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Polibotánica

versión impresa ISSN 1405-2768

Polibotánica  no.28 México sep. 2009

 

Exploración y caracterización de poblaciones silvestres de jitomate (Solanaceae) en tres regiones de Michoacán, México

 

Exploration and characterization of populations of wild tomato (Solanaceae) in three regions of Michoacan, Mexico

 

Juan Carlos Álvarez–Hernández, Hipólito Cortez–Madrigal y Ignacio García–Ruiz

 

Departamento de Recursos Naturales, CIIDIR–IPN Unidad Michoacán. Justo Sierra No. 28 Jiquilpan, Mich. CP 59510. Tel. y Fax. (353) 53 3 02 18 Correo electrónico: jcalvarezh@yahoo.com.mx; hcortezm@ipn.mx

 

Recibido: 13 junio 2008
Aceptado: 30 julio 2009

 

Resumen

Con el objetivo de caracterizar poblaciones de jitomate silvestre ("tinguaraque") en el estado mexicano de Michoacán, se realizaron recorridos de campo de enero a septiembre del 2007. Se seleccionaron tres regiones: Valle de Apatzingán, Valle de Los Reyes y Ciénega de Chapala. Mediante encuestas a productores agrícolas y estudios previos, se hicieron recorridos más particulares en cada región. La caracterización incluyó aspectos ambientales, morfológicos, fisiológicos y entomológicos. En el 45% de los sitios visitados se registraron poblaciones silvestres de jitomate. Se localizaron en altitudes de 314 a 1 550 m.s.n.m.; precipitación de 751 a 1 014 mm anuales; temperaturas máxima y mínima de 35.2 y 11.7°C y en niveles variados de fertilidad en suelos. Las poblaciones registradas corresponden a la especie Solanum lycopersicum L. (var. cerasiforme), de las que se distinguieron dos grupos: de fruto grande (2.12 a 2.23 x 2.41 a 2.55 cm) y de fruto pequeño (1.05 a 1.22 x 1.10 a 1.25 cm). La velocidad de germinación expresada como el tiempo en que germina el 50% de las semillas fue variable; fluctuó de 2.7 (2.5–3.0) días hasta 10.6 (8.6–15.6) días. Con excepción de una morfoespecie (Col: Chrysomelidae: Chrysomelinae), los insectos fitófagos asociados corresponden a especies plaga del jitomate; los principales fueron: mosca blanca (Hem: Aleyrodidae), complejo de áfidos (Hem: Aphididae), Lyriomiza sativae Blanchard y L. trifoli Burgués, Epitrix sp. Y Manduca sp. El psilido de las solanáceas Bactericera cockerelli Sulc. Sólo se presentó en la región de la Ciénega, mientras que la chinche Cyrtopeltis notata Distant, fue la más insidiosa en tinguaraque. La diversidad de condiciones ambientales en los que desarrollan las poblaciones silvestres de S. lycopersicum en Michoacán, indican una amplia diversidad (ecotipos) de esta especie.

Palabras clave: jitomate silvestre, velocidad de germinación, plagas, caracterización ambiental.

 

Abstract

In order to characterize populations of wild tomato ("tinguaraque") in the Mexican State of Michoacan, field observations were made from January to September of 2007. Three regions were selected: "Valle de Apatzingan", "Valle de Los Reyes" and "Cienega de Chapala". Through interviews to farmers and previous studies, more particular samplings were made in each region. The characterization included: environmental, morphological, physiological and entomological aspects. In 45% of the visited sites, populations of the wild tomato were recorded. They were located in altitudes from 314 to 1 550 m; precipitation of 751 to 1 014 mm per year, maximum and minimum temperatures of 35.2 and 11.7°C, and varied levels of soil fertility. Registered populations correspond to the species Solanum lycopersicum L. (var. cerasiforme), of which two groups could be distinguished: big fruits (2.12 to 2.23 x 2.41 to 2.55 cm) and small fruits (1.05 to 1.22 x 1.10 to 1.25 cm). The germination speed, expressed as the time that germinates 50% of seed was variable; ranged from 2.7 (2.5–3.0) days until 10.6 (8.6–15.6) days. With exception of a morphospecies (Col: Chrysomelidae: Chrysomelinae), associated phytophagous insects corresponded to pest species of tomato; the principals were: whitefly (Hem: Aleyrodidae) and aphids complex (Hem: Aphididae), Lyriomiza sativae Blanchard and L. trifoli Burgués, Epitrix sp. and Manduca sp. The psilid of the solanaceae Bactericera cockerelli Sulc. was only registered in the Cienega region, while the bug Cyrtopeltis notata Distant, was the most insidious in tinguaraque. The diversity of environmental conditions in those that the wild populations of S. lycopersicum develop in Michoacan indicates a wide diversity (ecotypes) of this species.

