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Revista Chapingo. Serie horticultura

versión On-line ISSN 2007-4034versión impresa ISSN 1027-152X

Rev. Chapingo Ser.Hortic vol.14 no.3 Chapingo sep./dic. 2008

 

Uso medicinal de las plantas por los otomíes del municipio de Nicolás Flores, Hidalgo, México

 

Plant medicinal use by otomies of Nicolas Flores municipality, Hidalgo, Mexico

 

A. Sánchez–González1, D. Granados–Sánchez2* y R. Simón–Nabor2

 

1 Centro de Investigaciones Biológicas, Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Ciudad Universitaria. Carretera Pachuca–Tulancingo km. 4.5, Pachuca, Hidalgo, C. P. 42184. México. Teléfono 01 (771) 71 72 000 (Ext. 6655). Correo–e: arturosg@uaeh.edu.mx

2 División de Ciencias Forestales, Universidad Autónoma Chapingo. Km. 38.5 Carretera México–Texcoco. Chapingo, Estado de México. C. P. 56230. México. Correo–e: didorog@latinmail.com (*Autor responsable).

 

Recibido: 14 de agosto, 2007
Aceptado: 12 de mayo, 2008

 

Resumen

El conocimiento de las plantas medicinales por los otomíes (hñähñü) de Nicolás Flores, Hidalgo se ha mantenido a través de las generaciones. La influencia de la medicina alópata está restringida principalmente a la prevención de enfermedades como poliomielitis, sarampión, viruela y paludismo. La medicina tradicional es más viable ante las condiciones socioeconómicas, fisiográficas y culturales en esta región. El objetivo de este estudio fue identificar las especies de plantas que utilizan los hñähñü con fines medicinales, el tipo de enfermedades que se tratan y la afinidad geográfica de las mismas. El trabajo de campo consistió en la realización de entrevistas abiertas a los pobladores del municipio y en la colecta de ejemplares en diferentes unidades "etnoecológicas". Se reporta el uso medicinal de 112 especies en el tratamiento de afecciones como susto, dolor de estómago, dolor del riñón, diarrea, fiebre, mal de ojo, entre otras. Aunque la mayoría de los habitantes conoce el uso medicinal de algunas plantas, los ancianos son más cultos, en la sabiduría hñähñü, como la de otras etnias de México, el pensamiento mágico–religioso forma parte de su cosmovisión y consideran la dualidad frío–caliente para el tratamiento. La gama de enfermedades que se presume curan las plantas registradas es muy amplio, desde la gripe hasta el cáncer. El 75% de las especies utilizadas por esta etnia son nativas del Continente Americano, principalmente de México y Centroamérica (39%), lo que sugiere que el acervo botánico básico tradicional hñähñü aún es vigente.

Palabras clave: medicina tradicional, hñähñüs, Nicolás Flores, Hidalgo, biogeografía, etnobotánica.

 

Abstract

The otomies (the hñähñü) of the Nicolás Flores municipality, Hidalgo, have maintained their knowledge of medicinal plants over generations. Allopathic medicine is limited mostly to prevention of diseases such as poliomyelitis, measles, smallpox, and malaria. It is considered that traditional medicine is more viable for this group of people because of the socioeconomic, cultural and physiographic conditions prevalent in the region. The objectives of this work were to identify the medicinal plant species used by the hñähñü, the diseases treated with them, and their geographic affinity. For the field study, interviews were conducted with people in the municipality, and plant samples in different "ethno–ecological units" were collected. The use of 112 species was reported in treatment of disorders such as shock ("susto"), stomach pain, kidney pain, diarrhea, fever, and "mal de ojo" ("evil eye"), among others. Although most of the inhabitants know the medicinal use of some plant species, the elders are the keepers of the deepest knowledge. In hñähñü wisdom, magical–religious thought is part of their cosmovision. Like other Mexican ethnic groups, they consider the duality cold–hot in the treatment of diseases. The range of diseases the plants presumably heal is very broad, from colds to cancer. 75% of the species used by this ethnic group are native to the American continent, principally Mexico and Central America (39%), suggesting that the basic stock of traditional botanical knowledge is still observed.

Key words: traditional medicine, hñähñüs, Nicolás Flores, Hidalgo, biogeography, etnobotany.

