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Investigaciones geográficas

versão impressa ISSN 0188-4611

Invest. Geog  no.77 México abr. 2012

 

Reseñas

 

Zusman, P., R. Haesbaert, H., Castro y S. Adamo (eds.; 2011), Geografías Culturales: aproximaciones, intersecciones y desafíos

 

Brisa Varela

 

Editorial de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, 340 p., ISBN 978–987–1785–00–1

 

Universidad Nacional de Luján– Universidad de Buenos Aires

 

La reciente edición del texto Geografías Culturales: aproximaciones, intersecciones y desafíos es un aporte que involucra trabajos relativos al campo de la geografía desde la perspectiva cultural o, podría decirse, como propone el mismo Paul Claval, diversidades de abordajes de lo cultural en Geografía. Esta obra recoge algunas de las presentaciones y conferencias realizadas en mesas redondas en el evento concretado en 2007 en Buenos Aires, denominado "Aspectos culturales en las Geografías Económicas, Sociales y Políticas", que daba continuidad a las acciones que la UGI (Unión Geográfica Internacional) había iniciado, una década atrás, destinadas a fortalecer las investigaciones culturales en Geografía. En esta reunión se exploraron las posibilidades de enriquecimiento que otorgaba al saber geográfico el diálogo, por un lado entre los subcampos de la propia disciplina, por el otro el interdisciplinar.

Recorrer las páginas en las que se plasman las ideas de diecinueve intelectuales implica, en primer término, observar el abanico de posibilidades temáticas que engloba actualmente la geografía cultural y que se evidencia en la acertada elección del plural para el título del libro, que ha sido denominado "Geografías Culturales". Esta pluralidad se expresa también en la fragmentación, casi infinita, que en el mundo académico parece expresar la ausencia actual de paradigmas dominantes que pudieran actuar como focos de las investigaciones, dentro del orden pautado por la racionalidad moderna. Esta constatación es a la vez que un tembladeral, la gran oportunidad para pensar(nos) desde la Geografía, como sociedades complejas y multidimensionales; incorporando el análisis de lo simbólico y sus operaciones sobre el mundo material, en la constitución del espacio geográfico.

En la obra se presentan los aportes de geógrafos reconocidos internacionalmente procedentes de Alemania, Argentina, Brasil, Estados Unidos, Francia, Inglaterra y México, e insertos actualmente en universidades e instituciones de gran prestigio, entre otras: la Universidad de Columbia; Universidad de Londres, Universidad de Pau, CNRS (Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia), Universidad de São Paulo, Universidad de Buenos Aires, CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina), Universidad de Besancon, Universidad de París– Sorbonne, Universidad Federal de Río de Janeiro, Universidad del Estado de Río de Janeiro, Universidad Federal Fluminense, CNPQ (Consejo Nacional de Investigación de Brasil), Universidad Autónoma Metropolitana–Iztapalapa, Escuela Politécnica Federal de Lausana, Universidad de Leeds, y Universidad Fiedrich–Schiller de Jena.

La multiperspectividad en Geografía Cultural se evidencia en los doce artículos y los dos textos que, a modo de epílogo, los editores organizan para nuestra lectura. En ellos se recorre un espectro sumamente extenso y abarcan contenidos que incluyen desde teoría y epistemología de la Geografía, a la relación entre (trans)territorialidad, hibridismo cultural y diseños políticos; pasando por la revisión sobre los usos del espacio público y el privado, y sus fronteras que se evidencian como porosas y dinámicas; hasta el cibermundo y sus redes tecnológicas e informáticas que, lejos de constituirse en un universo aislado, influencian cada vez más en la construcción de territorialidad y en la producción del espacio real en el que interseccionan las dimensiones simbólicas y las materiales. El libro se estructuró en cuatro partes: Espacio, política y cultura; Ciudad, espacio público y cultura; Perspectivas teóricas y desafíos y aproximaciones culturales en Geografía: dilemas epistemológicos y políticos.

En la primera parte, tres textos articulan con los ejes relativos a la construcción política del espacio y a la carga de subjetividades culturales. En el primero de ellos "Las formas simbólicas espaciales y la política", Roberto Lobato Corrêa busca establecer las relaciones entre las formas simbólicas espaciales y la política basándose en diversos estudios referidos a contextos culturales e históricos diferentes. En un minucioso análisis el autor intenta sistematizar las acciones humanas en el espacio en función de las dimensiones culturales y políticas que las condicionaron. Entiende la naturaleza política de la cultura y su temporalidad, en las acciones de producción del espacio geográfico y la multiplicidad de significados políticos que puede tener una misma forma simbólica. Otro aporte sumamente valioso es el que discute la dinámica entre las formas simbólicas y el espacio material entendiéndolo como bidireccional.

