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Investigaciones geográficas

Print version ISSN 0188-4611

Invest. Geog  no.78 México Aug. 2012

 

Reseñas

 

Doherty, G. (ed.; 2010), New Geographies 3. Urbanism of color

 

Esteban King Álvarez*

 

Harvard University Press, Hong Kong, 184 p., ISBN 978–1–934510–26–2

 

* Facultad de Filosofía y Letras Universidad Nacional Autónoma de México

 

El tercer número de la ambiciosa publicación New Geographies –anuario producido por la Harvard Graduate School of Desing (GSD)–1 se centra en el estudio del color en la ciudad. El objetivo del volumen es llevar el color al centro de las deliberaciones sobre el entorno urbano para repensar la manera en que se entienden las ciudades.2

Los veintinueve textos que conforman este número contienen planteamientos sobre la espacialidad, identidad, relatividad e instrumentalidad del color en relación con la ciudad. La espacialidad, según explica el editor, se refiere a la manera en que el color crea espacios; la identidad, a las identidades que genera; la relatividad –haciendo eco de la teoría del color de Josef Albers– a la interacción e interrelación de los objetos y colores en el espacio urbano; y la instrumentalidad, por último, a la puesta en práctica de programas y proyectos que reflexionan sobre el color desde y para el diseño y la planeación del espacio.

Para lograr abarcar todas estas perspectivas se utiliza un interesante acercamiento multidisciplinario: entre sus autores encontramos arquitectos, ingenieros, activistas sociales, poetas, literatos, diseñadores, filósofos, urbanistas, antropólogos, biólogos, documentalistas, teóricos de la comunicación e historiadores. Asimismo, los textos reflejan una amplia variedad de acercamiento y preocupaciones. Son estudios de caso donde se ha implementado el color como parte del mejoramiento de áreas urbanas; también, discusiones teóricas sobre el cine, la luz y el color en la arquitectura; proyectos de diseño del paisaje, intervenciones artísticas y estudios de corte históricos, entre otros.

Dentro de esta sorprendente multiplicidad de temas, encontramos algunas preocupaciones que se repiten de un texto a otro. La más frecuente aborda el problema de cómo se puede mejorar la experiencia urbana a partir del color. A este respecto, resultan particularmente valiosas las aportaciones de los arquitectos y diseñadores, quienes en sus textos utilizan sus propios proyectos para ejemplificar los puntos a los que quieren llegar. Tal es el caso de Petra Blaisse, del grupo Inside Out, quien se interesa por la interacción entre la arquitectura y el ambiente en espacios determinados. El uso del color plantea diferentes problemas cuando se trata de diseñar conjuntos habitacionales, reclusorios, museos o embajadas. También Alex Krieger, quien se define como un arquitecto que 'defiende el uso de los colores', llama la atención sobre su utilidad práctica en tipos particulares de construcción, como los bancos o los hospitales.

En 'Color and the city', Ricky Burdett y Adam Kaasa hacen un breve recuento de la resistencia que tuvo la arquitectura moderna hacia el color y del fuerte influjo que ésta ha tenido hasta nuestros días. El arquitecto Bruno Taut, en 1927, rompió con el orden y la sobriedad arquitectónica de la exhibición Weissenhofsiedlung, celebrada en Stuttgart, al edificar casas con un estilo colorido y vibrante que rompían con la uniformidad y ligereza del estilo internacional.

Más de medio siglo después, Edi Rama, el artista, que devino alcalde de la ciudad de Tirana lanzó un programa para pintar los edificios de la ciudad con diversos motivos cromáticos para producir nuevos espacios que permitieran regenerar las relaciones sociales, afectadas durante las últimas décadas del gobierno comunista. En su proyecto, el color no significaba (como había sido para Le Corbusier) un elemento arquitectónico más; por el contrario, era una herramienta para reestablecer y reordenar el espacio de las relaciones sociales. En el mismo artículo, estos autores exponen varios ejemplos de ciudades latinoamericanas, particularmente el caso chileno, donde el color ha sido utilizado como una forma de apropiación y regeneración de la vivienda y el espacio urbano. La conclusión es contundente: el color sí importa, es lo que está posibilitando el reestablecimiento de espacios ciudadanos en poblaciones marginadas.

