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Polibotánica

versión impresa ISSN 1405-2768

Polibotánica  no.35 México feb. 2013

 

Flora medicinal en San Nicolás, municipio de Malinalco, Estado de México

 

Medicinal plants in San Nicolas, Malinalco County, State of Mexico

 

Laura White-Olascoaga1, José Isabel Juan-Pérez2, Cristina Chávez-Mejía3 y Jesús Gastón Gutiérrez-Cedillo2

 

1 Universidad Autónoma del Estado de México. Facultad de Ciencias. Campus El Cerrillo Piedras Blancas. Carretera Toluca-Ixtlahuaca Km. 14.5. Correo electrónico: laurawhiteo@yahoo.com.mx

2 Universidad Autónoma del Estado de México. Facultad de Geografía. Cerro de Coatepec Toluca, Estado de México. Correos electrónicos:jijp1958@hotmail.com; gaston_g2001@yahoo.com.mx

3 Universidad Autónoma del Estado de México. Instituto de Ciencias Agropecuaria y Rurales. Carretera Toluca-Ixtlahuaca Km 14.5 San Cayetano Toluca, Edo. de México. Correo electrónico: cchavezm@uaemex.mx

 

Recibido: 24 noviembre 2011.
Aceptado: 24 agosto 2012.

 

Resumen

Se determinaron aspectos sobre el hábitat, uso y función de los recursos vegetales utilizados en la medicina tradicional, en la comunidad de San Nicolás, municipio de Malinalco, ubicada al sur del Estado de México. De enero de 2010 a enero de 2011 se aplicaron entrevistas a 30 hombres y mujeres, de entre 20 y 60 años de edad. La observación directa y participativa permitió verificar la función y manejo de las plantas.

Se registraron 165 especies correspondientes a 147 géneros y 70 familias de plantas vasculares. Las especies utilizadas en la medicina tradicional se agruparon en 13 clases o categorías de acuerdo con el tipo de enfermedad en que se utilizan. Las categorías de plantas medicinales que mostraron las mayores frecuencias de utilización se relacionan con el tratamiento de enfermedades del aparato digestivo, aparato respiratorio, enfermedades asociadas con la nutrición y sistema endócrino, además de las referidas como síndromes de filiación cultural.

Las plantas medicinales se presentaron en dos diferentes hábitat; 45.4% son especies pertenecientes a la flora viaria y el 54.5% prosperan en agroecosistemas familiares, llamados localmente huertos o solares. Aproximadamente un tercio de las especies eran cultivadas y el resto silvestres.

Tres cuartos de las especies presentan una distribución natural en América, y las demás han sido introducidas de ultramar. Los datos muestran que el mayor número de especies utilizadas para fines medicinales se encuentran en los huertos. Esto implica nuevos retos debido a que los huertos familiares tradicionales están siendo utilizados para fines diversos, como la construcción de viviendas o establecimientos comerciales, ocasionando pérdida de germoplasma in situ y en consecuencia pérdida de la biodiversidad en este territorio del subtrópico mexicano.

Palabras clave: plantas medicinales, medicina tradicional, agroecosistemas familiares, vegetación viaria.

 

Abstract

The main objective of the present study was to determine aspects about habitat, function and management of the plant resources employed in traditional medicine, at the community of San Nicolás, located at south of the State of México. For identifying traditional knowledge about the plants management for diseases treatment, interviews were applied to men and women, between 20 and 60 years old. From January 2010 to January 2011, field work was performed, with participative observation over the studied area.

Over the studied geographic space, the presence of 165 species, were registered corresponding to 147 genus and 70 families of vascular plants. The medicinal species were grouped on 13 classes or categories, according to the type of disease for which they were employed, and it was registered the structure or vegetal organ that was utilized from each plant. The categories of medicinal plant that showed the highest frequencies of utilization are related to digestive and respiratory systems diseases treatment and with diseases related to nutrition and endocrinal system, and those of the nominated Cultural Filiations Syndromes.

