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Veterinaria México

versión impresa ISSN 0301-5092

Vet. Méx v.39 n.4 México oct./dic. 2008

 

Notas de investigación

 

Descripción de un caso similar a miositis osificante localizada en un perro

 

A case of myositis ossificans circumscripta–like condition in a dog

 

Rafael Ramírez Romero* Alicia Magdalena Nevárez Garza* Luis Edgar Rodríguez Tovar* Juan José Zárate Ramos* Josefina García Herrera*

 

*Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, Universidad Autónoma de Nuevo León, Av. Lázaro Cárdenas 4600, Unidad Mederos, 64930, Monterrey, Nuevo León, México, Tel. (81) 8357 6223; 8357 6119; Fax. (81) 8365 0968; correo electrónico: jgarciaherrera@hotmail.com

 

Correspondencia:
Josefina García Herrera
Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia
Universidad Autónoma de Nuevo León
Av. Lázaro Cárdenas 4600
Unidad Mederos, 64930
Monterrey, Nuevo León, México.

 

Recibido el 1 de febrero de 2007
Aceptado el 22 de agosto de 2008.

 

Abstract

A case of myositis ossificans circumscripta in an eight–year–old, male, Weimaraner dog, is described. The animal was originally submitted with presumptive diagnosis of hernia. The lesion was a firm, subcutaneous nodule, 5 cm long by 3 cm width, localized in the right perineum muscles. After the radiologic study the lesion was interpreted as a neoplasm from coccygeal vertebrae. The surgical procedure to eliminate the neoplastic tissue confirmed its hardness. Excision was not complete and the sample was submitted to pathology. The mass was hard, well circumscribed, vascularized and surrounded by muscle tissue. The histopathological study revealed a heterotopic ossification with zones of atrophy, degeneration and muscle necrosis, alternating with zones of trabecular ossification toward the periphery, limited by abundant fibrous connective tissue. These findings are characteristic of myositis ossificans circumscripta. This case represents the first report in a dog in Mexico, of a condition resembling the myositis ossificans circumscripta in humans.

Key words: Myositis Ossificans, Traumatic Myositis, Heterotopic Ossification.

 

Resumen

Se describe un caso de miositis osificante localizada en un perro de raza Weimaraner, macho, de ocho años de edad. El animal fue originalmente remitido con diagnóstico presuntivo de hernia. La lesión era un nódulo subcutáneo firme con 5 cm de largo por 3 cm de ancho, localizada en los músculos del perineo derecho. Después del estudio radiológico la lesión fue interpretada como una neoplasia originada de vértebras coccígeas. Su dureza se constató durante el procedimiento quirúrgico para eliminar la neoformación. La lesión se extirpó parcialmente y la muestra se remitió a patología. La masa era dura, bien delimitada, vascularizada y con tejido muscular a su alrededor. El estudio histopatológico reveló osificación heterotópica con zonas de atrofia, degeneración y necrosis muscular, alternando con zonas de osificación trabecular en la periferia, limitadas por abundante tejido conectivo fibroso. Estos hallazgos son característicos de la miositis osificante localizada. Este caso constituye el primer informe de esta condición patológica en un perro en México, similar a la miositis osificante localizada en humanos

Palabras clave: Miositis Osificante, Miositis Traumática, Osificación Heterotópica.

 

Introducción

La osificación heterotópica u osificación ectópica se refiere a la formación de tejido óseo en sitios en los que este tejido no se desarrolla normalmente.1 En medicina humana se han reconocido tres formas principales de calcificación heterotópica: fibrodisplasia (también llamada miositis) osificante progresiva, osificación heterotópica neurogénica y miositis osificante localizada o circunscrita (también conocida como traumática).1 El primer caso se refiere a una lesión osificante progresiva, de origen genético, que inicia en la niñez y termina anquilosando la mayoría de las articulaciones en los adultos jóvenes.2,3 Esta rara enfermedad se caracteriza por proliferación fibroblástica y subsiguiente calcificación y osificación de músculos, tendones y articulaciones, de manera simétrica y progresiva.2,3

