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Convergencia

versión On-line ISSN 2448-5799versión impresa ISSN 1405-1435

Convergencia vol.20 no.61 Toluca ene./abr. 2013

 

Artículos científicos

 

La migración residencial de noreuropeos en España

 

North European residential migration in Spain

 

Raquel Huete y Alejandro Mantecón

 

Universidad de Alicante, España. Correo electrónico: r.huete@ua.es.

Universidad de Alicante, España. Correo electrónico: alejandro.mantecon@ua.es.

 

Recepción: 08 de abril de 2011.
Aprobado: 07 de septiembre de 2011.

 

Abstract

The unification of Europe has brought about the emergence of new migration flows between the EU Member States. A particularly significant flow is that of northern European citizens (mainly British and German) towards Mediterranean countries. This paper explores the problems that residential migrants from northern Europe face in southern Spain when they try to create a bond with the host society. With this aim in mind, we carried out a study in the town of San Miguel de Salinas, located in the southeast of Spain. Our methodological approach combined quantitative and qualitative research techniques. The findings show how the language barrier hides in fact a number of interconnected socio-spatial, political and economic aspects. As a result, a system takes shape that hinders the interaction between Spanish and northern European residents, and gives rise to processes of social fragmentation.

Key words: international migration, residential tourism, social integration.

 

Resumen

El proceso de unificación europea ha facilitado la aparición de nuevos flujos migratorios entre los distintos Estados. Uno muy significativo lo forman los noreuropeos (británicos y alemanes, principalmente) que se trasladan a los países mediterráneos. En este artículo se analizan los problemas que enfrentan los inmigrantes residenciales noreuropeos en el sur de España a la hora de establecer vínculos con la sociedad española. Con este fin, se lleva a cabo un estudio en el municipio de San Miguel de Salinas, ubicado en el sudeste del país. La perspectiva metodológica articula la investigación cuantitativa con la cualitativa. Los hallazgos obtenidos muestran cómo la barrera idiomática esconde en realidad un entramado de relaciones entre aspectos socioespaciales, políticos y económicos. Se configura así un sistema que dificulta el establecimiento de interacciones entre los residentes españoles y los noreuropeos, generando además procesos de fragmentación social.

Palabras clave: migración internacional, turismo residencial, integración social.

 

Introducción1

La sociología ha llamado "giro postmoderno" al proceso por el cual una sociedad sustituye los valores que priorizan la seguridad física y económica por otros que dotan al término "calidad de vida" de un sentido que trasciende los valores estrictamente materiales. Este giro se ha producido sobre todo en las sociedades noreuropeas que presentan un mayor desarrollo económico y unos índices más elevados de bienestar subjetivo (Inglehart, 1997).

Así, ciudadanos de países como Reino Unido o Alemania se han desplazado al Mediterráneo por periodos muy variables con el propósito de reorientar sus trayectorias biográficas, en busca de una mejor "calidad de vida". Un concepto que, en este caso, se asocia más con la vinculación a un lugar que combine un buen entorno natural y social que con la necesidad de mejorar su situación económica (Huete, 2009).

En el mundo académico anglosajón se ha impuesto la expresión lifestyle migration para hacer referencia a estos desplazamientos (Benson y O'Reilly, 2009). Aquí se ha traducido este vocablo de forma no literal y, en su lugar, se ha usado el término "migración residencial" (Huete y Mantecón, 2010). Se ha considerado que de este modo el resultado es más eufónico, sin que esta decisión pretenda variar el sentido original de la expresión en inglés. La mayoría de los migrantes residenciales son personas formalmente desocupadas (en términos laborales), siendo el caso más estudiado el de las migraciones internacionales de retirados (ver, entre otros, Gustafson, 2001; Oliver, 2007; Rodríguez et al., 2001).

El rasgo que distingue a los migrantes residenciales es el de estar motivados esencialmente por las funciones del ocio, no por las del trabajo. Sin menospreciar la aspiración por mejorar sus condiciones materiales, se advierte que ésa no es la razón que supedita el resto de aspectos valorados a la hora de decidir el traslado. Los protagonistas de estos tipos de movilidad no están tan influidos por el deseo de incrementar sus recursos económicos, como por el intento de apaciguar la ansiedad que surge cuando alguien con sus necesidades materiales relativamente cubiertas se da cuenta de que no está satisfecho con la vida que lleva.

Las migraciones residenciales en el interior de la Unión Europea (UE) se han visto favorecidas por el desarrollo de un marco legal que facilita el libre movimiento de ciudadanos y la adquisición de propiedades inmobiliarias dentro de la UE (Tratado de Maastricht en 1992 y entrada en vigor del Convenio de aplicación del Acuerdo de Schengen en 1995). Estados Unidos (Tremblay, 2000), Latinoamérica (Hiernaux, 2010; Janoschka, 2009), las costas australianas (Gurran, 2011) o el sudeste asiático (Howard, 2009; Ono, 2008) también son espacios con una significativa presencia de estos desplazamientos, si bien, la franja litoral que va desde el sur de Portugal hasta las islas griegas conforma la región donde este fenómeno encuentra su origen más evidente y su desarrollo más intenso (por ejemplo, King et al., 2000; Rodríguez et al., 2001; Williams et al., 2000).

Schriewer y García (2005) han interpretado las migraciones de noreuropeos hacia el sur de España como un proceso informal de integración europea. En concreto, conciben las regiones mediterráneas españolas en las que se asientan poblaciones de ciudadanos noreuropeos como "laboratorios" idóneos para el estudio de una nueva realidad social europea y multicultural, donde también aparecen problemas que dificultan precisamente el desarrollo de ese proceso de integración.

El objetivo de este artículo es analizar los problemas sociales más significativos que enfrentan los inmigrantes residenciales noreuropeos, quienes residen en el sur de España, a la hora de establecer vínculos de apego y participación con la sociedad española. El siguiente apartado plantea una reflexión sobre el posible encaje que la migración residencial tiene en las teorías relativas a la integración social de los inmigrantes. En seguida, se profundiza en tres temas cruciales que guiarán el trabajo empírico y que determinan las relaciones entre los inmigrantes residenciales y la sociedad local en el sur de España.

Después se presenta el caso donde se lleva a cabo el estudio —el municipio de San Miguel de Salinas, localizado en la provincia de Alicante (sudeste español)— y se explica el enfoque metodológico adoptado —que articula la perspectiva sociológica cuantitativa (encuesta) con la cualitativa (grupos de discusión y entrevistas en profundidad)—. Se continúa con la exposición de los resultados más significativos obtenidos y, finalmente, se ofrecen las conclusiones.