Related to the geographical space where the species were collected, 45.4% are species that develop in natural ecosystems and 54.5% are plants that prosper over familiar agroecosystems, locally named familiar orchard. In relation to the type of management, 34.5% of the species are cultivated over these systems, while the rest are wild.

The biogeography analysis, allows to determine that 76.4% of the species present natural distribution in America, and 23.6% has been introduced. Over this geographic space, the collection of vegetable species with medicinal application is not restricted to natural environments, data show that the major numbers of species that are obtained for medicinal uses, live and develop over familiar agroecosystems and orchard. This implies new challenges, due to these ecological systems are being utilized for several finalities; and this causes in situ loss of genetic material and consequently, loss of biodiversity over this territory in the Mexican sub tropic.

Key words: medicinal plants, traditional medicine, family agroecosystems.

 

INTRODUCCIÓN

Las plantas medicinales en México, son parte de una tradición que se ha mantenido, desde los tiempos prehispánicos. Códices como el Florentino, De la Cruz-Badiano y la Historia Natural de la Nueva España, muestran parte del enorme conocimiento, así como el interés, devoción y amor que tenían las culturas prehispánicas por las plantas (White y Zepeda, 2008). Actualmente, México dispone de más de siete mil especies de plantas útiles (Caballero y Cortés, 2001), de las cuales aproximadamente cinco mil son usadas con fines medicinales, y la mayoría de éstas son herbáceas, arvenses (especies que crecen frecuentemente en tierras de cultivo) o ruderales (Osuna et al. , 2005), (plantas que se encuentran en la orillas de vías de comunicación como caminos, carreteras y vías del tren), denominada a esta última como vegetación viaria (Font-Quer, 1985). Los resultados reflejan el amplio acervo de remedios o medicamentos tradicionales vegetales empíricamente desarrollados a lo largo de la historia. Así mismo, se demuestra que las comunidades indígenas y campesinas conservan un profundo conocimiento sobre el manejo y las diversas funciones de las plantas medicinales (Caballero y Cortés, 2001).

Los conocimientos generados por los diferentes pueblos sobre la medicina tradicional, en muchos casos, están en proceso de abandono o pérdida. Esta situación está asociada con factores como por ejemplo, la migración de los jóvenes a las ciudades en busca de una mejora laboral o estabilidad económica, olvidando en muchos casos los rasgos culturales de sus pueblos. Por otra parte las comunidades campesinas e indígenas, en algunas ocasiones, están siendo desplazadas para utilizar el suelo en proyectos de desarrollo, como clubes de golf, conjuntos residenciales, producción agrícola intensiva o centros comerciales, por lo que son obligados a trasladarse a otros espacios geográficos, incluyendo las áreas naturales (Ramírez, 2007).

Estudiar el hábitat, formas de manejo y la función medicinal de los recursos vegetales utilizados en la medicina tradicional en las comunidades indígenas campesinas mexicanas es prioritario. Esto ocurre en virtud de que actualmente la rápida pérdida de especies vegetales y ecosistemas hace apremiante la necesidad de preservar tanto los recursos vegetales asociados a las comunidades, como la información cultural tradicional que los pueblos poseen sobre éstos y su ambiente (Escobar, 2002).

La pérdida de estos conocimientos podría desencadenar varios impactos, por ejemplo, incremento de la pobreza, la degradación ambiental y mayor vulnerabilidad a los efectos del cambio climático (Oviedo et al., 2007). Estos conocimientos permitirán contribuir a la conservación y uso sustentable de los recursos biológicos, permanencia de las culturas asociadas a ellos y aportar conocimientos útiles para el manejo sustentable de los ecosistemas naturales y agroecosistemas familiares (Escobar, 2002).

El desarrollo de investigaciones científicas de carácter etnobotánico coadyuva a preservar el conocimiento tradicional campesino, evita la disminución y desaparición de especies nativas y silvestres, y contribuye a la conservación de los recursos naturales, en particular los medicinales, mediante la regulación de su extracción y procesamiento, que debe aplicarse desde su colecta, transporte, almacenamiento y venta al público (Hersch, 1996).

