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Investigaciones geográficas

versão impressa ISSN 0188-4611

Invest. Geog  no.77 México Abr. 2012

 

Reseñas

 

Oliveira, F. R. de y H. Mendoza Vargas (coords.; 2010), Mapas de Metade do Mundo, a cartografia e a construção territorial dos espaços americanos, séculos XVI a XIX/Mapas de la Mitad del Mundo, la cartografía y la construcción territorial de los espacios americanos, siglos XVI al XIX

 

Lourdes de Ita Rubio

 

Centro de Estudos Geográficos, Universidade de Lisboa e Instituto de Geografía, UNAM, Lisboa, 463 p., ISBN 978–972–636–200–5

 

Instituto de Investigaciones Históricas Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo

 

Desde que fue publicada post mortem la ya clásica serie de "ensayos posmodernos lúcidos y vigorosos" de Brian Harley sobre la historia de la cartografía, tanto en su versión inglesa (Harley, 2001), como en la castellana (Harley, 2005), en el mundo académico latinoamericano parece haber resurgido el interés por el análisis histórico–cartográfico. Pero en América Latina este no es un fenómeno reciente. En algunos países de la región, la tradición cartográfica se remonta a la época prehispánica y la producción de mapas relativos a sus territorios fue abundante y compleja durante todo el periodo colonial, de modo que en diferentes repositorios del mundo sobreviven valiosos documentos cartográficos sobre la Iberoamérica colonial, así como sobre los estados nacionales que desde el siglo XIX se constituyeron en esas provincias. Algunos de esos mapas han sido objeto de estudio de geógrafos, historiadores y otros investigadores a lo largo de la historia moderna. El libro que coordinaron Francisco Roque de Oliveira1 y Héctor Mendoza Vargas2 es muestra de ello. Los coordinadores del libro eligieron el título de Mapas de la Mitad del Mundo pues los trabajos que lo conforman analizan mapas de la América hispánica y portuguesa. El título fue ideado y adaptado en función de una de las expresiones de Juan López de Velasco, cuando redactando su Geografía y Descripción Universal de las Indias en la década de 1570, explicaba que "Las Indias, islas y Tierrafirme del mar Océano ... que comúnmente llaman Nuevo Mundo, es toda la tierra y mares comprendidos en un hemisferio o mitad del mundo" (López [c.1574], 1894).

Resulta esta una obra verdaderamente bilingüe, pues de los diecinueve trabajos de los que consta, nueve se presentan en un portugués claro y comprensible a los hispanohablantes, y diez en castellano, en tanto que los coordinadores nos hacen su presentación traducida a ambos idiomas. Este volumen se originó en el II Simposio Iberoamericano de Historia de la Cartografía llevado a cabo en abril de 2008 en la Ciudad de México (Oliveira, 2008), pues cerca de la mitad de los trabajos que lo componen fueron presentados en ese evento en forma de ponencias.3 Los demás capítulos que lo integran fueron solicitados a los autores para formar los cuatro ejes temáticos que lo estructuran y que definieron las partes en que se dividió el libro: i) las fuentes y la reflexión filosófica e histórica, ii) las nuevas ideas en viejos mapas (o "los desafíos de la mirada"), iii) las tensiones territoriales y las noticias de Iberoamérica y, finalmente, iv) los mapas y la navegación (o "el horizonte amplio"). Cada una de estas partes comprende cuatro trabajos, dos en portugués y dos en castellano, con excepción de la tercera, en la que se incluyen siete, tres de los cuales están en portugués.

La primera parte del libro se abre con una revisión sobre los estudios cartográficos en México, donde Urroz y Mendoza encuentran "cuatro estilos en el estudio de los mapas de México [...] los trabajos de recopilación, los estudios técnicos, la perspectiva positivista y el enfoque cultural y social" (p. 24). Aunque se podría decir que las tres últimas categorías resultan relativamente arbitrarias al no ser definitorias, ya que los estudios técnicos podrían también tener una perspectiva positivista o un enfoque cultural; pero la revisión de los trabajos en sí es bastante interesante y la bibliografía que recopilan resulta de gran alcance. Entre sus líneas y notas los autores apuntan a una cuestión no menor, y es que la conservación de los mapas antiguos es una de las tareas pendientes en nuestro país. Destacan también el importante papel de los mapas como ensamble del conocimiento histórico y geográfico (p. 21).

