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Historia y grafía

versão impressa ISSN 1405-0927

Hist. graf  no.36 México Jan. 2011

 

Reseñas

 

Dos aproximaciones a un texto

 

Armando Azúa*

 

Morga, Antonio de. Sucesos de las Islas Filipinas, con prólogo de Patricio Hidalgo Nuchera, Madrid, Polifemo, 1997, 604 pp.

Morga, Antonio de. Sucesos de las Islas Filipinas, con estudio introductorio de Francisca Perujo, México, Fondo de Cultura Económica, 2007, 390 pp.

 

* Departamento de Historia/UIA

 

Comencemos esta reseña señalando que aunque se indica que la obra a revisar son los Sucesos de las Islas Filipinas del Dr. Antonio de Morga y, en consecuencia, lo que procedería sería abordar el contenido del libro objeto de revisión, reconociendo o criticando los postulados del autor, en este caso, el texto mismo del autor no es el que nos ocupa en primera instancia, sino la revisión de las dos ediciones más recientes en lengua castellana y el trato que dan al texto los responsables de éstas.

Los Sucesos de las Islas Filipinas, libro del que se desprenden las ediciones que revisaremos, fue originalmente impreso en la Ciudad de México en el año de 1609 y escrito, como ya se mencionó, por el Doctor Antonio de Morga, nacido en Sevilla en 1559, y quien desde el año 1593 ocupó diferentes cargos en la justicia indiana, pasando sucesivamente por México, Manila, de nuevo México y por último Quito, ciudad donde falleció en 1636. Los Sucesos, fueron publicados en México al poco tiempo de su regreso de las Filipinas, aunque se sabe que había estado trabajando por largo tiempo en esta obra, y que algunas partes ya estaban escritas años atrás1.

Después de la publicación original, fue necesario esperar hasta fines del siglo XIX para que nuevas ediciones vieran la luz, primero en inglés y después en español. Diversas ediciones se han sucedido desde entonces a lo largo del siglo XX, algunas de las cuales son de gran interés en sí mismas dado el momento y la intención de su publicación; concretamente nos referimos a las ediciones de Rizal y Retana: la primera fue presentada en medio de un fuerte sentimiento nacionalista filipino por José Rizal, quien a la postre sería reconocido como uno de los mayores impulsores del movimiento independentista, y la segunda apareció en España al poco tiempo de haberse perdido las islas. Un poco más adelante se profundizará en estas ediciones.

Son las dos últimas ediciones en lengua española las que se revisan en este trabajo. La primera es una edición facsimilar acompañada de un prólogo, presentada en Madrid en 1997 por Ediciones Polifemo bajo el cuidado del Dr. Patricio Hidalgo Nuchera, profesor de Historia de América en el Departamento de Historia Moderna y de América de la Universidad Autónoma de Madrid; catalogamos a esta edición como facsimilar ya que recupera la escritura original de Morga, pero debemos resaltar que además se incluyen los textos originales de las ediciones comentadas de Retana y Rizal; sin embargo, no es propiamente una edición comentada, ya que el Dr. Hidalgo se abstiene de intervenir de manera directa sobre el texto, y sus observaciones sólo quedan consignadas en el prólogo; también se reproducen en apéndices las introducciones a las ediciones de Rizal y Retana, así como un conjunto de cartas y escritos del Dr. Morga que se relacionan con el contexto en el que se escribieron los Sucesos.

La segunda, una edición que se autodefine como "crítica y comentada",2 la publica el Fondo de Cultura Económica en México en el año 2007 con estudio preliminar de la Dra. Francisca Perujo, de la Universidad Nacional Autónoma de México. La edición del Fondo tiene el mérito de ser la primera edición mexicana desde la original de 1609. Sobre esta edición se puede coincidir en la aseveración de que es una edición comentada; sin embargo, una "edición crítica" debería comparar el texto de las distintas ediciones, señalar las variantes e intentar "restituir la apariencia original de la obra",3 para que así el lector conozca "al autor, su obra, y el camino editorial que ésta (la obra) ha padecido".4 La modernización que se hace del texto también nos impide hablar de una edición facsimilar.

