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Investigaciones geográficas

Print version ISSN 0188-4611

Invest. Geog  n.78 México Aug. 2012

 

Reseña

 

Carrera, M. M. (2011), Traveling from New Spain to Mexico: Mapping Practices of Nineteenth–Century Mexico

 

Karina Busto Ibarra*

 

Duke University Press, Durham & London, 325 p., ISBN 978–0–8223–4976–1

 

* El Colegio de México

 

En su libro Traveling from New Spain to Mexico: Mapping Practices of Nineteenth–Century Mexico, Magali Carrera nos invita a acompañarla en un viaje de la Nueva España al México independiente, cuyo objetivo es analizar cómo se configuró la nación mexicana. La autora lo hace a través de una óptica novedosa y original, pues centra su atención en el estudio de prácticas cartográficas, de representación espacial y de la formación de una imagen del territorio, considerando no sólo la integración de mapas, sino también otras formas de expresión artística como la pintura, la litografía o la fotografía.1

En su introducción, que constituye un marco teórico sólido, la autora define los elementos conceptuales que le permitirán desarrollar su investigación: se trata de preceptos provenientes de la historia del arte, la historia de la cartografía y la cultura visual. Como temas eje del trabajo, se consideran en su conjunto para analizar cómo visualmente se formó una entidad coherente llamada primero Nueva España y después México.

Para Magali Carrera, la conexión entre estas temáticas ocurre porque los mapas, al igual que otras artes visuales, comparten el mismo contexto cultural. En este sentido, la autora sigue las propuestas de Brian Harley, para quien los mapas no reflejan un realidad meramente geográfica, sino que son perspectivas del mundo al momento de su elaboración y medición (Harley, 2005). Es decir, los mapas responden a una realidad sociopolítica e histórica específica (p. 6).

Por su parte, la cultura visual del siglo XIX experimentó innovaciones tecnológicas importantes, con la aparición de la litografía y la fotografía, que propiciaron otras formas de manifestación visual como los álbumes, las exhibiciones, publicaciones periódicas, los museos y las ferias internacionales.2 Así, el planteamiento central de Magali Carrera es que México se desarrolló como una nación no sólo a través de la Independencia o de la modernización de sus estructuras políticas y económicas, sino también mediante imágenes que permitieron a los espectadores –extranjeros y nacionales– reconocer su identidad (p. 17).

A raíz del descubrimiento del continente americano, era imperante la necesidad de ubicarse físicamente en el espacio; pero el contenido natural y cultural de los lugares debía ser fabricado. Para explicar cómo ocurrió dicha fabricación por parte de los europeos, la autora analiza las prácticas cartográficas y de representación espacial de la Nueva España por parte de franceses, daneses e ingleses del siglo XVI al XVIII (capítulo 1), y de los españoles en el mismo periodo (capítulo 2).

Al analizar la cartografía europea no española, Carrera se interesa por mostrar aspectos de la imagen que se proyectaba en los mapas respecto al Nuevo Mundo. Ejemplo de ello es el uso de figuras alegóricas femeninas para representar el continente americano y la Nueva España, o la idea de una naturaleza abundante, habitantes salvajes y culturas primitivas. Es decir, había un contenido y significado imaginados. Por ello, más que examinar la cartografía en sí misma, la autora se enfoca en las imágenes discursivas asociadas a los mapas que aparecen en las portadas o en los márgenes, mismas que se volverían a encontrar en las representaciones visuales de fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX.3

Por otro lado, los intereses cartográficos de España respondían más bien a razones políticas y administrativas, por lo que sus mapas se centraban en la búsqueda de exactitud en las cartas náuticas y en la recopilación de información para conocer sus territorios americanos. Hacia fines del siglo XVIII, el Theatro Americano, de José Antonio de Villaseñor y Sánchez, la aparición de los cuadros de casta, donde se apreciaba la estratificación social de la Nueva España, y el descubrimiento de monolitos como la piedra del sol y la 'Coatlicue', fueron algunos de los principales componentes en la formación de una identidad de la Nueva España.

A principios del siglo XIX surgió otro tipo de práctica de representación del territorio: los relatos de viajeros extranjeros en México (capítulo 3). Como testigos oculares de los sitios que visitaron, sus escritos tuvieron un impacto en la proyección de México en el exterior. Magali Carrera nos indica que los textos e ilustraciones de las publicaciones de los diversos viajeros que visitaron la Nueva España/ México tuvieron como resultado una intensificación visual (p.107).

