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Veterinaria México

versão impressa ISSN 0301-5092

Vet. Méx vol.43 no.2 México Abr./Jun. 2012

 

Notas de Investigación

 

Carcinoma prostático en perro. Informe de un caso

 

Prostatic carcinoma in dog. Case report

 

Jaime Campuzano–Granados*, Mónica Yunuhent Mancera–Padilla*, Alonso Reyes–Matute*

 

* Departamento de Patología Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, Universidad Nacional Autónoma de México, Circuito Exterior, Coyoacán, 04510, México, DF.

 

Responsable de correspondencia:
Jaime Campuzano Granados,
Tel: (01 + 55) 566225888,
correo electrónico: jaimecg@unam.mx

 

Recibido el 31 de marzo de 2011
aceptado el 5 de diciembre de 2011

 

Abstract

Dogs and humans are the only species that with a certain degree of frequency develop naturally prostatic carcinoma. The prostatic carcinoma (PC) is a neoplasia which originates from the glandular epithelium of the prostate. In dogs, the frequency of appearance varies from 0.29 to 0.6% and there is no evidence of predisposition factors that favor its development; in humans there are a considerable number of factors that can be observed, like fat rich diets, genetics, among other causes. Four histological patterns have been described in dogs: tufting, micropapillar, cribriform and flat, being the former the most common. These tumors have a high metastatic rate, being the sites of incidence the regional lymph nodes, lungs and bones. The present case corresponds to an 11 year old Labrador dog that began with anorexia, prostration and lameness of the left pelvic member (LPM), progressive deterioration and no response to treatment; it had to be euthanized and necropsy was performed. At the macroscopic examination, the most outstanding findings were thrombosis in jugular veins, generalized lymph node enlargement and multiple mineralization zones in the muscles that surround the left pelvic member. Whereas in the prostate, multiple white yellowish well delimited nodules from 0.5 to 0.7 cm in diameter were found. Such nodules were constituted by neoplastic glandular epithelial cells. These cells were observed invading blood and lymphatic vessels of different organs, like muscles, skin, lung, liver, kidney, intestines, testicles and meninges. The final diagnosis of prostatic carcinoma was determined by the histological and ultrastructural characteristics and biological behavior.

Key words: carcinoma, prostate, dogs, metastasis.

 

Resumen

Los perros, al igual que los humanos, son las únicas especies que desarrollan cáncer de próstata de forma natural y con relativa frecuencia. El carcinoma prostático (CP) es una neoplasia que se origina en el epitelio glandular de la próstata. En perros, su incidencia varía entre 0.29 y 0.6% y no hay evidencia de factores que favorezcan su desarrollo; mientras que, en humanos, se ha asociado, entre otras causas, con la genética y con dietas ricas en grasa. En perros, histológicamente se han descrito cuatro patrones: tubular, micropapilar, cribiforme y plano, de los cuales el tubular es el más frecuente. Este tipo de tumores frecuentemente hace metástasis a linfonodos regionales, pulmones y hueso. El presente caso clínico corresponde a un perro de 11 años, de raza Labrador, que comenzó con anorexia, postración y claudicación de miembro pélvico izquierdo (MPI), deterioro progresivo y sin respuesta a tratamiento médico, por lo que se decidió aplicarle la eutanasia. Las lesiones más importantes encontradas en el estudio anatomopatológico macroscópico fueron: trombosis difusa de las venas yugulares y linfadenomegalia generalizada; así como múltiples zonas de mineralización entre las fascias de los músculos que rodean el miembro pélvico izquierdo. La próstata, exhibió múltiples nódulos de 0.5 a 0.7 cm de diámetro, delimitados, de color blanco, entremezclados con áreas amarillas, las cuales al estudio histopatológico, correspondieron a células epiteliales glandulares neoplásicas de próstata, que invadían vasos sanguíneos y linfáticos de diversos órganos, como músculo esquelético, piel, pulmón, hígado, riñón, intestino, testículo y meninges, lo cual no es común. El diagnóstico final fue de carcinoma prostático por las características histológicas, ultraestructurales y su comportamiento biológico.

Palabras clave: carcinoma, próstata, perros, metástasis.

