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Investigaciones geográficas

versión On-line ISSN 2448-7279versión impresa ISSN 0188-4611

Invest. Geog  no.53 México abr. 2004

 

Geografía humana

 

Turismo y estructura territorial en Ciudad Juárez, México

 

Tourism and territorial structure in Ciudad Juarez, Mexico

 

Oswaldo Gallegos* Álvaro López López*

 

* Instituto de Geografía, UNAM, Cd. Universitaria, Circuito Exterior, 04510, Coyoacán, México, D. F. E-mail: alopez@igiris.igeograf.unam.mx

 

Recibido: 3 de junio de 2003
Aceptado en versión final: 12 de febrero de 2004

 

Resumen

Este trabajo muestra un panorama de la estructura territorial del turismo en Ciudad Juárez, Chihuahua, México. El estudio se divide en dos apartados: en el primero se hacen las precisiones conceptuales pertinentes y se sintetizan los eventos históricos representativos del turismo en la frontera norte de México; en el segundo se analizan algunos componentes de la estructura territorial referida, tales como los atractivos que posibilitan la actividad turística, el uso del suelo, los vínculos de comunicación y los flujos de visitantes.

Palabras clave: Ciudad Juárez, turismo fronterizo, estructura territorial, flujos turísticos.

 

Abstract

This paper deals with the issue of the territorial structure of tourism in Ciudad Juarez, Mexico. To do this, the study is divided into two major parts: first, theoretical aspects, given support to our analysis, and a brief history of tourism in the Northern borderlands of Mexico are presented. Then, four basic components of the territorial structure of tourism in Ciudad Juarez are examined: natural and cultural attractions, urban land-use, communications network centred around the city and visitors and tourist flows.

Key words: Ciudad Juarez, Mexico-US borderlands tourism, territorial structure, tourist flows.

 

INTRODUCCIÓN 

Ciudad Juárez es uno de los espacios turísticos más dinámicos de la frontera norte de México y, a pesar de ello, ha sido explorado desde el punto de vista de la Geografía mexicana; concecuentemente, no existe un corpus conceptual amplio que ayude a interpretar la organización territorial de este sector de la economía fronteriza. Así, este trabajo tiene por objetivo dar a conocer, con base en investigación de gabinete y de campo,1 aspectos de la estructura territorial del turismo en dicha ciudad.

La organización territorial, de acuerdo con Konstrowiki (1986), interpreta la forma en que, con base en la actividad económica, el hombre organiza su territorio. Se conforma por: a) los procesos territoriales, que comprenden la evolución histórica del espacio que soporta la actividad económica, y b) las estructuras territoriales, elementos físicos -estáticos o dinámicos- que posibilitan la actividad económica; están constituidas por uno o varios nodos ligados con el resto del espacio, a través de una red de infraestructura en comunicaciones y transportes, por la que circulan bienes, personas e información (Ibid.). Con base en este concepto, Hiernaux (1989) ha propuesto un modelo vinculado al turismo, en el que sugiere que la estructura territorial de esta actividad económica está dada por un núcleo, los canales espaciales que lo articulan al exterior y por los flujos ocurridos.

De acuerdo con el objetivo de este trabajo, en el primer apartado se hacen las precisiones conceptuales del turismo fronterizo y, en el entendido de que éste es resultante de su propia localización limítrofe con los Estados Unidos, también se añade una sucinta revisión histórica de esta actividad en la línea fronteriza septentrional mexicana.

En la segunda parte de esta investigación se presentan los elementos más destacados de la estructura territorial del turismo en Ciudad Juárez: en relación con el núcleo turístico se explican los atractivos en que se sustenta dicha actividad y, con tal base, se presentan los resultados de un estudio del uso del suelo local, con el fin de identificar los distintos espacios turísticos y qué grupos de turistas los demandan o se sirven de ellos; posteriormente, se muestran las principales vías de comunicación que ligan a Ciudad Juárez con el exterior y que posibilitan su dinámica turística; finalmente, se seleccionó el flujo de turistas, con base en el uso de la información obtenida de una encuesta, para interpretar la dinámica del turismo local.

 

ACERCA DEL TURISMO Y SU EVOLUCIÓN EN LA FRONTERA NORTE DE MÉXICO

El turismo en México, basado en la continua e ininterrumpida presencia de turistas en sus diversos espacios habilitados con tal fin, empezó a consolidarse unos quince años después de la Segunda Guerra Mundial, pero, es de destacar que en el caso de la zona fronteriza del norte de México, el fenómeno turístico inició en los primeros años del siglo XX, en donde las relaciones de dependencia de México, con respecto al exterior, han sido los factores que le han modelado. A diferencia del turismo litoral o del llamado de interior por la SECTUR (2002), en el fronterizo, como en ningún otro lugar, la disparidad económica tan evidente a través de una línea que une o que separa a dos países, es el escenario que le confiere al turismo sus características propias y su evolución sui generis (Martínez, 1982).

El carácter único del fenómeno turístico en la frontera norte de México, es causa de que los planteamientos tradicionales y convencionales del turismo sean insuficientes para interpretar tal actividad económica en esta región del país; consecuentemente, se considera que es necesario hacer algunas precisiones conceptuales acerca del tiempo libre, la recreación y el propio turismo.

El ocio es el tiempo libre y, según Agüi (1994), Callizo (1991) y Lozato (1990), a la actividad que se realiza en ese lapso temporal, cuya duración puede ser muy variable, (minutos, horas, días o meses) se le denomina recreación. El fundamento social de la recreación radica en la necesidad que el hombre tiene de recrearse, de que la persona salga del círculo enajenante a que lleva el propio sistema en el que trabaja, logrado a través de la búsqueda de actividades o lugares que no estén sometidos a intensos circuitos mercantiles, en donde el viajero decida sus propias actividades y qué consumir. El turismo tiende a alejarse de los planteamientos originales del recreo, pues al efectuarse la actividad turística fuera del domicilio del paseante por más de 24 horas, le permite a los inversionistas privados organizar negocios que aprovechan tal circunstancia; de modo que el turista tiende a generar un consumo estandarizado (Mathieson y Wall, 1990; Boullón et al., 1999). Así, se considera que el turismo y la recreación son dos actividades diferentes que, ocasionalmente, se pueden traslapar.