Lo anterior queda de manifiesto en el interactuar cotidiano de los geógrafos con los historiadores, pues cuando la historia se hace con mapas, las relaciones y causalidades en el tiempo y en el espacio se hacen visibles, se aclaran, y pese a la aparente percepción de los historiadores de que los mapas son en primera instancia objeto de estudio de los geógrafos, como parecen pensar Hillerkuss y Flores Olague cuando comentan que "analizar mapas geográficos como fuentes, así como se practica con documentos escritos, es poco común en el gremio de los historiadores" (p. 43), en realidad, el estudio de los mapas históricos tampoco es una tarea en la que muchos geógrafos hayan incursionado. De alguna manera esto se advierte en el mismo libro, pues de los 23 autores que participan en los 19 capítulos, la mayoría tiene una formación de historiadores. Los demás son geógrafos, arquitectos y un etnólogo, con una formación relacionada con la cartografía o con la historia de la geografía y la cartografía.

La importancia de la cartografía colonial iberoamericana en los análisis que nos presenta el libro es patente, pues doce de los diecinueve trabajos que componen la obra se refieren a mapas álisisá gráficos de la época colonial, cinco sobre México y cuatro sobre Brasil, uno sobre Perú y dos sobre los espacios marítimos de los circuitos coloniales. Uno de los escritos se aboca a la época de la independencia brasileña y el uso geopolítico de la memoria toponímica en la formación del Estado, y otros cuatro capítulos examinan temas de la cartografía iberoamericana en el siglo XIX, dos en relación con México, uno con Brasil y uno con la Patagonia. Los otros dos trabajos consisten en estudios historiográficos o de la enseñanza cartográfica, uno a mediados del siglo XX en Brasil y el otro es uálisis del tiempo presente en México. De este modo, ocho de los trabajos se refieren a México, siete a Brasil, uno al Perú colonial, otro a la Patagonia del XIX y otros dos estudian los espacios marítimos y los circuitos coloniales.

La riqueza de este libro consiste en primer lugar, en el tema central que examina, pues el de la cartografía histórica iberoamericana es uno muy pocas veces abordado. Desde el punto de vista del análisis y hermenéutica de los mapas, este trabajo cuenta con varias aportaciones interesantes, como la de Beatriz Piccolotto, en el que procura seguir algunos lineamientos interpretativos como la contextualización del cartógrafo, el del mapa en el entramado de otros mapas y textos, y el significado de fondo de la carta; el capítulo que examina la pintura de Atlatlahuca presenta también claves metodológicas interesantes, al analizar el mapa en cada una de sus partes, relacionándolo cuidadosamente con su contexto histórico y espacial, procurando identificar en el terreno mismo algunos relictos que se representan en la pintura y que se pueden identificar en campo hasta el día de hoy.

Por otra parte, es posible acercarnos al libro desde una perspectiva cronológica, de manera que se puede distinguir parte del entramado de la lógica metropolitana de la Península Ibérica en relación con algunas regiones estratégicas de los territorios americanos, como son las minas del Brasil o la región amazónica, cuestión que se maneja tanto por la ya mencionada Piccolotto, como por Claudia Damasceno, Mario C. Ferreira y Renata Malcher, autora que en su Diseñar ciudades en el papel y en el terreno... nos recuerda también la gran importancia del poblamiento en la defensa del territorio y en la conservación de las áreas de frontera. La defensa no sólo con fortificaciones, sino con personas. Cita la autora que el gobernador de la capitanía de São Paulo, refiriéndose a las recién descubiertas minas de Matto Grosso, en 1740 recomendaba al rey de Portugal:

La fortificación de aquellas minas que hoy son como los confines de la conquista de Portugal en esta América es muy útil y necesaria, pero ha de ser de gente y no de muros, porque estos apenas defienden su circuito, y aquella guarda toda la extensión del país, siendo una fortaleza móvil que en cualquier parte resiste y destruye conservando lo conquistado y conquistando mas (p. 179).

Es curioso que una recomendación semejante haría por los mismos años al rey de España el contador José Antonio de Villaseñor y Sánchez, proponiéndole además que dotara de tierras a los indígenas que se llevaban entonces del centro de México para poblar las provincias del norte, de manera que estos colonizadores indígenas, poseyendo tierras, defendieran de manera más eficiente el territorio. La propuesta fue desechada por los Borbones.

Otras regiones estratégicas en Iberoamérica fueron los puertos, la cartografía al respecto aporta información sumamente valiosa y singular para comprender cabalmente los hitos de los circuitos coloniales y la actividad de los puertos como pivotes en dichos circuitos. Al respecto contribuyen los capítulos de Miguel Rodrigues, Omar Moncada, Guadalupe Pinzón y Karina Busto.

