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Investigaciones geográficas

versão impressa ISSN 0188-4611

Invest. Geog  no.77 México abr. 2012

 

Notas y noticias

 

Geografía crítica: territorialidad, espacio y poder en América Latina. Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Externado, Bogotá, 27 al 30 de septiembre de 2011

 

Blanca Rebeca Ramírez Velázquez

 

Universidad Autónoma Metropolitana–Xochimilco

 

En septiembre del 2011, la red de Geografía Crítica de Raíz latinoamericana (GeoRaizAL) de la Universidad de Externado, convocó, junto con el grupo ESTEPA (espacio, tecnología y participación) de la Universidad Nacional en Bogotá, Colombia, al seminario internacional "Geografía crítica: territorialidad, espacio y poder en América Latina". La invitación a participar en dicho evento llegó a tan solo unos días de regresar de la 6ª Conferencia Internacional de Geografía Crítica desarrollada en Fráncfort del Meno (Frankfurt am Main) en agosto del mismo año (Ramírez, 2011:154–157). La participación en este seminario me motivó por dos razones: primera, tener un acercamiento directo con un grupo que inició trabajos en la Universidad Nacional de Colombia a partir del intercambio entre profesores y alumnos, lo que dio origen a grupos de trabajo estudiantiles que interactuaron con otras agrupaciones latinoamericanas de geografía y de ciencias sociales; y segundo, por la relación con grupos que en el fondo tienen objetivos comunes: generar una geografía diferente de la que tradicionalmente se ha implantado en las aulas y en la práctica profesional, para construir un mundo más equitativo contendiendo de manera diversa y diferente con las desigualdades sociales generadas hasta el momento.

GeoRaizAL es una asociación que tiene como objetivo fundamental consolidar a mediano plazo una perspectiva de la geografía de los pueblos latinoamericanos, tratando de dar una respuesta a la herencia eurocéntrica con la que se ha desarrollado este conocimiento en América Latina, proceso que se ha incrementado en los últimos años a partir del predominio de la llamada globalización e internacionalización del conocimiento. Con su propuesta de generar una Geografía Crítica de Raíz Latinoamericana tratan de construir una "práctica decolonial, que reconozca que entre cada mestizo hay un indígena oprimido y que en su liberación radica el potencial de transformación". Con ello se trata de revalorar el conocimiento indígena latinoamericano, entre otros que existen en la base geográfica, como una forma epistemológica "oprimida pero no vencida", y reconocida a partir de los movimientos sociales indígenas, campesino, afro y obreros del continente con quienes tienen vínculos estrechos que marcan el trabajo que realizan en su geografía (www.georaizal.org).

Estas posturas y objetivos se fueron tejiendo a lo largo de varias actividades y encuentros desarrollados desde 2002, realizadas en diferentes partes de América Latina a partir de la iniciativa del grupo colombiano. Como resultado de estos encuentros se han generado ya lazos estrechos, no sólo entre los geógrafos sino con historiadores, antropólogos y sociólogos, lo que ha permitido consolidar una red que intenta construir una Geografía latinoamericana propia, así como estrechos vínculos con las ciencias sociales que sean también del continente.

A partir de este trabajo, en 2010 se desarrollaron ya las primeras Jornadas de Geografía Raizal, que dio origen a la Red de Geografía Crítica de Raíz Latinoamericana, inscrita en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Externado en Colombia, donde algunos de los estudiantes ya laboran como docentes e investigadores, y que, junto con el grupo ESTEPA de la Universidad Nacional de Colombia, quienes han trabajado con temas como paisaje, SIG participativo y ecología política, se dieron a la tarea de organizar el seminario arriba mencionado, efectuado del 27 al 30 de septiembre del 2011. El objetivo fundamental, contar con elementos que les permitan, en el mediano plazo, consolidar una perspectiva latinoamericana "de la geografía de nuestros pueblos" (Ibid.). Para lograrlo, se hizo un llamado a especialistas para reflexionar sobre el papel de la geografía y las ciencias sociales latinoamericanas en los procesos de transformación social que permitan, a su vez, fortalecer el conocimiento geográfico como ciencia y práctica social para la comprensión y transformación de las desigualdades sociales, y comprender la geografía en su dimensión política, consolidando teorías, metodologías y estrategias que permitan fortalecer esta ciencia.

El progreso del seminario estuvo enmarcado en una intensa actividad política que se desarrollaba entre los estudiantes latinoamericanos a partir de las movilizaciones de los estudiantes chilenos que demandan una reforma educativa y mayor apoyo para la educación pública en su país. En Colombia hubo manifestaciones solidarias para este movimiento, expresadas en el simulacro de bombas lanzadas en sus mítines, lo que daban al ambiente un dejo de movilización intenso en el campus universitario; esto provocó cierta incertidumbre al desarrollo del encuentro en la Universidad Nacional, ante la posible amenaza de cierre en cualquier momento.