De acuerdo con el criterio social,, en teoría se ha podido diferenciar el recreo del turismo, pero en los hechos es difícil distinguir a los turistas de quienes no lo son, por lo que se han tratado de establecer otros criterios para clasificarlos. El más usado y difundido a escala mundial es el tiempo: cuando alguien pasa más de 24 horas fuera de su domicilio, se supone que demandará de toda una serie de bienes y servicios que llevan a la conformación de la actividad turística y, en consecuencia, quienes viajan por menos de un día generaran la actividad recreativa, y si asisten a otro lugar diferente al que viven, se convierten en visitantes, aunque no en turistas.

Desde luego que esto no se cumple en todos los casos; habrá viajeros de menos de 24 horas que entren totalmente a un circuito de relaciones mercantiles y viceversa, tal como ocurre en la frontera norte de México. Así, un grupo de investigadores, entre ellos, Anguiano (1991), Bringas (1991), Bringas y González (2003), Ruiz (1991), Verduzco et al., (1995) y Woo (1991), con base en las observaciones que han hecho de los visitantes que llegan cotidianamente a la frontera noroeste de México, evidencian que, a pesar de que en su gran mayoría permanecen menos de 24 horas, tienen un comportamiento y ejercen un consumo de bienes y servicios estrechamente relacionados con la economía turística: restaurantes, bares, sitios de apuestas, hoteles de paso -que no registran la presencia de personas por tiempos muy cortos-, souvenirs, etcétera. Así, la presencia de estos visitantes se suman a los turistas (de más de 24 horas) y, en conjunto, brindan una extraordinaria variedad en el fenómeno turístico, manifestado en grupos diferentes de turistas que muestran una ocupación territorial variada.

Aquí se hablará de turistas para referirse a las personas que, indistintamente del tiempo de su permanencia, ejercen un consumo asociado con el tipo de bienes y servicios turísticos. Bringas y González (2003) reconocen diferentes grupos de visitantes o turistas que llegan a la zona fronteriza de Tijuana; de éstos, de acuerdo con las condiciones analizadas para el caso de Ciudad Juárez, se reconocen dos grupos de turistas en esta ciudad: el primero es el de los turistas tradicionales que, desde tiempos remotos, han buscado satisfacer sus necesidades de esparcimiento en un ambiente de laxitud legal en diferentes ámbitos, al respecto, es conveniente señalar que se trata, en su mayoría, de personas procedentes de Estados Unidos que, al portar una moneda fuerte, tienen una amplia capacidad de gasto en territorio mexicano; el segundo es el de los turistas que asisten para realizar negocios y que, en los últimos años, han experimentado un crecimiento muy importante.

La fuerte dependencia de las actividades económicas fronterizas mexicanas con Estados Unidos, se relaciona con dos motivos principales que, según Bringas (1991), son: por un lado, las casi inexistentes vías de conexión de esta región con el resto del territorio mexicano y, por el otro, los acontecimientos económicos-históricos de Estados Unidos, que a continuación se mencionan.

Desde 1911 comenzó a tomar fuerza un movimiento moralista estadounidense que promovió una actitud conservadora y que llevó a prohibir el funcionamiento de los sitios de apuestas, las cantinas y otros establecimientos que rompían las "buenas costumbres" (Martínez, 2001); esto provocó que muchos de estos negocios se trasladaran a las ciudades fronterizas mexicanas, en donde se intensificó la visita de norteamericanos.

La Revolución Mexicana y la incorporación de Estados Unidos a la Primera Guerra Mundial mermaron la expansión de comercios y servicios dedicados a la venta de alcohol o apuestas en la zona fronteriza del país. El desastre llegó cuando México se declaró neutral en dicha guerra, pues Estados Unidos cerró su frontera con nuestro país y ello paralizó la actividad turística (Sitio de Internet 1). Finalizada la conflagración mundial, el renacimiento de un nuevo movimiento moralista estadounidense, consolidado con la aprobación de la Ley Volstead o Seca de 1920 -que prohibió la venta de bebidas alcohólicas en todo su territorio-, llevó, nuevamente, a un crecimiento extraordinario de cantinas, licorerías, cabarets, garitos, prostíbulos, tiendas de artículos pornográficos y casas donde se vendían drogas, a lo largo del corredor fronterizo mexicano (Martínez, 2001).

En el desmedido crecimiento comercial de las ciudades fronterizas mexicanas no se previó que, en un futuro, México dependería sobremanera del turismo estadounidense; la prohibición fomentó cada vez más las actividades económicas en comercios y servicios, sin tomar en cuenta que el punto débil de todas ellas se orientó hacia los extranjeros, con base en las pasajeras restricciones norteamericanas (Bringas, 1991). Consecuentemente, la depresión económica estadounidense de 1929 llevó a la repatriación de mexicanos desempleados y a la devaluación del peso frente al dólar, lo que acentuó los problemas económicos en la frontera mexicana (Chávez y Bonifaz, 1994). A estos eventos se sumaron otros dos, por una parte, en 1933 el gobierno de Estados Unidos decidió terminar con la Ley seca y, por la otra, en 1935, el presidente Lázaro Cárdenas ordenó el cierre de los establecimientos de juego del país (Martínez, 2001).

