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Desacatos

versión On-line ISSN 1405-9274

Desacatos  no.36 México may./ago. 2011

 

Legados

 

Mercedes Olivera: su contribución a la historia y al conocimiento de los pueblos indígenas

 

Mercedes Olivera: her Contribution to the History and Knowledge of Indigenous Peoples

 

María Dolores Palomo Infante

 

Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social-Sureste, San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México, aldonza1717@hotmail.com

 

La producción histórica de Mercedes Olivera no es muy abundante comparada con la antropológica. Esto no quiere decir que sus aportes no sean importantes. Su trabajo Pillis y macehuales. Las formaciones sociales y los modos de producción de Tecali del siglo XII al XVI abrió brecha en el conocimiento de las características de la sociedad indígena, antes de la Conquista española, que determinaron su articulación con la sociedad colonial. Este trabajo sigue siendo punto de referencia en las investigaciones sobre estas poblaciones, como veremos posteriormente.

 

SOBRE MERCEDES Y LA HISTORIA

La relación de Mercedes con la historia tiene varias aristas, de las que señalo al menos tres. Por una parte, su formación en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) al lado de maestros como José Miranda, Barbro Dahlgren, Jiménez Moreno y Paul Kirchhoff hizo que Mercedes conociera, aprendiera y pusiera en práctica la disciplina histórica (Romero, 2009). Su acercamiento a la historia también tiene que ver con su posición crítica hacia la antropología. Por último, Mercedes es parte de la historia reciente de Chiapas: fue directora de la Escuela de Desarrollo Regional. Recuerdo cuando la invitamos a platicarnos sobre ella, estábamos organizando el Archivo del Centro Coordinador Tzeltal-Tzotzil de San Cristóbal de las Casas y las piezas no encajaban. En los organigramas que elaborábamos para conocer la historia del Instituto Nacional Indigenista (INI) sobraban piezas. No entendíamos bien qué era aquello de la Escuela de Desarrollo, cómo se integraba al INI, por qué aparecían dos directores, por qué de repente sólo uno, y por qué en un momento determinado no había director. Mercedes nos platicó y todo comenzó a tener sentido. Lo que más recuerdo, y que nos impactó, fue la emoción que apareció en sus ojos al recordar aquellos años y las vicisitudes por las que pasó. Se nos encogió el corazón y nos quedó una interrogante: ¿la historia reciente de los indígenas de Chiapas y de México sería la misma si la Escuela de Desarrollo Regional hubiera funcionado durante más tiempo cumpliendo todos sus objetivos?

 

SU PRODUCCIÓN HISTORIOGRÁFICA

Como decía, la producción de Mercedes de trabajos de corte histórico no es muy vasta, aunque sí importante. En los años sesenta y setenta escribió varios artículos, entre los que destacan "Notas sobre las actividades religiosas en Tlaxiaco, Oaxaca", publicado en 1963 en los Anales del INAH; "Consecuencias sociales del cambio de tenencia de la tierra en un pueblo nahua del Valle Cholulteca", publicado en América Indígena en 1968, y "Los choloques y los cholultecas. Apuntes sobre las relaciones étnicas en Cholula, del siglo XIV al XVI", en colaboración con Cayetano Reyes, publicado el mismo año en Anales de Antropología. Después aparecieron "Los dueños del agua en Tlaxcalancingo" y "Tiachcas y tlatoanis de San Francisco Coapan" en el Boletín del INAH en 1969, y en 1971 se publicó "Los barrios de San Andrés Cholula. Estudios y documentos de la región Puebla-Tlaxcala". En 1973, la Revista de Sociología de la Universidad Nacional Autónoma de México publicó "Análisis regional de la población indígena de México. La provincia de Oaxaca en el siglo XVIII" y otros textos sobre Tecali, región sobre la que realizó su tesis de doctorado en la Facultad de Filosofía y Letras en 1975, y que fue la base del libro que Ediciones de la Casa Chata publicaría en 1978. Ese mismo año aparecieron dos artículos importantes: en uno, publicado en Anales de Antropología, analiza la estructura política de las comunidades indígenas en el siglo XVI; el otro es una revisión crítica sobre la Escuela de Desarrollo Regional del INI a 30 años de la fundación del Instituto.

