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Revista mexicana de investigación educativa

Print version ISSN 1405-6666

RMIE vol.16 n.49 México Apr./Jun. 2011

 

Investigación temática

 

Los pueblos indios en los libros de texto gratuitos

 

Indian Peoples in Free Textbooks

 

Lourdes C. Pacheco Ladrón de Guevara*, María del Refugio Navarro Hernández** y Laura I. Cayeros López***

 

Las autoras son profesoras–investigadoras del Área de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma de Nayarit. Ciudad de la Cultura Amado Nervo, 63190, Tepic, Nayarit, México. CE: * lpacheco_1@yahoo.com; CE: ** cuca_navarro@yahoo.com.mx; CE: *** lcayerosl@hotmail.com

 

Artículo recibido: 26 de octubre de 2010
Dictaminado: 25 de enero de 2011
Segunda versión: 2 de febrero de 2011
Aceptado: 2 de febrero de 2011

 

Resumen:

En este trabajo se presenta un análisis del abordaje de los pueblos indios en los libros de texto gratuitos y sus implicaciones para la conformación de la identidad de los alumnos de educación básica. Se muestra la particularidad con que estos textos asumen la visión de los pueblos indios desde la construcción de una patria homogénea. Se realizó un estudio de las narraciones que aluden características de la población indígena actual en los libros integrados de primero y segundo grados de educación básica, Historia de cuarto y sexto grados (2002), anteriores a la Reforma Integral de la Educación Básica, y se incorporaron los de Formación Cívica y ética de primero y sexto grados e Historia de sexto grado (2009), posteriores a la Reforma.

Palabras clave: educación multicultural, educación básica, libros de texto, educación para la diversidad, educación y política, México.

 

Abstract:

This project presents an analysis of the way free textbooks address Indian peoples and the implications for the formation of identity among students in basic education. Evidence is given of the texts' unique view of Indian peoples, since the construction of a homogeneous nation. A study was made of narrations that allude to the characteristics of today's indigenous population. The books used were the first– and second–grade books, and Historia (2002) for the fourth and sixth grades, prior to the Integral Reform of Basic Education; as well as Formación cívica y ética from the first and sixth grades, and the sixth–grade Historia (2009), after the Reform.

Keywords: multicultural education, basic education, textbooks, education for diversity, education and policy, México.

 

Introducción

Durante el siglo XIX el principal reto de México fue consolidar la independencia frente a España (1810), Estados Unidos (1847) y Francia (1867), de cuyas amenazas e intervenciones el país perdió la mitad del territorio; no obstante, en el siglo XX el reto fue lograr la integración nacional debido a la existencia de grupos étnicos y lingüísticos diferentes a la población mestiza hablante de español.

La clase gobernante, perteneciente a la población mestiza hispanohablante se dio a la tarea de unificar culturalmente a los habitantes y desarrollar, por un lado, una economía basada en relaciones mercantiles y, por otro, un poder político fuerte capaz de hacer frente a los intereses de las naciones poderosas. Estos tres elementos se convirtieron en el eje de los libros de texto gratuitos: socializar a los alumnos de la educación básica en el imaginario sobre un país rural e indígena en vías de transformarse en urbano y moderno.

Los libros de texto gratuitos (LTG) forman parte de los dispositivos culturales desplegados por el Estado mexicano para lograr la homogeneización de la población dentro de la concepción: una patria, una nación.

El presente documento se propone analizar las características de la presencia o ausencia de los pueblos indios en los libros de texto gratuito destinados a la población mayoritaria, la mestiza. Éstos constituyen los aprendizajes formales con los cuales esta porción poblacional construye referentes sobre los habitantes de los pueblos indios, sus costumbres, cosmovisiones y derechos.

Los elementos metodológicos que guiaron el estudio fueron: a) se seleccionaron los libros de primero (libro integrado) y sexto grados (historia) ya que se consideró que las etapas iniciales y finales de la educación primaria forman un continuo, una narrativa que se abre en el primer ciclo (primero y segundo grados) y se cierra en el tercero (quinto y sexto grados); b) se incorporó la materia de historia en cuarto y sexto grados debido a que los libros de texto historizan lo indígena y ocultan su aportación y presencia en otras asignaturas, discusión que se realizará en investigaciones posteriores. De la Reforma Integral de Educación Básica (RIEB) se incorporaron los libros de Formación cívica y ética, de primero y sexto grados, e Historia. Sexto grado (los tres de 2009) debido a que fueron los que se utilizaron en el ciclo escolar 2009–2010 a nivel general, una vez terminada la etapa experimental.

Desde 2004 la educación básica se encuentra en un proceso de reforma, inició ese año con la del nivel preescolar y en 2006 para el de secundaria. El proceso en primaria dio inicio en 2009 con primero y sexto grados a nivel piloto. La manera de implementar los cambios en la educación primaria implica el uso simultáneo de libros de texto elaborados a partir de los postulados de la reforma anterior, de la década de los noventa, y la actual, lo cual introduce elementos contradictorios en el discurso educativo.