Key words: wild tomato, germination speed, pests, environmental characterization.

 

INTRODUCCIÓN

El jitomate S. lycopersicum L. (= Lycopersicon esculentum Miller) es nativo del trópico americano, entre Ecuador y Perú (Peralta y Spooner, 2000) y posteriormente distribuido a Colombia, Bolivia y México; en este último país se considera que fue domesticado (Rick y Holle, 1990; Pérez et al., 1997). Por la superficie cultivada, el jitomate es el segundo cultivo hortícola más importante del mundo (Valadez, 1998); su producción se ha triplicado al pasar de 28 000 millones de ton en el año 1961, a más de 100 000 millones de ton en el 2000 (Macías, 2003).

Como planta nativa de América, el jitomate cuenta con una amplia diversidad de parientes silvestres, entre los que se mencionan: S. cheesmaniae (R. Riley) Fosberg; S. pimpinellifolium L.; S. chmielewskii (C.M. Rick, Kesicki, Fobes & Holle) D.M. Spooner, G. J. Anderson & R.K. Cansen; S. neorickii (C. M. Rick, Kesicki, Fobes & M. Holle) D. M. Sponner. G.J. Anderson & R.K. Jansen (L. parviflorum); S. habrochaites S. Knapp & D. M. Spooner (L. hirsutum); S. chilense (Dunal) Reiche; S. peruvianum L. y S. penelli Correll (Peralta et al., 2005). El probable ancestro del jitomate cultivado es S. lycopersicum var. cerasiforme (Hoyt, 1992; Esquinas–Alcázar y Nuez, 1995; Sánchez et al., 2006), crece en una gran variedad de hábitat desde 0 hasta 3 300 m.s.n.m. (Nevins, 1987; Warnock, 1988), caracterizado por tener frutos redondos con diámetros que varían de 1 a 2.5 cm (Martínez, 1979; Rick et al., 1990).

Durante su evolución, los parientes silvestres de cultivos han desarrollado múltiples características que les han permitido sobrevivir en condiciones extremas y se han adaptado para enfrentarse a los diferentes peligros, incluida la fitofagia; así, han desarrollado resistencia a plagas y enfermedades comúnmente dañinas a los cultivos afines (Hoyt, 1992; Eigenbrode et al., 1993; Pérez et al., 1997). De igual manera, los parientes silvestres han desarrollado tolerancia a altas y bajas temperaturas, sequías y condiciones edáficas adversas. Es entendible entonces que los parientes silvestres de cultivos sean una de las principales fuentes de germoplasma para el mejoramiento de cultivos (Hoyt, 1992).

Entre los parientes silvestres más usados están los del jitomate, pues muchas de las características de los cultivares modernos de jitomate como son, resistencia a plagas y enfermedades, contenido de vitaminas, color de fruto; entre otras, han sido derivadas de algunos de sus parientes silvestres. Por ejemplo, en las costas de las islas Galápagos, existe un pariente silvestre que ha proporcionado genes al jitomate cultivado confiriéndole alta tolerancia a la salinidad, de manera que las plantas pueden ser irrigadas con una tercera parte de agua marina (Hoyt, 1992).

Por lo anterior, el conocimiento y conservación de las características de parientes silvestres de cultivos es de suma importancia en la producción agroalimentaria mundial (Eigenbrode et al., 1993; Pérez et al., 1997). Es indispensable un mejor entendimiento de la diversidad genética, entendida ésta como la cantidad de variabilidad genética entre individuos de una variedad o poblaciones de una especie, en donde los estudios ecogeográficos son de fundamental importancia (Hoyt, 1992; Ramanatha Rao y Hodgkin, 2002). En términos prácticos, la diferenciación de ecotipos afecta características como los grados relativos de desarrollo, la resistencia a factores bióticos y abióticos, respuestas edáficas y a la fertilidad del suelo, entre otros. Pero más importante es el hecho de que esos ecotipos son la consecuencia de largos periodos de interacción entre el medio ambiente y los sistemas genéticos (Ramanatha Rao y Hodgkin, 2002).

