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Veterinaria México

versión impresa ISSN 0301-5092

Vet. Méx vol.43 no.4 México oct./dic. 2012

 

Artículos científicos

 

Evaluación económica de dos variaciones de un tratamiento lactoinductor en vaquillas de reemplazo en un sistema de doble propósito tropical

 

Economic evaluation of two variations of a hormonal induction treatment in replacement heifers in a tropical dual purpose system

 

Sinaí Centeno Bautista* Carlos Luna Palomera** Julio Armando Aguilar Cabrales** Alfonso Pérez Mora*** Karla Rodríguez Hernández† Alejandro Villa Godoy‡ Rafael Trueta Santiago*

 

*Departamento de Economía, Administración y Desarrollo Rural. Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia. Universidad Nacional Autónoma de México, 04510, México, DF.

**Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. Km. 25, Carretera Villahermosa-Teapa, Centro, 86000 Tabasco, México.

***Práctica privada. Chiapas 136, Frac. Guadalupe, CP 86180, Villahermosa Tabasco

†Campo experimental La Laguna. Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias, Torreón, Coahuila.

‡Departamento de Fisiología y Farmacología. Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia. Universidad Nacional Autónoma de México, 04510, México, DF.

 

Responsable de correspondencia:
Rafael Trueta Santiago, correo electrónico: trueta@unam.mx

 

Recibido el 15 de junio de 2011
aceptado el 12 de marzo de 2012.

 

Abstract

The aim of this study was to evaluate the productivity and profitability of two commercial sources of progesterone therapy as part of a hormonal induction treatment in a heifer dual purpose herd. A second objective was to determine the productivity and profitability of a recombinant bovine somatotropin (ST) application during induced lactation. Forty four Holstein heifers x Zebu crosses were used. Four treatments and two control groups were evaluated. For economic analysis all components of total cost (TC) of the companies were considered, further there was a simulation which was designed for three natural lactations after the hormonal induction, based on two scenarios in which different body weights were considered as different periods. Artificial induction of lactation yielded a 100% success rate in the four groups of animals with no statistical differences between them (P > 0.05). The best cost-benefit ratio (CBR) was recorded by CIDR treatment without ST. Although the four treatments showed economic viability, those without ST had a better ratio (B / C) than those supplemented with ST. As for the net present value (NPV), the benefits updated showed that the profits were higher when ST was not applied and, mainly, in the CIDR treatment. The internal rate of return (IRR) reveals that most of the treatments have a yield above 20%.

Key words: Hormonal induction treatment, induced lactation, economic analysis.

 

Resumen

Los objetivos del presente trabajo fueron: 1) evaluar la productividad y rentabilidad de dos fuentes comerciales de progesterona como integrantes de un tratamiento lactoinductor en vaquillas de reemplazo de un hato de doble propósito y 2) determinar la productividad y rentabilidad de la aplicación de somatotropina bovina recombinante (ST) durante la lactación inducida. Se usaron 44 novillonas producto de cruzas Holstein x Cebú. Se evaluaron cuatro tratamientos y se manejaron dos grupos testigo. Para el análisis económico se consideraron todos los componentes del costo total (CT) de las empresas, adicionalmente se realizó una simulación en la que se proyectó para tres lactaciones naturales posteriores a la lactoinducción, basadas en dos escenarios en los que se consideraron diferentes pesos corporales como diferentes periodos. En los cuatro grupos de animales lactoinducidos, el 100% de las vaquillas respondió al tratamiento sin diferencias estadísticas entre ellas (P > 0.05). La mejor relación beneficio-costos (RBC) la registró el tratamiento CIDR sin ST. Si bien los cuatro tratamientos presentaron viabilidad económica, los tratamientos sin ST presentaron mejor relación (beneficio/costo) que aquellos tratamientos que sí fueron complementados con ST. En cuanto al valor actual neto (VAN), los beneficios actualizados de todos los años muestran que las utilidades que generaron los tratamientos fueron superiores cuando no se aplicó ST y, principalmente, en el tratamiento con CIDR. La tasa interna de rentabilidad (TIR) revela que la mayoría de los tratamientos tienen una rentabilidad arriba del 20%.

Palabras clave: Tratamiento lactoinductor, lactación inducida, evaluación económica.

 

Introducción

Las ganancias financieras en la producción de leche descansan en un manejo cuidadoso, eficiente y rentable de los hatos lecheros; en este sentido, el pobre desempeño reproductivo de los hatos es un factor limitante de la producción.1 Las decisiones de manejo en las producciones lecheras deben justificarse económicamente, por lo que el objetivo final fue ayudar a los productores a tomar las mejores decisiones respecto a la gestión de sus hatos lecheros.