Cuando la crisis económica fronteriza parecía interminable, inició la Segunda Guerra Mundial y Estados Unidos, al no estar exento de esta conflagración, generó efectos de crecimiento a la economía turística fronteriza mexicana en dos sentidos: por un lado, con las demandas de cantinas, bares, sitios de apuestas y prostíbulos por parte de la milicia apostada en la frontera sur, se reactivó el perfil turístico que las ciudades mexicanas ya tenían y, por el otro, con la institución del programa estadounidense de "braceros" de 1942, se atrajeron temporalmente a mexicanos para trabajar en su campo agrícola, lo que supuso una intensa dinámica demográfica fronteriza (Martínez, 2001; Bringas, 1991).

Aunque fue cancelado en 1964 el programa de braceros, a la fecha no se ha detenido el flujo de migrantes a la frontera norte de México que, tras ver frustrados sus intentos de "pasar al otro lado", han contribuido a un incremento extraordinario de la población flotante; además, la atracción de inmigrantes a la zona se ha acelerado con el Programa Industrial Fronterizo de 1965, pues mucha población es atraída a las maquiladoras extranjeras (Martínez, 2001; Castellanos, 1981). Estos aspectos han sido fundamentales para la actual actividad turística fronteriza mexicana, ya que, a lo largo de la historia contemporánea de nuestro país, los migrantes2 nacionales que han logrado establecerse en los Estados Unidos han conformado un grupo importante de personas, que hoy, son parte importante de los turistas que llegan a ciudades como Juárez.

 

ESTRUCTURA TERRITORIAL DEL TURISMO EN CIUDAD JUÁREZ

Localización y atractivos turísticos

Ciudad Juárez es la cabecera del municipio de Juárez. Éste, con una superficie de 4 853.80 km2 que equivale a 1.96% del área total estatal, se ubica en el extremo septentrional de Chihuahua y limita al norte y noreste con el estado de Texas, Estados Unidos, al este, sureste, sur y oeste, con los municipios chihuahuenses de Guadalupe, Ahumada y Ascensión, respectivamente. A su vez, Ciudad Juárez se emplaza en la margen sur del río Bravo, frontera natural (Figura 1). Desde el punto de vista geográfico-económico, tiene una posición estratégica, pues su localización es central entre México y Estados Unidos. En un radio de 2 000 km, a partir de esta ciudad, es posible encontrar un 81.2% de las entidades federales mexicanas y un 45.8% de las estadounidenses; cuando este rango se amplía a 3 000 km, el porcentaje es de 100 y 83.3%, respectivamente (Figura 1).

La actividad turística es de gran importancia para la economía de Ciudad Juárez; sin embargo, el dinamismo de dicha actividad se vincula más con el contexto económico fronterizo local que con el atractivo histórico y físico de la ciudad pues, además de su clima árido de temperaturas extremosas, por lo general luce, en varios sectores, sucia y con carencias de infraestructura urbana. Pese a estas inconveniencias, la Secretaría de Desarrollo Comercial y Turístico del estado de Chihuahua, junto con las difusoras turísticas privadas de Ciudad Juárez, promocionan algunos edificios históricos, museos, plazas y monumentos locales (Figura 2).

Aunque Ciudad Juárez es una de las ciudades más antiguas en la zona fronteriza México-Estados Unidos, conserva muy pocos edificios históricos de atractivo para el turismo. Sin embargo, para algunos visitantes provenientes del vecino país del norte, este tipo de construcciones es de interés, pues contrastan con los inmuebles del lado estadounidense.

De los edificios histórico-religiosos destacan la Iglesia de la Misión de Nuestra Señora de Guadalupe -construcción más antigua de Ciudad Juárez-El Paso- y la Catedral de Ciudad Juárez, que son de los lugares más atractivos para los visitantes extranjeros, pues ven en ellos parte del "misticismo" del pueblo mexicano. De los edificios histórico-civiles, son representativos la ex Aduana, que ahora funciona como el Museo de Historia y la Antigua Presidencia Municipal (Figura 2).

En Ciudad Juárez existen tres museos con cierta atracción turística: a) el Museo Arqueológico, que exhibe diversas réplicas de piezas precolombinas de México, es de fácil acceso a los turistas estadounidenses, pues se ubica en el Parque Chamizal, próximo al puente internacional Córdoba; b) el Museo de Historia que, por encontrarse en la desembocadura de la avenida Juárez y en uno de los edificios históricos más importantes de la ciudad, es el que más turistas recibe; c) el Museo de Arte e Historia, el más antiguo de la ciudad, data de 1964 y, como parte del Programa Nacional Fronterizo, su misión fue impulsar el turismo extranjero en Ciudad Juárez (Figura 2).

En cuanto a las plazas, monumentos y parques públicos existentes en Ciudad Juárez, como lo comentan los funcionarios de turismo locales, pocos tienen relación con el turismo, a excepción de las plazas de Armas y Benito Juárez, los parques Chamizal y Hermanos Escobar, y los monumentos a Juárez y a los Niños Héroes (Figura 2). Esta situación muestra que en la frontera norte de México los elementos histórico-arquitectónicos no tienen el peso turístico que sí es vertebral para otras ciudades como Zacatecas, Guanajuato, Taxco, San Miguel de Allende, etcétera.

En cambio, la infraestructura asociada con eventos masivos es de gran atracción. Debido al interés que despiertan los eventos de raíces hispanas practicados en México, así como las ventajas que representa la disparidad monetaria favorable a los visitantes provenientes de Estados Unidos que gustan de las apuestas, Ciudad Juárez tiene múltiples negocios ligados a las corridas de toros, las carreras de caballos y perros, las charreadas y las carreras de autos. Si bien, la mayoría de los asistentes a la fiesta brava son de origen mexicano, para los extranjeros este espectáculo es de especial atractivo, sobre todo por estar prohibido en muchos de sus países.

El primer hipódromo de Ciudad Juárez inició sus operaciones en 1909, pero muy poco tiempo se mantuvo abierto. El segundo, actual hipódromo-galgódromo, ha operado desde 1964 y es uno de los negocios más rentables, pues recibe gran cantidad de extranjeros cuyo interés es apostar. Otros eventos masivos ofertados a los turistas en Ciudad Juárez son las carreras de automóviles celebradas en la Autopista Juárez y las charreadas, en el Lienzo Charro Adolfo López Mateos (Figura 2).

