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Alteridades

versión On-line ISSN 2448-850Xversión impresa ISSN 0188-7017

Alteridades vol.23 no.45 México ene./jun. 2013

 

Investigación antropológica

 

Formas de regresar al terruño en el transnacionalismo: Apuntes teóricos sobre la migración de retorno*

 

Ways of returning to homeland in transnationalism: Theoretical notes on return migration

 

Shinji Hirai**

 

** Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social-Programa Noreste. Morelos Ote. 1031, col. Centro, Barrio Antiguo, 64000, Monterrey, N. L. México <shinjihirai@ciesas.edu.mx>.

 

* Artículo recibido el 27/04/10
Aceptado el 14/07/11.

 

Abstract

In the field of international migration studies, return migration has long been considered the movement involving the re-establishment and the permanence in the place of origin or the end of the migratory cycle. Reviewing different typologies of return migrant, this paper presents the state of the art in return migration studies. From the transnational perspective, this work also attempts to explain that return migration is a more complex form of mobility, and there are various ways of returning home and the nexus between definitive return and return visit.

Key words: transnationalism, return migration, return visit, typology of return migrant, mobility events.

 

Resumen

En los estudios de migración internacional, la migración de retorno ha sido considerada el desplazamiento que implica volver a establecerse y permanecer en el lugar de origen, o como el fin del ciclo migratorio. Al revisar diferentes tipologías de migrante de retorno, se presenta el estado del arte de los estudios de migración de retorno. Asimismo, con base en la perspectiva transnacional, se intenta explicar que este tipo de migración es una forma de movilidad más compleja y que existen varias modalidades de regresar, así como nexos entre el retorno definitivo y la visita de regreso.

Palabras clave: transnacionalismo, migración de retorno, visita de regreso, tipología del migrante de retorno, eventos de movilidad.

 

Por lo general, los términos retornar y regresar significan "volver al lugar en que se estuvo" o "volver al lugar de donde se partió".1 Según la Organización Mundial de Migración, la palabra retorno se refiere ampliamente a "la acción de regresar de un país (ya sea de tránsito o de destino) al país de previo tránsito u origen", y la migración de retorno se define como "el proceso de retorno de una persona a su país de origen o residencia habitual" (International Organization for Migration, 2004). Si se tienen en cuenta estas definiciones técnicas, la migración de retorno se entiende simplemente como un movimiento de migrantes desde las naciones receptoras hacia los lugares y países de donde aquéllos salieron o en los cuales estuvieron antes.

Sin embargo, en los estudios de migración de retorno, ha sido dominante la idea de la migración de retorno como una forma de movilidad de migrantes hacia sus lugares de origen con miras a volver a establecerse ahí, o bien para finalizar el ciclo migratorio. Precisamente esta consideración a priori sobre el retorno de migrantes no ha permitido analizar otras formas de movilidad del regreso de migrantes. En el contexto en que éstos han construido redes sociales extendidas, más allá de las fronteras nacionales y campos sociales que eslabonan a los países receptores con los de origen, el retorno definitivo no es la única manera de regresar a los lugares de proveniencia, ni el fin del proceso migratorio. Más bien, hoy en día existen diversas modalidades en que los migrantes viajan a sus lugares y países de origen, e incluso hay diferentes formas de retorno que están relacionadas entre sí.

A partir de la revisión de las tipologías de regreso al terruño que se han propuesto en la literatura sobre la migración de retorno, en este trabajo se pretende mostrar la síntesis del estado del arte de los estudios sobre el tema, y hacer una reflexión respecto de cómo entender y explorar la migración de retorno en relación con el transnacionalismo. Asimismo, para explicar cómo una forma de regreso está vinculada con otra, se examinarán los nexos entre el retorno definitivo y la visita de regreso que realizan regularmente los migrantes.

 

¿Una teoría de boomerang?

En los estudios de migración internacional, el movimiento de regreso al lugar de origen constituyó un tema de investigación secundario o prácticamente ignorado hasta los años sesenta (Cassarino, 2004: 253), si bien Ravenstein, primer teórico de la migración, ya había señalado en 1885 el siguiente principio al respecto en su lista de leyes en torno a la materia: "Cada corriente principal de migración produce una contracorriente que compensa" (cit. por Gmelch, 1980: 135).

