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Investigaciones geográficas

Print version ISSN 0188-4611

Invest. Geog  no.78 México Aug. 2012

 

Reseñas

 

Oliveira, F. R. de y H. Mendoza Vargas (coords.; 2010), Mapas de Metade do Mundo, a cartografia e a construção territorial dos espaços americanos, séculos XVI a XIX/Mapas de la Mitad del Mundo, la cartografía y la construcción territorial de los espacios americanos, siglos XVI al XIX

 

Maria–Aparecida Lopes*

 

Centro de Estudos Geográficos, Universidade de Lisboa e Instituto de Geografía, UNAM, Lisboa, 463 p., ISBN 978-972-636-200-5

 

* California State University, Fresno

 

Mapas de la mitad del mundo. La cartografía y la construcción territorial de los espacios americanos. Siglos XVI al XIX, es el libro más reciente que coordinan Francisco Roque de Oliveira, del mundo luso–parlante y Héctor Mendoza Vargas. Esto no es un detalle menor, ya que los organizadores de la obra hicieron un esfuerzo evidente por incluir trabajos sobre Iberoamérica, con vistas a ofrecer al lector un compendio geográfico diverso, respetando además las lenguas en las que los artículos fueron originalmente escritos. Pese a la ventaja que luso e hispano–parlantes compartimos (pues se pueden leer ambos idiomas sin mayor problema), se ha usado muy escasamente esta ventaja en nuestro beneficio. Son raras las obras bilingües y por motivos que rebasan –y mucho– los límites de esta reseña, conocemos muy poco de nuestras realidades. Afortunadamente este libro supera estas limitaciones con creces.

Dividido en cuatro partes, presenta aportes novedosos relativos a la cartografía iberoamericana entre los siglos XVI y XIX. La primera parte, que lleva por título 'Las fuentes y la reflexión filosófica e histórica', examina las condiciones teórico–metodológicas del proceso de elaboración de mapas. Raquel Urroz y Héctor Mendoza Vargas identifican y analizan las diferentes tendencias analíticas que guiaron a la cartografía mexicana, desde los tiempos coloniales hasta el siglo XIX. En el mismo sentido, Thomas Hillerkuss y Elizabeth del Carmen Flores Olague en un capítulo sobre Nueva Galicia, y Beatriz Piccolotto Siqueira Bueno en otro sobre Brasil, resaltan la importancia de estudiar los mapas como fuentes históricas considerando su dimensión estética y textual. En el último capítulo de esta parte, Francisco Roque de Oliveira describe la trayectoria de Jaime Cortesão en Brasil entre 1944 y 1950, periodo en el cual, el 'mais geográfico dos historiadores portugueses' impartió una serie de cursos sobre la formación territorial brasileña en el Ministério de Relações Exteriores do Brasil (Itamaraty). Estos cursos y las publicaciones que les sucedieron fundaron las bases de la cartografía histórica brasileña.

Los dos primeros capítulos de la segunda parte del libro, identificada como 'Los desafíos de la mirada', describen con lujo de detalle la sobreposición de patrones mesoamericanos y europeos en la confección de mapas de la Nueva España en el siglo XVI. Las das últimas contribuciones analizan un tema recurrente de los estudios históricogeográficos brasileños: la forma como las áreas de frontera, denominadas sertões, fueron descritas e incorporadas al territorio colonial en el siglo XVIII, contexto en el cual la expansión de la economía minera obligó a la corona portuguesa a intentar establecer un mayor control sobre estos espacios y sus habitantes.

La tercera parte del libro, intitulada 'Entre las tensiones territoriales y las noticias de Iberoamérica', reúne estudios que abordan diferentes áreas de Iberoamérica a lo largo de un contexto cronológico amplio. A partir del análisis de la obra Geografía y Descripción Universal de las Indias de Juan López de Velasco, Alejandra Vega Palma analiza 'la escritura cartográfica' del autor centrando atención en el caso del Perú. En otro ensayo, Omar Moncada trata los territorios españoles al norte del continente, más precisamente a la expedición que Miguel Constanzó realizó a California en 1767.

La preocupación por conocer territorios fronterizos es especialmente importante en zonas de escaso control territorial, tal como recuerda Mário Clemente Ferreira en su estudio acerca de las representaciones geográficas de los territorios portugueses y españoles al sur del continente americano durante el periodo colonial. Ya en el siglo XIX, en el proceso de construcción de los Estado–nación americanos, la producción de notas, compendios y estadísticas nacionales fueron instrumentos fundamentales que los jóvenes Estados utilizaron para demarcar el control sobre sus territorios. A partir del estudio de las Noticias Estadísticas de la Huasteca potosina, Ricardo Fagoaga Hernández describe este proceso en el México decimonónico. Tan importante como demostrar conocimiento acerca de los atributos físicos de una región es el proceso de 'nombramiento' de una determinada área y el uso geopolítico de topónimos. Los dos últimos capítulos de esta sección discurren acerca del papel de los topónimos en la construcción del 'imaginario geográfico' en Brasil y en la Patagonia argentina en el siglo XIX.

En el ámbito de la formación de las identidades nacionales, los atlas escolares también fueron instrumentos que los gobiernos utilizaron para avanzar una determinada agenda geopolítica. Así lo presenta Valéria Trevizani Burla de Aguiar, a partir de su estudio del Atlas do Império do Brazil de Candido Mendes de Almeida publicado en 1868. Según la autora, esta obra enfatiza temas relativos a las fronteras internacionales brasileñas al igual que nociones acerca de la unidad nacional con acento en la geografía política de las provincias.

La última parte del libro, 'El horizonte amplio', se centra en la cartografía náutica y la relación entre ésta y las intenciones geopolíticas de naciones que pretenden asegurarse un territorio o bien establecer hegemonía sobre una determinada área. En 'Exploraciones náuticas en la costa del Pacífico mexicano. Cartas y derroteros de la segunda mitad del siglo XIX', Karina Busto relata que a partir de la fundación de la United States Hydrographic Office en 1830, paulatinamente Estados Unidos fue remplazando a Europa en la producción de conocimiento sobre la costa del Pacífico mexicano. Asimismo, por medio de los trabajos llevados a cabo por dicha repartición, Estados Unidos buscaba establecer conocimientos básicos que le permitiera incrementar la defensa militar al igual que fomentar el comercio en una región relativamente poco explorada.

Este libro demuestra la alianza estratégica entre dos universidades para unir sus cualidades académicas y técnicas, y entregar una obra que debe ser de interés de geógrafos e historiadores, ya que a lo largo de él los autores hacen hincapié en la relación interdisciplinaria entre ambos campos de conocimiento, en especial cuando se trata de estudiar producciones cartográficas del pasado. Además, varios capítulos cuestionan algunos paradigmas y proponen otros, por ejemplo, cuando insisten en la necesidad de conocer los territorios, no como entidades fijas sino como procesos en construcción. Dicho acercamiento metodológico supone que los mapas, así como cualquier vestigio del pasado, deben estar sujetos a un riguroso escrutinio analítico en el cual, por ejemplo, lo que nuestra mirada considera un 'error' técnico habla –y mucho– de un determinado contexto epistemológico. En este caso, el potencial de los mapas como fuente histórica no está determinado por su nivel de precisión técnica, sino por su capacidad de ser otra ventana hacia el pasado que combina texto e imagen.