Es importante señalar que en medicina veterinaria se ha reconocido un padecimiento similar en cerdos y en gatos, se le ha denominado miositis osificante generalizada.4 Este padecimiento tiene correspondencia genética en el cerdo. Sin embrago, en el gato no se ha demostrado aún la heredabilidad de este problema.4,5 En el segundo caso, la osificación heterotópica de tipo neurogénico se ha relacionado con lesiones traumáticas de la médula espinal y, ocasionalmente, como complicación de tétanos, encefalitis y otras lesiones de traumatismo craneoencefálico.1 Es probable que esta forma de osificación heterotópica también ocurra en animales domésticos, pero no existe información al respecto. La forma localizada de miositis osificante se ha descrito mayormente en personas con desgarres musculares, con lesiones traumáticas repetidas, o bien con otras formas de lesión muscular.1 Los sitios más afectados son los músculos de las piernas, los bíceps y los pectorales, así como zonas articulares y, en algunos casos, en los músculos del cráneo.6

Se han referido casos de miositis osificante localizada en personas sin historia de traumatismo previo, inclusive sin respuesta inflamatoria evidente.1,6,7 En medicina veterinaria, los informes de esta forma de osificación ectópica incluyen a perros, gatos y caballos;4,7,8 sin embargo, la información aún es escasa.4

En el perro han sido referidos sólo cuatro casos.4,8 En tres de ellos la lesión ocurrió unilateralmente en los glúteos,4 en el otro se reconocieron dos lesiones en la región cervical y otra más en la región escapular.8 Por lo menos en el caso de un perro con la lesión en los glúteos había antecedentes de trauma.4 En el caso del animal con lesiones múltiples se presume que los focos de osificación heterotópica pudieron originarse de cambios metaplásicos a partir de lesiones de calcicosis circunscrita.8 No obstante, en términos generales se considera a la miositis osificante como respuesta anormal a una lesión traumática muscular localizada, caracterizada por excesiva fibroplasia focal con metaplasia ósea de distribución zonal.7 Por lo común, la lesión muestra una zona central proliferativa con fibroblastos reactivos, otra intermedia con osteoblastos depositando matriz extracelular, y la más externa con hueso trabecular con osteoclastos activos.7 Tomando en cuenta que esta condición es rara en medicina veterinaria4 y que particularmente en México no se había reconocido antes la lesión, se ha decidido preparar este informe para que sea considerada dentro de los diagnósticos diferenciales de las diversas formas de osificaciones heterotópicas y también de las neoplasias osificantes.

Se remitió al Hospital Veterinario de Pequeñas Especies de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Autónoma de Nuevo León, un perro macho, de ocho años de edad, raza Weimaraner, con diagnóstico presuntivo de hernia perineal. El examen clínico mostró un paciente con buena condición física y constantes fisiológicas dentro de los parámetros normales. A la inspección física se notó una protuberancia nodular de consistencia firme en la región perineal derecha; la piel superficial no mostraba alteración alguna. El propietario del animal no refirió historia previa de traumatismo en dicha zona. Se procedió a realizar evaluación radiográfica, ésta demostró una zona bien delimitada con áreas de densidad irregulares aunque más definidas hacia la periferia. Al considerar la naturaleza ósea de la lesión, el clínico supuso que se trataba de una neoplasia cuyo origen pudieran ser las vértebras coccígeas, a pesar de que las vértebras no se observaban afectadas ni tampoco había relación anatómica con ellas. La suposición se sustentó sólo en la cercanía de la fuente ósea para el desarrollo de la lesión. Para eliminar la supuesta neoplasia, se realizó una cirugía; sin embargo, su remoción fue parcial debido a su localización topográfica, su completa adhesión a los tejidos circundantes y su abundante irrigación. La muestra fue remitida al patólogo con los diagnósticos presuntivos de tumor óseo, quizá derivado de vértebras coccígeas.