Las empresas ganaderas dedicadas a la producción lechera se han visto afectadas por la disminución de su rentabilidad. Algunos de los cuellos de botella en la producción de los hatos de doble propósito son: en las vaquillas, el prolongado intervalo del destete al primer parto, mientras que en las vacas destaca el largo período del anestro posparto.2 No obstante, ante la visión del productor, las vacas generan ingresos provenientes de la venta de leche y de los becerros, en cambio las vaquillas no contribuyen a la liquidez de la empresa y por ello quedan relegadas de las mejores pasturas y de complementos alimenticios; de esta forma son mantenidas en las praderas de menor calidad, lo que explica que lleguen al primer parto con un peso corporal considerablemente menor al adecuado,1-3 y a su vez condiciona los bajos niveles de producción registrados en al menos dos de sus lactaciones.4 Existe el interés de revertir la situación descrita desde el punto de vista económico y científico. Una posibilidad de lograr que las vaquillas de reemplazo presenten su primer parto con un peso corporal adecuado sería la aplicación de tratamientos inductores de la lactación antes de su primer servicio reproductivo, para generar ingresos mediante la venta de la leche producida por ellas, asegurar la compra de concentrados para su consumo, lograr así ganancias de peso adecuadas, servirlas y gestarlas durante la lactación inducida para lograr su primer parto con un peso corporal adecuado.

La tecnología para inducir la lactación por medios hormonales ha sido desarrollada para reducir la tasa de desechos por causas reproductivas, prolongar la vida productiva de las vacas y reducir los costos de producción en vacas de lechería tecnificada; en el caso de vaquillas del mismo sistema, mediante el uso de esta tecnología se pretende reducir la compra de reemplazos y pagar los costos de alimentación durante su crecimiento, que de otra manera serían eliminadas del hato por infertilidad. Estudios anteriores realizados en México5-7 indican que el 100% de vacas y vaquillas lecheras responden con niveles de producción mayores a 9 kg/día a varios tratamientos diseñados para inducir la lactación; los animales lactoinducidos producen cantidades similares de leche por día de lactación, cuando se comparan con la producción de lactaciones naturales anteriores5 y generan entre 78 y 82% de leche/día de lactación con respecto a animales de lactación natural.6-8 Por otro lado, la aplicación de somatotropina bovina recombinante (ST) durante una lactación natural, aumenta la producción de leche en vacas de sistemas intensivos9 y de doble propósito,10-11 pues estimula la galactopoyesis o persistencia;9,12 sin embargo, no se ha establecido si la ST afecta la producción láctea en animales cuya lactación fue inducida hormonalmente, tanto en sistemas de lechería tecnificada como en doble propósito. Se ha observado que por distintas razones, el consumo de alimento habitualmente es insuficiente para satisfacer los requerimientos nutrimentales tanto en vacas de doble propósito13,14 como de lechería tecnificada.15,16 En este sentido, el aumento de los requerimientos energéticos determinados por la producción de leche sin el concomitante aumento en el consumo de energía en la dieta, promueve una condición de balance negativo de energía,16,17 induce la movilización de reservas almacenadas en los tejidos corporales,15 la pérdida de condición corporal (CC) y el descenso en la actividad reproductiva de vacas17,18 y vaquillas19-21 de ambos sistemas de producción. Es así que la importancia de un desarrollo adecuado de la vaquilla, particularmente durante su primera gestación, impacta la vida productiva del animal,4 aspecto demostrado en vaquillas Holstein x Cebú, ya que aquéllas que tienen un peso corporal ≥ 450 kg en su primer parto, producen más del doble de leche durante las dos primeras lactaciones, en comparación con las que pesan ≤ 400 kg, las cuales presentan un patrón de producción láctea similar al bajo promedio registrado en las vacas del trópico mexicano.3 Por lo tanto, las estrategias de alimentación y manejo de las hembras de reemplazo pueden no sólo afectar la productividad del proceso de crianza, sino la vida productiva del animal.