El segundo capítulo "Viviendo en el límite: los dilemas del hibridismo y de la multi/transterritorialidad" de Rogério Haesbaert, problematiza los conceptos de hibridismo/transculturación y multi/transterritorialidad, discutiendo el presupuesto sobre la dilución o fortalecimiento de las identidades locales en el contexto de la globalización. Se argumenta también sobre las identidades sociales/territoriales como acciones en movimiento e identifica la construcción identitaria/territorial contemporánea a partir de formas de hibridismo cultural, alertando sobre la importancia de no ver en el espacio o en el territorio un reflejo de los procesos de hibridación sino uno de sus elementos constitutivos.

Siguiendo con esta perspectiva de análisis, el tercer texto "Alteridentidad: estrategia espacial y cultura política" de Jaques Lévy, es abordado desde un estudio de caso: las elecciones en Francia del 2007. Parte de considerar que la relación de los ciudadanos con lo político no es metodológicamente independiente de la relación con el espacio.

La segunda parte de la presentación engloba cuatro trabajos que indagan, en la producción de espacios públicos democráticos en las ciudades. El primero de ellos "El nudo gordiano de la cultura en el movimiento de la formación" de Odette Carvalho de Lima Seabra es un excelente material que complementa y enriquece, desde un análisis geográfico, los aportes de otras disciplinas sociales, enfatizando que se está desarrollando una economía simbólica (o economía del símbolo) que articula discursos, imágenes y representaciones en la concepción de productos, de objetos y de cosas, con el sentido de transformarlos en bienes económicos por sus atributos de excepcionalidad (o supuesta excepcionalidad) en el mercado de carácter monopolista. También considera el papel de los agentes económicos y sus operaciones para que un bien simbólico se convierta en monopolio (exclusividad) y de proyectarlo en el mercado, a partir de discursos, imágenes y epresentaciones. Analiza la mercantilización de ciertos atributos inmateriales de las ciudades, como los recuerdos, que pueden ser convertidos en materia prima para circuitos de valorización, patrimonialización preservación y consumo. Así el "nudo gordiano" que propone la autora, entendido como obstáculo teórico sería la fetichización —en términos marxistas— que envuelve a los productos culturales.

El segundo escrito "Del ágora al speaker's corner: el espacio público en la ciudad", Ana Fani Alessandri Carlos relata las dinámicas relaciones entre la sociedad, los individuos y el espacio público urbano, contrastando los tiempos griegos clásicos con los actuales en el contexto de la globalización y de estructuras urbanas con espacios privados y públicos que propone superar.

El tercer escrito de este grupo es el de Vincent Berdoulay: "El lugar y el espacio público". Aquí se explora en las tensiones vividas por la sociedad contemporánea como aquéllas ligadas a la crisis de la modernidad y la importancia, en este encuadre, de revisar las concepciones de territorio y ambiente. Este autor entiende la pertinencia de recurrir a la noción de "lugar" para comprender lo nuevo que ocurre en el marco de la territorialidad como sus implicancias para la planificación.

El cuarto y último artículo correspondiente a este apartado es "Ciudadanos de fiesta: los espacios públicos entre la razón y la emoción" de Paulo César da Costa Gomes en el cual describe la historia de las ideas en torno a las fiestas populares y su rol político y de qué diversas maneras los poderes públicos articulan los festejos populares con su intencionalidad de legitimar el poder que construyen.

Daniel Hiernaux–Nicolas en su trabajo "El giro cultural y las nuevas interpretaciones geográficas del turismo" enfoca su estudio hacia la reivindicación de una Geografía que se acerque a los individuos y a sus prácticas cotidianas. Es de resaltar que, además del desarrollo acabado de sus propuestas, el autor realiza un exhaustivo e interesante recorri–do epistemológico del estado de la cuestión en la Geografía Cultural del Turismo, como plataforma y consistente soporte, de su apuesta por la renovación teórica y la planificación en turismo. Entiende que los estudios deberían incorporar una mirada que considere la práctica turística a una escala que permita distinguir las subjetividades involucradas, y una apropiación del territorio vista dinámicamente, desde la perspectiva material imbricada con la simbólica y la semiótica de los espacios.

El artículo "Religión, bienes simbólicos, mercado y red" de Zeny Rosendahl contribuye, desde la Geografía Cultural y de las Religiones, a la comprensión de la dimensión económica de la religión y su especialidad, tomando como estudio de caso las hierápolis o ciudades–santuario, en las que los elementos que configuran el espacio se organizan en función de itinerarios religiosos que articulan el orden de lo simbólico con la dimensión material.

Charlotte Kenten, Gill Valentine y Kahryn Hughes en "Del rodar del dado al clikear del mouse: explorando las Geografías Culturales del juego por Internet" abordan un tema de reciente aparición, asociado a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación: el traslado del juego al ámbito del hogar, a través de Internet offline y online y aproximan algunos de los riesgos sociales posibles.

Por último, Jens Andermann en "Paisaje: imagen, entorno, ensamble" sugiere la lectura del paisaje como uno de los nodos principales a través del cual se puede pensar la intersección entre prácticas políticas y estéticas, prácticas estatales y formas espaciales.

