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Política y cultura

Print version ISSN 0188-7742

Polít. cult.  n.45 México Mar./Jun. 2016

 

Diversa / Reseña de libros

Los campos asesinos de la desigualdad

Nubia Nieto** 

** Investigadora independiente para asuntos de América Latina y Europa Mediterránea con sede en Londres [continents.sky@gmail.com].

Therborn, Göran. Los campos asesinos de la desigualdad (The killing fields of Inequality). Cambridge, Reino Unido: Polity Press, 2013.

Göran Therborn, en The killing fields of Inequality (traducido como Los campos asesinos de la desigualdad), presenta un interesante enfoque acerca de las dimensiones de la desigualdad social y sus consecuencias para la salud física y mental, así como para la vida social, económica, cultural, educacional, política y moral del individuo. Tomando estudios de caso y reportes internacionales de diferentes países, ofrece una perspectiva global e histórica.

Therborn, quien está especializado en el análisis de estructura de clases sociales, comienza su libro diciendo que la desigualdad es una violación a la dignidad humana. Es la negación de la posibilidad para que cada ser humano desarrolle sus capacidades. Toma diversas formas y tiene diferentes efectos: muerte prematura, enfermedad, humillación, sumisión, discriminación, exclusión del conocimiento y de las principales actividades de la esfera social, así como pobreza, vulnerabilidad, impotencia, estrés, inseguridad, ansiedad, falta de autoestima y orgullo de sí mismo, sin olvidar la exclusión de las oportunidades de la vida. De esta manera, la desigualdad no es sólo acerca del tamaño de la cartera. Es una condición sociocultural que, para la mayoría de nosotros, reduce nuestras capacidades de funcionar como seres humanos, nuestra salud, nuestro respeto, nuestro sentido de sí mismos, nuestros recursos para actuar y para participar en el mundo.

Therborn es profesor de sociología en la Universidad de Cambridge en Inglaterra y profesor afiliado a la Universidad de Linnaeus en Suecia. Utiliza diversas variables para describir las dimensiones de la desigualdad social, entre ellas la diferencia en la esperanza de vida, la cual es mayor entre un país rico y uno menos desarrollado, en 2010 la diferencia era de aproximadamente 27 años.

El autor estudia también las consecuencias de la desigualdad social no sólo en la trayectoria de la vida de un infante, sino en su supervivencia. Señala que la tasa de mortalidad infantil es mayor en países con altos niveles de pobreza; por ejemplo en 2010, en África subsahariana, alrededor de un niño de cada nueve murieron antes de la edad de 5 años, y más de uno de cada seis en Angola, Chad y el Congo. Por el contrario, en países más desarrollados como Noruega, Suecia, Japón o Singapur, la muerte de un infante es de tres niños sobre mil.

De acuerdo con el autor del libro Feudalismo, capitalismo y socialismo, las perspectivas de vida de un infante se marcan no sólo por el país de origen sino también por las diferencias regionales dentro de los mismos países, por ejemplo en Brasil, en la década de 1990, la diferencia de sobrevivir era de diez puntos mayor si se nacía en el sur -zona más desarrollada- que en el norte. En Nigeria, en el 2000, alrededor de 200 niños de cada mil murieron antes de cumplir los 5 años.

Otra variable utilizada por Therborn es la desnutrición infantil; por ejemplo menciona que en India casi la mitad de los niños menores de 5 años tienen problemas de crecimiento, y en África esto alcanza casi 40% de los infantes. También asegura que en Vietnam los problemas de desnutrición infantil alcanzan un tercio de su población, un cuarto en África del Sur y un sexto en México. En este sentido, asegura que la desigualdad tiene efectos también biológicos, toda vez que la nutrición y el peso corporal tienen influencia en el crecimiento del cerebro de un niño, lo cual hace que un niño alto califique mejor que un niño de talla pequeña debido al consumo de mayor proteínas en el infante de mejor situación económica que en uno de un medio social desfavorecido.

Otro factor analizado por el ex profesor de ciencias políticas de la Universidad Católica de Nijmegen, Holanda, es la distancia social entre la élite gobernante y el resto de los ciudadanos.

Therborn menciona que en los regímenes capitalistas las élites gobernantes son rotatorias y hay más probabilidades de ascensión al poder. En tanto en las dictaduras basadas en el poder del Estado, la "élite" se compone de un "círculo íntimo" en torno al dictador, y tiene un escalón más alto en la organización jerárquica, como en los estados comunistas donde hay mayor división entre los comandantes y el resto de la sociedad. De esta manera, cuanto mayor sea la distancia entre gobernantes y ciudadanos, mayor será la exclusión, y la cooperación humana será más distorsionada. El principal problema de desigualdad económica radica en sus efectos de cataclismo social, en el despilfarro económico, y en la distorsión del ejercicio político.

Therborn también indica que la arquitectura y diseño de las ciudades refleja la desigualdad social. La adopción de políticas neoliberales a nivel mundial ha acrecentado la aparición de "comunidades cerradas" como Alphaville en São Paolo o Nordelta en Buenos Aires, donde cuentan con su propio sistema de policía privada.