Por otro lado, aunque se han realizado muchos estudios sobre la eficiencia reproductiva y los tratamientos hormonales en vacas lecheras, pocos han integrado un análisis económico. Con el fin de que la inducción de la lactancia sea adoptada como herramienta de gestión en las producciones lecheras, ésta debe demostrar ser económicamente viable,12 por lo que, para tomar decisiones racionales, el productor necesita contar con una estimación válida de la rentabilidad futura de cada vaca.1 En consideración a lo anterior, el principal objetivo del presente trabajo fue evaluar la productividad y rentabilidad de dos fuentes comerciales de progesterona, inyectada y en un dispositivo de liberación intravaginal o CIDR (por sus siglas en inglés), como integrantes de un tratamiento lactoinductor en vaquillas de reemplazo de un hato de doble propósito. El segundo objetivo fue determinar la productividad y rentabilidad de la aplicación de ST durante la lactación inducida en los animales previamente indicados. Ambos objetivos se basan en que la unidad de producción de una empresa donde todas las decisiones de gestión, incluyendo las vacas y las decisiones de tratamiento, deben ser económicamente justificadas como una estrategia para optimizar la salud del hato y la eficiencia de la empresa.

 

Material y métodos

La investigación se llevó a cabo en el Rancho La Carolina, ubicado en el municipio del Centro, Tabasco. El hato incluye aproximadamente 200 vacas en línea con doble ordeña/día, y produce sus propios reemplazos mediante inseminación artificial (IA) y monta natural (MN). Las becerras son criadas en forma artificial desde el nacimiento, iniciándolas al pastoreo en forma paulatina a lo largo de su desarrollo.

Se usaron 44 novillonas, producto de cruzas Holstein x Cebú y en menor proporción Simmental x Cebú, con niveles de encaste de 51.84 ± .01% en promedio (Bos taurus x Bos indicus). Las novillonas, clínicamente sanas, tuvieron un peso corporal promedio de 333.75 ± 37.72 kg y la CC de 3.18 ± 0.35. Los animales fueron mantenidos en pastoreo y recibieron 2 kg (1 kg en la mañana y 1 kg en la tarde) de un concentrado comercial con 18% de proteína cruda y 3.0% de grasa. Las vaquillas fueron distribuidas en forma de bloques al azar (criterio de bloque: peso corporal) y se procuró que los grupos experimentales fueran homogéneos en cuanto a nivel de encaste racial y condición corporal. Los tratamientos se basaron en metodologías ya validadas,5-8 como se describe a continuación:

1. Progesterona inyectada (PI, n=11): a) Administración intramuscular (IM) de 0.5 mg/kg/día de progesterona* y de 0.06 mg/kg/día de cipionato de estradiol** del día 1 al 7; b) Inyección IM de 0.03 mg/kg/día de cipionato de estradiol del día 8 al 14; c) Aplicación subcutánea (SC) de 500 mg/animal de ST*** los días 1, 7, 14 y 21; y d) Los días 18 al 20 se administró por vía IM 2.5 mg/vaca/día de flumetasona† (Figura 1).

 

2. Progesterona inyectada más ST durante la lactación (PI+ST, n=11); fue similar al anterior pero se administró ST (500 mg/animal) cada 14 días después de iniciada la lactación.

3. Progesterona en CIDR (CIDR, n = 11): El protocolo fue similar al del primer tratamiento, pero la PI fue sustituida por un CIDR‡ con 1.9 mg de progesterona que permaneció in situ del día 1 al 7.

4. Progesterona en CIDR más ST durante la lactación (CIDR + ST, n=11); fue como el tercer tratamiento, pero las vaquillas recibieron ST cada 14 días después de iniciada la lactación.

 

Las hembras de reemplazo cuyo parto ocurrió en la fecha de inicio de la ordeña de las vaquillas lactoinducidas (± 35d) y aplicando los criterios descritos, se subdividieron en dos grupos testigo: testigo absoluto de lactación natural (LN, n = 11), cuando los animales no recibieron tratamiento alguno, y testigo apoyado con ST cada 14d a partir del día 14 posparto (LN + ST, n = 11).

Todas las vaquillas lactoinducidas (LI) se iniciaron en la ordeña a los 21 días del inicio del tratamiento. La producción de leche se registró para cada animal una vez por semana. Tanto la CC como el peso de los animales se determinaron cada 28 días.

Las variables de respuesta productiva fueron: producción de leche por día de lactación, producción acumulada de leche en el periodo de ordeña, cambios en el peso y en la CC. Las variables continuas fueron analizadas por ANDEVA mediante PROX MIXED del paquete estadístico SAS.22 En el modelo estadístico se consideró el tratamiento, los periodos de muestreo y sus interacciones como efectos principales, y el grupo genético como bloque que, junto con las vacas dentro del tratamiento, fueron considerados efectos aleatorios.

