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Veterinaria México

versión impresa ISSN 0301-5092

Vet. Méx vol.43 no.1 México ene./mar. 2012

 

Notas de Investigación

 

Primer informe de hepatozoonosis en un perro de Tamaulipas, México

 

First report of hepatozoonsis in a dog from Tamaulipas, Mexico

 

Verónica Carvajal* Consuelo Almazán* Gabriel Aguirre-Guzmán* Carlos Alberto Barrón Vargas* Eric Fraga Escamilla*

 

* Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, Universidad Autónoma de Tamaulipas, km 5, Carretera Cd. Victoria-Mante, Ciudad Victoria, Tamaulipas, 87000, México.

 

Responsable de correspondencia:
Verónica Carvajal de la Fuente,
teléfono (01-834) 31 818 00, ext. 2523,
correo electrónico: vcarvajal@uat.edu.mx

 

Recibido el 7 de diciembre de 2010
Aceptado el 8 de agosto de 2011

 

Abstract

A 3-year-old male Bloodhound dog was presented to a private veterinary hospital at Ciudad Victoria, Tamaulipas, Mexico, with a 2-week history of weight loss, generalized weakness, anorexia and ptyalism. Results of a hemogram revealed moderate anemia with a chronic inflammatory leukogram. Also, various neutrophlis (approximately 10%) containing elongated pale blue staining intracytoplasmic inclusions, compatible with gametocytes of Hepatozoon spp were observed. Up until now, this is the first case report of canine hepatozoonosis detected in Tamaulipas.

Key words: Hepatozoon SPP, gametocyte, dog, Amblyomma.

 

Resumen

Un perro Bloodhound macho de 3 años de edad fue remitido a una clínica particular de Ciudad Victoria, Tamaulipas, México, con historia de pérdida de peso, debilidad generalizada, anorexia y ptialismo de 2 semanas de evolución. Los resultados del hemograma revelaron una anemia moderada y leucograma con inflamación crónica. Además, se observó que 10% de neutrófilos contenían en su citoplasma pequeñas estructuras de forma alongada de color azul pálido, compatibles con gametocitos de Hepatozoon spp. Hasta ahora, éste es el primer caso de hepatozoonosis canina detectada en Tamaulipas.

Palabras clave: Hepatozoon SPP, gametocitos, perro, Amblyomma.

 

Introducción

La hepatozoonosis canina es una enfermedad sistémica parasitaria de distribución mundial transmitida por la ingestión de garrapatas infectadas con protozoos de Hepatozoon canis y H. americanum. Se registró por primera vez en la India en 1905.1 La infección ocurre por ingestión o trituración de garrapatas infectadas con ooquistes esporulados de Hepatozoon spp. El ciclo biológico consiste de una fase sexual (fusión de gametos) seguida de esporogonia (formación de esporoquistes) en la garrapata y de una fase asexual (merogonia) seguida de gametogonia en el perro. La garrapata ingiere gametocitos que contienen la sangre del perro infectado. En el intestino de la garrapata los gametocitos se fusionan para formar un ooquineto, el cual penetra al epitelio intestinal y se convierte en un quiste no esporulado. Cada esporoquiste maduro contiene entre 12 y 24 esporozoítos en su interior. Los esporozoítos entran y permanecen en el hemocele de la garrapata. Los perros adquieren la infección al ingerir garrapatas que contienen ooquistes esporulados, los cuales liberan esporozoítos que penetran a través del epitelio intestinal del perro, entran a los leucocitos de la lámina propia infectando diversos órganos donde ocurre la fase asexual llamada esquizogonia (también llamada merogonia). Los esquizontes (merontes) dan lugar a merozoitos que son liberados para invadir a otras células.2 Después de realizarse múltiples ciclos de merogonia algunos merozoitos invaden los leucocitos y producen los gametocitos que pueden ser evidentes en sangre periférica después de tres meses de la ingestión y el ciclo vuelve a iniciarse cuando otra garrapata ingiere los leucocitos infectados.3