La importancia de estudiar los libros previos a la REIB radica en que se trata de materiales que se siguen utilizando en la educación primaria, ya que los libros de la reforma han iniciado por el primero y sexto grados para el ciclo 2009–2010. Además, son los textos con los cuales fueron educados los jóvenes y adultos del México contemporáneo. El análisis de sus contenidos puede aportar elementos para comprender la representación de los pueblos indios en la actualidad.

A lo largo de cincuenta años de la creación de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito (Conaliteg) se ha generado una bibliografía especializada sobre diversos aspectos de los libros de texto gratuito que permite profundizar contenidos teóricos y epistemológicos, experiencias, limitaciones y logros tanto a nivel general como de temáticas específicas. Algunos de ellos son: Ávila y Muñoz, 1999; Carvajal, 2001; Galván, 1998; Gigante et al., 2001; González Pedrero, 1982; Villa Lever, 1988 y 2009.

 

La educación destinada a los pueblos indios

La escolaridad ha sido la manera de incorporar a los indios a la civilización. Lo civilizatorio ha sido portado por los mestizos, quienes se abrogan para sí las metas del Iluminismo. Ha constituido un mecanismo de control social que difunde la concepción mayoritaria desde el Estado. En México la educación hacia los indios ha pasado por tres etapas: asimilacionista, integracionista y pluralista (Amadio, l992). Durante la primera se pretendía incorporar a los indios al modelo nacional, ya que los elementos particulares de sus culturas impedían la cohesión del país en una nación con propósitos comunes. Se impulsó la desindianización a fin de que México se constituyera como un país de mestizos. Los indios eran parte de un pasado que debía ser superado.

La etapa integracionista, iniciada con Moisés Sáenz, no pretendía suprimir la cultura indígena, sino agregarle los elementos de la cultura nacional. La escuela debía castellanizar a los habitantes de los pueblos indios desde las propias actividades que se realizaban en la comunidad. Se buscaba el acceso del indio a la realidad nacional, al empleo, a la tierra. Suponía que debía entregarles el español como el principal medio de integración, en un contexto educativo que sobrevaloraba esta lengua y la convertía en un indicador del desarrollo. Durante esta etapa la estrategia de la educación fue bilingüe ya que se pretendía utilizar la lengua materna para alfabetizar en castellano.

La educación destinada a los pueblos indios propuso su integración mediante la alfabetización, la enseñanza del español y la impartición de la educación primaria universal (Stanvenhagen, 2005).

Si la educación destinada a los pueblos indios tenía características específicas en el sentido de incorporarlos al desarrollo nacional y alfabetizarlos en español a fin de que pudieran continuar en el sistema educativo, la dirigida a la población mestiza desaparecía a los indígenas o, más bien, los mostraba desde una postura epistémica superior. Se trataba de encauzar el cambio cultural y económico de la comunidad a partir de intervenir en la educación de los pobladores indios de las nuevas generaciones.

 

La educación destinada a la población mestiza

Los libros de texto gratuito han sido elaborados a partir de una posición epistémica que considera a la población mayoritaria mestiza como superior respecto del conjunto de los pueblos indios. De ahí entonces que estén concebidos desde una postura mestizofílica donde las características de los mestizos como grupo dominante se convierten en las deseadas para el conjunto de la población. El asunto tiene relevancia ya que la escuela es el espacio en el que los niños(as) construyen su sentido de pertenencia, de identidad comunitaria dentro de los parámetros escolares.

La identidad de cada individuo es polisémica: familiar, generacional, comunal, regional, ocupacional, étnica, sexual. Se utiliza el término de identidad cultural para referirse a una identidad social específica de un grupo de individuos que posee una cultura que lo distingue de otros grupos sociales. De acuerdo con Pérez Ruiz (1999:65), la identidad es el proceso de "adscripción y exclusión mediante los cuales los sujetos sociales crean, seleccionan, desechan o afirman marcos o rasgos de identificación reelaborados simbólicamente". El término contiene tres niveles: el primero es la dimensión de cambio en el tiempo ya que las identidades no están fijas para siempre sino que son construidas a través del tiempo. De ahí que los contenidos de la identidad tengan una dimensión temporal dentro de un mismo grupo, dependiendo de sus condiciones históricas. La adscripción cultural permite establecer los límites significativos para la diferenciación con otros grupos.

