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Perfiles latinoamericanos

versión impresa ISSN 0188-7653

Perf. latinoam. vol.19 no.37 México ene./jun. 2011

 

Reseñas

 

Alberto Hernández y Carolina Rivera (coords.), Regiones y religiones en México. Estudios de la transformación sociorreligiosa

 

Regiones y religiones en México. Estudios de la transformación sociorreligiosa by Alberto Hernández and Carolina Rivera

 

María Dolores Palomo Infante*

 

México, Colef/CIESAS/Colmich, 2009, 304 pp.

 

* Doctora en Historia, Universidad de Sevilla, España. Profesora–investigadora del CIESAS, Unidad Sureste. San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social Unidad Sureste Carretera San Cristobal– San Juan Chamula, km. 3.5 Barrio la Quinta San Martín San Cristóbal de las Casas, Chiapas C.P. 29247 México Tel. (00 967) 6749100. dpalomo@ciesas.edu.mx

 

El libro objeto de esta reseña trata un tema que desde hace varios años ha merecido la atención social, política y académica, y que día con día renueva su actualidad: la diversidad religiosa en México. Mucho se ha escrito sobre ello y son múltiples las interpretaciones sobre el cambio religioso, los cambios de adscripción y los conflictos religiosos, por citar algunos ejemplos de tópicos de análisis. Campos todos amplios y oportunos para el debate. Pero el libro Regiones y religiones no es uno más; lo distinguen varios aspectos que resaltaremos en este espacio. Uno es que muestra con datos precisos los cambios que han sufrido la religión y la religiosidad de México en los últimos cincuenta años, particularmente desde hace tres décadas –desde alrededor de los años setenta–, con obvias diferencias regionales. Además de los números, la obra nos presenta las interpretaciones de los autores a partir de dicha información.

Tres son los valores destacados de esta obra: 1) el análisis de la región y los procesos religiosos recientes que ésta enmarca; 2) el estudio de regiones extendidas a lo largo y ancho de la República, que nos muestra cómo se han concretado los cambios mencionados en una diversificación y una pluralidad de credos y religiones, y 3) el papel activo de la religión en la estructuración de la práctica social.

Desde las primeras páginas del libro, llama la atención del lector el tratamiento que se da a los actores sociales; ya en la introducción se señala que "el cambio religioso en nuestro continente no es producto exclusivo de las decisiones tomadas en los imperios e instituciones religiosas, sino que también los individuos y los grupos sociales influyen de manera directa en dicha transformación." Consideramos que esto es de suma importancia, pues a pesar de la trascendencia que tienen los contextos políticos, los programas de las instituciones religiosas y los factores externos para calibrar el cambio religioso, no podrían entenderse de no dársele el valor justo a la experiencia peculiar del cambio en los individuos. Es también valioso que la obra sitúe el análisis en los espacios locales y regionales en que los procesos religiosos evolucionan.

Así, Regiones y religiones deja claro que ser católico, protestante o evangélico, adventista, mormón o testigo de Jehová no solo muestra la diversidad religiosa registrada en el último censo de población, instrumento del que se sirven estos trabajos, sino que refleja las "creencias reconocidas por la población" y "los cambios de las preferencias religiosas en la actualidad".

Aunque el libro contiene colaboraciones de diferentes especialistas: antropólogos, sociólogos, geógrafos e historiadores, su lenguaje y su exposición clara permite la lectura a cualquier interesado en el tema. Complementan el texto gráficas, tablas y mapas que de un vistazo dan cuenta de lo que los autores pretenden mostrar, y evidencian su dominio de los métodos cuantitativos, sin demérito del análisis que resulta de la interpretación de dicha información. Esto permite que el lector tenga un entendimiento claro, visual y preciso del contenido del texto.

Mediante el uso de diferentes técnicas de investigación –como los censos, la bibliografía secundaria, la observación y el ejercicio etnográfico y sociológico–, los autores determinan algunos de los factores que definen las características religiosas y los ritmos de los procesos de cambio religioso en regiones donde el foco en el municipio es muy importante. Algunos de estos factores son la migración y las características económicas locales.

Los autores han estructurado este libro en cuatro secciones que corresponden a regiones geográficas de una cierta homogeneidad cultural: 1) sureste (Campeche, Chiapas, Quintana Roo y Yucatán), golfo (Veracruz y Tabasco) y pacífico sur (Oaxaca y Guerrero); 2) centro (Distrito Federal, Estado de México, Morelos, Puebla, Tlaxcala e Hidalgo); 3) centro occidente, dividida en centro norte (Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro, San Luis Potosí y Zacatecas) y centro occidente (Colima, Nayarit, Jalisco, Michoacán); 4) norte y noroeste (Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas).