 

Integración social y migración residencial

La explicación del proceso migratorio residencial que aquí se investiga difícilmente se puede esbozar desde las teorías neoclásicas que vinculan necesariamente la migración a la expectativa del migrante de obtener unos mayores rendimientos económicos en el lugar de destino, o desde los enfoques del sistema mundial, interpretando la migración como parte de un subsistema económico global y a los migrantes como un gigantesco proletariado internacional.

Más apropiadas parecen las aproximaciones conceptuales efectuadas desde las teorías de las redes sociales, en virtud de las cuales los desplazamientos internacionales seguirían una lógica de asentamientos en torno a espacios donde el potencial migrante reconoce la existencia previa de un tejido social que le resulta culturalmente cercano y que, por lo tanto, le ofrece una seguridad que, más allá de las cuestiones económicas, reduce su incertidumbre y aminora los costos de tipo psicosocial.

Así pues, el interés del migrante por no quedar aislado en su nueva sociedad se enfrenta con las maneras como esa sociedad aborda la llegada del migrante. Normalmente, esas maneras se resumen en una serie de modelos sobre la integración social de los inmigrantes (Pellegrino, 1995). En el modelo asimilacionista la responsabilidad de la integración recae en su práctica totalidad sobre el inmigrante, que debe adaptar sus actitudes y costumbres a los hábitos de la sociedad de acogida, de tal forma que llegue un momento en el que pase completamente desapercibido en ella.

En los modelos de adaptación mutua, o "melting pot", se espera que las distintas comunidades culturales y étnicas que componen el sistema social estén dispuestas a modificar sus tradiciones y a aceptar intercambios, con el fin de crear nuevos consensos normativos que regulen de forma relativamente armónica la vida social de todos los grupos implicados. Frente a estas propuestas se encuentran los modelos ligados al paradigma del pluralismo cultural, en los que los intereses se concentran en la preservación de los rasgos que caracterizan la identidad étnico-cultural de los inmigrantes.

En el seno de este paradigma se hallan planteamientos que oscilan desde la defensa de estrategias de aislamiento cultural respecto a la sociedad receptora, mediante las cuales se garantice al inmigrante la incorporación a una comunidad que mantenga intactos sus hábitos y costumbres, hasta los llamados modelos multiculturales e interculturales, que abogan por la construcción conjunta de nuevos marcos de convivencia entre los ciudadanos de distintas tradiciones culturales, respetando en todo caso las señas de identidad fundamentales de cada una de esas culturas. En las conclusiones, y tras la exposición de los resultados del trabajo que se presenta, se reflexiona acerca de cuál de estos modelos se encuentra más próximo a la realidad de los migrantes residenciales de origen noreuropeo asentados en el sur de España.

 

Problemas

La presencia de inmigrantes residenciales noreuropeos en las regiones costeras del sur de España tiene efectos contradictorios. Por un lado, genera una importante actividad económica alrededor de los comercios locales, y sobre todo del negocio inmobiliario, que estimula el empleo y contribuye a la urbanización y revitalización de áreas con problemas de despoblamiento. Por otro lado, se observan repercusiones ambientales y sociales no deseadas (Baños y Costa, 2006; Huete, 2009; O'Reilly, 2007). La atención se centra aquí en los impactos sociales.

Al revisar la literatura especializada se distinguen tres bloques temáticos, muy relacionados, de utilidad para analizar los principales problemas: la cuestión sanitaria, las implicaciones políticas y la interacción restringida entre extranjeros y españoles. Obviamente, no son los únicos temas relevantes. La complejidad que han adquirido estos procesos migratorios ofrece una variedad de posibilidades desde las cuales abordar el análisis. No obstante, las investigaciones recientes sobre las migraciones residenciales de noreuropeos hacia el sur de España (Gustafson, 2009; Huber y O'Reilly, 2004; Huete, 2009; Janoschka, 2010; La Parra y Mateo, 2008; O'Reilly, 2007; Rodríguez et al., 2005) permiten reconocer en ellos aspectos básicos a partir de los cuales dar respuesta al objetivo apuntado.

La cuestión sanitaria

La cuestión sanitaria se bifurca en dos problemas centrales. El primero reside en que el crecimiento y envejecimiento poblacional de los municipios de las regiones mediterráneas, resultado de la llegada de miles de inmigrantes residenciales jubilados, o en edades próximas a la jubilación, provoca gastos sanitarios que las autoridades españolas no pueden asumir. En 2010 los ministros de sanidad de los Estados miembros de la UE, a través de una iniciativa del gobierno español, aprobaron una resolución para regular lo que se conoce como "turismo sanitario", que, en la práctica, consiste en viajar de un país a otro de la UE para recibir asistencia médica, aprovechando las ventajas que ofrece el sistema médico del país de destino respecto al de origen.

Tras la entrada en vigor de las medidas acordadas en dicha resolución, los gobiernos de los países de origen y de residencia del paciente compartirán el coste del tratamiento médico. La atención se concentra aquí en un segundo problema. Se trata de las situaciones identificadas por investigadores como La Parra y Mateo (2008) o Huber y O'Reilly (2004), cuando advierten del aumento de inmigrantes no laborales inmersos en procesos de aislamiento y que, a su vez, padecen problemas de ansiedad, depresión o adicción al alcohol y al tabaco.

Estas situaciones, agudizadas por el fallecimiento del cónyuge, la ausencia de amigos y redes de apoyo y un desconocimiento del idioma español necesario para solicitar ayuda médica y relacionarse con los sanitarios, generan contextos de riesgo. Más allá de la cuestión médica, los propios retirados quedan decepcionados cuando comprenden que los servicios sociales dirigidos a los mayores (vinculados al Estado de Bienestar español) sólo se muestran efectivos si se completan con la ayuda informal (pero decisiva) de los familiares, razón por la cual muchos noreuropeos que se afincaron en España cuando tenían entre cincuenta y setenta años regresan a su país al volverse dependientes (Giner y Simó, 2009).

Las implicaciones políticas

Otra importante cuestión, vinculada al incremento de los flujos de migración residencial, tiene que ver con la extensión de los derechos de participación política en las elecciones locales entre los ciudadanos de la UE. La proporción de votantes extranjeros puede decidir el resultado de las elecciones locales en cada vez más municipios. El aumento del peso electoral de estos segmentos de población, la aparición de organizaciones de voluntarios que se dedican a hacer vigilancia nocturna del vecindario (práctica habitual en otros países pero muy infrecuente en España), el surgimiento de grupos ecologistas integrados por residentes extranjeros contrarios a la especulación inmobiliaria, etc. reflejan una nueva realidad sociopolítica.