Fue propósito de esta investigación conocer, comprender y entender el hábitat, formas de manejo así como la función medicinal de los recursos vegetales utilizados por las familias campesinas de la comunidad de San Nicolás, ubicada en el municipio de Malinalco, al sur del Estado de México. También se determinó el origen y procedencia geográfica de las especies y se analizaron las enfermedades que son atendidas con diversas preparaciones de las estructuras y órganos de las plantas identificadas. Los resultados obtenidos permiten comprobar cómo las familias campesinas poseen amplio conocimiento tradicional en el manejo de la diversidad biológica existente en los ambientes naturales, como es la vegetación viaria y agroecosistemas familiares, para el tratamiento de enfermedades.

 

ÁREA DE ESTUDIO

La comunidad de San Nicolás del municipio de Malinalco, Estado de México, se localiza en una zona de transición ecológica o ecotono. Geográficamente está delimitada por las coordenadas 18° 58' 22" de latitud norte y 99° 29' 42" de longitud oeste. Tiene una altitud promedio de 1960 m.s.n.m., y está ubicada en lo que se denomina subtrópico del Altiplano Mexicano, en las provincias fisiográficas de la Sierra Madre del Sur y el Eje Volcánico, incluidos en su mayor parte en la subprovincia de Sierras y Valles Guerrerenses (mapa 1) (INEGI, 2009). El clima en esta porción del territorio mexicano es semicálido, subhúmedo, con lluvias en verano y temperatura media anual de 20.4°C. La precipitación pluvial anual promedio es de 1 177 mm, con un máximo de 260 a 270 mm en agosto y mínima de 10 mm en diciembre y febrero (INEGI, 2009). Al interactuar en esta zona las condiciones topográficas, las formaciones geomorfológicas, las estructuras geológicas, los componentes climáticos, las condiciones del suelo y el agua, se favorece la presencia de una amplia diversidad biológica, ambiental y ecológica, constituida principalmente por un ecosistema de selva baja caducifolia, con especies representativas como Ficus petiolaris Kunth., Ceiba aesculifolia (Kunth) Britt. & Baker, Eysenhardtia polystachya (Ortega) Sarg., Lysiloma acapulcensis (Kunth.) Beth, Pseudobombax ellipticum (Kunth.) Dugand (INEGI, 2009).

Antes de la conquista, el valle de Malinalco era un punto estratégico para intercambio y venta de productos entre dos regiones: la ruta hacia tierra caliente y el valle de Morelos, y la del valle de México y Toluca (Jaramillo y Nieto, 1998). Posteriormente, esta región fue dominio español y la tierra recién pacificada se organizó bajo el régimen de encomiendas. Entre los primeros encomenderos estaba Cristóbal Rodríguez, quien sobresalió por su influencia en la evangelización y en la edificación del convento de Malinalco (White y Zepeda, 2008).

En la actualidad, la población en la comunidad de San Nicolás asciende, según registros del último censo, a 761 habitantes; 360 hombres y 401 mujeres, de los cuales 380 son menores de edad y 381 adultos. La tendencia del decrecimiento de la población de la comunidad, y del municipio, se debe principalmente a que durante el periodo del 2000 al 2005 hubo una migración importante hacia Estados Unidos por parte de hombres asociada al sector de la construcción. Este factor, además de una tasa de crecimiento natural inhibida por la migración y elevado envejecimiento de su población, han modificado la demografía de la localidad (Plan de desarrollo municipal, 2012). El total de viviendas particulares habitadas en la comunidad es de 157, de las cuales el 25% poseen piso de tierra, 62% tiene instalaciones sanitarias, 73% están conectadas al servicio público de drenaje y el 90% tienen energía eléctrica.