Los capítulos sobre toponimia y geopolítica, y toponimia e imaginario de Iris Kantor y Carla Lois, resultan también imprescindibles en un libro como este, así como los relativos a la enseñanza de la cartografía y a la enseñanza de la historia de la cartografía, representados aquí por los trabajos de Francisco Roque de Oliveira y Valeria Trevizani. El encontrar las relaciones entre los eventos regionales iberoamericanos y los cartógrafos celebérrimos como Mercator y Ortelius resulta siempre fascinante, como lo es el capítulo sobre las posibles fuentes novohispanas y el origen del mapa de Nueva Galicia del célebre Abraham Ortelius. Las propuestas valientes como la de Hillerkuss y Flores Olarte en relación con el protagonismo de Lebrón de Quiñones como principal informante para ese mapa junto con Diego Ramírez y Hernán Martínez de la Marcha, no sólo pueden llegar a ser pieza clave en la reconstrucción del mosaico del origen de un mapa tan valioso como el mencionado de Ortelius, sino que dan pauta a otras posibles hipótesis y a la discusión con otros académicos interesados en el área y en el periodo.

Uno de los aspectos que podría mejorarse, es el de la nitidez de los mapas que se reproducen. Siendo esta una excelente integración de trabajos que usan el mapa no como ilustración sino como fuente y documento de análisis, y contando con las descripciones mismas de cada uno de los autores, la legibilidad del contenido de los mapas debería ser imprescindible. Dado que la impresión de la obra se ha hecho en un tipo de papel que ayuda a lograr una mayor claridad al respecto, lo único que se requería sería una mayor resolución en la impresión cartográfica y sólo en algunos casos el aumentar un poquito el tamaño de las imágenes.

En suma, Mapas de la Mitad del Mundo, es un libro sumamente interesante, en el que cada capítulo es una pequeña demostración de las riquezas ocultas que los mapas antiguos siguen revelando a quienes procuran encontrarlas.

 

REFERENCIAS

Harley, J. B. (2001), The New Nature of maps, Essays in the History of Cartography, The Johns Hopkins University Press, Baltimore and London.         [ Links ]

Harley, J. B. (2005), La Nueva Naturaleza de los Mapas, Ensayos sobre la historia de la cartografía, Fondo de Cultura Económica, México.         [ Links ]

López de Velasco, J. ([c. 1574], 1894), Geografía y descripción universal de las Indias, Boletín de la Sociedad Geográfica de Madrid, Fontanet, Madrid.         [ Links ]

Mendoza Vargas, H. y C. Lois (coords.; 2009), Historias de la Cartografía de Iberoamérica. Nuevos caminos, viejos problemas, (Colección: Geografía para el siglo XXI. Serie Libros de Investigación, núm. 4), Instituto de Geografía–UNAM, Instituto Nacional de Estadística y Geografía, México.         [ Links ]

Oliveira, F. R. de (2008), "II Simposio Iberoamericano de Historia de la Cartografía. La cartografía y el conocimiento del territorio en los países iberoamericanos. Ciudad de México, 21–25 de abril de 2008", en Investigaciones Geográficas, Boletín, núm. 66, Instituto de Geografía, UNAM, México, pp. 167–171.         [ Links ]

Troncoso, C. A. (2006), "I Simposio Iberoamericano de Historia de la Cartografía. Imágenes y lenguajes caráficos en las representaciones del espacio y del tiempo, Buenos Aires, 20, 21 y 22 de abril de 2006", en Investigaciones Geográficas, Boletín, núm. 60, Instituto de Geografía, UNAM, México, pp. 171–174.         [ Links ]

 

Notas

1 Doctor en Geografía Humana por la Universidad Autónoma de Barcelona (2003), profesor del Instituto de Geografía y Ordenamiento del Territorio de la Universidad de Lisboa e investigador del Centro de Estudios Geográficos de la misma universidad, e investigador asociado en el Centro de Historia de Além–Mar de la Universidad Nueva de Lisboa y de la Universidad de las Azores.

2 Doctor en Geografía por la Universidad de Barcelona (1997), investigador titular del Instituto de Geografía de la UNAM y profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la misma universidad.

3 En 2009, Héctor Mendoza Vargas había coordinado un volumen semejante en colaboración con Carla Lois (Mendoza y Lois, 2009). Aquél resultó parcialmente del I Simposio Iberoamericano de Historia de la Cartografía realizado en Buenos Aires en abril de 2006 (Troncoso, 2006).