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Revista Chapingo. Serie horticultura

versión On-line ISSN 2007-4034versión impresa ISSN 1027-152X

Rev. Chapingo Ser.Hortic vol.18 no.3 Chapingo sep./dic. 2012

http://dx.doi.org/10.5154/r.rchsh.2010.08.028 

Densidad y poda en tres variedades de tomate de cáscara (Physalis ixocarpa Brot. ex Horm.) cultivado en invernadero

 

Pruning and plant density in three varieties of husk tomato (Physalis ixocarpa Brot. ex Horm.) grown under greenhouse conditions

 

Juan José Ponce Valerio1; Aureliano Peña–Lomeli2*; Juan Enrique Rodríguez–Pérez2; Rafael Mora–Aguilar2; Rogelio Castro–Brindis2; Natanael Magaña Lira3

 

1 Desarrollados Tecnificados Ágricolas S.A. de C.V km 0.5 Carretera San Ignacio. Magdalena de Kino, Sonora. México.

2 Departamento de Fitotecnia. Universidad Autónoma Chapingo, México. km 38.5 Carretera México–Texcoco, Chapingo Estado de México. MÉXICO. C. P. 56230 (*Autor para correspondencia). Correo–e: aplomeli@correo.chapingo.mx.

3 Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias. Campo Experimental Valle de México, km. 13.5 Carretera los Reyes–Texcoco, Coatlinchán, Estado de México. MÉXICO. C. P. 56250.

 

Recibido: 2 de agosto, 2010.
Aceptado: 12 de agosto, 2012.

 

Resumen

El tomate de cáscara es una hortaliza de fruto que actualmente no se cultiva en invernadero de forma intensiva debido a la falta de un paquete tecnológico adecuado. Sin embargo, experiencias previas en invernadero mostraron que bajo crecimiento libre la productividad es baja, y se presenta un alto desarrollo vegetativo. Bajo el supuesto de que un manejo basado en podas y densidades de población puede incrementar el rendimiento, se estableció el presente experimento con el propósito de generar un sistema de producción para tomate de cáscara cultivado hidropónicamente bajo condiciones de invernadero. Se estudió el efecto tres variantes de poda (cuarto entrenudo, sexto entrenudo y sin poda) y tres densidades de población (5, 10 y 18 plantas·m–2) en tres variedades de tomate de cáscara (Población 3, Tamazula SM2 y Población Tecámac) en condiciones de invernadero con sistema hidropónico, con el fin de obtener información referente al manejo del cultivo en un ambiente protegido. El experimento se estableció durante el ciclo Verano–Otoño de 2004 en el Campo Experimental de la Universidad Autónoma Chapingo, en Chapingo, México, con diseño de bloques al azar con cuatro repeticiones bajo un arreglo de parcelas subdivididas. El mayor rendimiento por planta y tamaño de fruto se obtuvo en la Población Tecámac. La poda no modificó la productividad del cultivo, pero conforme aumentó la densidad de población el rendimiento se incrementó, de tal forma que con 18 plantas·m–2 se obtuvo el mayor rendimiento (1.06 kg·m–2).

Palabras clave adicionales: Rendimiento, sistema hidropónico, tomatillo.

 

Abstract

Husk tomato is a fruit vegetable that is currently not grown intensively in greenhouse conditions due to the lack of an appropriate technology package. However, previous greenhouse experience has shown that, in free growth, fruit production is low and vegetative development is high. Assuming that a handling scheme based on pruning and population densities can increase yield, this experiment was carried out to generate a production system for husk tomato grown hydroponically under greenhouse conditions. The effect on crop production of three pruning variants (fourth internode, sixth internode and without pruning) and three population densities (5, 10 and 18 plants·m–2) was studied in three husk tomato varieties (Population 3, Tamazula SM2 and Tecámac Population) grown hydroponically under greenhouses conditions, in order to generate information regarding crop handling in a protected environment. The experiment took place during the 2004 summer–autumn cycle in the Experimental Field at the Universidad Autónoma Chapingo in Chapingo, Mexico, with a randomized block design with four replications under a split–plot arrangement. The highest yield per plant and fruit size was obtained in the Tecámac Population. Pruning did not affect crop production, but as population density increased so did yield, so that 18 plants·m–2 gave the highest yield (1.06 kg·m–2).

