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Revista mexicana de investigación educativa

versión impresa ISSN 1405-6666

RMIE vol.15 no.47 México oct./dic. 2010

 

Reseña

 

¿Un libro de texto ideal?

 

Rebeca Barriga Villanueva

 

Villa Lever, Lorenza (2009). Cincuenta años de la Comisión Nacional de los Libros de Texto Gratuitos: cambios y permanencias en la educación mexicana. México: Comisión Nacional de los Libros de Texto Gratuitos

 

Investigadora del Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios de El Colegio de México. México. CE: rbarriga@colmex.mx

 

El texto escolar que satisficiera a todos está por
escribirse. Probablemente resultaría un libro en blanco.
Pablo Latapí

 

Libro polémico, prolijo, interesante, necesario, actual éste de Cincuenta años de la Comisión Nacional de los Libros de Texto Gratuitos: cambios y permanencias en la educación mexicana, de Lorenza Villa Lever. Sorprendentemente, desde aquel Los libros de texto gratuitos, coordinado por Enrique González Pedrero en 1982, no se había dado un estudio abarcador que diera una visión integral sobre los libros de texto gratuitos (LTG). Y sorprende porque el Tema —con mayúscula— de los libros de texto es inexcusable dentro de las prioridades sociales y educativas de nuestro país. Baste con pensar en la trascendencia de su significado. De sus páginas emergen los primeros andamios en la construcción de un conocimiento sólido y liberador para millones de niños mexicanos, algunos de ellos, cuya situación de marginación y pobreza extrema les impediría tener acceso a cualquier otro material.

En su aparente sencillez, este libro reúne en sus páginas los más variados problemas de índole política, educativa y social que se entretejen en torno a los controvertidos temas de la enseñanza y del aprendizaje de los contenidos fundamentales, que conducen al niño al arranque de su crecimiento intelectual, afectivo y social.

Éste es un libro para reflexionar, no podría serlo de otra forma por su naturaleza, enraizada en uno de los problemas más agudos —irresolubles, dirían los más escépticos— de la realidad mexicana: la educación en manos del Estado. En efecto, uno de los valores sobresalientes de Cincuenta años de la Comisión Nacional de los Libros de Texto Gratuitos: cambios y permanencias en la educación mexicana, es su constante llamada a la reflexión y al cuestionamiento en torno a los evidentes claroscuros de los libros de texto gratuitos; no puede uno quedarse pasivo ante esta invitación, sutil pero pertinaz y estratégica a analizar, discutir, comparar, buscar respuestas, interactuar con el libro y leerlo de las muy diversas maneras que su estructura y su contenido permiten. Ésta es otra originalidad de este texto, sus partes aunque coherentes y armónicas entre sí, vertebradas por un mismo tema, son autónomas.

Lorenza Villa Lever sigue en su libro una fina estructura de cuatro tramos bien marcados: una introducción, seis capítulos, una bibliohemerografía exhaustiva, que se agradece, desde ya, por su conocida e inexplicable pobreza, y un conjunto de sugerentes siete anexos, acompañados todos estos tramos de cuadros e imágenes alusivas y emblemáticas para la historia y la educación mexicana, y arropados en su conjunto por la casi legendaria figura de la portada: la Patria, tan presente hace cincuenta años y tan desdibujada hoy en día en la mente ciudadana e infantil.

En la "Introducción", Villa Lever se centra en el significado que la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos ha tenido para la vida social y educativa de México. La controvertida Conaliteg, discreta y fiel compañera de los escándalos, los desplegados periodísticos y las diatribas contra los LTG, pero finalmente paradigmática entre todos los países de América Latina por ser la única que reparte los libros de forma gratuita a los millones de niños que cursan la educación primaria de norte a sur en México. Los libros de texto del mundo también pasan por una panorámica revisión de la autora, que elige tres categorías de análisis: ideología, uso y desarrollo como los hilos conductores para explicar los complejos problemas que desencadenan los libros de texto gratuitos en México. En esta sucinta pero sustanciosa introducción, surgen ya una y mil interrogantes: ¿Qué pesa más la orientación ideológica de los LTG o sus contenidos para la construcción del conocimiento? ¿Por qué pese a su valor innegable estos libros no han producido una investigación seria y continuada en todos los campos del conocimiento? ¿Qué los separa de la práctica investigativa? ¿Por qué el absurdo rechazo de un sector de la sociedad que los ve amenazantes y poco dignos de usarse? ¿En verdad los LTG carecen de calidad o más bien su estrecha filiación con el Estado impide que se les aprecie en su verdadera dimensión?

