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Alteridades

versión On-line ISSN 2448-850Xversión impresa ISSN 0188-7017

Alteridades vol.29 no.57 México ene./jun. 2019

https://doi.org/10.24275/uam/izt/dcsh/alteridades/2019v29n57/lisbona 

Reseñas

Diario de campo de un psicólogo en un club de fútbol1

Miguel Lisbona Guillén** 
http://orcid.org/0000-0002-5700-741X

**Universidad Nacional Autónoma de México, Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur. Ma. Adelina Flores núm. 34-A, Barrio de Guadalupe, 29230, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México. <mlisbonag@hotmail.com>.

Cantarero, Luis. Diario de campo de un psicólogo en un club de fútbol. Pregunta Ediciones, Zaragoza: 2017. 430p.


El estudio antropológico del deporte no es novedoso, por supuesto, pero buena parte de los trabajos académicos iniciales y que siguen siendo referentes hay que relacionarlos con historiadores y sociólogos, con el destacado y conocido caso de Norbert Elias (1994). En México, tras el libro de Fernando Huerta Rojas (1999) sobre deporte y masculinidad, se ha visto un incremento de investigaciones antropológicas donde seguramente destacan tres: el efectuado por Andrés Fábregas Puig (2001) relacionado con las Chivas del Guadalajara, el de Roger Magazine (2008) centrado en el funcionamiento de las porras de los seguidores de los Pumas de la Universidad Nacional Autónoma de México y el de Gabriel Angelotti Pasteur (2010) sobre los Tuzos del Pachuca.

Este crecimiento de los estudios sobre la condición social del deporte, sin embargo, no ha producido muchos diarios de campo siguiendo el modelo, que no el contenido, de ejercicios similares en la antropología. Sin duda, el caso seminal del diario de Bronislaw Malinowski (1989) se amplió en los últimos años con el auge de ciertas visiones interpretativas y subjetivas del papel del antropólogo, por ejemplo la de Paul Rabinow (1992); se trata de una forma de expresar observaciones y sentires que derivaron hacia expresiones posmodernas donde cualquier atisbo de objetividad, a pesar de los prejuicios que siempre rodean a cualquier profesional de la antropología, desaparece en beneficio de las opiniones personales o de una encubridora polifonía. Estos casos no deben hacernos olvidar magníficos antecedentes de diarios de campo escritos en otras latitudes, como los de Georges Condominas (1991), Marcel Griaule (2000) y Michel Leiris (2007); o, en México, las notas del diario de Alfonso Villa Rojas (1978) u otros editados con posterioridad, como fue el escrito por Marcelo Díaz de Salas (1995).

Luis Cantarero es un psicólogo con el título de doctor en Antropología, cuyas últimas preocupaciones académicas han estado relacionadas con el deporte, en concreto con el futbol, y la alimentación, con clara decantación hacia sus prácticas comensales. En este caso presenta un diario de campo resultado de su labor en un club histórico del futbol español nacido en 1932, el Real Zaragoza, donde, mediante un convenio con la Universidad de Zaragoza, colaboró desde 2006 hasta 2014, desarrollando su profesión de psicólogo con las fuerzas básicas y el primer equipo, mismo que descendió de la primera categoría del futbol hispano en la temporada 2012-2013, y que todavía no ha podido lograr su ascenso.

La labor de un psicólogo, formado en la antropología, y seguidor del equipo de su ciudad, convierte al libro en un caudal de información estructurada bajo la noción de Marcel Mauss del hecho social total, ahora aplicado al futbol. Un fenómeno deportivo que trasciende la localidad, o las clásicas referencias comunitarias antropológicas, para convertirse en un espectáculo global, además de compartido por el autor, gracias a las colaboraciones con otros colegas que trabajan en España o en otros países europeos.

El contenido del diario circula de las anotaciones anecdóticas o de interés histórico de cara al futuro -como las listas de las plantillas de todas las categorías futbolísticas-, a otras de profunda hondura teórica y metodológica. En tal sentido, la obra tiene tres aportes evidentes para lectores especializados o neófitos. El primero es su certeza, ratificada constantemente desde su pluma o mediante otras, de la imposibilidad de entender las disciplinas sociales como sistémicas, es decir, encerradas en los muros de las normas académicas, alejadas de cualquier atisbo creativo. Sus críticas al “peaje abusivo de los artículos de impacto, burocratización de la investigación, práctica pedagógica autómata, ausencia de pensamiento crítico” (p. 17) son una clara muestra, así como algún epígrafe signado por Tolstói, que propugna el alejamiento de esa especie de sedentarismo mental utilitarista: “La tranquilidad es una bajeza moral” (p. 23). En definitiva, el posicionamiento como relativista y a través de la duda metódica, en el sentido de Izuzquiza (2005), le conduce a destruir las certezas inmediatas con la finalidad ineludible de poner en contexto cualquier investigación que involucre a seres humanos.