Los habitantes de San Nicolás en su mayoría población mestiza (de origen matlatzinca, otomí, náhuatl y español) se dedican principalmente a la agricultura, esta actividad es la más importante, siendo principalmente agricultura manual estacional y agricultura de tracción animal (INEGI, 2009). Los principales cultivos son maíz (Zea mays L.), alfalfa (Medicago sativa L.), avena (Avena sativa L.), chile (Capsicum sp.), frijol (Phaseolus vulgaris L.), sorgo (Sorghum sp.), jitomate (Lycopersicon esculentum Miller) y tomate (Physalis philadelphica Lam.) (INEGI, 2009). Por otra parte el 98% de las viviendas cuenta con huertos familiares, en los que se reportan especies como aguacate (Persea americana Mill.), níspero (Eriobotrya japonica (Thunb.) Lindl.), ciruela (Spondias purpurea L.), café (Coffea arabica L.) y diversos cítricos (Citrus sp.). (INEGI, 2009; Aguilera y Rivas, 2006).

 

MATERIAL Y MÉTODOS

El estudió etnobotánico estuvo constituido por la elaboración del instrumento de encuesta, la recolección de los datos, la elección de informantes, la realización de entrevistas y las colectas de campo. En este caso el instrumento de recolección de datos fue un cuestionario con preguntas de tipo abierto, el cual incluyó tópicos que cubrieron un orden particular y abarcaron dos componentes. El primero de ellos fue una lista de preguntas que incluyó nombres comunes de la planta, uso, forma de preparación y tipo de hábitat en el que prospera, etc. El segundo componente se asoció con el nombre y edad de las personas.

Para el presente estudio la elección de informantes fue por intención, identificando a las personas conocedoras sobre plantas medicinales. El acercamiento a la comunidad fue por medio de pláticas con los pobladores sobre el uso de plantas medicinales, se indagó quienes son conocedores de la medicina tradicional. De esta manera se ubicó a la informante clave (mujer de 50 años) y con ella se realizaron 15 salidas de campo de enero 2010 a enero de 2011, en las que se colectaron especímenes botánicos de respaldo y especímenes para la elaboración del catálogo. Las muestras fueron obtenidas en los sitios sugeridos por la informante. Al momento de recolectar la planta se llevo a cabo la entrevista, documentándola de manera escrita o en algunas ocasiones grabada.

Posteriormente se seleccionaron por intención se entrevistaron, a cinco hombres y 24 mujeres localizados en sus domicilios o en la calle, solicitándoles participar en la investigación y preguntándoles acerca de sus conocimientos sobre plantas medicinales. En general la gente conoce sobre plantas medicinales y además hay expertas sobre medicina tradicional, por ejemplo hay curanderas y parteras (durante el estudio se identificaron a cuatro de ellas). Estas mujeres conocedoras de la medicina tradicional atienden a gente de la comunidad y de comunidadaes vecinas.

El contexto en que se aplicó el cuestionario fue con una entrevista de tipo personal; se interrogaron a personas de entre 20 y 60 años. Las entrevistas se realizaron con catálogos de las especies medicinales previamente obtenidas. Se recolectaron especímenes herbáceos, arbustivos y arbóreos; cada espécimen se procesó según Lot y Chiang (1986). La identificación taxonómica de los especímenes se realizó en el Herbario de la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma del Estado de México y se depositaron en el herbario de la propia Facultad de Ciencias.

Los datos obtenidos de las entrevistas permitieron agrupar a las enfermedades que son atendidas por las diferentes especies medicinales, en 13 categorías, de acuerdo con el tipo de enfermedad que se registró y dependiendo de la ubicación de éstas en los diferentes aparatos y sistemas del cuerpo. Las categorías se modificaron con base en lo propuesto por la Organización Panamericana de la Salud (OMS, 1972), e incluyeron; el aparato digestivo, respiratorio, síndrome de filiación cultural, nutrición y sistema endocrino, sistema nervioso y órganos de los sentidos, daños y lesiones debidas a accidentes, sistema muscular esquelético, parásitos externos e internos, enfermedades causadas por mordidas y picaduras de animales así como daños ocasionados por plantas, signos y síntomas y ginecológico, embarazo, parto y puerperio.

