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Investigaciones geográficas

versión On-line ISSN 2448-7279versión impresa ISSN 0188-4611

Invest. Geog  no.60 México ago. 2006

 

Geografía humana

 

Reestructuración urbano-regional y emigración de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México

 

Restructuration urbano-régionale et l' emigration de la Zone Métropolitaine de la Ville du Mexico

 

Enrique Pérez Campuzano* 

 

* Instituto de Geografía, UNAM, Circuito Exterior, Cd. Universitaria. 04510 Coyoacán. México, D. F.

 

Recibido 12 de noviembre de 2004
Aceptado en versión final: 15 de marzo de 2006

 

Resumen

En este artículo se presenta un panorama de la emigración de la Zona Metropolitana de la Ciudad de Músico (ZMCM). El objetivo explícito es conocer la relación entre reestructuración urbano-regional y emigración de esta ciudad. Para alcanzar este objetivo se recurre al modelo de Urbanización Diferencial. Los hallazgos do este ejercicio indican que existe una relación entre reestructuración urbano-regional y la emigración de la ZMCM.

Palabras clave: Emigración ZMCM, reestructuración urbano-regional, urbanización diferencial.

 

Résumé

Dans cet article on présente un panorama génèral de l'emigration de la Zone Métropolitaine de Mexico (ZMCM). L' objectif explicite est de connaître la relation entre restructuration urbano-regionale et l'emigration de cette ville, Pour atteindre cet objectif, on a recours au modèle d'Urbanisation Différenciée. Les résultats de cet exercice indiquent qu' il y a une relation entre restructuration urbano-régionale et l'emmigration de la ZMCM.

Mots clé: Emigration de la Zone Métropolitaine de la Ville du Mexique, restructuration urbanie-régional, urbanisation différencié.

 

INTRODUCCIÓN

En los últimos años el sistema urbano nacional pasa por un proceso de reestructuración. El cambio se encuentra plasmado, por un lado, en la disminución del ritmo de crecimiento de las principales tres metrópolis del país y, por otro, la participación cobrada por las ciudades denominadas medias.1 Ambos procesos están unidos por dos lógicas a) el proceso de ajuste económico derivado de la inserción del pulsen un nuevo modelo de acumulación mundial, y b) el cambio de los flujos migratorios. Mientras que en el periodo de sustitución de importaciones, las zonas metropolitanas de la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey concentraban gran parte de la actividad económica y de los movimientos migratorios; desde la década de los ochenta se hizo evidente un nuevo proceso: aunque seguían siendo atractoras de población, lo hacían en menor medida. En este contexto, la Zona Metropolitana de la Ciudad de México (ZMCM) pasó por una pérdida neta de población en la segunda mitad de la década de los ochenta y una relativa recuperación de su balance migratorio en el quinquenio de 1995-2000.

Si bien es cierto que existen trabajos que resaltan la transición económico-demográfica por la que pasa la ZMCM, pocos se han concentrado en el análisis de la emigración de la misma (Izazola, 2004). Por ello, el objetivo central de esta trabajo es conocer las principales características de la población que deja la ZMCM para residir en otras localidades del país, para de ahí intentar contestar la pregunta: ¿Se trata de un patrón de desconcentración de población y de actividades económicas relacionadas con la crisis económica o es un movimiento de largo plazo del sistema urbano nacional? En otras palabras, un proceso que conduce al aumento de la importancia que tienen las ciudades de tamaño intermedio y la pérdida de las ciudades millonarios.

Para llegar al objetivo planteado se recorre el siguiente camino: en primer lugar so presenta un marco de análisis general, en donde se insiste en el análisis de la reestructuración urbano-regional a partir de los cambios en la División Espacial del Trabajo y la migración. En segundo lugar, se hace una pequeña reseña de lo que se han considerado los principales cambios en la distribución de la población y las actividades urbanas vistos desde el cambio del modelo de acumulación mexicano. En un tercer momento, el análisis se centra en los principales cambios en los patrones de distribución de la población: el menor crecimiento en términos relativos de la población asentada en las principales zonas metropolitanas del país y la emergencia de ciudades de menor tamaño. Estos cambios se relacionan directamente con la transformación de los flujos migratorios como ha sido reseñado por varios autores (Cantú y Luque, 1990; Negrete, 1999a y b; Partida, 1994; Chávez, 1999; Turián, 2000; entre otros) y coinciden con las tendencias de desconcentración de población encontradas en otros países, como son Estados Unidos, Inglaterra, Turquía y Rusia (Aguilar y Rodríguez. 1997; Aguilar y Graizbord, 2002; Cedik, 2003; Nefedova y Treivish, 2003). En cuarto lugar se muestran los principales puntos de llegada de los emigrantes de la ZMCM, así como algunas de sus características principales. El artículo termina con algunas consideraciones finales.