Como ha indicado Janoschka (2010), la acción colectiva de los inmigrantes procedentes de los países más ricos de la UE representa un intento por "construir" un agente social capaz de influir en los procesos de toma de decisión que tienen lugar en las instituciones políticas que gobiernan su nuevo (y a veces sólo temporal) lugar de residencia. Estas nuevas estructuras políticas pretenderían despojar a los inmigrantes noreuropeos de su imagen como meros consumidores, heterogéneos y confusos, de un espacio turístico.

La articulación sociopolítica suele materializarse de dos formas: o bien se crea un nuevo partido (integrado en su práctica totalidad por extranjeros) que redefine el mapa de alianzas e influencias políticas, o bien los residentes extranjeros se integran en los partidos políticos españoles. El hecho es que 25 municipios de la provincia de Alicante ya cuentan con un concejal dedicado exclusivamente a tratar con las cuestiones que afectan a los residentes extranjeros. Hay localidades en las que las asociaciones de europeos residentes se han organizado políticamente, y ya en las elecciones municipales de 2007 ganaron varias concejalías que pasaron a ser ocupadas por ciudadanos de la UE no españoles.

La interacción restringida

Los motivos que normalmente explican las pocas relaciones que se establecen entre los españoles y los residentes de los otros países de la UE tienen que ver con el desconocimiento mutuo del idioma y, en segundo lugar, con la ubicación socio-espacial de los residentes noreuropeos —en urbanizaciones alejadas de los núcleos urbanos tradicionales (Mantecón et al., 2009)—. La escasa interacción entre extranjeros y españoles en el día a día, junto al bajo nivel de integración que los españoles exigen a los noreuropeos, refuerza el hecho de que sean percibidos como un grupo difícil de categorizar, aunque fácilmente identificable y, en todo caso, como un grupo no problemático.

A la vez, en los medios de comunicación el término "inmigrante" se reserva para quienes proceden de países con índices de desarrollo socioeconómico más bajos que el español, que buscan un trabajo y, desde luego, rara vez se usa para referirse a los ciudadanos que vienen de los países europeos más ricos. Sin embargo, la situación es a veces más seria de lo que puede aparentar.

Karen O'Reilly (2007) ha puesto de relieve insospechadas situaciones de exclusión social ante las cuales se enfrentan los inmigrantes británicos que residen permanentemente o durante estancias prolongadas en el sur de España. Junto a las élites transnacionales conviven británicos en situaciones precarias: familias de mediana edad con niños no escolarizados, personas que trabajan en la economía informal, ciudadanos que buscan tratamientos médicos en clínicas privadas que no reúnen las condiciones para prestar un servicio adecuado, británicos que desconocen los trámites administrativos para regularizar su situación en España, y otros muchos cuyo dominio del idioma español es tan insuficiente que se ven incapaces de hacer una llamada telefónica en el caso de requerir asistencia médica o policial.

 

Presentación del caso estudiado

España es uno de los destinos preferidos por los migrantes residenciales del norte de Europa, no sólo por su clima sino también por las condiciones de estabilidad política y bienestar social que ofrece. El sistema sanitario español es reconocido como uno de los mejores del continente, si bien, en el momento actual su viabilidad económica es cuestionada. A pesar de que la tasa de paro alcanza al 20,8% de la población (Instituto Nacional de Estadística [INE], 2° trimestre de 2011), la crisis económica no ha desestabilizado de forma significativa la vida política del país, que se articula en torno a un sistema en la práctica bipartidista. Los partidos minoritarios apenas tienen presencia en los órganos de representación política municipales, salvo en las regiones con tradición nacionalista.2

Según el INE, en 2010 el 15% de las 1.921.988 personas que residen en la provincia de Alicante proceden de otros Estados de la UE, aunque ese porcentaje se eleva al 25% si se hace referencia únicamente a la población mayor de 65 años. De acuerdo con las estadísticas oficiales, 130.302 británicos viven en la provincia de Alicante (el 34% del total de los residentes en España) y 36.543 alemanes (el 19% de los registrados en todo el Estado). De hecho, Alicante fue la provincia española en la que más viviendas se vendieron a ciudadanos extranjeros durante la primera década del presente siglo.

Cada año, en más municipios de esta provincia el número de residentes registrados procedentes de otros países de la UE supera al número de españoles inscritos en el padrón municipal. Uno de esos municipios es San Miguel de Salinas, localizado en un área prelitoral del sur de la provincia, a treinta kilómetros del mar Mediterráneo. Al revisar las estadísticas producidas por el Padrón Municipal de Habitantes durante los últimos quince años, puede reconocerse una evolución demográfica sorprendente (véase Tabla 1).3

En 1996 se hallaban empadronados 3.521 habitantes, 686 (19,5%) eran europeos no españoles. En el año 2000 estaban empadronados 3.893 habitantes, de ellos 982 (25,2%) eran europeos no españoles, siendo las dos nacionalidades de extranjeros con una presencia mayor la británica (493 habitantes que representaban al 12,7% del total de empadronados) y la alemana (332 habitantes que representaban al 8,5% del total de empadronados). En el año 2005 el Padrón Municipal registraba a 6.620 habitantes, de ellos 3.547 (53,6%) eran europeos no españoles, y las dos nacionalidades de extranjeros con una presencia mayor eran la británica (2.262 habitantes que representaban al 34,2% del total de empadronados) y la alemana (631 habitantes que representaban al 9,5% del total de empadronados).

En el año 2010 se hallaban registrados 8.057 habitantes, de ellos 4.857 (60,3%) eran europeos no españoles, siendo las dos nacionalidades de extranjeros más numerosas: la británica (3.310 habitantes que representaban al 41,1% del total de empadronados) y la alemana (693 habitantes que representaban al 8,6% del total de empadronados). En estos 15 años el número de residentes españoles ha variado muy poco, pasando de 2.795 en 1996 (79,4% del total de la población registrada) a 2.871 en 2010 (35,6% del total).

Así pues, la selección de este municipio para llevar a cabo la investigación queda justificada al tratarse de un caso relevante, tipológicamente representativo, donde se aprecian con nitidez los efectos de la migración residencial de noreuropeos a las regiones mediterráneas del sur de España.

 

Metodología

El origen de la investigación en la que se basa este artículo es poco habitual. En 2010, la "Asociación de Vecinos San Miguel Arcángel" de San Miguel de Salinas (en adelante AVSM) se puso en contacto con quienes firman estas páginas, con el fin de recibir asesoramiento acerca del mejor modo de procesar y analizar la información recogida mediante una encuesta elaborada por la propia AVSM. Esta asociación se fundó en 1978 y tiene la vocación de ser un espacio de encuentro, sin ánimo de lucro, abierto a todos los vecinos del municipio.