Para el análisis biogeográfico se recopiló información mediante consultas de la literatura especializada sobre las especies de origen neotropical y neártico, así como las nativas, endémicas e introducidas en el territorio México. Las especies introducidas se ubicaron de acuerdo a la región de su origen geográfico: África, Asia, Europa, Oceanía y América.

 

RESULTADOS

Diversidad florística

Un total de 165 especies, pertenecientes a 70 familias y 147 géneros fueron registrados como utilizados en la medicina tradicional en la comunidad. Los datos de la tabla 1 muestran que la familia Asteraceae es la que presenta un mayor número de especies (18), lo que representa el 11.18% de las especies utilizadas en la medicina tradicional; en orden de importancia le siguen la familia Lamiaceae con 10 especies, representando el 6.21% y finalmente Fabaceae con ocho especies, representando el 4.96%. Estas tres familias constituyen el 22.36% del total de especies utilizadas por la población de San Nicolás en el tratamiento de sus padecimientos.

En cuanto a las formas biológicas de vida, la tabla 1 muestra que las 165 especies de plantas identificadas corresponden a tres formas biológicas de vida: herbáceas con 91 especies (58%), árboles con 48 especies (30%) y arbustos con 19 especies (12%). Las herbáceas comprenden 43 familias y las más representativas son Asteraceae y Lamiaceae. En orden de importancia, la forma de vida arbórea ocupa el segundo lugar; en ésta se encontraron organismos de 28 familias, en donde Fabaceae es la más importante. Las plantas arbustivas están representados por 19 familias, siendo las más importantes, Loganiaceae y Solanaceae (tabla 1).

Respecto a las estructuras de las plantas, la comunidad utiliza 10 diferentes partes de las plantas en la medicina tradicional. Por su frecuencia de su uso las estructuras más importantes son las hojas (30.9%), la flor (19.5%) y el fruto (10.6%). Respecto a la vía de administración, la infusión es la más empleada (46.66% de las especies).

Conocimiento tradicional

El conocimiento tradicional es el conjunto de saberes y prácticas generadas y acumuladas colectivamente, que se guardan en la memoria y actividades de la gente, y se trasmiten de generación en generación en forma oral, práctica, y, en algunos casos, escrita (Luna, 2002). Para la presente investigación las especies utilizadas en la medicina tradicional se agruparon en 13 clases o categorías de acuerdo con el tipo de enfermedad en que se utilizan. En la tabla 2 se muestran las principales categorías en que se agrupó el uso de las plantas medicinales de la comunidad de San Nicolás, de acuerdo con la clase y tipo de enfermedad que tratan.

Los padecimientos más comunes entre la población de San Nicolás son el dolor de estómago, cólicos y diarrea, los cuales se ubican en la categoría de enfermedades del aparato digestivo. Éstos son tratados principalmente con plantas de la familia Lamiaceae: toronjil, hierba de la ventosidad, tapa cola, hierbabuena y albahaca. Otras plantas utilizadas para el mismo fin, pertenecen a la familia Asteraceae: prodigiosa, ajenjo, manzanilla y anís de campo.

Tres especies de la familia Lamiaceae se utilizan en el tratamiento de la diarrea: tapa cola, hierbabuena y albahaca; mientras que de las familias Asteraceae y Verbenaceae se usan dos especies: ajenjo, hierba de la clín, cedrón y coyotomate, respectivamente. Finalmente, la disentería es atendida con tres especies de la familia Lamiaceae; tapa cola, chía y salvia.

Las enfermedades clasificadas en la categoría del aparato respiratorio (tos, dolor de pecho, bronquios y pulmones) están ubicadas en segundo lugar de importancia. Para el tratamiento de la tos, se registran cuatro especies de la familia Asteraceae: gordolobo, manzanilla, cempasuchitl y anís de campo. Para el tratamiento de dolores de pulmones y bronquios, se utilizan 18 especies de plantas. Las familias Boraginaceae y Fabaceae ofrecen dos especies medicinales cada una; borraja, anacahuite, tabachín y palo dulce respectivamente. El catarro es una infección respiratoria aguda, para su tratamiento se registraron cuatro especies; meshishi, tabachín, bugambilia y chicalota (tabla 2).