 

Introducción

Prostatic carcinoma (PC) is a malignant behavior neoplasm originated in the prostatic glandular epithelium. Its frequency is not clearly defined in dogs, since it is usually confused with carcinoma originated from the urothelium of the prostatic urethra (transitional cell carcinoma); however, some studies report an incidence that varies from 0.29 to 0.6% in dogs.1–4 Great incidence of prostatic neoplasm lesions are present in men and dogs, like prostatic adenocarcinoma, urothelium carcinoma, squamous cell carcinoma and mixed neoplasm;1,5,6 therefore, in order to establish the diagnosis and give an adequate treatment, a histopathological study of the prostate must be done.5 Histologically, four different patterns have been described for canine PC: tufting, micropapillar, cribriform and flat; being the former the most frequently observed.5–6 Some of the most common cellular characteristics of this type of neoplasms are: loss of polarity, anisokariyosis and prominent nucleoli.1,5,6 In humans, PC has been associated with androgenic hormones, but the presence of PC in castrated patients or under steroidal therapy that inhibits gonadotrophin secretion, has put in doubt the aforementioned; 37–9 however, it might be possible that corticosteroid hormone secreted by the adrenal glands be enough to develop this type of neoplasm.5 It is unknown if there is any type of androgenic dependence in dogs:3,5 therefore, when these type of cancer is early diagnosed, castration could be considered as a nontherapeutic measure, since there is no evidence that this is a factor that decreases development of PC.3,4,6 It is important to point out that prostatic carcinoma is a highly invasive tumour and the main metastasis sites are regional lymph nodes, lungs and bones.2 However, spreading to liver, colon, kidney, adrenal gland, heart and spleen have also been described.2,5,6,8

Caso clínico

Se trata de un perro de raza Labrador, macho de 11 años, que se presentó a consulta en el Hospital Veterinario de Especialidades de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ), UNAM, con signos de anorexia, postración y claudicación del miembro pélvico izquierdo (MPI). Al examen físico presentó mala condición corporal (1/5), mucosas blancas, los linfonodos de la región cervical estaban aumentados de tamaño. Se realizaron estudios radiológicos del miembro pélvico izquierdo, en donde se observó reacción perióstica continua (sólida) y mineralización de tejido blando a nivel del hueso sacro y la pelvis, así como a lo largo del fémur (Figuras 1 y 2); asimismo, se realizó biopsia de músculo cuadriceps y de tejido óseo femoral. En los días posteriores, el paciente presentó insuficiencia renal, edema generalizado y hematoquecia, por lo que los dueños decidieron la eutanasia, para lo cual al perro se le administró una sobredosis de barbitúricos, el cadáver fue remitido al Departamento de Patología de la FMVZ–UNAM para su estudio post mortem. En dicho estudio, el tejido subcutáneo exhibía un aspecto gelatinoso y brillante asociado con edema. Los linfonodos mandibulares y cervicales estaban aumentados de tamaño. Al corte, algunos se apreciaban blancos y firmes, y otros exhibían aspecto hemorrágico. En cavidad torácica y abdominal se encontraron aproximadamente 2 l de líquido amarillo (Figura 3). Ambos riñones se observaron disminuidos de tamaño y de superficie irregular; al corte, la superficie presentaba múltiples áreas blancas que delimitaban la unión córtico–medular. Hacia la pelvicilla se apreciaba depósito de un material amarillo naranja. Las últimas vértebras lumbares presentaron lisis de los procesos transversos. Las fascias de los músculos de la región glútea (M. bíceps femoral y semitendinoso) del miembro pélvico izquierdo exhibieron múltiples zonas de mineralización que infiltraban y se extendían hasta la musculatura externa de la cadera, de la grupa (M. glúteo medio, tensor de la fascia lata, glúteo superficial, coccígeo) y de los músculos sacrococcígeos, lo que impedía el movimiento de la articulación coxal (Figura 4). La próstata, al corte exhibió múltiples nódulos de 0.5 a 0.7 cm de diámetro, delimitados, de color blanco entremezclados con áreas amarillas y múltiples cavidades que contenían escaso líquido (Figura 5).

El estudio histopatológico se realizó mediante cortes de los tejidos inmersos en parafina a 3 µm, que se tiñeron en forma convencional con hematoxilina y eosina. La próstata presentó proliferación de células epiteliales neoplásicas dispuestas en grupos que formaban estructuras papilares y acinares, que en ocasiones se encontraban dilatadas por abundantes restos celulares y un material amorfo eosinofílico (necrosis) entremezclado con neutrófilos. Las células neoplásicas se caracterizaban por ser poliédricas, algunas pleomórficas, con moderado citoplasma eosinofílico de bordes bien definidos, de núcleos redondos, ligeramente paracentrales, eucromáticos de cromatina finamente granular con un nucléolo pequeño, basofílico. Asimismo, algunas células tenían una gran vacuola clara en su citoplasma que rechazaba el núcleo hacia la periferia (aspecto en "anillo de sello", Figuras 6 y 7). Había anisocitosis y anisocariosis marcadas, y ocasionalmente se apreciaron células binucleadas y de 0 a 2 mitosis atípicas por campo aleatorio con el objetivo 40x. Entre el tejido neoplásico había diversos agregados de linfocitos y neutrófilos.