Los atractivos más importantes en la dinámica turística de Ciudad Juárez están relacionados con cinco tipos de comercios y servicios:

1. En relación con los centros nocturnos de Ciudad Juárez se pudo distinguir, durante el trabajo de campo realizado, que se ocupan dos áreas específicas; por una parte, en forma significativa los turistas provenientes de Estados Unidos, los fines de semana por la noche, abarrotan los negocios sobre la avenida Juárez, vía que es continuación de uno de los cruces internacionales locales y, por la otra, los turistas nacionales y extranjeros que poseen un estatus económico más elevado que en el caso anterior, se divierten en el sector Programa Nacional Fronterizo (PRONAF), ubicado en la zona oriente de la ciudad (Figura 2).

2. Los restaurantes también son negocios frecuentados por habitantes locales, turistas nacionales y extranjeros; de manera especial, muchas personas de origen mexicano, que ahora residen en Estados Unidos, son uno de los grupos que mayor atractivo encuentra en el consumo de comida típica mexicana, en alguno de los 50 restaurantes registrados con categoría turística.

3. Al igual que en otros sitios fronterizos de México, en Ciudad Juárez también son comunes negocios que ofertan mercancías caras y baratas; sin embargo, desde el punto de vista cultural, muchos artículos contrastan con los vendidos del lado estadounidense. Destacan las mercancías de talabartería, artesanías provenientes de todas las regiones de México y los llamados souvenirs; estos últimos, en definitiva, difícilmente se podrían comprar en los Estados Unidos, pues contienen leyendas e imágenes alusivas al "albur" mexicano y a su machismo implícito que, además, refuerzan el estereotipo que el imaginario colectivo extranjero tiene de los mexicanos: gente sucia, borracha o floja.

4. Por ser distintivos de la cultura popular mexicana, los mercados públicos son de especial atractivo (Figura 2); por esta razón, los de Cuauhtémoc y Juárez, situados en la zona centro y próximos a un cruce internacional, constituyen negocios coloridos que, a ojos de los turistas norteamericanos, son muestra de un sincretismo cultural extraordinario, pues ofertan, entre otros, comida típica de varios sitios del país, hierbas medicinales, mascotas y productos utilizados en la brujería; de esta manera, como los propios turistas extranjeros lo comentan, "es toda una experiencia la gran diversidad de productos que podemos encontrar aquí".

5.  Si bien, en su origen, los consultorios médicos, ópticas y farmacias no son comercios o servicios turísticos propiamente dichos, en el caso de las ciudades fronterizas como Juárez, debe ponerse especial atención a ellos pues forman parte indiscutible de los negocios asediados por muchos visitantes. Han tomado un papel relevante pues son concurridos por gran cantidad de estadounidenses, para quienes prácticamente no existen restricciones de adquisición y porque les son sustancialmente más baratos que del otro lado del río Bravo, entre otros motivos.

Derivado de la apertura comercial México-Estados Unidos, las cada vez mayores relaciones económicas demandan de nuevos sitios de encuentro para los diferentes actores implicados en los negocios de ambos países, de esta manera, los centros de convenciones y la infraestructura de hospedaje han tomado un papel central en el atractivo turístico local. En este sentido, Ciudad Juárez, por su condición fronteriza, actividad industrial maquiladora y su estratégica posición central, se ha convertido en la sede de exposiciones, congresos, ferias comerciales, convenciones, etcétera. Así, en pocos años se ha generado una infraestructura considerable, como hoteles de gran lujo con sus propios auditorios y foros de convenciones independientes, con capacidades que van de las cien a las cinco mil personas.

La intensiva dinámica comercial de Ciudad Juárez ha permitido que el porcentaje de ocupación hotelera fuera, en el 2001, del 72.5%, muy superior a los correspondientes a sitios litorales turísticos que, en algunos casos, fueron de un 50% (Sitio de Internet 2).

Por último, conviene señalar que los turistas de negocios demandan, por lo general, hospedaje de superior categoría; en ese sentido, no es sorprendente observar que el 11% de hoteles en Ciudad Juárez haya sido, en el 2002, de cuatro y cinco estrellas, y que el 27% de las habitaciones se concentraran en esta categoría (SECTUR, Op. cit.).

 

Uso del suelo y espacio turístico

A partir de los usos del suelo urbano y con base en la distribución de los atractivos recién mencionados, se pudo delimitar el uso del suelo turístico. De acuerdo con el Plan de Desarrollo Urbano de Ciudad Juárez del Instituto Municipal de Investigación y Planeación (2002), esta localidad tiene tres grandes grupos de uso del suelo: el urbano contempla la llamada mancha urbana consolidada; la reserva para el desarrollo urbano corresponde con los escasos lotes baldíos ubicados, en su mayoría, al sur de la ciudad y, finalmente, los espacios ecológicos de las laderas de la Sierra Juárez que, por su extrema ubicación hacia el sur, aún no se contemplan en los planes de desarrollo urbano, como posibles zonas para el crecimiento de la ciudad.

El primero de los grupos anteriores se subdivide en tres usos de suelo dominantes: el habitacional ocupa el 44.84% de la superficie urbana del sur, poniente, y parte del oriente de Ciudad Juárez; el industrial está representado por once parques industriales que abarcan 10% de la superficie urbana, la mayoría ubicados en el oriente, cerca del paso internacional Córdoba; el comercial y de servicios corresponde con las grandes tiendas ubicadas en el centro y sur de la ciudad, así como por los negocios, turísticos que a continuación se mencionan.