En tercer término, se encuentran las enfermedades de la nutrición y sistema endócrino. El principal padecimiento de este grupo es la diabetes. Para esta enfermedad la familia Asteraceae ofrece tres especies medicinales, prodigiosa, ajenjo y mozote. La familia Bignoniaceae aporta dos especies; tronadora y cuajilote.

Los padecimientos denominados como síndromes de filiación cultural o síntomas y estados morbosos mal definidos, son complejos mórbidos percibidos, clasificados y tratados conforme a claves culturales propias del grupo y en los que es evidente la apelación a procedimientos de eficacia simbólica (Zolla et al., 1988). Entre estas "enfermedades" destacan aquellas cuyo agente causal se asocia con el "susto o espanto". Para este síndrome, la familia Asteraceae aporta cuatro especies: prodigiosa, ajenjo, endivia y Santa María. "El aire" o "mal de aire" es otro síndrome de filiación cultural, que en San Nicolás, es tratado con el uso de seis plantas de las familias Fabaceae y Lamiaceae; colorín, ojito de pajarito, toronjil y salvia.

De las 165 especies de plantas utilizadas por los habitantes de San Nicolás en la medicina tradicional, el 31% son plantas que se usan para tratar un sólo padecimiento; en contraste, desde 7 a 35 especies se usan para tratar el 16% de las enfermedades, como el caso del dolor de estómago que se trata con 35 plantas.

Por otra parte se reportan especies vegetales con múltiples usos plantas denominadas regionalmente como tepozán y albahaca son utilizadas para el tratamiento de diez enfermedades cada una. Otras plantas las cuales poseen usos múltiples son el palo colorado, el cual es utilizado para el tratamiento de nueve enfermedades diferentes. Con el nopal, cuatecomate o cirian, ayoyote y el pirú, se atienden ocho enfermedades con cada planta.

Hábitat y forma de manejo

Los recursos vegetales utilizados en la medicina tradicional por las familias campesinas de San Nicolás, prosperan en dos tipos de hábitats: a) vegetación viaria, y agroecosistemas o huertos familiares. La vegetación viaria es el hábitat del 45.4% de las especies manejadas por las familias campesinas. De éstas, el 21.3% son especies naturalizadas, por ejemplo: jarilla, mastuerzo, diente de león y Santa María, las cuales fueron introducidas al territorio nacional, adaptándose a las condiciones climáticas, edáficas, hídricas locales, y se comportan como vegetales silvestres. El 78.6%, son especies nativas del territorio nacional, en donde los habitantes de San Nicolás interactúan con especies arbóreas de uso medicinal como: cazahuate, tronadora y cirian; y especies herbáceas como: soldadillo, anís de campo, quesadilla morada y girasol (Fig. 1).

En los huertos familiares se encuentra el 54.5% de las especies utilizadas en la medicina tradicional. Estos sistemas cuentan con árboles como el aguacate, zapote blanco y guayaba, especies cultivadas; hay arbustos que son silvestres como tepozán y cultivados como el café. Las herbáceas, tanto silvestres como cultivadas, generalmente se tienen en recipientes viejos, ollas, latas u otro tipo de envases; ejemplos de éstas son: la manzanilla, ruda, hierba buen, la hierba del pollo y hierba mora (Fig. 1).

Con base en lo propuesto por Bye (1998), en el espacio geográfico donde se realizó la investigación, casi la mitad de las plantas medicinales son especies ruderales, y vegetación viaria; mientras que el resto son especies cultivadas y plantas que poseen algún grado incipiente de manejo (Tabla 3).