 

INTRODUCCIÓN

La historia de los otomíes (pueblo sin residencia) o "hñähñü" (quienes hablan la lengua nativa otomí) se remonta probablemente a más de 3000 años (Vázquez, 1994; Moreno et al., 2006). En el año 1250 d.C., los aztecas y otros grupos con mayor poderío que los otomíes, los desplazaron del Valle de México hacia las zonas áridas del Valle del Mezquital y hacia refugios montañosos más norteños (Carrasco, 1979; Moreno et al., 2006).

Con el arribo de los españoles, hacia el año 1520, los cazadores–recolectores otomíes del Valle del Mezquital se refugiaron en los lugares más inaccesibles que ofrecían las serranías, en donde dependían de la flora y fauna silvestre para subsistir (Vázquez, 1994; Dow, 2003). Desde entonces, los otomíes, como todos los pueblos indígenas de México, han sido víctimas de la discriminación social, de la explotación de su fuerza de trabajo y del despojo de sus recursos naturales (Carruthers, 1996; Levy et al., 2002; Sandoval, 2002; Hernández et al., 2005; Fernández et al., 2006).

Es prioritario conocer como los grupos indígenas de México utilizan los recursos vegetales, pues se considera que tanto las especies como el uso tradicional de las mismas se encuentran en peligro de extinción (Heinrich, et al., 1998; Torres, 1999; Bermúdez et al., 2005; Maffi, 2005).

En el municipio de Nicolás Flores la economía familiar depende en gran medida de las remesas producto de la emigración de la población económicamente activa, (Velasco, 2000; Novelo, 2001; Vargas y Flores, 2002; Fernández et al., 2006; Moreno et al., 2006).

La densidad poblacional se ha incrementado en los últimos años y con ello la presión sobre los recursos naturales (Vázquez, 1994; Gálvez y Sánchez–González, 2006, ANÓNIMO, 2007).

Los objetivos de esta investigación fueron aportar información sobre las especies de plantas que los hñähñü del municipio de Nicolás Flores utilizan con fines medicinales, conocer las afecciones que se tratan con las mismas y, al mismo tiempo, analizar la distribución geográfica actual de las especies, como un medio para estimar el grado de conservación del conocimiento botánico tradicional.

 

MATERIAL Y MÉTODOS

Zona de estudio. El municipio de Nicolás Flores se localiza en el estado de Hidalgo, en la cadena montañosa de la Sierra Madre Oriental. Forma parte del norte del Valle del Mezquital y limita al sur con la Sierra de Juárez. Se encuentra entre los 20° 43' y 20° 54' de latitud norte y entre 99° 06' y 99° 15' de longitud oeste (Figura 1). Al norte colinda con el municipio de Jacala, al sur con los municipios de Ixmiquilpan y El Cardonal, al oeste con el municipio de Zimapán y al este con el municipio de Tlahuiltepa (Vázquez, 1994; Anónimo, 2002; Anónimo, 2007).

En el municipio de Nicolás Flores el gradiente de altitud varía de 1,200 a 2,500 m, esta característica, aunada a la orientación de los cerros, propicia la existencia de varios tipos de climas. El clima que predomina es subcálido–templado, con una temperatura media anual de 16° C y con una precipitación pluvial anual de 470 mm; el período de lluvias es de marzo a septiembre (Vázquez, 1994). Los principales tipos de vegetación presentes en el área son, de menor a mayor altitud: matorral espinoso, bosque de enebro, bosque de encino y bosque de pino–encino.

Método. Se realizaron entrevistas que consistían en una serie de preguntas abiertas a 30 familias de otomíes (incluidos dos curanderos), sobre los nombres y formas de uso medicinal de las plantas; las entrevistas fueron realizadas en lengua otomí. El trabajo de campo se inició en la cabecera municipal a 1,200 m y terminó en los bosques de pino–encino, presentes en el límite altitudinal superior del municipio, a 2,100 m. La recolecta de ejemplares se realizó dentro de "unidades etnoecológicas" definidas de acuerdo con el reconocimiento previo, mediante recorridos de campo, de las diferentes variantes fisonómicas de la vegetación presentes a lo largo de un gradiente de altitud–uso.