 

UN MARCO DE ANÁLISIS

Desde hace más de veinte años la discusión sobre la transformación de los sistemas urbanos ha acaparado una buena parte de los espacios académicos de la geografía, demografía, economía y sociología. Cada una de estas disciplinas ha intentado dar, desde su propia perspectiva, una explicación a los cambios en la distribución de la población. Sin embargo, por falta de espacio, este artículo se centra únicamente en la contribución que ha tenido el modelo de Urbanización Diferencial en el esclarecimiento de la dinámica urbana. Este modelo tiene la particularidad de explicar esta dinámica a partir de los cambios en los flujos migratorios. No obstante, la contribución de este modelo estaría incompleta si no se toma en cuenta la transformación del modelo de acumulación y sus impactos espaciales.

 

Urbanización diferencial y nuevos procesos productivos

Existen pocas teorías que hablen de la distribución de la población a lo largo de los sistemas urbanos y menos aún aquéllas que pongan el acento en la migración entre ciudades o la "filtración" hacia abajo de la población en los países no desarrollados.2 Quizá la más importante es la de la Urbanización Diferenciada. Planteada inicialmente por Geyer (1989) y reelaborada por Geyer y Kontuly (1993), ésta intenta hacer una generalización sobre fases sucesivas de crecimiento de ciudades. Para ello, los autores retoman los conceptos de contraurbanización de Berry (1999 -1976) y de Reversión de la Polaridad de Richardson (1980). El primero se puede definir de manera muy general como "el proceso de desconcentracíón de la población que implica un desplazamiento de un estado de mayor concentración a uno de menor concentración" (Berry. 1999-1976:1181) El segundo, por su parte, describe el proceso por el cual un sistema urbano llega a un momento en que las ciudades alcanzan su máximo de madurez, sus tasas de crecimiento presentan un declive y se inicia un proceso de desconcentración. Este declive del ritmo de crecimiento de la ciudad principal viene acompañado de un crecimiento de los asentamientos urbanos alrededor de ella. A este fenómeno se le ha denominado genéricamente como desconcentración-concentrada (Aguilar y Rodríguez, 1997).

De esta manera, para Geyer y Kontuly (1993) los sistemas urbanos pasan por etapas de desarrollo sucesivas caracterizadas por una diferenciación del crecimiento de las unidades que lo componen (grandes ciudades, ciudades de tamaño intermedio y ciudades pequeñas). En términos muy generales se puede decir que la urbanización diferenciada se compone de tres etapas (Ibid; Figura 1): la primera de concentración espacial-urbana, en donde una ciudad o un pequeño número de ellas concentra la mayor parte de la población. Esta es la fase denominada de Urbanización o de la Ciudad Preponderante. La segunda fase se inicia con la disminución del ritmo de crecimiento de la ciudad principal. En ésta, las ciudades intermedias presentan tasas de crecimiento mayores que la principal. Esta fase es denominada como de ciudades intermedias. Por último, el sistema entra en lo que se denomina la etapa de la ciudad pequeña o contraurbanización. Es aquí donde la desconcentración desde la ciudad principal y desde las ciudades medias se dirige a las pequeñas áreas urbanas.

Este modelo postula, entonces, que tanto las ciudades principales como las medias y pequeñas pasan por periodos sucesivos de crecimiento rápido o lento, en un continuo que se extiende a lo largo del desarrollo del sistema urbano. Los distintos estadios del desarrollo urbano pueden identificarse a partir de la dirección y magnitud de los flujos migratorios, pues son éstos los que, en última instancia, contribuyen de manera más pronunciada a la distribución de la población en el territorio.

Más allá de la desconcentración de población como un problema enminentemente demográfico, existen fenómenos sociales, económicos y culturales que le subyacen. De acuerdo con Fielding (1998), una de las tareas no resueltas por el concepto de contraurbanización (por ende, aplicable a la teoría de la Urbanización Diferenciada) ha sido ligarla a los procesos de transformación económica de largo alcance; es decir, una economía política de la Urbanización Diferenciada, en donde una de las parles más importantes es la transformación regional afectada por los procesos de reestructuración capitalista. En este sentido, es de vital importancia unir tanto ciclos económicos como productivos, programas de inversión etc., con la distribución de la población en el territorio. Con ello se da más peso a la conformación de mercados de trabajo especializados, a la vez que se rescataría la visión cambiante de la división espacial del trabajo.

El punto más importante para este trabajo es la confluencia que se establece entre migración y División Espacial del Trabajo. A cada fase de desarrollo en los sistemas urbanos corresponde un determinado patrón migratorio, una distribución sectorial y características laborales específicas, así como una determinada relación entre capital y trabajo. Por tanto, el concepto clave es el de División Espacial del Trabajo. Éste articula la lógica demográfica con la económica, pues a partir de la especialización que presupone la distribución espacial del empleo se constituyen los flujos migratorios y las características de los migrantes. El impacto que tienen los flujos migratorios en regiones o ciudades específicas se conjuga con las transformaciones a nivel macro (en el nivel de la transformación productiva o de ciclos económicos), produciendo la transformación productiva de las regiones.