Quisiera centrarme en dos trabajos: Pillis y macehuales... y Chiapas, de la Independencia a la Revolución, en el que tuve el gusto de trabajar con ella. ¿Qué tienen en común estos trabajos? Que el objetivo de Mercedes era el mismo. Evoco el día que nos convocó para preguntar si queríamos organizar un congreso sobre la historia del siglo XIX en Chiapas. En esa reunión nos quedó claro el objetivo de Mercedes: saber qué se ha hecho y qué falta sobre el siglo XIX en Chiapas, sólo así podremos conocer el pasado reciente de ese estado, entender y buscar el sentido de muchos de los problemas actuales de la entidad para actuar en consecuencia. Esto nos convenció para comenzar a organizar ese foro, que tuvo como resultado un libro con los trabajos presentados.

Pillis y macehuales es un estudio pionero en México, sobre todo por su enfoque etnohistórico. Independientemente de la orientación teórica, Mercedes marcó la directriz que debían seguir los estudios sobre la estructura social y política de los pueblos indígenas en cualquier parte de Latinoamérica. Muchos trabajos históricos del momento estaban determinados por la influencia positivista y la historia de bronce en un contexto en el que la historia y la antropología no llegaban a un punto de acuerdo: a la primera no le interesaba lo social ni lo cultural, la segunda creía que podía prescindir de la profundidad temporal para explicar los fenómenos. En el campo de la historia de México, afortunadamente, ya habían despuntado François Chevalier, Roger Bartra, Luis Reyes, Charles Gibson y otro puñado de historiadores y pocas historiadoras que marcarían el rumbo de la historiografía. Mercedes era una de ellas. De este trabajo sobresalen: 1) la cuestión teórico-metodológica en torno a la etnohistoria o la antropología histórica, y 2) de los pueblos indígenas, en este caso, el análisis de la estructura social y política de Tecali.

 

La cuestión teórico-metodológica: la etnohistoria o la antropología histórica

A partir de la entrevista que realizó María de los Ángeles Romero Frizzi, podemos comprender un poco más el acercamiento de Mercedes a la etnohistoria. Además de su formación entre grandes historiadores y etnohistoriadores, su preocupación por la dirección que había tomado la antropología mexicana provocó en ella un replanteamiento, se aproximó a los procesos históricos con el objetivo de que sus trabajos sirvieran para reorientar la antropología. Este cuestionamiento marcó sus trabajos, según sus palabras: "Mi crisis fue muy fuerte y me refugié en la etnohistoria, hice mi tesis de los indios muertos, de los pillis y de los macehuales" (Romero, 2009). La misma postura que ha mantenido sobre la antropología guió sus estudios etnohistóricos, es decir, que sus sujetos de estudio conozcan su realidad y con ello, elementos e instrumentos para poder cambiarla.

En la introducción de Pillis y macehuales marca la directriz metodológica, útil para todos los que estudiamos poblaciones indígenas, y señala las limitantes que tienen este tipo de estudios. Dos aspectos resultan interesantes: 1) el tema de las fuentes, su acceso, su uso y su interpretación (pp. 14-15), y 2) el acercamiento a la historia con una mirada antropológica o, a la inversa, el provecho que la historia da a la antropología, la referencia a la etnohistoria (pp. 15-16). La cuestión teórico-metodológica está ampliamente desarrollada en la primera parte de su
estudio, donde incide en las cuestiones teóricas sobre los modos de producción y las formaciones sociales, a las que considera como "el ámbito social que cada modo de producción requiere para expresarse plenamente". Tenía la convicción de que sólo desde el materialismo histórico podemos analizar a la sociedad siguiendo un enfoque científico que encuentre las leyes que rigen la realidad. Hace una advertencia metodológica de gran valor para muchos historiadores: con frecuencia se comete el error de querer mostrar la teoría a costa incluso de la información documental. Mercedes advierte que aunque sea lógico, a veces se nos olvida:

Hay que encontrar, seleccionar y ordenar la información significativa de acuerdo con la problemática y el enfoque escogidos, analizar las características de los elementos fundamentales siguiendo el modelo teórico y detectar el peso específico que tuvieron dentro de la formación social que se quiere conocer. Las interpretaciones que de allí obtengamos serán más o menos válidas en la medida en que reflejen la realidad, sin dejarnos atrapar por los esquemas o modelos. Es muy importante no olvidar nunca que nuestra tarea consiste en conocer la realidad social con toda su complejidad y variabilidad, y no en comprobar necesariamente la validez absoluta de los planteamientos teóricos de los que partimos. Son éstos los que tenemos que ajustar a la realidad, no al contrario.

