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Alteridades

versión On-line ISSN 2448-850Xversión impresa ISSN 0188-7017

Alteridades vol.21 no.41 México ene./jun. 2011

 

Presentación

 

Antropologías del Sur, antropologías periféricas, antropologías del mundo, antropologías segundas, antropologías emergentes, son, entre otros, conceptos usados para denotar la transformación de la ciencia antropológica en el ámbito mundial, que fue impulsada decisivamente por la descolonización de la segunda mitad del siglo pasado y que aún se halla en pleno desarrollo. Antropológicamente hablando, se trata de un proceso de difusión todavía operante, por medio del cual diferentes variantes de la ciencia antropológica noratlántica y de combinaciones de la misma han llegado a echar raíces en el resto del mundo, generando configuraciones originales, en las que se han mezclado -siempre en contextos socioculturales nacionales y regionales específicos- con inicios "propios" del análisis social y cultural, tradiciones intelectuales diversas y sistemas universitarios determinados. Mientras que en algunos lugares y épocas ha prevalecido la imitación de y la adaptación a" la" antropología universal y sus cánones, en otros sitios y momentos se observa más bien el nacimiento y el desarrollo de antropologías "propias", de antropologías que convierten el legado recibido en instrumento cognitivo para el estudio de las situaciones y estructuras particulares en el Sur y, así y desde esta perspectiva, en contribuciones a la antropología universal.

Estas situaciones se reflejan también, de algún modo, en la enseñanza de la disciplina en el nivel universitario. Por ello, con motivo del VII Congreso Centroamericano de Antropología (San Cristóbal de Las Casas, febrero de 2009),1 Ana Paula de Teresa y Esteban Krotz, coordinadores del proyecto de investigación Antropología de la Antropología (AdelA), de la Red Mexicana de Instituciones de Formación en Antropología (RedMIFA),2 organizaron un simposio sobre la enseñanza de la antropología; en la convocatoria respectiva se señaló que "la enseñanza de la teoría antropológica y de su historia suele centrarse, también en los países del Sur, en los principales debates y modelos, obras y figuras de los países en los que se originó la antropología como ciencia y que siguen jugando un papel hegemónico en la antropología mundial. La antropología propia, en cambio, casi siempre de carácter nacional, se tematiza poco como una tradición particular, emergida y desarrollada en circunstancias peculiares y articulada de manera compleja con corrientes, ideas e instituciones antropológicas del Norte".

En ese evento nació la idea de una publicación colectiva sobre la temática, en la que finalmente aceptaron participar varios investigadores, docentes y estudiantes de posgrado en modalidades diferentes, cuyos trabajos conforman el dossier "La enseñanza de la antropología 'propia' en América Latina" de este número de Alteridades, el cual está limitado, sin embargo, al campo de la antropología social/etnología.

La revista Alteridades y el Departamento de Antropología de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa (UAM-I), y de modo especial quienes colaboran en el dossier, se congratulan por el otorgamiento del premio Juan Carlos Portantiero, edición 2009, la propuesta de dicho dossier,3 en el marco de la convocatoria para el 3° Concurso Regional "Construyendo el diálogo Sur-Sur", del Fondo de Apoyo a las Revistas de Ciencias Sociales de América Latina y el Caribe del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso). Se quiere compartir este premio también con quienes participaron hace años en el número de Alteridades dedicado a las "Antropologías latinoamericanas" (año 3, núm. 6, 1993), y con una buena cantidad de colegas que a lo largo de los años pasados han analizado y reflexionado en las páginas de Alteridades los más diversos aspectos de la construcción y consolidación de las antropologías de nuestro continente. Seguramente será un aliciente para seguir con esta relevante tarea.

El dossier se compone de tres partes: un conjunto de artículos de investigación sobre la presencia de la "antropología propia" en cuatro países de América Latina (Colombia, Ecuador, El Salvador y México); tres comentarios (incluidos en la sección de "Diálogos") escritos por cinco docentes de antropología ubicados en tres países latinoamericanos no representados por artículos en el dossier (Argentina, Venezuela y Costa Rica); y cuatro reseñas -número inusualmente alto para Alteridades- (que conforman la sección "Lecturas") de tres importantes obras de antropología y una de filosofía que enfocan, desde diferentes puntos de vista y experiencias académicas, la situación actual y las perspectivas a futuro de sus disciplinas como procesos arraigados en sus contextos sociohistóricos específicos y, al mismo tiempo, como partes integrantes de un mismo proceso mundial de creación de conocimiento.