Additional keywords: Yield, hydroponic system, greenhouse, tomatillo.

 

INTRODUCCIÓN

El tomate de cáscara (Physalis ixocarpa Brot. ex Horm.) tiene gran importancia en México. En el año 2008 se cultivaron 47,097 ha, en las cuales se obtuvo un rendimiento promedio de 13.14 t·ha–1. Ese año fue la cuarta hortaliza más sembrada a nivel nacional, y su cultivo se desarrolló bajo condiciones de riego 74 % y en temporal 26 % (Anónimo, 2008).

El cultivo de tomate de cáscara ha aumentado en México debido principalmente al incremento de su consumo per cápita al año (3.5 kg); sin embargo, el rendimiento es bajo (13.14 t·ha–1 en 2008) con relación al potencial de 40 t·ha–1 (Peña y Santiaguillo, 1999), posible de alcanzar con el empleo de variedades mejoradas y técnicas de cultivo adecuadas. Su ciclo biológico es corto (80 días), ya que su fruto se cosecha y consume cuando aún se encuentra fisiológicamente inmaduro (Sigala et al., 1994). Este cultivo posee grandes perspectivas en el mercado, ya que, al ser un sustituto del jitomate (Lycopersicum esculentum Mill.), puede cotizarse a un alto precio, en ocasiones superiores al de éste, debido al aumento de su exportación hacia Estados Unidos de América y Canadá (Peña y Santiaguillo, 1999).

La dinámica agrícola del cultivo del tomate de cáscara demanda la generación de cultivares mejorados que cubran las necesidades actuales de los mercados nacional e internacional. Dentro de estas características destacan: rendimiento, hábito de crecimiento y distribución de la producción, así como color, forma y tamaño del fruto. Concentrar la producción en un periodo reducido debe ser uno de los objetivos del mejoramiento genético de la especie en regiones donde las bajas temperaturas son limitantes para su siembra, como el Altiplano Mexicano, ya que esto, junto con la precocidad, permitiría aprovechar en forma más rápida las oportunidades de mercado y reduciría los costos de recolección (Peña y Márquez, 1990). De lograr un manejo agronómico en condiciones de invernadero e hidroponía, estas ventajas podrían potenciar la productividad a través de prolongar el ciclo de esta especie, como es el caso del jitomate y el chile (Capsicum annuum L.).

La expresión del potencial del rendimiento de los cultivos depende tanto de su constitución genética como de factores ambientales (clima, suelo), factores biológicos y la técnica de producción (Sánchez y Escalante, 1988). Por otra parte, la poda, entendida como la remoción de partes de la planta (yemas, brotes desarrollados, raíces o frutos), sirve para mantener una forma y crecimiento adecuado, siempre y cuando se realice sin afectar el desarrollo de la planta (Halfacre, 1979). Sin embargo, en el caso del tomate de cáscara el efecto de esta práctica no ha sido reportado.

La importancia de la poda radica en que en ocasiones un crecimiento rápido de algún órgano puede competir con las hojas por nutrimentos que fácilmente se pueden translocar, lo que provoca senescencia foliar y reducción en su capacidad fotosintética. Asimismo, existe competencia entre los órganos cuyo crecimiento y desarrollo son simultáneos; tal es el caso del crecimiento del ápice con la diferenciación floral, proceso que ocurre a muy temprana edad en muchas plantas. El crecimiento resultante de una poda es bastante rápido porque se altera, temporalmente, la relación raíz/parte aérea. Además, la remoción de follaje y ramas reduce la cantidad de carbohidratos almacenados y, lo que es aún más importante, reduce el área foliar disponible para su producción (Salisbury y Ross, 1994).

En términos generales, la poda puede influir en el número y calidad de las flores y los frutos. Por ejemplo, si se reduce el número de frutos, los remanentes serán de mayor tamaño y calidad. Por otra parte, una poda terminal excesiva estimula el crecimiento vegetativo y puede suprimir la floración, ya que al remover los ápices los meristemos laterales dispondrán de mayor abastecimiento de agua, nitrógeno y otros elementos vitales para el crecimiento vegetativo (Halfacre, 1979).