La muestra se fijó durante 24 h en un volumen de 500 mL de formalina al 10%, amortiguada.9 La lesión remitida era nodular, bien circunscrita, de consistencia dura, bien irrigada y limitada por músculo, con dimensiones de 5 cm de largo por 3 cm de ancho. Se realizaron dos secciones, una longitudinal y la otra transversal, que presentaban hemorragia y extensas zonas de mineralización. Después se descalcificó en solución acuosa de ácido nítrico al 5% durante 24 h.9 Luego se realizó el proceso histológico de rutina para incluirse en parafina.* Las muestras se seccionaron a 4 um y se tiñeron con H&E y PAS.9

Microscópicamente, la lesión se encontraba bien circunscrita por la densidad del tejido conectivo fibroso limitante, que, a su vez, se entreveraba con tejido muscular normal en los márgenes. En la parte interna, la lesión mostró trabéculas óseas alternando con extensa fibroplasia, amplias zonas de necrosis coagulativa, hemorragia y parcial mineralización de la musculatura preexistente involucrada en la lesión. En varias zonas fue evidente la asociación entre las trabéculas óseas y la colindancia de las áreas musculares afectadas, las cuales parecían proveer de una matriz para la osificación temprana a su alrededor (Figura 1). En otras áreas las fibras musculares adyacentes se encontraban viables y en otras más se apreciaba mayor cantidad de fibras de colágena y fibroblastos adyacentes, que se incluían en el proceso de osificación (Figura 2). Las trabéculas óseas más maduras presentaban osteoblastos y osteoclastos activos. Estas zonas se encontraban mayormente hacia los márgenes del tejido de neoformación. La tinción de PAS no demostró zonas conformadas por matriz cartilaginosa. Adicionalmente se observaron algunas arterias con hipertrofia de la media y obliteración en su lumen (Figura 3), y otras más con discreta infiltración linfoplasmocítica en la pared y periferia. El diagnóstico histopatológico fue miositis osificante localizada.

La miositis osificante localizada es una lesión reactiva de los tejidos adyacentes al hueso, es ocasionada por un traumatismo y está caracterizada por metaplasia ósea exuberante a partir de tejido muscular atrofiado o necrosado, o bien de tejido conectivo fibroso proliferado, en respuesta al daño.1,7 Aunque la patogenia de esta lesión proliferativa y metaplásica no puede establecerse con certeza, se ha postulado que, dados los cambios degenerativos en los vasos sanguíneos que comúnmente se observan en los casos de miositis osificante localizada, la lesión traumática inicial genera un estado de isquemia local, lo que resulta en degeneración, necrosis y atrofia del músculo estriado esquelético, y que la fibrosis y osificación son cambios subsecuentes.10 Las lesiones degenerativas y ocluyentes de los vasos sanguíneos contiguos a la lesión osificante que se reconocieron en el presente caso, sugieren también un daño isquémico.

Por otra parte, aunque existe la opinión de que el término miositis osificante localizada es inadecuado porque en muchos casos la lesión inflamatoria no se reconoce,4,7 en el presente caso se observó leve infiltración linfoplasmocítica en la pared vascular arterial y el tejido conectivo adyacente de algunas arterias que limitaban la lesión. Asimismo, aunque en el caso que aquí se presenta no se refiere lesión traumática previa, esta situación no es contradictoria, ya que solamente en un caso registrado en la literatura se ha podido confirmar este antecedente.4,7

En medicina humana la miositis osificante localizada es una patología de gran importancia porque su confusión con osteosarcoma ha orientado a los médicos a recomendar tratamientos de quimioterapia y decisiones fuertes, como la amputación.6,11 Esta confusión sucede porque en el área proliferativa localizada hacia el centro de la lesión pueden observarse numerosos fibroblastos con características sarcomatosas, ello ha justificado llamarle miositis osificante seudomaligna.11 En medicina veterinaria esta lesión tiene pocos informes en la literatura. Quizás esto se deba a que la lesión no pone en riesgo la vida del paciente, aunado a los pocos estudios de patología de estos casos.4 No obstante, su diagnóstico debe ser mayormente atendido en medicina veterinaria, ya que en la literatura especializada se le considera como lesión proliferativa semejante a un tumor del músculo esquelético.12 Inclusive, se menciona que cuando la biopsia incluye la zona central de la lesión donde los cambios proliferativos son más evidentes, las células pueden tener apariencia anormal que semeje a un osteosarcoma, del cual hay que diferenciarlo.4 En este trabajo, la alternancia de los componentes de la lesión, todos bien diferenciados, y la madurez del tejido óseo en ella, descartó la posibilidad de tumor.

 

Referencias

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Notas

*Procesador automático de tejidos, Leica TP 1020, Alemania.