Therborn estudia la desigualdad social vinculada con los niveles de homicidio, indicando que las regiones más peligrosas en el mundo son también las zonas más desiguales. Entre los países con mayor tasa de homicidios en 2010 se encuentran: Sudáfrica, con 32 homicidios por cada 100 mil habitantes, México con 23, Brasil 21, Nigeria 12, Rusia 10. En Estados Unidos 4.8, India 3.4, Reino Unido 1.2, China 1.0 y Japón 0.4.

Con un enfoque multidimensional Therborn considera que el nivel de educación es un indicador clave para medir la desigualdad social no sólo en términos de proyección de ingreso sino también en términos de muerte prematura de adultos. Por ejemplo, en Estados Unidos un hombre con estudios universitarios a la edad de 50 años tiene 6 años más que uno que abandonó el colegio.

Más aún, Therborn se refiere a un estudio sobre la desigualdad social y la esperanza de vida en relación con el nivel educativo realizado en Europa del Este, el cual revela sobre un total de 100 mil personas que los individuos con educación primaria mueren antes de los 75 años en una media de 2 580 en Hungría; 2 539 en Lituania; 2 349 en Estonia; 2 192 en Polonia, y 2 130 en República Checa. La desigualdad social provoca privación del poder de elección desde limitaciones alimenticias hasta posibilidades de recreación y condiciones ambientales de vivencia. Por ejemplo, el autor considera que los países más desiguales de la Organización para la Cooperación del Desarrollo Económicos (OCDE) son México, Turquía y Estados Unidos. A su vez, Reino Unido es más desigual que Francia y Alemania.

Después de analizar las diferentes dimensiones de la desigualdad, distingue tres tipologías de la misma y ejemplifica cada una de éstas.

  1. La desigualdad vital se refiere a la desigualdad socialmente construida que da a los seres humanos oportunidades de vida desiguales. Este tipo de desigualdad es ejemplificado a partir de la evaluación de las tasas de mortalidad, la esperanza de vida y el índice de salud (años de vida sin enfermedad grave, y otros indicadores de salud infantil tales como el peso al nacer y el crecimiento del cuerpo a una cierta edad y tasas de desnutrición) entre otros factores. En términos de esperanza de vida, Therborn toma un estudio de caso en Londres, Inglaterra, en 2012, el cual señala que la brecha en la esperanza de vida masculina entre la clase media alta en Chelsea y Kensington, y la gente que vive en Tottenham Green es de 17 años, que es el mismo índice entre el Reino Unido y Myanmar, en Burma. La misma tendencia se observa entre los 33 municipios de Londres, donde la media en la esperanza de vida masculina ha empeorado de 5.4 años en 1999-2001 a 9.2 años en 2006-2008, lo que significa que dependiendo del barrio londinense donde se habite la esperanza de vida se reducirá. Si se viaja por la línea gris del Metro Jubilee en Londres en dirección al sureste, la esperanza de vida de los residentes es la disminución a la mitad de un año por cada estación.

  2. La desigualdad existencial describe la asimetría simbólica, psicológica, moral, cultural y existencial del ser humano tanto en términos de la personalidad, dignidad, grados de libertad, respeto y autodesarrollo. Este aspecto se refiere a la negación de una igualdad existencial de las personas en su dignidad humana. Por ejemplo, el autor hace referencia al trabajo de Pierre Bourdieu, quien describe la jerarquización cultural marcada por el ingreso económico, la cual se traduce en el gusto de los consumidores que funcionan como "marcadores que acentúan la clase social". Este tipo de desigualdad aumenta el resentimiento cultural contra los "snobs".

  3. La desigualdad de recursos describe a los actores humanos con recursos desiguales para actuar. Los recursos de la desigualdad se pueden leer en el "capital social" del individuo a partir de las relaciones y contactos sociales, ya que estos últimos facilitan una recomendación de grado universitario, un préstamo o mejor soporte ante la angustia, la tristeza y la soledad. Los recursos no sólo son de orden económico, político y psicológico, sino también social. En este sentido, las relaciones sociales, a menudo llamadas "capital social", acentúan la desigualdad. El primer recurso de diferenciación son normalmente los padres, quienes marcan la riqueza económica, los conocimientos culturales y el soporte psicológico, moral y social de sus hijos, ya que hay muchas cosas que el dinero no puede comprar, pero que determinan la desigualdad de oportunidades y la movilidad social del individuo como las proyecciones de la carrera de los hijos.

El texto Los campos asesinos de la desigualdad es una excelente lectura para comprender las diferentes dimensiones de la desigualdad social a nivel de la salud física y mental, moral y existencial del ser humano en relación con los grados de libertad, dignidad, respecto, poder y autoestima del individuo, por lo que la desigualdad social no se limita únicamente al dinero o ingresos económicos, sino que representa una condición multidimensional que limita la calidad de desarrollo humano.

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