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Revista mexicana de investigación educativa

versión impresa ISSN 1405-6666

RMIE vol.23 no.77 México abr./jun. 2018

 

Editorial

XXV aniversario del COMIE: fundación y primeros años

XXV anniversary of the COMIE: foundation and early years

Roberto Rodríguez Gómez*

En 1993 se formalizó la creación del Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE) como asociación civil. A veinticinco años de distancia, el Consejo es reconocido como la principal agrupación de investigadores educativos del país y como el espacio en que, con mayor trascendencia, se moviliza el debate académico nacional de las disciplinas que convergen en torno a la educación.

Hoy el COMIE agrupa a más de medio millar de investigadores, se encarga de la organización bienal del Congreso Nacional de Investigación Educativa (CNIE), cuya XV edición está programada para 2019; de la publicación, desde 1996, de la Revista Mexicana de Investigación Educativa (RMIE); y coordina la elaboración de los estados de conocimiento de la investigación educativa por periodos de diez años. Además de estas actividades, que se realizan en forma regular y periódica, el COMIE ha desempeñado en su trayectoria tareas de fomento a la investigación, difusión de obras y debates académicos, formación y actualización disciplinaria y promoción de debates en temas de coyuntura. Con certeza puede afirmarse que, en el presente, el COMIE es una organización consolidada con un horizonte claro.

La creación del COMIE

La idea de generar una asociación de profesionales de la investigación educativa en México se gestó durante los trabajos preparatorios del II Congreso Nacional de Investigación Educativa (CNIE) que tuvo lugar en 1993. La organización de este evento involucró a un amplio grupo de centros de investigación educativa del país, con participación de sus directivos y comunidades académicas. Las primeras iniciativas se remontan a 1990 en que, al seno de las Reuniones de Información Educativa (RIE), se discutía sobre la necesidad de dar continuidad al I Congreso Nacional de Investigación Educativa celebrado en 1981. A diez años de distancia, se pensaba entonces, sería importante sistematizar la producción académica de los años ochenta, dar visibilidad a las líneas, proyectos y resultados del periodo, apoyar la interacción entre los académicos dedicados a esa tarea y, mediante el diagnóstico de los alcances y limitaciones de las principales áreas temáticas, proponer recomendaciones para el desarrollo de la investigación educativa del país.

En 1991 la iniciativa se recogió por una organización más amplia, la Red Mexicana de Investigación Educativa (Redmex), y posteriormente fue apoyada por la gran mayoría de instituciones y centros de investigación en la materia. A finales del año se integró la Asamblea de Instituciones Convocantes al II CNIE, que llegaría a representar a cincuenta entidades, y se formalizó la composición de los órganos para operar la convocatoria respectiva: además de la Asamblea, un Comité Organizador apoyado en un Secretariado Ejecutivo, un Consejo Consultivo y una Comisión Especial de Estados del Conocimiento.

La Comisión de Estados del Conocimiento propuso una treintena de áreas temáticas agrupadas en seis campos de investigación: Sujetos de la educación y formación docente; Procesos de enseñanza y aprendizaje; Procesos curriculares, institucionales y organizacionales; Educación, sociedad, cultura y políticas educativas; Educación no formal, de adultos y popular; y Teoría, campo e historia de la educación. En el primer semestre de 1993, las treinta subcomisiones temáticas, integradas por grupos de académicos voluntarios, procedieron a revisar la bibliografía relevante y a redactar los estados de conocimiento del decenio 1982-1992.

Como primera etapa del II CNIE, entre septiembre y noviembre de 1993 se realizaron seis congresos temáticos dedicados a la exposición y discusión de los estados de conocimiento por área y a la presentación de ponencias. Con la idea de descentralizar esa actividad, se decidió que estos tuvieran lugar en sedes del interior del país (Toluca, Pátzcuaro, Guanajuato, Guadalajara, Xalapa y Monterrey).

En noviembre de 1993 se desarrolló, en Ciudad de México, el Congreso Nacional de Síntesis y Perspectivas, en que las comisiones temáticas presentaron los resultados del trabajo, así como sus conclusiones y recomendaciones. En el mismo evento se dieron a conocer los avances en la integración del organismo que habría de hacerse cargo y dar continuidad a los propósitos de integración comunitaria, cooperación académica; y desarrollo cualitativo de la investigación educativa, convenidos por las instituciones promotoras del II CNIE. Esa organización sería el Consejo Mexicano de Investigación Educativa.