Actualmente la AVSM canaliza los esfuerzos de los voluntarios, gestiona un banco de alimentos para las familias que están pasando por dificultades económicas, proporciona asesoramiento en diversos asuntos administrativos, organiza actos festivos, presta su local para la docencia gratuita de clases de inglés a niños, etc. Una de las líneas que concentra sus acciones es la puesta en práctica de iniciativas que contribuyan a mejorar la situación de los residentes extranjeros y sus relaciones con la población española.

La encuesta mencionada se titulaba Encuesta sobre la extensión y naturaleza de la integración de los residentes europeos en la sociedad de San Miguel de Salinas. El cuestionario se redactó desde la AVSM por vecinos europeos no españoles en colaboración con vecinos españoles en los idiomas español, inglés y alemán. La muestra estaba formada por personas de nacionalidad europea no española alojadas en viviendas particulares localizadas en el municipio. Se obtuvo una muestra de 266 cuestionarios.

Las garantías metodológicas sobre la representatividad de la muestra respecto a la población objeto de estudio son débiles, pues no se estableció un diseño muestral a priori sino que se repartieron los cuestionarios aleatoriamente a lo largo del primer semestre de 2010. Los puntos de muestreo se eligieron sin tener en cuenta criterios de estratificación o cuota. Sin embargo, también debe reconocerse que se consiguió un tamaño muestral suficiente para que los resultados reflejen bien la realidad de un colectivo del que, por otra parte, se desconoce su tamaño real (debido al subregistro administrativo).

Se puede estimar un error muestral máximo de +/- 5,85 (con un nivel de confianza del 95% y p=q=50 en el supuesto de m.a.s.) para una población europea no española empadronada que ascendía a 4.968 ciudadanos, según el Padrón Municipal de Habitantes de 2009. Al no tener un universo de dónde obtener cifras reales, el nivel de error de cualquier medición referida a esta población es estimativo. Los últimos estudios publicados indican que el 70% de los residentes europeos más o menos temporales están registrados en el Padrón (Huete y Mantecón, 2010; La Parra y Mateo, 2008). El SPSS 17 es el programa con el que se han tratado lo datos.4

Después de elaborar un primer borrador con los resultados de la encuesta, se organizaron dos grupos de discusión en los que participaron 16 de los vecinos que habían sido encuestados: 12 británicos (8 hombres y 4 mujeres) y 4 alemanes (1 hombre y 3 mujeres) de edades comprendidas entre los 50 y los 84 años. En estos grupos se intercambiaron ideas acerca del significado de los datos obtenidos en la encuesta. Las sesiones grupales se realizaron en el local de la AVSM en octubre de 2010.

Finalmente, entre enero y febrero de 2011 se realizaron 20 entrevistas en profundidad a vecinos noreuropeos residentes del municipio de San Miguel de Salinas: 15 británicos (7 hombres y 8 mujeres) y 5 alemanes (3 hombres y 2 mujeres) de entre los 56 y los 80 años. Con las entrevistas cualitativas se ahondó en cuestiones cruciales relacionadas con aspectos que dificultan que los migrantes residenciales noreuropeos se sientan integrados en el municipio. Se exploraron asuntos que habían sido contemplados de una u otra manera en la encuesta y en los grupos de discusión y se trataron otras cuestiones clave.

El guión de estas entrevistas era semiestructurado, en torno a seis subtemas: a) Las razones del traslado al municipio, b) la valoración de la vida cotidiana en San Miguel de Salinas, c) las repercusiones de la crisis económica, d) la interacción con los residentes españoles, e) la experiencia con el sistema sanitario español, y f) el papel de los inmigrantes residenciales en la política local. Las 20 entrevistas se llevaron a cabo en las instalaciones de la AVSM. El tamaño de esta segunda muestra se decidió, como suele ser habitual en la investigación cualitativa, cuando se alcanzó el punto de saturación discursiva de la información recogida.

 

Resultados

La encuesta

El 7,9% de los encuestados tiene más de 75 años, el 68,4% se encuentra en el intervalo de 55 a 75 años; mientras que un 23,7% tiene menos de 55 años. Estos porcentajes son coherentes con la situación laboral que declaran: el 75,2% está jubilado y un 21,8% se reconoce como población activa. El 58,6% es británico, siendo la segunda nacionalidad más numerosa la alemana (27,8%). El 13,6% restante de los encuestados pertenece a otras 14 nacionalidades europeas. El 81,6% está casado o vive en pareja.

Respecto a la pauta residencial, el 59% de quienes han respondido a la encuesta están empadronados en el municipio y otro 35,3% tiene permiso de residencia. Por lo tanto, el 94,3% de los encuestados son residentes en el municipio, pudiendo considerarse al 5,7% restante como visitantes. El 58,3% se trasladó a España hace entre 5 y 10 años, etapa que coincide con el "boom inmobiliario español" de los años 2000 a 2005. Se observan porcentajes similares entre el tiempo de residencia en España y el tiempo que llevan viviendo en San Miguel de Salinas.

Sobre esto, se podría deducir que el municipio es un lugar que tiende a elegirse como primer destino para el traslado. Existe una relación estadísticamente significativa entre el año de llegada a España y la nacionalidad (véase tabla 2). Los alemanes son los que más tiempo llevan residiendo en España: el 47,8% de los alemanes afirmó residir en España desde hace más de 10 años, mientras que la mayoría de los ingleses (76,9%) lleva en el país desde hace menos de 5 años.

El 92,9% de los entrevistados posee una casa en propiedad; en tanto, que un 4,5% tiene una vivienda de alquiler en el municipio, un 2,3% se aloja en casas de familiares y un 0,3% lo hace en casas de amigos. Al preguntar sobre el tiempo de residencia anual, el 72,2% respondió que permanece en el pueblo todo el año, mientras que un 18,4% vive en San Miguel de Salinas seis meses al año aproximadamente, un 5,6% lo hace alrededor de tres meses y un 3,8% no llega a los tres meses anuales. El 83,5% reside en urbanizaciones localizadas en las periferias del municipio y un 16,5% vive en el núcleo urbano tradicional.

En lo concerniente a las relaciones sociales y el estilo de vida, parece que los encuestados mantienen el contacto con sus familiares y amigos de sus respectivos países de origen: un 47,4% señala recibir visitas de familiares o amigos de su país de origen "a veces", un 32,3% "con frecuencia" y un 18,4% "habitualmente". Únicamente un 1,9% no las recibe "nunca". Tan sólo el 18,7% reconoce tener amigos españoles.

Existe una relación estadísticamente significativa entre la nacionalidad de los entrevistados y sus amigos declarados, así el 44,8% de los encuestados que afirmó tener amigos españoles es de nacionalidad alemana, mientras que apenas una quinta parte de los británicos (22,1%) y el 33,1% de los nacionales de otros países cuenta con españoles entre sus amistades (χ2 = 8,561; g.l. 2, sig. bilateral <0,005). El 17,3% de los encuestados respondió que "nunca" se relaciona con españoles, un 59% lo hace "a veces" y un 22,2% interactúa con españoles "habitualmente".