Destaca que nuestra posición ideológica suele influir en la investigación. Quisiera añadir que su análisis de fuentes es extraordinario. Aparte de la información que utiliza para el periodo prehispánico, se basa en unos libros de matrimonios a los que les extrae todo el jugo, explicando además cómo utilizó los datos, hecho de gran valor metodológico. En la introducción nos ubica en Tecali a través de un recorrido geográfico y temporal que califica como una continuidad histórica que incluye una semblanza de los protagonistas de su trabajo: los campesinos. Reseña los principales elementos que caracterizaron sus relaciones socioeconómicas y los cambios ocurridos en cada uno de los periodos. A través de su preocupación por las relaciones laborales y la división de clases, nos ofrece datos importantes sobre elementos como la comunidad, las repúblicas de indios, la tierra y la diferenciación social, para terminar esta parte con una reflexión sobre la situación de la población de Tecali en el momento en que se hizo el estudio, que en el fondo era lo que justificaba la oportunidad de un trabajo etnohistórico.

 

Estructura social y política de los pueblos indígenas

El libro está dividido en etapas cronológicas, en cada una analiza las características sociales y políticas de Tecali, con énfasis en sus transformaciones y su articulación dentro de cada uno de los sistemas. Se interesa en caracterizar las formaciones sociales y las relaciones de producción. Para lo primero, tiende una línea genealógica desde lo prehispánico hasta lo colonial que permite comprender los procesos históricos, dando una perspectiva perfecta de cada categoría social, del tránsito entre uno y otro periodo. Así, los pillis, los macehuales, los calpixques, los teuhtlis prehispánicos tienen una continuidad más allá de la Conquista, traspasan esa barrera histórica, se posicionan en el siguiente periodo y continúan desarrollando su vida en el nuevo contexto. Se constituyen en ejemplos de cuáles son sus cambios, cuáles sus permanencias y adaptaciones. También señala los puntos de ruptura entre ambos periodos y sus consecuencias.

Mercedes se remonta al siglo XII, a la llegada de poblaciones chichimecas y el establecimiento de otros grupos; las circunstancias en las que se produjo su llegada —a través de conquistas, alianzas, migraciones y control de la población— imprimieron las características sociales, políticas y económicas en la región, que Mercedes hace girar alrededor de la existencia de dos grupos socialmente diferenciados: los pillis y los macehuales. El estudio se desarrolla en tres momentos: primero, cuando Tecali formaba parte del señorío de Cuauhtinchán, en el que "pertenecer a un grupo étnico determinado significaba pertenecer al grupo de los dominados o al de los dominadores, y en ese momento ser macehual o pilli, dar tributo o recibirlo" (p. 84); posteriormente, cuando pasó a formar parte del Imperio Mexica —en el que la condición social no estaba determinada por la calidad étnica— y, por último, tras la Conquista española, momento en que se integró al régimen colonial, extendiéndose a las postrimerías del siglo XVI.

A finales del primer momento surgió la importancia de Tecali como cabecera, con la crisis en Cuauhtinchán y el asentamiento de un grupo chichimeca en Tecali que aglutinó a otros grupos que vivían en los alrededores. Con la conquista mexica se estableció un sistema tributario rígido, organizado en torno a las cabeceras en que se dividió el señorío de Cuauhtinchán, con base en límites geográficos, no étnicos, y una de ella fue Tecali. Cada cabecera estaba dividida en parcialidades con diferente importancia. Tecali tenía cuatro, que se desintegraron a finales del siglo XVI para conformar 22 pueblos. Cada una de las cabeceras estaba a cargo de un teuhctli o un tlahtoani, que era el más importante de entre ellos. La diferencia se basaba en el número de tierras y macehuales que tenían. Los nobles mantuvieron la tierra y sobre ello se basó la renta que recibían de los macehuales.

Me resulta interesante la minuciosidad con que describe, analiza y reflexiona sobre las características de los dos principales grupos sociales —pillis y macehuales—, sus relaciones y la posición de cada uno. Es por demás sobresaliente el examen de la organización socioterritorial y política de la región, el análisis conceptual que hace sobre términos como cabecera, barrio, parcialidad, tecalli, cacicazgo, etc., de acuerdo con el "funcionamiento de las instituciones y el momento histórico con el que se encuentran asociados" (p. 104). Para mí, ésta es la clave, porque a su alrededor giraron las relaciones de producción del periodo y fueron parte fundamental de la organización colonial, a pesar del programa de transformaciones que la Corona, las autoridades y los colonizadores aplicaron sobre los pueblos indígenas.