En concreto, para el trabajo del seminario se contó con dos sedes: la Universidad Nacional de Colombia y la de Externado, en donde se llevaron a cabo las actividades del último día. La inscripción fue gratuita y el encuentro estuvo abierto a estudiantes, investigadores, organizaciones y movimientos sociales interesados en el tema. El funcionamiento se propuso a partir de dos instancias paralelas y a la vez complementarias; por un lado, las conferencias abiertas que se desarrollaron con invitados especiales alrededor de cinco ejes de discusión, organizados en las siguientes mesas: Geografía crítica latinoamericana: territorialidad, espacio y poder; Herramientas de representación y gestión del territorio: SIG participativo y cartografías; Ordenamiento territorial para la vida y Ecología política. Por el otro, un taller de participación con el fin de generar propuestas para consolidar la red de Geografía Crítica de Raíz Latinoamericana a partir de las discusiones y las exposiciones que se efectuaron en las mesas antes mencionadas.

Con el avance de estas mesas y con las preguntas generales que guiaron las reflexiones, se organizaron las presentaciones para el final de la discusión. Las preguntas que sobresalieron fueron: ¿qué se entiende por geografía radical y crítica en los diversos países de América Latina y cuáles son las principales debilidades que presentan?; ¿cuáles deberían ser las problemáticas centrales de una geografía radical y crítica de raíz latinoamericana?; ¿cómo radicalizar y generar una geografía crítica desde la geografía física?; ¿cuáles son los aportes del feminismo y la perspectiva de género?; ¿en qué ámbitos debemos desarrollar acciones para el cambio social?; ¿qué vínculos pueden explorarse entre la emergencia espacial en las ciencias sociales, la globalización y el ajuste geopolítico del capitalismo mundial?; ¿es posible un diálogo entre el norte y el sur y cuáles son sus potencialidades?; ¿cuál es el vínculo entre academia y movimientos sociales?; ¿cuál es el papel de la teoría en el cambio social?; ¿educación popular, ciencias sociales y geografía?; ¿cuáles son las mejores formas de seguir con este trabajo y cuáles serían las maneras de lograr financiamiento?

Como se puede apreciar, las preguntas marcan en sí mismas una vasta y completa agenda de tareas que no se adscriben a un solo rubro sino que son de corte académico teórico–práctico, pero también de índole geopolítica y de política, que requieren de la consolidación de una estrategia bastante amplia y diversa para ponerse en marcha. Si bien el quehacer desarrollado hasta el momento es de gran utilidad, son varias las estrategias requeridas para el trabajo futuro que permita implementarlas. Ese fue el objetivo fundamental del encuentro, retomar algunas discusiones que proporcionaran elementos fundamentales para la agenda de trabajo que se pretende organizar.

A partir de un total de 23 exposiciones, cada una de las cinco mesas contó con un comentarista al final de las presentaciones, cuya función era rescatar los ejes centrales que debían ser discutidos en la sesión plenaria. La mayoría de los expositores eran colombianos; uno de Brasil, una de México, una de Argentina, un colega de la State University de Nueva York, dos de la Universidad de Twente en Holanda, uno de la Universidad de North Carolina y una más de la Universidad de British Columbia en Canadá. Aproximadamente el total de asistentes fue de 250 personas, en su mayoría colombianos, quienes interactuaron con los ponentes. Sin embargo, fue sorprendente ver la manera como a través de videoconferencias, el seminario era transmitido en todas sus sesiones a diferentes partes de América Latina, lo que permitió que profesores y estudiantes de otras latitudes recibieran la información en el momento en que se desarrollaba, sin esperar a la publicación de las memorias.

La primera de las mesas se centró en la Geografía política latinoamericana, en donde se expusieron cuatro ponencias relacionadas con el tema. Resaltó el hecho de que no existe una sola geografía crítica en el continente, sino que se caracteriza por ser diferente, diversa y en cada lugar depende del contexto sociopolítico y económico en que se desarrolle para poder distinguirla, a pesar de ciertos elementos que se entrecruzan que pueden generar vínculos entre ellas. Asimismo, se enfatizó la manera como el capitalismo ha generado un despojo en grupos marginados y en desposeídos lo que genera grupos en estado de vulnerabilidad al ya no poder contender con sus propios recursos para desarrollarse; el caso de Colombia sirvió para ejemplificar estos procesos. La necesidad de iniciativas para evitar errores futuros y de reflexiones sobre las dificultades que se presentan al tratar de conjuntar un proyecto común ante la diversidad de visiones que el pensamiento crítico tiene, fueron elementos que también se pusieron sobre la mesa. Resaltaron dos elementos fundamentales en esta propuesta: las diversas maneras de definir el pensamiento crítico y su vinculación con la academia, en donde se contrapone una que sólo acepta que ser crítico se hace a través del vínculo con los movimientos sociales, y otra en donde se acepta la posibilidad de que sea un compromiso con la producción de un conocimiento que tienda a generar nuevas relaciones y no las que impone el sistema imperante en el momento actual.