El acta constitutiva de la Asociación (20 de septiembre de 1993) define la naturaleza y propósitos originales del COMIE:

  • a)Promover la creación, acumulación y difusión de toda clase de conocimientos relacionados con la educación y con las ciencias, las técnicas y las políticas afines y auxiliares;

  • b)Promover y organizar toda clase de encuentros, eventos y reuniones, en particular congresos nacionales de investigación educativa;

  • c)Promover y organizar todo tipo de experiencias de formación para la participación en la investigación y el desarrollo educativo, dirigidos a cualquier categoría de educandos;

  • d)Promover y realizar investigaciones de todo tipo y género relacionadas con los fines anteriores y en particular, estudios sobre la investigación y la innovación, la política, el desarrollo experimental y la tecnología en educación, propiciando relaciones adecuadas con otros organismos e instituciones de investigación nacionales o extranjeros;

  • e)Editar y distribuir cualquier tipo de publicaciones y documentos dirigidos a difundir conocimientos, acontecimientos, medidas y experiencias relacionados con los puntos anteriores;

  • f)Adquirir, y arrendar los bienes muebles e inmuebles necesarios para lograr los fines de la Asociación;

  • g)Aceptar donativos, legados, herencias, usufructos, fideicomisos y celebrar cualesquiera otros actos o contratos que, sin fines de lucro, tiendan al aumento, desarrollo y consolidación del patrimonio de la Asociación;

  • h)En general, la Asociación podrá ejecutar todos los actos y celebrar todos los contratos y operaciones que sean necesarios o convenientes para el cumplimiento de los objetos antes señalados, sin que en ningún momento se persiga la obtención de lucro.

Ese instrumento indica también los órganos para el funcionamiento del COMIE: la Asamblea General de Asociados; el Consejo Directivo, integrado por diez miembros electos por la Asamblea (presidente, vicepresidente, secretario, tesorero y seis vocales); una Secretaría Técnica, encargada de la administración del COMIE, y una Comisión de Admisión. En el acta se indicaba la posible integración de un Comité de Vigilancia del COMIE, con funciones de supervisión y asesoría de la gestión académica y administrativa de la Asociación. Este órgano no entró en operación, sino que fue posteriormente reemplazado por un Consejo Consultivo.

La década de los noventa

El COMIE, como ya se indicó, surgió con el auspicio de las instituciones convocantes al II CNIE; pero una vez constituido como entidad independiente, el lograr capacidades de operación, definir un marco regulatorio adecuado para el cumplimiento de sus objetivos, así como construir los instrumentos requeridos para realizar sus propósitos básicos, consumiría sus primeros años de gestión.

La primera membresía de la Asociación fue integrada, principalmente, con quienes participaron en la elaboración de los estados de conocimiento de la década de los ochenta. Más de un centenar de académicos, de distintas instituciones y regiones del país, fueron registrados como miembros asociados a partir de 1993. Formalmente el primer presidente del COMIE, tal como lo establecía el acta constitutiva de la asociación civil, fue José Manuel Álvarez Manilla, entonces director del Centro de Investigaciones y Servicios Educativos (CISE) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Sin embargo, desde la primera asamblea formal de la Asociación se decidió, por votación, que la titularidad de la misma fuera encomendada, para el periodo 1993 a 1995 a Eduardo Weiss Horz, en ese momento jefe del Departamento de Investigaciones Educativas (DIE) del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav).

En los años restantes de la década de los noventa, el COMIE se dio a la tarea de institucionalizar sus funciones para asegurar la sustentabilidad y continuidad del proyecto. En 1994-1995 se publicaron, en formato de cuadernos, los treinta estados de conocimiento de los ochenta. Posteriormente se hizo una segunda edición de esa producción esta vez agrupada en nueve tomos, que fueron titulados de acuerdo con la división de campos de investigación educativa acordada por la agrupación. Con estas publicaciones se estableció el sello editorial del COMIE.

En 1994 se publicó el documento, suscrito por el COMIE en colectivo, “Algunas propuestas de política educativa” en la Revista Latinoamericana de Estudios Educativos (vol. XXIV, núms. 1-2). En este se enuncian recomendaciones de política educativa en el marco de la renovación del Ejecutivo federal en ese año. Las propuestas se refieren los siguientes temas: a) política compensatoria y financiamiento; b) educación básica (federalismo, cobertura, currículo, integración, y evaluación); c) formación de docentes de educación básica; y d) educación de adultos. La importancia de este texto, al margen de su contenido, consiste en haber sido el primer pronunciamiento público de la Asociación, con un enfoque crítico y propositivo, y orientado hacia la interlocución con la autoridad educativa.