La revisión que hizo Gmelch (1980) sobre algunos estudios de caso asociados con el tema fue uno de los primeros intentos por examinar de manera sistemática la migración de retorno y conceptualizarla. En su artículo, Gmelch sintetiza los avances principales y las tendencias generales de los estudios de migración de retorno que comenzaron a proliferar desde los años sesenta. Con base en ellos, el teórico señala que en la mayor parte de las tipologías de migración de retorno propuestas hasta entonces, los migrantes de retorno se clasificaban básicamente en dos categorías:2 según el tiempo planeado para permanecer en el extranjero, o según el motivo del regreso. A partir de estas dos posibilidades, Gmelch (1980: 137-138) identifica tres tipos de migrante de retorno que habían sido estudiados principalmente en los trabajos disponibles en los años sesenta y setenta:

1) Retornados que intentaron la migración temporal. El tiempo de regreso se determina por los objetivos que se propusieron los migrantes en el momento de emigrar. Es un retorno planeado desde el principio.

2) Retornados que intentaron la migración permanente, pero fueron forzados a regresar. Su preferencia era quedarse en el país receptor, pero debido a factores externos tuvieron que optar por volver.

3) Retornados que intentaron la migración permanente, pero debieron regresar a causa del fracaso en su adaptación al país receptor, o bien por nostalgia.

Gmelch propone de suyo, entonces, las tres siguientes temáticas de investigación relevantes para la literatura sobre la migración de retorno: 1) los motivos del mismo; 2) la cuestión de readaptación y reajuste de los migrantes de retorno en su tierra natal; 3) los diversos impactos del regreso en la sociedad de origen, tales como: la introducción de sus experiencias laborales en el extranjero, la inversión de sus ahorros, sus nuevas ideas y actitudes adquiridas en el extranjero, las repercusiones en la estructura social.

El problema que encontramos en estas tendencias generales, en los estudios iniciales de migración de retorno, es que tanto la tipología del migrante de retorno como las temáticas de investigación eran tan simples, que excluían del análisis otras formas de movilidad de migrantes hacia sus países de origen. Gmelch mismo está consciente de esta limitación y señala que en la mayoría de los textos revisados,

la migración de retorno se define como el movimiento de los emigrantes de vuelta a sus patrias para reasentarse [...] Los migrantes que regresan de vacaciones o para una visita extendida sin intención de quedarse en casa, no se definían por lo general como migrantes de retorno a pesar de que en algunos escenarios es difícil distinguir analíticamente a los migrantes, que regresan a casa para una visita corta o estacionalmente, de aquellos que han retornado de manera permanente [1980: 136].

Sin duda, la migración de retorno definida de este modo no es la única forma de movilidad de migrantes hacia sus lugares de origen. La contracorriente en sí de migrantes, no importando si existe intención de permanecer en su territorio, cuánto tiempo dure su estancia y cuáles sean los motivos de regreso, también forma parte o es precondición de otras formas migratorias, tales como: reemigración (que, como ya se dijo, se refiere al movimiento de personas que regresaron a sus lugares de origen y luego emigran nuevamente), migración estacional, migración circular, migración pendular. No obstante, la intención de asentarse y establecerse nuevamente en el lugar de donde partieron es precisamente el único criterio que justifica la distinción entre la migración de retorno y otros movimientos de regreso. Por lo menos ésta fue la forma dominante de conceptualizar la migración de retorno, encontrada entre los textos revisados por Gmelch.

Por su parte, Jorge Durand (2004) analiza la migración de retorno utilizando algunas teorías que han sido desarrolladas en los estudios de migración internacional, y propone una tipología más detallada de migrante de retorno. Si se tiene en cuenta el hecho de que pocas teorías han sido aplicadas a los casos de la migración de retorno (Gmelch, 1980: 155), este ensayo de Durand es sumamente importante porque el autor pretende analizar el fenómeno a la luz de las teorías vigentes sobre el tema de la migración internacional. Aunque se trata de una propuesta interesante –que vale la pena aplicar también a los casos de otras formas de movilidad de regreso– aquí sólo nos abocaremos a presentar brevemente la tipología de la migración de retorno que Durand propone, a partir de una revisión de diferentes flujos de migrantes que se dirigen desde los países receptores hacia los de origen.

El primer tipo de migración de retorno es el movimiento de aquellos migrantes que regresan "de manera definitiva y voluntaria, después de una larga estancia, incluso después de haber vivido varias décadas en el extranjero o haber adoptado otra nacionalidad [...] Se trata de un retorno con la idea o el proyecto de hacerse definitiva/o [en el] que la experiencia migratoria se acabó" (Durand, 2004: 105). Es el tipo de migración de retorno al cual el autor aplica principalmente las teorías vigentes sobre migración internacional, tales como: el enfoque neoclásico de la disparidad salarial entre los países receptores y los de origen, incluido el cálculo de costo y beneficio; la teoría del mercado de trabajo segmentado, la del capital social, la que se relaciona con la causalidad acumulativa y la de los rendimientos decrecientes.