Para realizar el análisis económico, la información de las variables económicas se obtuvo a través de entrevistas semiestructuradas, dirigidas al propietario del Rancho La Carolina. Una vez obtenida la información, se vació en una base de datos en Excel®23 para cuantificar y valorar los costos y los beneficios de los diferentes tratamientos efectuados. De manera simultánea a la recopilación de la información en el Rancho La Carolina, se obtuvo información económica de una segunda unidad de producción de doble propósito: rancho El 40, la cual se utilizó como testigo para comparar la estructura de los costos de ambas producciones. El Rancho El 40 cuenta con un hato de 30 vacas en línea. Para la realización de este análisis económico, en ambas unidades de producción se consideraron todos los componentes del costo total (CT) de las empresas (inversión, mano de obra, alimentación, medicamentos y hormonas, entre otros). A partir de los CT se calcularon los costos unitarios (CU) y ambos fueron clasificados en las categorías de variables (CV) y fijos (CF). Del mismo modo se obtuvieron los ingresos que recibieron por ventas de leche y otros conceptos (becerros, desecho, pieles, etc.). Con esta información se estimaron las estructuras de costos e ingresos, las utilidades, la rentabilidad y el punto de equilibrio en las unidades de producción. En el caso específico de La Carolina se establecieron estos valores para el grupo sin complementación hormonal. Por otro lado, dado que este rancho cuenta con diferentes compradores a los que se les vende la leche a diferentes precios, el precio de venta de la leche se ponderó por volumen y se fijó el precio de $4.43 por litro.

Posteriormente, para los grupos LI (PI+ST, CIDR, CIDR+ST) se adicionó el costo de los diferentes tratamientos utilizados, tanto por el concepto de la aplicación de los tratamientos como por el incremento en complementación de alimento y la mano de obra adicional asociada con la mayor producción de leche; para este fin se utilizó un formato de presupuestos parciales24 en el que se consideraron ingresos y gastos adicionales, reducidos o eliminados (Cuadro 1).

Se consideraron como ingresos adicionales los obtenidos por la venta de leche producida por las vaquillas inducidas. No se identificaron gastos reducidos, pero se identificaron como gastos adicionales aquéllos que se incrementaron a consecuencia de la aplicación de los tratamientos, es decir por concepto de fármacos (hormonas), alimento, mano de obra y ordeña. Para el cálculo de los gastos adicionales relacionados con la mano de obra, se contempló el número de días que se aplicó cada tratamiento, tomando en cuenta que se requiere un mínimo de una persona que administre los fármacos, y se valoró un costo por jornal de $130/día, que es el que se paga en la zona. Para la alimentación, se calculó el costo del alimento utilizado para todos los tratamientos, incluyendo los grupos de LN, basados en el consumo de alimento al día y el precio del alimento ($3.38 kg), así como el número de días que se alimentaron (161 días). En relación con la ordeña se estimó un costo adicional de $3.07/vaca/día. En el caso de los grupos LN, los costos que se atribuyen son los que se obtuvieron en la estructura de costos de La Carolina, que contempla los costos por el concepto de fármacos y mano de obra. Para el grupo de LN+ST se agregó, además, un costo de $957, correspondiente al costo de la ST junto con el costo respectivo de la mano de obra. Para poder explicar las diferencias en los costos de los tratamientos se estandarizó el peso de una vaquilla a 350 kg. Conviene mencionar que el desarrollo de la investigación fue entorpecido por las inundaciones que se presentaron en el estado de Tabasco en 2007, por lo que el registro de producción de leche fue interrumpido el día 161 de lactación.

Al conocer la media de producción observada para cada uno de los tratamientos en ese periodo, se procedió a simular lo que hubiese sucedido en sus lactaciones naturales posteriores, una vez concluida su primera lactación (inducida o natural) y en el supuesto de haber adquirido un peso mayor a los 300 kg. Esta simulación se proyectó para tres lactaciones naturales, posteriores a la lactoinducción, basadas en dos escenarios en que se consideran tanto diferentes pesos como diferentes periodos.4 En el primer escenario se considera a un animal que llega a primer parto a los 380 kg y tiene una producción de leche de 1283 L en 156 d en leche (DEL). En el segundo escenario se contempla una vaca que llega a primer parto con un peso de 480 kg y tiene una producción de leche de 2132 L en 239 DEL (Figura 2). Para las dos LN posteriores, tanto en animales cuya primera lactación fue inducida, como en los que presentaron lactación natural, se consideraron los mismos parámetros. A cada una de las lactaciones se le otorgó un costo adicional por concepto de alimento, de 150 a 250 g de alimento/L de leche producido.24 Para cada escenario se estimó una media de 8 y 9 litros de leche, respectivamente, y el precio utilizado para el alimento y venta de leche fue de $3.38 por litro y $4.43 por litro, respectivamente.

