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Veterinaria México

versión impresa ISSN 0301-5092

Vet. Méx v.39 n.1 México ene./mar. 2008

 

Notas de investigación

 

Carcinoma de glándulas sebáceas en un erizo africano (Atelerix albiventris)

 

Sebaceous gland carcinoma in an African hedgehog (Atelerix albiventris)

 

José Ramírez L.* Larisa A. Chavéz S.* Enrique Aburto F.* Liliana Aurora Ramos**

 

* Departamento de Patología, Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, Universidad Nacional Autónoma de México, 04510, México, D.F.

** Six Flags México, Carretera Picacho–Ajusco, Km 1.5, Col. Héroes de Padierna, Tlalpan, 14420, México, D. F.

 

Recibido el 5 de julio de 2006
Aceptado el 29 de agosto de 2007.

 

Abstract

A sebaceous gland carcinoma was diagnosed in an adult African hedgehog (Atelerixalbiventris). The neoplasm, was localized in the subcutis of the cervicall region and extendend towards the axilar region and along the thorax. The animal was admitted for surgical removal of the tumor but died during the procedure. It was not possible to rule out metastatic dissemination since the post–mortem study was not authorized by the owner. The aim of this report is to describe the microscopic and ultrastructural morphology of this neoplasm, as well as the clinical and surgical management of the patient, in order to bring information about neoplastic diseases in this species. There is little information on diseases affecting wildlife animals. Currently, in Mexico, there is big interest on acquiring pygmy African hedgehogs as pets. For this reason, it is necessary that veterinarians, working on these type of animals, have more information and take into account the sebaceous gland carcinoma as differential diagnosis among skin tumors in the hedgehog.

Key words: Sebaceous Gland Carcinoma, Neoplasm, African Hedgehog (Atelerix albiventris).

 

Resumen

Se diagnosticó un carcinoma de glándulas sebáceas en un erizo africano adulto (Atelerixalbiventris). La neoplasia estaba localizada en el tejido subcutáneo de la región cervical y se extendía hacia la zona axilar y parte de la pared torácica. El erizo fue internado para realizar la remoción quirúrgica de la neoplasia, pero murió durante el periodo transoperatorio. No fue posible determinar si existía metástasis, ya que los dueños del animal no permitieron el estudio post mortem. El presente trabajo tuvo como propósito describir la morfología microscópica y ultraestructural de dicha neoplasia, así como el manejo clínico y quirúrgico del paciente, para aportar información sobre enfermedades neoplásicas en el erizo. En general, es escasa la información acerca de las enfermedades que afectan a la fauna silvestre. Actualmente en México muchas personas están interesadas en adquirir al erizo pigmeo africano en calidad de animal de compañía. Es necesario que el médico veterinario dedicado a la clínica de este tipo de animales, tenga la mayor información posible y considere al carcinoma de glándulas sebáceas como diagnóstico diferencial entre los tumores cutáneos del erizo.

Palabras clave:Carcinoma de glándulas sebáceas, Neoplasia, Erizo africano (Atelerix ALBIVENTRIS).

 

Introducción

El erizo pigmeo africano también se conoce como erizo africano, erizo de vientre blanco o erizo de cuatro dedos.1 Es una de las 400 especies de erizos insectívoros que existen, y es considerado como uno de los animales placentarios más primitivos,2 de quienes derivan los mamíferos actuales. El erizo africano (Atelerix albiventris) es el tercero con mayor número de especies, es un pequeño mamífero perteneciente a la familia Erinacedae.1,3–5 Hay seis géneros y 15 especies,1,3,6 entre ellas los erizos europeo (Erinaceus europaeus), sudafricano (Atelerix frontalis) y moruno (Atelerix algirus), entre otros.7

En 1841, Wagner clasificó taxonómicamente al erizo pigmeo africano como:8 Reino: Animalia, Phylum: Chrodata, Subphylum: Vertebrata, Clase: Mammalia, Subclase: Theria, Infraclase: Eutheria, Orden: Insectivora, Familia: Erinaceidae, Subfamilia: Erinaceinae, Género: Atelerix, Especie: albiventris.