El segundo tipo de migración de retorno es aquella de los trabajadores temporales, que se dirigen a los países receptores con el amparo de programas específicos que les exigen y obligan al retorno cuando vence el contrato. El tercer tipo corresponde a la migración de retorno transgeneracional, o sea el retorno, ya no del migrante, sino de sus hijos, nietos y bisnietos a los países de origen ancestral. El cuarto tipo del migrante de retorno es aquel que regresa en condiciones forzadas por razones políticas y/o raciales en situación de guerra, o debido a la deportación determinada por las leyes migratorias de los países receptores. Por último, el quinto tipo de migración de retorno es el regreso voluntario por el fracaso en las actividades laborales o en la adaptación a la sociedad receptora.

En comparación con la tipología que presenta Gmelch (1980), Durand propone una tipología elaborada con base en la revisión de diversos casos históricos y contemporáneos sobre ese fenómeno, y no a partir de la revisión de las formas en que se clasifican los migrantes de retorno según los trabajos que realizan en el limitado número de casos de la migración de retorno. En este sentido, se trata de una tipología más amplia y detallada. Sin embargo, Durand no logra definir la migración de retorno más allá de la tendencia conceptual que encontró Gmelch en la literatura al respecto, es decir, la entendida como un evento de movilidad que implica volver a establecerse y reasentarse en el punto inicial del proceso migratorio.

En su definición del primer tipo de migrante de retorno, esta tendencia conceptual es más clara respecto de otras, puesto que la migración de retorno se entiende como la fase final del proceso migratorio en el caso del "retorno con la idea o proyecto de hacerse definitiva/o" (Durand, 2004: 105). En cuanto a que en los otros cuatro tipos de migración de retorno –con excepción de la que se relaciona con el retorno forzado por deportación– los migrantes "intentan otra vez volver a reiniciar el proceso" (Durand, 2004: 106), no explica qué tipo de evento de movilidad podría suceder después de volver a los países de origen en cada modalidad de regreso y, por tanto, estas formas de retorno también se ven como un boomerang que se lanza de un punto (la emigración), llega a otro punto (la inmigración), y finalmente regresa hacia el punto inicial, detiene su movimiento y permanece ahí (la migración de retorno).

No obstante, en todos estos tipos de migración de retorno, el boomerang que regresa y se detiene en los países de origen, de nuevo puede salir de ahí. Por ejemplo, en los casos de la migración de retorno que se planeó y se realizó con la intención de finalizar el ciclo migratorio, en ocasiones los retornados "reemigran", o sea, vuelven a emigrar al enfrentarse con dificultades en sus lugares de origen o cuando surgen situaciones inesperadas. En este sentido, la definitividad del regreso y la permanencia son algo relativo. En los casos de la migración de retorno forzado, del regreso de los trabajadores temporales y de la vuelta por fracaso, la estancia en los países de origen puede terminar en cualquier momento cuando los retornados deciden emigrar otra vez.

En cuanto a la migración de retorno transgeneracional, el regreso puede ser un proceso mucho más complejo que la movilidad de regreso para "reasentarse", ya que, en algunos casos, el retorno se realiza a través de la migración laboral. Por ejemplo, hoy en día los migrantes latinoamericanos de origen japonés "vuelven" a Japón para trabajar como migrantes en el país de origen ancestral y no para hacer un retorno definitivo transgeneracional. Uno de los mejores ejemplos de este tipo de retorno es el caso de los brasileños de origen japonés, que emigran al país del Sol Naciente para trabajar en las plantas de ensamble de automóviles. Para ellos, esta emigración laboral es un "retorno", puesto que son la segunda o tercera generación de japoneses que llegaron a América Latina y que viajan al país de origen ancestral; y además porque, a pesar de que esta migración es sobre todo de carácter laboral, la búsqueda de identidad en el origen ancestral es una de las razones que la motivan (Tsuda, 2000; Roth, 2002).3 En otros casos, el retorno transgeneracional no implica el reasentamiento en las raíces, sino que se trata de una estancia temporal que se posibilita a través de los paquetes turísticos (Ebron, 2000),4 de los programas vacacionales organizados por el gobierno del país de origen y la comunidad diaspórica (Louie, 2000), o bien mediante los viajes a la tierra ancestral en busca de "experiencias extraordinarias" en el extranjero (Mason, 2002).5 En estos casos de retorno transgeneracional, en realidad el boomerang no parte de los países de origen; se lanza más bien desde los lugares de residencia habitual de una nueva generación en las naciones receptoras hacia las de origen ancestral, y vuelve al punto de partida del país receptor, no al de los ancestros.

 

Tipología de aproximaciones teóricas a la migración de retorno

En contraste con las dos tipologías que hemos revisado hasta aquí, el trabajo de Jean-Pierre Cassarino (2004) es peculiar, pues la tipología que él presenta no se refiere a tipos de migrante de retorno ni a formas de clasificación de migración de retorno. Más bien, él propone la tipificación de cinco diferentes aproximaciones teóricas a la migración de retorno existentes en los estudios sobre migración internacional.