En este capítulo la autora dedica una mayor atención al viaje de Alexander von Humboldt, quien permaneció doce meses colectando datos geográficos, demográficos, de recursos naturales, y además elaboró mapas exactos de la Nueva España. La influencia de su obra en las siguientes décadas fue excepcional, y sus mapas e imágenes fueron adoptados en otras publicaciones más adelante. Lo mismo ocurrió con otros textos de viajeros, entre ellos, William Prescott, que si bien no visitó México, su obra Historia de la Conquista de México, fue ampliamente difundida y conocida en múltiples países.4

Para Magali Carrera, la diferencia fundamental entre la cartografía de los siglos previos y los escritos de las primeras décadas del siglo XIX es que los viajeros mostraban con ilustraciones a la gente, sus costumbres, sus ruinas, arquitectura y paisajes, y sus obras tuvieron una mayor circulación. Con esto proyectaban una imagen del territorio novohispano, en la cual cada vez era más tangible la existencia de una identidad cultural que reflejaba un incipiente nacionalismo.

Después de los viajeros, Magali Carrera analiza el surgimiento de una imaginería nacionalista de México entre 1810 y 1860 (capítulo 4). La autora distingue los principales elementos visuales surgidos a raíz del proceso independentista y cómo éstos ayudaron a forjar una imagen del territorio nacional. La virgen de Guadalupe, por ejemplo, se convirtió en un temprano discurso nacionalista en la formación de México. Más adelante se crearon el Museo Nacional, la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, y ocurrió una proliferación de la cultura impresa –con la publicación de periódicos y revistas–, alentada por el uso de la litografía, el daguerrotipo y la fotografía.

Además de lo anterior, la historia y la geografía fueron indispensables en este proceso de construcción nacional; era imprescindible la formación de un nuevo discurso que planteara un pasado desligado de España. Por ello, en las siguientes páginas, Magali Carrera estudia el desarrollo de la cultura visual decimonónica, con un fuerte énfasis en la obra cartográfica de Antonio García Cubas, la cual divide en dos periodos: 1850–1880 (capítulo 5) y 1880–1911 (capítulo 6). En primer lugar, la autora examina detalladamente el Atlas geográfico, estadístico e histórico, de 1858, en el que García Cubas retoma elementos de otras tradiciones cartográficas, pero también incorpora imágenes y enfatiza las estrategias de representación visual (p. 148).

Compuesto por 32 mapas, el Atlas de 1858 presenta un cuadro geográfico y estadístico de la República Mexicana, la Carta general de la República Mexicana, 29 mapas individuales de estados y territorios, el cuadro histórico geográfico de la peregrinación de tribus aztecas y, al final, la noticia cronológica de reyes antes de la conquista y gobernantes. Los mapas contienen información de límites, topografía, ríos, montañas, ciudades, pueblos, y aparecen rodeados de datos estadísticos como demografía, recursos naturales y comercio.

Durante el régimen porfirista, la producción y el consumo de la cultura visual se expandió, pero también la narrativa histórica nacionalista; ejemplo de ello son los trabajos de Manuel Rivera Cambas, Mexico pintoresco, artístico y monumental, publicado en 1880–1883, y de Vicente Riva Palacio, México a través de los siglos, 1883–1890. El primero representa el progreso de la nación a través de sus monumentos, gente y eventos; el segundo conforma una historia nacional, con representación de historia social, económica, política, intelectual y moral de México.

A estas dos obras de gran envergadura se suma la publicación de García Cubas del Atlas pintoresco e histórico de los Estados Unidos Mexicanos, en1885, la cual viene a formar parte sustancial de la construcción de la nación. Este Atlas, compuesto de 13 páginas, cada una con un mapa temático de México, contiene información estadística en cuadros y gráficas, con imágenes pequeñas alrededor, retomando ilustraciones del siglo XVIII y de viajeros del siglo XIX. La autora describe cada una de las cartas que comprenden el Atlas, con énfasis en los elementos visuales, cuyas reproducciones de gente, lugares y objetos constituyen una representación holística de la nación.

Si bien Magali Carrera centra su atención en los Atlas de García Cubas de 1858 y de 1885, también analiza con menor detalle otras de sus obras.5 A pesar de que no lo hace desde la óptica cartográfica, sino desde la perspectiva de la narrativa visual, la autora logra demostrar la relevancia que sus proyectos tuvieron en la construcción de la nación.6

El último capítulo del libro se presenta a modo de conclusión. En él, Carrera examina brevemente los festejos del centenario de la independencia de México organizados por el gobierno de Porfirio Díaz, tales como los desfiles, las exhibiciones en museos, las publicaciones alusivas a la conmemoración. Para la autora se trata de la culminación de un proceso de formación de la nación mexicana, en donde los actores sociales de todos los estratos actúan como observadores y observados, con un sentido de pertenencia a una nación, con una historia común. Aquí el México auténtico –y ya no el imaginado– finalmente se materializó.