Los nombres comunes de las plantas recolectadas fueron cotejados por el guía y después se identificaron y depositaron en el herbario de la División de Ciencias Forestales de la Universidad Autónoma Chapingo (CHAP). Para la nomenclatura de las especies se consultó la base de datos del proyecto MBG–W3TROPICOS, del Jardín Botánico de Missouri (Solomon, 2007); la información sobre la distribución geográfica actual de las especies de plantas vasculares se basó principalmente en los trabajos de Calderón de Rzedowski y Rzedowski (2001), y Villaseñor y Espinosa–García (2004). Los datos obtenidos sobre uso y distribución de las especies se resumieron, ordenaron y analizaron cualitativamente.

 

RESULTADOS

Se reporta el uso medicinal de 110 especies, las cuales pertenecen a 102 géneros y 17 familias de plantas vasculares (Cuadro 1 y 2); las familias más representativas, por el número de especies fueron Asteraceae (17), Lamiaceae (7), Euphorbiaceae (6), Rosaceae (5), Rutaceae (5), Cactaceae (4), Leguminosae (4) y Solanaceae (4 especies).

Las plantas medicinales registradas en las diferentes unidades etno–ecológicas se describieron de acuerdo con el nombre científico y común, la parte utilizada y el tipo de enfermedad en que son prescritas (Cuadro 2). Las enfermedades son clasificadas como calientes o frías, las enfermedades calientes (fiebre, tos, paludismo), se curan con hierbas frescas y las enfermedades frías (dolores de estómago, diarrea) se curan con infusiones calientes de hierbas. Los usos de las especies se registraron principalmente en la categoría de enfermedades del aparato digestivo (24.6%), aparato respiratorio (23.6%), síndromes de filiación cultural (20.9%), en daños y lesiones debidas a accidentes (12.7%) y en infecciones y parasitosis externas (10%), (Cuadro 3).

Las enfermedades de filiación cultural más comunes, que los otomíes de Nicolás Flores tratan con plantas medicinales, son las siguientes, descritas desde un punto de vista tradicional:

1. El susto (Ro'mbidi). Es consecuencia del espanto por perros, víboras o accidentes, principalmente. Es un miedo consciente o inconsciente, se manifiesta con dolor de cabeza, falta de apetito, sed, sudor, movimientos involuntarios durante el sueño y adelgazamiento paulatino.

2. Mal de aire (Tsbo Ndahi). Esta enfermedad ocurre al comer y exponerse repentinamente al aire, o bien por comer en el campo. Se manifiesta mediante vómitos, mareos y escalofríos.

3. Dolor de estómago (Un'ul). Se puede ocasionar por susto, por indigestión o por otras causas.

4. El coraje (Ra Kue). Se presenta cuando hay un disgusto, o por alguna ofensa que no se desquita, entonces el coraje se queda dentro de la persona ofendida. Los síntomas son la falta de apetito, sed y sensación amarga en la ingestión de alimentos.

5. Dolor de riñón (Unehyo). Tiene varias causas: por estar sentado, por trabajar bajo el rayo de sol o por estar junto al fuego mucho tiempo. El dolor ocurre al caminar, pararse o sentarse.

6. La diarrea (Ra''reei). Tiene varias causas, entre ellas el consumo de frutos inmaduros, un susto o por una caída.

7. La fiebre (Ra''nzo). Se manifiesta por cambios bruscos de temperatura.

8. Mal de ojo (Tzóda). Es un mal que se presenta en los niños cuando son asustados por personas que tienen características que provocan el mal de ojo.

9. Mbaha. La contraen los niños o ancianos cuando frecuentan a las mujeres parturientas y a los niños recién nacidos. Cuando tienen el mal adelgazan paulatinamente, la piel se les reseca y se cae poco a poco, al igual que el cabello.

10. Parto. Aunque no se considera una enfermedad, es importante mencionarlo ya que anteriormente todas las mujeres que daban a luz eran atendidas por parteras, actualmente algunas lo hacen en los Centros de Salud. Para facilitar el parto, la caída de la placenta y cuidados posteriores se recurre a varias plantas.

11. Mbatti. Es un dolor acompañado de inflamación que se presenta en los pies o en los brazos cuando se trabaja en exceso o se recorren grandes distancias.

Las unidades etnoecológicas en donde se recolectaron las plantas fueron, de menor a mayor altitud: arroyo, matorral espinoso, bosque de enebro, bosque de encino, bosque de pino–encino y peñas. Las otras unidades consideradas: pastizales, huertos familiares, milpas y vegetación secundaria, se presentaron sin un patrón definido a lo largo del gradiente altitudinal. La mayor riqueza de especies de plantas con usos medicinales se presentó en los huertos familiares, en el matorral espinoso, en campo abierto, en el bosque de encino y en las milpas (Figura 2).