La primera de ellas parte de la visión neoclásica. Basándose en la noción de la diferencia salarial entre las sociedades emisoras y las receptoras, la migración de retorno es vista como la consecuencia de una experiencia migratoria fracasada que no genera los beneficios esperados. La segunda aproximación es aquella de la teoría de la nueva economía de la migración laboral (new economics of labour migration), desde la cual la migración de retorno se entiende como la consecuencia lógica de una "estrategia calculada", resultante del cumplimiento de las metas individuales y familiares en los países receptores. En este caso, la migración de retorno es una historia de éxito.

En contraste con estas dos aproximaciones teóricas –sustentadas en la idea de que la migración de retorno es un asunto personal o familiar–, en el enfoque desde el estructuralismo se tienen en cuenta los factores estructurales y los contextos sociales y económicos de los países de origen para entender las expectativas de los migrantes sobre el retorno, sus decisiones, su reintegración y el impacto del regreso en las sociedades de origen. Esta posición se basa en la dicotomía centro/periferia y considera a los países receptores y los de origen como dos mundos separados. Esto es precisamente lo que cuestionan las dos siguientes aproximaciones teóricas: el transnacionalismo y la teoría de la red social.

El término transnacionalismo puede entenderse como una perspectiva teórica y como un conjunto de procesos. Constituye una propuesta que intenta romper con el "nacionalismo metodológico" –una tendencia conceptual que predominaba en los estudios de migración internacional– y se caracteriza por la naturalización de la idea de la nación como el contenedor lógico de una economía, una sociedad, una cultura, una población y sus procesos (Wimmer y Glick Schiller, 2003). Esta perspectiva se enfoca en las actividades, organizaciones, prácticas e identidades de carácter transnacional, y en los vínculos que se construyen entre los países receptores y los de origen, con el fin de ilustrar la realidad resultante que se desarrolla en torno de la migración internacional: el transnacionalismo, entendido como un conjunto de "procesos por los cuales los inmigrantes eslabonan los países receptores junto con los países de origen" (Glick Schiller, Basch y Blanc-Szanton, 1992: 1). Cassarino (2004: 262) sostiene que, desde el transnacionalismo, la migración de retorno se entiende como parte de "un sistema circular de relaciones e intercambios sociales y económicos que facilitan la reincorporación de los migrantes mientras transmiten el conocimiento, la información y la membresía". En este sentido, "el retorno no constituye el fin de un ciclo migratorio", sino que "la historia migratoria continúa" después del regreso (Cassarino, 2004: 262), en razón de que las actividades transnacionales, las relaciones sociales extendidas y los contactos sociales regulares sostenidos durante la vida migratoria en los países receptores permiten a los retornados estar vinculados con las comunidades de migrantes en el extranjero.

Otra aportación importante del transnacionalismo que señala Cassarino es que, antes de realizar el retorno para reasentarse en sus lugares de origen, los migrantes preparan su reintegración a las sociedades locales, a través de visitas periódicas y regulares al terruño. Agrega que, por tanto, los fuertes vínculos que construyen y mantienen los migrantes con sus hogares en los países de origen, a través de las visitas regulares y del envío de remesas, "les permiten que su retorno esté mejor preparado y organizado" (2004: 262).

Cabe destacar que, en esta postura teórica, la migración de retorno no se entiende de manera separada de otros eventos de traslado en el proceso migratorio, sino como uno de los movimientos poblacionales que constituyen una "movilidad transnacional" (Portes, Guarnizo y Landolt, 1999) o una "migración transnacional" (Glick Schiller, Basch y Blanc-Szanton, 1995). Desde esta perspectiva, la migración de retorno forma parte de sus prácticas, a través de las cuales los migrantes buscan su "incorporación simultánea" tanto en los países receptores como en los de origen (Levitt y Glick Schiller, 2004). En el caso de las visitas de regreso realizadas regularmente antes del retorno definitivo este aspecto es mucho más relevante, pues se trata de una forma de movilidad que busca tanto fortalecer lazos con los habitantes del terruño, como reincorporar temporalmente o preparar el futuro reasentamiento en las sociedades emisoras, pero sin abandonar la vida y las redes de relaciones sociales que tienen en los países receptores. En este sentido, desde mi punto de vista, la movilidad de regreso temporal de migrantes a sus países de origen es la forma de movilidad que ejemplifica mejor el carácter transnacional del fenómeno migratorio contemporáneo.