La necesidad de reforzar la discusión teórica fue uno de los elementos que reiteradamente mencionaron los diversos ponentes, sin embargo, resaltó la postura de Carlos Walter Porto Gonzalez quien sostuvo que: "queremos una teoría que no sea solo teoría, sino que se involucre con el mundo, y para hacerlo, es necesario rescatar su dimensión política".

La segunda mesa concentró su discusión en el tema del poder, entendido como una forma de dominación o de explotación que se asocia a la producción social del espacio. Destacaron temas como el conflicto armado colombiano el cual ha generado espacios de apropiación de recursos por grupos que despojan a otros de sus territorios, pero también la manera como trabajando con los recursos y el territorio se puede generar poder desde esos espacios. Aquí también se discutió la manera como la geografía física puede contar con elementos de radicalización que le quitan la aparente "neutralidad" en que se encuentra y que se da de diferentes maneras: a través del regreso a autores clásicos, como Salvatore Engel de Mauro lo expuso, o bien, a través de otras como podría ser "reconciliando" la geografía física con la humana (Ramírez, 2003), o a partir de la generación de una "ciencia" que conjunte el espacio–tiempo como lo maneja Massey (1999).

La mesa tercera, que discutió sobre las herramientas de representación y gestión del territorio, se propuso analizar las implicaciones de la representación en la toma de decisiones, lo que llevó nuevamente a los temas de inclusión/exclusión y democratización de la información geográfica como uno de los aspectos relevantes del trabajo crítico. La cuarta mesa enfatizó ejemplos de ordenamiento territorial que llamaron "para la vida", es decir, se abordó la diversidad de iniciativas que permiten la reproducción de los recursos naturales, las zonas de reserva campesina y otras que se presentan como alternativas a la reproducción ampliada del capitalismo. Por último, la ecología política fue propuesta como una alternativa para discutir la relación sociedad naturaleza en forma crítica y como instrumento para cuidar los recursos naturales. El énfasis que se le puso a la última mesa fue la de abordar los conflictos territoriales asociados al Estado y a los intereses capitalistas que entran en conflicto con los de las organizaciones sociales y campesinas.

En el taller final se organizaron algunas ideas que permitieron sacar conclusiones y estrategias de trabajo futuro. Aquí los expositores de las sesiones y los participantes al seminario interactuaban en talleres temáticos que dejaron una compleja y amplia gama de tareas a desarrollar en el futuro próximo; entre ellas, queda pendiente la contra posición existente entre la dimensión critica de la participación, y la que argumenta que se puede ser crítico sin militancia directa en los movimientos sociales pero con compromiso con ellos (Ramírez, 2000). Esta misma contradicción es la que ha prevalecido en el Grupo Internacional de Geografía Crítica, en donde al manejarlas como dimensiones contrapuestas y hasta excluyentes se han generado visiones alternas en relación con la definición del ser crítico. En mi opinión, misma que mantengo a la fecha, es un falso problema que sólo ha generado divisiones entre los grupos, confrontándolos y dispersando esfuerzos y, asimismo, ha impedido la construcción de una identidad cultural crítica que aglutine y consolide en una dimensión amplia el trabajo realizado hasta el momento.

Al contar con un seminario en donde todos participamos de todas las sesiones, conocimos la propuesta general de las visiones, lo que le dio una dimensión muy humana ya que se pudo tener contacto entre los expositores, y de ellos con los participantes en diferentes momentos del desarrollo del mismo. A pesar de contar con múltiples diferencias, el tono y el color de los debates siempre fueron muy cordiales y se generó un ambiente de contacto afable que se extraña en otros eventos de dimensiones muy amplias, lo que dificulta la interacción entre los participantes. La lengua ayudó sin duda a que esta conjunción se realizara, pues al hablar todos español y poder interactuar en portugués, no generó la dispersión que en ocasiones impide una relación más intensa como se presenta sin duda en el Grupo Internacional de Geografía Crítica, en donde el problema de las múltiples lenguas y la comunicación es algo que ha preocupado y se ha discutido desde 1996 a la fecha.

