SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.20 issue39Estudios Congresionales author indexsubject indexsearch form
Home Pagealphabetic serial listing  

Perfiles latinoamericanos

Print version ISSN 0188-7653

Perf. latinoam. vol.20 no.39 México Jan./June 2012

 

Reseñas

 

María Marcela Bravo Ahuja Ruiz, Realineamiento electoral y alternancia en el poder ejecutivo en México, 1988-2009: actualizado con los resultados electorales de 2010

 

Realineamiento electoral y alternancia en el poder ejecutivo en México, 1988-2009: actualizado con los resultados electorales de 2010 by María Marcela Bravo Ahuja Ruiz By Gustavo Martínez Valdes

 

Gustavo Martínez Valdes*

 

México, Gemika/FCPYS-UNAM, 2010, 390 pp.

 

* Doctor en Investigación en Ciencias Sociales con mención en Ciencia Política por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Sede México.

 

El objetivo general de la obra que aquí se reseña consiste en estudiar el comportamiento electoral en México desde una perspectiva que revisa la consistencia de la distribución del voto y las variables estructurales que influyen en ella y tienden a estabilizarla, utilizando, en particular, el enfoque del realineamiento electoral (Bravo, 2010: 19).

De acuerdo con la autora, dicha perspectiva permite el análisis de los movimientos o traslados masivos del voto de un partido a otro o hacia el abstencionismo, lo que produce tanto una redistribución más o menos estable del electorado como una redistribución del poder político que da origen a las denominadas "eras electorales". El resultado es que se puede entender la vida electoral desde el punto de vista de la agregación, volatilidad y estabilidad de los votos, en periodos determinados (Bravo, 2010: 21).

Si bien ya había estudios sobre el comportamiento del voto en elecciones federales, Bravo identifica que en la mayoría de éstos aparecen dos problemas: 1) la imprecisión conceptual en el uso del enfoque del realineamiento confundiéndolo con movimiento del voto o al desalineamiento con el abstencionismo; y 2) los análisis han abordado sólo momentos coyunturales y no diacrónicos, limitando la capacidad explicativa de sus resultados.

Para subsanar estas fallas en el esclarecimiento de los procesos de realineamiento electoral, la autora opta, en principio, por revisar detalladamente los elementos fundamentales que conforman la teoría del realineamiento y desalineamiento electoral para, posteriormente, presentar el análisis del comportamiento del voto en los comicios con los que se renuevan los Ejecutivos federal y estatales; agrupando dichos eventos mediante la unidad analítica que le permitió la comparación: la entidad federativa.

Con base en los conceptos de realineamiento, desalineamiento, elección crítica, era electoral, elección desviada, de restitución y período crítico, Bravo examinó los resultados electorales referidos usando distintos índices: 1) el tamaño del sistema de partidos (Laakso, 1979); 2) la competitividad electoral, medida con el margen de victoria (esto es, la diferencia del porcentaje de votos entre el primer y segundo lugar de votación) así como por el índice de fragmentación de Rae (Rae, 1967); 3) la volatilidad electoral (Pedersen, 1979); 4) el nivel de participación a través de los datos referentes al abstencionismo en los distintos comicios; y 5) el grado de escisión del voto (Bravo, 2010) con el que observó la diferencia registrada en cada entidad respecto de los votos emitidos en los comicios federales en relación con los estatales.

Con tales elementos, la autora pone de relieve las características de la configuración del sistema de partidos, a saber: a) el incremento del pluralismo político en elecciones presidenciales; b) un incremento del pluralismo en elecciones locales que se estancó en el sexenio de Ernesto Zedillo (1994-2000), e incluso disminuyó en la administración federal de la alternancia encabezada por Vicente Fox (2000-2006); c) comparativamente se registró mayor pluralidad en las elecciones presidenciales que en los comicios estatales a gobernadores; y d) el pluralismo mostró una distribución geográfica desigual: los sistemas tripartidistas no presentan un patrón geográfico, pero los estados del noreste del país experimentaron sistemas esencialmente bipartidistas, mientras que en la zona centro predominan aquellos de dos partidos y medio.