Los capítulos que siguen a esta "Introducción" forman un hexágono de aristas filosas que confluyen en la realidad educativa de México; uno mira hacia el pasado histórico, otro hacia las instituciones políticas, el tercero giran en torno al poder y a la tirantez política que provocan los LTG; mientras que el cuarto profundiza en las asignaturas y planes de estudios con sus trasformaciones en el tiempo; el siguiente se dirige a los docentes escolares, paradójicos protagonistas tan olvidados como imprescindibles para entender el proceso educativo; el último se centra en el futuro, incierto y debilitado de unos libros que se han ido agotando en sí mismos por las tensiones que se provocan en tono a ellos. El primer capítulo, "De la educación confesional a la educación laica y gratuita y obligatoria" —como todos los demás— se abre con un provocador epígrafe sobre la laicidad, que aunado a los adjetivos que en el título acompañan a la educación, ofrece una pista segura de explicación para el tortuoso camino que han seguido los LTG: los binomios confesional–laica, Iglesia–Estado no pueden ser augurio de un buen matrimonio. Este capítulo transita por la historia y desarrollo de la educación mexicana desde la Independencia hasta la década de los cincuenta, pasando por la época colonial. Trayectoria extenuante entre las tensiones provocadas por las luchas de poder y liderazgo, que hacía imposible alcanzar una educación popular, sueño de los liberales, acariciado largamente por el idealista José Vasconcelos y cristalizado con el presidente López Mateos y su visionario Secretario de Educación, Jaime Torres Bodet.

"La Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos", la Conaliteg ocupa con su historia y sus avatares las páginas del capítulo dos. Firme en el tiempo, asumió cabalmente la enorme tarea, silenciosa y poco lucida de imprimir los LTG y repartirlos por todo el país. Villa Lever, con su relatoría, hace que cobren relevancia en el capítulo actores poco conocidos y ajenos a las polémicas y a los temores. Desfilan los hacedores de libros, los encuadernadores, impresores y técnicos; y los materiales imprescindibles, papel, tinta, láminas, películas y hules; las primeras oficinas en doctor Río de la Loza y los enormes almacenes centrales en Tequesquináhuac. Tras la lectura de este capítulo no queda ni un resquicio de duda sobre la organizada orquestación de esfuerzos necesaria para lograr estar a tiempo y en forma en el reparto de millones de libros a niños diseminados entre las grandes ciudades, valles, montañas y olvidadas rancherías. Tampoco hay dificultad alguna para imaginar el tamaño de la ambición que despierta el competir con una empresa de esta envergadura: se entiende, entonces, la puja y competencia de las editoriales privadas por ganar este jugoso mercado.