De hecho, un 31,2% afirma ser miembro de alguna asociación o club cultural, social o deportivo español. El lugar de residencia presenta una relación estadísticamente significativa con el hecho de tener amigos españoles. Quienes viven en el núcleo urbano tradicional se relacionan con españoles con una frecuencia mucho más alta que quienes habitan en las urbanizaciones de las periferias. Esta cuestión se ilustra bien a propósito de la formulación de una pregunta en la que se pone en relación el lugar de residencia con la asistencia a reuniones donde se habla español (véase Gráfico 1).

Al respecto, los encuestados que afirman no asistir "nunca" o "a veces" a reuniones en las que se habla español presentan porcentajes similares en el centro urbano y en las periferias, pero entre quienes reconocen asistir "habitualmente", los que viven en el núcleo urbano duplican el porcentaje en cuanto a los que lo hacen en las urbanizaciones (20,9% frente al 10,3%). Estos resultados son coherentes con la autopercepción sobre la propia integración: quienes viven en el centro urbano se autoperciben más integrados que quienes habitan en las urbanizaciones (véase Tabla 3).

En la Tabla 4 se aprecia que el 58,6% de los encuestados está muy satisfecho con su estilo de vida, sólo el 11,7% se muestra disconforme con la vida social existente en San Miguel de Salinas y únicamente 9,8% muestra un nivel de satisfacción bajo con el servicio sanitario. Los niveles de satisfacción más críticos se refieren a la calidad de los servicios municipales. El 54,9% opina que la integración de los europeos no españoles en la sociedad española sólo se reconoce en momentos puntuales (actos festivos), si bien, como cabría esperar, aquellos que perciben una mayor integración social son quienes residen de forma permanente (viven todo el año) (véase Gráfico 2).

En relación con los principales obstáculos que dificultan sentirse integrado, la razón que destaca es el problema de comprensión (60,5%), esencialmente motivado por el desconocimiento mutuo de los idiomas. Además, entre las personas que se perciben como integradas el conocimiento de la lengua española es de nivel alto.

El nivel de conocimiento del idioma tiene una relación estadísticamente significativa con la edad (el mayor nivel de conocimiento corresponde a los más jóvenes), el tiempo de residencia (en el nivel alto de conocimiento se encuentran quienes permanecen todo el año), la nacionalidad (la mayor parte de los alemanes domina el idioma) y los años que se lleva residiendo en España, lo cual, obviamente, influye en la cuestión anterior, ya que los alemanes representan la nacionalidad que se instaló hace más tiempo.

El 43,2% de los encuestados ha respondido que la principal razón por la que su nivel de español es bajo es por la carencia de lugares donde poder mantener conversaciones con españoles, el 27,8% opina que se debe a otros motivos no presentes en las respuestas del cuestionario, el 15% por falta de tiempo, el 7,5% por deficiencia de oferta educativa y sólo un 6,4% admite que sea por falta de interés. El conocimiento sobre la vida social, cultural y política española es más bien escaso: el 52,6% opina que conoce "poco" y un 14,3% "nada", aunque también es cierto que un significativo 30,8% considera que conoce "bastante". Un dato relevante es que el 39,5% de los encuestados reconoció haber votado en las últimas elecciones municipales.

Los grupos de discusión

Tras la presentación de los resultados de la encuesta en un acto público que tuvo lugar en el local de la AVSM en octubre de 2010, se organizaron en ese mismo local dos grupos de discusión en los que participaron 16 personas que habían formado parte de la muestra de encuestados. El objetivo de estas sesiones era profundizar, desde una perspectiva cualitativa y grupal, en el significado de los datos cuantitativos obtenidos.

La dirección de las dinámicas grupales se hizo con un guión desestructurado (Monette et al., 2005: 172-173), es decir, el moderador planteó algunas cuestiones iniciales que sirvieron para "romper el hielo" (lo que en este caso no supuso ningún problema, pues todos los asistentes se mostraron muy activos) y dejando un amplio margen para que los participantes en los grupos desarrollaran argumentos e intercambiaran ideas. Los dos temas que acapararon el interés de la discusión de los ciudadanos que participaron en los dos grupos fueron, sin duda, la explicación y aclaración de las razones que motivan un mayor o menor sentimiento de integración entre los residentes británicos y alemanes en la sociedad española y la crítica a las políticas municipales.

Enseguida se estableció el sentimiento de integración como elemento clave que determina el grado de satisfacción con la vida en España. Sobre esta cuestión, un ciudadano inglés provocó un interesante debate al hacer alusión a la diferencia que se podía apreciar entre el menor sentimiento de integración de los residentes británicos respecto al de los alemanes (diferencia que reconocieron todos los participantes en el grupo).

En un primer momento el grupo llegó al acuerdo de explicar este hecho razonando que el principal factor que lo aclaraba era el mayor tiempo de residencia en el municipio de la comunidad alemana. Así pues, el discurso aceptado sería el siguiente: el mayor desconocimiento del idioma español por parte de los británicos es la causa esencial de su menor sentimiento de integración, pero ese desconocimiento es consecuencia del menor tiempo que lleva viviendo la comunidad británica en San Miguel de Salinas.

Si esta premisa se aceptase, un sentimiento de integración mayor en la sociedad española por parte de los residentes británicos se daría con el paso del tiempo. Sin embargo, tal y como apuntó una residente alemana, se sabe que esto no ocurre así, debido al conocimiento de lo que sucede en otros municipios cercanos donde viven, desde hace más años que en San Miguel de Salinas, cientos (y a veces miles) de británicos empadronados y también por la experiencia de algunos ciudadanos británicos residentes desde hace más de diez años en el propio San Miguel de Salinas.

La explicación, según esta ciudadana, habría que buscarla en una actitud diferente entre la población alemana y la británica respecto al modo de afrontar la vida en España. Aunque no se consiguió precisar en qué consistía esa actitud, sí se aceptó que la mayoría de los residentes alemanes manifiesta una tendencia menor que la mayoría de los británicos a concentrar casi la totalidad de sus intereses cotidianos en su propia comunidad nacional, además de mostrar una mayor aptitud para el aprendizaje de nuevos idiomas.

Una de las cuestiones que aparecían reflejadas en la encuesta y que quedó reforzada en los dos grupos de discusión fue la identificación de los servicios municipales como el principal punto crítico de la vida en San Miguel de Salinas. En concreto, en los dos grupos se hizo hincapié en la ausencia de una adecuada red de infraestructuras dedicada al disfrute del tiempo de ocio que, a su vez, se hallaría ligada a la inexistencia de una política municipal de promoción turística.