A pesar de no haber trabajos sobre poda reportados en tomate de cáscara, se pueden tomar como referencia los realizados en chile manzano (Capsicum pubescens L.), ya que su hábito de crecimiento y biología productiva son similares en dos aspectos fundamentales. Además de ser solanáceas, ambas especies tienen una ramificación dico–tómica y tienen una flor y, por lo tanto, un fruto potencial en cada bifurcación. En el caso del chile manzano, la mejor poda de ramas para aumentar calidad de frutos, en términos de su volumen y grosor de pericarpio, es cuando se dejan diez nudos por rama. Con ello se reduce el número de frutos por planta y los remanentes son más grandes y de mejor calidad (Pérez y Castro, 1998). Las plantas con crecimiento libre (sin poda) desarrollan mayor crecimiento vegetativo, el cual evita la transmisión de luminosidad en la parte media baja del cultivo.

Con el fin de disminuir el crecimiento de la planta en chile manzano y obtener frutos tardíos, se eliminan brotes del tallo principal. Esta poda favorece la ventilación y disminuye la humedad relativa y, como consecuencia, la incidencia de enfermedades fungosas como Alternaria spp. y Phytophora spp. Por otra parte, es posible practicar despuntes sobre plantas vigorosas para acelerar la formación y maduración de los frutos (Rico, 1983).

Adicionalmente se ha desarrollado investigación en tomate de cáscara en relación a su cultivo en hidroponía bajo invernadero (Castro et al., 2000). Sin embargo, actualmente no existen informes acerca de su comportamiento en diferentes sistemas de producción convencional o en sistema con cultivo protegido, por lo cual el objetivo del presente trabajo fue obtener información sobre el efecto de la poda y densidades de siembra en tres cultivares de tomate de cáscara, cultivados hidropónicamente bajo condiciones de invernadero. Con la información obtenida, se propondrá un sistema de manejo agronómico para lograr mayores rendimientos de este cultivo.

 

MATERIALES Y MÉTODOS

La investigación se llevó a cabo en invernadero en el Campo Experimental de la Universidad Autónoma Chapingo (19° 29' N, 98° 53' O, a una altitud de 2,250 m), durante el ciclo Verano–Otoño de 2004. Se emplearon tres variedades de tomate de cáscara: Población 3, Población Tecámac y Tamazula SM2, desarrolladas por el programa de mejoramiento genético de tomate de cascara de la Universidad Autónoma Chapingo. Se estudiaron tres densidades de población (5, 10 y 18 plantas·m–2) y tres variantes de poda (despunte de la planta al sexto entrenudo, al cuarto entrenudo y sin poda).

El diseño de tratamientos consistió en un factorial completo 3 x 3 x 3. Se empleó el diseño experimental bloques completos al azar con cuatro repeticiones en arreglo de parcelas subdivididas. Las parcelas grande, mediana y chica correspondieron con los factores poda, densidades y variedades, respectivamente.

La parcela experimental constó de tres hileras con 9, 18 y 27 plantas distanciadas a 0.5, 0.25 y 0.17 m, respectivamente, de acuerdo con las tres densidades bajo estudio. Los caracteres evaluados fueron rendimiento (g·m–2), altura de planta (cm), diámetro de tallo (mm) en cinco plantas, longitud de hoja (mm) en cinco hojas de la parte intermedia de la planta, diámetro ecuatorial y polar del fruto (mm) en 10 frutos. Se realizaron pruebas estadísticas consistentes en análisis de varianza de acuerdo con el diseño y arreglo experimental utilizado, así como comparación de medias de Tukey.

La siembra se realizó el 20 de julio de 2004, en charolas de poliestireno de 200 cavidades. Se usó sustrato peat moss. Los riegos fueron diarios con una solución nutritiva propuesta por Pérez y Castro (1999), inicialmente diluida al 25 % de concentración, misma que semanalmente se aumentó 25 % hasta llegar a 100 %.

A los 26 días de la emergencia se realizó el trasplante en invernadero, en camas de 46 x 1.20 x 0.30 m, rellenas con arena de tezontle con partículas de diámetro menor a 3 mm. En cada cama se colocaron tres cintas regantes separadas a 0.3 m con un emisor cada 0.10 m. La distancia entre hileras fue de 0.40 m y entre plantas fue variable (0.50, 0.25 y 0.17 m) de acuerdo con la densidad. A los 45 días del trasplante se colocaron estacas de 2.5 m de altura y rafia como sistema de sostén del cultivo.

