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Veterinaria México

versión impresa ISSN 0301-5092

Vet. Méx vol.39 no.4 México oct./dic. 2008

 

Notas de investigación

 

Tumor multilobular óseo: Presentación de dos casos en perros

 

Multilobular tumor of bone: Report of two cases in dogs

 

Alicia Magdalena Nevárez Garza* Enrique Martín Aburto Fernández** Teresa Tamariz Palacios** Luis Edgar Rodríguez Tovar* Rafael Ramírez Romero*

 

* Departamento de Patología, Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, Universidad Autónoma de Nuevo León, Av. Lázaro Cárdenas 4600, Unidad Universitaria Mederos, 64930, Monterrey, Nuevo León, México.

** Departamento de Patología, Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, Universidad Nacional Autónoma de México, 04510, México, D. F.

 

Correspondencia:
Alicia Magdalena Nevárez Garza
Departamento de Patología
Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia
Universidad
Autónoma de Nuevo León
Av. Lázaro Cárdenas 4600
Unidad Universitaria Mederos 64930
Monterrey, Nuevo León, México
Teléfono: (81) 83576223, Fax: (81) 83650968

correo electrónico: alinega@hotmail.com

 

Recibido el 1 de febrero de 2007
Aceptado el 30 de junio de 2008.

 

Abstract

The multilobular tumor of bone (MTB) is considered as a slow–growth malignant tumor, which generally occurs on the cranium and facial bones of dogs, although it has been reported in other domestic animals. This study presents two cases of MTB in dogs. The first case was manifested in an 8–year–old male Bull Terrier, while the second one affected a 5.5–year–old female German Shepherd. Both animals were submitted for post–mortem examination. MTB diagnosis was confirmed by histopathological examination. The aim of this report was to describe the main clinical–pathologic features of MTB, such as its slow, diffuse and deforming growth pattern, as well as the histomorphological image peculiarities that are unmistakable from other tumors such as chondrosarcoma and osteosarcoma, that should be considered as differential diagnoses. Up to date, this is the first report of canine MTB in Mexico.

Key words: Multilobular Tumor of Bone, Dogs, Mexico.

 

Resumen

El tumor multilobular óseo (TMO) es considerado como tumor maligno de crecimiento lento, que ocurre generalmente en el cráneo y en los huesos faciales del perro, aunque también se ha registrado en otras especies animales. Aquí se presentan dos casos de TMO en perros. El primero ocurrió en un Bull Terrier, macho, de ocho años de edad, el segundo en Pastor Alemán, hembra, de 5.5 años. Ambos animales fueron remitidos para su examen post–mortem. El tumor multilobular óseo fue confirmado por histopatología. El objetivo de este trabajo fue describir las principales características clínico–patológicas del TMO en perros, como su crecimiento lento, difuso y deformante, al igual que las peculiaridades histomorfológicas de la imagen, que son inconfundibles con otros tumores; por ejemplo, condrosarcoma y osteosarcoma, que deben considerarse dentro de los diagnósticos diferenciales. Éste es el primer informe de TMO canino en México.

Palabras clave: Tumor Multilobular Óseo, Canino, México.

 

Introducción

Los tumores malignos mesenquimatosos originados del hueso constituyen un amplio y heterogéneo grupo de neoplasias cuya clasificación depende del tipo celular proliferante y del producto de síntesis de las células.1 Las evidencias histopatológicas e inmunohistoquímicas, así como los datos experimentales, apoyan un origen común a partir de una célula mesenquimatosa primitiva multipotencial que se diferencia en una o más líneas durante su transformación neoplásica.1 En este contexto, cuando un sarcoma primario de hueso presenta varios tipos celulares y sintetiza varias matrices, en ocasiones su clasificación histopatológica presenta dificultades.1

El tumor multilobular óseo (TMO) es considerado como tumor potencialmente maligno de crecimiento lento, ocurre generalmente en el cráneo del perro y ocasionalmente se ha presentado en gatos y caballos.2–6 El tumor ha recibido otros nombres, como condroma rodens, osteocondrosarcoma multilobular, osteoma multilobular, condroma multilobular, fibroma aponeurótico juvenil y fibroma aponeurótico calcificante, entre otros.2–4 Algunos de estos términos derivan directamente de la nomenclatura empleada para nombrar tumores similares en el hombre. Es el caso del fibroma aponeurótico juvenil, cuyo término fue adoptado en medicina veterinaria, debido a la similitud histológica con el TMO; sin embargo, en el hombre, este tumor no se presenta en los huesos del cráneo sino en la planta del pie.3 Más recientemente se ha considerado que el término tumor multilobular óseo es más adecuado porque elimina la confusión de utilizar términos derivados de medicina humana, que no tienen correspondencia clínica, ni el mismo comportamiento biológico que el TMO ha manifestado en animales.2,3