Lógicamente, al no haber esas infraestructuras, se complica tanto la ocupación del tiempo libre por los actuales residentes (españoles y de otras nacionalidades), como la promoción de un turismo de familiares y amigos de los residentes europeos que redundara positivamente en el conjunto de la sociedad. Asimismo, se asumió que el desarrollo de esas infraestructuras de ocio y su posible respaldo a un turismo familiar de pequeña escala podrían planificarse fácilmente garantizando la sostenibilidad ambiental y sociocultural. En este sentido, en los dos grupos se reconoció la pérdida de una importante oportunidad para dinamizar el desarrollo local del municipio.

En ambos grupos, la crítica a las políticas municipales también se orientó hacia la ausencia de políticas de integración social dirigidas desde el ayuntamiento. Específicamente, un ciudadano británico se lamentó de la falta de un liderazgo municipal en políticas de integración, opinión que fue efusivamente respaldada por todo el grupo.

Como apuntó otro británico, la ausencia de políticas municipales destinadas a favorecer el establecimiento de vínculos entre la población española y la de las otras nacionalidades se veía agravada por la pasividad del ayuntamiento a la hora de resolver problemas graves relacionados con las infraestructuras. Esos problemas complican la vida cotidiana en las urbanizaciones que rodean al núcleo urbano tradicional. En particular, este ciudadano mencionó un problema conocido por todos los participantes en los dos grupos: la existencia de aproximadamente 3.000 casas, agrupadas en una urbanización alejada del núcleo urbano tradicional, sin suministro de agua potable desde hace más de 17 años, o la carencia de plazas, parques, alumbrado o transporte público en muchas de las urbanizaciones.

Cuando el moderador del grupo de discusión se interesó por el proceso de decisión de compra de esas viviendas, un ciudadano británico explicó que la mayoría de las casas se habían comprado "sobre el plano" en ferias inmobiliarias celebradas en el Reino Unido o Alemania, y enseguida aclaró que un ciudadano británico no podría suponer que las autoridades de un Estado de la UE permitieran ofertar viviendas en semejantes condiciones. También se advirtió que, inicialmente, muchas de las viviendas estaban conectadas a un pozo que, debido al espectacular crecimiento de la urbanización, acabó por secarse, no siendo después conectada la urbanización a la red pública de abastecimiento de agua.

Los dos temas que coparon la atención de los asistentes a los dos grupos de discusión (las dificultades para establecer vínculos sociales entre los ciudadanos de las distintas nacionalidades y la crítica a las políticas y servicios municipales) confluyeron en otro asunto crucial: el desarrollo de un modelo urbano que promueve la construcción de macrourbanizaciones en las periferias del término municipal. Macrourbanizaciones que se publicitan en ferias inmobiliarias internacionales, donde los empresarios promotores, de acuerdo con las autoridades políticas de los municipios españoles, ofertan "paquetes" de viviendas que tratan de vender en su totalidad a mercados nacionales específicos.

El resultado es una estructura urbana dual: un centro tradicional mayoritariamente poblado por españoles frente a nuevas periferias en las que reside la mayoría de ciudadanos noreuropeos (Mantecón et al., 2009). De tal manera se configura una trama socio-espacial que actúa como un obstáculo para que surjan vínculos entre los ciudadanos españoles y los noreuropeos.

Finalmente, en los dos grupos de discusión se apuntó la urgente necesidad de crear condiciones que favorezcan las relaciones entre las urbanizaciones y con el centro urbano. Por ejemplo, se propuso mejorar el estado en el cual se encuentran los viales, crear medios de transporte público colectivos, promover eventos y experiencias de comunicación entre las urbanizaciones y el pueblo y orientar el crecimiento urbanístico de los próximos años hacia la conexión física de los territorios donde se ubica la mayor parte de la población del municipio, con el objetivo de superar el aislamiento de los urbanizaciones y favorecer la permeabilidad social entre los principales asentamientos de población.

Las entrevistas en profundidad

Se ordenan los resultados de las entrevistas en torno a los tres bloques temáticos principales que conformaron el guión de las mismas y que ya se han comentado: la cuestión sanitaria, las implicaciones políticas y la interacción restringida entre españoles y noreuropeos.

Todos los entrevistados admitieron que el factor principal que motivó el traslado al sur de España fue la búsqueda de un entorno ambiental beneficioso para sus problemas de salud (o los de su pareja). Todos los entrevistados destacaron los servicios de salud de San Miguel de Salinas y los hospitales cercanos a este municipio como un aspecto positivo de su vida en España.

Cabe destacar que ningún entrevistado conocía a alguna persona en una situación de aislamiento y dificultad de acceso a los servicios médicos semejantes a las indicadas, y antes mencionadas, por La Parra y Mateo (2008) o Huber y O'Reilly (2004). Habitualmente, la razón esgrimida para respaldar esta sensación de satisfacción era la competencia transmitida por los profesionales sanitarios españoles y, especialmente, se subrayaba la seguridad que generaba el que fueran asistidos por médicos que dominaban el idioma inglés, o bien por médicos que no hablaban inglés pero que contaban en su consulta con intérpretes profesionales que posibilitaban una interacción fluida.

La confianza transmitida por los servicios médicos españoles también se constató al responder todos los entrevistados (menos uno) que si tuvieran la desgracia de sufrir una enfermedad grave no tendrían inconveniente en ser tratados en España, no viendo necesaria la opción de regresar a sus países. Igualmente, debe matizarse, tal y como explicó una entrevistada alemana, que, reconociendo el buen nivel del sistema sanitario español, la tendencia a encontrar actitudes tan claramente positivas venía motivada, al menos en alguna medida, por ser la mayoría de los entrevistados de origen británico, pues, según esta entrevistada, el sistema público de la sanidad británica es menos eficiente que el español y, también, que el alemán.

Sobre esta cuestión, esta residente alemana subrayó como elemento crítico la ineficiencia del sistema burocrático que envuelve a la sanidad pública española y las demoras que de él se derivan a la hora de atender a los pacientes (aunque, recalcó, ello no afectara a la calidad de los tratamientos). En definitiva, en el caso aquí tratado la cuestión sanitaria se mostró más como una ventaja que como un problema para el surgimiento de un sentimiento de vinculación con la sociedad española por parte de los migrantes residenciales noreuropeos.

En referencia a la cuestión política, los discursos de los entrevistados ofrecen una visión negativa. Las críticas a la gestión municipal se repiten. La mayoría no percibe que las autoridades municipales muestren una verdadera preocupación por desarrollar políticas de integración ni por resolver los problemas de infraestructuras que se padecen en las urbanizaciones (donde la población noreuropea tiene un peso demográfico mayoritario). En el análisis de la información recopilada en los grupos de discusión ya se mencionaron esos problemas.