En este viaje de Nueva España a México, Carrera logra persuadirnos de la importancia de la cultura visual en la construcción de la Nueva España y México. Lo hace a través de sus diversos y profundos análisis cuidadosamente articulados, pero también mediante la incorporación de imágenes de mapas, atlas, dibujos, portadas de libros, litografías y fotografías, recopilados en diversos acervos de México, España y Estados Unidos.

Tras una atenta lectura de Traveling from New Spain to Mexico, el lector notará que se encuentra frente a un texto complejo, con multitud de referencias y análisis que conectan la evidencia empírica con la discusión teórica. También se percatará de que el libro es un viaje en sí mismo, un ir y venir entre imágenes creadas en distintos momentos históricos que se fueron complementando para otorgar un contenido concreto a la nación mexicana.

Es indudable que este texto será de gran valor en los círculos académicos de México y Estados Unidos. Magali Carrera, desde su formación como historiadora del arte, ha construido un puente entre geógrafos e historiadores (del arte, de historia cultural, social o política), que puede ser aprovechado para el intercambio de opiniones, y al mismo tiempo para fomentar el debate en torno a los resultados que ofrece la aplicación de metodologías de distintas disciplinas en un solo estudio.

 

REFERENCIAS

Busto Ibarra, K. (2005), Craib, R. (2004), Cartographic Mexico. A history of State fixations and fugitive landscapes, Duke University Press, Durham, en Investigaciones Geográficas, Boletín, núm. 56, Instituto de Geografía, UNAM, México, pp.169–171.         [ Links ]

Harley, J. B. (2005), La Nueva Naturaleza de los Mapas, Ensayos sobre la historia de la cartografía, Fondo de Cultura Económica, México.         [ Links ]

Olivares Sandoval, O. (2012), Rivadeneira Velásquez, R. (2010), Macrocosmum carto–graphica. El arte de la cartografía (Notas de clase, diez), Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Artes, Bogotá, en Investigaciones Geográficas, Boletín, núm. 77, Instituto de Geografía, UNAM, México, pp. 136–137.         [ Links ]

Pérez Benavides, A. C. (2007), 'Actores, escenarios y relaciones sociales en tres publicaciones periódicas mexicanas de mediados del siglo XIX', en Historia Mexicana, Vol. 56, No. 4, México, pp. 1163–1199.         [ Links ]

Tenorio Trillo, M. (1998), Artilugio de la nación moderna. México en las exposiciones universales, 1880–1930, Fondo de Cultura Económica, México. Karina Busto Ibarra El Colegio de México        [ Links ]

 

NOTAS

1No existe un término en castellano que abarque el concepto de 'Mapping practices' utilizado por la autora. En este libro, dicho concepto incluye a la cartografía, pero también otros elementos visuales que permiten trazar y representar lo que hoy es México. Por ello en esta reseña se utilizan diversos términos que se acercan a la noción de 'Mapping practices'.

2 Otros estudios como el de Amada Carolina Pérez Benavides enfatizan la importancia de las publicaciones periódicas decimonónicas para la construcción de la nación (Pérez, 2007). El libro de Mauricio Tenorio Trillo sobre México en las exposiciones universales se desarrolla en este mismo sentido (Tenorio, 1998).

3 Los principales mapas que la autora menciona y analiza son el de Abraham Ortelius (Theatrum Orbis Terrarum, 1570), Gerard Mercator, (Atlas sive cosmographicae, 1595), Cornelius y Joan Blaeu (America Nuvo Tabula, 1638), Jan van der Straet (America, 1638), y Nicolas Sanson, (L'Amerique Septentrionale divisée en ses principales parties, 1674).

4 La autora analiza además las obras de Claudio Linati, Kart Nebel, Jean–Frédéric Waldeck, Pedro Gualdi, John Lloyd Stephens y Frederich Catherwood, Corydon Donnavan y John Disturnell, y Karl Sartorius.

5 Otros autores como Raymond B. Craib han reivindicado la obra de García Cubas en el contexto de la formación de la nación, en particular el Atlas de 1858, que constituyó un aporte significativo al mostrar la imagen de un territorio unificado (Busto, 2005). En este sentido, los trabajos de Craib y de Carrera son complementarios porque, desde ópticas distintas, estudian la cartografía mexicana del siglo XIX para explicar el complejo proceso de construcción nacional.

6 Un libro reciente para el caso colombiano sugiere una línea de investigación similar a la de Magali Carrera, donde la cartografía se estudia desde la perspectiva de la imagen, y se vincula a los estudios visuales, de cultura material y la historia social (Olivares, 2012).