El segundo nivel se refiere al ámbito de la adscripción/exclusión, que permite determinar los elementos mínimos que integran una cultura y valorados como significativos para considerar a las personas dentro o fuera del grupo. La adscripción puede ocurrir por autoadscripción, adscripción comunitaria y adscripción por terceros

El tercero está dado por el social de la identidad: las marcas o rasgos de identidad ocurren en un espacio y tiempo determinado, los que constituyen elementos de la cultura que el grupo comparte real o simbólicamente (Bonfil, 1991). Esta representación simbólica permite al grupo considerarse como unidad, apropiarse sobre el conjunto de elementos culturales definidos como propios en un proceso de diferenciación del resto.

 

La construcción de los pueblos indios en los libros de texto gratuitos

La construcción del Estado posterior al movimiento de la Revolución Mexicana (1910–1927) implicó otorgar un lugar a los pueblos indígenas dentro de la cultura mexicana. La postura liberal buscó la construcción de un sentimiento nacionalista el cual ha desarrollado la conciencia del "problema indígena" (Gonzalbo, 1999), que considera a los pueblos indios como un retraso, un estorbo para el progreso y la unidad nacional. Ante ello, la tendencia a construir una cultura homogénea basada en la matriz cultural del dominio español fue la principal tentación de legitimar una visión nacional. La propuesta no está exenta de ambigüedades ya que implica suponer a la población indígena actual en dos extremos: en uno, "nuestros hermanos", aunque se considere que son los "indios atrasados"; en el otro, son pensados como parte del legado histórico.

Villa Lever (2009) recoge la opinión de Josefina Vázquez en relación con los libros de Texto Gratuitos de Historia de 1957 y 1960, en el sentido de que la historia se consideró un vehículo para la unidad nacional tendiente a construir mejores ciudadanos (Villa Lever, 2009:138); en tanto que los contenidos de 1993 introducen el concepto de tiempo histórico (p. 143).

¿Cómo abordan los libros de texto a los pueblos indios?, ¿cómo se forma el sentido de lo indígena en la población mestiza? La pregunta es pertinente puesto que la escuela es formadora de sentido de las sucesivas generaciones, de ahí que sea necesario analizar las características fundamentales de los libros de texto gratuitos en torno a los pueblos indios y, en general, a lo indio, como los principales dispositivos con que la educación enfoca la mirada hacia ellos.

Los libros presentan la mismidad étnica

Los libros de texto gratuitos no mencionan a los mestizos como parte de un grupo particular, sino que muestran diversas escenas de la vida cotidiana en la localidad, la calle, el mercado, la plaza, como conformada por habitantes que comparten las mismas características étnicas. La lección "Los paisajes y la gente de México", del Libro integrado. Primer grado (SEP, 2002a: 163), muestra 14 fotografías de hombres y mujeres sin que ninguno corresponda a algún grupo étnico del país: se trata de habitantes de ámbitos urbanos fundamentalmente, casi todos, adultos. Con ello se normaliza la mirada de los alumnos de primer año puesto que los libros establecen los prototipos que existen y deben existir en la sociedad. Las imágenes son cruciales en la primera etapa de formación, toda vez que en el primer grado se está en proceso de adquirir las reglas del lenguaje escrito.

En el libro de Historia. Cuarto grado se introduce la palabra mestizo como el término que incluye a todos los mexicanos:

Al avanzar los novohispanos hacia el norte las tribus chichimecas de San Luis Potosí, Zacatecas, Aguascalientes, Coahuila, Durango, se mezclaron tanto entre ellas mismas y con los españoles y los indígenas del centro, que comenzaron a convertirse en ese pueblo mestizo que somos los mexicanos (SEP, 2002b:72).

Los pueblos indios son denominados como tribus, y con ello inferiorizados. El término mestizo se convierte en un vocablo de unificación ante la diversidad de los grupos existentes antes del virreinato, esto es, antes del arribo del principio de civilización:

Durante el virreinato se formó una nueva sociedad en la que convivieron indígenas, españoles, africanos y las castas, de las cuales la más importante fue la de los mestizos. Estos grupos se han ido mezclando hasta formar nuestra sociedad mestiza (SEP, 2002b:81).

Es claro, entonces, que la particularidad de un grupo, el mestizo, es convertido en la generalidad de la sociedad mexicana contemporánea. Desde esta superposición, los libros de texto gratuitos asignan un lugar diferenciado, fuera de "nuestra sociedad mestiza" a los pueblos indios existentes en la actualidad.

Se armonizan las diferencias sociales

Las diversas lecciones contenidas en los libros hacen aparecer a los integrantes de los pueblos indios como portadores de costumbres culturales de igual validez, despojándolos de la posición jerárquica y desigual en que se encuentran. En el libro Historia. Cuarto grado, la lección "Las costumbres de México" apunta: "Las costumbres son las maneras en las que comemos, jugamos, nos vestimos, celebramos nuestras fiestas o bailamos. En nuestro país tenemos costumbres diferentes" (SEP, 2002b: 164). La ilustración muestra a una pareja en un baile folclórico chiapaneco, un joven ejecutando la danza del venado y a una pareja urbana en pasos de baile.