En México, el jitomate silvestre se encuentra ampliamente distribuido en zonas de reserva ecológica y asociado a campos de cultivos donde eventualmente suele convertirse en maleza (Rodríguez et al., 2003; Sánchez et al., 2006). Las mayores poblaciones de jitomate silvestre se han colectado a altitudes entre 0 y 1 200 m.s.n.m. (Vargas et al., 2005; Sánchez et al., 2006). En regiones calidas (< 300 m.s.n.m.) las poblaciones se reducen y se asocian con especies que les brindan sombra; en regiones templadas esas plantas las protege del frío (Vargas et al., 2005). La amplia distribución del jitomate silvestre ha permitido que cuente con poblaciones con características diferentes para responder a los factores bióticos y abióticos de mortalidad; es precisamente el ambiente uno de los factores que más influyen en la variabilidad biológica (Ramanatha Rao y Hodgkin, 2002).

En Michoacán, el jitomate silvestre se conoce como "tinguaraque" (Martínez, 1979), crece bajo condiciones adversas de humedad y al parecer soporta alta incidencia de plagas y enfermedades (Eigenbrode et al., 1993; Pérez et al., 1997; Méndez–Inocencio et al., 2006), cualidades de importancia agronómica para el mejoramiento del cultivo. Debido al interés por conservar y aprovechar los parientes silvestres de cultivos y a los pocos estudios relacionados en México, se plantearon los siguientes objetivos: identificar y caracterizar morfológica y fisiológicamente las poblaciones de jitomate silvestre que desarrollan en Michoacán; caracterizar las condiciones ambientales de los sitios donde desarrollan el jitomate silvestre e identificar los grupos de insectos fitófagos asociados al jitomate silvestre.

 

MATERIAL Y MÉTODOS

Exploración de campo

De enero a septiembre de 2007 se implementaron recorridos de campo en tres regiones del estado mexicano de Michoacán: Valle de Apatzingán, Valle de Los Reyes y Ciénega de Chapala. Las regiones se seleccionaron con base en estudios previos (Rodríguez et al., 2003; Méndez–Inocencio et al., 2006; Cortez y García, 2007). Adicionalmente, se diseño un cuestionario con preguntas básicas sobre el conocimiento del jitomate silvestre y se aplicó a los habitantes de las regiones visitadas.

 

Caracterización ambiental

Localización geográfica

Para cada uno de los sitios explorados, se registró: latitud norte, longitud oeste y altura sobre el nivel del mar (m.s.n.m.), utilizando un geoposicionador satelital (GPS) marca Garmin® serie Etrex, Olathe, Kansas, USA.

 

Datos climáticos y tipo de vegetación

Para cada región se obtuvieron datos medios anuales de temperatura máxima, mínima y media, además de la precipitación anual acumulada. Los datos se obtuvieron del Departamento de Hidrometría en el Distrito de Riego 097 "Lázaro Cárdenas" de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) de las estaciones climáticas de Apatzingán (No. 000016007), Acahuato (No. 00016228) y Jiquilpan (No. 00016197) con registros de veinte años. Para el sitio Chorros del Varal en el municipio de Los Reyes, los datos fueron obtenidos del Departamento de Hidrometría de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) de la estación ubicada en Chorros del Varal con registro de veinticinco años y con base en García (1988) se determinó el tipo de clima presente. También se registraron las principales especies vegetales asociadas al jitomate silvestre y se determinó el tipo de vegetación dominante en cada sitio con base en Rzedowski (1981).

 

Análisis físico–químico del suelo

De cada sitio de colecta se obtuvieron muestras de suelo y se les practicó un análisis físico–químico en el Laboratorio de Suelos del Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional (CIIDIR) del Instituto Politécnico Nacional (IPN) Unidad Michoacán, en Jiquilpan, Michoacán.

 

Caracterización morfológica

En cada sitio se registraron datos de las siguientes variables: color de la flor y fruto maduro, tipo de márgenes en foliolos y hábito de crecimiento de la planta; también, en 20 repeticiones se registró el número de sépalos, número de frutos por racimo y número de foliolos. Además, de 20 frutos fisiológicamente maduros obtenidos al azar en cada población, se midieron las siguientes variables: diámetro polar y ecuatorial, peso de fruto, número de lóculos y de semillas; en esta evaluación se incluyó una variedad silvestre exótica denominada "Tabasco", obtenida de la región de Cárdenas, Tabasco.