Todas las secciones comparten el mismo esquema de exposición. Se sintetizaron las "historias de la instauración y organización institucional de la Iglesia Católica, la presencia de sus diversas expresiones en el interior [...] Los antecedentes de los protestantismos y sus variadas ramificaciones y [...] los contextos socioculturales y las condiciones que posibilitaron su llegada y el desarrollo de sus proyectos evangelizadores" (pp. 12–13).

En primer lugar, se expone la emergencia de las iglesias históricas (presbiteriana, bautista), luego de las pentecostales y neopentecostales, y las iglesias independientes o "bíblicas no evangélicas" (adventistas, mormones y testigos de Jehová), sin dejar de constatar la vigencia de las religiosidades locales (costumbrista, popular, tradicional) en las diferentes regiones del país (p. 13).

Para la región sureste, Carolina Rivera presenta el trabajo "Pluralidad confesional en el sureste mexicano", donde aborda los cambios en el campo religioso de esta región en relación con los factores que los han acompañado (como la colonización y la migración), y plantea los efectos de la adaptación al nuevo entorno y la reorganización cultural, que también están relacionados con los cambios religiosos. La misma autora y Felipe Vázquez analizan "La fe que se expande por el golfo, que cruza montañas y pantanos" para mostrar la relación histórica de diversos factores ambientales, económicos, políticos y étnicos con las dinámicas sociales y los cambios religiosos.

"Oaxaca y su diversidad conflictiva", es el trabajo de Enrique Marroquín y Alberto Hernández. Oaxaca es el estado con el mayor número de población indígena y de municipios en el país. Estos factores determinan su carácter religioso, afectado por una circunstancia paradójica: alberga uno de los tres únicos municipios del país donde el cien por ciento de la población es católica, y también al municipio con el mayor porcentaje de población judaica. En esta región, la presencia de la teología india fue notable e impulsó la creación de una iglesia autóctona "que concibe a la feligresía indígena como actor social importante, por lo que recupera elementos de su ancestral cultura para que puedan expresar a través de ellos su fe cristiana" (p. 15). En este artículo se presentan también las causantes estructurales de la diversificación religiosa de la población.

Guerrero se caracteriza por ser el estado más católico de la región, aunque no por ello es homogéneo. Isabel Osorio y Claudia Rangel presentan los "Cambios religiosos y religiones en Guerrero", y muestran que "la dinámica religiosa perfila sus propias configuraciones regionales relacionadas, asimismo,con las condiciones socioestructurales de su población".

El libro continúa con la región centro, de tradición más apegada al catolicismo, pero no por eso menos abierta al pluralismo confesional. Carlos Garma realiza el trabajo sobre "Las religiones desde el altiplano central de México y sus entornos anexos: una región de creencia en contienda", en que le otorga a la religión el carácter de factor determinante en los procesos históricos decisivos de una región heterogénea "como lo es su preferencia religiosa", en la que encontramos características tan paradójicas como "grupos indígenas convertidos a los evangelismos, pero también vastos grupos que no abandonan sus tradicionales sistemas de creencias, ligadas a las frecuentes peregrinaciones y la asistencia a santuarios" (p. 17).

En cuanto al estado de Hidalgo, Gabriela Garrett Ríos presenta el trabajo "Variables para comprender las trasformaciones sociorreligiosas en las regiones indígenas de Hidalgo", que destaca el componente étnico y la migración. Con regiones de alta concentración de indígenas, como la Huasteca, el Valle del Mezquital y la Sierra de Tenango, la población varía en cuanto a su preferencia por el catolicismo y al crecimiento de los credos cristianos no católicos, que comenzaron a entrar, como en el resto del país, a finales del siglo XIX. La autora señala la importancia del Instituto Lingüístico de Verano en el proceso de cambio religioso, así como el mérito del trabajo de los misioneros evangélicos mexicanos.