La obra se estructura en cuatro capítulos que desarrollan el análisis del comportamiento electoral apoyado en el enfoque del realineamiento electoral, un apartado que revisa los comicios estatales celebrados previamente a la impresión del libro (2010), y las conclusiones generales.

El primer capítulo sirve para establecer el marco teórico de la obra mediante el cual se estudian las elecciones (en especial aquellas posturas centradas en el estudio del voto a nivel individual, así como de las elecciones a nivel agregado); así se describen la ubicación de la teoría del realineamiento electoral y los distintos constructos analíticos con los que ésta se conforma. En el segundo capítulo, se realiza una revisión histórica del comportamiento electoral a nivel presidencial y estatal, y se analiza la influencia de los cambios experimentados en el sistema electoral, ejercicio que concluye con la identificación de la existencia de tres eras electorales durante el periodo 1910-2010. Aquí se plantea que desde los comicios presidenciales de 1988 a 2010 se transita en una tercera era electoral caracterizada por la pluralidad y la competencia por el voto nacional y local, cuestión que es parte de un fenómeno amplio de modificación electoral que se remonta a los inicios de los años ochenta, con procesos de realineamiento y desalineamiento.

El tercer capítulo contiene el aporte más relevante del análisis. Allí se lleva a cabo el estudio comparativo de los resultados electorales en los niveles federal y estatal. A partir de la presentación del comportamiento de los distintos índices, se demuestra que el voto no se comportó igual en los diferentes comicios. Asimismo, se observa la construcción de nuevas configuraciones del sistema de partidos en las entidades con consolidaciones variables y dominios distintos, y diversos niveles de competitividad.

Tras la revisión de dicho capítulo queda la impresión de que subsiste un bloque del electorado que cambia de preferencia partidista de una elección a otra, y que, a pesar de la alternancia, persiste una importante volatilidad, sobre todo en elecciones presidenciales; mientras que, en lo subnacional, aunque se ha registrado la alternancia en algunos casos, éstos se han cumplido sin mayor competitividad. Pareciera que, por un lado, existe más alternancia sin mayor competitividad, y, por el otro, hay casos de fuerte competitividad sin alternancia, lo que da lugar a patrones estables del comportamiento del voto.

En el cuarto capítulo, se desarrolla una revisión histórica documental con el fin de hallar una explicación del comportamiento del voto heterogéneo registrado en cada entidad para cada uno de los comicios, pues se reconoce que una limitante de la teoría del realineamiento consiste en que no permite aclarar los niveles de participación. Tras la revisión de nueve casos seleccionados intencionalmente (Guerrero, Distrito Federal, Querétaro, Yucatán, Zacatecas, Chiapas, San Luis Potosí, Nuevo León y Aguascalientes), la autora reconoce que los aspectos socioeconómicos no esclarecen del todo las tendencias de las votaciones, e identifica la importancia de los factores políticos que atañen, principalmente, a la influencia de los cambios en las leyes electorales, así como a elementos estructurales (el enraizamiento regional de los partidos políticos, la presencia de los liderazgos partidistas y la capacidad de los gobiernos estatales para atender demandas) y coyunturales (que la autora considera como catalizadores del cambio en las preferencias partidistas y que corresponden a las condiciones políticas previo a los comicios, a las escisiones intrapartidistas, las coaliciones interpartidistas, y a los candidatos postulados y sus campañas electorales).

A partir de este epígrafe, Bravo considera que el comportamiento de las votaciones depende cada vez más de factores de corte político de nivel estatal, de manera que si bien se manifiesta una tendencia a la estabilización del voto en los comicios locales, ello se está fomentando por la presencia de procesos de consolidación del dominio político en cada entidad; a diferencia del nivel federal donde los grupos políticos aún no logran estabilizar su relación con los votantes.