El primer artículo que compone el dossier es de Esteban Krotz y constituye una suerte de marco analítico general para pensar la especificidad de las antropologías del Sur y estudiarlas de una manera crítica y a la vez sistemática. Este trabajo titulado "La enseñanza de la antropología 'propia' en los programas de estudio en el Sur", comienza por exponer el surgimiento de las llamadas antropologías segundas en distintos países, para después pasar a una lectura crítica de las antropologías latinoamericanas actuales, a las que considera resultado de un proceso de difusión cultural. Esta última teoría, injustamente menospreciada en la historia de la antropología, es propuesta como el marco más idóneo para pensar las características de las antropologías latinoamericanas, en particular desde la teoría del control cultural de Guillermo Bonfil. El artículo fija las bases para una reflexión sistemática sobre la antropología "propia" en el contexto de un estudio de alcance más amplio en torno a la necesidad de una mirada antropológica sobre el quehacer de los antropólogos en las distintas instituciones donde se enseña esta disciplina.

En el siguiente ensayo, "Reflexiones en torno a la enseñanza de la teoría antropológica mexicana en la UAM-I", María Ana Portal discurre acerca de la enseñanza de la disciplina denominada antropología mexicana en la licenciatura en Antropología de la UAM-I, centrándose especialmente en tres cuestiones, articuladas entre sí, que revisten una importancia especial para esta disciplina: la relevancia de la contextualización histórica de las acciones antropológicas; la construcción de un lenguaje común; y la necesidad de transmitir a los estudiantes el sentido de su pertenencia al gremio antropológico, en el marco de un enfoque reflexivo, que la autora considera menester para la comparación con otras prácticas antropológicas, tanto del Norte como del Sur.

El texto de Myriam Jimeno y David Arias, "La enseñanza de antropólogos en Colombia: una antropología ciudadana", se propone dar cuenta del devenir de la formación de antropólogos en Colombia, con énfasis en la Universidad Nacional de Colombia y mediante un conjunto de fuentes entre las que destacan diversas entrevistas a profundidad con los protagonistas de la antropología colombiana. La idea central consiste en sostener que en ese país se ha mantenido cierta tensión entre la familiaridad con los paradigmas de la tradición antropológica, el influjo de las tendencias dominantes en las escuelas metropolitanas y el compromiso local, entendido como el compromiso del antropólogo con los conflictos nacionales en cuanto ciudadano, especialmente involucrado en las tareas que requiere el desarrollo del país. En conjunto, el artículo ofrece un panorama bien articulado de las distintas tendencias de la antropología colombiana y de la manera como se reflejan en la formación de antropólogos, en las 13 escuelas presentes en esa nación.

El artículo de Xochitl Ballesteros Pérez, Ligia A. Sierra Sosa y Julio T. García Miranda, intitulado "La construcción del sentido antropológico mexicano en los programas de estudio de la UQROO", se refiere a la construcción del sentido antropológico desde un punto de vista mexicano en los programas de estudio y en la enseñanza de la antropología mexicana como parte de la teoría antropológica y de los trabajos de tesis de los egresados de la licenciatura en Antropología Social de la Universidad de Quintana Roo (México), a partir de tres momentos de análisis: el de la inserción de la antropología mexicana y la antropología de la región peninsular en las diferentes materias del plan de estudios; el proceso de enseñanza-aprendizaje de los estudiantes de la licenciatura en Antropología Social ante la antropología propia; y, finalmente, el de la inclusión de la producción de los antropólogos mexicanos y de la antropología hecha en México en los trabajos de titulación de los estudiantes. En lo que toca a la antropología propia, especialmente a la que se hace en la Universidad de Quintana Roo, los autores destacan la importancia de la tradición oral en la transmisión de este bagaje de conocimiento, que se basa en las experiencias vividas y en las anécdotas narradas por los profesores, no sólo en el contexto de las clases sino también en situaciones menos formales de intercambio entre profesores y alumnos.

El trabajo de Fernando García S., "La construcción del pensamiento antropológico ecuatoriano: derroteros y perspectivas", alude a la situación de la antropología en Ecuador y da cuenta del estado del arte de una disciplina que ha conocido en este país un consistente desarrollo en un lapso muy corto, dado que sus inicios se remontan a la década de los setenta. Desde ese momento, la antropología ecuatoriana ha sabido consolidarse manteniendo relaciones asiduas y muy estrechas con otras antropologías latinoamericanas, en particular con la mexicana, la peruana y la colombiana, con las cuales comparte ciertos temas y ámbitos territoriales de análisis. El autor destaca el hecho de que se conoce muy poco de las otras antropologías del Sur, sobre todo de las del Cono Sur, como la brasileña y la argentina.