En el caso de la emigración de las zonas metropolitanas, los impactos sobre los mercados de trabajo receptores tía sido poco explorada (Gordón, 1992; Findlay et al, 2000). Así, la migración tiene que ver con la expulsión de población, pero también con la atracción. Sin embargo, no se trata de un sistema de un push and pull, sino de un entramado complejo de relaciones. Las regiones van a ser atractoras o expulsoras de población en tanto que se combinan estrategias empresariales de "filtración hacia abajo"3 de los procesos industriales y de la concentración en áreas urbanas de los procesos de gestión de la producción; cambios en la composición de la estructura ocupacional; cambios en la estructura de género y edad promedio de la Población Económicamente Activa (PEA); incrementos en el empleo de tiempo parcial, temporal o causal; el incremento en el autoempleo; los cambios en el tamaño de las empresas (Green, 1992). Todo este entramado va a constituir regiones especializadas, dando así lugar a una División Espacial del Trabajo. En términos de migración urbana-urbana, las experiencias internacionales hablan de una mayor movilidad de los individuos con mayores niveles de escolaridad (Ibid), que tienen como principal destino las ciudades que experimentan mayor crecimiento porque tienen los factores aglomerativos (Reisenger, 2003).

La modificación en la División Espacial del Trabajo tiene que ver con la Urbanización Diferencial en tanto que son interdependientes. El cambio en una supone también el cambio en la otra. Esas variaciones en los flujos migratorios, retratados por estas fases sucesivas, generan una Nueva División Espacial del Trabajo; sin embargo, el cambio en la División Espacial del Trabajo también altera los flujos migratorios, al incentivar algunos y hacer lo contrario con otros.

 

GLOBALIZACIÓN Y REESTRUCTURACIÓN ECONOMICA EN MÉXICO. DEL MODELO DE SUSTITUCIÓN DE IMPORTACIONES AL NEOLIBERALISMO

Generalmente se reconoce a la crisis de 1982 como el punto final del modelo de sustitución de importaciones y se admite que con ella se inicia un nuevo modelo de acumulación, conocido comúnmente como neoliberalismo. El nuevo modelo privilegia la estabilidad macroeconómica a partir de finanzas públicas "sartas", privatización de empresas públicas, la apertura comercial, un fuerte control dela inflación, reducción del gasto público, fortalecimiento del ahorro interno, la reforma del sistema financiero y una transformación importante del modelo productivo para diversificar las exportaciones.

El cambio del modelo de acumulación ha tenido impactos diferenciados tanto por el sector económico, como por los sectores sociales y espaciales. Ahora sólo nos detendremos en el último punto.

 

Impactos espaciales de la crisis y del cambio de modelo de acumulación

La primera consideración, y una de las más importantes, tiene que ver con la reestructuración de la economía de las principales ciudades del país. La ZMCM, la Zona Metropolitana de Monterrey (ZMM) y la Zona Metropolitana de Guadalajara ZMCG) tuvieron impactos negativos en su estructura económica a raíz de La crisis y las posteriores medidas de recuperación económica. Al estar caracterizadas por vina industria de bienes de capital, las zonas metropolitanas de México y Monterrey sufrieron las caídas más importantes; por su parte, Guadalajara, a diferencia de las anteriores, tuvo un crecimiento marginal por estar especializada en la industria de alimentos (Garza y Rivera, 1994). La ZMCM perdió un total de 37 738 empleos y vio disminuir su participación dentro del total del PIB nacional manufacturero en 15% entre 1980 y 1985. Por su parte, Monterrey perdió poco menos de 4% y 55 871 empleos, Guadalajara, a diferencia de las anteriores, ganó en participación dentro del PIB, aunque marginalmente (.8%, al pasar de 5.2 a 6.0%). Por tanto, la crisis afectó a las ciudades especializadas en bienes de capital y duraderos, mientras que aquéllas dedicadas principalmente a bienes no duraderos, intermedios o de consumo inmediato tuvieron menos repercusiones negativas. Después de 1989 la economía de estas ciudades ha estado marcada por una relativa recuperación, pero sin llegar a ocupar el papel que tuvieron en la década de los sesenta y setenta.

La segunda consideración de importancia se relaciona con las transformaciones en la estructura económica de cada una de las ciudades. La crisis por la que pasa la industria aunada a la transformación del modelo de acumulación que impone nuevas funciones a las ciudades, incentivan la transformación cuantitativa y cualitativa de los servicios en éstas. En el caso mexicano Aguilar (1997) y Aguilar y Escantilla (2000) identifican el hecho de que en las tres principales ciudades de México, los servicios son el sector más dinámico. Mientras que la población ocupada en manufactura experimenta pérdidas en algún rnomentoentrel9S7y 1995, los Servicios Personales, Ventas, entre otros, tienen un crecimiento importante. Lo que indica, según los autores, el proceso de terciarización diferenciada por la que pasan las ciudades.