El tumor de este caso se diseminó por vía linfática y hematógena a linfonodos distantes tales como los submandibulares y mesentéricos, donde la corteza y médula se encontraban parcialmente sustituidas por tejido neoplásico similar al descrito en próstata, dicho tejido se encontró en la luz y alrededor de la mayoría de los linfáticos y de los vasos sanguíneos de músculo esquelético de miembro pélvico izquierdo, piel, pulmón, hígado, riñón, intestino y testículo, también se observaron alrededor de los vasos sanguíneos de las meninges y se encontraron múltiples áreas de calcificación muscular (Figura 8).

La evaluación citológica de los líquidos de cavidad torácica y abdominal se realizó mediante la tinción de Diff–Quik y Papanicolaou. Ambos líquidos presentaron una alta celularidad compuesta por neutrófilos segmentados, entremezclados con linfocitos y macrófagos, alternando con pequeños grupos de células epiteliales neoplásicas, poligonales, con moderado citoplasma de bordes bien definidos, un núcleo central redondo, de cromatina fina granular con un nucléolo pequeño. Ocasionalmente se observaron células en "anillo de sello" (Figura 9). De acuerdo con las características histológicas de las células descritas en los diversos órganos y tejidos, el diagnóstico final fue de un carcinoma prostático con metástasis en músculo esquelético de miembro pélvico izquierdo, linfonodos, piel, pulmón, hígado, riñón, intestino, testículos y meninges. Como una fuerte herramienta para confirmar dicho diagnóstico se realizó estudio ultraestructural en donde las células epiteliales neoplásicas mostraron microvellosidades en su membrana citoplasmática y otras presentaron restos electrodensos de las uniones intercelulares (desmosomas). Dichas células exhibieron de moderado a abundante citoplasma con vacuolas electrolúcidas de diferentes diámetros (vacuolas lipídicas). Asimismo, se apreciaron escasos gránulos electrodensos (compatibles con gránulos secretores), así como lisosomas. Los núcleos eran redondos u ovales, con marcada anisocariosis, con abundante heterocromatina electrodensa, con un patrón de herradura adosado a la envoltura nuclear interna y en la región del nucleoplasma. Asimismo se observaron células neoplásicas binucleadas y multinucleadas. Las características ultraestructurales antes mencionadas son indicativas de un tumor maligno de origen epitelial (Figura 10).

El único mamífero, además del humano, que llega a presentar CP es el perro. De acuerdo con algunos trabajos, este tipo de cáncer representa entre 0.29 y 0.6% de los casos diagnosticados en necropsias.6,9 Sin embargo, en este estudio se realizó una revisión en los archivos del Departamento de Patología de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM, que comprendió del 2000 al 2010, incluyendo los casos remitidos para diagnóstico de necropsias y biopsias, en donde estas neoplasias representaron sólo 0.1% del total de los casos, lo que difiere de lo descrito en otros textos,6,9 ya que se trata de un porcentaje menor. En el caso de medicina humana, en hombres, este tipo de cáncer ocupa el segundo lugar en frecuencia,10,11 lo cual se ha relacionado con el estilo de vida, como dietas altas en grasas, factores genéticos e incluso la raza, siendo más frecuente en hombres afro–americanos.12 En perros no existen informes que relacionen la presentación de este cáncer con la raza o genética.13 En hombres también existe un factor de dependencia hormonal, que se asocia directamente con los andrógenos y específicamente con la testosterona, por lo que un tratamiento sería la deprivación de esta hormona;9 sin embargo, en perros, el desarrollo del carcinoma prostático es independiente del estado hormonal, presentándose incluso en los que ya han sido castrados,2,3,7,13 lo cual se contrapone a la idea de que el castrar a las mascotas previene la presentación de este tipo de cáncer.