Es importante resaltar que, más allá de la diversidad de la construcción de los objetos de estudio, en todos los escritos se evidencia, en forma explícita o implícita, la discusión en torno a la crisis del Estado–nación reflejada en cuestiones relativas a la territorialidad, los flujos de población, las translocalidades, la fuerza de identidades trasnacionales, los nuevos significados asociados al concepto de nación, la permeabilidad de las fronteras territoriales decimonónicas, entre otras cuestiones. Nuestro contexto se articula con la cultura posmoderna y la movilidad del capital, que encuentra o construye oportunidades de inversiones a partir de operar sobre las industrias culturales en escenarios urbanos.

Si la producción de localidad se evidenció en la Geografía crítica, centralmente, desde su dimensión material, sin descuidar estos aspectos los estudios de la geografía cultural hoy nos remiten a expresiones sensoriales y simbólicas a partir de las cuales esas localidades son producidas por actores sociales, en un marco de relaciones asimétricas. Los lugares y sus cualidades se instituyen en lo identitario para el adentro colectivo o el afuera turístico del mundo global. Interaccionando lo local en el encuadre de la mundialización, las identidades puedan yuxtaponerse entre sí en una misma localidad. Aquí se hace interesante conceptualizar la distinción entre "espacio de pertenencia" y "espacio de referencia", en tanto que el primero se relaciona con la ocupación de un territorio y la posición de un actor social y la inscripción de su grupo de pertenencia en un lugar; el segundo remite al espacio de las valorizaciones y desvalorizaciones de ese espacio de pertenencia.

En los diferentes artículos puede reconocerse la dinámica entre identidades/espacios pensando la relación con un ámbito territorial que también requiere abordar la ecuación identidad/tiempo referida a las continuidades y rupturas en las valorizaciones de un grupo, considerando recientes reconceptualizaciones vinculadas con la problemática de las identidades, el multiculturalismo, la globalización y la redefinición de las identidades en contextos de desplazamientos y de relocalización.

Las palabras de Milton Santos son, también en Geografía Cultural, iluminadoras; cuando afirmaba que la geografía debe ocuparse de las relaciones presididas por la historia corriente. El geógrafo se vuelve empirista y está condenado a equivocar sus análisis, si únicamente se considera el lugar, como si éste lo explicara todo por sí mismo, y no la historia de las relaciones, de los objetos sobre los que se realizan las acciones humanas, ya que objetos y relaciones mantienen relaciones dialécticas, donde el objeto acoge las relaciones sociales, y éstas impactan sobre los objetos (Santos, 1996).

En los diferentes aportes una cuestión que aparece muy fortalecida es la de las lecturas transdisciplinarias, ello implica para los geógrafos la necesidad de un relevamiento acabado de temáticas que se estudian, desde hace bastante tiempo, desde la antropología, la filosofía de la cultura, la sociohistoria, entre otras. Incorporar examinando el "giro antropológico" implica considerar las representaciones colectivas e imaginarios como hechos sociales, colectivos y a la vez plurales y materiales en sí mismos. Estudiar desde la Geografía Cultural, la transformación de las subjetividades cotidianas por obra de la mediación electrónica y el trabajo de la imaginación, no es sólo un hecho cultural sino que está íntimamente conectado con lo material y lo político ya que por este nuevo medio las lealtades, los intereses y las aspiraciones individuales, se intersectan o no con los del Estado–nación.

La carga simbólica de los lugares geográficos se constituye históricamente y se instituye en ritos y ceremonias por las culturas; Claval (1999) ha propuesto la significación social dada a los lugares geográficos que son nombrados y afirma que una cultura está, en gran medida, hecha de palabras que traducen lo real recortándolo, estructurándolo y organizándolo. Estos signos nombran a los lugares, a la vida, a los seres o a las técnicas; tienen valor descriptivo, pero además los estudios permiten analizarlos y relevar el sentido compartido y la capacidad de darles una existencia social. En un mundo en el que se intersectan lo local y lo global, nuevas mitografías pasan a convertirse en estatutos fundacionales de nuevos proyectos sociales (Appadurai, 2001) y la constitución de un lugar es el ámbito de identificación, identidad y pertenencia de interrelaciones entre los objetos y las sociedades en los procesos de comunicación.

Como cierre a esta revisión, es interesante destacar el valor de una publicación que aporta a la teoría y a la casuística, colocando la atención en un área de incipiente desarrollo en América Latina en el que los editores se interrogan sobre las significaciones de la cultura en el espacio del mundo globalizado y la forma en que los procesos capitalistas y las prácticas sociales y del Estado interactúan en la reconfiguración de identidades culturales.

 

REFERENCIAS

Appadurai, A. (2001), La modernidad desbordada. Dimensiones culturales de la globalización, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires.         [ Links ]

Claval, P. (1999), "La cultura como orden constituido: la dimensión prescriptiva del discurso", en La Geografía Cultural, Editorial Universitaria de Buenos Aires, Buenos Aires, pp. 118–119.         [ Links ]

Santos, M. (1996), A Natureza do espaço, Hucitec, São Paulo.         [ Links ]