En la lección "México, un país diverso" del Libro integrado. Segundo grado se refuerza la idea de la diversidad social despojada de historicidad:

En nuestro país las personas viven de maneras distintas.

Según la región tienen casas, vestidos, oficios, lenguas, historias o costumbres diferentes.

Por eso decimos que México es un país diverso, rico en paisajes, alimentos, cuentos, artes, opiniones, fiestas o juegos propios (SEP, 2002c: 164).

El libro de Formación cívica y ética. Sexto grado, indica:

México es un país pluricultural. Los grupos indígenas son un buen ejemplo de la diversidad y la riqueza de las que gozamos. Los mexicanos somos iguales ante la ley, pero podemos tener distintos modos de vida y lenguas diferentes... México tiene también una gran diversidad natural. Conservarla requiere considerar la relación que tenemos con la naturaleza (SEP, 2009a:38–39).

En esta visión, las costumbres diferentes son una variable de las regiones y no necesariamente el resultado de procesos históricos de dominación y resistencia que han dado lugar a la sobrevivencia de pueblos indios en regiones de refugio (Bonfil, 1987). Se muestra, entonces, a sus habitantes como portadores de folclore, como similares a la naturaleza con cuya diversidad se les compara.

México es una sola nación

La importancia de la unidad del país se enfatiza en el sistema educativo nacional como un valor heredado de la colonia española. El dominio virreinal logró la unificación del territorio y ello se considera una herencia positiva. El Libro de Historia. Cuarto grado, dice:

Los señoríos mesoamericanos no llegaron a formar nunca una unidad. El Virreinato les impuso un gobierno, una economía, una lengua, una religión. La Nueva España unificó el territorio de lo que ahora es México, y esa unidad es parte de la herencia que el Virreinato nos dejó (SEP, 2002b:76).

El énfasis de considerar a México como una sola nación rechaza el valor de la diversidad y desconoce el costo social, cultural, lingüístico y político que significó tal unificación. Desde los primeros años escolares se establece la idea de una sola nación, lo cual puede observarse en el Libro integrado. Segundo grado:

México, una sola nación

Los mexicanos formamos una sola nación, rica en costumbres, paisajes o trabajos diversos. Los mexicanos tenemos costumbres y fiestas tradicionales que celebramos en todo el país, en los mismos días del año (SEP, 2002c: 168).

Al final de la lección se pregunta: "¿cómo celebran el día de muertos?, ¿cómo celebran las posadas en tu localidad?, ¿cómo celebran la fiesta de fin de año?" Ello implica una matriz cultural obligatoria para todos los habitantes del país, los cuales se ven constreñidos a llevar a cabo determinadas celebraciones fuera de su propia práctica cultural, convirtiéndose en prácticas impuestas. Con estas preguntas se forma el imaginario de que todos los mexicanos tenemos las mismas costumbres y, por lo tanto, constituimos una sola nación. Es más, se va formando la idea de que en la medida en que se compartan las costumbres participamos de la nación.

Además de lo anterior, la especificidad de las costumbres de los pueblos indios derivadas de las prácticas culturales se desvaloriza al no formar parte de la matriz de la cultura homogénea. Las costumbres de estos pueblos indios se calendarizan de acuerdo con el ciclo de la agricultura. De ahí que existan contradicciones entre el calendario de festividades de la sociedad mestiza urbana unificada en sus costumbres y la multiplicidad de los pueblos indios rurales en la diversidad de conmemoraciones. Esta contradicción es patente durante todo el ciclo escolar, puesto que las celebraciones de los pueblos indios deben realizarse ya que son parte de la colaboración simbólica de los humanos respecto de la creación de la temporada de lluvias, el ciclo de la agricultura, etcétera, de ahí su carácter de obligatoriedad. El calendario escolar las desconoce, y en ocasiones las prohíbe, lo que da por resultado el ausentismo de los alumnos puesto que las familias indígenas priorizan el cumplimiento de la costumbre que la asistencia a la escuela (Pacheco, 2003).

El español nos da unidad

Dentro de la idea de unidad contenida en los libros de texto gratuitos, el español tiene un lugar especial. Se considera que es el principal elemento de construcción de la unidad:

El español, que durante el Virreinato se impuso sobre los cientos de lenguas que había en el actual territorio de México, es nuestra lengua nacional. Lo hablamos la mayoría de los mexicanos y nos da unidad (SEP, 2002b:78).

Esta propuesta de unidad refuerza la idea de la unidad lingüística como un valor positivo y de la diversidad de lenguas como una situación a eliminar o, en todo caso, puede verse como aspiración a lograr la homogeneidad en la lengua española, en tanto que la diversidad lingüística se convierta en un aspecto del folclore local.