 

LA IMPORTANCIA DE LA OBRA DE MORGA DESDE DISTINTAS LECTURAS

Incluso antes de su publicación, el manuscrito preliminar, que quizá el propio Morga distribuyó a quienes le interesaba conocieran su trabajo, era ya reconocido y despertó interés como la primer historia no religiosa de las Filipinas, tal y como queda demostrado en las referencias del propio padre Pedro Chirinos, autor de la Relación de las Islas Filipinas y de lo que en ellas han trabajado los Padres de la Compañía de Jesús, publicada en el año 1604, es decir, cinco años antes de que los Sucesos se imprimieran en México.5

Para los filipinistas, y en general para todos los estudiosos del arribo de las potencias europeas al sureste de Asia entre los siglos XVI y XVII, el texto de Antonio de Morga es ampliamente conocido; ha sido leído desde varias perspectivas según los múltiples intereses de los investigadores que lo consultan.

En un primer lugar se puede hacer una lectura desde la perspectiva de la compleja geopolítica de la expansión europea en el sur y este de Asia. Los Sucesos narran, desde la visión de un funcionario de la corona castellana en el más remoto de sus puestos de avanzada, la complicada política que la Corona Española seguía para asegurar el lucrativo comercio de especias y otros bienes suntuarios de aquellas regiones de Asia, al tiempo que combatía a viejos rivales europeos, como ocurrió con Portugal hasta 1580, año de la unión dinástica, y con las rebeldes Provincias Unidas, que desconocían la soberanía de los Habsburgo sobre sus tierras y que utilizaron el comercio transoceánico como parte de su estrategia de confrontación. A esta lectura le podemos agregar una interpretación desde la fe, ya que en las Filipinas se combate tanto al moro6 como al holandés con su herejía calvinista.

Una segunda lectura es posible desde el contexto y momento en que el libro fue escrito; esta segunda vía de investigación también puede darnos una aproximación a las formas y motivaciones del autor. Cabe mencionar que los Sucesos, si como ya se mencionó habían sido escritos en su mayor parte con anterioridad a 1609, tienen un proceso de edición e impresión bastante apresurado, además de haber sufrido alguna modificación en la dedicatoria y título. En alguna medida estos cambios se debieron a la aparición en Madrid de un texto coincidente en su temática, la Conquista de las Islas Malucas7 de Bartolomé Leonardo de Argensola, obra en la que Morga no queda bien parado por su participación en la defensa de Manila frente al holandés Oliver Van Noort en 1600, en la que, si bien derrotó a los neerlandeses, las perdidas fueron consideradas excesivas y se imputan de manera directa a su negligencia; a la obra de Argensola se añaden diversos de testimonios adversos presentados por los enemigos políticos que Morga había hecho durante su estancia en la Audiencia de Manila así como los propios relatos de Van Noort, por lo que los Sucesos pueden ser interpretados como una defensa de su actuación.

Con respecto al cambio en la dedicatoria, Francisca Perujo, citando a Bazterrica y Ozaeta (1745), señala que el manuscrito ya existía, al menos en parte, en 1607, aunque el título y la dedicatoria difieren: Descubrimiento, conquista, pacificación y población de las Islas Filipinas dedicada á la Magestad Cathólica del Rey Don Phelipe III. Nuestro Señor,8 mientras que en 1609 el título cambiará a Sucesos de las Islas Filipinas y la dedicatoria será "A Don Cristoval Gomez de Sandoval y Rojas, Duque de Cea", persona cercana al monarca y quien podría asegurar que el documento llegara, o al menos diera a conocer su contenido a Felipe III, cosa no segura si se dedicaba al soberano, pues el libro podría ser entonces leído para serle otorgada la licencia por algún funcionario de menor nivel, como solía ocurrir. Sobre las dedicatorias a la figura del monarca, y la búsqueda del patronato real, Rozat nos dice que éstas podían asegurar permisos de publicación y muy probablemente algún subsidio, pero "buscar conseguir el patronato real para una obra no era un ejercicio libre de riesgo político, porque éste debía estar a la altura del patronato buscado, y es probable que éste se lograba en un sutil juego de influencias y de relaciones con la burocracia real".9 Riesgo real en la situación en que se encontraba Morga, quien no podía saber qué apoyos tenían sus detractores en la corte, por lo que buscará una vía más segura para presentar su defensa.