Cassarino elabora aún más esta idea de migración de retorno como parte de la movilidad transnacional, empleando la teoría de la red social.6 Según él, desde este enfoque, los migrantes de retorno son vistos como actores sociales que "se envuelven" y están incrustados "en el conjunto de una ramificación relacional" (2004: 266); que saben y están conscientes de su participación en las redes económicas y sociales que se extienden más allá de las fronteras nacionales; que tienen una visión amplia del mundo, y que experimentan y expresan sentimientos de pertenencia hacia una entidad social.7 En este sentido, el retorno definitivo no significa salir de las redes sociales que se han construido a lo largo del proceso migratorio y cortar lazos con las comunidades de migrantes en los lugares de destino. Más bien, al retornar a sus lugares de origen, los migrantes simplemente se movieron entre dos puntos distantes que están dentro de la misma red de relaciones sociales o del mismo espacio social.

Al explicar distintos niveles de organización del regreso, Cassarino sostiene que éste, en especial aquel que implica el restablecimiento de la vida en los lugares de origen, es un proceso que requiere una "preparación" consistente en la movilización de recursos tangibles e intangibles durante la experiencia migratoria en el extranjero, y en el deseo y la disposición de volver (2004: 271). En consecuencia, el retorno definitivo es un proceso sumamente largo, cuya preparación inicia desde que surge en el migrante el deseo de llevarlo a cabo y se desarrolla a través de las distintas prácticas de movilización de recursos. Además de ser prolongado, el retorno definitivo puede ser un proceso que implica tensiones y negociaciones entre los miembros de la familia migrante en torno al dilema entre el asentamiento y el regreso (Espinosa, 1998).

Este planteamiento de Cassarino es muy importante porque nos permite conceptualizar la migración de retorno definitivo como un proceso prolongado que involucra, como lo explicaremos en el siguiente apartado, diferentes formas de realizarse.

 

Migración de retorno definitivo y visita de retorno

Con base en una revisión a fondo de la literatura existente sobre el tema, King (2000) presenta cuatro tipologías diferentes de la migración de retorno (cuadro 1).

La virtud de esta clasificación de tipologías es que, además de mostrar la complejidad del fenómeno de movilidad de regreso de migrantes hacia sus países de origen, podemos usar cada una de estas cuatro formas de clasificación para diferentes objetivos del análisis. Para caracterizar la migración de retorno desde un enfoque global e histórico, la primera tipología es útil. La segunda sirve para distinguir de otras una forma de movilidad del regreso al lugar de origen, en términos de duración de la estancia en éste. La tercera conceptualización es similar a la que presenta Gmelch (1980) pero, al incluir en la lista dos tipos de retorno no realizado, se tiene en cuenta la importancia de la distinción analítica entre la intención del retorno y el retorno como un acto realizado, y se incluyen ambos en las temáticas de investigación sobre el tema. Las últimas tres tipologías nos pueden servir para examinar los motivos y las causas del regreso. Para explorar la migración de retorno en términos de efectos e impacto, así como en términos generacionales o del ciclo de vida, la cuarta caracterización puede ser útil.

Cabe destacar que King retoma el simple significado del término retorno que habíamos mencionado, es decir, entendido como "la acción de regresar de un país (ya sea de tránsito o de destino) al país de previo tránsito u origen". Para él, la migración de retorno simplemente significa el proceso de vuelta de una persona a su país de origen o residencia habitual. Partiendo de esta definición técnica, logra clasificar diferentes definiciones conceptuales de migración de retorno y situar la migración de retorno definitivo –entendida como el fin del ciclo migratorio– entre varias otras formas de movilidad de regreso. Desde esta perspectiva, el reasentamiento y la permanencia, dos términos que se asociaban a priori con la migración de retorno, no se consideran como elementos fundamentales y absolutos de ésta. Asimismo, King incluye otras modalidades de viaje de migrantes hacia sus países de origen en la categoría de la migración de retorno. Por ejemplo, en la segunda tipología que presenta King podemos considerar como una forma de migración de retorno la visita que los migrantes hacen regularmente.

Sin embargo, estas diferentes categorías pueden estar relacionadas entre sí. Incluso hay formas de retorno que no se pueden entender de manera separada de otros eventos de movilidad de regreso. En particular, hay un nexo sumamente importante entre el retorno ocasional y el permanente, dos formas de retorno que aparecen, como ya vimos, en la segunda tipología que propone King. Tal como se menciona en el apartado anterior, desde la perspectiva transnacional y la teoría de la red social, el retorno definitivo se entiende como un proceso que requiere una preparación. Esta idea sobre la migración de retorno definitivo también es apoyada por Duval (2002), quien ilustra los nexos entre éste y las visitas regulares de regreso, mediante casos de migrantes originarios de los países del Caribe oriental que viven en Toronto, Canadá.