El segundo aporte queda establecido cuando sostiene que lo escrito en el diario de campo proviene de la mirada observadora y, lógicamente, prejuiciada. La observación participante, máxima de la antropología y que analizó Clifford Geertz (1989) en un libro convertido en referente, se une a las entrevistas o las conversaciones informales, con la natural separación entre la deontología del psicólogo y el carácter de la disciplina antropológica que anima el texto.

Lo anterior queda de manifiesto en afirmaciones que remiten a textos clásicos de los diarios de campo, como el de Malinowski: “Tengo que observar más. A veces me pasa como a Malinowski: entiendo a los nativos, pero algunos no me son simpáticos (lo malo es que a mí se me nota)” (p. 222), una indefectible forma de reflejarse como autor en lo escrito, que llevó a una visible autocensura en la edición final del libro, debido a que se involucraban muchos intereses personales e institucionales en sus anotaciones y a que, en cierto momento, podían haberle conducido a demandas legales. No hay que olvidar la intrínseca relación entre futbol y poder económico y político (Kuper, 2014).

Su toma de postura en forma de crítica se extiende desde los cursos o propuestas de superación personal que proliferan hoy en día -aunque estén vacíos de contenido o dictados por personas sin la capacidad y los conocimientos pertinentes-, hasta el mercado de piernas, por llamarlo de algún modo, de los jóvenes futbolistas en tránsito a convertirse en profesionales. Un mercado controlado por directivos y representantes simplemente preocupados por el negocio y distanciado de las personas implicadas o el futuro de las instituciones. Reproches prolongados hacia la dictadura de las marcas comerciales deportivas, estudiadas por Werner y Weiss (2004), o por la búsqueda de soluciones poco científicas: “cuando se confía en la Iglesia o en la Virgen para obtener resultados estamos perdidos” (p. 199). Aspectos secundados por las reflexiones sobre la equiparación entre hombres y mujeres, incluso para crear equipos mixtos, en un futuro, aunque en la actualidad el “lenguaje expresa esta masculinidad” (p. 140).

También los prejuicios tienen la posibilidad de ser criticados por el lector, como es lógico, y en este caso sus quejas a la unión de nacionalismo y conductismo, por ejemplo, van acompañadas de censuras a los nacionalismos periféricos hispanos, como el catalán y el vasco, cuando efectúan partidos de sus selecciones de futbol, a pesar de no tener reconocimiento de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA). Actos que el autor considera una manipulación política autoritaria, comparándolos con los efectuados por regímenes políticos de esa factura en el mundo, tal como fueron señalados en el libro editado por Teresa González Aja (2002). Mismos reproches que deberían efectuarse sobre un nacionalismo español encabezado por sus instituciones estatales, que nunca ha aceptado, sino apostado, por destruir su diversidad cultural. Afirmaciones que se contradicen con el interés de Luis Cantarero por lograr que los jugadores profesionales que se incorporan al Real Zaragoza, y que no son aragoneses, vean películas de clara exaltación nacionalista, para que “nos conozcan mejor” (p. 369).

El tercer gran aporte del libro es la comprensión de que la captación de lo empírico, de la realidad reflejada en la escritura del autor, está tamizada por posicionamientos teóricos, los cuales, también, facilitan el lanzamiento de propuestas metodológicas. Es decir, la obra del antropólogo aragonés es una guía para sí mismo, o para otros, dedicada a estructurar un trabajo de mayor efectividad psicológica. Tal razón se percibe en el texto mediante las reflexiones teóricas, con citas o sin ellas, pero que circulan desde la mayéutica de la filosofía clásica hasta distintos psicólogos, pasando por el interaccionismo simbólico, el constructivismo o la semiología.

Una actitud cognoscitiva apta para detectar los difíciles equilibrios de los seres humanos en los distintos escenarios de vida donde cotidianamente se desenvuelven, que permite apreciar cómo la inteligencia futbolística de muchos jugadores, comprobada en el rectángulo de juego, se desbarata en otros ámbitos de las relaciones sociales, al examinar el poco sentido común de sus decisiones personales y que incluso se perciben en espacios como el banquillo que “tiene mucho interés y proporciona información sobre los deportistas” (p. 152). De igual manera, esa condición analítica, normalmente poco presente sin una formación antropológica, se constata cuando Luis Cantarero se enfrenta a jugadores, con distinta formación cultural, y que se incorporan al Real Zaragoza sin ningún tipo de entrenamiento para ser trasladados a contextos culturales distintos; camino que tiene asimismo una doble vía, puesto que los receptores tampoco muestran una mínima comprensión por esa diferencia cultural, empezando por los directivos o los entrenadores.

El autor, que ya publicó un libro en México (Cantarero y Ávila, 2007) y que se muestra muy cercano a los textos con temática futbolística publicados por Luis Villoro, también se aproxima a personajes públicos muy conocidos, es el caso de El Vasco Aguirre (Javier Aguirre), quien se incorporó como director técnico del Real Zaragoza durante la temporada 2010-2011, logrando la salvación del equipo, aunque su posterior destitución ha abierto investigaciones por parte de la Fiscalía Anticorrupción española por supuestos amaños en partidos. Junto a él, en el texto aparecen figuras futbolísticas conocidas en todo el mundo y que pasaron por el club aragonés: Pablo Aimar, Milito o Ander Herrera (actualmente en el Manchester United Football Club), además, se incluyen referencias que revelan el desafecto de jugadores cuando se convierten en figuras públicas, uno de ellos Álvaro Arbeloa, quien cuando era jugador del Real Madrid nunca reconoció su formación en el futbol base del equipo de la capital de Aragón.