Aunque si bien es cierto que los servicios han sido, aun antes del cambio del modelo de acumulación, uno de los sectores más dinámicos, existen cambios cuantitativos y cualitativos que es necesario destacar. En primer lugar, el crecimiento de servicios ligados al mercado mundial y a la industrialización flexible (servicios al productor) ha incentivado que ciertas ciudades se conviertan en los nodos que comunican al país en la economía global. En segundo lugar, los servicios tradicionales (personales, comercio) tienen un auge en las dos últimas décadas debido al incremento de las mercancías disponibles, así como a la búsqueda por parte de las familias de estrategias de sobrevivencia. En tercer lugar, una contracción en el empleo de los servicios sociales (prestados principalmente por el Estado), Por último, el crecimiento de los servicios de esparcimiento ha provocado que se transforme la fisonomía de la ciudad. En términos sociales, el empico ha sido el que más ha resentido tal cambio, pues se observa un patrón de precarización y heterogeneidad laboral (Pérez. 2002). Estos dos fenómenos se unen a uno más: la transformación de los patrones de movilidad de la población

 

CAMBIOS EN LOS PATRONES DE DESPLAZAMIENTO DE LAS PERSONAS

Diversos estudios han mostrado cómo la lógica espacial de la industrialización estuvo ligada a la concentración de población en unos cuantos centros urbanos, sin embargo, poco se ha explorado la lógica "desconcentración" de la población, A la par que se suceden los cambios en la economía nacional, regional v urbana, el patrón de asentamiento de la población comienza a cambiar debido a la transformación de los flujos migratorios. En términos breves, la denominada etapa de concentración de la población en unos cuantos centros urbanos parecía que en la década de los ochenta se rompía. Son dos las hipótesis principales. La primera liga los cambios en los patrones migratorios a la transformación productiva (en estricto sentido a la Nueva División Espacial del Trabajo). Es decir, al cambio del patrón de acumulación que beneficiaba a la industrialización fordista hacia uno de producción flexible (Chávez y Guadarrama, 2000). La segunda pone el énfasis en los procesos de larga duración de los sistemas urbanos, que pasan por un estadio denominado como desconcentración-concentrada o fase de urbanización diferenciada (Aguilar y Graizbord, 2002).

A continuación se presenta una breve descripción de las transformaciones en materia migratoria y su impacto en el desarrollo urbano nacional.

 

Cambios en los flujos migratorios en México

La migración es uno de los elementos centrales para entender la distribución de la población en México (CONAPO. 1999). Mientras que en 1970 el total de población que no residía en su lugar de nacimiento equivalía al 12.9% del total de la población, en 1990 este porcentaje ya era de 18.1% (Corona y Tuirán, 1994); en el 2000, este porcentaje disminuye un poco para representar el 17.7%. Lo que indica que existe un número importante de población que se ha desplazado de su lugar de nacimiento hacia otras regiones por diversas razones. La fuerte migración rural-urbana impulsó el grado de urbanización. El índice que mide este proceso pasó de 41.2% en 1960 a 64.4% en 1995 (CONAPO, 2000).

Son ya varios los trabajos que han destacado la importancia que tiene el cambio en los patrones migratorios y su influencia en la transformación del sistema urbano nacional (Cantú y Luque, 1990: Corona y Turían, 1994; Partida, 1994; Aguilar y Graizbord, 2002; CONAPO, 2000; Chávez, 1999; Negrete 1999a y b). A los tradicionales flujos rural-urbanos, en los últimos 20 años del siglo anterior se le sumaron aquéllos de carácter urbano-urbano y metropolitano-metrópolitano. Así, los cambios en los flujos migratorios hicieron evidente el cambio urbano-regional que se gestaba desde antes de la década de los ochenta.

En esta década las ciudades intermedias, así como las zonas metropolitanas de tamaño intermedio, inician con un proceso de crecimiento incentivado por su papel como receptoras de población (Corona y Tuirán, 1994). Sin embargo, ello no quiere decir que todas las ciudades denominadas intermedias sean ganadoras de población. Todavía existen fuertes disparidades en términos de crecimiento demográfico debido principalmente a la forma en que cada una de ellas se inserta dentro del proceso de desarrollo económico. Las ciudades de entre 100 000 y 499 999 habitantes crecieron de 35 a 42 entre 1970 y 1995 (representando el 30.5% en el primer año y 16.8% en el segundo), mientras que aquéllas de entre 500 000 y 999 999 pasaron de 1 a 18 en el mismo período (concentrando el 3.1% y el 20.5%, respectivamente; CONATO, 1999).

Visto en términos regionales, los crecimientos de población en ciudades se encuentran en la región norte del país, Centro-Norte, Golfo y península de Yucatán (CONAPO, 2000; Corona y Tuirán, 1994). Esto indica que el crecimiento económico experimentado por estas regiones es un fuerte atractor de población, concentrándola de manera importante en unos cuantos centros urbanos. Tales son los casos de Aguascalientes, Tijuana, Mexicali, Veracruz, Xalapa, Mérida, Culiacán v Cancón. Por otra parte, las regiones más deprimidas económicamente continúan con su tendencia expulsora de población. El sureste es la expresión más nítida de este fenómeno.

Ahora bien, como nuestro caso de estudio es la ZMCM, se expondrán algunos de los hallazgos de la investigación sobre la emigración de ésta, teniendo siempre presente este contexto, pues es éste el que le da significado.