 

Finalmente, con el aumento de producción de leche y el ingreso anual por concepto de venta del producto se determinaron los beneficios y utilidades obtenidos al final de las tres lactaciones, la relación beneficio-costo, el valor actual neto (VAN) y la tasa interna de rentabilidad (TIR) para cada uno de los tratamientos.

 

Resultados

Desempeño de los animales

En los cuatro grupos de animales lactoinducidos, el 100% de las vaquillas respondieron al tratamiento (Figura 3), iniciando con promedios de 3.43 ± 0.40, 3.01 ± 0.42, 2.80 ± 0.38 y 3.08 ±.40 kg de leche/d para PI, PI + ST, CIDR y CIDR + ST, respectivamente, sin diferencias estadísticas entre ellos (P > 0.05). Conforme la lactancia fue avanzando, los niveles de producción fueron cambiando, sobre todo a partir de la semana 15, en la que se reflejaron diferencias estadísticas (P < 0.01) a favor de los tratamientos PI + ST y CIDR + ST. El pico de producción ocurrió alrededor de la semana once de lactancia, con niveles de producción de 6.31 ±.40, 7.40 ±.42, 6.30 ±.38 y 7.10±.40 kg/día para PI, PI + ST, CIDR y CIDR + ST, respectivamente.

 

La producción láctea de los animales inducidos a lactar fue similar en 80% a la de las vacas de lactación natural. En relación con el peso y la condición corporal, no se detectaron diferencias (P > 0.05) durante los primeros cuatro meses de lactación, entre las vaquillas de los grupos sometidos a LI (Figuras 4 y 5). No obstante, posteriormente se presentó una pérdida de peso y CC. Estos cambios influyeron sobre el comportamiento reproductivo de los animales, acentuando el anestro posparto y afectando, al menos parcialmente, el pobre desempeño reproductivo, lo que es evidente si se considera que las gestaciones a los 100 días posteriores al inicio de la lactación fueron para las vaquillas lactoinducidas con CIDR de 0%, para PI de 4.5% y para las de LN de 40.9% (P > 0.05).

 

 

Análisis económico

Rancho La Carolina

En vista de que en el doble propósito se generan dos productos simultáneamente y que los costos que se erogan son difíciles de discriminar para una u otra actividad, se tomó como criterio de asignación el porcentaje que cada producción representa del ingreso total. Ninguna de las dos unidades de producción refirió contar con crédito de ningún tipo. Así, en el Rancho La Carolina el ingreso por la producción de leche representa 77% de los ingresos totales de la unidad, por lo que se aplicó ese mismo porcentaje a los costos totales. De este modo, en la estructura de costos de la producción de leche del Rancho La Carolina, los costos fijos representan 14.04 %, mientras que los costos variables, 85.96% de los costos totales (Cuadros 2 y 3).

 

 

La producción promedio mensual fue de 272.24 litros de leche/vaca, con un costo unitario de $3.28/L, el precio de venta se fijó en $4.43/L. En el Cuadro 4, se presenta la estimación del punto de equilibrio de producción; es evidente que para no perder ni ganar, La Carolina debe presentar una producción de 172,164.91 litros de leche por año que generan un ingreso anual de $762,874.94. Este nivel de producción se puede obtener utilizando sólo el 28.5% de su capacidad de producción, es decir, con 53 vacas con una producción mensual de leche de 271.27 litros. Por otro lado, en vista de que los ingresos fueron de $2, 673,996.53 pesos y los gastos de $1, 978,088.82, las utilidades tienen un monto de $695,907.71, lo que indica que se tiene una rentabilidad de 26 por ciento.

 

Rancho El 40

Para el Rancho El 40, el ingreso por la producción de leche representa el 70% de los ingresos totales de la unidad, por lo que se aplicó ese mismo porcentaje a los costos totales para atribuírselo a la producción de leche (Cuadro 5). El rancho tiene una producción promedio mensual de 283.86 litros de leche/vaca, con costo unitario de $3.07 pesos. En la estructura de costos se puede apreciar que los costos fijos representan 13.23%, mientras que los costos variables, 86.77%. El precio de venta es de $4.45 y el Cuadro 6 muestra el punto de equilibrio de producción.

