosajón, galo y latinoamericano, Mara Viveros comenta que los análisis sobre masculinidades:

ganarían en profundidad y alcance si se interrogaran no sólo sobre la construcción social de la masculinidad y la virilidad, sino también sobre el papel que desempeñan los varones en la reproducción de la dominación masculina y en las resistencias al cambio (p. 33).

Viveros concluye que los diferentes aportes de investigación han mostrado que la masculinidad es un asunto relacional y contribuyen al fortalecimiento de la perspectiva de género. Guillermo Núñez hace una crítica constructiva a los estudios de las masculinidades al formular preguntas epistemológicas que suponen la existencia "de un punto de vista de los hombres" común a todos los hombres. A decir de Núñez, esta perspectiva no permite el análisis de los procesos sociales y subjetivos involucrados en la experiencia de "hacerse hombre" en una sociedad patriarcal. Argumenta que es necesario problematizar dos realidades:

1) por un lado, los varones concretos (machos biológicos) y sus trayectorias concretas en una sociedad patriarcal, y 2) los discursos dominantes de género que legitiman la distinción/ dominación masculina y establecen coordenadas simbólicas para la socialización de los varones" (p. 46).

Núñez concluye que debe superarse el concepto "hombre" como algo transparente, y sugiere que debe examinarse como una categoría en disputa. Otro capítulo con una mirada crítica histórica es el de David Tjeder. Según este historiador sueco, no todos los estudios teóricos sobre masculinidades han tomado en cuenta la perspectiva de largo aliento de la historia, y advierte que muchos de los estudios sobre los hombres y las masculinidades son ahistóricos. Tjeder concuerda con Michel Kimmel en que "la masculinidad es una puesta en acto homosocial", pero al igual que otros en este libro propone incluir lo que dicen las mujeres y las feminidades cuando las masculinidades se construyen homosocialmente. Varios autores incorporan más explícitamente una crítica posestructuralista para analizar las categorías de "cuerpo", "hombre", "hombres", "performance" y "representación" (Núñez Noriega; Tjeder; Seidler; Fuentes Ponce). Otros capítulos abordan cómo el trabajo, la familia, la migración y la economía intervienen en las construcciones de las masculinidades, la violencia y la paternidad con diversas manifestaciones identitarias de acuerdo con la clase social, la etnia, la raza, la nacionalidad y la sexualidad.

En el capítulo "La violencia: ¿el juego del hombre?", Víctor Seidler se interroga: "¿en qué términos podemos pensar las relaciones entre masculinidades y violencia en un mundo globalizado?". Seidler se nutre de la perspectiva histórica para examinar las diferentes formas de violencia ejercida por los padres en las colonias que fueron parte de una metrópoli, en las naciones y en las instituciones estatales. Señala que en un mundo globalizado que trasciende las fronteras del Estado–nación es necesario identificar las diferentes formas de violencias infligidas a distintos cuerpos por diversos medios. Este sociólogo inglés argumenta:

la violencia no es un juego, ya es hora de que asumamos la responsabilidad de las formas en que la cultura occidental enmarcó las masculinidades dominantes como "independientes" y "autosuficientes" a través del divorcio entre razón y emoción, conocimiento y cuerpo, poder y amor (p. 117).

De acuerdo con Seidler, se requiere pensar más allá de "las fronteras de lo individual y lo político, lo estructural y lo personal, en formas que reconozcan cabalmente las diversas historias culturales y tradiciones" (p. 117). Propone deconstruir las masculinidades y trascender la noción de que sólo son relaciones de poder, así como examinar "cómo los hombres pueden cambiar cuando aprenden a profundizar su relación consigo mismos y su amor por los demás" (p. 118). Seidler concluye que "la violencia tiene que dejar de ser un juego de hombres. Los hombres tienen que aprender a jugar un juego de vida que también sea un juego de amor e igualdad para transformar un planeta en peligro" (p. 129).