Carlos Benjamín Lara Martínez, en su texto "El desarrollo de la antropología sociocultural en El Salvador", presenta la situación de la disciplina en este país, y plantea una diferencia entre pensamiento antropológico y antropología científica. Las bases más antiguas del primero se encuentran a principios de la época colonial, con los trabajos de Pedro de Alvarado, Diego García de Palacios y fray Antonio de Ciudad Real, así como con la obra del arzobispo Pedro Cortés y Larraz en 1770. En cuanto a la antropología científica, entendida como el estudio sistemático de los procesos socioculturales llevado a cabo con una metodología propia, su origen se establece a mediados del siglo XX, con los trabajos del doctor Alejandro Dagoberto Marroquín. Lara Martínez expone los principales paradigmas para el desarrollo de la antropología sociocultural en El Salvador: el de la antropología marxista, el estudio de la cultura popular tradicional, y las nuevas tendencias de finales del siglo XX y principios del nuevo milenio.

Para terminar la sección dedicada al análisis de las antropologías "propias" en América Latina, el artículo de Paz Xóchitl Ramírez Sánchez parte de una reflexión acerca de la recepción de los conceptos y métodos característicos de las antropologías dominantes en el contexto de las antropologías latinoamericanas abocadas a entender las realidades de sus propios países. El texto se enfoca en un análisis de la antropología que ha sido enseñada en la Escuela Nacional de Antropología e Historia de México desde los años treinta del siglo pasado, dando cuenta de distintas etapas e influencias, reconstruidas sobre la base de un vasto trabajo de investigación cuantitativo y cualitativo. El artículo concluye con algunas reflexiones generales sobre el presente de la antropología en México.

En la sección "Diálogos", el lector encontrará tres textos que han sido incluidos a guisa de comentarios por parte de estudiosos de otros países latinoamericanos a los siete artículos de análisis sobre las antropologías "propias" en América Latina, con el propósito de enfatizar y profundizar el diálogo entre los países del Sur, lo cual constituye uno de los principales motivos del dossier.

En su sección dedicada a la "Investigación antropológica" sobre temas diversos, esta entrega de Alteridades ofrece cuatro artículos no relacionados con el dossier. El primero es el de Marisa González de Oleaga, Ernesto Bohoslavsky y María Silvia Di Liscia en torno a un estudio del Museo de América de Madrid y se titula "Entre el desafío y el signo. Identidad y diferencia en el Museo de América de Madrid". El segundo es de Ricardo Angel Minetti y propone una visión de los cementerio desde el análisis cultural, con el título "Dona eis requiem. Los cementerios ante la mirada de la cultura". El tercero es de Miguel Ángel Aguilar Díaz, intitulado, "Del espacio al lugar: un análisis de la consolidación urbana local desde la perspectiva narrativa", y está basado en un amplio trabajo de campo en la periferia oriental de la Ciudad de México, en busca de cómo ciertas narrativas recurrentes sobre los espacios urbanos puedan ser analizadas en términos de su capacidad para generar y reproducir lugares colectivos. La sección miscelánea se cierra con el trabajo de Manuel Luis Valenzuela Marroquín: "Subalternidad y violencia política en el teatro peruano".

Es posible hallar una relación indirecta entre estos textos y el tema del dossier, ya que, vistos en conjunto, los análisis presentados en la miscelánea demuestran de forma elocuente la vastedad y variedad de campos de estudio existentes en la antropología que se hace desde el mundo iberoamericano. En cambio, como ya lo mencionamos, las reseñas que se incluyen en este número han sido explícitamente pensadas para contribuir a ilustrar aspectos relevantes del pensamiento antropológico y filosófico que se produce en nuestros países, como una manera ulterior de resaltar la trascendencia del diálogo de ideas que se desarrolla en y desde los países del Sur.

 

Angela Giglia y Esteban Krotz

Notas

1 Véase sobre la Red Centroamericana de Antropología y sus congresos, la información contenida en el portal del Consejo Superior Universitario de Centroamérica <http://www.csuca.org/index.php?option=com_content&view=category&layout=blog&id=60&Itemid=206&lang=en>. Cabe señalar que durante el VIII Congreso Centroamericano de Antropología (Tegucigalpa, 21-25 de febrero de 2011) se anunció la formación de la Red Centroamericana de Estudiantes de Antropología.

2 Una presentación del proyecto de investigación AdelA de la RedMIFA se encuentra en <www.adelaredmifa.org>.

3 Véase la convocatoria <http://www.clacso-posgrados.net/convocatorias/concurso_revistas.html> y el dictamen <http://www.clacso-posgrados.net/convocatorias/Dictamen/Dictamen_concurso_Rev_JCPortantiero09.pdf> del concurso para el premio Juan Carlos Portantiero 2009, "Contruyendo el diálogo Sur-Sur".

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