 

Lo anterior implica que para lograr sufragar todos sus gastos, el Rancho El 40 debe generar una producción de 23,247.88 litros de leche, que generan un ingreso de $103,453.04 y esta producción se puede obtener utilizando sólo 38.27% de su capacidad de producción, es decir, con 7 vacas con una producción de 283.86 L de leche. Por otro lado, en vista de que los ingresos fueron de $454,742.80 y los gastos de $313,803.04, las utilidades fueron de $140,939.76, lo que indica una rentabilidad de 31 por ciento.

 

Evaluación económica de los tratamientos lactoinductores

El costo de los tratamientos se presenta en el Cuadro 7. Al comparar los costos entre tratamientos (PI vs CIDR y PI + ST vs CIDR + ST) se observa que utilizar CIDR en lugar de progesterona inyectada es $120 pesos más económico en ambos tratamientos, lo que representa una disminución en el costo de 6.68 y 4.36% respectivamente. Por otro lado, la producción de leche es mayor en los tratamientos con progesterona inyectada (833 L en PI y 903.5 L para PI + ST) en comparación con los tratamientos con CIDR.

En contraste, la producción de leche en los tratamientos en los que se administró ST, a pesar de que la producción fue mayor que en los correspondientes grupos sin ST (7.8% más en PI + ST y 9.5% en CIDR + ST), el costo en éstos se redujo en 34.6% cuando se utilizó PI, y 36.24% con CIDR como fuente de progesterona (Cuadro 8). El cálculo de los gastos adicionales relacionados con la mano de obra, la alimentación y la ordeña se presentan en el Cuadro 9.

Al examinar los beneficios cuantificados para la producción láctea promedio de los grupos expuestos a la lactoinducción y los testigos (Cuadro 10), resalta la diferencia entre los costos que implican cada tratamiento por vaca y las utilidades que generaron. Las ganancias obtenidas por la venta de la leche en los tratamientos con PI y CIDR indican que las vaquillas, además de pagar su alimentación y el costo del tratamiento, generan un ingreso extra. Sin embargo, las vaquillas en las que se usó como fuente de progesterona el CIDR generaron más ingresos, pese a que la producción de leche fue 2.4% menor en comparación con las de PI; no obstante, con el uso del CIDR se redujeron los costos del tratamiento lactoinductor y los de mano de obra.

Por el contrario, aquellos tratamientos donde se administró ST durante la lactación presentaron un saldo negativo de $274 y $106 para PI + ST y CIDR + ST, respectivamente. A pesar de que la ST indujo una mayor persistencia y producción de leche, el elevado costo relativo de estos dos tratamientos fue mayor en comparación con PI y CIDR sin la ST durante la lactación.

 

Escenarios de peso corporal al inicio de la lactación

Uno de los propósitos de la inducción de lactación en vaquillas de reemplazo es promover que lleguen a primer parto con un peso adecuado que les permita tener altos rendimientos en producción láctea. Así, en el supuesto de que las lactaciones posteriores a la experimental presentaran un comportamiento similar en los dos escenarios contemplados por Deresz,4 peso vivo al inicio de la primera lactación de 380 y 480 kg, los beneficios y utilidades estimados al final de las tres lactaciones se presentarían como se muestran en los Cuadros 11 al 18. Nuevamente, los tratamientos que presentaron los menores costos de producción fueron aquéllos en los que la progesterona fue administrada a través de un CIDR (Cuadros 13, 14, 17 y 18). Pese a que se otorgó una misma producción de leche para todos los grupos en cada escenario, se observa que el alto costo de los tratamientos en los que se utilizó ST durante la lactación, se ve reflejado en menores utilidades en ambos casos. (Cuadros 12, 14, 16 y 18).

En ambos escenarios, el tratamiento CIDR sin ST registró la mejor relación beneficio costo (RBC). Si bien los cuatro tratamientos presentaron viabilidad económica, los tratamientos sin ST presentaron mejor relación B/C que aquellos tratamientos que sí fueron complementados con ST (Cuadros 18 y 19).

En cuanto al valor actual neto (VAN), los beneficios actualizados de todos los años muestran que las utilidades que generaron los tratamientos fueron superiores cuando no se aplicó ST, principalmente en el tratamiento con CIDR. Por otra parte, la tasa interna de rentabilidad (TIR) revela que la mayoría de los tratamientos tiene una rentabilidad arriba del 20% (Cuadros 18 y 19).