Se pueden hacer muchas otras lecturas de los Sucesos. Morga nos deja una fuente importante de información para el estudio de la geografía asiática desde los ojos europeos; su obra nos aporta valiosa información sobre un gran número de pueblos y reyes de aquellas latitudes del mundo; una revisión de la toponimia también resulta de gran interés; así mismo, se nos habla de productos y vocablos de orígenes diversos, que abarcan tanto lenguas asiáticas como nahuatlismos. De manera que, además de las lecturas histórico-políticas antes mencionadas, también puede ser leída desde la geografía, la botánica, la lingüística, etcétera, lecturas que quien escribe puede vislumbrar, pero no está capacitado para abordar.

 

ALGUNAS EDICIONES ANTERIORES

La intención de esta reseña no es hacer un recuento de todas las ediciones del texto de Morga, labor que corresponde a las ediciones críticas que estamos revisando. Sin embargo, es necesario tomar en cuenta dos destacadas ediciones que en buena medida son responsables del redescubrimiento de Morga a partir de las últimas décadas del siglo XIX. La primera de éstas, especialmente importante en las Filipinas, es la de José Rizal, prócer de la independencia de ese país: la edición apareció en París en 1890 bajo el nombre de Sucesos de Filipinas y está basada en un ejemplar que se encontraba en la British Library de Londres. La importancia de esta edición radica en sus notas y comentarios, que pretenden, desde la óptica nacionalista de Rizal, hacer una revaloración de las culturas prehispánicas del archipiélago y demostrar la existencia de una cultura previa destruida por los españoles. La edición de Rizal ha sido ampliamente difundida en las Filipinas; en ocasión de las celebraciones del centenario de su nacimiento10, fue traducida al inglés11 y al tagalo12.

La otra edición a mencionar es la preparada por Wenceslao Emilio Retana, que apareció en Madrid en 1909. Retana fue funcionario del gobierno español en las Filipinas entre 1884 y 1890 y después funcionario del Departamento de Ultramar. Contrario a la idea de aumentar la autonomía de las islas, que para 1909 ya estaban en manos de los Estados Unidos, esta postura se había transformado y tomado un matiz pro-filipinista y anti-clerical que queda manifiesto en sus notas. Los comentarios que Retana realiza al texto de Morga aportan un valioso caudal de información para la mejor comprensión de la obra y del contexto histórico geográfico en el que discurrieron los eventos; además, su edición incluye una serie de documentos complementarios.

 

LAS EDICIONES DE HIDALGO Y PERUJO

El interés que lleva a las ediciones de Patricio Hidalgo y Francisca Perujo es de manera clara muy distinto al que guió las de Rizal y Retana. De las motivaciones que reivindican posturas políticas definidas, con Hidalgo y Perujo pasamos a un interés decididamente académico; la forma de tratar el texto es, por lo mismo, distinta.

A Perujo, quien trabaja con el original que se encuentra en la Biblioteca del Congreso en Washington,13 le interesa que los Sucesos sean accesibles a un lector que por primera vez se enfrenta a este tipo de textos, lo cual podemos deducir de la modernización de la ortografía y la puntuación. Como ella misma lo señala, en algunas partes interviene añadiendo preposiciones, aunque en estos casos lo indica usando corchetes, para que el texto sea entendible. El cuerpo del texto, que Morga originalmente dividió en ocho capítulos, es subdividido a su vez por Perujo para una mejor comprensión de los diversos temas que trata cada apartado original; sin duda esta intervención será agradecida por un lector no familiarizado con la obra.