De cada sitio de colecta se obtuvieron ejemplares en cuatro tantos, se prensaron para su secado y posteriormente los ejemplares fueron montados para su identificación mediante claves dicotómicas y comparación con especimenes del Herbario de la Universidad de Guadalajara en Autlán, Jalisco. Los ejemplares se conservan en el Herbario CIMI del CIIDIR–IPN, Unidad Michoacán, además, la identificación de esta especie silvestre se sustenta en la clave taxonómica de Rick et al. (1990), para llegar a nivel de especie y de variedad.

 

Caracterización entomológica

En el sitio de colecta de cada una de las poblaciones silvestres de jitomate, se registraron los insectos fitófagos asociados a la planta. Los especímenes fueron depositados en frascos con alcohol al 75% para su posterior identificación.

 

Caracterización fisiológica de la semilla

La tasa de germinación entre plantas silvestres y cultivadas suele ser diferente (Meletti y Bruckner, 2001), lo que pudiera dificultar su manejo en posteriores estudios; por ello se estableció una prueba de germinación para caracterizar la germinación de las semillas silvestres, incluido una variedad silvestre denominada "Tabasco" y el jitomate cultivado como referencia. Se utilizaron 20 semillas para cada una de las tres repeticiones consideradas por tratamiento. Las semillas se colocaron sobre toallas de papel húmedo depositado dentro de bolsas de plástico herméticamente cerradas. Se mantuvieron a una temperatura de 25 ± 1°C bajo oscuridad completa. Después de 24 horas se inició el registro de la germinación, considerada ésta cuando el tamaño de la radícula fue mayor o igual a la mitad de la semilla.

 

Análisis de datos

Las técnicas usadas dependieron del tipo de estudio. Para la caracterización morfológica y entomológica, se usaron claves dicotómicas y literatura científica especializada para la identificación y confirmación de las especies. Para la caracterización de frutos, se usaron estadísticas descriptivas (media y desviación estándar); para la tasa de germinación, se conformó una regresión logística y prueba de chi cuadrada mediante el paquete SAS (1997); de esta manera, se estimó el tiempo en que germinó el 50% de las semillas (TG50). Finalmente los datos climatológicos y de análisis de suelos fueron confrontados con las diferentes poblaciones de tinguaraque.

 

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Exploración de campo

Los municipios explorados fueron: Apatzingán, Mújica, Gabriel Zamora, La Huacana, Parácuaro, Los Reyes, Jiquilpan, Sahuayo y Villamar en Michoacán; y Jocotepec en el vecino estado de Jalisco; fueron visitadas un total de 18 comunidades: Santiago Acahuato, Apatzingán, Ejidos California, Las Colonias, Zicuirán, Nueva Italia, Parácuaro, Antúnez, Buenos Aires, Los Pozos, Primero de Septiembre, Lombardía, Chorros del Varal, Los Palillos, San Antonio Guaracha, Jiquilpan, Barranca La Gloria y Jocotepec Jalisco (tabla 1).

De las 30 encuestas practicadas, el 60% de los encuestados mencionó conocer el pariente silvestre del jitomate; de éstos, dos terceras partes indicaron que esa planta es común encontrarla en campos de cultivo, en cercados de parcelas y en canales de riego; otra parte, señalan no haberla visto en su ejido, tal vez por el uso masivo de herbicidas; el 40% restante señaló no conocer plantas silvestres de jitomate.

De acuerdo con los pobladores encuestados, mencionan que el jitomate silvestre lo conocen como "tinguaraque" y lo usan principalmente para elaboración de salsas, aunque cada vez es más difícil encontrarlo, ya que en algunos casos llegan a considerar esta planta como maleza en sus cultivos y la aplicación de herbicidas reduce su presencia llegando en algunos sitios a su completa desaparición. Rodríguez et al. (2003) señalan que el crecimiento urbano y las técnicas de producción agrícola, como el uso de herbicidas, son los principales factores que influyen en la pérdida de la diversidad de las especies de este género (Solanum = Lycopersicon).

Del total de comunidades visitadas (18), en ocho de ellas (45%) se registraron plantas espontáneas de tinguaraque y en algunos lugares las poblaciones fueron abundantes y diversas, tal como ocurrió en la barranca de Los Chorros del Varal, en Los Palillos (Los Reyes) y en Apatzingán, región donde se distinguieron dos poblaciones, de modo que en total se registraron nueve poblaciones de tinguaraques. Es probable que en las comunidades en donde los resultados fueron negativos (señaladas con el signo – en la tabla 1), en realidad existan poblaciones de tinguaraque, pero tal vez las actividades agrícolas intensivas sean causa de su ausencia. Ya ha sido señalado en otras investigaciones (Rodríguez et al., 2003; Vargas et al., 2005) y por los propios productores, que las actividades agrícolas son causa importante de eliminación de poblaciones de tinguaraque.