En la ciudad se distinguen dos amplias zonas turísticas: la del Centro Histórico y la del Programa Nacional Fronterizo (PRONAF), ambas en las cercanías de los puentes internacionales Santa Fe y Córdoba, respectivamente (Figura 3); en tales áreas se localizan casi todos los atractivos turísticos señalados líneas arriba. Enseguida se examinan las diferencias de estas dos porciones, cuyas estructuras territoriales se derivan de la presencia de turistas que tienen motivaciones y capacidades adquisitivas distintas.

 

a) Uso de suelo turístico en la zona Centro Histórico

El crecimiento físico de Ciudad Juárez se dio a partir del cruce internacional; ahí se concentraron los comercios y servicios, tanto privados como públicos y algunas viviendas. Así, tanto las vialidades carreteras primarias como las férreas, confluían en esta porción (Fuentes, 2001). Desde los períodos moralistas vividos en Estados Unidos durante el siglo pasado, se incrementó de tal forma el número de estadounidenses a la ahora zona Centro Histórico de Ciudad Juárez, que enfocó el giro de sus negocios hacia la actividad turística. Actualmente, dicha zona concentra la mayor parte de los edificios antiguos, plazas, monumentos, comercios y servicios dirigidos al turismo, razón por la que el gobierno de la ciudad ofrece un recorrido por la zona más atractiva del centro, conocida por los extranjeros como el walking tour. Los visitantes inician el trayecto en la avenida Juárez, continúan por la 16 de Septiembre y la Vicente Guerrero, hasta la Francisco I. Madero del lado oriente; de ahí siguen hasta la calle Ignacio Mariscal del lado poniente (Figura 3). Con base en las observaciones de campo realizadas de este circuito, se puede comentar lo siguiente:

A. La concentración de negocios turísticos disminuye drásticamente fuera de la avenida Juárez; por ejemplo, en la porción del circuito correspondiente con la plaza y monumento a Benito Juárez, la llegada de turistas disminuye sustancialmente.

B. En general, los negocios ubicados sobre las avenidas Vicente Guerrero y 16 de Septiembre, más que estar sólo asociados con la actividad turística, satisfacen las demandas locales: tiendas de ropa, de electrodomésticos, mueblerías, zapaterías, etcétera.

C. La presencia de turistas que llegan por el cruce internacional Santa Fe, se focaliza en la avenida Juárez y algunos puntos aislados de la avenida 16 de Septiembre, tales como la catedral, la plaza de armas y el mercado Cuauhtémoc. La diversidad socioeconómica de los turistas que arriban a los sitios señalados ha influido en la presencia de negocios dirigidos a diferentes grupos sociales.

La traza urbana del centro histórico es de calles angostas que, a ciertas horas del día, muestran un caos vial, derivado de las largas filas de autos que a diario se dirigen al puente internacional Santa Fe. Además, el problema se agrava con la continua circulación del autotransporte público, proclive a hacer paradas en lugares indebidos; de manera especial, esto se observa en la avenida Vicente Guerrero. En cierta forma, tal desorganización influye en el interés de los turistas por hacer recorridos a pie.

Con el objeto de superar algunos problemas observados en el centro histórico de Ciudad Juárez, se ha creado el Consejo para la Renovación del Centro; sus objetivos son la reactivación de la economía de la zona, la recuperación de su valor histórico y cultural y el reordenamiento de sus actividades, lo que repercutirá en la mejora de la imagen urbana (Sitio de Internet 3).

Sobre la avenida Juárez, los flujos de personas varían en su procedencia y destino, según la hora. Durante el día se hace evidente el tránsito de mexicanos que acuden a El Paso a realizar sus compras o a trabajar en los negocios del vecino país; hacia México se desplazan estadounidenses cuyo interés es asistir a los restaurantes, consultorios médicos, tiendas de artesanías, casas de cambio, etc. Por la noche, el escenario se transforma substancialmente; los bares y las discotecas mantienen una actividad intensa con base en clientela constituida, en su mayoría, por extranjeros que, en grupos numerosos, abarrotan los centros nocturnos cercanos al puente de Santa Fe.

 

b) Uso del suelo turístico en la zona PRONAF

La conjugación de dos sucesos relevantes, a finales del decenio de los años cincuenta y principios de los sesenta, reconfiguraron la organización espacial de la actividad turística en Ciudad Juárez. El primero fue la construcción, en 1959, del tercer puente transfronterizo en la llamada Isla de Córdoba, al oriente de la ciudad (Fuentes, 2001). El segundo fue la constitución, durante la administración de Adolfo López Mateos, del Programa Nacional Fronterizo (PRONAF); a partir de éste se impulsó la creación de infraestructura y fuentes de trabajo en las ciudades fronterizas de la República Mexicana, lo que redundaría en bienestar para la población y un diseño urbano funcional, sobre todo, en lo referente a los espacios turísticos (Ibid.).

El área escogida en Ciudad Juárez para operar el PRONAF se ubicó al sur del puente internacional Córdoba. En el terreno se contemplaron usos del suelo turístico y espacios destinados a la construcción de vialidades amplias que conectaran directamente con el nuevo cruce internacional. La urbanización en la zona PRONAF inició con las siguientes obras: la avenida Abraham Lincoln, el anillo envolvente Reyes Estrada, el Hotel Camino Real, el Centro Artesanal, la Sala de Convenciones, el Museo de Arte e Historia, el supermercado Del Real, el Monumento a Lincoln, la avenida López Mateos, el Puente de la Amistad y la pavimentación de nuevas calles adyacentes (Sitio de Internet 4; Figura 3).

La gran inversión destinada a esta zona permitió, en los años setenta, que se convirtiera en el sector mejor equipado de la ciudad. Tal circunstancia influyó en la atracción de compañías inmobiliarias que diseñaron y construyeron áreas habitacionales dirigidas a la población de niveles medio y alto. Esto suscitó un importante incremento de centros comerciales y de servicios, hasta convertirlo en el nuevo distrito central de negocios de Ciudad Juárez.

