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Veterinaria México

versión impresa ISSN 0301-5092

Vet. Méx vol.41 no.3 México jul./sep. 2010

 

Notas de investigación

 

Eficacia clínica del florfenicol oftálmico vs florfenicol parenteral en el tratamiento de queratoconjuntivitis infecciosa bovina

 

Clinical efficacy of parenteral vs ophthalmic florfenicol for the treatment of infectious bovine keratoconjunctivitis

 

Miguel Ángel Zamora Quesada* Jeny Aguilar A.** Héctor Sumano López**

 

* PiSA Agropecuaria, S.A. de C.V., Av. España 1840, Col. Moderna, 44190, Guadalajara, Jalisco, México.

** Departamento de Fisiología y Farmacología, Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, Universidad Nacional Autónoma de México, 04510, México, D.F., Teléfono: (55) 56 22 59 08. Correo electrónico: sumano@servidor.unam.mx

 

Recibido el 20 de octubre de 2009.
Aceptado el 12 de mayo de 2010.

 

Abstract

The clinical and bacteriological efficacy, the quantity of mg and florfenicol treatment length for infectious bovine keratitis (Moraxella bovis) was assessed using either the parenteral administration of florfenicol (PF), or the ophthalmic administration of the drug in spray (OF). Sixty four cows and heifers were randomly divided into the two referred treatments. All animals were cured, however, the OF group required a mean of 378 mg/bovine and 12 days of treatment, while the PF group needed 22 800 mg/bovine (3.8 treatments per bovine) and 7.6 days. Although 100% efficacy was obtained in both groups cost–benefit ratio in the OF group is pondered

Key words: Infectious bovine keratoconjunctivitis, florfenicol, parenteral, ophthalmic aerosol.

 

Resumen

Para el tratamiento de la queratitis infecciosa bovina (Moraxella bovis) se evaluaron la eficacia clínica y bacteriológica, la cantidad en mg utilizada y el tiempo en que se lograba la curación, utilizando florfenicol parenteral (FP) o florfenicol en aerosol oftálmico (FO). En ambos tratamientos se utilizaron 64 bovinos divididos aleatoriamente. Todos los animales curaron, pero se requirieron valores medios de 378 mg/bovino y 12 días de tratamiento para FO y 22 800 mg/bovino (3.8 tratamientos por bovino) y 7.6 días para FP. Se pondera tanto la eficacia del florfenicol en ambos grupos, como la posibilidad de una drástica reducción en los costos de tratamiento en el grupo tratado con FO.

Palabras clave: Queratitis infecciosa bovina, florfenicol, parenteral, oftálmico.

 

Introducción

La queratoconjuntivitis infecciosa bovina (QIB) o enfermedad del "ojo rosado" se identificó hace más de 100 años.1 El principal agente etiológico aislado es una bacteria gramnegativa, la Moraxella bovis que prolifera cuando encuentra limitadas las defensas del hospedero, como en el caso de una infección por virus de la rinotraqueítis infecciosa bovina.2 La enfermedad se presenta todo el año y particularmente en periodos de mayor luminosidad con el aumento de radiación ultravioleta, que además coinciden con los intervalos de mayor actividad de las poblaciones de moscas, en particular con el vector mosca de los cuernos. Hay factores que predisponen a la enfermedad, como el estrés, ojos irritados por lesiones ocasionadas por pinchaduras con puntas de pastos secos y por otras infecciones virales o bacterianas, a las que son más susceptibles los animales jóvenes.3 Los signos incluyen: queratoconjuntivitis, epífora, ptosis, hiperemia local, úlcera corneal, exudado ocular mucopurulento y en los casos más graves áreas de neovascularización.4–6 Esta bacteria se fija a la superficie de la córnea mediante filamentos cortos y finos; produce hemolisinas y fibrolisinas que contribuyen a romper la matriz de colágeno de la córnea, y por alguna razón no reconocida aún disminuye los efectos protectores del parpadeo, amén de que abate las secreciones lagrimales a pesar de que el ojo lagrimea.6 Los antibióticos que han demostrado eficacia cuando se les administra parenteralmente para atacar la infección vía sistémica son la benzil–penicilina G, la gentamicina, la asociación sulfonamidas con trimetoprim, algunas cefalosporinas y, en cierta medida, la oxtetraciclina. También se ha informado del uso de tilosina, estreptomicina, lincomicina, eritromicina y la cloxacilina, aunque esta última con menor eficacia.7 Se han obtenido buenos resultados con la aplicación intraconjuntival y en el tercer párpado de antibacterianos β–lactámicos. No obstante, el procedimiento requiere entrenamiento profesional.8 En estudios recientes se estableció la notable sensibilidad de la Moraxella bovis al florfenicol in vitro, y se propuso como tratamiento de elección.9 El esquema de tratamiento requiere dosis de florfenicol de larga acción cada 48 horas, a razón de 20 mg/ kg durante un mínimo de tres ocasiones.9,10 Dada la elevada morbilidad que se puede dar en algunos brotes,11 el esquema referido puede generar costos elevados. No obstante, es factible suponer que dado el carácter localizado de esta enfermedad y la elevada liposolubilidad y penetración tisular del florfenicol,12 la aplicación tópica–oftálmica de florfenicol pueda ser, al menos, igualmente eficaz que el esquema parenteral, por lo que en el presente estudio se consideró de utilidad evaluar la eficacia clínica del florfenicol administrado tópicamente, en forma de aerosol, en casos de QIB.

