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Revista mexicana de investigación educativa

versión impresa ISSN 1405-6666

RMIE vol.25 no.84 México ene./mar. 2020  Epub 19-Jun-2020

 

Reseña

La interculturalidad en espacios universitarios multiculturales, coordinado por María de Lourdes Vargas Garduño y Gunther Dietz

Sylvia Schmelkes1  * 

Ana Daniela Ballesteros1 

1 Investigadoras de la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México, Ciudad de México, México, email: sylvia.schmelkes@ibero.mx

Vargas Garduño, María de Lourdes; Dietz, Gunther. 2018. )., La interculturalidad en espacios universitarios multiculturales. Ecuador: Alba Yala,


La compleja noción de diversidad

El libro La interculturalidad en espacios universitarios multiculturales es fruto de un ambicioso proyecto, de tres años de duración, de una red de investigación constituida por tres cuerpos académicos: de la Universidad Michoacana, de la Universidad Veracruzana, y de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Se trata de un proyecto importante y necesario para una realidad universitaria cada vez más intercultural, y para un escenario de la educación superior en el que coexisten -en las universidades interculturales-proyectos de educación superior indígena e intercultural, en los espacios de formación de docentes, en las universidades convencionales y planteamientos novedosos en proyectos recientes de universidades.

Tres capítulos introductorios sitúan y problematizan la noción de diversidad (más que la de interculturalidad): el primero, de Ulrike Keyser Ohrt, reflexiona sobre la noción de diversidad como construcción sociohistórica; el de nuestra querida María Bertely plantea más bien la diversidad de proyectos educativos, los del Estado hegemónico y los de los propios pueblos o redes interétnicas e interculturales; y el tercero, de Juliana Merçon, nos habla de tres tipos de diversidades: la ontológica, la socio-política-cultural y la crítica, y termina cuestionando su misma clasificación dialéctica de diversidades. Estos tres capítulos de alta densidad teórica me provocaron tres reflexiones que quisiera compartir: a) la diversidad es dinámica; emergen nuevas diversidades; b) siempre frente a la diversidad está la hegemonía y por lo mismo la conflictividad, que hace que dicha diversidad cobre también dinamismos que solo hacen posible su análisis histórico porque la realidad es cambiante; y c) la diversidad se manifiesta y adquiere potencialidad política cuando hay agencia, proyecto, cuando se transita a la acción. Es el caso de los proyectos educativos alternativos que surgen desde los diversos subalternos y adquieren capacidad de diálogo de saberes, que claramente plantea María Bertely en su capítulo. Los tres capítulos hacen ver lo complejo de la noción de diversidad, de la que supuestamente deriva la de interculturalidad, que le da título a este libro.

Los siguientes capítulos son producto del proyecto de investigación inter-cuerpos académicos que plantearon estudios paralelos en tres universidades pero que, por el mismo dinamismo de la diversidad, tomaron cada uno caminos propios, lo que enriquece, sin lugar a dudas, el ejercicio. Si bien el planteamiento inicial de proyecto fue común y la metodología se definió de común acuerdo, cada equipo universitario continuó profundizando la fundamentación del estudio, aplicó la metodología con muestras diversas, y presentó los resultados de forma diferente. Para ser congruentes con el planteamiento de la diversidad, esta riqueza de planteamientos a tres estudios paralelos, pero finalmente diversos, vuelve extraordinariamente rico el corpus de evidencia/interpretación aquí planteado.

El propósito del estudio fue comprender la diversidad en tres contextos universitarios ubicados en regiones de gran diversidad étnica y con una presencia femenina creciente. Se espera del mismo aportar recomendaciones para abordar acertada y enriquecedoramente la diversidad en las instituciones de educación superior. Los tres espacios tienen en común el deseo institucional de gestionar adecuadamente la diversidad, si bien la manera de lograrlo es diferente en cada uno. El estudio tiene dos etapas: una primera diagnóstica, que es de la que da cuenta este libro, y una segunda de intervención.