Los signos clínicos asociados con esta enfermedad son variados y dependerán de la especie involucrada. Por lo general, se observa debilidad generalizada, fiebre recurrente, pérdida de peso progresiva, disfunción de la marcha: rigidez, hiperestesia, atrofia muscular, miositis, exudados oculonasales, linfoadenomegalia, poliuria, polidipsia y diarrea sanguinolenta.4 Los hallazgos clínicos patológicos registrados también difieren según la especie. La forma americana se caracteriza por diferentes grados de anemia normocítica normocrómica no regenerativa, trombocitopenia, y frecuentemente con una leucocitosis severa con desviación a la izquierda (20-200 células x 109/l).5 Por otro lado, H. canis se caracteriza en la mayoría de los casos, por una leucocitosis leve sin deviación a la izquierda e incluso, algunos autores han reportado valores dentro de los rangos de referencia.4

Las anormalidades bioquímicas comúnmente registradas en animales con Hepatozoon spp incluyen aumento en la actividad de la fosfatasa alcalina, hipoglucemia, gamopatía policlonal con hipoalbuminemia, hiperfosfatemia, disminución de urea y aumento de la creatina cinasa (CK).6 Puede presentarse insuficiencia renal aguda sobre todo en aquellos animales con infecciones crónicas.6 El diagnóstico definitivo se realiza al observar directamente los gametocitos o gamontes de Hepatozoon spp en el citoplasma de los neutrófilos y monocitos en frotis sanguíneos teñidos con Wright o Giemsa.7 En el caso de H. americanum el porcentaje de células infectadas es muy bajo y dificulta su observación.8 No obstante, las células infectadas con H. canis en sangre periférica son abundantes llegándose a registrar hasta 100% de parasitemia.3,4 El objetivo de este trabajo es describir los aspectos clínicos y hematológicos de un perro diagnosticado con hepatozoonosis canina, en Tamaulipas, México.

Descripción del caso

En una clínica particular de Ciudad Victoria, Tamaulipas, se atendió a un perro macho de la raza Bloodhound, de 3 años de edad, proveniente de una zona rural, con historia de postración, debilidad muscular generalizada, anorexia, vómito, y sialorrea de varias semanas de evolución. Tres días antes, el paciente recibió tratamiento oral con enrofloxacina (5 mg/kg/BID por vía oral) y vitaminas del complejo B sin mostrar ninguna mejoría. El examen clínico reveló mucosas pálidas, temperatura de 38.4°C, letargia, deshidratación moderada y caquexia. La frecuencia respiratoria y cardíaca se consideró dentro de los valores de referencia. Se observó una ligera infestación de garrapatas al momento de la revisión. Las garrapatas fueron recolectadas y posteriormente identificadas como Amblyomma cajennense y A. imitator (Figura 1) de acuerdo con el manual de identificación de garrapatas.9 Los planes diagnósticos planteados fueron hemograma completo e identificación de hemoparásitos. Los resultados obtenidos revelaron una anemia leve normocítica normocrómica; (hematocrito 0.33, valores de referencia 0.37-0.55 1/1; VGM 66 valores de referencia 60-77 fl; CGMH 320 valores de referencia 320-360 g/1) la cual fue compatible con anemia por enfermedad inflamatoria crónica. Una marcada leucocitosis (70.4 × 109/1; valores de referencia 6.0-17.0 × 109/1) caracterizada por neutrofilia severa (58.4 × 109/1; valores de referencia 3.6-11.5 × 109/1) con desviación a la izquierda (bandas 5.63 × 109/1; valores de referencia 0-0.3 × 109/1) y linfocitosis leve (5.6 × 109/1; valores de referencia 1.0-4.8 × 109/1); además se registró hiperproteinemia severa (90 mg/1; valores de referencia 60-75 mg/1). Estos resultados son compatibles con una inflamación severa crónica. En el frotis sanguíneo, dentro de los neutrófilos, se observaron inclusiones intracitoplasmáticas alargadas con formas de cigarro de color azul pálido, casi transparentes de aproximadamente 3 × 4 μm, compatibles con gamontes de Hepatozoon spp (Figura 2). Se recomendó administrar dipropionato de imidocarb (5 mg/kg sc), sin embargo, desafortunadamente el animal murió antes de administrar el medicamento.