El título elegido por Villa Lever para el tercer capítulo habla por sí mismo por su elocuencia, "Se asegura la hegemonía del Estado en el control de la educación". A partir del poder del Estado para manejar la educación se teje la urdimbre de los LTG; la autora muestra su penetrante visión y conocimiento sobre los problemas políticos y sociales que los han circundado y los conflictos que suscitaron las tres grandes reformas que se han dado a lo largo de sus cincuenta años. Tres presidentes: López Mateos, Luis Echeverría y Carlos Salinas; tres momentos históricos con situaciones sociales y económicas distintas: emergencia de la nación mexicana en el panorama mundial, el movimiento del 68 y el levantamiento zapatista; y tres ideologías subyacentes: el nacionalismo revolucionario, el universalismo y un endeble camino entre la aceptación de la diversidad y la homogeneidad nacional; tres formas también de concebir la enseñanza y el conocimiento y múltiples actores en la pasarela de las ambiciones, el poder, las ideologías, el control de las decisiones y la selección de los contenidos, que son finalmente, el punto más visible y saliente de los conflictos. En la primera reforma las querellas eran motivadas más que nada por intereses económicos e ideológicos. No podía ser de otra manera, las características de los libros: laicos, únicos, obligatorios y gratuitos, sacudían a la iglesia, al Partido Acción Nacional (PAN), a la Unión Nacional de Padres de Familia y a los empresarios, quienes iniciaron abierta o subrepticiamente el estigma permanente alrededor los "libros del gobierno", que encierra la discriminación enmascarada de nuestra sociedad y su profunda escisión social. En la segunda reforma, el motor era de igual manera ideológico, pero ahora el gobierno buscaba recuperar su legitimidad y su poder, actualizando los planes y programas de estudio y las técnicas y procesos educativos mostrando que México estaba a la vanguardia de la educación y podía ser ciudadano del mundo con un pensamiento libre y abierto; la reacción no se hizo esperar, los libros de Ciencias Naturales, Ciencias Sociales y Matemáticas instalados en la modernidad educativa fueron acusados de tener amenazadoras tendencias comunistas. El conflicto no se hizo esperar tampoco en el Salinato; la intervención de los intelectuales en la elaboración de los libros complejizó el proceso; ahora la enseñanza de la historia se ponía en tela de juicio. ¿Bajo que mirada? ¿Qué héroes y qué hechos debían o no formar parte de los contenidos? ¿Bajo qué paradigmas debía formarse a los niños? porque los héroes y los contenidos serían, en última instancia, un reflejo fiel de la esencia educada y culta de México.

Villa Lever da un sutil viraje en el cuarto capítulo. Se sale del ámbito político para enfrascarnos en el mundo de la enseñanza; pasamos de las reformas educativas a las curriculares, tema de su cuarto capítulo "Las asignaturas en los libros de Texto Gratuitos: las reformas curriculares de Primaria (1960–1993)", complemento perfecto del tercero, con un valor añadido: la voz de especialistas y funcionarios de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Lo más interesante de este pormenorizado capítulo es observar cómo las reformas inciden en las asignaturas, de manera directa. Todo desde lo más aparentemente inocuo, como el término para nombrarlas hasta los objetivos plasmados en planes y programas de estudio que habrán de ser alcanzados con su enseñanza están penetrados por intereses políticos. Señalo algunos cambios en la terminología y en la presencia o ausencia sobresalientes. El Lenguaje cambia su nombre primero por Lengua Nacional para transformarse más tarde en Español, sintomática metamorfosis en un país donde la diversidad étnica y lingüística ha permanecido marginada por siglos. La Aritmética y Geografía, quedan diluidas sólo en Matemáticas, dejando a la Geografía sin destino, que empieza a compartir con la Historia un maridaje pasajero y peligroso, concentrado en el sintagma Ciencias Sociales; las Ciencias Naturales permanecen aparentemente estables aunque se acercan peligrosamente a la polémica educación sexual de los estudiantes; en tanto que la Educación Cívica y Ética, tan necesaria, aparece y desaparece inexplicablemente del panorama, la Educación Física permanece aunque ya sin su pareja "e higiénica"; y los Trabajos Manuales y la Economía Doméstica destinadas sólo para las niñas ya no forman parte del escenario. Música y canto ceden su lugar a la Educación Artística y a la Educación Tecnológica.

Una de las novedades más significativas es la aparición, en 1992, de los primeros LTG en lenguas indígenas para responder al reciente y muy difícil reconocimiento del plurilingüismo de nuestro país, cargado desde ya con su propia complejidad intrínseca por la magnitud del problema que representa: variación dialectal y poca familiaridad con la lengua escrita, que hacen muy tortuoso y viable el proyecto educativo. En el cierre de este capítulo, Villa Lever concluye, en consonancia con la opinión de los especialistas interrogados, en nueve puntos fundamentales, lo que un LTG —incluidos los multigrado y los de lenguas indígenas— debiera idealmente tener: cohesión, coherencia, pertinencia y una imprescindible adaptación a las realidades de los niños. Podrían resumir la esencia. Al reflexionar sobre ellos, inevitablemente surge una enorme nube de dudas y escepticismo y un deseo porque no hayan de pasar otros cincuenta años para alcanzar el éxito y elevar la calidad de los resultados.