Pero de especial interés resulta el trabajo que Perujo realiza en sus notas al pie: la editora opta por la originalidad, puesto que todas las citas, observaciones y comentarios que realiza son aportaciones suyas; cuando recurre a Rizal o a Retana lo hace como referencia, pero aportando ella misma sus observaciones al texto.

Parte de la originalidad que encontramos en el trabajo de Perujo está en su amplio estudio preliminar, en el que desarrolla el contexto en que la obra apareció, presenta diversas fuentes sobre la época, la vida del autor y las ediciones previas. Perujo nos presenta a Morga como un precursor del pensamiento moderno y "americano" o pro-colonial; pero quizá el principal aporte que nos deja este estudio está el análisis de la lengua y estilo de los Sucesos; la autora nos dice que Morga no es un literato, y que por eso su redacción es compleja y difícil de entender, que puede entenderse como reflejo del complejo mundo que le tocaba vivir; la amplia variedad del léxico de Morga nos habla de un castellano en expansión, resultado del contacto con nuevas culturas.14 La revisión de las ediciones precedentes es completa, aunque se echa de menos una revisión más profunda de la edición más reciente, y que justifique el por qué resulta necesaria una nueva presentación del libro; la edición a la que me refiero es precisamente la de Patricio Hidalgo Nuchera,15 quien Perujo no dedica más de tres renglones.

Por último, la edición de Perujo sólo incluye un anexo: la relación que sobre el estado de las islas Morga envió en 1598 a Madrid.

La edición de Hidalgo de 1997 se acerca al texto desde una perspectiva diferente. Podríamos entenderla como una verdadera enciclopedia sobre Morga y su paso por las Filipinas, pensada más para un investigador conocedor del tema. Hidalgo recurre al original, que se encuentra en la Real Academia Española en Madrid, además de recopilar prácticamente todo el material publicado con anterioridad en las ediciones de Rizal y Retana. Del primero publica la dedicatoria que hace a los filipinos y el prólogo del profesor austríaco Fernando Blumentritt, amigo y simpatizante tanto de Rizal como del movimiento filipinista; de Retana deja íntegro su amplio prólogo y una serie de documentos anexos que ayudan a reconstruir tanto la actuación de Morga en las Filipinas como, en general, la trayectoria de este personaje en su paso por diferentes puestos de la administración colonial. Las notas tanto de Rizal como de Retana se mantienen integras, las primeras propiamente al pie de página y las segundas al finalizar cada capítulo. Hidalgo prefiere intervenir lo menos posible en el texto, ya que incluso mantiene la escritura original de 1609, de tal manera que el lector podrá leer la ortografía, abreviaturas y voces originales; Hidalgo aclara que ha corregido incluso algunos errores en los que cayeron tanto Rizal como Retana al transcribir el texto. La única modernización en la escritura que ha realizado Hidalgo se opera en la letra "v" que se actualiza como "u" cuando existe correspondencia.

Como ejemplo del trato diferenciado que dan nuestras dos ediciones a la presentación de la escritura pondremos a manera de ejemplo algunos renglones:

Mientras en la edición de Hidalgo leemos:

AL LETOR

Engrandécese la Monarchía de los Reyes de España, por el zelo y cuydado con que an defendido en sus naturales y proprios reynos, la santa Fe Católica, que enseña la iglesia Romana, de tantos contrarios que la persiguen y pretenden escurecer su verdad, con diversos errores, que por el mundo an sembrado, con que, por la misericordia de Dios, conservan sus señoríos y súbditos en la pureza de la religión Cristiana, mereciendo por ello el, glorioso título y renombre, de defensores de la Fe, que tienen.16

En la de Perujo se lee:

Al letor

Engrandécese la monarchia de los reyes de España por el celo y cuidado con que han defendido en sus naturales y proprios reinos la santa fe católica que enseña la iglesia romana, de tantos contrarios que la persiguen y pretenden escurecer su verdad con diversos errores que por todo el mundo han sembrado. Con que, por la misericordia de Dios conservan sus señoríos y súbditos en la pureza de la religión cristiana, mereciendo por ello el glorioso título y renombre de defensores de la fe que tienen.17

El prólogo de Hidalgo se centra en Morga como funcionario de la Corona en ultramar, revisando los episodios más controvertidos de su paso por las Filipinas y presentando la transformación del funcionario idealista de Manila en el viejo y experimentado hombre de Quito, que ha aprendido a acomodarse en las estructuras de la burocracia colonial obteniendo provecho personal de éstas, situación que en sus años de juventud él había criticado y perseguido, con la consiguiente enemistad de muchas personas. En su análisis de las ediciones que le anteceden, Hidalgo hace un profundo repaso de las condiciones en las que se presentaron las ediciones de Rizal y Retana, que resultará de gran utilidad para aquel investigador que quiera leer los Sucesos desde la perspectiva de su importancia en el los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX.

 

CONCLUSIONES

Las nuevas ediciones de los Sucesos de las Islas Filipinas seguirán estimulando que nuevos autores escriban sobre este interesante texto, pues se ha convertido en un clásico tanto para el estudio de las Filipinas en los siglos XVI y XVII, como también, debido a la edición de Rizal, para estudiar los movimientos nacionalistas de finales del siglo XIX.

La publicación del Fondo de Cultura Económica tiene, además de los aportes de la doctora Perujo en su estudio preliminar, el valor de ser, como se ha mencionado, la primera edición mexicana desde la que presentó el propio Morga, lo cual refresca los estudios de la presencia novohispana en Asia. Esto podría explicar su aproximación modernizadora al texto, que pretende buscar jóvenes investigadores que se interesen en el tema, mientras que la de Hidalgo nos llega desde una España donde los estudios filipinistas ya se han consolidado y la recuperación de textos originales resulta de mayor utilidad.

Podemos concluir que en 1997, cuando el doctor Patricio Hidalgo presenta su edición de los Sucesos, esta edición tiene gran pertinencia, pues es la primera que se presenta en lengua española desde la de Retana en 1909, permitiendo a los investigadores en nuestra lengua tener al alcance, y en un solo libro, el texto facsimilar de Morga y los comentarios de Rizal y Retana, además de otros textos relacionados. La conjunción de una edición facsimilar, documentos anexos, notas al pie de las ediciones de Rizal y Retana, junto con el interesante prólogo del doctor Hidalgo, permite tanto al investigador interesado en el valor histórico de la obra, como al que revisa el texto desde una perspectiva literaria o filológica, encontrar en un volumen único una verdadera antología de materiales para el desarrollo de su trabajo; el primero podrá contextualizar mejor al cotejar el texto con las cartas anexas o al comparar las notas de las distintas ediciones precedentes, y el segundo podrá examinar diferentes formas de la escritura del propio Morga, ya sea al redactar el libro o en sus cartas. Indudablemente esta edición se ha convertido ya en una herramienta valiosa para la comunidad de filipinistas. Quizá la única objeción, si es que podemos llamarla así, es la poca o nula distribución de los materiales de Ediciones Polifemo fuera de España, lo que en cierta medida podría explicar la intencionalidad del Fondo de Cultura Económica por presentar con tan pocos años de distancia una nueva edición, la cual seguramente tendrá mayor difusión en América.

Fuera de eso, a quien escribe le parece de mayor utilidad e interés el texto facsimilar y las notas de Rizal y Retana que se presentan en la edición de Polifemo; desafortunadamente no serán conocidas con facilidad por el investigador mexicano y latinoamericano a menos que realice el oneroso gasto de pedir esta edición por mensajería. De la edición mexicana destaca el estudio introductorio de la doctora Perujo, que podría haberse presentado como un artículo en alguna publicación especializada, y que seguramente habría sido bien recibido; sin embargo el trato modernizador al texto puede alejarlo de la preferencia de un estudioso más adentrado en el tema y conocedor de la escritura de la época.

