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Revista mexicana de investigación educativa

versión impresa ISSN 1405-6666

RMIE vol.25 no.85 México abr./jun. 2020  Epub 17-Ago-2020

 

Editorial

Covid-19: pensar la educación en un escenario inédito

Covid-19: Thinking about Education in an Unprecedented Scenario

Guadalupe Ruiz Cuéllar1 

1Investigadora de la Universidad de Aguascalientes, Departamento de Educación, Aguascalientes, Ags., México, email: guadalupe.ruiz.cuellar@gmail.com


Cuando escribo este editorial estamos ya en confinamiento, como la medida principal que la sociedad puede aportar para mitigar la expansión de contagios de la enfermedad Covid-19. Recluidos en nuestros hogares todos quienes podemos hacerlo, tratando de enfrentar nuestras obligaciones de la mejor manera posible, en condiciones diferentes y no siempre mejores que las que nos ofrecen nuestros sitios de trabajo. En todos los niveles educativos quienes hacemos labores de docencia, investigación o gestión académica nos hemos visto inmersos de forma súbita en escenarios enteramente virtuales que, aun con cierta experiencia en la materia, desafían nuestra capacidad de adaptación, sobre todo si la educación en línea era, si acaso, un recurso complementario a lo que hoy por hoy sigue siendo el modelo más extendido de enseñanza: la clase presencial. Todo ello, por lo demás, en un marco de incertidumbre innegable sobre cuándo volverán a estar abiertas las escuelas, en qué condiciones, de qué forma se reescribirá la “normalidad”, cuáles serán los aprendizajes derivados de esta inédita experiencia, pero cuáles serán también sus efectos, cuáles serán irremediables.

En este contexto, no deja de sorprender la rápida capacidad de reacción que se observa tanto en el entorno nacional como en el internacional, de organizaciones, gobiernos e individuos en la producción y difusión de orientaciones o lineamientos que ayuden a minimizar los efectos en el aprendizaje del cierre de escuelas, al igual que otros colaterales. Apenas una aproximación a su impacto deriva de considerar que, en América Latina y el Caribe, el cierre de escuelas afecta a más de 156 millones de estudiantes, y a cerca de mil 500 millones a nivel mundial (Unesco, 2020a).

Seguramente suman decenas los recursos que gracias a Internet es posible poner a disposición de actores educativos, docentes, directores y figuras de apoyo a ellos, pero también de madres y padres de familia, quienes de forma totalmente inesperada han tenido que asumir un papel para el que, en muchos casos, no cuentan con los recursos de formación, el tiempo, las condiciones materiales y la disposición de ánimo requeridos para salir avante con esta tarea.

Los hallazgos de la investigación educativa en muy diversos campos asoman en las propuestas que presentan a través de la participación en redes sociales o mediante sus sitios web, dependencias gubernamentales, instituciones educativas1 y organizaciones de la sociedad civil.2 Algunos de estos espacios también favorecen la interacción y la creación de redes de apoyo o el registro de experiencias y testimonios, y abordan facetas tanto generales como específicamente relacionadas con ciertas poblaciones que, por su singularidad, requieren respuestas especiales en el contexto actual.

La Unesco-Oficina Santiago tiene en desarrollo, entre abril y julio de este año, un programa de seminarios en la red que cubren con bastante amplitud, temas, grupos de población, agendas de máxima relevancia, “con foco en los cuatro pilares del ODS-Educación 2030: equidad, inclusión, calidad y aprendizaje a lo largo de toda la vida” (Unesco, 2020b). En estos foros interesa reflexionar, entre otros temas, sobre la forma de garantizar el derecho a la educación a personas en situación de movilidad, a niñas, niños y jóvenes con discapacidad, a las niñas en razón de su género; reflexionar también, sobre la importancia de la educación para la primera infancia y el nivel preescolar en el contexto de la Covid-19, al igual que de la educación superior; o sobre la relevancia de la educación socioemocional en un contexto de crisis como el que deriva de la emergencia sanitaria actual; de gran pertinencia también, abordar el regreso de niños y jóvenes a las escuelas en el momento en que pueda tener lugar su reapertura, en condiciones que garanticen su seguridad.