 

Discusión

La hepatozoonosis canina es una enfermedad transmitida por garrapatas poco conocida en México. El agente etiológico encontrado en animales infectados en Europa, Asia, África y Sudamérica es el Hepatozoon canis cuyo hospedador definitivo es la garrapata Rhipicephalus sanguineus.10 En Estados Unidos se registró por primera vez en Texas, en 1978; sin embargo, un examen minucioso de nuevos casos, determinó que la forma americana era ocasionada por un organismo diferente.7 Esta conclusión se basó en los signos clínicos, el tamaño de los gamontes, los hallazgos histopatológicos y la incapacidad para infectar garrapatas R. sanguineus con el parásito por lo que el organismo fue clasificado como Hepatozoon americanum.7 En el presente informe, se describe un caso de hepatozoonosis canina en el cual se observaron manifestaciones clínicas y hallazgos de laboratorio así como la presencia de gamontes de Hepatozoon spp (10% de parasitemia) en frotis sanguíneos que confirman la infección. Este es el primer caso de dicha enfermedad registrado en Tamaulipas, México. Como se mencionó anteriormente, H. canis es transmitido por R. sanguineus10 mientras que la transmisión de la hepatozoonosis canina americana ocurre por la ingestión de A. maculatum (garrapata de la costa del golfo) infectada con H. americanum;10,11 sin embargo, las garrapatas encontradas en el perro enfermo fueron identificadas como A. cajennense y A. imitator las cuales no han sido consideradas como transmisoras de la enfermedad.

El hecho de que el animal provenía de una región cercana al Golfo de México y cerca de los límites del estado de Texas, donde coexisten otros animales silvestres que pueden actuar como hospedadores de Amblyomma spp, sugiere que el organismo responsable de la infección fue H. americanum. Además, se ha reportado que infecciones por H. canis provocan una enfermedad menos severa y raramente fatal11 lo cual no coincide con los signos clínicos y hallazgos hematológico observados en este caso. No obstante, no se descarta la posibilidad de que el perro haya estado infectado con las 2 especies de Hepatozoon spp ya que existen reportes de infecciones mixtas en algunos perros de Estados Unidos.12 Es importante mencionar que A. maculatum se distribuye principalmente en las costas sureste de Estados Unidos de América;13 sin embargo, también se ha reportado, aunque esporádicamente, en México; por lo tanto, el hecho de que las garrapatas encontradas en el animal enfermo fueran identificadas como A. cajennense y A. imitator no significa que éstas sean las transmisoras del protozoario. Además, el curso de la enfermedad y los signos clínicos observados en este caso, sugieren que la transmisión no ocurrió recientemente y que el perro pudo estar expuesto a otras especies de garrapatas. Sin embargo, se pueden considerar a A. cajennense y A. imitator como posibles transmisores dado que son especies muy comunes en esa región.14 Otra fuente alterna de transmisión que se tendría que tomar en cuenta es la que ocurre en perros dedicados a la cacería que tengan acceso a la ingestión de presas que puedan servir como reservorio de Ambyolmma spp o bien, que estas presas se encuentren infectadas con la fase quistes of Hepatozoon spp15 ya que en estudios experimentales recientes se ha demostrado que la depredación es una fuente importante de transmisión de H. americanum.16-17 Con base en lo anterior, se sugiere realizar estudios epidemiológicos para determinar la prevalencia de hepatozoonosis canina en el área, ya que en muchos estudios se ha informado que gran parte de los animales están afectados en forma subclínica.4,6,10 Asimismo, se requiere identificar la especie del patógeno involucrado, así como las especies de garrapatas vectoras con el fin de establecer medidas de prevención y control de esta enfermedad. La aparición de este caso de hepatozoonosis canina en el estado de Tamaulipas, México, debe alertar a los clínicos en cuanto a la necesidad de considerarla en la lista de diagnósticos diferenciales de enfermedades transmitidas por garrapatas en pacientes con signos similares a los descritos en este trabajo.

 

Referencias

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