La tercera parte del libro se dedica a la región centro occidente, el "núcleo duro del catolicismo". Elizabeth Juárez Cerdi presenta "De lo monolítico a la diversidad. El centro norte, una región católica en disputa", en donde revisa los estados de Querétaro, Aguascalientes, Guanajuato, Zacatecas y San Luis Potosí. Por su parte, Cristina Gutiérrez aborda los estados de Nayarit, Jalisco, Colima y Michoacán en "La articulación de una región en torno al catolicismo. El centro occidente de México", región de largo aliento histórico y tradición católica, con expresiones, creencias y rituales de los "diversos grupos étnicos que habitan las entidades federativas que conforman la región".

La cuarta parte del libro, el artículo "Tendencias del cambio religioso en la región norte de México" de Olga Odgers, Alberto Hernández y Gloria Galaviz, abarca el territorio de Aridoamérica. Presenta un mapa religioso heterogéneo que se explica, según los autores, por dos elementos históricos: la especificidad del proceso de conquista y evangelización en la región y las características particulares en que se ha poblado ese vasto territorio a lo largo de su historia demográfica.

Para mostrar la riqueza de estos artículos revisaremos uno de ellos, el que Carolina Rivera dedica al análisis de los procesos religiosos en Chiapas, enfocando el ya mencionado punto de nuestro interés: los individuos como protagonistas de dichos procesos. La autora destaca la gran diversidad religiosa de la región, que cuenta con credos de "vieja data" y otros que surgieron en la modernidad, "producto de trayectorias liberales", así como expresiones no institucionalizadas y el aumento de la recatolización, como el guadalupanismo o la teología india, ligada a los grupos indígenas.

En la región se está llevando a cabo una reevangelización, aunque no católica, que ha provocado que múltiples realidades religiosas se engarcen en "historias dinámicas, conflictivas y variadas, dando como resultado un campo social y religioso sumamente complejo" (p. 26). De acuerdo con los censos, esta diversidad es más importante en Chiapas y en Campeche. Destaca, asimismo, el alto índice de marginalidad de la región, lo que se suma a los programas de colonización, migración y creación de nuevos centros de población ejidal, motivados por el desarrollo de la explotación forestal e hidroeléctrica, de los recursos petroleros y de la industria turística. Con el análisis de estos factores en los trabajos sobre el sureste, queda clara la relación entre movilidad poblacional y religiosa.

A partir de una presentación rica en información procesada (de los números de esta diversidad religiosa y las relaciones entre estos números y los contextos socioeconómicos), podemos extraer varias notas y conclusiones que nos acercan más a los actores sociales. Si bien las políticas de colonización de nuevas tierras provocaron que se forjaran múltiples identidades regionales, fue la gente, las familias que poblaron dichas tierras, las que dieron carácter a estas identidades, con su faceta multiétnica, sus diferentes estilos de vida, sus aportes culturales y su diversidad religiosa.

En esta consideración de los sujetos sociales, se destaca a los misioneros, a los pastores y a todos los individuos que desempeñan una función proselitista sin la cual poco o nada habría de las diferentes religiones. "Id y predicad el evangelio a toda criatura" es el mandamiento que mueve a estas personas a realizar su acción evangelizadora. Rivera expresa que "a partir de ese precepto, cada creyente experimenta el sentimiento e idea de compartir su creencia, su fe, su ideología religiosa con los que están próximos a él" (p. 37). La gente también define el carácter de la diversidad religiosa cuando afirma no tener "religión"; esas expresiones que "van más allá de la relación hombre–sagrado y se expresan a través de ciclos rituales que simbolizan visiones del mundo y permean la cosmovisión, ideas, creencias y su relación con deidades."

Quisiéramos resaltar, por último, el gran esfuerzo que hicieron los autores para rescatar la historia de esta diversidad religiosa; el censo no lo es todo, sobre todo porque las distintas regiones no han contenido históricamente la información de su devenir hasta hoy, y hacer un trazo sincrónico basado en datos censales incompletos es muy difícil. Por otro lado, son escasos los estudios previos de la mayor parte de las regiones que se consideran en el libro, que puedan orientar al investigador. Esta dificultad se cubre con otras técnicas de investigación, como la historia oral. Al respecto, los autores de estos trabajos realizaron un intenso esfuerzo.

Para terminar quisiéramos señalar que, como apuntan los coordinadores en la "Introducción", este libro puede leerse de forma independiente; sin embargo, un valioso complemento es el Atlas de la diversidad religiosa en México. Ambos textos nos muestran, como señalamos al inicio de esta reseña, la importancia de la diversidad y el cambio religiosos, que no entenderíamos de la misma manera de no ser por estas dos aportaciones al conocimiento.