Se incluyeron 64 bovinos con pesos promedio de 326 kg ± 15.8 DE, con un avance de la QIB relativamente homogéneo en términos de epífora, quemosis, queratitis, conjuntivitis, hiperemia de la mucosa, ptosis, exudado ocular mucopurulento, úlcera corneal, tejido de neovascularización y ceguera parcial (Cuadro 1). Los bovinos incluidos en este ensayo se ajustaron a un rango de severidad que consistió en tener sólo un máximo de dos criterios de 100% y el resto de 50% y 25%, conforme lo descrito en el Cuadro 1.

Los grupos se conformaron aleatoriamente y la asignación al grupo se hizo por medio de sorteo. El grupo testigo (GT) se dejó sin tratamiento durante diez días y sólo se incluyeron ocho animales. Tanto en el grupo tratado con florfenicol oftálmico (FO) como en el grupo tratado con florfenicol parenteral (FP) se incluyeron 28 animales. El grupo FO recibió un preparado de florfenicol oftálmico* a razón de aproximadamente 1.5 mL por cada ojo cada 12 horas, a una distancia aproximada de 15 cm al globo ocular. Este procedimiento proporciona un aerosol fino durante casi un segundo; la cantidad aplicada fue alrededor de 9 mg en función del volumen expelido.

El procedimiento se repitió para completar dos tratamientos por día y en ambos ojos, independientemente de si se mostraban signos o no de queratoconjuntivitis. Lo anterior se aplicó durante un mínimo de siete días, hasta que los signos desaparecieran, ello significó tratamientos de 18 mg/ día o 126 mg/bovino/semana. El grupo FP recibió florfenicol parenteral** a dosis de 20 mg/kg cada 48 horas durante 3–5 veces hasta que se llegó al criterio de curación, que se basó en la ausencia total de signos, a excepción de procesos cicatriciales moderados y la persistencia de la úlcera corneal, pero en franca involución, así como un cultivo negativo a Moraxella bovis a los 14 días de finalizado el tratamiento. La mejoría fue cuantificada en múltiplos de 25% y hasta 100% por tres observadores independientes y ciegos a tratamiento, pero entrenados en cuanto a signos de la enfermedad, como se detalla en el Cuadro 1, redondeando la cifra promedio. Ninguno de los animales del estudio recibió otro tratamiento.

Para identificar el patógeno se tomaron aleatoriamente frotis subpalpebrales de todos los animales en estudio. La toma de muestras se realizó mediante hisopo estéril haciendo el frotis en el área ubicada bajo el tercer párpado y hasta humedecer completamente la punta de algodón con la secreción allí encontrada. Se evitó el contacto con otras áreas como párpados o piel. El hisopo se colocó en medio Stuart y se trasladó en refrigeración hasta su entrega en el Laboratorio de Microbiología de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, de la Universidad Nacional Autónoma de México.

En todas las muestras procesadas antes de iniciar el tratamiento, se aisló e identificó Moraxella bovis, y a los 15 días de iniciados los tratamientos no se aisló el patógeno en ningún caso en los grupos FO y FP. No se obtuvieron remisiones espontáneas en el grupo testigo y se aisló el patógeno en todos los casos al retirarlos de protocolo para tratamiento diez días después. Tanto en el grupo FO como en el FP se presentaron reducciones casi totales de los signos clínicos, a excepción de algunas cicatrices y rastros de úlcera corneal en remisión. Mediante una prueba de Ji cuadrada se determinó que no hubo diferencia en la eficacia entre los tratamientos (P > 0.01). Sin embargo, se detectó una diferencia estadísticamente significativa en cuanto al número de días necesarios para curación, ya que se requirieron cuatro días más con el tratamiento a base de florfenicol tópico–oftálmico (P < 0.05). No obstante, la cantidad en mg requeridos por el grupo FO para lograr un efecto clínico comparativamente similar al grupo FP, fue mucho menor con media de 378 mg/bovino para FO durante 21 días de tratamiento en todos los casos vs 22 800 mg/vaca (media de 3.8 tratamientos por bovino) para FP en diez días de observación (P < 0.001).

