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Investigaciones geográficas

versión On-line ISSN 2448-7279versión impresa ISSN 0188-4611

Invest. Geog  no.53 México abr. 2004

 

Reseñas

 

Sánchez Salazar, M. T. y O. Oropeza Orozco, O. (coords. grals.; 2003), Atlas Regional del Istmo de Tehuantepec

 

Ann Cyphers*

 

Instituto de Geografía, UNAM, México [CD].

 

* Instituto de Investigaciones Antropológicas-UNAM

 

Me es muy grato haber sido invitada a la presentación de esta importante obra, la primera de su tipo para el Istmo de Tehuantepec. Quiero felicitar a las coordinadoras del Atlas, María Teresa Sánchez y Oralia Oropeza, así como al gran equipo de colaboradores especialistas que unieron esfuerzos y conocimientos para poder ofrecernos este acontecimiento histórico. De igual manera, hay que congratular a la DGAPA por la visión que tuvo al financiar el proyecto "Industria petrolera y cambios territoriales en el marco de la globalización económica: el caso del Istmo de Tehuantepec".

Muchas culturas antiguas inventaron mapas, de manera independiente, a lo largo de la ocupación humana de la Tierra. Los hicieron con materiales que tenían disponibles, tales como palos, arcilla y materiales preciosos como el marfil y el papel. La finalidad era la representación abstracta de su percepción de la realidad. Presentaban la información pertinente a un tema de una manera fácil de leer y entender y, además, en un tamaño adecuado. El refrán, "una imagen vale más que mil palabras", es particularmente aplicable a los mapas, porque detrás de estas imágenes reside el apoyo de varias fuentes de información, las cuales han sido cuidadosamente seleccionadas con criterios precisos.

En la región conocida ahora como el Istmo Veracruzano, que está cubierta en el Atlas, nació la primera civilización de Mesoamérica, la olmeca pero desafortunadamente, ellos no nos dejaron mapas, solamente podemos imaginar que esta sociedad los haya tenido porque los contactos que mantuvieron con muchas regiones distantes tenían que acompañarse por un conocimiento de las rutas para llegar a otros pueblos en donde podían obtener recursos importantes como la obsidiana, la serpentina y el jade, el sílex y los minerales ferrosos. Posteriormente, hay muchos documentos históricos en donde las huellas de pie definen las rutas y caminos para llegar a diferentes lugares.

La cartografía es una de las actividades más antiguas de la disciplina de Geografía. Los frutos de esta labor han aportado elementos cruciales en la emergencia del mundo moderno porque los mapas mostraron los países, sus riquezas y las rutas para llegar a ellos. Ahora son igualmente cruciales porque ayudan a describir, analizar e interpretar los efectos de la ocupación humana en el entorno natural y sociocultural. Los mapas ya no son productos rudimentarios, más bien ha llegado el momento en el cual domina la cartografía automatizada mediante la tecnología compleja. Frente a nosotros tenemos este Atlas, el cual es un destacado ejemplo de cómo se pueden ampliar los alcances de la Geografía y de la Cartografía Aplicada en México.

Hoy día, el Istmo de Tehuantepec es una región con serios problemas. Por consiguiente, la necesidad de documentarla es de gran importancia y esta impresionante obra responde muy bien al reto. Los problemas que enfrentan los municipios veracruzanos y oaxaqueños tienen muchas facetas de carácter variado, las cuales han sido ilustradas en la obra. Cada mapa es excepcional ya que retrata y resume las actividades humanas y las condiciones naturales referentes a diversos factores. Cada uno es digno de horas, días y semanas de estudio para entender y analizar toda la información que tiene; y la comparación entre ellos permite desarrollar ideas sobre las relaciones espaciales y causales entre patrones físicos, económicos, políticos, históricos, sociales y culturales. Es indudable que la información presentada puede ser analizada de distintas perspectivas y para diferentes fines. Este atlas es un instrumento básico para la investigación y, al mismo tiempo, será un indispensable recurso documental para los alumnos de diferentes niveles y disciplinas.