En México, la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu) ha publicado en su sitio web 10 sugerencias para la educación durante la emergencia por Covid-19 (Mejoredu, 2020). Subyace a ellas la preocupación por un panorama diverso de respuesta a los problemas que trae consigo el cierre de las escuelas, en razón de la enorme desigualdad social y educativa que caracteriza al país y el reconocimiento de los múltiples frentes que supone un escenario como el que enfrentamos actualmente: formación de los docentes, apoyo a los padres de familia, atención a una convivencia sana en casa, entre otros. Brevemente referidas, algunas de estas sugerencias son las siguientes:

  • Atender con prioridad a quienes no tienen acceso a tecnologías de la información y la comunicación (TIC) o a servicios de telecomunicación o radiodifusión en el hogar.

  • Diversificar las alternativas de educación en línea según los dispositivos disponibles en diferentes contextos y sus condiciones de uso.

  • Promover oportunidades de formación y desarrollo profesional docente en colectivo.

  • Propiciar que las madres y los padres de familia enseñen de acuerdo con sus posibilidades: los hogares no son escuelas, las madres y los padres de familia no son docentes.

  • Promover la formación cívica y ética en casa: equidad, solidaridad, convivencia, juego y desarrollo socioemocional.

  • Garantizar la seguridad alimentaria de niñas, niños y adolescentes.

  • Prevenir el abandono escolar especialmente en los grupos en condiciones de mayor vulnerabilidad.

En materia de investigación propiamente ha habido también un conjunto significativo de acciones e iniciativas. El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, en México, publicó una convocatoria para apoyar proyectos de investigación relacionados con la pandemia; mi propia institución, la Universidad Autónoma de Aguascalientes, también lo hizo -seguramente varias más. La Cátedra Unesco en Educación para la Justicia Social, junto con la Red de Investigación sobre Cambio y Eficacia Escolar (RINACE) convocó a un número extraordinario de la Revista Internacional de Educación para la Justicia Social sobre consecuencias del cierre de escuelas por el Covid-19 en las desigualdades educativas, que publicará de forma continua las contribuciones de diverso tipo -artículos producto de investigaciones empíricas, ensayos, reporte de experiencias, etc.- que vaya recibiendo y sean evaluadas favorablemente.3 Como se anticipa en la exposición de motivos del número extraordinario, hay razones suficientes para presumir que el cierre de escuelas y el traslado de la enseñanza a los hogares de niños y jóvenes profundizarán las desigualdades educativas.

El Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE) organizó un foro virtual al que tituló “La investigación educativa en tiempos del Covid-19”. Con la participación de Fernando Reimers, Sylvia Schmelkes, Rosa María Torres, Judith Kalman y Cenobio Popoca, el foro se planteó en torno a varias preguntas. Todas, de alguna forma interpelan a aportes específicos de diversos campos de la investigación educativa; algunas en particular, sugieren vías concretas de indagación:

  • ¿Qué lecciones derivadas de la investigación educativa sobre modalidades a distancia y en línea, participación social, equidad, rezago educativo, mejora continua de la calidad de la educación y educación no formal tenemos para poder enfrentar la problemática delineada con mayor certeza?

  • ¿Qué faltaría por saber en el campo del aprendizaje y su relación con las tecnologías de la información y la comunicación?

  • ¿Qué acciones están emprendiendo los colectivos magisteriales, autoridades educativas federales, estatales y municipales, y la sociedad en general para dar continuidad a las labores educativas en los distintos niveles y modalidades educativas, y enfrentar la situación de resguardo en casa?

  • ¿Cuál ha sido la respuesta de otros gobiernos, agencias de cooperación internacional y, en México, de los gobiernos federal y estatales ante la contingencia?