En el último apartado de su análisis, la autora revisa y actualiza los datos electorales generados por los comicios estatales del año 2010, previo a la publicación de la obra. Con dicha información se corrobora que son las características del sistema político (el aumento de la competitividad electoral, un descenso del porcentaje del voto de los partidos ganadores, la tendencia a la estabilización electoral a nivel estatal frente al federal), lo que está influyendo en mayor medida en el comportamiento del voto, con lo que se resta importancia a las coaliciones interpartidistas entre el partido de la derecha, el Partido Acción Nacional (PAN), y de la izquierda, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), para enfrentar y derrotar, en algunos casos, al partido otrora hegemónico, el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Finalmente, Bravo concluye que existen elementos para afirmar que, a nivel estatal, se está experimentando más velozmente la estabilización del voto a diferencia del nivel presidencial, el que todavía muestra altos niveles de inestabilidad en los resultados que consigue cada partido. Basándose en la enorme riqueza de los datos aportados por la investigación, la autora establece que actualmente se experimenta una tercera etapa electoral que aún no concluye (al momento de revisar los resultados electorales de los comicios estatales de 2010), y considera que hay indicios para alcanzar su estabilización caracterizada por un sistema democrático cada vez más consolidado y competitivo, pero que se encuentra en "riesgo" de "congelar" los dominios políticos a nivel estatal.

Uno de los mayores aportes de la obra se encuentra en la solidez del análisis realizado con los datos estadísticos de las votaciones. Esto ha permitido que la autora determine que el comportamiento del voto camina hacia la estabilización, y que se está conformando un sistema de partidos que en lo nacional tiende hacia el tripartidismo, en lo subnacional varía en mayor medida entre los dos y dos y medio partidos, mientras que, en algunos casos, gira en torno a la competencia tripartita.

El análisis de los datos estadísticos electorales fortaleció la validez de la caracterización que la autora obtiene del sistema político mexicano (cada vez más plural, frecuentemente competitivo aunque a nivel presidencial viva mayores flujos de volatilidad respecto de los comicios estatales, o la escisión de los votos partidistas entre ambos niveles). Lo anterior particularmente es cierto para los comicios sujetos a las reglas de la mayoría relativa (first-past-the-post). Sin embargo, aquí surge un cuestionamiento sobre la influencia de una regla de elección distinta y su efecto tanto en el tamaño de la pluralidad, como en el de la competencia. Aunque, considero, que por las peculiaridades del funcionamiento del sistema político mexicano, los índices no se diferenciarían significativamente de los resultados presentados por la autora.

El sólido análisis de los datos permitió que Bravo estableciera que estas características del sistema no necesariamente sirven para explicar otros fenómenos de su funcionamiento —por ejemplo, las alternancias en los gobiernos— ni para definir el partido ganador en cada caso o para explicar los movimientos del realineamiento y desalineamiento del voto en las distintas entidades.

Bravo reconoce que esto último es una limitante del enfoque teórico y del análisis estadístico de los datos. Para subsanarlo, decidió examinar factores políticos que ofrecieran indicios para avanzar en la explicación de los movimientos del comportamiento electoral. Aquí se muestran dos debilidades del análisis pues, por un lado, no queda clara la manera en que se integran cada uno de los elementos que reseña la autora, en lo que pareciera más una exploración previa a un estudio más amplio. Por el otro, no se identifican los criterios de selección de los casos retomados para abordar la posible influencia referida por cada elemento explicativo, de modo que al final queda la impresión que éstos sirven más a posturas ad hoc para resaltar la presencia e importancia de cada factor explicativo.

A pesar de lo arriba dicho, la autora logra con creces resaltar la importancia de los factores políticos que están operando a nivel subnacional para explicar el comportamiento del voto. Así, las votaciones cada vez están respondiendo con mayor intensidad a los elementos locales, principalmente a los propios de la esfera política. Este campo del estudio queda abierto para futuras investigaciones, preferentemente a partir de enfoques comparativos que permitan establecer elementos sistemáticos que están influyendo a nivel subnacional en el comportamiento del voto.

 

Bibliografía

Laakso, Markku y Rein Taagapera, 1979, "Effective Number of Parties. A Measure with Application to West Europe", Comparative Political Studies, vol. 12, núm. 1, pp. 3-27.         [ Links ]

Pedersen, Mogens N., 1979, "The Dynamics of European Parties Systems: Changing Patterns of Electoral Volatility", European Journal of Political Research, vol. 7, núm. 1, pp. 1-26.         [ Links ]

Rae, Douglas W., 1967, The Political Consequences of Electoral Laws, New Haven, USA, Yale University Press.         [ Links ]