Hay situaciones extrapolables a lo que ocurre en México, y a las que cualquier observador tiene acceso sin necesidad de dedicarse a las ciencias sociales, como el comportamiento de los padres en los campos de futbol, donde se manifiestan desde violencias verbales hasta físicas, además de presionar a los niños más allá de las canchas deportivas, lo cual provoca graves problemas de angustia a los pequeños, y que intentan ser contrarrestados por Cantarero a través de la organización de conferencias y seminarios, una forma de hacer partícipes a los padres del tratamiento que deben recibir sus hijos.

En definitiva, el lector encontrará en esta obra un diario de campo con un sinnúmero de posibilidades de lectura, y que van más allá del mundo del deporte, puesto que, aparte de los múltiples sujetos de estudio y referencia, se puede acercar al funcionamiento de una institución con proyecciones sociales en muchos ámbitos de la sociedad: un club de futbol objeto de investigación y análisis, pero que, simultáneamente, es un compromiso personal para Luis Cantarero desde su labor de apoyo psicológico a futbolistas, o estimulando aspectos institucionales como la creación de una biblioteca con libros y películas relacionados con el mundo del deporte o de la región aragonesa.

Desde muchachos amateurs hasta jugadores profesionales de primera división, el libro recorre los contextos sociales de esos deportistas que dan vida al hecho social total que es el futbol hoy en día. Una práctica convertida en espectáculo global, y del que dependen (o alrededor del cual giran) personas e intereses económicos, sin olvidar las identidades construidas mediante el reconocimiento con un equipo. Y, en ese sentido, el autor, como exjugador y aficionado, también juega en esa liga.

Fuentes

Angelotti Pasteur, Gabriel 2010 Chivas y Tuzos. Íconos de México: identidades colectivas y capitalismo de compadres en el fútbol nacional, El Colegio de Michoacán, Zamora. [ Links ]

Cantarero, Luis y Ricardo Ávila (coords.) 2007 Ensayos sobre deportes. Perspectivas sociales e históricas, Universidad de Gua dalajara, Guadalajara. [ Links ]

Condominas, Georges 1991 Lo exótico es cotidiano, Júcar Universidad, Madrid. [ Links ]

Díaz de Salas, Marcelo 1995 San Bartolomé de los Llanos en la escritura de un etnógrafo, 1960-1961. Diario de campo, Venustiano Carranza, Chiapas, Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Tuxtla Gutiérrez. [ Links ]

Elias, Norbert 1994 El proceso de la civilización. Investigaciones sociogenéticas y psicogenéticas, Fondo de Cultura Económica, México. [ Links ]

Fábregas Puig, Andrés 2001 Lo sagrado del rebaño. El futbol como integrador de identidades, El Colegio de Jalisco, Guadalajara. [ Links ]

Geertz, Clifford 1989 El antropólogo como autor, Paidós, Barcelona. [ Links ]

González Aja, Teresa (ed.) 2002 Sport y autoritarismos. La utilización del deporte por el comunismo y el fascismo, Alianza Editorial, Madrid. [ Links ]

Griaule, Marcel 2000 Dios de agua, Alta Fulla, Barcelona. [ Links ]

Huerta Rojas, Fernando 1999 El juego del hombre. Deporte y masculinidad entre obreros, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla/Plaza y Valdés, México. [ Links ]

Izuzquiza, Ignacio 2005 La filosofía como forma de vida, Síntesis, Madrid. [ Links ]

Kuper, Simon 2014 Fútbol contra el enemigo. Un fascinante viaje alrededor del mundo en busca de los vínculos secretos entre el fútbol, el poder y la cultura, Contraediciones, Barcelona. [ Links ]

Leiris, Michel 2007 El África fantasmal, Pre-Textos, Valencia. [ Links ]

Magazine, Roger 2008 Azul y oro como mi corazón. Masculinidad, juventud y poder en una porra de los Pumas de la UNAM, Universidad Iberoamericana/Afínita, México. [ Links ]

Malinowski, Bronislaw 1989 Diario de campo en Melanesia, Júcar Universidad, Madrid. [ Links ]

Rabinow, Paul 1992 Reflexiones sobre un trabajo de campo en Marruecos, Júcar Universidad, Madrid. [ Links ]

Villa Rojas, Alfonso 1978 Los elegidos de Dios. Etnografía de los mayas de Quintana Roo, Instituto Nacional Indigenista, México. [ Links ]

Werner, Klaus y Hans Weiss 2004 El libro negro de las marcas. El lado oscuro de las empresas globales, Debate, Barcelona. [ Links ]

1Luis Cantarero, Diario de campo de un psicólogo en un club de fútbol, Pregunta Ediciones, Zaragoza, 2017, 430 pp.

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