El quinto capítulo, "Los usos de los Libros de Texto Gratuitos", es un gran acierto de Lorenza Villa Lever. Ante la escasez de estudios etnográficos que den luz sobre la interacción LTG, maestros y niños, diseñó una encuesta en la que participaron 179 profesores —de quince estados; de los cuatro tipos: urbanas, rurales, indígenas y comunitarias— y organizó grupos focales que permiten oír su voz sobre los libros de todas las asignaturas: cuándo, para qué, con qué frecuencia se usan y cuáles son los principales problemas que emanan de ellos. Los resultados son sorprendentes, algunos; esperados, otros. El hecho es que, contrario a lo que comúnmente se cree, Villa Lever encuentra que los maestros tienen una actitud positiva hacia los LTG, pues consideran que le son útiles porque promueven el desarrollo de los estudiantes, porque los ejercicios propician el aprendizaje y porque son un apoyo para planear la clase. Los maestros también opinaron a favor de la obligatoriedad y la gratuidad de los LTG. La piedra de toque es que para algunos maestros profundamente insertos en la negativa pero cómoda tradición de la memorización y la repetición, estos libros no son prescriptivos sino que propician la construcción del conocimiento y éste es un reto que no todos los maestros quieren enfrentar: echar a andar la maquinaria de la interacción con el niño no es tarea fácil ni ha estado en la concepción generalizada de los docentes, en la que ha prevalecido la pasividad infantil como rasgo del proceso.

En su último capítulo, "El futuro de los LTG", Villa Lever, con una voz cautelosa trata de dar respuesta a las preguntas que surgen ante el futuro un tanto incierto de los LTG que compiten con los desafíos de la tecnología informática y de la comunicación, además de las luchas con su eterno contrincante: las casas editoriales privadas. En sintonía con la voz de especialistas y maestros, Villa Lever concluye que el destino de los LTG es la convivencia con las bibliotecas y la obligada alternancia con las nuevas tecnologías. No se puede esperar que contengan en sí mismos todo el conocimiento. Gratuitos, laicos sí, ya no más únicos, su papel futuro debe reducirse con el tiempo a ser el puente seguro, andamio sólido que conduzca a los alumnos sin tropiezos a la construcción de conocimientos mediante la investigación, la creatividad y la pluralidad.

No podría cerrar este recorrido panorámico sin destacar el gran interés que encierran los siete anexos que Villa Lever ofrece al final del libro. Cada uno de ellos tiene un doble valor, el de la información propia que ofrece, y el de ser punto de partida para nuevas reflexiones e investigaciones: queda mucho, muchísimo por decir de los LTG. Los anexos van desde los libros escolares de 1959, los "oficiales" y los autorizados por la Secretaría de Educación Pública, hasta los nombres de los autores de los LTG por reforma curricular, por asignatura y grado, en el último de ellos. Los otros cinco atraviesan por los decretos fundacionales que crean a la Conaliteg y la hacen un organismo público y descentralizado, el intrincado sistema de distribución de los LT G , los titulares que han estado a la cabeza de la Conaliteg y la colección completa de los LTG desde su primera edición hasta la de 1993. Una mirada penetrante y sensible a estos documentos, no puede permanecer pasiva ante lo que les subyace.

Cincuenta años de la Comisión Nacional de los Libros de Texto Gratuitos: cambios y permanencias en la educación mexicana de Lorenza Villa Lever es un libro de gran valía por cuatro razones: con valentía y herramientas científicas, informa, describe y abre ricos veneros de investigación, pero sobre todo lo es porque impele a reflexionar sobre la verdad de los LTG y la Conaliteg, fieles guardianes del conocimiento infantil mexicano. Libro hecho de contrastes y de díadas significativas: cambios y permanencias, pasado y futuro, teoría y práctica, creatividad y racionalismo, poder y enseñanza, sensibilidad y rigor. Explica su tiempo que derriba mitos que rescatan la esencia prístina de los LTG e invita a seguir explorándolos no sólo en su ideología sino en su uso y en su desarrollo futuro. Porque con todo, los LTG han estado ahí en las aulas, usados por millones de niños mexicanos.

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