Estudios específicos forman parte ya del acervo de recursos disponibles; estudios que han buscado documentar las problemáticas enfrentadas en diversos contextos y las respuestas que se han avanzado, así como derivar pautas y orientaciones para las acciones de diferentes instancias, desde las de alta dirección en los países y sistemas educativos, hasta los que operan en el nivel micro de las escuelas y las familias. En esta dirección, Reimers y Schleicher diseñaron una encuesta que, aplicada en línea, abarcó a informantes de 98 países en torno a tres cuestiones centrales: los desafíos educativos provocados por la pandemia, sus respuestas a esos desafíos, y los recursos que se utilizan actualmente para avanzar en la educación a través de medios alternativos (Reimers y Schleicher, 2020). Es preocupante pero no sorprendente que, con base en resultados de la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos -datos que se suman a los recogidos mediante la encuesta-, el informe evidencia que, “la mayoría de los sistemas educativos que participaron en la aplicación más reciente del PISA en 2018, no están preparados para ofrecer a la mayoría de los estudiantes oportunidades para aprender en línea”. Esta evaluación considera varios indicadores relativos a las condiciones necesarias para el aprendizaje en línea; en relación, particularmente con el acceso a Internet en el hogar, PISA muestra que hay países en lo que esta herramienta es prácticamente universal, mientras que en otros la proporción de los jóvenes de 15 años que cuentan con él, es sensiblemente menor: “En México, el 94% de los jóvenes de 15 años procedentes de entornos privilegiados tienen un enlace a Internet en sus hogares, pero sólo el 29% de los que proceden de entornos desfavorecidos”.

En nuestro país, la organización Valora realizó un acercamiento empírico al fenómeno, consistente en un sondeo de prácticas docentes y familiares en educación básica durante la fase 1 de la pandemia en México. A través de una encuesta en línea difundida por redes sociales, se logró respuesta de casi 4 mil docentes de todo el país, y de poco más de 13 mil padres o madres de familia de 30 entidades federativas (Valora, 2020). El estudio arriba a las siguientes conclusiones:

En México, frente a la contingencia, las y los docentes y sus directores, así como los padres de familia, han respondido lo mejor que pueden con los recursos a su alcance.

Preocupan, sin embargo, varios hallazgos encontrados en este sondeo:

  • La gran dificultad de lograr aprendizajes significativos a distancia, no porque no sea posible desde luego, sino por la falta de iniciativas pertinentes así como de formación y recursos, tanto de docentes como de estudiantes y familias.

  • La profundización de las brechas de desigualdad en el acceso a bienes culturales, entre niños, niñas y jóvenes que acuden a escuelas públicas y privadas.

  • La profundización de las brechas de desigualdad en el acceso a bienes culturales, entre niños niñas y jóvenes que habitan distintas regiones del país.

  • El estrés laboral de las y los docentes en un contexto que provoca ansiedad e incertidumbre.

  • La inequitativa carga adicional que representa para las mujeres el asumir, como parte del trabajo de cuidados, la responsabilidad de apoyar académicamente a sus hijos, en un contexto de extrema dificultad personal, familiar y social.

Evidentemente hay muchas aristas en este fenómeno, visto tan solo desde la perspectiva de la educación. Coincidiendo con lo dicho por muchos especialistas, algunas de las más importantes son:

  • La desigualdad social y educativa que puede profundizarse en las circunstancias actuales y que se materializa en la brecha de acceso a las tecnologías según el nivel socioeconómico de las familias, así como en las propias trayectorias educativas de los padres que hacen diferencia en cuanto al apoyo que pueden dar a sus hijos; en efecto, “no todos parten del mismo punto ni tienen los mismos recursos o capacidades para hacerlo de manera efectiva” (Fundación Cotec para la Innovación, 2020).

  • A lo anterior se aúna el hecho de que, pese a que la investigación en la materia ha mostrado la importancia de la vinculación escuela-hogar y de la incorporación de los padres en el proceso educativo de sus hijos, en general las familias han tenido un papel muy limitado, por lo que no hay una experiencia previa de la que se pueda echar mano. En este sentido, en el foro organizado por el COMIE, Rosa María Torres señalaba que, “las decisiones se han tomado sin conocimiento profundo de las implicaciones de trasladar la escuela al hogar”; agregaría que esto, en un contexto donde los hogares y los padres y madres de familia están sobre saturados por una multiplicidad de demandas a las que se agrega la atención de la educación de los hijos.

  • La disminución de las oportunidades de aprendizaje, en especial para los niños y jóvenes de contextos vulnerables y en condiciones de diferencia, y en relación con ello, la razonable duda sobre las posibilidades de lograr la continuidad en los aprendizajes interrumpidos, o al menos alterados por el tránsito forzoso a escenarios de educación a distancia.