La religión fue difundida

La historia como carente de conflicto es el eje que atraviesa la mayor parte de los libros de texto. Es el caso de la explicación de la religión entre los pueblos indios mesoamericanos:

La religión y la cultura

Los sacerdotes españoles, y después los novohispanos se opusieron a las religiones indígenas y difundieron el catolicismo. Hoy, la mayoría de los mexicanos son católicos, y esta religión es parte de nuestra herencia virreinal (SEP, 2002b:79).

Con ello se invisibiliza a los pueblos indios como actores sociales e históricos, protagonistas de diversas luchas por la conservación de su cosmovisión, lengua y costumbres. Al mismo tiempo, desaparece el conflicto de la conquista espiritual de los habitantes de Mesoamérica, presentando la religión como un asunto de opción y no de imposición.

Los pueblos indios son el pasado glorioso

Los libros de texto gratuitos establecen las altas culturas prehispánicas como el antecedente de la cultura mexicana contemporánea. La relación con lo indio se proyecta hacia el pasado de una manera selectiva, ya que se enaltecen las culturas valoradas como superiores como la azteca o maya y se desvaloriza una gran cantidad de grupos, sobre todo, del norte del país a los cuales se les considera tribus nómadas. La selección de lo que debe ser valorado del pasado implica una mirada clasificatoria que destaca los conocimientos matemáticos, las observaciones astronómicas, la arquitectura y escultura de los grandes templos. Aun en estos casos, los avances de los pueblos indios se consideran como parte de una mentalidad mítica de creencias y no de un pensamiento sistemático:

Los mesoamericanos creían que el tiempo era una sucesión de ciclos de cincuenta y dos años solares. Al final de cada ciclo, el primer día del calendario solar (xíhuitl en náhuatl y haab en maya) y el primero del calendario adivinatorio (tonalpohualli en náhuatl y tzolkin en maya) coincidían y la gente sentía miedo, pues creía que el mundo se acabaría al fin de uno de esos lapsos (SEP, 2002b:37).

La mirada de los libros de texto selecciona y desiguala a los pueblos indios: unos grupos fueron más importantes que otros por lo que merecen ser considerados antecedentes de la cultura mexicana contemporánea. Esta visión construye un pasado glorioso a partir de grupos de los cuales debemos sentirnos orgullosos, verdaderos herederos, mientras que otros debemos dejar en el olvido.

Los saberes indígenas se vinculan a la tierra

Los pueblos indios mesoamericanos, no obstante haber logrado grandes monumentos arquitectónicos, estaban presos de las emociones, el terror, el miedo y las creencias, de acuerdo con lo expuesto por los libros de texto. Ello es una forma de desvalorizar los saberes alcanzados por los pueblos prehispánicos y de establecer el pensamiento de los colonizadores como un intelecto superior, aparentemente basado en certezas cuando en realidad construye nuevas incertidumbres. El calendario y la escritura se consideran "logros culturales" de los pueblos mesoamericanos, mientras que:

La herencia más importante de Mesoamérica son los cultivos que desarrollaron sus habitantes y que se han extendido por el mundo. El maíz, la calabaza, el frijol, el aguacate, el jitomate, el tabaco, el hule, el cacao, el cacahuate, el amaranto, el chile y la chía son unos cuantos de esos productos (SEP, 2002b:36).

Esta visión desconoce las propuestas de los pueblos indios en diversos campos: su sistema jurídico, por ejemplo, contiene elementos de construcción colectiva de justicia a partir de la oralidad; las pedagogías comunitarias desarrolladas para la transmisión de saberes; la geografía étnica integradora de diversos elementos de la vida; la concepción de la naturaleza como un ámbito integrador de vida, etc. Sin embargo, al vincular los saberes indígenas con los resultados de la agricultura se minimiza el conocimiento desarrollado por los pueblos prehispánicos.

Se establece el saber indígena como un saber vinculado a la tierra como si se tratara de saberes primitivos, incapaces de transitar a propuestas de saberes contemporáneos.

Los indígenas actuales son hablantes de lenguas

Los libros de texto gratuitos reducen la identidad indígena a la lengua, de esta manera el libro de Historia. Cuarto grado afirma:

Lo que más los distingue y les da unidad es que hablen su lengua. Para un pueblo nada hay más esencial, más propio, que su idioma. Cada lengua constituye una manera especial de ver la vida, de ver el mundo (SEP, 2002b:39).

A su vez, el libro de Formación cívica y ética. Primer grado indica:

Los grupos indígenas han conservado, junto con sus tradiciones, la lengua con que sus antepasados se comunicaron entre sí. Por esto en México, aparte de la lengua en que este libro está escrito, se hablan otras muchas mediante las cuales se comunican entre sí dichos grupos indígenas (SEP, 2009b:33–34).