En cuanto a costos, el de FO fue de 622 pesos por un frasco de 100 mL al 30%; la presentación de FO fue de un frasco de aerosol de 250 mL con un costo aproximado de 90 pesos. De acuerdo con los mg requeridos de FP, el costo por vaca tratada sería de aproximadamente 420 pesos, mientras que para FO el costo por tratamiento completo sería de casi 20 pesos. Adicionalmente, se sabe que la administración IM de florfenicol es irritante y puede conllevar un cierto daño tisular, amén de que no está indicado en ganado productor de leche.

En el Cuadro 2 se resumen las evoluciones de los signos evaluados. No se incluye al grupo testigo dado que no hubo mejoría alguna. En ambos grupos tratados se pudo apreciar, a partir del día tres, que la zona del canto medial del ojo se encontraba con menor humedad, lo que indicaba que la irritación había disminuido. De igual manera, se hizo evidente que a partir del día 21 en el grupo FO y del día diez en el grupo FP, no se detectó signo alguno, a excepción de lo mencionado. En todos los casos, los ojos de los bovinos en ambos grupos se encontraban claramente abiertos, indicando ausencia de dolor.

Es importante señalar que la úlcera corneal desapareció en 32% de los casos tratados (ocho de 28) hacia el día 21 en el grupo FO, y 25% (siete de 28) en el grupo FP. Los resultados no son estadísticamente diferentes a pesar de la desventaja en tiempo del grupo FP. En la secuencia de las Figuras 1 y 2 se presenta la progresión de la enfermedad en casos tratados con florfenicol oftálmico. En ambos casos, la progresión es evidente a pesar de que se inician tratamientos con una aparente pérdida importante de los campos visuales y hemorragia en la cámara anterior del ojo. En la Figura 1, para el día 21, sólo se aprecia una muy ligera fibrosis corneal.

La QIB es una enfermedad que tiende a limitarse al ojo y aunque en teoría la vida del animal no peligra, es evidente que las pérdidas productivas son muchas. En un estudio de Angelos et al.,9 se evaluó la velocidad de curación de las úlceras corneales producidas por Moraxella bovis, mediante la administración de florfenicol por vía SC e IM, con el cual se obtuvo de 93% a 98% de curación completa clínica y bacteriológica, con integridad de la estructura. Curiosamente, en el grupo testigo de su ensayo se obtuvo curación bacteriológica en 63%, pero cero recuperación clínica. En el presente ensayo ningún animal del grupo testigo tuvo recuperación visible bacteriológica. Es factible que esto se deba a que sólo se dejaron diez días en este ensayo sin tratamiento por razones humanitarias, ya que todos los casos mostraron un claro deterioro.

El tratamiento con florfenicol parenteral mostró la misma eficacia, pero en menos tiempo; aproximadamente de seis a doce días. Sin embargo, y quizás por el tiempo transcurrido, se apreció que las úlceras en este grupo fueron de mayor tamaño al final del tratamiento, aunque no se realizaron medidas para sustentar esta observación de manera cuantitativa. Además, la resolución de la opacidad de la córnea fue sutilmente incompleta a los 14 días de tratamiento y aun 15 días después con la toma de muestra para examen bacteriológico.

Los resultados logrados permiten afirmar que la aplicación oftálmica del florfenicol en animales afectados de QIB, es eficaz en 100%, en lo que respecta a curación bacteriológica, y muy cercana a dicha cifra en curación clínica a los 12 días de tratamiento consecutivo. Como progresión, el uso de florfenicol oftálmico en aerosol también resultó rápido, ya que en un margen de tres a cinco días, la progresión fue evidente, con desaparición de la opacidad corneal y consecuente recuperación de la visión entre los cinco y siete días. Por ello, es posible concluir que la administración de florfenicol vía oftálmica por una semana es tan eficaz como el tratamiento parenteral con florfenicol9 o tulatromicina,13 pero la diferencia en el costo por tratamiento resulta evidente y seguramente justificable para algunas empresas en las que la manipulación de los bovinos sea factible en términos de personal y tipo de manejo.

 

Referencias

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Notas

* Topazone® 0.6% en aerosol, de PiSA Agropecuaria, S. A. de C. V., México.

** Nuflor®, de Schering de México, S. A. de C. V., México.

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