Sin embargo, al contrario de lo que ha ocurrido en otros municipios de la misma provincia, en San Miguel de Salinas los residentes noreuropeos no han desarrollado ninguna de las dos estrategias habituales: a) La organización de partidos políticos propios o b) la integración en los partidos políticos españoles existentes. La razón apuntada para no emprender la primera estrategia es clara: prácticamente todos los entrevistados se manifestaron en contra de los partidos formados por personas de una misma nacionalidad.

El sentir de la mayoría de los entrevistados puede apreciarse en el razonamiento expuesto por un entrevistado alemán que consideraba la formación de esos partidos en otros municipios cercanos más como una protesta y una comprensible expresión del hartazgo de los residentes noreuropeos respecto a las autoridades políticas españolas que como una voluntad por contribuir de forma constructiva a la solución conjunta de los problemas.

En última instancia, y en opinión de casi todos los entrevistados, esas agrupaciones políticas agudizarían la separación y fragmentación social. La razón señalada para no implicarse en la segunda estrategia (opción reconocida por la mayoría como más realista y deseable) encuentra su explicación en que todos los entrevistados reconocieron la existencia de un déficit en la calidad de la democracia local.

En torno a esto, se apuntó que los constantes escándalos sobre casos de corrupción y clientelismo producían una atmósfera poco propicia para la participación en el sistema político municipal. En su lugar, los residentes noreuropeos más interesados han optado por integrarse en diversas asociaciones vecinales, lo que también podría interpretarse como un tipo de acción política informal. Es precisamente en el seno de las asociaciones vecinales que reúnen a residentes extranjeros y españoles, donde se reconocen las experiencias de integración más positivas.

La falta de participación política de los residentes extranjeros (especialmente de los británicos, pues, al fin y al cabo, es la nacionalidad más numerosa en el municipio) se achacó a la existencia de un contexto generalizado de apatía sociopolítica. Los entrevistados a menudo se reconocían como una minoría interesada que convivía junto a otros compatriotas, que habían decidido que su traslado a España iba ligado a una desconexión de toda preocupación de carácter social: la diversión y el relax sería el único leitmotiv de su vida en San Miguel de Salinas. Finalmente, un par de entrevistados denunciaron la existencia de una estrategia de control social informal por parte de las autoridades municipales, respecto de la población residente en las urbanizaciones: según estos entrevistados, en algunas de estas urbanizaciones existen portavoces vecinales que actúan como interlocutores entre el ayuntamiento y los residentes de la urbanización, pero que, en la práctica, serían manipulados por las autoridades municipales con el propósito de mantener el clima de apatía que favorece status quo.

Sobre la interacción restringida entre españoles y residentes noreuropeos, todos los entrevistados señalaron que el desconocimiento mutuo de los idiomas era la principal barrera, pero también reconocieron que la estructura urbana dual (núcleo urbano tradicional vs urbanizaciones periféricas) constituía el problema más grave para establecer espacios de encuentro y favorecer las relaciones entre las distintas nacionalidades. En este sentido, varios entrevistados utilizaron expresiones como "lugares satélite", "islas urbanas" y otras similares para referirse a su vida en las urbanizaciones.

Una entrevistada británica indicó que no consideraba que las urbanizaciones formaran parte de San Miguel de Salinas, simplemente eran "otro lugar". Un entrevistado alemán explicó que la separación entre la población residente en las urbanizaciones y la que vive en el centro no se resuelve mejorando las carreteras o creando, por ejemplo, una línea de autobús; según él, lo fundamental es preguntarse qué motivos tiene una persona que vive en una urbanización para acercarse al centro urbano (además de hacer la compra semanal).

De tal manera, los esfuerzos tendrían que concentrarse en crear situaciones que favoreciesen las interacciones estrechas entre los residentes de ambos espacios. Varios entrevistados se mostraron escépticos sobre esta cuestión, pues creían que los residentes españoles de San Miguel de Salinas no estaban realmente interesados en establecer vínculos con los noreuropeos, más allá de un evidente interés económico, lo que haría, en su opinión, que el término "integración", cualquiera que fuese su definición, quedara vacío de contenidos.

Otro asunto relacionado se refiere al hecho de que más de la mitad de los entrevistados hayan percibido recientemente un aumento del interés de los noreuropeos por regresar a su país de origen. Llevar alrededor de diez años en España (como se ha señalado, la mayoría se asentó en San Miguel de Salinas entre 2000 y 2005, aprovechando los bajos precios de las viviendas que acompañaban al "boom inmobiliario" español) habría generado en muchos la sensación de haber completado una etapa vital que, por otro lado, tiende a impregnarse en las urbanizaciones de una sensación de aislamiento socioes-pacial que no tiene visos de resolverse pronto.

Una segunda razón tendría que ver con el cambio de su situación familiar: haberse convertido en abuelos durante su estancia en España les da un motivo añadido para querer regresar. Un tercer motivo sería el mejor conocimiento en sus países de origen de las ayudas estatales a las que pueden acceder. Sin embargo, este propósito se ha complicado desde 2008 debido a la actual crisis económica y, específicamente en España, a causa del colapso del sector inmobiliario. Ello supone que estas personas se encuentren ahora ante la imposibilidad de vender su vivienda en España por un precio aproximado a la cantidad por la que la compraron, condición casi siempre necesaria para poder iniciar el definitivo viaje de retorno, pues muchos vendieron sus propiedades inmobiliarias en sus países de origen para financiar su traslado residencial a España. Todo ello genera tensiones y preocupaciones que, frecuentemente, tal y como relatan los entrevistados, agudiza entre sus compatriotas la sensación de sentirse atrapados.

 

Conclusiones

El objetivo de este artículo ha sido explicar las principales dificultades ante las que se encuentran los migrantes residenciales procedentes del norte de Europa y asentados en el sur de España, a la hora de establecer vínculos con la sociedad local. Con el fin de orientar el trabajo empírico se han tomado tres temas centrales que, en los estudios sociológicos realizados en los últimos años, han demostrado tener una potente capacidad explicativa: la cuestión sanitaria, las implicaciones políticas y la interacción social.

La perspectiva metodológica empleada ha articulado la investigación cuantitativa con la cualitativa en torno a un caso (San Miguel de Salinas) que, por sus características sociodemográficas, reúne los requisitos de representatividad tipológica necesarios para intentar dar respuesta al objetivo apuntado.

La reciente literatura producida sobre este proceso social ha ofrecido interesantes hallazgos que ayudan a comprender las diversas caras del fenómeno migratorio residencial. No obstante, las aportaciones que aquí se han presentado ponen de relieve algunas cuestiones poco conocidas. Aunque es frecuente señalar la dificultad idiomática para zanjar la explicación relativa a los problemas de interacción entre los residentes españoles y los de otros países del norte de la UE, se puede apreciar cómo esta dificultad es únicamente la parte visible de un iceberg que, en realidad, oculta un entramado de relaciones entre dimensiones socio-espaciales, políticas y económicas.