Duval emplea el término visita de regreso (return visit) para conceptualizar la movilidad migratoria hacia los lugares de origen con el fin de pasar una temporada con familiares y amigos, no de manera definitiva ni con miras de permanencia. Según él, la visita de regreso es un rasgo u otra faceta de la movilidad de personas que se deriva del fenómeno migratorio (Duval, 2002: 259).8 La razón por la cual le aplica el término "regreso" radica en que se trata de viajes con base en experiencias anteriores que no son turísticas, sino sociales y culturales.

Duval sostiene que, para conceptualizar la visita de regreso, es necesario entender de manera profunda cómo los individuos están situados en el contexto social y cultural que abarcan dos lugares: el de destino y el de residencia. Teniendo en cuenta el hecho de que la visita de regreso incorpora a individuos que tienen lazos sociales y culturales específicos en el lugar de destino, el autor señala que aquellos migrantes con vínculos familiares y sociales extensos entre el país de origen y el de destino renuevan, reiteran y consolidan, redes familiares y sociales a través del contacto físico con sus lugares de proveniencia. Asimismo, argumenta que la visita de regreso también es una práctica espacial de aquellas personas que tienen membresía de autoadscripción en una comunidad diaspórica que se formó como resultado de episodios de desplazamiento de las generaciones anteriores (Duval, 2002: 260).9 Cabe destacar que las visitas de esa índole se realizan además de para mantener y fortalecer los vínculos con familiares y amigos para, como una práctica espacial, construir y expresar sus vidas duales, y construir, reconocer y representar las identidades transnacionales (Duval, 2002: 260-261).

Partiendo de la perspectiva transnacional, Duval sostiene que las visitas de regreso están vinculadas con la migración de retorno definitivo por tratarse de una práctica que busca mantener lazos sociales. Pero, a diferencia de otras modalidades para mantener vínculos con los lugares de origen, como son el envío de remesas o la comunicación por vía telefónica y por internet, el traslado físico permite a los migrantes mantener la visibilidad de los lazos sociales y culturales con sus patrias chicas ante las comunidades de sus lugares de origen. Esta visibilidad es importante para ellos, sobre todo para quienes planean el retorno definitivo a futuro, pues, a través de sus visitas regulares, sus coterráneos van considerándolos como parte de sus comunidades, lo cual facilita su reintegración a la hora de la migración de retorno definitivo.

En suma, las visitas de regreso son una forma de preparación de la migración de retorno definitivo y una práctica de la "movilización de recursos tangibles e intangibles" (Cassarino, 2004). Además de la visibilidad de sus lazos sociales y culturales con los lugares de origen, los migrantes aprovechan su estancia temporal para comprar terrenos10 y construir o arreglar las viviendas en que se instalarán al realizar su proyecto de retorno definitivo; les sirve también para identificar actividades que realizar durante su permanencia en el país receptor, con el fin de lograr un retorno definitivo en óptimas condiciones; y para prever si se podrán acostumbrar a los estilos de vida, al clima y a la cotidianidad de su tierra natal (Duval, 2002).

Entendido de este modo, el retorno definitivo constituye un proceso prolongado que requiere una preparación previa a la toma de la decisión final de volver al terruño. Duval sitúa la visita de regreso en una etapa intermedia del ciclo migratorio, entre la emigración y la migración de retorno definitivo. Sostiene que "la visita de regreso debe ser considerada como una parte integral de ciclo migratorio [y que] sirve para vincular los campos sociales que han sido creados más allá de las fronteras modernas geopolíticas" (Duval, 2002: 270-271).

Cabe señalar que si bien para este autor la migración de retorno se refiere en esencia a la vuelta definitiva, no a la visita de regreso, el retorno con intención de volver a establecerse en los lugares de origen no es el último evento de la movilidad migratoria, ni el final de las visitas de regreso. Más bien, el retorno definitivo del migrante podría fomentar las visitas de regreso de sus hijos, nietos y otros familiares, y de los paisanos radicados en el extranjero, e incluso podría generar la necesidad en el retornado de viajar al país receptor para visitar a sus familiares y amigos migrantes que continúan ahí.

A ese respecto, en Hirai (2009: 340-345) presenté el caso de un migrante de retorno que fue el presidente del club social de migrantes en Los Ángeles, California, y regresó de manera definitiva a su lugar de origen en México, en los años ochenta, después de haber vivido 20 años en Estados Unidos. Sin embargo, el volver a establecerse en el lugar de origen no significó la ruptura de los lazos con la comunidad de migrantes en aquel país, ni fue el último evento de movilidad transnacional. Después de haber vuelto a su lugar de origen, por lo general viajaba con frecuencia a la unión americana para ver a sus familiares y amigos en California, pasar vacaciones con su familia y recibir servicios médicos en Los Ángeles. Asimismo, al reasentarse en su tierra, fungió durante dos décadas como encargado de organizar la peregrinación y la misa del día de los hijos ausentes, dedicado a aquellos migrantes internos e internacionales que regresan temporalmente para asistir a las fiestas patronales. Además creó, junto con otros colaboradores, la exposición de productos fabricados en el lugar de origen, como uno de los eventos que se realizan cada año durante las mencionadas fiestas. También organizaba la tradicional tanda11 con sus familiares y amigos migrantes que seguían viviendo en diferentes localidades de California. De este modo, las actividades y las prácticas que realizó después de su retorno definitivo han fomentado las visitas de regreso de otros migrantes. En este sentido, la migración de retorno no sólo tiene impacto en las sociedades de origen, sino también en las receptoras, particularmente en lo que se refiere a las prácticas espaciales de los familiares y paisanos que permanecen en los lugares de destino.