 

BIBLIOGRAFÍA

1) Antonio de Morga, Sucesos de las Islas Filipinas, con prólogo de Patricio Hidalgo Nuchera, Madrid, Polifemo, 1997.         [ Links ]

2) Antonio de Morga, Sucesos de las Islas Filipinas, con estudio introductorio de Francisca Perujo, México, Fondo de Cultura Económica, 2007.         [ Links ]

3) Ana Elena Díaz Alejo, Manual de edición crítica de textos literarios, México, Instituto de Investigaciones Filológicas-UNAM, 2003.         [ Links ]

4) Martín F. Ríos S., "La Reconquista: génesis de un mito historiográfico", en Historia y Grafía, núm. 30, 2008.         [ Links ]

5) Bartolomé Leonardo de Argensola, Conquista de las Islas Malucas, Madrid, Polifemo, 1992 (Biblioteca de viajeros hispánicos).         [ Links ]

6) Guy Rozat Dupeyron, América, Imperio del demonio. Cuentos y recuentos, Universidad Iberoamericana, México, 1995.         [ Links ]

 

Notas

1 Antonio de Morga, Sucesos de las Islas Filipinas, con prólogo de Patricio Hidalgo Nuchera, Madrid, Polifemo, 1997, p. XXII I [en adelante lo distinguiremos como Morga, 1997].

2 Antonio de Morga, Sucesos de las Islas Filipinas, con estudio introductorio de Francisca Perujo, México, FCE, 2007, p. XLVII [en adelante lo distinguiremos como Morga, 2007].

3 Ana Elena Díaz Alejo, Manual de edición crítica de textos literarios, México, Instituto de Investigaciones Filológicas-UNAM, 2003, p. 10.

4 Idem.

5 Morga, 2007, op. cit., p. XXXIII.

6 Indudablemente no es el mismo moro al que se combatió en Granada, que el musulmán de las Filipinas y las Molucas: ahora el enemigo es un musulmán de origen malayo, pero al compartir la misma fe de sus antiguos rivales en la península Ibérica, tanto el castellano como el portugués ven la continuidad de este enfrentamiento. Cabe aclarar que el uso de términos como "reconquista" o "cruzada" en ese momento es ampliamente discutible; al respecto cfr., Martín F. Ríos S., "La Reconquista: génesis de un mito historiográfico", en Historia y Grafía, núm. 30, 2008, pp. 191-216.

7 Bartolomé Leonardo de Argensola, Conquista de las Islas Malucas, Madrid, Polifemo, 1992 (Biblioteca de viajeros hispánicos).

8 Morga, 2007, op. cit., p. XXXIII.

9 Guy Rozat Dupeyron, América, Imperio del demonio. Cuentos y recuentos, Universidad Iberoamericana, México, 1995, p. 18.

10 Morga, 1997, op. cit., p. XXVI.

11 Esto debido a que, desde la transferencia de la soberanía de las islas Filipinas de España a los Estados Unidos en 1898, pero de manera mucho más evidente después de la Segunda Guerra Mundial, el inglés desplazó al castellano como lengua franca en el archipiélago, al extremo de que, en 1962, cuando aparece esta edición, el propio Rizal, que escribe en español, es entendido solamente por una minoría.

12 El tagalo es la base de la lengua nacional de Filipinas: el filipino; es la lengua hablada en la región centro sur de la isla de Luzón, donde se encuentra la ciudad de Manila. La traducción a esta lengua sigue en la línea de la propia edición original de Rizal que pretende revalorar la cultura local frente a la hispana.

13 Morga, 2007, op. cit., p. XIVII.

14 Ibid., pp. XXXVIII-XXXIX.

15 A quien descuidadamente nombra Patricio Hidalgo Nucera.

16 Morga, 1997, op. cit., p. 7.

17 Morga, 2007, op. cit., p. 9.