El erizo africano o de vientre blanco (Atelerix albiventris) se distribuye de manera natural en África Central, desde la parte sur del Sáhara hasta el Congo, y desde el Senegal a los grandes lagos de África del este.9 También se le localiza en el Kilimanjaro, en Tanzania, y a altitudes de 5 895 m. Habita en distintos ambientes, entre ellos los bosques, estepa y desiertos.7

El erizo pigmeo africano alcanza su madurez sexual alrededor de los dos meses de edad, es sexualmente activo durante todo el año y se le considera un animal prolífico. Los machos presentan el pene en la región media–ventral del abdomen5 y cuando lo desenvainan tiene forma de caracol.4 Los testículos son abdominales, por lo que no poseen escroto.9 Los machos tienen próstata, vesículas seminales y glándula bulbouretral.5 En la hembra, la vulva se encuentra a pocos milímetros en dirección craneal al ano, tienen útero bicorneal y vagina muy larga.5 Es poliéstrica y de ovulación inducida, se reproduce durante todo el año en condiciones de cautiverio.5 Su ciclo estral dura de tres a 17 días de estro, seguidos de uno a cinco días de diestro, y puede presentar seudogestación. Ambos animales son maduros sexualmente a los dos meses y presentan hasta diez pezones.4 La gestación dura 35 días; sin embargo, puede variar de 34–44 días. El número de crías oscila de una a diez, aunque el promedio es de tres a seis.6

Actualmente en México existe interés por adquirir animales de compañía, como el erizo pigmeo africano. Según datos del Banco Nacional de Comercio Exterior, durante 2004 las importaciones de fauna silvestre en México llegaron a 2 474 223 dólares, de los cuales 418 848 correspondieron a fauna silvestre destinada a animales de compañía, entre ellos el erizo pigmeo africano. La información en la literatura concerniente a las enfermedades que afectan al erizo africano,10 incluyendo las neoplasias, es escasa. El propósito de este trabajo es describir los aspectos morfológicos y clínicos de un carcinoma de glándulas sebáceas diagnosticado en un erizo africano.

 

Descripción del caso

Se trató de un erizo africano (Atelerix albiventris), macho, de cuatro años de edad, que había vivido los últimos tres años como animal de compaña con una familia en la Ciudad de México. El animal convivía en la misma casa con otro erizo de 1.5 años de edad y un Loro Gris Africano (Psittacus erithacus). El erizo de este caso vivía en una caja de plástico con una tapa metálica y cama de aserrín, tenía libre acceso a agua fresca y fue alimentado principalmente con croquetas para gato, además de tenebrios y grillos, de manera esporádica. Los dueños nunca notaron reducción en su actividad, consumo de alimento o agua, ni baja de peso.

El animal fue llevado a consulta debido al crecimiento de un tumor subcutáneo en la región cervical ventral y lateral derecha, cuyo tiempo de evolución se desconoce. En la exploración física, el tumor se extendía a la región pectoral y axilar derecha y medía 5.9 x 3.5 x 2.9 cm. El erizo fue internado para la remoción quirúrgica de la masa. El protocolo de anestesia consistió en ketamina y xylazina (5–20 mg/kg, 0.5–1.0 mg/ kg, respectivamente). Durante la excisión se notó que el tumor estaba muy irrigado y adherido al tejido subcutáneo. Infortunadamente, el animal murió durante la cirugía. Los dueños no autorizaron el estudio post mortem, por ello no se determinó si existía metástasis.

El tumor se extirpó en su totalidad y se fijó en formalina amortiguada al 10%, se le remitió al Departamento de Patología de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, de la Universidad Nacional Autónoma de México, para estudio histopatológico. Dicho crecimiento medía 5.5 x 3.2 x 2.6 cm (Figura 1), era firme al corte y mal delimitado, parcialmente encapsulado, de color amarillo claro y sólido. Se cortó tejido neoplásico y se procesó y tiñó con la técnica de rutina H/E, para ser observado posteriormente bajo un microscopio fotónico. Después se recortaron y procesaron las muestras incluidas en cubo de parafina, se observaron por microscopía electrónica y se seleccionó el fragmento para revisarlo; posteriormente, se desparafinó con xilol absoluto, dos cambios de 15 minutos a 60° C, se hidrató con serie descendente de alcohol de 100% a 50%, y después se lavó cinco veces con solución amortiguadora; el material se fijó nuevamente con OsO4 al 1%, y se deshidrató con serie ascendente de etanoles, posteriormente se infiltraron con mezcla de resina–óxido de propileno y se incluyeron en resina pura* por 24 horas a 60°C. Una vez procesadas las muestras, se realizaron cortes finos de 70 a 80 nm de grosor y se contrastaron con acetato de uranilo y citrato de plomo. Las muestras se revisaron en un microscopio electrónico de transmisión** a 50 kv.