 

Reflexiones finales

En los estudios de migración internacional, ésta era entendida por lo general como un desplazamiento de personas de un país a otro, y la permanencia en el destino (Williams y Hall, 2002). Esta idea se refleja en el uso de dos términos que describen sendos momentos o procesos diferentes: la emigración, que se refiere al proceso de salida, y la inmigración, que alude al proceso de llegada y la permanencia. Se suponía que el ciclo migratorio de individuos, que se inicia con la primera forma de migración y se desarrolla con la segunda, finalizaría con la tercera forma, o sea, con la migración de retorno. Sin embargo, en la era de la globalización, donde se ha vuelto intensa y constante la circulación de personas, objetos, dinero, información y símbolos, más allá de las fronteras nacionales, se observan muchos casos de flujos migratorios en los cuales el término "migración" se ha vuelto más impreciso que en el pasado, porque la vida de un migrante está llena de eventos de movilidad que no se pueden explicar sólo con esas tres formas de definirla, y porque los migrantes no necesariamente viven ni permanecen en un único lugar, sino que "residen en el viaje", por así decirlo, y se encuentran en constante movimiento (Clifford, 1999: 52).

La perspectiva transnacional nos ha permitido ver aquellas tres formas migratorias no como procesos separados, sino como algunas de las características principales del movimiento poblacional que constituyen el fenómeno denominado movilidad transnacional o migración transnacional. Asimismo, ha cuestionado la idea de la inmigración como un proceso de llegada y permanencia de personas en otro país, que implica la ruptura de lazos sociales y culturales con los países de origen. Desde la perspectiva transnacional, los migrantes no son considerados como aquellos que pierden lazos con su tierra, sino como transmigrantes, es decir "inmigrantes cuyas vidas diarias dependen de interconexiones múltiples y constantes que atraviesan las fronteras" (Glick Schiller, Basch y Blanc-Szanton, 1995: 48).

Lo que hemos intentado en este artículo es cuestionar por igual la idea de la permanencia entendida como migración de retorno, y reconceptualizar la categoría del migrante de retorno. Desde esta óptica teórica, el término no se entiende simplemente como el único proceso de desplazamiento de migrantes hacia sus países de origen y de volver a establecerse ahí. Más bien, existen variadas formas de reintegrarse a la tierra nativa: el retorno definitivo, la visita ocasional, el retorno temporal, etcétera. Son eventos de movilidad que imprimen "la parte dinámica al proceso migratorio transnacional" (Espinosa, 1998: 44). Entendido el retorno de esta manera multifacética, la migración transnacional no sólo consiste en emigración, inmigración y migración de retorno definitivo, sino que entraña numerosos eventos de movilidad previa a la última parte del proceso, e incluso hay ocasiones en que el retorno definitivo, en lugar de cerrar la posibilidad de más eventos de movilidad, genera el desplazamiento del retornado y/o de sus familiares y amigos migrantes.

Si reconceptualizamos de este modo la migración de retorno, podemos ver la vida del migrante como un ciclo de varios eventos de movilidad concatenados, algunos de los cuales están vinculados con los de otras personas. Precisamente esta conexión entre una forma de movilidad y otra es lo que pretendimos describir en el apartado anterior de este trabajo, mediante el análisis de los nexos entre el retorno definitivo y la visita de regreso. Una reflexión que podemos sacar de esta propuesta es que el enfoque en los nexos entre una forma de movilidad con las otras nos permite introducir una nueva mirada tanto a los estudios de migración en general como a los de migración de retorno en particular.