En algunos lugares del Valle de Apatzingán, señalan los pobladores, el desarrollo de plantas de tinguaraque ocurre durante la temporada de lluvias y reducen su presencia en el tiempo de estiaje (abril, mayo y junio); sin embargo, Rodríguez et al. (2003) reportan haber detectado sitios donde el jitomate silvestre permanece durante la etapa posterior al periodo de lluvias; de igual manera, en el sitio Chorros del Varal del municipio de Los Reyes, es posible localizar poblaciones permanentes de tinguaraque, lo que se puede atribuir a las condiciones ambientales y fisiográficas en las que se encuentra esa zona ecológica protegida.

Con base en la cercanía de las nueve poblaciones de tinguaraque, éstas se organizaron en tres grupos: Los Reyes, que incluyó poblaciones de Los Palillos y Chorros del Varal; Jiquilpan, con poblaciones de San Antonio Guaracha, barranca La Gloria y Jiquilpan; Acahuato con una sola población. Además, por su diferencia en tamaño de fruto, los tinguaraques de Apatzingán formaron dos grupos más. Finalmente, el tinguaraque Jocotepec no se incluyó en la caracterización por su registro tardío. De acuerdo con lo anterior, las poblaciones seleccionadas para la caracterización fueron: Los Reyes (Chorros del Varal), Jiquilpan, Acahuato y Apatzingán (2).

 

Caracterización ambiental

Ubicación de sitios y caracterización climática

Los sitios con poblaciones de tinguaraque en el estado de Michoacán se localizaron entre las coordenadas geográficas 19° 04' y 19° 59' de latitud norte; 102° 19' y 102° 43' de longitud oeste; la altitud se encuentra de 314 hasta 1 550 m.s.n.m. (Apatzingán y Jiquilpan, respectivamente); las temperaturas máximas anuales fluctuaron de 35.2 a 26.9 °Cy mínimas de 26.9 a 11.7°C, donde las más bajas son registradas en Jiquilpan (mínima de 11.7°C y máxima de 26.9°C). La precipitación en Apatzingán fue la más baja (751 mm anuales), contrariamente, en Acahuato se registró la más alta con 1 014 mm anuales (fig. 1; tabla 2).

La clasificación climática para los sitios donde se registró tinguaraque es la siguiente: Apatzingán presenta un tipo de clima BS1 interpretado como seco muy cálido, con lluvias en verano y escasas a lo largo del año; Acahuato, clima AWo, cálido subhúmedo con lluvias en verano; Los Reyes y Jiquilpan se encuentran dentro del tipo de clima A(C)w, semicálido subhúmedo, con lluvias en verano (García, 1988).

Son los factores climáticos los más importantes para el crecimiento de las plantas, de ellos la temperatura es la que más influye en su crecimiento y desarrollo (Castaños, 1993); por ejemplo, para el jitomate cultivado la temperatura óptima para su desarrollo es de 21 a 24°C y puede tolerar umbrales entre 15 y 35°C; al exceder este rango puede detener su crecimiento (Valadez, 1998; Ruiz et al., 1999). Al respecto, los sitios con poblaciones de tinguaraque presentan gran variación de temperatura, el sitio Apatzingán tiene la temperatura media anual más elevada (35.2°C) a diferencia del sitio Jiquilpan que presenta la temperatura más baja (11.7°C). Por lo anterior, el tinguaraque puede considerarse como una planta resistente a temperaturas extremas, y en algunos casos se asocia con otras especies para protegerse del frío o del calor (Vargas et al., 2005). Aun con esas limitantes, las poblaciones de tinguaraque logran las diferentes etapas fenológicas durante su desarrollo y culmina con la producción de frutos.

Los resultados obtenidos coinciden con los reportados por Vargas et al. (2005), quienes señalan para los sitios de distribución del jitomate silvestre en el occidente de México: temperatura media anual entre 18 y 22°C, precipitación de 800 a 1 000 mm anuales y altitud de 900 a 1 200 m.s.n.m.; por su parte, Sánchez (2006), reporta poblaciones silvestres para el noroeste de México en altitudes de 12 a 1 104 m.s.n.m. La diversidad de ambientes en los que se desarrolla este pariente silvestre del jitomate, muestra la plasticidad de ese importante recurso genético y al mismo tiempo sugiere una amplia variabilidad en su respuesta a los factores bióticos y abióticos de regulación. Es aceptado que la variabilidad biológica de las especies en muchos de los casos está directamente relacionada con la variabilidad geográfica y ambiental en la que se desarrollan esas poblaciones (Hoyt, 1992; Ramanatha Rao y Hodgkin, 2002).