Ese entramado acaba por configurar un sistema social que, más allá de las cuestiones idiomáticas, complica el establecimiento de vínculos significativos entre la población española y los migrantes noreuropeos, propiciando más bien dinámicas que promueven la fragmentación.

En el caso presentado se observa cómo la relación entre los residentes extranjeros y el sistema sanitario español es satisfactoria, creándose un vínculo de confianza que, al contrario de lo indicado en otros estudios, refuerza aquí el sentimiento de integración de los residentes noreuropeos. En cambio, los problemas aparecen debido a diversos efectos interconectados que se generan principalmente en la esfera político-económica y, también, en un plano cultural ligado al significado que cada ciudadano otorga a lo que debe ser su actitud cotidiana en San Miguel de Salinas.

Primero, la crisis en la que se halla inmerso el sector inmobiliario español provoca un estancamiento del mercado de las viviendas en propiedad de los residentes noreuropeos. Así, esas propiedades sólo adquieren valor de uso (y no siempre a pleno rendimiento, como se ha explicado a propósito de las miles de viviendas que carecen de suministro de agua potable), no siendo posible su venta para facilitar un posible retorno al país de origen.

Cuando los noreuropeos comprenden que su movilidad potencial se ha visto limitada surge un sentimiento de frustración relacionado con el deterioro de la valoración de su vida en España. En segundo lugar, los entrevistados apuntan que, al menos, puede distinguirse entre un grupo minoritario de migrantes residenciales implicados informalmente en la política municipal y en la sociedad local, que convive junto a un grupo mayoritario de residentes extranjeros imbuidos en una atmósfera de apatía hacia los problemas que suceden en el contexto en el que se hallan insertos.

El estilo de vida del segundo grupo, más próximo al de un turista que desconecta momentáneamente de sus preocupaciones cotidianas que al de un residente, refuerza la configuración (y la construcción en el imaginario local) de una aparente sociedad paralela al margen de la población española. No obstante, el primer grupo, más interesado en la realidad social local, ve complicada su voluntad de establecer vínculos a causa de un contexto político municipal que desalienta la participación ciudadana y de un modelo urbano, avalado por esas mismas instituciones políticas, que ha generado una estructura urbana dual.

El clima de apatía sociopolítica comentado no es exclusivo ni de San Miguel de Salinas ni de los residentes noreuropeos y ha de enmarcarse en escenarios más amplios. La desconfianza en las instituciones políticas se aprecia en el aumento de los índices de abstención en los diversos procesos electorales. Pero, en el caso español, esa desafección se agudiza en la esfera municipal, pues en los últimos treinta años el gobierno estatal ha delegado más competencias urbanísticas a las autoridades locales, concentrándose en ese nivel los delitos de corrupción urbanística y las políticas guiadas por principios ajenos al desarrollo sostenible.

Los resultados muestran que la barrera idiomática es percibida por los residentes noreuropeos como un problema crucial que tiene su causa más evidente en la ausencia de situaciones que favorezcan un encuentro fluido entre ciudadanos de las distintas nacionalidades o, al menos, entre aquellos ciudadanos de las distintas nacionalidades (incluida la española) que tienen la voluntad de establecer interacciones sociales, más allá de la mera compra y venta de alimentos y productos básicos en las tiendas locales. Se precisa, entonces, de una redefinición del "otro" que trascienda la concepción de un mero actor económico. Sin embargo, como se ha explicado, la ausencia de situaciones propicias para el intercambio de experiencias se halla ligada a la producción de un contexto sociopolítico y un modelo urbano que, de modo más o menos manifiesto, promueve la fragmentación social.

Finalmente, a la luz de todo lo expuesto, y retomando las reflexiones apuntadas en el segundo apartado —sobre los modelos de integración de los inmigrantes—, podría convenirse que es posible diferenciar entre un grupo minoritario de noreuropeos, cuyo modo de vida en España se orienta, voluntaria e informalmente, hacia el desarrollo de actividades que tienen como último propósito lograr la asimilación en la sociedad receptora; y, por otro lado, la mayoría de sus compatriotas, que parecen sentirse más cómodos desde posturas más cercanas a un peculiar aislacionismo. Tal y como se ha explicado, la actitud del grupo mayoritario cuenta con el beneplácito de las instituciones que regulan la política municipal, al contrario de lo que sucede con el grupo minoritario.

 

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Anexo

 

NOTAS

1 Este trabajo ha sido financiado por el Proyecto GV/2011/037 "Dualización socio-espacial de turistas y residentes europeos: implicaciones para las políticas locales". Ayuda para la realización de proyectos de investigación para grupos de investigación emergentes de la Conselleria de Educación de la Generalitat Valenciana (España).

2 En la región donde se ubica el municipio de San Miguel de Salinas (el caso que a continuación se estudia), el partido conservador (Partido Popular) gobierna desde 1995.

3 Todas las tablas y los gráficos se encuentran en la parte de Anexo, al final de este documento (N. del E.).

4 Los autores subrayan el meritorio trabajo del presidente y los voluntarios de la AVSM, que se hicieron cargo de la redacción del cuestionario, del trabajo de campo y de la introducción de los datos en el programa informático.

 

Información sobre los autores

Raquel Huete. Doctora en Sociología, es profesora en el Departamento de Sociología I de la Universidad de Alicante (España). Su principal línea de investigación es la sociología del turismo y de las migraciones. Publicaciones recientes: como coeditora, Construir una nueva vida. Los espacios del turismo y la migración residencial, Santander: Milrazones (2011); "Opiniones y actitudes ante el turismo residencial en el sur de la Comunidad Valenciana", en Pasos. Revista de turismo y patrimonio cultural, vol. 8, núm. 4 (2010); "Los límites entre el turismo y la migración residencial. Una tipología", en Papers. Revista de Sociología, vol. 95, núm. 3 (2010).

Alejandro Mantecón. Doctor en Sociología, es profesor en el Departamento de Sociología I de la Universidad de Alicante (España). Su principal línea de investigación es la sociología del turismo y de las migraciones. Publicaciones recientes: como coeditor, Construir una nueva vida. Los espacios del turismoy la migración residencial, Santander: Milrazones (2011); "El proceso del turismo residencial. Análisis sociopolítico de los discursos públicos desde una perspectiva cualitativa", en Empiria. Revista de Metodología de Ciencias Sociales, núm. 21 (2011) y "Tourist modernisation and social legitimation in Spain", en International Journal of Tourism Research, vol. 12, núm. 5 (2010).

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