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 issue96Kessler, C. H. (2017). Apuntes sobre México. Editorial Herder, México, 175 pp., ISBN 978-607-7727-58-3Marshall, T. (2017) (Maria Luiza X. de A. Borges, trad.). Prisioneiros da Geografia. Dez mapas que lhe revelam tudo o que precisa de saber sobe política internacional. Oeiras: Saída de Emergência, 255 pp., ISBN 978-989-998-750-0 author indexsubject indexsearch form
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Investigaciones geográficas

On-line version ISSN 2448-7279Print version ISSN 0188-4611

Invest. Geog  n.96 México Aug. 2018

http://dx.doi.org/10.14350/rig.59725 

Reseñas

Ribera Carbó, E., Icazuriaga Montes, C., Fuentes Carrera, J. y Laguna, P. (Coords.) (2017). Nuevos campos de investigación en geografía. Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, El Colegio de Michoacán, Centro de Investigación en Geografía y Geomática “Ing. Jorge L. Tamayo”, México. 183 pp., ISBN Instituto Mora: 978-607-9475-64-2

Luis Felipe Cabrales Barajas* 

* Departamento de Geografía y Ordenación Territorial, Universidad de Guadalajara

Ribera Carbó, E.; Icazuriaga Montes, C.; Fuentes Carrera, J.; Laguna, P.. 2017. Nuevos campos de investigación en geografía. Instituto de Investigaciones Dr. José MaríaLuis Mora, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, El Colegio de Michoacán, Centro de Investigación en Geografía y Geomática “Ing. Jorge L. Tamayo”, México: 183p. ISBN: 978-607-9475-64-2.

¿Cómo situar esta obra dentro del actual contexto geográfico? Entiendo “Nuevos campos de investigación en geografía” mediante un esquema conceptual que resolví en 2014 cuando participé en las celebraciones del 70 aniversario del Instituto de Geografía de la UNAM.

Una de las interrogantes que estructuraron la reflexión fue ¿por qué la historia es verbalizable y la geografía no? En el lenguaje cotidiano nos referimos a historiar cuando pensamos en la evolución de un hecho, pero difícilmente decimos que hay que geografiarlo (Cabrales, 2015: 322). Don Luis González aplicó el título “El oficio de historiar” en uno de sus libros, las prensas todavía esperan que alguien envíe “El oficio de geografíar”.

Socialmente no está interiorizada la idea de entender las dinámicas territoriales que son aprehensibles, objetivables e incluso subjetivables, ello mediante un método geográfico cualquiera que este sea. El desprecio es incluso tecnológico. Cuando escribo esto Word acepta planamente historiar pero marca error en geografiar, maldito Word, maldito déficit de una disciplina que podría ayudar a entender este mundo tan cambiante que a ratos nos suena incomprensible. Gracias a la geografía institucionalizada este volumen que huele a tinta fresca hace menos árido el desierto geográfico contrastable con la selva tropical de la historia.

¿Historia versus geografía? No. Evitemos la falsa disyuntiva de las endogamias disciplinares ya que los giros que experimentan las ciencias sociales invitan a la convergencia si es que anhelamos aprehender la complejidad del planeta. Sabemos que los geógrafos estudiamos procesos espaciales que tienen una historia, corta o larga, pero historia.

En la sugerente obra En el espacio leemos el tiempo, el historiador alemán Karl Schlögel (2007: 28) sostiene que durante la etapa moderna de la ciencia se produjo una contraposición de las categorías espacio y tiempo. Va más allá al identificar el dominio del tiempo sobre el espacio lo que tradicionalmente había reducido a la geografía a un papel de sirvienta, de ciencia auxiliar, a entender el espacio como un contenedor pasivo en el que se mueven los actores históricos “el espacio parece colonizado por las ciencias sociales. Ahora se trata de dejarle volver en su ser con toda enormidad” (p. 28).

Schlögel percibe un déficit semántico para comprender el espacio y de ahí uno de los mensajes más interesantes. Opina que los conceptos para registrar el nuevo orden del mundo “todavía no han sido preparados” (p. 16), esto último es una llamada de atención para los geógrafos. El territorio mexicano y de buena parte del planeta es un hervidero, las palabras no son suficientes para aprehender científicamente lo que ocurre y menos aún para poder comunicarlo eficazmente a la sociedad. Tan delicado asunto suele dejarse en manos de los periodistas que hacen lo que pueden, no siempre bien.

Vale cuestionarse sobre las razones que explican esa supuesta pobreza lingüística para referirse a la espacialidad, pero estoy cierto que Nuevos campos de investigación en geografía se inserta en el afán por repensar algunos aspectos medulares de nuestra disciplina. Schlögel apuesta por la reinserción plena de la espacialidad, o mejor aún por el cultivo de un pensamiento conjunto “espacio, tiempo y acción”, idea que inevitablemente se asocia con la trialéctica planteada por el geógrafo Edward W. Soja.

Dicho geógrafo también considera que el espacio ha sido sometido por las ciencias sociales y que ha prevalecido la dialéctica historicidad-sociabilidad. Propone que esta sea sustituida por la trialéctica espacialidad-sociabilidad-historicidad y comenta que la espacialidad humana “se ha convertido en algo tan fundamental para entender nuestras vidas y nuestros contextos vitales como la producción social de nuestras historias y nuestras sociedades” (Soja, 2010: 184).