 

Discusión

La respuesta del 100% de las vacas a los tratamientos aplicados concuerdan con los obtenidos por Isidro et al.,5 Espinosa,6 y Yáñez.7 En el presente trabajo se observó que conforme la lactancia fue avanzando, el comportamiento de los perfiles de producción entre grupos fue cambiando, específicamente a partir de la semana 15, donde los tratamientos PI + ST y CIDR + ST mostraron una mayor persistencia en los periodos informados. La causa de esta variación puede atribuirse a la ST aplicada, ya que el efecto de ésta sobre la producción de leche es similar al que provoca la hormona natural.9

Dependiendo del vehículo de la progesterona, la utilización de ST produjo un aumento de 7.8 y 9.5% en la producción de leche promedio, como se ha observado en otros trabajos donde se han obtenido incrementos similares;10,11 sin embargo, la respuesta aquí obtenida es inferior a la mencionada en otros estudios, en los que se registraron incrementos superiores al 20% con respecto al testigo, pero bajo condiciones de manejo, temperatura y componente genético del ganado muy diferentes.9,25

Las vaquillas hormonalmente inducidas a lactar produjeron cantidades de leche por día de lactancia similares a las vacas de lactancia natural; sin embargo, cuando se contrastan los resultados con los de vacas testigo, se observa que tanto la producción por día de lactancia, como la duración de la lactación y la producción por lactancia son ligeramente menores en las vaquillas lactoinducidas y son similares en 80% a las producciones de lactancia natural, resultados consistentes con los obtenidos en vacas y vaquillas lecheras especializadas y con lo encontrado por otros autores.5-8 Tomando en cuenta los datos derivados de los estudios mencionados, es claro que la variación en cuanto a la respuesta al tratamiento es relativamente baja, y que el tratamiento se puede aplicar con éxito en vacas y en vaquillas.

Si bien no se detectaron diferencias estadísticas de peso vivo y CC entre tratamientos durante los primeros cuatro meses en leche, sí se registró una disminución en estas variables posteriormente, aunque sin diferencias adjudicables al tratamiento. Esta diferencia se explica por los requerimientos de nutrientes impuestos por la producción de leche, especialmente de energía, ya que sobrepasan a la capacidad de ingesta de los animales, e induce a la vaca a recurrir a sus propias reservas para mantener la producción, al entrar en un balance energético negativo.13,14,16-18

Por otro lado, la obtención de utilidades es el objetivo económico de tipo comercial más importante para todos los productores; éstas dependen de los precios del mercado, tanto de insumos que afectan los costos, como de productos que inciden en los ingresos y de la eficiencia económica;24 en este sentido, al comparar ambas unidades de producción se puede apreciar que pese a las diferencias en el tamaño de las empresas y a que existen algunos contrastes en los costos de los insumos que utilizan, como en el concepto de medicamentos, la estructura de costos se mantiene constante y es la alimentación el concepto que representa la mayor proporción en los costos (30%), seguido por la mano de obra (20%). Asimismo, en ambas la rentabilidad es superior al 20%. Estos resultados difieren totalmente de los obtenidos en estudios realizados por Luna26-28 en explotaciones de doble propósito en diferentes estados de la República Mexicana. Uno de estos estudios realizado en el estado de Chihuahua,27 revela que el costo de alimentación representa 52.82% de los costos, seguido por la mano de obra, con 20.51% y en el que la TIR resultó de 13%; mientras que en otro estudio realizado en el estado de Tabasco,28 el concepto es aquél en el que se utilizó CIDR, seguido por el de PI, sin el uso de ST, datos que concuerdan con lo observado por Rodríguez8 en vacas lecheras especializadas, en los que el uso de CIDR como fuente de progesterona, en comparación con progesterona inyectada, redujo los costos por concepto de este producto hormonal hasta en 40%. En los tratamientos en los que se utilizó progesterona en CIDR, los costos totales de los tratamientos se redujeron en 6.68 y 4.36%, en comparación con aquéllos en los que se utilizó PI; no obstante, este ahorro es menor al informado en el trabajo antes mencionado, donde el costo se redujo 12 por ciento.

Una vez calculadas las utilidades, resalta la diferencia entre los costos que implican cada tratamiento por vaca y las utilidades que generaron. Las ganancias obtenidas por la venta de la leche en los tratamientos con PI y CIDR indican que las vaquillas, además de pagar su alimentación y el costo del tratamiento, generan un ingreso extra, resultados que concuerdan con los observados por Magliaro et al.,12 en los que se encontró una ventaja económica significativa al inducir vacas sanas no gestantes. Sin embargo, es importante hacer notar que en aquellas vaquillas en las que se usó como fuente de progesterona CIDR, generaron más utilidades, pese a que la producción de leche fue 2.4% menor, en comparación con las de PI, debido a que con el uso del CIDR además de reducir los costos por concepto de progesterona, se reduce la mano de obra.