 

Vegetación asociada

La formación vegetal para el sitio con Apatzingán comprende el tipo de vegetación bosque tropical caducifolio, formado por árboles con alturas inferiores a los 15 m; Acahuato presenta vegetación de bosque mesófilo de montaña con un estrato arbustivo herbáceo donde se desarrollan principalmente gramíneas; Los Reyes, en la zona ecológica Chorros del Varal, presenta el tipo de vegetación bosque tropical subcaducifolio y caducifolio y, por último, Jiquilpan presenta matorral subtropical (Rzedowski, 1981; Duran y Sevilla, 2003) (tabla 3).

 

Análisis físico–químico de suelo en sitios de colecta

Respecto al pH, los resultados de los análisis físico–químicos de suelos, varían poco entre sitios de colecta, fluctuaron de 6.8 a 8.5; de neutro, medianamente alcalino a fuertemente alcalino, donde el sitio Los Reyes presentó el pH (8.5) más elevado (tabla 4).

La textura del suelo está determinada por la cantidad de arena, limo y arcilla presente (Castaños, 1993); así, en el sitio Apatzingán el suelo se clasifica como migajón arcillolimoso; en tanto, en el sitio Acahuato se clasifica como migajón–arcilloso; mientras que para los sitios Los Reyes y Jiquilpan se clasifica como arcilloso. Con respecto a la materia orgánica, los valores van de medios a altos para los sitios Apatzingán, Acahuato, Los Reyes y Jiquilpan (tabla 4).

Los elementos esenciales para el desarrollo de las plantas difieren entre sitios; por ejemplo, el elemento nitrógeno para el sitio Jiquilpan se interpretó como muy alto; contrariamente, el sitio Los Reyes fue bajo; Apatzingán y Acahuato la interpretación es medio y alto respectivamente. Para el elemento fósforo todos los sitios presentaron valor alto. Por último, el elemento potasio, en los sitios Apatzingán, Acahuato y Jiquilpan, el valor fue alto, mientras que en Los Reyes se presentó medio (tabla 4).

En forma general, los resultados obtenidos de los análisis físico–químicos, nos demuestran poca variación entre sitios; para el caso del pH, los valores rebasan los límites normales para el desarrollo de las plantas; el valor óptimo fluctúa entre 6.0 y 7.5 (Michel, 1998), comparativamente, el jitomate cultivado prosperaría únicamente en el sitio Acahuato, en los demás sitios donde se colectó tinguaraque no sería posible su desarrollo, ya que se clasifica como una hortaliza tolerante a la acidez, cuyo valor se encuentra entre 5.5 y 7.5 (Valadez, 1998). Con respecto a la textura del suelo, los sitios presentan un alto porcentaje de arcilla, condición física apropiada para la retención de humedad (Michel et al., 1998), esto puede favorecer el desarrollo de las poblaciones silvestres al tener la capacidad para lograr completar sus etapas fenológicas. En condiciones naturales, los sitios (suelos) donde se ubicaron las poblaciones de tinguaraque presentaron valores medios a altos de materia orgánica y niveles de fertilidad variados, quizá no los más apropiados; sin embargo, no son factores determinantes para su desarrollo, comparados con el jitomate cultivado que requiere altas cantidades de abonos (Michel et al., 1998).

 

Caracterización morfológica

De las características evaluadas in situ: color de fruto maduro, color de flor, margen de foliolos y hábito de crecimiento, con la metodología utilizada no fue posible distinguir diferencias entre las poblaciones. Todas mostraron frutos rojos, flores amarillas, foliolos aserrados y hábitos de crecimiento rastrero–trepador. Se pudieron distinguir dos grupos de frutos de acuerdo al tamaño: de fruto grande y de fruto pequeño. En frutos grandes se incluyen el Apatzingán grande y la variedad exótica Tabasco, con tamaños de 2.23 x 2.55 cm y 2.12 x 2.41 cm, respectivamente; en frutos pequeños se incluyeron Apatzingán pequeño, Acahuato, Los Reyes y Jiquilpan, cuyo tamaño fluctuó de 1.05 a 1.22 cm de diámetro polar y 1.10 a 1.23 cm de diámetro ecuatorial. Sin embargo, entre los tinguaraques pequeños también se observaron diferencias; por ejemplo, el Acahuato fue el de menor tamaño (1.05 x 1.10 cm) (tabla 5).