En esta primera etapa diagnóstica, los grupos de estudiantes -solo en un caso se incluyen profesores- con quienes tienen contacto los tres cuerpos académicos para recabar los datos, pertenecen a diferentes licenciaturas, facultades, semestres e incluso regiones (Universidad Veracruzana); predominan los estudiantes de humanidades, pero también están presentes ingenieros, administradores y de otras carreras, por lo que la muestra con la que se trabajó es diversa en cada caso. La metodología es la misma: se comienza con un diagnóstico basado en redes semánticas y después se presentan diez dilemas morales al estilo de Kohlberg en el que se ponen en juego conflictos derivados de interacciones con personas o grupos de minorías. Estos dilemas son los mismos en los tres casos. Se discuten en grupos focales a veces solamente de grupos de estudiantes “mayoritarios”, a veces mixtos, en ocasiones minoritarios.

Como señala Gunter Dietz en el capítulo final, los resultados son sorprendentemente similares en los tres espacios. Los estudiantes tienen muy claro el deber ser: reprueban la discriminación; comparten el que todos tienen los mismos derechos; les indigna el maltrato, sobre todo cuando procede de funcionarios universitarios o del gobierno; son especialmente sensibles a las injusticias con personas con discapacidad; reaccionan fuertemente frente al machismo; sobrevaloran el papel del individuo en la solución de los problemas y muestran desesperanza ante concepciones culturalmente arraigadas, como el machismo, o estructuralmente determinadas, como la desigualdad socioeconómica, si bien también muestran ansias de agencia de transformación. Sin embargo, invisibilizan la riqueza cultural de la diversidad étnica y lingüística, por ejemplo, y se muestran incómodos ante la diversidad sexual y la religiosa, sobre todo cuando implica tolerar creencias profundamente arraigadas (Michoacán), o cuando se muestra temor ante la corrección política de no aceptar la religiosidad. Se ponen de manifiesto las diversidades culturales de los estudiantes. Emergen estereotipos, por ejemplo, respecto del machismo y de la mala calidad educativa de lo “rural”. Se evidencian percepciones simplistas que homogeneizan a los sujetos minorizados. Y, en síntesis, si bien ponen en evidencia avances notables en conciencia de la otredad, indican lo mucho que debe trabajarse aún a nivel universitario respecto de la aceptación, el aprecio y el enriquecimiento a partir de las diversidades.

Dietz resuelve que la diversidad, de lo que se precian las universidades, sigue siendo un gran desafío para las mismas, pues la buscan fuera y no aprovechan la que tienen dentro. Su estasis monocultural y etnocéntrica, continúa propiciando la homogeneidad. Para él, la gestión de la diversidad tiene que evitar la tentación del empoderamiento de las minorías, porque ello, si bien visibiliza, conduce a la construcción de nichos identitarios que poco sirven a la universidad toda. Más bien, sugiere la transversalización, académica y administrativa de la gestión de la diversidad. Las diversidades -que hay que entenderlas también en este espacio como dinámicas, emergentes, crecientes y en cruzamientos continuos - deben constituir laboratorios permanentes de saberes diversos, que se conciban no como generadoras de problemas sino como fuentes de recursos cognitivos y epistémicos, de modo tal que se genere una ecología de saberes consistente en un quizás conflictivo, pero siempre productivo diálogo, y también en una fructífera convivencia.

Las voces de seis de los autores, participantes en cada proyecto, ofrecen una visión retrospectiva de sus aportes individuales y de sus logros colectivos, así como una interesante reflexión sobre lo que queda por hacer en estos tres espacios que aspiran a descolonializarse. Concluyen en la necesidad de superar la gestión de la diversidad a través de cursos, de convertir el propósito en política universitaria, de multiplicar espacios de interacción entre mayorías y minorías no asistencialistas ni verticales, no deficitarias, sino más bien dialógicas.

Un libro esencial para los espacios universitarios que deben avanzar hacia la construcción de espacios interculturales -reivindico la palabra que aparece en el título- capaces de generar nuevas formas, más ricas, de conocer, de convivir y de transformar.

Recibido: 07 de Enero de 2020; Aprobado: 20 de Enero de 2020

*Autora para correspondencia: Sylvia Schmelkes, email: sylvia.schmelkes@ibero.mx

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