Microscópicamente, la neoplasia se encontraba en piel y tejido subcutáneo, parcialmente rodeada por una cápsula de tejido fibroso. Estaba compuesta por células poliédricas dispuestas en lóbulos compactos sostenidos por cantidades variables de estroma de tejido conectivo fibrovascular. Las células neoplásicas tenían abundante citoplasma eosinofílico claro, vacuolado, con bordes mal definidos. Los núcleos eran redondos u ovalados, eucromáticos, con cromatina finamente granular, un nucléolo prominente y de una a dos figuras mitósicas, generalmente atípicas por campo, por diez campos aleatorios con el objetivo 40X (Figura 2). Diseminadas en el tumor, había zonas extensas de necrosis con hendiduras por depósitos de colesterol. Con base en los hallazgos histomorfológicos, se estableció el diagnóstico de carcinoma de glándulas sebáceas.

Ultraestructuralmente, las células neoplásicas se caracterizaban por presentar núcleos dentados e irregulares, con heterocromatina perinuclear y un nucléolo prominente. Asimismo, se observaron membranas basales, tonofilamentos y vacuolas lipídicas (Figura 3); dichos hallazgos confirmaron el diagnóstico.

El erizo pigmeo africano es susceptible a numerosas enfermedades. Entre las patologías que se han presentado tanto en el erizo africano como en el europeo se mencionan: obesidad, necrosis grasa masiva, enfermedades renales y arteriales, dermatitis, enfermedad periodontal, enfermedades parasitarias, hígado graso, neumonías y cardiomiopatías. Los ejemplares de dos a tres años de edad son particularmente susceptibles a múltiples neoplasias: en piel, hemolinfática, gastrointestinal y endocrino.11

Los estudios retrospectivos de 14 y 66 erizos africanos con diversas neoplasias presentan una incidencia de 30% y 53%, respectivamente.12,13 Los tumores que se han descrito en esta especie son adenocarcinoma mamario,14 linfoma y carcinoma de células escamosas,15,16 carcinomas tiroideos,17 fibromas, mastocitomas,18–20 neoplasias de los conductos biliares, del músculo liso y estriado, bronquios y endometrio (pólipos, adenocarcinomas y sarcomas).11,12,20–23

En la literatura no se han encontrado informes de neoplasias originadas de las glándulas sebáceas en esta especie. La mayor parte de la información que se tiene al respecto se refiere a especies domésticas, principalmente en perros y gatos. Entre los diferentes tipos de tumores sebáceos en dichas especies se encuentran: adenoma sebáceo, adenoma de conductos sebáceos, epitelioma sebáceo, carcinoma sebáceo y sus contrapartes sebáceas localizadas en los párpados (glándulas de Meibomio) y derivadas de las glándulas hepatoides (glándulas perianales).24

El adenoma sebáceo, adenoma ductal y epitelioma de conductos sebáceos son comunes en el perro y poco frecuentes en el gato, entre otros animales domésticos. El carcinoma de glándulas sebáceas es poco frecuente en perros y gatos, y raro en otras especies.24 En el perro este carcinoma se presenta principalmente entre los nueve y 13 años. Las razas afectadas con mayor frecuencia son: Cocker Spaniel, West Highland White Terrier, Scottish Terrier y Siberian Husky.

En los gatos generalmente surgen entre los 8 y 15 años de edad, y no se ha establecido ninguna predisposición por raza.24 Este tumor generalmente se presenta en la piel de la cabeza y el tórax. Con frecuencia invade localmente al tejido subcutáneo y rara vez causa metástasis, pero cuando ocurre, afecta a los nódulos linfoides regionales.24 Al igual que los carcinomas sebáceos que ocurren en el perro y en el gato,24 la neoplasia descrita en este erizo comparte la mayoría de las características morfológicas y biológicas. Estas últimas incluyen la mala delimitación del tumor y su invasión a tejidos adyacentes (tejido subcutáneo).

Dado el creciente interés por adquirir el erizo africano como animal de compañía, es importante que el médico y patólogo veterinarios cuenten con la mayor información posible, relacionada con las enfermedades que le afectan. En este sentido, el carcinoma de glándulas sebáceas debe ser considerado como un diagnóstico diferencial entre los tumores cutáneos del erizo africano.

 

Agradecimientos

Se agradece a Luis Antonio Morales Arreola la ayuda técnica en el procesamiento histológico, y a Jaime Eugenio Córdova López la elaboración del material fotográfico.

 

Referencias

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NOTAS

* Epon EMBEO–812, Estados Unidos de América.

** Carl Zeiss Posfach 13 69/90 D–7082, Oberkochen, Alemania.