Actualmente, la zona PRONAF concentra las vialidades de mayor amplitud -avenida Lincoln, de las Américas, Paseo Triunfo de la República y el circuito envolvente Reyes Estrada- y los negocios de mayor jerarquía, ligados al turismo: hoteles de cinco y cuatro estrellas, discoteques, bares, centros comerciales, restaurantes, clínicas, consultorios médicos particulares y la Plaza de Toros (Figura 3). Al igual que lo ocurrido en la zona Centro Histórico, la dinámica económica del circuito PRONAF se liga intensamente con el cruce internacional; sin embargo, el diseño urbanístico, que sólo posibilita el acceso de personas en automóvil y la oferta de bienes y servicios de elevada jerarquía, hace sólo accesible este espacio a turistas nacionales o extranjeros de una capacidad adquisitiva media y alta.

Enfocado a atender visitantes provenientes de Estados Unidos, destaca el corredor de servicios médicos de la avenida de Las Américas (Figura 3); en él existen desde pequeños consultorios y ópticas hasta grandes clínicas con especialidades. Como ya se esbozó líneas arriba, el alto costo de los servicios médicos y de los fármacos en Estados Unidos, así como las restricciones en la venta de algunos medicamentos, han sido algunos de los motivos que posibilitaron la consolidación de estos negocios.

Si bien, desde el punto de vista urbanístico, la zona PRONAF tiene excelentes cualidades para la instalación de negocios turísticos, no se puede negar que han fracasado dos ambiciosos proyectos comercio-culturales enfocados a turistas estadounidenses:

1. El Centro Artesanal ubicado sobre el anillo envolvente Reyes Estrada y que colinda con el Museo de Arte y la sala de espectáculos (Figura 3); su construcción, en 1964, fue de las primeras en la zona PRONAF. El enorme inmueble albergó múltiples tiendas y un restaurante de comida mexicana; en su momento, fue un sitio codiciado por inversionistas privados locales, sin embargo, la carencia de turistas estadounidenses demandantes de la producción cultural mexicana de alta calidad llevó, muy pronto, a su cierre.

2. La plaza comercial El Pueblito, localizada en la confluencia de las avenidas Lincoln y las Américas (Figura 3), fue diseñada a modo de un pueblito mexicano: con fuentes, fachadas con balcones y amplios ventanales. En sus inicios, la plaza albergó múltiples negocios de artesanías, comida, ropa, etc., pero en la actualidad sólo se renta como salón de baile.

El fracaso de este centro comercial evidenció que los turistas estadounidenses de un alto poder adquisitivo, para quienes se dirigieron los negocios, más bien prefirieran los grandes centros comerciales de su país y que arribaran a Ciudad Juárez con la finalidad de consumir los servicios bancarios, de salud y los negocios a puertas cerradas.

 

Vías de articulación utilizadas por el turismo de Ciudad Juárez

Todas las actividades económicas dependen, en una u otra forma, del desplazamiento de insumos, mercancías, capitales y personas. En este sentido, como ya lo señaló Hiernaux (1989), las vías de comunicación y los transportes ocupan una posición central en las relaciones que el turismo genera, como a continuación se menciona.

 

a) Vías de comunicación terrestre

La carretera y la vía férrea que unen a la Ciudad de México con Ciudad Juárez constituyen los canales de articulación espacial más antiguos a la zona. Sin embargo, las condiciones de aridez de la porción norte de México y su lejanía con respecto a la parte central del país han sido los principales aspectos que han llevado a una mayor integración económica entre Ciudad Juárez y Estados Unidos, pese a la antigua existencia de comunicaciones con el centro de México (Figura 4).

La primera vía de transporte eficiente de Ciudad Juárez fue la ferroviaria; tendida desde la Ciudad de México, bajo el régimen de Porfirio Díaz, esta vialidad tuvo el objetivo de integrar los espacios económicos nacionales a la estructura capitalista internacional: el primer aspecto ha sido más exitoso que el segundo. Tras circular, en 1880, los primeros vagones en esta vía, este medio de transporte ha facilitado la salida de materias primas nacionales a Estados Unidos, más que integrar la economía de las regiones de México por las que atraviesa (Sitio de Internet 5).

Una situación similar a la anterior ocurre con la red carretera. En el caso de la vía México-Ciudad Juárez, fue pavimentada gradualmente, a partir del sur, desde el decenio de los treinta del siglo pasado, en que empezó a utilizarse en forma masiva el automóvil. Así, aquellos viejos caminos de carretas entraron en franco desuso. En la actualidad, tanto las carreteras estadounidenses que desembocan en El Paso, como las mexicanas que llegan a Ciudad Juárez, son base principal de los transportes en estas ciudades gemelas, caracterizadas por tener intensos flujos de mercancías, capitales, personas, etc. Las principales carreteras son (Figura 4):

A. La Autopista Chihuahua-Ciudad Juárez que es parte de uno de los principales ejes terrestres del país y de gran soporte a la actividad turística de Ciudad Juárez, pues por ella arriba gran cantidad de mercancías y turistas.

B. Las carreteras 70, 80-180, 54, 62-180 y 290 de Estados Unidos son las principales vías de acceso para los turistas provenientes de diversos estados de este país y que llegan a la ciudad de El Paso. Como se puede observar, las vías de comunicación terrestres hacia El Paso, son mucho más que las redes mexicanas hacia Ciudad Juárez, lo que garantiza un mayor contacto con localidades estadounidenses a la frontera centro sur de su país.

 

b) Rutas de comunicación aérea

Si bien Ciudad Juárez ya contaba con un aeropuerto desde la primera mitad del siglo XX, el movimiento masivo comercial y turístico por este medio inicio en 1969, cuando entró en funciones el Aeropuerto Internacional Abraham González (Ibid.).