El peso de fruto mostró también variación entre poblaciones. El tinguaraques Apatzingán grande y la variedad exótica Tabasco presentaron el mayor peso, y entre ellos la diferencia fue de 1.32 g; en los tinguaraques pequeños, el peso fluctuó de 0.91 a 1.19 g. De igual forma, el tinguaraque Acahuato presentó el menor peso de fruto a diferencia de los demás tinguaraques pequeños. Asimismo, este comportamiento se observó en el número de semillas. Respecto al número de lóculos, las poblaciones con tinguaraques pequeños, presentaron dos lóculos; a diferencia del tinguaraque grande Apatzingán y la variedad Tabasco, ambos con 2.85 lóculos (tabla 5).

Generalmente, el tamaño del fruto está estrechamente relacionado con el número de semillas y el número de lóculos, variable que parece ser un aspecto muy interesante de evaluar puesto que una característica de los jitomates silvestres es presentar un menor número de lóculos que los cultivados; los cultivares comerciales pertenecen al tipo multilocular (Valadez, 1998), el jitomate silvestre únicamente presenta dos lóculos (Rick et al., 1990). El número de semillas varió, entre poblaciones, de 36.2 a 113.5; típicamente, las variedades comerciales de jitomate presentan de 50 a 200 semillas (Chamarro, 1995); con base en lo anterior, el número de semillas no influye en el tiempo en que una planta ha estado en forma silvestre. En el caso del jitomate cultivado tipo saladett, el tamaño es de 10 cm aproximadamente (Valadez, 1998) y su peso fluctua de 5 a 500 g (Chamarro, 1995).

Las variables número de frutos por racimo, sépalos y foliolos, mostraron valores muy parecidos entre poblaciones. El número de frutos por racimo fluctuó entre 5.5 a 8; con relación al número de sépalos, únicamente difiere la variedad Tabasco con media de 6.5, los demás presentaron cinco sépalos (tabla 5); y por último, todas las poblaciones de tinguaraque (incluida Tabasco) presentaron siete foliolos/hoja.

 

Caracterización fisiológica de semilla

El análisis de la tasa de germinación, definida como el tiempo en que germina el 50% de las semillas (TG50), mostró diferencias significativas (p = 0.0001) entre poblaciones (tabla 6). El de más rápida germinación fue el tinguaraque Los Reyes con 2.7 (2.5–3.0) días, seguido por el tinguaraque Acahuato 6.4 (5.2–9.3) días; mientras que los tratamientos de fruto grande como Apatzingán, Tabasco y Jitomate cv. Río Grande®, mostraron un comportamiento similar en su germinación al obtener 4.9 (4.7–5.2), 4.9 (4.6–5.2) y 4.3 (4.0–4.7) días después de la siembra (DDS) respectivamente. Los tinguaraques Apatzingán pequeño y Jiquilpan, fueron los más tardíos 8.5 (7.4–10.6) y 10.6 (8.6–15.6) días, respectivamente. Estas diferencias en germinación de los tinguaraques evaluados puede sugerirnos varias cosas: primero, las diferentes condiciones climáticas en donde se desarrollan esas poblaciones y el grado de "asilvestramiento" pueden influir en la velocidad de germinación; por ejemplo, especies de regiones tropicales suelen germinar más rápido que las de clima templado (Meletti y Bruckner, 2001); pero también, la germinación similar de los jitomate silvestres de fruto grande y el jitomate cultivado sugieren que tienen poco tiempo de ser silvestres, incluso sean de alguna manera ya manejados por el ser humano, o que puedan ser el resultado de hibridación entre plantas silvestres y cultivadas. Actualmente, es aceptada la hipótesis de que la variedad cerasiforme es un jitomate escapado de cultivo (Hoyt, 1992; Esquinas–Alcázar y Nuez, 1995; Peralta et al., 2005). Un uso práctico de la tasa de germinación pudiera ser para manejar alternativas de mejoramiento del cultivo, ya sea mediante injertos o cruzas entre especies. Al contar con esta base del tiempo y porcentaje de germinación, es posible empatar etapas de desarrollo entre especies compatibles.

 

Caracterización entomológica

En general, los grupos de insectos fitófagos corresponden a los principales insectos que inciden en el jitomate cultivado (King y Saunders, 1984). Cinco grupos fueron registrados: mosca blanca (Hem: Aleyrodidae), áfidos (Hem: Aphididae), minador (Dip: Agromyzidae), psilido (Hom: Psyllidae), gusano de cuerno y de fruto (Lepidoptera), pulga saltona y Crisomelidos (Col: Chrysomelidae) (tabla 7).