 

La transición migratoria de la ZMCM

En las dos últimas décadas del siglo XX la ciudad creció a un ritmo menor al 2% anual, lo que representa un crecimiento por debajo de la media nacional.4 Esto contrasta con el crecimiento de más del 5% anual en los años sesenta y setenta. La reducción del ritmo de crecimiento de la población es resultado de la combinación de disminución de la tasa de fecundidad y la contracción sufrida por el crecimiento social (lzazola y Marquete, 1999; Negrete, 1999; Corona et al, 1999). De ser el principal foco de atracción en el periodo posterior a 1940 y hasta la decada de los setenta, la ZMCM pasó por un periodo de pérdida neta de población (segunda mitad de los ochenta), para finalmente presentar un saldo neto migratorio tendiente a cero en el último quinquenio del siglo XX.

Aunque los datos que se presentan en el Cuadro 1 no son estrictamente comparables, sí o/recen una muestra de lo que ha sido el balance migratorio de la ZMCM. Entre 1985 y 1990 la población que llegó a la ciudad fue de 425 361 personas, mientras que hubo una salida de 716224 individuos, osea, una pérdida neta de 290 863 (Corona y Luque, 1992). Browning y Corona (1995), con datos de la Encuesta Nacional dela Dinámica Demográfica (ENADID), encontraron que en los cinco años previos a 1992 la ZMCM había perdido un total de 480 664 personas. Un cálculo realizado por Pérez (2006) con base en el Cuestionario Ampliado del XII Censo de Población, dio como resultado una inmigración neta de 517 363 personas, mientras que la emigración fue de 549 569, lo que se traduce en un saldo migratorio negativo de aproximadamente 32 000 individuos entre 1995 y el 2000 (Cuadro 1).

En todo caso, lo importante de destacaren este momento es que, independientemente de la forma en que se recopilen los datos, la ZMCM pasa por una reestructuración poblacional que ha sido evidenciada por la modificación de su balance migratorio.

La disminución de la atracción migratoria de la ZMCM se inserta dentro del proceso de cambio urbano-región al en México. La repercusión más importante para ésta, como se ha venido insistiendo, es la disminución de su capacidad atractora y el aumento de la población que salió de ella; sin embargo, también existe un cambio en los patrones territoriales de la migración. En primer lugar, Rodolfo Tuirán (2000), con base en los datos de la ENAD1D, muestra la existencia de un incremento de la población emigrante de los municipios periféricos de la ZMCM.5 Entre 1992 y 1997, estos municipios vieron incrementar su número de emigrantes hacia cualquier otra zona o región fuera de la ZMCM, mientras que recibieron menos población. Por otro lado, la parte central de la ciudad se sigue caracterizando por ser una expulsora neta de población, ya sea hacia cualquier unidad administrativa dentro de la ZMCM u otra zona o región fuera de ella.

En segundo lugar, el patrón migratorio de la ZMCM se distingue por la importancia que tiene la Región Centro.6 Chávez (1999) ha insistido en el hecho de que la emigración de la ZMCM se ha concentrado en los estados que rodean a la ciudad. Corona et al. (1999), analizando el comportamiento migratorio del Distrito Federal, advierten que casi ¾ partes de la emigración total de la capital se dirige hacia alguna de las entidades que conforman la Región Centro. Según otros cálculos (Pérez, 2006), la mitad de la población que dejó la ZMCM entre 1995 y 2000 tuvo como lugar de llegada un municipio dentro de la Región Centro, siendo los más importantes aquéllos metropolitanos y los denominados rurales.

En tercer lugar, las ciudades medias, pequeñas y ámbitos rurales se están convirtiendo en lugares de llegada de los emigrantes de la ZMCM. Los datos presentados por Pérez (2006: Cuadro IV.9) indican que el 35.7% de la emigración de la ciudad entre 1995 y 2000 tuvo como destino una localidad menor de 15 000 habitantes. Si se toma en cuenta únicamente a la Región Centro, este porcentaje se incrementa a 41.5%, mientras que la emigración hacia localidades de más de 100 000 habitantes es de 36.6%. Morelos, Tlaxcala, Puebla e Hidalgo sobresalen como las entidades que reciben el mayor número de inmigrantes provenientes de la ZMCM en localidades de menos de 15 000 habitantes. Por su parte, Querétaro, Puebla, Morelos y Guanajuato, los reciben principalmente en localidades de más de 100 000 habitantes (el 45%). Esto permite esbozar como hipótesis que la desconcentración es en realidad un momento en la consolidación de un proceso de mayor envergadura: la reestructuración urbano-regional que beneficia el crecimiento de las ciudades medias. Esta es la tesis sustentada por Aguilar y Graizbord (2002), quienes afirman que el sistema urbano nacional se encuentra en la etapa de crecimiento de ciudades medias (o dispersión concentrada) dentro de la región de influencia de la ciudad principal, mientras que la ciudad principal crece a menor ritmo.

 

LA REESTRUCTURACIÓN URBANO-REGIONAL Y LA EMIGRACIÓN DE LA ZMCM

La emigración dela ZMCM está estrechamente vinculada con la reestructuración regional en México y de la Región Centro en particular. La promoción de la desconcentración industrial, iniciada desde la década de los setenta del siglo anterior, así como las "desventajas" de vivir en una ciudad de 13 y medio millones de habitantes son factores importantes que están impulsando la expulsión de población desde la gran metrópoli. En este apartado se presentan los resultados del análisis de la migración de la ZMCM en el periodo 1995-2000 y los datos fueron tomados del Cuestionario Ampliado del XII Censo General de Población y Vivienda, 2000.