Actualmente, en este aeropuerto operan líneas en las que participa el capital nacional: Aeroméxico, Aerolitoral, Aerocalifornia, Aerolíneas Internacionales y Líneas Aéreas Azteca (Figura 5). Es interesante observar que, a pesar de que la infraestructura de esta terminal aérea podría soportar la llegada de vuelos internacionales, su movimiento se restringe a recibir aviones procedentes de ciudades mexicanas; en este sentido, es evidente que la terminal de El Paso, al tener un área de cobertura muy amplia en el ámbito mundial, inhibe el desarrollo de la aviación mexicana fronteriza internacional. Tal circunstancia permite entender el por qué, en su gran mayoría, los turistas extranjeros que llegan a Ciudad Juárez son registrados por vía terrestre.

Como ya se ha señalado líneas arriba, la posición central que tiene Ciudad Juárez en el marco territorial México-Estados Unidos, convierte a esta ciudad en un punto estratégico para la realización de negocios binacionales (Figura 1); de ahí su amplia cobertura en México, donde se ligan nueve ciudades con una alta densidad de vuelos, que se pueden aglutinar en dos categorías (Figura 5):

A. La primera se relaciona con los nexos a las grandes metrópolis de la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara. A partir de ellas, Ciudad Juárez logra una amplia cobertura en el ámbito nacional e internacional, gracias al establecimiento de vuelos de escala.

B. En la segunda se integran los vuelos que unen en forma directa a Ciudad Juárez con ciudades grandes como Chihuahua, Hermosillo, Guaymas y León. A partir de estos vínculos se logra una cobertura con regiones económicas importantes del país: la parte central del estado de Chihuahua, el litoral Pacífico de Sonora y el Bajío.

 

Flujos de turistas

Una vez tratado el potencial turístico de Ciudad Juárez, las características del uso del suelo turístico y las vías territoriales que vinculan esta ciudad con el exterior, conviene observar el movimiento y características de los turistas, a modo de completar una imagen de la estructura territorial de esta actividad económica en esta ciudad fronteriza. La importancia que tiene el análisis del movimiento de los turistas para este trabajo, hizo necesario interpretar, desde el punto de vista geográfico, una encuesta conformada por 220 cuestionarios aplicados a turistas que arribaron a Ciudad Juárez entre marzo y abril de 2002. Los resultados se presentan a continuación:3

En relación con la forma en que los encuestados se enteraron de la existencia de Ciudad Juárez: 62% del total expresó que fue por recomendaciones de familiares y amigos y el 48% por anuncios exteriores, medios electrónicos -radio, televisión, Internet-, relaciones laborales y folletería. Lo anterior confirma que la difusión de Ciudad Juárez, como sitio para visitar, depende, en gran parte, de la imagen que los turistas transmiten a sus conocidos. Al tratar la procedencia de los turistas, la condición fronteriza de Ciudad Juárez influye en que la mayoría provenga del extranjero. Por entidades estatales tanto de México como de Estados Unidos, las que más turistas aportaron fueron Nuevo México (16.4%), Texas (13.2%), California (8.2%) y Chihuahua (7.3%).

El predominio de los turistas estadounidenses a Ciudad Juárez se explica por los siguientes aspectos: a) Ciudad Juárez tiene mayor cercanía con ciudades estadounidenses que con mexicanas; mientras que, Chihuahua, la ciudad mexicana más cercana a Ciudad Juárez se encuentra situada a una distancia de 365 km; El Paso y Las Cruces, están más próximas, b) La densidad de asentamientos urbanos en un radio de 1 000 km, respecto al vértice que es Ciudad Juárez, es mayor del lado estadounidense que del mexicano, c) Mientras que en territorio mexicano, la única vía de comunicación terrestre es la autopista Chihuahua-Ciudad Juárez, las ligas que por tierra tiene El Paso con el resto de Estados Unidos son múltiples, directas y eficientes, particularmente con Nuevo México y Texas.

Los encuestados arribaron a Ciudad Juárez por los medios siguientes: 53% en automóvil particular, 23% en autobús, 18% a pie, y el restante en avión, ferrocarril u otro medio. Al interpretar la información por separado, de los visitantes nacionales y de los extranjeros, se concluye lo siguiente:

A. La mayoría de extranjeros que entra a Ciudad Juárez lo hace por vía terrestre; esto no significa que necesariamente el turista haya llegado a El Paso por esta vía; es muy probable que los turistas que provienen de un radio mayor a los 500 km, hayan llegado en avión a El paso y, de ahí, sólo crucen vía terrestre a Ciudad Juárez, tal como ya fue explicado en el apartado de las vías de transporte y comunicación.

B. Es muy elevado el porcentaje de turistas extranjeros que llegan a Ciudad Juárez a pie. Por una parte, esto se debe a la cercanía con El Paso, Texas y Las Cruces, Nuevo México y, por la otra, a que muchos turistas estadounidenses aún no tienen permiso para conducir; pero, quizá el aspecto más determinante sea el que, a su regreso, deben hacer largas filas en el puente internacional fronterizo, antes de pasar a su país, ya que, de acuerdo con un monitoreo realizado por los autores en octubre y noviembre de 2003, el tiempo promedio requerido para pasar es de 45 minutos.

Al considerar si el turista viajó solo o acompañado, predominan los visitantes nacionales que viajan solos y en autobús, esto da pauta a tener presente que es considerable el número de personas que llegan a Ciudad Juárez con el fin de emigrar o a trabajar ahí temporalmente. Por el contrario, la mayoría de los turistas extranjeros llegan a Ciudad Juárez en auto particular, lo hacen acompañados, ya sea por la familia o por amigos.