La región estudiada por este equipo de especialistas fue cuidadosamente elegida ya que, desde hace milenios, el Istmo de Tehuantepec ha sido una porción clave del país. Los primeros pobladores encontraron un paisaje exuberante con una abundancia natural de diversos recursos -una región excepcionalmente favorable para gente que usaba tecnologías sencillas para explotarla. En contraste, los ocupantes de los valles del Altiplano tenían una gran preocupación en cuanto a la estación de lluvias, mientras que los que vivían, por ejemplo, en el norte del Istmo se cuidaban de las fuertes lluvias y subsecuentes inundaciones que renovaban el paisaje,

La comunicación a través del Istmo también tiene milenios de años de existir, pero es poco lo que sabemos del pasado más remoto debido a la falta de estudios en su interior. El Istmo era y sigue siendo el paso de la gente entre las costas del Golfo y del Pacífico, por esta razón no se puede caracterizar con una sola identidad étnica, más bien, la diversidad actual, tal como se ha representado en ciertos mapas del Atlas, es producto de múltiples migraciones y contactos interregionales a lo largo del tiempo. Es interesante observar en los mapas la direccionalidad de estos movimientos poblacionales en las últimas décadas, ya que quizá derivan de un mayor número de lugares de origen que lo que nos muestra la historia de hace 50-80 años.

A través de mis investigaciones en el campo en el Istmo Veracruzano, he estado consciente -de muchos problemas en la región, como por ejemplo el incremento en la disminución de la agricultura de bienes de subsistencia básica y la emigración de la juventud. Pero la perspectiva diacrónica que se presenta en el Atlas del Istmo de Tehuantepec, que abarca varias décadas, me causa una mayor preocupación que la resultó de la visión extemporánea que pude adquirir- esto, se comprueba con muchas clases de datos, que ha habido, a gran escala, una constante alteración de la región provocada por los seres humanos. Me refiero en particular a la deforestación y sus consecuencias, el incremento en la contaminación y riesgos ambientales, así como el crecimiento industrial sin restricciones. A partir de diversos planos del Atlas, se puede observar que la baja productividad agrícola se ríelaciona con el régimen de tenencia de la tierra, la escasez de información especializada proporcionada a los productores y la inaccesibilidad económica de las tecnologías, entre otros. Estas situaciones han propiciado un énfasis en la ganadería que promueve la formación de vastos pastizales mediante la deforestación, la cual, en turno, contribuye a la alta sedimentación de los ríos, que a su vez inhibe el transporte acuático.

Refiero un ejemplo particular: hace décadas, la ciudad de Minantitlán era un puerto importante y, de hecho, aún conserva el título de "puerto de altura", pero en realidad hoy sólo se mueven canoas y lanchas en esta porción del bajo río Coatzacoalcos. La construcción de ductos para transportar los productos petroleros, así como la construcción de la terminal marítima del Complejo Pajaritos, le han mermado el papel de puerto a esta ciudad. La alta sedimentación que presenta el río a causa de la deforestación, hace imposible que entren barcos de mediano y gran calado. Hace unos 150 años entraban barcos de vapor que llevaban a personas y productos al lugar. Ahí se transbordaban para continuar río arriba o para tomar rutas terrestres que conducían a la cuenca del río Papaloapan en donde bajaban hasta Alvarado, lugar en donde abordaban otros barcos que los llevaban al puerto de Veracruz. También contaba Minatitlán con una importante industria maderera.

Todo esto ha desaparecido, al igual que los bosques. Hace algunos años, un amigo campesino describió la esencia de los fuertes cambios en el entorno ambiental con unas pocas y sencillas palabras: "hace 30 años caminábamos en la sombra". Conjuró con estas palabras una imagen palpable de un paisaje natural y cultural que ha dejado de existir, tal como ha sido detalladamente documentado en el Atlas del Istmo.

También el atlas nos ayuda a conocer las condiciones humanas y ambientales de la porción interior del Istmo que se conoce como Los Chimalapas. En esta región boscosa aún existe una diversidad de fauna y flora tan extensa y particular que en ella han sido identificadas nuevas especies. En cada mapa del Atlas, esta área sobresale por la falta de afectación que presenta, así como por sus recursos que ameritan protección. Actualmente esta reserva peligra ante los procesos de globalización y, con ella, nosotros también.

Me da un enorme gusto que este gran equipo de destacados especialistas haya enfocado sus esfuerzos en el Istmo de Tehuantepec, lugar muy cercano a mi corazón e interés académico. El material que han reunido es vasto y preciso -por ello, proporciona una visión amplia y completa de esta región que ha sido prácticamente ignorada durante tanto tiempo. Los mapas son impresionantes por el detalle que tienen y la representación clara de la información. Además, son verdaderamente bellos, tal como exige la tradición cartográfica. Para mí y para muchas otras personas, escuelas e instancias académicas, el Atlas del Istmo de Tehuantepec va a ser sumamente útil.

 

Nota

Proyecto DGAPA-PAPIIT: "Industria petrolera y cambios territoriales en el marco de la globalización económica: el caso del Istmo de Tehuantepec" (IN 306598), escalas 1:500 000; 1:1 000 000 y 1:2 000 000.

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