La incidencia poblacional de insectos fitófagos en tinguaraque fue baja y consecuentemente el daño en ellos también; por ejemplo, sólo se registraron unos cuantos ejemplares del gusano del cuerno Manduca spp.; de igual manera, sólo alrededor de tres ejemplares de larvas de un crisomelido (Chrysomelinae) fueron registradas, de los cuales se obtuvieron adultos aún en proceso de identificación; esta especie sólo se registró en Los Reyes. Uno de los fitófagos más abundantes en tinguaraque y más generalizados en los sitios de colecta fue la chinche Cyrtopeltis notata (Hem: Myridae); de acuerdo con lo anterior y los daños causados, esa especie puede ser considerada plaga potencial del tinguaraque (tabla 7).

Con excepción de la Ciénega de Chapala, fue notoria la ausencia del psilido de las solanáceas Bactericera (= Paratrioza) cockerelli Sulc., una de las principales plagas del jitomate cultivado en México (Liu y Trumble, 2005). Muestreos previos durante un año en la zona ecológica Chorros del Varal no registraron a esa especie en poblaciones silvestres del jitomate (Cortez y García, 2007). Lo anterior es importante considerarlo ya que poblaciones de tinguaraque que desarrollan en presencia de un insecto fitófago en particular suelen tener mayor tiempo de convolución y posiblemente mayor tolerancia que las que han desarrollado en ausencia de ese fitófago; por ejemplo, las poblaciones de tinguaraque de Jiquilpan pudieran tener mayor tolerancia al psilido de las solanáceas que las de Los Reyes.

De acuerdo con ejemplares del herbario de la Universidad de Guadalajara en Autlán, Jalisco y la clave taxonómica de Rick et al. (1990), todas las colectas que se hicieron en el presente estudio corresponden a Solanum lycopersicum L. (= Lycopersicon esculentum Miller var. cerasiforme). La distinción se marca por el diámetro de fruto, siendo éste de 1.5 a 2.5 cm y presenta únicamente dos lóculos, lo que coincide ampliamente con las diferentes colectas de tinguaraque obtenidas en los diferentes lugares y condiciones ambientales. Las diferencias detectadas en la caracterización de las diferentes poblaciones de jitomates silvestres pueden ser debidas al efecto de las condiciones ambientales diversas en las que se desarrollan y por lo tanto, es válido que sean consideradas como ecotipos dentro de la especie S. lycopersicum.

 

CONCLUSIONES

Del total de sitios visitados, en el 45% de ellos se registraron poblaciones silvestres de tinguaraque que corresponden a la especie Solanum lycopersicum L. (var. cerasiforme).

Las poblaciones se localizaron en altitudes de 314 a 1 550 m.s.n.m.; precipitación de 751 a 1 014 mm anuales; temperaturas máxima y mínima de 35.2 y 11.7°C y en niveles variados de fertilidad de suelos.

Con base en el tamaño de fruto, se distinguieron dos grupos de jitomate silvestre: de fruto pequeño (1.05 a 1.22 cm de diámetro polar y 1.10 a 1.25 cm de diámetro ecuatorial) y de fruto grande (2.12 a 2.23 cm de diámetro polar y 2.41 a 2.55 de diámetro ecuatorial).

Se observaron diferencias en la velocidad de germinación entre jitomates silvestres y entre éstos y el cv. Río Grande®. El tiempo de germinación fluctuó desde 2.8 (2.5–3.0) hasta 10.6 (8.6–15.7) días para los silvestres, en jitomate cultivado fue de 4.4 (4.0–4.8) días.

Con excepción de una morfoespecie (Col: Chrysomelidae: Chrysomelinae), los insectos fitófagos registrados corresponden a especies plaga del jitomate. Los principales fueron: mosca blanca (Hem: Aleyrodidae), áfidos (Hem: Aphididae), Lyriomiza sativae Blanchard y L. trifoli Burgués, Epitrix sp., Manduca sp. El psilido de las solanáceas Bactericera cockerelli Sulc. Sólo se registró en la región de la Ciénega, mientras que la más insidiosa en tinguaraque fue la chinche Cyrtopeltis notata Distant.

La diversidad de condiciones ambientales en los que desarrollan poblaciones silvestres de S. lycopersicum en Michoacán, indican una amplia diversidad ecológica (ecotipos) de esta especie.

 

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