El tumor multilobular óseo es primordialmente una neoplasia del cráneo, aunque también se ha observado en el maxilar, la mandíbula y, con menor frecuencia, afectando la órbita ocular, el oído interno, el proceso cigomático y el paladar duro.2–10 Este tumor afecta en especial a animales adultos de ocho años en promedio, aunque con un rango mucho más amplio que va desde los cuatro a los 17 años.2–4,7 Por lo general, el tumor se presenta en perros de talla mediana o grande, sin predisposición de sexo, ni raza; sin embargo, también se ha descrito en perros miniatura.2–4,7,10 Este tipo de tumores tiene la tendencia de recurrir lentamente después de una resección quirúrgica y también se ha informado transformación maligna y metástasis a pulmón.2–5 El origen del tumor multilobular óseo no se conoce con exactitud; sin embargo, se ha propuesto que deriva de elementos alterados del periostio de los huesos del cráneo.2

A pesar de que el tumor multilobular óseo es uno de los más frecuentes de la cabeza en el perro, en realidad se considera poco común.2,3,11 Dado que este tumor es poco frecuente y que entre sus diagnósticos diferenciales se encuentra el osteosarcoma y el condrosarcoma, cuyos comportamientos son mucho más agresivos y que, inclusive, se ha informado de la transformación maligna del TMO en sus propios diagnósticos diferenciales, se ha considerado relevante informar de estos casos y comparar sus características clínicas y patológicas con sus diagnósticos diferenciales más importantes.

 

Caso 1

Canino, raza Bull Terrier, macho, ocho años de edad, 27 kg de peso. El propietario observó crecimiento progresivo, difuso y deformante en la parte frontal del cráneo, que involucraba el ojo derecho (Figura 1). El estado de salud del perro era bueno, su apetito normal y su ánimo excelente. A pesar de que en este caso se realizaron estudios radiográficos y de patología clínica, esta información no pudo ser recuperada. El animal había sido intervenido en dos ocasiones previas para tratar de extirpar dicha neoformación; sin embargo, la neoplasia reincidió con diagnóstico presuntivo de osteocondrosarcoma y mal pronóstico; en estas circunstancias, el dueño optó por la eutanasia, lo cual se realizó con sobredosis de pentobarbital.*

Macroscópicamente se observó neoformación no encapsulada, mal circunscrita, sólida, inmóvil y de consistencia dura, que involucraba principalmente al hueso parietal derecho y se extendía a los huesos frontal y temporal del mismo lado. El tumor tenía un aspecto multinodular parcialmente definido y se expandía al periostio. El tumor estaba parcialmente cubierto por abundante tejido conectivo fibroso subcutáneo, bien vascularizado. La neoplasia no infiltraba ni ocupaba lugar dentro de la cavidad craneal. No se observó evidencia de metástasis en ninguno de los órganos internos ni en los nódulos linfáticos.

 

Caso 2

Canino, raza Pastor Alemán, hembra, de 5.5 años de edad y 22 kg de peso. El animal fue referido con historia de crecimiento progresivo del cráneo que provocaba deformación craneana, y evolución de 18 meses. La masa tumoral era firme, indolora, se extendía difusamente sobre la parte externa del cráneo y desplazaba ventralmente a ambos globos oculares (Figura 2). El examen clínico no reveló ninguna alteración neurológica; sin embargo, había afección visual del paciente La punción con aguja fina mostró moderada cantidad de células ovoides y espinosas entremezcladas con escaso material fibrilar (interpretado como osteoide) y escasas células multinucleadas (interpretadas como osteoclastos). El diagnóstico presuntivo fue osteosarcoma. Debido a las alteraciones visuales, lo extenso de la lesión y el mal pronóstico de la enfermedad, se optó por la eutanasia del animal, lo cual se hizo con sobredosis de pentobarbital.*

Macroscópicamente se observó agrandamiento difuso y simétrico del cráneo, debido a una masa tumoral sólida que involucraba las regiones frontal, parietal, temporal y occipital del cráneo. El tumor se proyectaba hacia la cavidad craneal de la región occipital, comprimía discretamente al cerebro y al cerebelo, pero no infiltraba a la duramadre. Al corte, la masa tumoral mostraba aspecto ligeramente lobular con nódulos blanquecinos calcificados. No había evidencia de metástasis ni alguna otra alteración.