Uno de los aspectos centrales en la interpretación del comportamiento de los turistas es la estancia, a este respecto destaca que el 50% permaneció un día o más en Ciudad Juárez y el 46% sólo unas horas. Al separar en estas cifras, los extranjeros de los nacionales, destaca que, en su gran mayoría, los primeros permanecen sólo unas horas y, los segundos, más de 24 horas. Esto se debe a que el hospedaje en El Paso es de mejor calidad, más seguro y más eficiente. De los encuestados que se quedaron al menos una noche en Ciudad Juárez, el 36.9% permaneció hasta tres días, 45% hasta una semana, 15.4% hasta dos y 2.7% más de dos semanas.

Por último, a continuación se indica la valoración de la que, acerca de los servicios turísticos ofertados en Ciudad Juárez, hicieron los encuestados. Los aspectos considerados en la encuesta fueron el hospedaje, los alimentos, diversiones, información turística, servicios en atractivo, seguridad pública, precio y transporte.

De todos ellos, en general, más del 70% de los encuestados consideró que la calidad de los servicios fue excelente o buena. Sin embargo, en los rubros de seguridad y transporte públicos, la percepción de la calidad de los servicios no fue tan positiva como en los otros casos.

En relación con el transporte público se identificaron tres problemas: a) el trazo de las rutas de los autobuses son radiales, con terminales en el centro histórico y sin ligas transversales, lo que sobresanara el primer cuadro de la ciudad; b) los autobuses y taxis se encuentran en muy mal estado físico y contaminan en grado extremo, y c) el transporte en taxi es particularmente costoso.

Finalmente, la seguridad pública local es uno de los problemas más significativos de Ciudad Juárez. Éstos van desde los causados por la red de narcotráfico que se teje en la ciudad y los múltiples asesinatos a mujeres juarenses, hasta la falta de policías en las calles.

 

CONCLUSIONES

Las desigualdades socioeconómicas generadas entre los espacios centrales y periféricos del mundo capitalista se acentúan en la zona fronteriza del norte de México, pues en ella colindan países cuyas situaciones económicas son extremas. En este contexto, México ha sido receptivo y vulnerable ante los acontecimientos sociopolíticos originados en Estados Unidos, tales como los movimientos moralistas y las guerras mundiales. Así, en la actual estructura territorial del turismo en Ciudad Juárez, las decisiones y eventos surgidos en Estados Unidos son de gran peso.

La actividad turística de Ciudad Juárez no se basa en los atractivos tradicionalmente explotados en diversos lugares del planeta: sol, playas, museos, arquitectura, etc.; más bien se soporta en las ventajas económicas y legales que la ciudad le ofrece a los turistas extranjeros: menor cotización del peso frente al dólar; permisibilidad de que los menores de edad estadounidenses accedan, sin restricciones, a los negocios mexicanos a puertas cerradas; mayor laxitud de la legislación mexicana en la operación de este tipo de negocios; corrupción del cuerpo policiaco, entre otros, que han permanecido sin cambios sustanciales durante decenios. Así, a pesar de la evidente carencia de infraestructura y servicios urbanos en Ciudad Juárez, el hecho de que los atractivos turísticos de la zona se hayan mantenido inalterados, ha supuesto una presencia constante de turistas a esta ciudad. Consecuentemente, la mejora urbana no se presenta como necesaria para mantener dinámico este sector de la economía y, por tanto, el turismo no ha sido un factor que mejore el nivel de bienestar de la población de más bajos recursos.

En Ciudad Juárez existen dos zonas turísticas con una diferenciación territorial bien marcada entre ambas: la parte centro-histórica y la PRONAF. Tales diferencias son claras en la calidad de los bienes y servicios, en el costo de los mismos, en su grado de especialización y en la capacidad adquisitiva que los turistas tienen en cada uno de los sitios referidos. Sin embargo, en ambos casos, es de destacar que la conformación de los canales espaciales de articulación no escapa a la determinante de que, al final, existe una dependencia directa con los Estados Unidos, en el establecimiento de los vínculos que se irradian con el exterior.

Finalmente, la ubicación geográfico-estratégica de Ciudad Juárez ha derivado, en los últimos años, en que la ciudad se consolide como punto de encuentro entre los negociantes mexicanos y estadounidenses. Esta característica ha supuesto la diversificación e incremento de la infraestructura de negocios y convenciones. Así, se espera que con la operación más abierta de los tratados comerciales internacionales, se fortalezca el sector turístico de Ciudad Juárez en el corto plazo.

 

NOTAS

1 El trabajo de campo consistió en dos visitas a Ciudad Juárez, una en diciembre de 2001 y otra entre octubre y noviembre de 2002. De ellas se obtuvo múltiple información, con base en metodologías concretas: entrevistas con personas relacionadas con la actividad turística, consultas bibliográficas (tanto en Ciudad Juárez como en El Paso, Texas), levantamientos del uso del suelo y recorridos de superficie.

2 En relación con los migrantes que llegan a la frontera norte de México, es importante mencionar que, aunque varios investigadores como Bringas (1991), Anguiano (1991) y Woo (1991) consideran que, en cierta forma, pueden llegar a tener, en ciertos momentos, un comportamiento de consumo turístico, en este trabajo no se les reconoce como turistas; sin embargo, se considera que es indispensable destacar su presencia en esta región mexicana, pues si, posteriormente, lograran establecerse en los Estados Unidos, se pueden convertir en visitantes potenciales o turistas que visiten las ciudades limítrofes mexicanas del Norte.

3 Tanto en el ámbito económico estatal como en el municipal, el flujo de turistas que año con año llega a Ciudad Juárez es de suma importancia; por esta razón, el gobierno del estado de Chihuahua, a través de la Secretaría de Desarrollo Comercial y Turístico de Chihuahua (2002a) realiza, mensualmente, en diversos puntos estratégicos de esta ciudad, una encuesta que brinda un perfil básico de los turistas que arriban a la localidad fronteriza chihuahuense. De esta encuesta, la Secretaría mencionada proporcionó a los autores, 220 cuestionarios; éstos tienen tres apartados (datos generales, condiciones del viaje y percepción espacial del visitante) y un total de once preguntas.

 

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