Al hacer radicar la identidad indígena en la posesión y el uso de la lengua se desconocen a quienes se autoadscriben como indígenas pero que han perdido esta práctica lingüística por imposición de una lengua dominante. Se olvida el hecho de que la identidad indígena está lejos de reducirse a la posesión y el uso de una lengua sino que es un proceso de distintas y complejas interrelaciones entre las cuales la autoadscripción es un elemento.

La primera identidad de los indígenas es la mexicana

Al tener como propósito fundamental construir la unidad nacional, los libros de texto atribuyen a los indígenas como primera nacionalidad, la mexicana:

Los indígenas actuales

Actualmente hay por lo menos unos seis millones de mexicanos que son indígenas. Existen muchas lenguas nativas. En total, son sesenta y tres por lo menos. Cada una representa una cultura diferente y, por lo tanto, un legado cultural distinto (SEP, 2002b:39).

¿Son mexicanos indígenas o indígenas mexicanos? El texto alude a una primera identidad, la mexicana cuando en realidad, los indígenas se reconocen como pertenecientes a un pueblo indio y en un segundo momento como mexicanos (Bonfil, 1987).

 

Nuestros antepasados indígenas son artistas

Lo que hemos heredado de los indios prehispánicos es lo correspondiente al arte: de sus monumentos podemos sentirnos orgullosos: "La arquitectura, la escultura, las joyas, los murales, la poesía de nuestros antepasados indígenas han estimulado a innumerables artistas, en México y en otros lugares" (SEP, 2002b:36).

La forma como los libros de texto entienden la herencia de los pueblos indígenas se bifurca en dos tipos: nosotros, los mestizos heredamos el arte (la arquitectura, la escultura, las joyas, los murales, la poesía) en tanto que los indígenas actuales, la lengua y las costumbres. ¿Por qué estos últimos no son también herederos del arte de los prehispánicos, por qué solamente heredan la lengua, el vestido y las costumbres?

Los indígenas actuales son artesanos y practicantes de oficios

En contraste con la recuperación del pasado glorioso de los indígenas prehispánicos de los que nos declaramos herederos, principalmente del conocimiento artístico, matemático y astronómico, los indígenas actuales son considerados artesanos:

Las artesanías mexicanas son producto de un desarrollo muy antiguo, con muchos elementos nativos. Algunas casi no han variado. Con el telar de cintura se tejen bordados coloridos que representan flores y animales. Las labores realizadas con este telar dan variedad al vestido de muchos grupos indígenas (SEP, 2002b:34).

Con la cestería (canastas, petates, bolsas, sombreros de palma o tule), un oficio milenario satisface las necesidades de la vida diaria. También es riquísima la alfarería. Por todo el país hay poblados que trabajan el barro con variedad de estilos, diseños y acabados (SEP, 2002b:39).

Esta forma de interpretar a los indígenas actuales provoca miradas de inferiorización porque no se comprende cómo son sobrevivientes de los grupos originarios cuando fueron artistas, escultores y poetas, en tanto que los contemporáneos son artesanos pobres cuyo "oficio milenario satisface las necesidades de la vida diaria". Para esta mirada, carecen de necesidades ya que crean sus propios satisfactores o se contentan con los productos de los oficios. Los libros construyen una visión idílica sobre los indígenas actuales, conformes con su situación.

Al mismo tiempo, al considerar la artesanía como una labor destinada a dar variedad al vestido de muchos grupos indígenas, encarcelan la creatividad de estos pueblos a su propio uso y consumo. Se construye una visión negativa sobre ellos al no darles la posibilidad de considerarlos como artistas creadores, activos, capaces de contener propuestas para la sociedad actual. Con ello se establecen dicotomías para la relación de la población indígena con la mestiza.

Los indígenas deben integrarse al desarrollo de México

Los libros de texto fomentan la visión de que los indígenas deben integrarse al desarrollo de México como la forma de mejorar. Al final de los libros de historia de cuarto (SEP, 2002b) y de sexto grados (SEP, 2002d) se afirma (el mismo texto se repite en ambos libros):

En general, las condiciones de vida de los indígenas mexicanos son malas. Necesitan trabajo, alimentación, servicios de salud, escuelas, seguridad y respeto. Se ha trabajado intensamente para integrar la población indígena al desarrollo de México y para fomentar su mejoría, pero es mucho más lo que aún falta por hacer (SEP, 2002d:179).

Esta visión desconoce las posibilidades de los pueblos indios para conducir su propio desarrollo, además se da por hecho que el Estado mexicano ha "trabajo intensamente para integrar la población indígena al desarrollo de México", cuando los libros deberían preguntar cuáles son los procesos sociales que han dado por resultado sus malas condiciones, porque si se afirma que el Estado ha "trabajado intensamente" entonces la causa de que no estén integrados corresponderá a los propios pueblos indios. Con esta postura se fortalece una visión negativa sobre los indígenas encadenados a costumbres que los ubican fuera del desarrollo.