La nutrición se proporcionó durante todo el ciclo del cultivo por medio de la solución nutritiva Steiner, mediante riego por goteo, cuya frecuencia varió de acuerdo con la temperatura en el interior del invernadero. Regularmente se proporcionaron cuatro riegos diarios con duración de 15 minutos, con un gasto de 1.0 litros por emisor.

La incidencia de mosquita blanca (Bemesia tabaci (Gennadius)) y minador (Liriomyza munda Fritz) fue controlada con extracto de ajo (Biocrak®, 3 ml·L–1), de acción repelente contra insectos plaga, extracto de Neem (3 ml·L–1) e imidacloprid (Confidor®, 0.5 ml·L–1). El control de cenicilla (Oidiums pp.) se realizó con Triademefon (Bayleton®, 1 g·L–1).

 

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

El análisis de varianza mostró efectos significativos debido a la densidad de población en rendimiento de frutos, altura de planta y diámetro ecuatorial y polar del fruto (Cuadro 1). El factor variedad influyó en la longitud de la hoja, rendimiento de frutos y diámetro ecuatorial y polar del fruto. La poda afectó altura de planta y longitud de la hoja. De las interacciones ocurridas entre los factores de estudio, sólo el diámetro ecuatorial del fruto fue afectado por la interacción poda x variedad.

Aunque para el factor variedad no hubo diferencias significativas (P ≤ 0.05), la Población Tecámac presentó el mayor rendimiento con 963 g·m–2 (Cuadro 2). El mayor rendimiento de la Población Tecámac se debió al mayor tamaño del fruto, pues éste alcanzó 46.6 y 34.6 mm de diámetro ecuatorial y polar, respectivamente, atribuible a que este material pertenece a la raza Puebla (Peña et al.,1999). La altura media de la planta y el diámetro de tallo fueron similares entre variedades; sin embargo, la longitud de la hoja fue mayor en Población 3 y Población Tecámac.

Con respecto a la densidad de población, el mayor rendimiento (1,060 g·m–2) y diámetro polar del fruto (34 mm) se obtuvieron al establecer 18 plantas·m–2 (Cuadro 3). Para diámetro ecuatorial y altura de planta no se encontraron diferencias entre las densidades de 10 y 18 plantas·m–2, que superaron a la densidad de 5 plantas·m–2.

Con menores densidades el rendimiento varió de 271.6 a 392.7 g·m–2 y la altura de la planta disminuyó, sin mostrar cambio en el diámetro de tallo. Se han mostrado comportamientos similares en plantas de jitomate (Ponce, 1998), quien obtuvo hasta 11.6 kg·m–2 al establecer 24 plantas·m–2. Como se muestra en el Cuadro 3, donde se incrementó la densidad hay mayor altura de planta. También se observa que con una mayor densidad se redujo el diámetro de tallo y se incrementó la longitud de hoja, aunque no se encontraron diferencias significativas para estas características.

Aunque la poda de ramas no afectó significativamente el rendimiento de tomate de cáscara (Cuadro 4), se observó que éste fue mayor cuando se realizó poda al sexto entrenudo (856.8 g·m–2), respuesta determinada por el tamaño del fruto que alcanzó (diámetro ecuatorial y diámetro polar), y por la mayor longitud de hoja. Estos resultados son similares a los obtenidos en chile manzano con poda de ramas (Pérez y Castro, 1998); aunque difieren de los reportados por Knaver (1979) en chile variedad Yolo Wonder con poda de yemas y hojas, y por Cébula et al. (1995) en chile morrón con poda de brotes, que incrementó el rendimiento.

 

CONCLUSIONES

De las variedades evaluadas, la Población Tecámac presentó el mejor rendimiento (963 g·m–2), aunque no fue estadísticamente superior. La mejor densidad de población fue de 18 plantas·m–2, pues presentó el mayor tamaño de fruto y consecuentemente el mayor rendimiento (1,061 g·m–2). Las podas no influyen significativamente en el rendimiento y calidad de fruto de tomate de cáscara cultivado en invernadero.

 

LITERATURA CITADA

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