Mercedes realiza este análisis también para comprobar de qué forma se incorporó y articuló la población indígena a una vida dominada por repúblicas de indios, parroquias, cabeceras y barrios. Una población indígena que sufrió la transformación de las antiguas relaciones de producción, que fue objeto de explotación económica a través del tributo y el repartimiento, base del enriquecimiento de muchos y del despegue de un sistema mercantil interno y externo. Es inevitable que leyendo este libro no evoquemos y comparemos con procesos similares en otras regiones, en mi caso con Chiapas. En palabras de la misma Mercedes, con este análisis entenderemos "la forma en que las comunidades indígenas han persistido hasta la actualidad articulándose a los modos de producción dominantes en cada una de las formaciones sociales que se han sucedido en el desarrollo de la sociedad" (p. 156).

A continuación, paso al otro trabajo histórico de Mercedes: Chiapas, de la Independencia a la Revolución, particularmente el de su autoría, "Discriminación étnica y genérica de las indígenas". En este trabajo presenta un interesante estudio de la historia de Chiapas en el siglo XIX, desde la perspectiva de la discriminación racial, cultural y de género que "ejercieron el Estado y los grupos hegemónicos de la sociedad nacional y chiapaneca hacia los y las indígenas del siglo XIX". A este análisis añade las reflexiones sobre cómo las mujeres indígenas "han interiorizado la discriminación y se han subordinado al poder masculino, a las clases hegemónicas y al poder institucionalizado del Estado por ser mujeres, por ser indígenas y por ser pobres". Se trata de un estudio de las coyunturas históricas que permitieron y fomentaron la discriminación racial, étnica y genérica, así como de los cambios jurídicos sobre las relaciones de propiedad, trabajo y gobierno, y de sus efectos en la condición subordinada de las indígenas. Esta historia de discriminación se vio acrecentada durante el siglo XIX "al articularse las relaciones serviles en las fincas con el entonces incipiente régimen capitalista", cuyas características estructurales se prolongaron en algunas regiones indígenas de Chiapas hasta después de la primera mitad del siglo XX. Como artífices de la discriminación responsabiliza al estado de Chiapas, a la Iglesia y a los finqueros y centra el análisis en el ámbito de "las relaciones laborales y las de gobierno en el interior y el exterior de las comunidades". Nuevamente con este trabajo trata de hacer conciencia a partir del conocimiento del pasado, esta vez en uno de los campos en los que más se ha destacado Mercedes: el mundo de las mujeres.

Por último quisiera señalar que, independientemente de la disciplina a la que nos refiramos, o el tipo de actividad desarrollada, hay que reconocer la incansable lucha de Mercedes, su trabajo perseverante y tenaz, su labor como maestra, envidiable su tesón. Por todo, muchas gracias, Mercedes.

 

Bibliografía

Romero Frizzi, María de los Ángeles, 2009, "Mercedes Olivera. Etnohistoriadora propositiva", en VOCEAS, Boletín del Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales, A. C., 9 de febrero.         [ Links ]

 

Información sobre la autora

María Dolores Palomo Infante es profesora-investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), unidad Sureste. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel I. Ha trabajado sobre historia colonial de los pueblos indígenas de Chiapas, su más reciente investigación sobre las cofradías indígenas se publicó bajo el título "Juntos y congregados". Historia de las cofradías en los pueblos de indios tzotziles y tzeltales de Chiapas (siglos XVI al XIX). Coordinó con el maestro Justus Fenner el Proyecto de Rescate del Archivo Histórico del Centro Coordinador Tzeltal-Tzotzil en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, cuyo resultado es el catálogo electrónico del Archivo Histórico del Instituto Nacional Indigenista. Actualmente desarrolla la investigación "Cabildos, ayuntamientos y resolución de conflictos en Chiapas en la época liberal: elementos para el análisis de la formación de la nación mexicana". Coordinó con Mercedes Olivera el libro Chiapas, de la Independencia a la Revolución. Fue coordinadora académica de la maestría en antropología social del CIESAS Occidente-Sureste, de 2002 a 2004.

 

Información sobre los fotógrafos

El Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica (CESMECA) es una dependencia de investigación y docencia de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas. Genera conocimientos acerca de la realidad social y la cultura de los pueblos del sur de México y Centroamérica, favorece la educación superior, particularmente en los niveles de posgrado, y la difusión científica y cultural.

Gabriel Salazar se graduó del Centro de Estudios Tecnológicos, Industrial y de Servicios (CETIS) núm. 49 en 1993 y está adscrito a la Subdirección de Difusión y Publicaciones del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) desde 1999, donde se desempeña como diseñador gráfico.