En ambos casos las muestras fueron fijadas en formalina amortiguada al 10% durante 24 h y luego descalcificadas por 48 h en solución de ácido nítrico al 5%. Luego se sometieron al proceso convencional en un procesador de tejidos para ser incluidas en parafina, seccionadas a 4 µm y teñidas con H&E.12

Las características histomorfológicas, en ambos casos, eran similares. Las neoplasias comprimían el tejido óseo residual adyacente. El tumor se caracterizaba por presentar un patrón multilobular muy evidente (Figura 3). Los lóbulos eran de tamaño variable y estaban limitados por trabéculas prominentes de tejido conectivo fibroso rico en colágena. Las células neoplásicas eran poliédricas, fusiformes o estelares, inmersas en cantidades variables de matriz ósea o cartilaginosa (Figura 4). El citoplasma era abundante, eosinofílico claro, ocasionalmente vacuolado, de bordes mal definidos y generalmente angulados. Los núcleos eran ovales o alargados, hipocromáticos, con citoplasma finamente granular, un nucléolo prominente y figuras mitósicas ocasionales. La periferia de la neoplasia mostraba zonas de hemorragia y necrosis en ambos casos.

El TMO es buen ejemplo de la multipotencialidad de los sarcomas de hueso porque presenta componentes de los tejidos óseo, cartilaginoso y fibroso.1 Aunque el componente fibroso es el más maduro, es común que los otros componentes presenten suficiente grado de diferenciación.2–4,13 Aunque se ha mencionado que los sarcomas primarios de hueso que presentan varios tipos celulares y sintetizan varias matrices pueden ser difíciles de clasificar,1 la imagen microscópica del TMO es única y esto le confiere a la histopatología una capacidad definitoria en el diagnóstico.2–4,13

En el diagnóstico de los tumores de hueso los estudios radiológicos pueden ser sugerentes solamente. Esto se debe a que el patrón de las imágenes de un sarcoma de hueso puede mostrar un amplio espectro de cambios, ya sean líticos, proliferativos o mixtos, pero no pueden ser categóricos, como lo es la histopatología, en el diagnóstico definitivo de un osteosarcoma, fibrosarcoma o condrosarcoma.2,11 En el caso del TMO la radiología es un buen apoyo, pero igualmente el diagnóstico final requiere fundamentarse en histopatología.2–4,8,11 Incluso la tomografía computada es útil para definir las zonas comprometidas por el tumor y establecer la estrategia quirúrgica para su resección.8,9

Los estudios de citología también sirven de apoyo en el diagnóstico de los sarcomas de hueso. No obstante, los osteoblastos y los condroblastos neoplásicos tienen múltiples características en común como para determinar con certeza el tipo de neoplasia, y si bien las características de la matriz pueden orientar el diagnóstico,2 se requiere histopatología para emitir un diagnóstico concluyente.2–4

En el segundo caso que aquí se presenta, el estudio citológico orientó el diagnóstico hacia osteosarcoma, lo cual es válido porque el TMO contiene células sarcomatosas que producen tanto cartílago como hueso.2–4 Sin embargo, la diferencciación entre osteosarcoma, condrosarcoma y TMO sólo se consigue a través de la histopatología.2–4,11

La arquitectura histológica del TMO es característica,2–4,11,13 por ello, cuando la imagen multilobular no se encuentra bien definida o cuando se percibe el predominio de un elemento constitutivo sobre los otros, aunado a la presencia de zonas de necrosis, hemorragia y actividad mitótica de las células tumorales, debe considerarse el potencial maligno del TMO.2–4,13,14 Está bien documentado que los tumores con largo tiempo de evolución o los reincidentes luego de la resección parcial, pueden propiciar su transformación maligna en condrosarcoma u osteosarcoma, sus propios diagnósticos diferenciales.2–4

Al igual que el osteosarcoma y el condrosarcoma,2 el TMO tiene un sistema de graduación para evaluar su malignidad.14 Esta graduación incluye tres grados; el grado tres se señala con el peor pronóstico y se ha asociado con una reincidencia o metástasis del tumor en un tiempo corto y un periodo de supervivencia menor, en comparación con los grados dos y uno.2 No obstante, esta graduación no es conclusiva en todos los casos porque se ha observado un traslape considerable entre los tres grados.2 Otros indicadores de malignidad, como son la demostración de fosfatasa alcalina o la expresión de la pro teína p53, los cuales se ha informado que son útiles en la graduación del osteosarcoma, no han sido concluyentes para el TMO.15,16

Al considerar la importancia de los tumores óseos que afectan el cráneo y los huesos de la cara del perro, muchos de los cuales tienen un comportamiento más agresivo que el TMO,2–4 es una ventaja que el TMO posea características peculiares que lo hacen distintivo en su diagnóstico.2–4,13 Al respecto, deberá considerarse su crecimiento lento, difuso y deformante en los huesos de la cabeza, así como las peculiaridades de la imagen histológica que son inequívocas; sobre todo si se considera como diagnóstico diferencial al condrosarcoma y osteosarcoma (Cuadro 1), que presentan comportamiento mucho más agresivo y comúnmente desarrollan metástasis en pulmón.2–4 Los casos que aquí se estudian constituyen el primer informe de TMO en el perro en México.

 

Referencias

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Notas

*Pentobarbital sódico, Pfizer, S .A. de C. V.. México.