 

Condiciones y reestructuración Urbano-regional. Lugares de llegada de los migrantes

Teniendo va el panorama general de la migración en México en los últimos veinte años, el panorama cambiante de la migración de la ZMCM, así como las bases conceptuales para analizar la emigración desde la ZMCM, ahora la cuestión es analizar esta última de acuerdo con los lugares a donde se dirige.

El principal punto de llegada de aquéllos que dejan la Ciudad de México es Hidalgo. Este estado recibió 51 951 personas que vivían en la Ciudad de México. El siguiente estado de atracción para los emigrantes de la ciudad es Veracruz (51 627). Después le siguen Puebla (48133), Morelos (38 277), Querétaro (37957), Guanajuato (36 112), Oaxaca (29 186), Michoacán (29 106) y Jalisco (26 131). Estos nueve estados concentran casi dos terceras partes de los emigrantes de la ciudad (63.4%).

Ahora bien, de acuerdo con la distribución de la población por tamaño de localidad, los principales puntos de llegada de los que dejan la ciudad son ciudades medias u otras metrópolis. El 47% del total de los emigrantes tiene como destino una ciudad de más de 100 000 habitantes. Poco menos de la mitad de éstos tiene como destino una ciudad de entre 100 000 y 500 000 habitantes. Lo que indica la preferencia que tienen los emigrantes de la ciudad por ciudades medias o grandes (Cuadro 2).

Sin embargo, habrá que mencionar el hecho de que una tercera parte del total de los que salen de la ciudad tienen como destino pequeñas ciudades o zonas rurales (menos de 15 000 habitantes). La distribución por estados de esta población indica que se dirigen principalmente a entidades pobres. Hidalgo, Veracruz, Puebla y Oaxaca concentran al 54% dela población que reside actualmente en localidades de menos de 2 5000 habitantes (Pérez, 2006: Cuadro IV.9). Más de la mitad de la población que se desplazó hacia localidades de menos de 2 500 habitantes era una migración de retorno7 Este tipo de migración es más importante en los casos de los estados de Chiapas. Hidalgo, Veracruz, Puebla, Oaxaca, Zacatecas y San Luis Potosí.

Como se dijo, uno de los fenómenos que más interesan es la migración entre zonas metropolitanas y entre zonas metropolitanas-ciudades pequeñas y medias. En este caso, la ciudad de Querétaro absorbe el 5.0% (27 422) del total de los emigrantes. Le siguen Guadalajara (17 654), Cuernavaca (18 912), Puebla (15 349) y Cancón (15 347; Cuadro 3).

La relación migratoria entre la ZMCM y las ciudades más grandes del sistema urbano nacional se puede ver en la tercera columna del Cuadro 3. En ella se expone la proporción de inmigrantes provenientes desde la Ciudad de México respecto del total de inmigrantes que recibieron cada una de estas ciudades. Los habitantes procedentes de la Ciudad de México son particularmente importantes en ciudades como Querétaro y Cuernavaca. En ambas, el porcentaje de población proveniente de la ZMCM rebasó una tercera parte del total de inmigrantes Otras como Puebla, Aguascalientes, León v San Luis Potosi, reciben entre una quinta y una cuarta parte de su población inmigrante de la Ciudad de México. Esto quiere decir que la emigración de la Ciudad de México está contribuyendo de manera importante al crecimiento urbano de zonas metropolitanas emergentes y ciudades de tamaño intermedio.

Para probar la relación entre crecimiento del empleo y migración, en la Figura 2 se presenta el crecimiento del empleo en comercio y el total de emigrantes de la ZMCM. En ella se puede ver cómo los municipios que han presentado los incrementos más importantes de trabajo en comercio son los que han recibido más personas de la ZMCM. Esto es un indicador de que la transformación productiva y la División Espacial del Trabajo están estrechamente ligadas a los patrones de movilidad de la población.8 De la misma manera, los lugares de llegada son los que han tenido un crecimiento urbano importante.

 

Características de los migrantes

La finalidad de este apartado es conocer algunas de las características de la población que deja la ZMCM en comparación con las entidades receptoras y la población que vive en la ZMCM.

La población que sale es principalmente población en edad de trabajar (la mediana de edad es de 27 años) y más de la mitad es considerada como Población Económicamente Activa. De hecho, la tasa de participación especifica de la población en actividades económicas es mayor a la de la Ciudad de México y la de los lugares a donde llegan (Cuadro 4).