  • Las brechas que es posible identificar no solo desde el lado de la demanda, sino también de la oferta educativa, esto es, “las diferencias en la capacidad de los distintos tipos de escuelas para apoyar el aprendizaje de sus estudiantes de forma remota” (Fundación Cotec para la Innovación, 2020). En este plano situaría los rezagos, no uniformes, en la formación de los docentes de todos los niveles educativos para realizar su labor profesional en escenarios no presenciales.

  • Con todo, la oportunidad que trae consigo la emergencia sanitaria de repensar la educación formal y la organización de los sistemas educativos y avanzar hacia la flexibilización del currículum y su definición en torno a aprendizajes y contenidos realmente clave, donde la formación para la solidaridad, el respeto al otro, la tolerancia y la inclusión tenga un papel mucho más destacado en el currículum implementado que el que tiene hoy en día; hacia nuevas formas de relación escuela-hogar y de involucramiento de los padres de familia en la educación de sus hijos; hacia el aprovechamiento de todos los recursos disponibles para situar realmente en el aprendizaje el foco del proceso educativo.

  • La oportunidad también, de fortalecer los intercambios en todos los niveles (países, sistemas educativos, regiones, instituciones y actores educativos) para aprovechar de las experiencias que ahora se desarrollan.

La emergencia sanitaria actual trae consigo una nueva oportunidad para reflexionar sobre la relación entre la investigación educativa y la práctica profesional y la toma de decisiones. Sabemos que no se trata de una relación tersa ni inmediata; conocemos sus tiempos distintos y sus agendas no necesariamente coincidentes. Sin embargo, y reconociendo que puede hacer falta más investigación sobre temas pertinentes a la crisis actual,4 parece razonable echar mano, como se hace de hecho en varios de los trabajos y propuestas referidos, de lo que ya sabemos, fruto de la investigación, por ejemplo, sobre las oportunidades de aprendizaje y los factores que las afectan; o sobre desigualdad educativa y los mecanismos a través de los que perpetúa la desigualdad social; o, desde una óptica más optimista, sobre las formas en las que la relación escuela-hogar se ha traducido en un auténtico y comprometido involucramiento de los padres y madres de familia en la educación de sus hijos. Parece razonable también, pensar en una agenda de instigación futura responsiva a las necesidades y prioridades que nos plantea la pandemia y sus efectos e impactos en la educación.

Referencias

Fundación Cotec para la Innovación (2020). Covid-19 y educación: problemas, respuestas y escenarios. Documento técnico de análisis de la situación educativa derivada de la emergencia sanitaria, documento, Madrid: Fundación Cotec para la Innovación. [ Links ]

Mejoredu (2020). 10 sugerencias para la educación durante la emergencia por Covid-19, Ciudad de México: Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación. Disponible en: https://www.gob.mx/mejoredu/articulos/10-sugerencias-para-la-educacion-durante-la-emergencia-por-covid-19?state=published. [ Links ]

Reimers, Fernando y Schleicher, Andreas (2020). Un marco para guiar una respuesta educativa a la pandemia 2020 del Covid-19, documento, difundido por Enseña Perú. Disponible en: https://globaled.gse.harvard.edu/files/geii/files/un_marco_para_guiar_una_respuesta_educativa_a_la_pandemia_del_2020_del_covid-19_.pdfLinks ]

Unesco (2020a). Componentes para una respuesta integral del sector educativo de América Latina frente al Covid-19, Santiago: Unesco. [ Links ]

Unesco (2020b). Seminarios web para América Latina y el Caribe, Santiago: Unesco . Disponible en: https://es.unesco.org/node/322376. [ Links ]

Valora (2020). Docencia en tiempos de pandemia, documento, Ciudad de México: Valora Consultoría, SC. [ Links ]

1 Ver, por ejemplo, el sitio web del Observatorio de Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey: https://observatorio.tec.mx/edu-news/educacion-en-tiempos-de-pandemia-covid19.

2Ver, por ejemplo, las aportaciones de la Red Mujeres Unidas por la Educación en: https://www.facebook.com/RedMUxED/.

3La convocatoria para el número extraordinario de la Revista Internacional de Educación para la Justicia Social, puede consultarse en: http://www.rinace.net/riejs/proximos_numeros.html.

4En el foro organizado por el COMIE, Rosa María Torres señalaba que “falta saber mucho sobre las tecnologías y el aprendizaje”.

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