El 26% de las plantas medicinales proporcionan además otros beneficios tanto en la alimentación como en la economía familiar. Por ejemplo, árboles como la guayaba, pomarosa, zapote blanco y los cítricos, proveen de frutos los cuales son vendidos o consumidos por las familias; igualmente herbáceas como el cilantro y el té limón, aparte de ser utilizados como plantas medicinales, son especies condimentarías y se venden en el mercado regional, coadyuvando de esta manera a la economía familiar campesina.

Análisis biogeográfico

El 73.9% de las plantas medicinales de San Nicolás son especies originarias de América. El 26%, son especies introducidas, y proceden de Europa (14.5%), África (3.6%) y Asia (3%). De las plantas cuyo origen y distribución espacial es el continente americano, algunas (6%), proceden de la región sudamericana. Las más representativas son: buena moza, mastuerzo, bugambilia, floripondio, piña, cedrón, tabaco y pirú. El 25.4% de las especies utilizadas en la medicina tradicional en la comunidad de San Nicolás, tiene una distribución restringida en México, de éstas, el 64.8%, poseen afinidad geográfica neotropical, y el 35.2% está asociada con afinidad geográfica neártica.

Los datos del análisis biogeográfico de las plantas utilizadas en la medicina tradicional en San Nicolás, confirman que el intercambio comercial y tecnológico posterior a la conquista española, permitió la introducción de especies vegetales a América. Esto ocasionó que muchas plantas medicinales nativas fueran remplazadas por plantas introducidas no solamente de Europa, sino también de Asia y África (Bye, 1990).

Esta diversidad de plantas, tanto nativas como introducidas, así como sus diferentes usos, ha sido influida por factores ambientales, culturales, tecnológicos y comerciales (mismos que se han modificado desde la época prehispánica); así como por las estrategias de mercadeo de las diferentes plantas (Linares, 1996). El proceso de adaptación de las especies introducidas a las condiciones ambientales de México, ocasiona que al transcurrir el tiempo se vuelvan silvestres, ocupando los nichos de plantas nativas, como es el caso de la Santa María (usada para el dolor de cabeza en Europa) y diente de león (usado como verdura en Europa), a las cuáles se les atribuyó un uso en Mesoamérica, y en San Nicolás, la Santa María se usa para tratar el aire y el diente de león para el reumatismo. Este intercambio cultural, ha enriquecido el conocimiento sobre la utilidad de la flora, y ha traído como consecuencia el empleo en la herbolaria mexicana, de una gran variedad de plantas, incluso de diferentes regiones y partes del mundo, como la ruda, romero y la manzanilla, enriqueciéndola e incorporando costumbres ajenas que han amalgamado a las propias (Amo y Anaya, 1982; Linares, 1996).

 

DISCUSIÓN

Las evidencias analizadas corroboran la estrecha relación que existe entre los pobladores de San Nicolás y la diversidad biológica de su entorno, expresada por el alto número de especies vegetales que son utilizadas en la medicina tradicional. En esta investigación, se obtuvo el listado florístico de las especies medicinales usadas por la población, y se registró la o las enfermedades que son atendidas por cada especie vegetal. Los datos se agruparon en 13 categorías de uso y se relacionó a cada enfermedad con el aparato o sistema afectado. Las enfermedades del aparato digestivo, y en particular dolores de estómago y diarreas, son tratados con el mayor número de especies, por ejemplo los dolores de estómago son tratados con 35 especies diferentes. Esto se corrobora con estudios que ponen de manifiesto cómo las enfermedades del aparato digestivo son muy importantes en los niveles de mortalidad del país (Hernández et al., 2005; Osuna et al., 2005).