Con respecto a la distribución geográfica actual de las especies registradas, la mayoría están restringidas a México (23%), México–Centroamérica (16%), Norteamérica (10%), México–Sudamérica (9%) y Norte–Sudamérica (8%) (Figura 3).

 

DISCUSIÓN

En los últimos años, la medicina moderna ha tenido una moderada influencia en los pobladores del municipio de Nicolás Flores, principalmente a través del uso de analgésicos comerciales y, a través del sistema nacional de vacunación, en la prevención de enfermedades como la poliomielitis, el sarampión, la viruela y el paludismo, entre otras (Vázquez, 1994; Moreno et al., 2006). Se calcula que entre el 70 y 90% de la población rural en el mundo depende de las plantas para atender problemas de salud (Torres, 1999; Bermúdez et al., 2005), tal es el caso de los otomíes de Nicolás Flores, quienes consideran el uso de las plantas medicinales que crecen naturalmente en la región como la mejor opción para la curación de muchas de las enfermedades que los aquejan: la medicina tradicional es más barata y apropiada por las condiciones socioeconómicas, fisiográficas y culturales del entorno.

En la actualidad la mayoría de los pobladores del municipio de Nicolás Flores, incluyendo a los niños, poseen algún grado de conocimiento sobre el uso medicinal de las plantas, pero los ancianos son los más cultos porque en décadas pasadas dependían por completo de la flora para remediar las enfermedades (Vázquez, 1994; Hernández et al., 2005; Hurtado et al., 2006; Moreno et al., 2006).

El término medicina tradicional trasciende al uso de las plantas medicinales para la curación de enfermedades, constituye una gama amplia de conocimientos, tradiciones, conjeturas sobrenaturales y creencias religiosas (Levy et al., 2002; Dow, 2003; Maffi, 2005). Como en otros grupos étnicos, el pensamiento mágico–religioso forma parte de la cosmovisión de los hñähñü de Nicolás Flores (Galinier, 1990; Moreno et al., 2006): ellos consideran que la pérdida de la salud se relaciona directamente con emociones como el miedo, la angustia y el coraje, lo cual implica una visión más integral de tratar a sus pacientes, en contraste con los preceptos y valores de la medicina alópata actual (Dow, 2003; Maffi, 2005; Moreno et al., 2006).

La sabiduría hñähñü es semejante en el tratamiento de enfermedades a la de otros grupos étnicos, al considerar la dualidad frío–caliente (Messer, 1991; Heinrich et al., 1998; Hernández et al., 2005), tanto las enfermedades como las plantas y animales que sirven para tratarlas se clasifican tomando en cuenta esta dualidad. Para aliviar una enfermedad "caliente" como la fiebre, se administran remedios preparados con hierbas frescas e infusiones calientes para el caso de las enfermedades "frías".

La gama de molestias y enfermedades que se presume curan las plantas registradas en el municipio, es muy amplio, desde la gripe hasta el cáncer, estos resultados justifican ampliamente la realización de estudios detallados encaminados a explicar las propiedades y los principios activos de la flora del municipio de Nicolás Flores. La mayoría de las plantas del listado del Cuadro 2, han sido consideradas como medicinales en otros estudios (Vibrans, 1997; Fernández y Ramos, 2001; Royo y Melgoza, 2001; González et al., 2004; Andrade–Cetto y Heinrich, 2005; Hernández et al., 2005; Canales et al., 2006; Hurtado et al., 2006).

El uso de las plantas principalmente en el tratamiento de enfermedades del aparato digestivo, aparato respiratorio, síndromes de filiación cultural, daños y lesiones debidas a accidentes e infecciones y parasitosis externas ha sido ampliamente documentado en otros estudios (Heinrich et al., 1998; Fernández y Ramos, 2001; Hernández et al., 2005; Hurtado et al., 2006).