La organización fue impecable y contó con una gran agilidad, originalidad y flexibilidad para comunicar su desarrollo a lo largo del continente. Independientemente de este procedimiento, hay una propuesta de generar un libro que compile las ponencias y parte de la discusión generada. Por la naturaleza del mismo, no se contó con excursiones o visitas de campo; hubo una exposición de libros colombianos bastante interesante y completa. Sería importante, para próximos eventos como este, contar con un intercambio latinoamericano de publicaciones que nos pusiera en contacto con la producción académica y política de los geógrafos, misma que en la actualidad es bastante limitada.

Muchas fueron las conclusiones que se generaron a partir de la riqueza de las discusiones que se dieron en este seminario. Me quedo con cuatro que me parecen importantes. La primera refiere a cómo potenciar el trabajo tan arduo e interesante que han hecho los miembros, lo que permite su consolidación para la generación de otra geografía comprometida con los grupos desprotegidos y que incida de maneras diversas en la disminución de las diferencias regionales tan acentuadas que existen ahora en América Latina. Desde esta perspectiva, sería interesante reflexionar si es posible compartir los problemas latinoamericanos con otros que se desarrollan en otras latitudes del mundo, lo que permitirá pasar de un internacionalismo regional a otro que fuera de corte mundial. Sin duda, esto empataría en algunos puntos agendas con otros grupos, como el Internacional de Geografía Crítica que comparte algunos objetivos, buscando identidades más englobantes y abiertas. El internacionalismo regional, si bien tiene sus ventajas para generar identidades más aglutinadas, impide compartir visiones de futuro que no pueden restringirse a las transformaciones exclusivas del continente; desde esa perspectiva, terminar con la opresión de Latinoamérica es luchar por erradicar también la que existe a nivel global.

La segunda tiene que ver con el esfuerzo que significa el mantener y enfatizar la comunicación latinoamericana entre latitudes tan amplias que incluye ámbitos de hemisferios norte y sur, pero con características particulares que es necesario integrar. En ese sentido, la defensa de la geografía crítica no es un acto disciplinar sino relacional que implica el compromiso claro y abierto con la generación de otro tipo de relaciones que las imperantes en el capitalismo contemporáneo. éstas, una vez más, no se restringen a la geografía latinoamericana, sino cómo desde aquí se pueden abrir vínculos que generen otras con los países de otras latitudes.

La tercera, se relaciona en cómo generar una discusión ontológica y epistemológica desde la práctica latinoamericana que permita integrar el saber y el hacer, que trastoque el conocimiento geográfico y social imperante, pero que sirva para la transformación de la América Latina que queremos y no la que es explotada y despojada de sus recursos y de sus riquezas. Sin duda que la tarea es ardua, pero si se mantiene el compromiso que se percibió a lo largo de toda la jornada, la esperanza por lograrlo mantiene el espíritu y las ganas de lograrlo.

Por último, la apertura al ámbito internacional permitiría dimensionar el trabajo que se hace a otras latitudes que han quedado excluidas del análisis y pensamiento crítico. Compartir estos problemas con los que se presentan en algunos países de Asia y África, entre otros, permitiría ver que se comparten también estos problemas y estas visiones con otras partes del mundo, y que también hay otros geógrafos que aunque no viven con estos problemas, están interesados en la construcción de una geografía que pueda ayudar a resolverlos. Desde esta perspectiva, aprender de los problemas que se han presentado en el grupo internacional, como son la definición del significado de la crítica en geografía, y las formas de organización y vinculación del grupo que ha sido complicada en el ámbito del Grupo Internacional de Geografía Crítica, sería importante compartirlo para no caer en los mismos problemas y errores. La organización que se percibe en el grupo latinoamericano es sin duda un avance sustantivo que considero puede posibilitar la obtención de resultados más evidentes y concretos en el corto y mediano plazos.

 

REFERENCIAS

Massey, D. (1999), "Space–time, 'science' and the relationship between physical geography and human geography", Transactions of the Institute of British Geographers, no. 24, London, pp. 261–276.         [ Links ]

Ramírez Velázquez, B. R. (2011), "La 6a Conferencia Internacional de Geografía Crítica", Investigaciones Geográficas, Boletín, núm. 76, Instituto de Geografía, UNAM, México, pp. 154–157.         [ Links ]

Ramírez Velázquez, B. R. (2003), Modernidad, posmodernidad, globalización y territorio: un recorrido por los campos de las teorías, Universidad Autónoma Metropolitana–Xochimilco, Miguel Ángel Porrúa, México.         [ Links ]

Ramirez Velázquez, B. R. (2000), "The politics of constructing an international group of critical geographers and a common space of action", Environmental and Planning S: society and space, vol. 18, pp. 537–543.         [ Links ]