Por otro lado, el porcentaje de población de más de 18 años que cuenta con educación superior es el más alto de los grupos que se comparan. Mientras que casi una cuarta parte de la población que deja la ciudad cuenta con educación superior, apenas el 9.8% del total nacional cuenta con ella" (Cuadro 4). Por lo dicho hasta el momento, se puede decir que se trata de una población económicamente activa con nivel educativo medio y alto y con una tasa de participación económica superior a la que se encuentra en los lugares de destino. El tipo de población emigrante y la comparación con la población nativa, indica que la primera está con tribu vendo al desarrollo económico de estos lugares, aunque puede estar provocando un nuevo tipo de segregación social (Chávez, 1999).

 

CONSIDERACIONES FINALES

A lo largo de este trabajo se ha enfatizado en la transformación de la migración en México, en general, y de la ZMCM, en particular. Se explicó como los cambios en el sentido de la migración están íntimamente relacionados con cambios en la composición regional del país. Por ello se pueden resaltar dos modificaciones importantes.

La primera trata del cambio en el sistema urbano nacional. Al inicio de este trabajo se comentaba si la emigración de la ZMCM evidenciaba un patrón de desconcentración poblacional de largo plazo o un movimiento coyuntura! como resultado de la crisis económica. Nuestra postura, sustentada tanto en los trabajos de otros autores como en los datos presentados a lo largo de este artículo, indica que se trata de un proceso de reestructuración del sistema urbano nacional. El argumento principal se apoya en la menor importancia que tienen las tres principales áreas metropolitanas como a tracto ras de población; lo que ha derivado en el crecimiento de ciudades medias o zonas metropolitanas de menor tamaño (Corona y Tuirán, 1994). Estas ciudades en los últimos años han sido un centro de atracción de población que se dirige del campo a la ciudad y de otras ciudades o de zonas metropolitanas de mayor tamaño. Este hecho, se cree, es uno de los primeros signos de desconcentración de población; o, en otros términos, la fase de ciudades intermedias del Modelo de Geyer y Kontuly (1993), Es decir, el momento en que las ciudades más importantes ganan todavía población en términos absolutos, pero comienzan a perderla en términos relativos frente a las de menor tamaño. Aunque los resultados del Censo de Población y Vivienda del 2000 dejan entrever que la migración hacia y desde la ZMCM muestra una cierta estabilización respecto al decenio abrupto que fue el de los ochenta, no por ello se invalida la hipótesis planteada.

Más bien habrá que esperar al desarrollo del fenómeno en los próximos años. Sin embargo, este proceso es condicionante y está condicionado por una transformación productiva incentivada tanto por la obsolescencia de un aparato productivo francamente atrasado como por el cambio en la División Internacional del Trabajo y expresada en una Nueva División Espacial del Trabajo a nivel internacional y nacional.

Por ello, la segunda transformación de relevancia tiene que ver con el desarrollo económico y su impacto espacial. La libera libación económica ha tenido impactos diferenciados de acuerdo con la estructura económica local, acceso a mercados, mano de obra local, acceso a servicios de punta y capacidad de los gobiernos locales para gestionar la atracción de inversión. Las zonas con mayor desarrollo, generalmente, van a convertirse en fuertes atractoras de población. En el caso mexicano, existen zonas identificadas con importante desarrollo económico. La región Norte, la Centro Norte y la península de Yucatán se están convirtiendo en importantes centros económicos y con ello incrementando su poder atractor. La Nueva División Espacial del Trabajo es un factor importante en la explicación de los cambios en los patrones migratorios.

En el caso de la emigración de la ZMCM conto se pudo observar, ésta tiene que ver tanto con la transición urbana por la que pasa el país como por el desarrollo económico. También es necesario puntualizar que las ciudades que se encuentran dentro de la Región Centro del país son las que más personas reciben de la ZMCM. La migración es selectiva concentrándose en Población Económicamente Activa y se dirige hacia ciudades que han experimentado un desarrollo económico importante. Es decir, tienen un lazo migratorio de relevancia con ésta. El factor distancia es uno de los elementos más importantes a la hora de decidir migrar.

Por último, solamente queda por puntualizar algunos de los caminos que tienen que seguir explorándose. En primer lugar, hace falta más investigación empírica que intente desentrañar la complejidad do la migración interna en México, específicamente en relación con la migración entre ciudades. Este es un tema que esté emergiendo a la par que la población se convierte en eminentemente urbana v que, por tanto, se incrementa la migración urbana-urbana y metropolitana-urbana.

Un segundo tema a desarrollar es la relación que existe entre desarrollo económico y migración. En este momento se tiene un modelo bastante rígido que no ha permitido realizar una investigación más a fondo. Por ejemplo, se parte del supuesto de que la migración es en gran medida resultado de la confluencia de crisis y desarrollo. Es decir, de zonas en crisis que expulsan población v de zonas en desarrollo que la atraen. Aunque esto es cierto en gran medida, el fenómeno migratorio se relaciona con otras variables, pero tampoco se ha explicado el porqué existen zonas en crisis que son atractoras netas de población.

En tercer lugar, si bien es cierto que los datos estadísticos son una buena fuente para la investigación urbana, faltan todavía las experiencias de los migrantes. En México existen realmente pocos trabajos que resalten la importancia que tienen las vivencias de los migrantes, que expliquen las causas, cuándo y cómo se tomó la decisión de migrar y cuáles son los factores que influyeron en la elección del lugar de residencia. Con este tipo de investigación, más de corte cualitativo, se cubrirían en cierta medida los huecos faltantes en la explicación de la transformación de los flujos migratorios en México, en su vertiente geográfica.