Un ángulo para valorar Nuevos campos de investigación en geografía es la interfase entre tradición y la postmodernidad que ha afectado al mundo, incluida la ciencia. Por ello resulta útil leer cada uno de los capítulos y acto seguido realizar un repaso transversal engarzado por preguntas clave; se trataría de identificar puentes entre los diversos textos. Leo, por ejemplo, dos aportaciones que siguen un abordaje geográfico tradicional pero al mismo tiempo dinámico, actualizador: Una lectura geopolítica del ordenamiento territorio: la vieja ciudad de Jerusalén, elaborado por Julieta Fuentes Carrera, y Geografía y petróleo en México de Martín Checa-Artasu. El primero sorprende por su capacidad para lograr la articulación de un planteamiento geopolítico con la escala urbana, casi barrial, lugar marcado por una disputa entre palestinos e israelíes y donde estos últimos han desplegado un ordenamiento territorial con tintes colonizadores. Densidad y brillantez se combinan en el texto de Martin Checa, un tratado revisionista sobre la territorialidad del petróleo. El lenguaje cartográfico en los trabajos de Fuentes y Checa resulta esencial para construir el conocimiento geográfico que efectivamente dialoga amigablemente con la historicidad y la sociabilidad.

En otro grupo de trabajos asoman perspectivas epistemológicas posmodernas. No resulta extraño que aborden temas sociales y ambientales como preocupaciones colectivas recientes. Se trata de Geografías del miedo de Guénola Capron que la autora inserta en la geografía de las emociones y cuyos antecedentes de estudio en México tienen si acaso tres lustros. La autora destaca que el miedo se ha vuelto un tema de mayor importancia en las ciencias sociales y por tanto es factible desplegar su geografía.

En la misma órbita innovadora Pascal Amphoux presenta Hacia una ecología sonora del espacio urbano. ¿Es posible una geografía urbana del espacio sonoro? Se trata de una línea de investigación que lleva alrededor de 25 años y encierra valor teórico-metodológico. Su vertebración con la geografía no se explicita lo suficiente, incluso promete la posibilidad de entender la identidad sonora de un territorio por lo que habrá que profundizar en otras lecturas dado que el autor cuenta con una generosa producción bibliográfica al respecto.

Por su parte, Derecho a la memoria, derecho a la ciudad: los conflictos políticos e identitarios de la memoria urbana en Sudáfrica, firmado por Sophie Didier, aborda el apartheid, su objeto de estudio desde una perspectiva sociológica, pero con claros coqueteos hacia la geografía urbana. Lo llamativo es el primer plano que ocupa la memoria cuyos registros tienen origen en un proceso eminentemente social pero que luego es retomado por programas de investigación e incluso resulta cooptado por organismos internacionales.

En un horizonte más difícil de clasificar se sitúa el texto de Gerardo Bocco Lo remoto de la geografía. Apuntes para una reflexión. El autor analiza y deconstruye un término geografiable y sus articulaciones con el desarrollo regional y la planeación. Por tanto, se inscribe dentro de la tarea por explorar conceptos para aprehender los procesos territoriales. El autor menciona que lo remoto es resultado de una construcción social de las pequeñas comunidades que habitan las regiones. Desde la perspectiva cultural me recordó el concepto “matria” del historiador Luis González.

Un balance telegráfico permite confirmar que la parte del título que refiere “Nuevos campos” resulta cierta. Nuevos y a veces viejos campos, pero renovados. Y la segunda etiqueta, “Investigación geográfica” se cumple, aunque con reservas, mientras que en algunos trabajos se resuelve dicho atributo en otros se delatan procesos de búsqueda de la dimensión geográfica.

Magnífica la pluma de Eulalia Rivera Carbó, dama de la geografía mexicana a quien debemos el texto introductorio. Prefiero transcribir un puñado de letras: “Los geógrafos estamos obligados a favorecer las disidencias, a recelar las ideas de aceptación general y a tener presente la ética… defendamos patrimonios colectivos. Inventemos nuevas geografías sin olvidar las viejas tradiciones. Atrevámonos a pensar el espacio con imaginación”. Celebro el brillo intelectual de Eulalia y su capacidad de liderazgo para realizar investigaciones colectivas de las que emanan buenos libros. También recuerdo gratamente a Silvana Levi Levi a quien fue dedicado el presente libro. Manos a la obra, a seguir geografiando el mundo.

REFERENCIAS

Cabrales Barajas, L. F. (2015). Geografíar el mundo, debates teóricos recientes desde una mirada latinoamericana. En J. O. Moncada y Á. López López, 70 años del Instituto de Geografía. Historia, actualidad y perspectiva (pp. 320-350). México: Universidad Nacional Autónoma de México. [ Links ]

González, L. (1995). El oficio de historiar. México: Clío, El Colegio Nacional. [ Links ]

Schlögel, K. (2007). En el espacio leemos el tiempo. Sobre historia de la civilización y geopolítica. Madrid: Ediciones Siruela. [ Links ]

Soja, E. (2010 [1999]). Tercer espacio: extendiendo el alcance de la imaginación geográfica. En N. Benach y A. Albet, Edward W. Soja. La perspectiva postmoderna de un geógrafo radical (pp. 181-209). Barcelona: Icaria. [ Links ]

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