Los indígenas fuera de la historia del México contemporáneo

El libro de Historia. Sexto grado (SEP, 2002d) aborda en ocho lecciones la historia de los siglos XIX y XX del país. Desde la lección 1 —"La revolución de Independencia en los principios del siglo XIX"— hasta la 8 —La consolidación del México contemporáneo— no se menciona a la población indígena como protagonista de la historia. Es decir, los procesos sociales y las luchas ocurridas que han dado origen al México actual han sido protagonizados por los pobladores mexicanos no indígenas. Los indígenas no aparecen en ninguna de las narraciones de la Independencia, la Reforma, la Revolución Mexicana o en el proceso de reconstrucción del país.

Este ocultamiento provoca la idea de que los habitantes de los pueblos indios no han sido actores de la patria ni contribuyeron a formar el México contemporáneo. El México de hoy es promovido como el resultado de hombres no indígenas, iluminados, heroicos dispuestos a morir por ideales.

Sólo se incorpora a Cuauhtémoc como un héroe mayor en el libro de Formación cívica y ética. Primer grado: "El primero de ellos es Cuauhtémoc, que viene a ser, por el tiempo en que vivió y por su acción, el fundador de tu patria. Él defendió su antigua ciudad contra la invasión extranjera" (SEP, 2009b:38).

Se menciona el origen indio de Juárez para señalar que "bajo su guía el pueblo combatió victoriosamente contra los extranjeros que trataban de someterlo" (SEP, 2009b: 38–39).

La historia de México calla las revueltas indígenas de los siglos XIX y XX. Si bien se comprende la imposibilidad de abordar la especificidad de estos movimientos, sería posible incorporar la visión de otras luchas que marcaron la conformación de las relaciones entre la población indígena y la mestiza (Concheiro, 2005; Hernández, 2003; Ferrer, 2000; Reina, 2000).

El libro de Historia. Sexto grado (SEP, 2009c) carece de referencia a los pueblos indígenas actuales. El bloque tres aborda "Las civilizaciones americanas" en las que incluye "Mesoamérica y las civilizaciones andinas". Ahí se describen las características económicas, religiosas y culturales de los diversos grupos en un tiempo referido a la etapa anterior a la conquista española, la cual, por cierto, no es tema de estudio, sino que solamente se señala en dos ocasiones. La primera se refiere a los zapotecas: "Sin embargo, la cultura no desapareció ya que se mantuvo hasta la conquista española" (p. 77). La segunda corresponde a los mexicas: "El fin del poderío mexica llegó en 1521, cuando Hernán Cortés conquistó México–Tenochtitlan" (p. 81). Es decir, el libro no toca el tema de la conquista española, por lo que se carece de un espacio educativo en el cual abordar esa parte de la historia de México.

 

Reflexiones finales

Los libros de texto gratuitos muestran o dejan de mostrar a los pueblos indígenas de acuerdo con la idea de una patria unificada y homogénea (González Pedrero, 1982) a partir de crear una historia común para los mexicanos, un sentimiento cívico y un deber hacia la patria: todo ello encaminado a lograr la unidad nacional. Esta dimensión se convirtió en el eje articulador de la visión de los libros de texto gratuitos respecto de la población indígena.

Los pueblos indios se encuentran confinados en representaciones particulares: por un lado se los muestra como parte de la riqueza cultural del país en el borde del folclore, recluidos en actividades ancestrales en las cuales encuentran satisfacción de sus necesidades y, por el otro, como ausentes de los procesos sociales que configuraron al México contemporáneo. De esta manera se refuerza la concepción común según la cual la población indígena es vista fundamentalmente como extraña a lo mexicano y no como parte de una sociedad con diversos integrantes.

Esta dimensión es particularmente relevante puesto que no se trata sólo de una representación sino también de reconocimiento por medio de la cual se determina quién pertenece o no a la sociedad, y que tiene que ver con el lugar social que se les asigna a los pobladores indios.

Los libros de texto gratuitos disciplinan la sociedad porque distribuyen a la población indígena en el tiempo y en el espacio al modo utilizado por Foucault (1976). La patria se convierte en el lugar simbólico del hogar, similar al lugar donde se encuentra la familia:

La patria es nuestra tierra, la tierra de nuestros padres. La queremos como se quiere a la familia, al lugar donde vivimos, al paisaje que nos rodea. No la amamos porque sea grande y poderosa, ni por débil y pequeña. La amamos simplemente, porque es la nuestra. La patria está representada, está como guardada, en los Símbolos Patrios que son el Escudo, la Bandera y el Himno nacionales (SEP, 2002d:102).