Sería interesante, por ejemplo, explorar las causas y consecuencias, dos temas fundamentales para entender la emigración y la migración de retorno, a partir del enfoque en los nexos entre diferentes formas de movilidad. Como hemos visto, las visitas de regreso podrían ser consideradas una etapa de preparación del retorno definitivo y, simultáneamente, fomentarían la motivación para llevar a cabo este último que, asimismo, podría propiciar las visitas de regreso de familiares y paisanos. El retorno definitivo de un migrante exitoso podría ser percibido, tanto por los migrantes como por los habitantes del lugar de origen, como un ejemplo a seguir, e impulsaría tanto el retorno definitivo de otros compatriotas, como las visitas de regreso de aquellos que piensan en volver para quedarse; o bien el desplazamiento de los jóvenes de la comunidad de origen. La capacidad de consumo que muestran los migrantes de retorno definitivo o temporal durante la estancia en su tierra natal también podría fomentar la emigración de nuevas generaciones, quienes identifican el sentido del "éxito" y los sueños cumplidos en la apariencia de los migrantes de retorno. Lo que queremos mostrar con esta pequeña lista de posibles nexos entre distintas formas de movilidad es que uno de los impactos de una forma de movilidad puede estar vinculado con las causas de la misma práctica espacial de otras personas y con las motivaciones de otras formas de movilidad. Si pensamos de este modo, los estudios de migración de retorno no deben ser un campo de estudio secundario, ni estar separados de los estudios de migración internacional en general. Además, es importante que los estudios de migración de retorno incorporen en el análisis algunos temas propiamente desarrollados en los de otras formas migratorias y de movilidad.

 

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Notas

1 Diccionario de la Real Academia Española.

2 La terminología en la literatura de migración de retorno es algo confusa. En su trabajo, Gmelch emplea los términos retornados (returnees) y migrantes de retorno (return migrants) para referirse a aquellas personas que optaron por regresar a sus países o lugares de origen para volver a establecerse. Señala que también existen varios términos para referirse a la migración de retorno, tales como: migración de reflujo (reflux migration), migración hacia el hogar (homeward migration), remigración (remigration; no es lo mismo que la reemigración, que significa la emigración que se da después del retorno), flujo de retorno (return flow), segunda migración (second migration), repatriación (repatriation), retromigración (retromigration) (1980: 136).

3 Irónicamente una de las consecuencias de este viaje de regreso no es el reforzamiento de la identidad japonesa, sino el surgimiento de la identidad brasileña, la cual se representa a través de la celebración del carnaval en las ciudades japonesas de destino (Tsuda, 2000).

4 Me refiero a los casos del turismo diaspórico. Ebron (2000) documenta el caso del turismo de la diáspora negra en África.

5 Por ejemplo, el caso de los jóvenes de Nueva Zelanda que viajan a Gran Bretaña para probar estilos de vida y experiencias diferentes de los que tienen cotidianamente durante la estancia en su tierra ancestral (Mason, 2002).

6 Al distinguir el transnacionalismo de la teoría de la red social, a mi parecer, Cassarino menciona básicamente las peculiaridades del transnacionalismo desarrollado en Europa y por investigadores que estudian las comunidades diaspóricas desde esa perspectiva, con excepción del trabajo de Portes, Guarnizo y Landolt (1999). Sin embargo, en el caso del transnacionalismo llevado a cabo en las últimas dos décadas en torno a las migraciones internacionales en el continente americano, las características de la teoría de la red social, que Cassarino describe en el texto, ya han sido discutidas en varios trabajos que adoptan la perspectiva transnacional (Besserer, 1999; Espinosa, 1998; Glick Schiller, Basch y Blanc-Szanton, 1992; Rouse, 1989 y 1991).

7 Este tipo de "entidad social" amplia, que no se delimita por las fronteras nacionales, es precisamente lo que trataban de ilustrar los llamados "transnacionalistas" con diferentes conceptos, tales como: espacio social transnacional (Faist, 1999), circuitos migratorios transnacionales (Rouse, 1989 y 1991), campos sociales transnacionales (Glick Schiller, Basch y Blanc-Szanton, 1992), comunidades transnacionales (Besserer, 1999; Kearney y Nagengast, 1989).

8 Otro segmento al que se refiere implícitamente aquí sería el flujo de personas a los lugares de destino para ver a familiares y amigos migrantes.

9 Duval hace referencia sólo a las comunidades diaspóricas que se formaron como resultado de episodios migratorios voluntarios. Sin embargo, muchas veces, para aquellos miembros de las comunidades diaspóricas formadas a raíz del desplazamiento forzado, el viaje a su origen ancestral o mítico también significa "retorno", aunque no hayan renovado lazos sociales durante siglos, pero que sí han construido vínculos simbólicos y emocionales con sus orígenes, como lo ejemplifica la diáspora negra en Estados Unidos (Ebron, 2000).

10 En su libro, Espinosa (1998: 209-220) describe el caso de un migrante mexicano que tuvo un retorno exitoso. Ese migrante visitaba su lugar de origen cada año durante las vacaciones que coincidían con la época de las fiestas patronales y aprovechaba estos viajes para ir comprando poco a poco una gran cantidad del suelo urbano en su pueblo natal.

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