En este caso, el paciente no estaba castrado, factor que no asegura desarrollar una neoplasia de este tipo.7,8 Además del factor hormonal, existen otras condiciones que pueden preceder la presentación de un carcinoma prostático, como son procesos inflamatorios, hiperplasias asociadas con la edad, los cuales deben ser descartados clínicamente para una detección oportuna, ya que el principal problema de esta neopla–sia en perros es que, además de ser sumamente agresiva, su diagnóstico se realiza en estados avanzados, cuando ya hay metástasis a órganos distantes como pulmón o hueso. Este tipo de cáncer en perros es de grave pronóstico, en contraste con el CP en hombres, en los cuales, el diagnóstico se puede llevar a cabo oportunamente, e incluso, sin manifestar signos clínicos.14 Por el contrario, en el caso de perros, es raro que se realice un diagnóstico oportuno en etapas tempranas donde no existen manifestaciones clínicas. Los signos clínicos que llegan a manifestar los perros sondisuria, hematuria, tenesmo, descarga purulenta por el pene y en la palpación rectal se puede detectar la próstata aumentada de tamaño.2,8

En el presente caso, el paciente con CP no presentó manifestaciones clínicas en su fase inicial; sin embargo, en su fase avanzada presentó semiología muy particular, como la claudicación del miembro pélvico y mineralización de tejidos blandos como músculo (miembros pélvicos) y piel; sin embargo, dichas lesiones no son características y no han sido informadas, lo que hacía pensar en una neoplasia de origen óseo, lo cual dificultó el diagnóstico ante mortem.

En este caso, el tumor se diseminó vía linfática y hematógena, encontrando émbolos de células neoplásicas en diferentes órganos como músculo esquelético de miembros pélvicos, linfonodos de distintas regiones del cuerpo, piel, testículo, riñón, y meninges. Dichos sitios de metástasis coinciden con lo informado en diversos casos de CP en perros;1,2,5,8 sin embargo, a pesar de su extensa diseminación, los cortes histológicos de hueso examinados no mostraron evidencia de invasión, siendo que son un sitio común de metástasis. La evidencia de reacción perióstica y de mineralización de tejidos blandos se pueden relacionar con un tipo factor de crecimiento secretado por el epitelio de la próstata o por células del estroma que puede depender de interacciones parácrinas entre los dos tipos de células. Cuando el CP invade la cápsula de la próstata e infiltra la cavidad pélvica en perros, se produce una proliferación de tejido óseo de nueva formación a partir del periosteo y vértebras lumbares de la pelvis.15 Esto ha sido probado en modelos caninos experimentales, y representa un buen fundamento para poder explicar lo sucedido en este caso; siendo un hallazgo que debe ser contemplado en casos de perros de edad avanzada que presenten dicha signología para así descartar la posibilidad de carcinoma prostático.

El pronóstico del carcinoma prostático en perros es grave, ya que una vez diagnosticado, se establece un tiempo medio de sobrevida de 21 días.16 A pesar de ello, la terapia local y sistémica ha sido indicada mediante el uso de radioterapia en combinación con quimioterapia. Sin embargo, estos tratamientos conllevan diversos efectos secundarios en la zona pélvica entre los que destacan colitis crónica, úlceras en piel y tejido subcutáneo de dicha zona, cistitis crónica, adelgazamiento de la pared vesical, entre otros.8,9 La prostatectomia se ha relacionado a problemas de incontinencia urinaria.

Es claro que a pesar de encontrar muchas similitudes en la presentación del carcinoma prostático en humanos y en perros, el pronóstico para estos últimos es grave, debido a que por lo general su diagnóstico se establece en el estudio post mortem o cuando hay diseminación a diferentes órganos. Afortunadamente,la frecuencia de presentación en perros es muy baja, a diferencia de los humanos. Por otro lado, la edad de presentación coincide con lo informado en otros textos; sin embargo, no existen estudios en medicina veterinaria que establezcan la causa de presentación del carcinoma prostático en perros.

La importancia del presente informe radica en las características del carcinoma prostático, las cuales son muy variables, siendo completamente asintomático en una fase temprana, hasta llegar presentar diversos síntomas como disuria, hematuria y tenesmo principalmente.2,8,9 Sin embargo, en este caso el paciente manifestó síntomas que no se han informado específicamente en casos de CP. Por ello, es importante contemplar la posibilidad de un tumor primario de próstata dentro de los diagnósticos diferenciales en perros con esta sintomatología, tales como reacción perióstica en huesos de la región pélvica y mineralización de tejidos blandos.

 

Referencias

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