El Libro de Formación cívica y ética. Primer grado, dice:

Tú, niña o niño de México, eres grande porque formas parte de una gran nación. Los extranjeros que deciden vivir entre nosotros respetando nuestras leyes participan también de esa grandeza.

Tú perteneces a una familia que con otras muchas forma un conjunto, que es tu pueblo.

La sociedad a la que perteneces tiene rasgos comunes, como su historia y sus leyes. Tú eres igual a todos de acuerdo con la ley; pero en otro aspecto eres distinto de los demás (SEP, 2009b:8–9).

El aprendizaje escolar de la nación–hogar construye un nosotros a partir de la sociedad mestiza con la que se reconoce. Las formas de unidad generadas por esos procesos simbólicos no son equitativas para los pueblos indios porque los libros llevan los símbolos de la nación a los hogares priorizando un solo punto de vista: el particular de una parte de la sociedad, la mestiza, y dejando ocultos a los pobladores indígenas existentes a todo lo largo y ancho del país.

Los alumnos (mestizos) van aprendiendo a concebir e imaginar una patria a partir de los contenidos de los libros de texto, los cuales legitiman la visión parcial de la sociedad. Al salir a la calle, en la interrelación diaria, entran en tensión con los pobladores indios de diversas maneras sin que encuentren explicaciones coherentes a la existencia de tales pobladores. Los libros de texto invitan a participar de una forma abstracta de patria dentro de una concepción particular de cultura, la construida e imaginada por la sociedad mestiza que, como se ha visto, excluye a los pueblos indios. Por ello, la población indígena no puede sentirse en familia en ese concepto de patria, porque los particulariza y, cuando mucho, los tolera en tanto diferentes, dentro de ella.

¿Cómo interactuar hoy con la población indígena contemporánea si son incapaces de evolucionar, transitar a otras realidades ya que están atrapados en su artesanía y cosmovisiones de miedo?

En tanto, los mestizos destinatarios de los libros de texto gratuitos incorporan el concepto de identidad como la mismidad que se reproduce y que nunca fue cuestionada. Esa identidad porta el progreso, el desarrollo, el logos civilizatorio.

Con base en el análisis realizado sobre la forma como los libros de texto abordan el tema de los pueblos indígenas, antiguos y actuales, se puede afirmar que poco contribuyen a formar una conciencia nacional acerca de la realidad pluricultural del país. En todo caso, una línea que sobresale sobre el tratamiento de estos pueblos es su visión como resultado de la acción e imposición de los grupos dominantes, pero esta línea de interpretación considera a los pueblos indios como grupos pasivos, recipientes de la cultura dominante, sin que hayan tenido un papel activo en la construcción de su cultura ni hayan sido considerados como los otros dentro de la estructura de poder mestizo.

La visión de los libros de texto de la interacción interétnica ha sido reducida al binomio imposición/rechazo, dejando de considerar procesos complejos de lucha/negociación y apropiación/refuncionalización de diversas etapas (Coronado, 2003:52). Esto significa una simplificación de la relación sociedad mestiza/sociedad indígena que pierde de vista la transformación de la cultura y la sociedad como respuesta a cada nueva situación.

Los mestizos encuentran pocos elementos en los libros de texto con los cuales dialogar con los grupos indígenas del presente desde un lugar diferente al de la dominación; aprenden que son herederos de lo mejor de la cultura indígena prehispánica pero también de la occidental, su ciencia, tecnología y avances. Además, su cultura es la que determina el lugar desde el cual se enuncia el lugar de los pueblos indios. De ahí entonces que la superioridad de sus saberes se puede anteponer a las creencias de los cuales son portadores los indígenas. Los alumnos mestizos van construyéndose como los sujetos epistémicos de la civilización enfrentados a los otros, los habitantes de los pueblos indios encerrados en sus creencias.

Por lo anterior, se puede proponer que los libros de texto contribuyen a la naturalización de esta desigualdad, porque proveen elementos para la construcción de relaciones asimétricas unidireccionales, donde la población mestiza controla la interacción y son activos en la imposición cultural. La imposición refiere la introducción de prácticas sociales y culturales nuevas dentro de relaciones asimétricas las cuales dan por resultado la profundización de las asimetrías.

Esta situación se exacerba en los casos donde la presencia de los pobladores indígenas es actuante en la sociedad, por ejemplo, en las ciudades, donde se interactúa desde una posición de superioridad hacia los migrantes indígenas, o en las escuelas, donde estos alumnos "rompen" la homogeneidad de los grupos al traer otra concepción del mundo a estos espacios.

Es necesario revisar los contenidos de los libros de texto para la población no indígena, ya que parten de una comunidad imaginada como homogénea, construida en la invisibilidad de la alteridad. Se debería de explorar un sentido de identidad como proceso construido y construyéndose en las relaciones del pasado y en las del presente, donde se incorporen los procesos y las tensiones actuales.

 

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