Desde una perspectiva bourdieuiana, Javier Flores Gómez profundiza en la violencia en Los Altos, Zona Norte y Región de la Selva de Chiapas. Detalla el proceso de paramilitarización, la violencia de guerra y la violencia común. Investiga por qué la violencia fue ejercida exclusivamente por sujetos masculinos y qué es lo que convierte a las mujeres en objetivos de guerra y en víctimas de acciones de violencia extrema. De la "violencia común" y cotidiana, encontró que las prácticas de alcoholismo le permitieron examinar "las prácticas estructuradas y estructurantes más oscuras del mundo exacerbado de las masculinidades dominantes: las prácticas de la ultramasculinidad" (p. 139), compuesta de cuatro elementos: el delirio de superioridad o grandeza, el delirio de egocentrismo, el delirio de exacerbación de la libido y el delirio de la violencia. Después de leer los capítulos sobre las diferentes formas de violencia masculina, son alentadores las secciones dedicadas a la prevención de la violencia masculina —de Michael Flood— y a las experiencias de la implementación de políticas públicas sobre violencia vinculadas a las masculinidades en la Defensoría del Pueblo en Buenos Aires —de Diana Maffía—.

Como se ha observado, varios autores incorporaron más explícitamente una crítica posestructuralista para analizar las categorías de "cuerpo", "hombre", "hombres", "performance", "representación", "sexo", "políticas públicas" (Núñez Noriega; Tjeder; Seidler; Fuentes Ponce; Rushing y Contreras; Maffía). Resultan muy novedosos los capítulos que examinan las prácticas y representaciones a las paternidades en Brasil y México (Orlandi, Bieras, Juracy y Toneli; Tena Guerrero y Jiménez Anaya). Tena Guerrero y Jiménez Anaya buscaron explicar qué está pasando con el modelo hegemónico de masculinidad en un momento histórico en el que es cada vez más difícil cumplir con las funciones tradicionales de proveedor económico. Estos investigadores documentaron

las resistencias familiares ante la posibilidad de transformar los roles tradicionales de género, a pesar de que en el discurso se vislumbren cambios importantes en el razonamiento al respecto, en los que cada vez son más los varones que incorporan argumentos a favor de las relaciones equitativas (p. 244).

Concluyen que "la posibilidad de flexibilización sería, desde esta perspectiva, ganancia secundaria de dichos cambios, caminando hacia la eliminación de relaciones opresivas que históricamente han impactado la condición de la mujer" (p. 244). Masculinidades: el juego de género de los hombres en el que participan las mujeres es un libro colectivo que contribuye a las discusiones en la perspectiva de género y de masculinidades. Felicito a los coordinadores y a los autores por su análisis minucioso y sus propuestas teóricas, metodológicas y para elaborar políticas públicas para erradicar la violencia masculina. Es un libro que no sólo debe ser leído por especialistas, sino por el público en general.

 

Información del autor

María Teresa Fernández Aceves es doctora en historia por la Universidad de Illinois en Chicago. Se desempeña como profesora e investigadora en el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS)–Occidente desde 2001. Su investigación se ha centrado en la historia laboral, la historia de mujeres y de género en México en el siglo XX. Es autora de artículos y capítulos de libro en la materia, como “Imagined Communities: Women’s History and the History of Gender in México” ( Journal of Women’s History, vol. 19, núm. 1, 2007), “Engendering Caciquismo. Guadalupe Martínez and Heliodoro Hernández Loza and the Politics of Organized Labor in Jalisco” (en Alan Knight y Wil Pansters, eds., Caciquismo in Twentieth–Century Mexico, ILAS, 2005), “Rethinking Twentieth–Century Guadalajara” (Gender & History, vol. 20, núm. 1, 2008), “La lucha entre el metate y el molino de nixtamal en Guadalajara, 1920–1940” (en Gabriela Cano, Mary Kay Vaughan y Jocelyn Olcott, eds., Género, poder y política en el México posrevolucionario, Fondo de Cultura Económica, 2009). Asimismo, ha colaborado en varias monografías colectivas sobre aspectos diversos de la cultura cívica de maestras y cultura laboral de trabajadoras. Es editora, con Carmen Ramos Escandón, Susie Porter y María Teresa Fernández, de Orden social e identidad de género. México siglos XIX y XX (CIESAS, Universidad de Guadalajara, 2006). Trabaja actualmente en la investigación “Narrativas y representaciones sobre la clase obrera en perspectiva de género, Guadalajara 1920–1940”.