En 1995 se llevó a cabo el III CNIE, en la Ciudad de México, al término del cual se definieron, por consenso de la Asamblea, las actividades prioritarias para los años siguientes: formalizar la administración de la Asociación y de los cuerpos colegiados considerados en el organigrama; fijar las normas de operación básicas, es decir los estatutos del COMIE y las reglas de la Comisión de Admisión; explorar la opción de iniciar una revista académica; desarrollar relaciones de colaboración con instituciones académicas y con autoridades educativas para apoyar el financiamiento de las actividades de la Asociación. Correspondería a los comités directivos subsecuentes desarrollar esa agenda de actividades.

En el periodo 1996-1997, correspondiente a la presidencia de Rollin Kent Serna, se celebró el IV CNIE (Mérida, Yucatán, 1997), se publicó la colección titulada La Investigación Educativa 1993-1995, editada en los siguientes volúmenes temáticos: Sujetos, procesos de formación y de enseñanza-aprendizaje; Currículum, evaluación y planeación educativas; Investigación educativa, gestión y participación social; Políticas educativas nacionales y regionales; Educación, sociedad y cultura; Indígenas en la escuela; y Miradas en torno a la educación de ayer. La obra recoge una selección de las ponencias publicadas en el III CNIE, y abre camino a la sistematización de la producción académica de la década en preparación de los estados de conocimiento de los noventa.

Tras una amplia deliberación en la comunidad del COMIE, en junio de 1996 vio la luz el primer volumen de la Revista Mexicana de Investigación Educativa con dos números (enero-junio y julio diciembre). A partir de entonces y hasta 2000, el órgano editorial fundamental de la Asociación tuvo periodicidad semestral, de 2001 a 2004 se publicaron tres números por año, y desde 2005 se fijó el periodo cuatrimestral que rige hasta la fecha.

En 1996, en las páginas de RMIE (vol. 1, núm. 2) se publicó el documento “Programa de Desarrollo a la Investigación Educativa”, de la autoría de Felipe Martínez Rizo, Carlos Muñoz Izquierdo y Eduardo Weiss Horz, a través del cual el COMIE proponía a la Secretaría de Educación Pública (SEP) y al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) un conjunto razonado de recomendaciones para impulsar la práctica y el desarrollo de la investigación educativa en México. En la práctica, tales recomendaciones no se concretaron en la forma de un programa específico de la administración pública federal, pero alentaron y dieron visibilidad a la deliberación acerca de las principales necesidades para avanzar en la consolidación de los campos de investigación educativa que se cultivaban. Con ello, además, se buscaba actualizar uno de los objetivos originales de la agrupación: contribuir al diseño y puesta en práctica de políticas favorables al progreso del conocimiento de la problemática educativa nacional.

De 1993 a 1997 el COMIE funcionó en las instalaciones del DIE, incluso las actividades de gestión administrativa, las reuniones de los cuerpos colegiados y la edición de la RMIE. A partir de 1998, con la elección de un nuevo Comité Directivo, encabezado por el autor de estas líneas, se decidió trasladar la actividad administrativa y editorial a las instalaciones de la Coordinación de Humanidades de la UNAM. Durante esa administración se dio énfasis a dos líneas de acción: el desarrollo de medios digitales para la gestión, administración y difusión de la producción académica a cargo de la Asociación, y el fortalecimiento de vínculos interinstitucionales para facilitar el financiamiento de las actividades programadas así como la publicación de obras a través de esquemas de coedición, y la realización de congresos regionales de investigación educativa bajo el auspicio del COMIE en colaboración con redes e instituciones académicas de los estados.

En 1998 se diseñó y fue puesta en línea la primera página web del COMIE, con el dominio de Internet que prevalece hasta el presente; además, se prepararon los medios para la edición electrónica de las memorias de los congresos y otras publicaciones mediante discos compactos; se proyectó la edición electrónica de la RMIE como una versión complementaria al formato tradicional, y se adquirieron licencias para el manejo contable de los recursos de la Asociación.

En abril de 1999 estalló la huelga estudiantil de la UNAM, que se prolongaría hasta febrero de 2000. Esta circunstancia implicó un reto para la continuidad de los trabajos de gestión, que pudo ser resuelto con el empeño del personal adscrito al COMIE y la buena voluntad de varias instituciones académicas. En ese año se verificó el V CNIE, en la ciudad de Aguascalientes, y por primera vez se publicaron las ponencias y conferencias magistrales del congreso en formato digital. Además, se iniciaron las tareas de organización con vista a la edición de los estados de conocimiento de la década noventa.

* Director

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