 

NOTAS:

1 Aunque algunos autores han negado este hecho. Por ejemplo. Garza (1999) argumenta que lo que realmente sucede es una re-concentración de la población en ciudades de más de un millón de habitantes. Sin embargo, como el mismo autor mostró en otro trabajo (2003), el número de ciudades de más de un millón de habitantes pasó de tres millones en 1970 a diez millones en 2000, mientras que otras se acercaron rápidamente a esa cifra (San Luis Potosí, Méerida, Querétaro, Mexicali todas ellas con tasas de crecimiento por encima de 2 4% anual entre 1990 y 2000). Lo más importante para nuestro argumento es que las ciudades de más de 500 000 habitantes (incluyendo a las anteriormente citadas) no necesariamente se encuentran dentro del área de Influencia de las zonas metropolitanas consolidadas en la etapa de sustitución de importado

2 Uno de los primeros intentos por encontrar regularidades en la distribución de la población fue Zelinsky (1972) quien ya en esos años hablaba de una transición de la movilidad. Posteriormente, Alonso (1980) intentó explicar et crecimiento diferenciado a partir de sus cinco famosas curvas en forma de campana, sugiriendo que conforme se avanza hacia etapas superiores de desarrollo las disparidades regionales disminuyen.

3 En genera!, se concibe a la filtración hacia abajo como et proceso por el cual cierto tipo de actividades industriales se re-localizan desde grandes ciudades hacia aquéllas de tamaño intermedio y/o pequeñas. En otros términos, se trata básicamente de la búsqueda de mejores condiciones para la producción por parte de las empresas, utilizando el espacio como un factor productivo.

4 De acuerdo con cálculos propios con datos de Corona et al. (1999) y del Censo de Población del 2000, la ZMCM creció a un ritmo de 1.6% entre 1980 y 1990, y de 1,7 entre 1990 y 2000, Los cálculos pueden variar por las impresiones de los datos del Censo de 1980, así como por la cantidad de municipios considerada como parte de la ZMCM. En este caso se utilizaron los 37 municipios considerados por INEGI más las 16 delegaciones del Distrito Federal.

5 La zona metropolitana delimitada por Tuirán cuenta con las las delegaciones del Distrito Federal más 37 municipios del Estado de México y el municipio de Tizayuca en el estado de Hidalgo. Los municipios del Estado de México son: Acolman, Ateneo, Atizapán de Zaragoza, Chalco, Chiautla, Chicoloapan, Chiconcuac, Chimalhuacán, Coacalco, Cocotitlán, Coyotepec, Cuaulitlán, Cuaulitlán Izcalli, Ecatepec, Huehuetoea, Huixquiludan, Itapaluca, Jaltenco, Melchor Ocampo, Naucalpan, Nexttalpan, Nezahualcóyotl, Nicolás Romero, La Paz, San Martin de las Pirámides, Tecámac, Temamalla, Teoloyucan, Teolihuacán, Tepotzollán, Texcoco, Tezoyuca, Tlalnepantla, Tultepec, Tultitlán, Valle de Chalco Solidaridad y Zumpango.

6 Los estados considerados dentro de esta región son: Hidalgo, México, Morelos, Puebla, Querétaro, Tlaxcala y además del Distrito Federal.

7 Es población que declaró haber nacido en el estado en que fue censada y vivía en 1995 en la ZMCM. La fuente de estos datos es la misma que la del Cuadro 2, sin embargo, por cuestiones de espacio, no se presentan estos últimos.

8 A partir de un ejercicio de regresión simple, se intentó medir La importancia que tiene la creación del empleo y el grado de urbanización de los lugares de llegada de los emigrantes de la ZMCM. Para ello se construyeron las variables crecimiento neto del empleo industrial (ei89_99), comercial (eco9_99) y de servicios (esS9_99) entre 1989 y 1999 a nivel municipal para el total del país. Para el grado de urbanización (gu) se utilizó el porcentaje de población que reside en localidades de más de 15 000 habitantes a nivel municipal. La ecuación quedó de la siguiente manera;

Con un nivel de significancia de .000, la R2 fue de .606. Sin embargo, habría que hacer notar que la única variable que tuvo significancia menor a .05 1.324) fue el grado de urbanización, lo que indica que no es necesariamente el tamaño de la población lo que atrae a los emigrantes de la ZMCM. Sí se saca esta variable, la bondad del modelo no mejora. Por otro lado, las variables ei89_99 y cs89_99, tienen un efecto negativo. La única variable con un valor positivo de alta significación es el empleo creado en comercio.

9 Nota aclaratoria: al tomarse como una media de escolaridad nacional, este indicador, como los otros, oculta las diferencias que se tienen en entidades dispares. Por ejemplo, los niveles educativos son completamente diferentes en dos entidades: Nuevo León y Chiapas. En la primera el nivel educativo es el más alto, mientras que en la segunda es el más bajo a nivel nacional.

 

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