Por el contrario, aquellos tratamientos en los que se administró ST iniciada la lactancia, presentan una pérdida de $274 y $106 para PI + ST y CIDR + ST, respectivamente, a pesar de mostrar una mayor persistencia y producción de leche, lo que se debe al alto costo del tratamiento.

En el supuesto de que las vaquillas inducidas llegaran a su primer parto con un peso mayor a 300 kg y tuvieran posteriormente tres lactaciones naturales, con base en los datos de Deresz4 se esperaría que, a diferencia de una vaca con lactación natural y que tiene una producción de 1063.97 L en 161 DEL, una vaquilla inducida, si llegara a primer parto a los 380 kg, produciría en 156 DEL, 1282.6 L, es decir 218.63 L de leche adicionales si se comparan ambas producciones. Por otro lado, una vaquilla que llega a primer parto a los 480 kg produciría en 239 DEL, 2123 L, lo que significa una producción adicional de 1067.73 L.

Evaluando estas alternativas, nuevamente los tratamientos que presentaron los menores costos de producción fueron aquéllos en los que la progesterona fue administrada a través de un CIDR. Pese a que se proyectó una misma producción de leche para todos los grupos en cada alternativa, se observa que el alto costo de los tratamientos en los que se utilizó ST iniciada la lactación, se ve reflejado en menores utilidades en ambos casos. En vista de que el año en el que se desarrolló la inducción de la lactancia en las vaquillas, los tratamientos con ST resultaron con un déficit, al final de tres lactancias naturales proyectadas, se observa que pese a esa "pérdida" inicial, ambos tratamientos generan utilidades y son viables económicamente.

Estas estimaciones son conservadoras, ya que los costos por inseminación y de salud no fueron contemplados; sin embargo, a partir de los resultados de esta investigación se puede concluir que en las vaquillas, estos tratamientos tuvieron un efecto positivo sobre la producción de leche, lo que coadyuva a que sean mejor alimentados y tengan un mayor crecimiento y condición corporal.

En relación con los tratamientos, las diferencias registradas entre los costos de las diferentes alternativas se explican por el aumento en el volumen de producción y por la diferencia en el costo de los fármacos que se emplearon. Si bien los tratamientos con ST pueden generar un aumento en la producción de leche, los altos costos de este producto hormonal no compensan el beneficio que induce en la producción. Al considerar las utilidades que reditúa cada tratamiento al final de la tercera lactancia y desde el punto de vista productivo, la inducción de la lactación resulta económicamente viable. Estos resultados concuerdan con los registrados por Magliaro et al.12 en los que se concluye que los productores pueden beneficiarse no sólo de la lactancia inducida de estas vacas, sino también de las lactancias naturales posteriores que presenten.

Finalmente, a pesar de que los tratamientos lactoinductores han permitido la gestación de entre 486 y 82%29 de las vacas y vaquillas lecheras infértiles, y de que no hay evidencias que pudieran sugerir un efecto negativo en la reproducción de vaquillas de reemplazo, es evidente que debe evaluarse el desempeño reproductivo de dichos animales sometidos a un tratamiento lactoinductor. Este aspecto de la productividad aún no ha sido examinado en hembras bovinas fértiles en ningún sistema de producción, por lo que resulta útil llevar un seguimiento de la respuesta,—ya que los parámetros reproductivos son factores que deben tomarse en cuenta en la evaluación económica de los tratamientos. Si bien la relación beneficio/costo puede generar resultados atractivos, la variación en la respuesta reproductiva podría afectar considerablemente la estructura de costos.

 

Agradecimientos

Este artículo es parte de una serie de trabajos realizados en el marco del Macroproyecto 07 de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), "Productividad sostenible de los hatos de cría en pastoreo", Línea 03, Proyecto 04 "Inducción de la lactación", Secretaría de Desarrollo Institucional, Unidad de Apoyo a Facultades y Escuelas (SDEI-UAIFE-PTEI-Universidad Nacional Autónoma de México 07.03.04). Se agradece el apoyo otorgado por la Universidad Autónoma Juárez del estado de Tabasco, al señor Jorge Priego Noguera, propietario del Rancho La Carolina (municipio del Centro, Tabasco), y al señor Virgilio Briceño Hernández, propietario del Rancho El 40 (municipio de Huimanguillo, Tabasco).

 

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Notas

*Progesterona, Fort Dodge Animal Health, México.

**ECP, Pfizer, México.

***Lactotropina, Monsanto. Estados Unidos de América.

†Fluvet, Fort Dodge Animal Health, México.

‡CIDR, Pfizer, México.

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