Otro resultado importante fueron los datos que se obtuvieron de los espacios geográficos donde se recolectaron los recursos vegetales utilizados en la medicina tradicional. Estudios previos mencionan que las plantas útiles en el país y las utilizadas en la medicina tradicional (Caballero y Cortés, 2001; Osuna et al., 2005) son principalmente plantas silvestres localizadas en ecosistemas naturales. Los datos obtenidos en San Nicolás confirman parcialmente el estado silvestre de los recursos vegetales con uso medicinal. Sin embargo, su hábitat se presentó en dos ambientes bien diferenciados, en la vegetación viaria (45.4%) y en agroecosistemas familiares (54.5%); siendo los huertos el hábitat del cual las familias campesinas de esta comunidad obtienen el mayor número de plantas medicinales. Este hecho coincide con lo encontrado por Hernández et al. (2005), quienes mencionan que para el caso de las plantas utilizadas para el tratamiento de enfermedades gastrointestinales, el mayor porcentaje es cultivado en huertos familiares y no proviene de ecosistemas naturales.

Los huertos familiares son sistemas multifuncionales (Martínez y Juan, 2005) que realizan procesos como ecosistemas con características intermedias entre un ecosistema natural y uno donde participa la acción humana (Juan y Hernández, 2008). Se han convertido en refugio para muchas especies vegetales silvestres que han desaparecido de su hábitat natural, convirtiéndose en espacios importantes para conservar la biodiversidad (Villa y Caballero, 1998; Juan et al., 2007). Es decir, los huertos familiares son espacios geográficos adyacentes a las viviendas de las familias campesinas, favorecen el incremento de la biodiversidad y fomentan la conservación del germoplasma in situ (Rebollar et al., 2008; Jiménez et al., 1999). Lo anterior confirma la importancia de los huertos familiares en la conservación de especies silvestres de uso medicinal.

Una propuesta de desarrollo local a partir del rescate y valoración de la relación biodiversidad-cultura, consiste en retomar algunos de los procesos sociales de acceso y control de los recursos naturales, en particular el uso común de los recursos (Leff, 2000). De esta manera la consideración de las bases para el uso local sostenible de los recursos, dentro de un plan de desarrollo local, permitiría diseñar un instrumento integrado en lo económico, ecológico y tecnológico, capaz de calcular el "valor real" de los recursos naturales desde la economía y la subsistencia, y así caracterizar los procesos sociales que determinan el valor de la naturaleza. Para esto es necesario construir un nuevo paradigma productivo que integre a los recursos naturales y a la cultura como fuerzas dinamizadoras, ya que actualmente la explotación de los recursos naturales continúa sujeta a los derechos privados, más que a los derechos de apropiación común (Leff, 2000).

 

CONCLUSIONES

En la comunidad de San Nicolás la mayoría de las personas entrevistadas recurre a las plantas medicinales para el tratamiento de sus padecimientos, siendo éstos principalmente afecciones gastrointestinales, en las que se encuentran los dolores de estómago y la diarrea, y enfermedades del aparato respiratorio como la tos. El análisis de los resultados demostró que las familias Asteraceae y Lamiaceae son las más importantes en el tratamiento de problemas gastrointestinales; mientras que para las afecciones del aparato respiratorio las familias más importantes fueron Asteraceas, Boraginaceae y Fabaceae.

Se confirmó la importancia de los huertos familiares, como agroecosistemas los cuales favorecen el incremento de la biodiversidad, y fomentan la conservación del germoplasma in situ, esto debido a que poco más de la mitad de las especies medicinales que ocupa la población para tratar sus padecimientos están localizadas en estos sistemas. De igual manera se corroboró la importancia de las especies silvestres, de los ecosistemas naturales y en los huertos familiares, como un recurso vegetal importante en la medicina tradicional.

Se observó que, así como las personas enfermas pueden ser tratadas con un diferente número plantas, hay también plantas que poseen un amplio espectro de curación, es decir, especies que pueden tratar hasta diez enfermedades. Sin embargo la mayor variedad de las enfermedades son tratadas con una sola especie de planta medicinal, y en contraparte el mayor número de plantas trata sólo una enfermedad. Los recursos vegetales utilizados en la medicina tradicional por la comunidad de San Nicolás, son multifuncionales, coadyuvando con esto al mejoramiento de las condiciones económicas y alimentarias de las familias campesinas.

 

LITERATURA CITADA

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