A nivel taxonómico, las familias de plantas vasculares con mayor número de especies con usos medicinales en la zona estudiada (Asteraceae, Lamiaceae, Euphorbiaceae, Rosaceae, Rutaceae, Leguminosae y Solanaceae), son también las más representativas para otros grupos étnicos (González et al., 2004; Hurtado et al., 2006) y las que poseen el mayor número de especies nativas de la flora de México (Rzedowski, 1978; Villaseñor, 2003). La mayoría de las especies se restringen a México y tienen afinidad geográfica con Centroamérica y Sudamérica, principalmente y en segundo lugar con Norteamérica. Estos resultados concuerdan con las afinidades geográficas reportadas para la vegetación de México por otros autores (Rzedowski, 1978; Rzedowski, 1998; Sánchez et al., 2006) y sugieren que el grupo hñähñü de Nicolás Flores ha conservado un acervo básicamente autóctono de plantas para el tratamiento de las enfermedades (76% de las especies son del Continente Americano) y que paulatinamente ha ido incorporando elementos exóticos o de otros continentes (24%) a su cultura (Calderón de Rzedowski y Rzedowski, 2001; Villaseñor y Espinosa–García, 2004). Existe además la influencia de la población mestiza que ha incorporado especies exóticas a la flora local.

La sabiduría hñähñü en el aspecto del tratamiento de enfermedades, se ha conservado debido a las condiciones topográficas de la zona, sobre todo en las poblaciones otomíes más alejadas de los centros de salud y que por necesidad recurren a ella. El relieve montañoso y la topografía accidentada del municipio de Nicolás Flores, aunado a una paulatina deforestación realizada por los pobladores, principalmente por el establecimiento de la agricultura y la ganadería, ha causado un alto grado de erosión del suelo (Gálvez y Sánchez–González, 2006; Anónimo, 2007). Estos factores, aunados a la carencia de los satisfactores básicos de los pobladores han originado que alrededor del 85% de la población económicamente activa migre hacia la ciudad de México y hacia los Estados Unidos de América para mejorar su situación económica (Vázquez, 1994; Moreno et al., 2006, Anónimo, 2007). Ante estos problemas, es urgente realizar estudios que propongan alternativas de desarrollo.

Fernández et al. (2006) mencionan que a consecuencia de los procesos de migración, la cultura hñahñu se ha transformado sin perder del todo su sentido de identidad, convirtiéndolo en uno de los grupos con mayor flexibilidad cultural. En contraste, los resultados del presente estudio sugieren que el conocimiento tradicional con respecto a las plantas medicinales de los hñahñu y la cadena de transmisión de dicho conocimiento se encuentran en riesgo (Bermú–dez et al., 2005). Es probable que este grupo étnico desaparezca en el corto plazo, y por ende, el conocimiento tradicional sobre las plantas medicinales, cuya disponibilidad se ha visto reducida por la degradación de la vegetación en el municipio y su conversión a bosques secundarios y campos agrícolas (Moreno et al., 2006; Gálvez y Sánchez–González, 2006; Anónimo, 2007).

Aunque México es un país multiétnico y pluricultural se sigue haciendo política educativa, cultural, social (Novelo, 2001; Fernández et al., 2006) y ecológica que oculta y discrimina a una gran parte de la población. La flora utilizada por los hñähñü puede, además de ser fuente directa de agentes terapéuticos y beneficiar el cuidado general de la salud, promover programas de uso y conservación de los bosques y la investigación ecológica en el municipio de Nicolás Flores (Bermúdez et al., 2005; Canales et al., 2006; Hurtado et al., 2006).

 

CONCLUSIONES

El conocimiento tradicional del uso de las plantas con fines medicinales por los otomíes del municipio de Nicolás Flores aún es vigente, a pesar de que la vegetación está desapareciendo debido principalmente al disturbio provocado por las actividades humanas. La presencia de instituciones de salud en la zona ha influido sólo parcialmente en el uso de las plantas medicinales, que es más viable por las condiciones sociales, culturales y fisiográficas en la región. Las especies se utilizan para el tratamiento de una gran gama de enfermedades, entre las que destacan las digestivas, las respiratorias y las de filiación cultural. La visión otomí de la dualidad frío–caliente para el tratamiento de las enfermedades es una tradición en común con otras etnias de México. El que una gran parte de las especies de plantas aquí reportadas sean exclusivas del Continente Americano (76%) y de la región México–Centroamérica (39%) se interpretó como un indicador indirecto del grado de conservación del conocimiento tradicional en este grupo humano.

 

AGRADECIMIENTOS

Los autores agradecen la amabilidad y disposición de todas las personas entrevistadas en el municipio de Nicolás Flores, para dar información del uso de las plantas.

 

LITERATURA CITADA

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