Si bien el urbanismo no ha entrado de lleno al estudio de color, los artistas, desde tiempo atrás, se han sentido mucho más cómodos con su uso, esa es la razón por la que sus contribuciones al volumen son particularmente interesantes. El colombiano Carlos Cruz–Diez presenta sus propias intervenciones urbano–cromáticas como una manera de romper con la automatización del ciudadano actual: utiliza el color para resquebrar lo cotidiano y hacer reflexionar al habitante sobre su entorno. El artista Olafur Eliasson, por su parte, presenta algunos de los experimentos que ha realizado para observar cómo afecta el color a la percepción urbana. Estos ejercicios guardan una fuerte relación con otras prácticas artísticas contemporáneas que, en el caso mexicano, han explorado profusamente Francis Alys (2006) y Melanie Smith (2006).

El cruce interdisciplinario de la revista aparece también en el artículo de Jesse Shapins, 'Urban imaginaries, Stadtblind, and the colors of Berlin: intervening in the realm of perception, initiating urban transformation'. El proyecto de Shapins combina el arte experimental, diseño urbano e investigación etnográfica. Su finalidad es generar dispositivos para 'desfamiliarizar' la ciudad, con el objetivo de repensarla y reimaginarla. Basados en el método de 'desfamiliarización' del formalista ruso Viktor Shklovasky, los integrantes del grupo aprovechan el arte no como vehículo de expresión, sino como táctica para producir nuevas formas de entendimiento a través de las propiedades únicas que ofrece la estética. Partieron de la premisa de que Berlín se veía continuamente de manera ciega, por lo que buscaron volver a hacer visible lo que la cotidianidad vuelve invisible. Así, a través de exhibiciones donde se utilizan mapas, imágenes, textos y bloques de color, elaborados con base en las concentraciones cromáticas de fotografías que fueron tomadas de diversos puntos de la ciudad, se intenta presentar una nueva percepción de la metrópoli.

El color, en este sentido, se presenta como un elemento para pensar críticamente la ciudad. Más aún, el color tiene implicaciones políticas, y utilizado correctamente, posee un potencial democrático.

El color tiene una presencia sobre y más allá de los edificios, la gente, los espacios y los artefactos que hacen una ciudad. Este volumen es sin duda un valioso incentivo para considerarlo mucho más seriamente tanto en los estudios como en la planeación y el diseño urbanos. Además, se advierte que la geografía es capaz de pensar en conjunto los aspectos de organización económica y política con las dimensiones estéticas de la ciudad. Combinado con exploraciones antropológicas y artísticas, el color es un elemento que sirve para crear lazos entre comunidades diversas dentro de una ciudad y explorar planes que consideren, como quería Jane Jacobs (2011) a los habitantes de la ciudad desde una perspectiva que pone énfasis en el análisis a nivel de la calle y toma en cuenta la vivencia cotidiana.

Al final del volumen, queda claro que analizar el color en la ciudad nos lleva a pensar modos alternativos de ver y de ser. Por ello, una tarea impostergable que se pone sobre la mesa es la de comenzar a construir un vocabulario sobre el color que sea útil para el ámbito del urbanismo y la geografía.

 

REFERENCIAS

Alys, F. (2006), A story of deception, Fundación Eduardo F. Constantini, Buenos Aires.         [ Links ]

Gage, J. (1999), Color and Culture. Practice and meaning from antiquity to abstraction, California, The University of California Press.         [ Links ]

Jacobs, J. (2011), Muerte y vida de las grandes ciudades, Capitán Swing Libros, Madrid.         [ Links ]

Porter, T. and B. Mikellides (1976), Color for architecture, Van Nostrand Reinhold, New York.         [ Links ]

Smith, M. (2006), Ciudad espiral y otros placeres artificiales, A & R Press, México.         [ Links ]

 

NOTAS

1 Omar Olivares, en este mismo volumen de Investigaciones Geográficas, examina el número 4 de New geogrpahies. Nos ha parecido importante mostrar la continuidad de esta serie como programa de investigación.

2 Los estudios más complejos y elaborados sobre el tema del color en la cultura son los que ha realizado, desde varios años, Gage (1999). En la arquitectura, el polémico estudio de Porter y Mikellides (1976) representó un parteaguas dentro de la disciplina. En el urbanismo, en cambio, hay un vacío mayor sobre estudios dedicados al color.