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Investigaciones geográficas

versión On-line ISSN 2448-7279versión impresa ISSN 0188-4611

Invest. Geog  no.47 México abr. 2002

 

Análisis de los flujos turísticos en el corredor Los Cabos, Baja California Sur

 

Analysis of tourism flows in the Los Cabos corridor, Baja California Sur

 

Álvaro López López*

 

*Instituto de Geografía, UNAM. Ciudad Universitaria, 04510, Coyoacán, México, D. F, E-mail: alopez@igiris.igeograf.unam.mx 

 

Recibido: 6 de noviembre de 2001
Aceptado en versión final: 2 de abril 2002

 

Resumen

El corredor turístico Los Cabos es uno de los espacios turísticos más dinámicos de México, En torno a él se generan intensos flujos de población, turistas, mercancías e información que, aunque tienen distintos alcances territoriales, predominan aquellos que vinculan el extremo sur de la península de Baja California con el suroeste de Estados Unidos de América. Tal situación provoca, en el sitio turístico examinado, una disociación de su espacio regional y la pérdida de soberanía nacional.

Palabras clave: Baja California Sur, Los Cabos, flujos turísticos, soberanía nacional.

 

Abstract

The Los Cabos corridor is one of the most dynamic tourism spaces in Mexico. In, around and towards this corridor, intense flows of tourists, migrants, merchandises and information takes place. Diverse in their territorial Impact as they are, most of them act as a link between the southernmost tip of the Baja peninsula and the state of California, in the United States. This is provoking a dissociation of this region of Mexico in its relation with the rest of the country that, to a certain extent, leads to a loss of national sovereignty.

Key words: Baja California Sur, Los Cabos, tourism flows, national sovereignty.

 

INTRODUCCIÓN

Localizado en el extremo surde la península de Baja California y con una extensión de más de 40 km sobre la línea costera, el Corredor Turístico Los Cabos (CTLC), desde mediados del siglo XX hasta la actualidad, se ha mantenido como uno de los centros turísticos litorales de México en donde se han combinado dos elementos claves en su articulación espacial: el aislamiento total de poblaciones regional o nacionalmente importantes (sobre todo de la parte continental) y la recepción de turistas con alto poder económico (Sánchez et al., 1997). Ambos aspectos sostienen una dinámica económica basada en el esquema prototipo de enclave turístico1 tercermundista que, con excepción de la mano de obra no calificada, se caracteriza por mantener ligas sólidas fuera del país de inserción, sin beneficios al territorio contiguo (Hiernaux, 1989; Propin et al., 1997; López, 2001).

Así, el objetivo del presente trabajo es mostrar que los flujos turísticos del CTLC responden a intereses y necesidades generadas, en su mayoría, fuera de México, situación que sugiere analizar los efectos que ello tiene en la soberanía nacional. En Los Cabos, los vínculos nacionales se dificultan; así, se crean ligas que tienen una forma radial en donde el centro lo ocupa el propio CTLC y el final de la recta coincide con las metrópolis que, por lo general, se asientan en Estados Unidos de América.

Para cubrir el objetivo señalado, se analizaron cuatro tipos de flujos que, dentro de la Geografía del Turismo, son representativos de la dinámica económica: la población, los turistas, las mercancías y la información. En todos los casos, la presente investigación se basó en trabajo de gabinete y en cuatro visitas de campo, realizadas entre 1997 y el 2000.

 

FLUJOS DE POBLACIÓN

Inmigrantes nacionales

En la península de Baja California, la Inmigración se ha constituido como el elemento central de la dinámica demográfica a lo largo de su historia (Martínez, 1998). Desde mediados del siglo XX hasta principios de los ochenta, La Paz y el Valle de Santo Domingo fueron los principales centros receptores de migrantes hacia Baja California Sur, pero tal circunstancia se frenó con la fuerte devaluación del peso en 1982, cuando se contrajo la actividad comercial y turística basada en visitantes nacionales y se redujeron las inversiones federales al estado; asimismo, se hizo sentir una crisis en el campo agrícola y en la minería metálica surbajacaliforniana (Guillen, 1995 y Castoreña, 1995).

A pesar de que esta situación ha generado, desde el decenio de los ochenta, una fuerte expulsión poblacional en amplias regiones de Baja California Sur, actualmente, la entidad se mantiene con un saldo migratorio positivo, a causa de que el CTLC se ha convertido en el centro receptor de inmigrantes más importante del estado y uno de los más destacados en México.2 De acuerdo con Guillén (Ibidem),el área de captación inmigratoria de Los Cabos se extiende por todo el sur y centro del estado, de modo que Ciudad Insurgentes, Ciudad Constitución y La Paz son las localidades que más población le aportan en términos absolutos (Figura 1). Así, al finalizar el decenio de los noventa, el CTLC concentró a más del 50% de los inmigrantes que llegaron al estado.

Debido a la carencia de datos oficiales sobre migración a escala local, se procesó Información de una encuesta aplicada en varias localidades del CTLC con el fin de identificar sus flujos poblacionales.3

Con base en tos resultados obtenidos, a priori se puede mencionar que fue muy elevado el número de Inmigrantes respecto a los que no [o fueron (80% y 20%, respectivamente), lo que muestra que el CTLC se ha poblado con base en habitantes procedentes de otros sitios y no en un crecimiento natural. Así, el 74% de los encuestados declararon que provinieron de otros sitios: 28% de Baja California Sur, principalmente de La Paz, Ciudad Constitución y localidades cercanas al propio corredor turístico, hecho que confirma el carácter expulsor de población que han tenido estos lugares. El 46% restante inmigró del macizo continental, de éste total, 65% provino de entidades del centro y sur del país como el Distrito Federal (24%), Michoacán (14%), Jalisco (5%), México (5%), Guanajuato (5%), Veracruz (3%), Guerrero (3%) y Puebla (3%); por último, el 35% restante, partió del norte y noroeste del territorio nacional, así, figuraron Sinaloa (19%), Sonora (3%), Chihuahua (3%), Nuevo León (3%). Durango (3%), Nayarit (3%) y Zacatecas (3%).

Con base en estos datos, se hace evidente que el Distrito Federal aportó la mayor cantidad de inmigrantes, fuera de Baja California Sur (Figura 2).

Con ayuda de la encuesta y entrevistas realizadas a encargados y gerentes de algunos hoteles y restaurantes en Los Cabos, al considerar la situación socioeconómica y laboral de la población del CTLC, se detectaron tres grandes tipos de flujos inmigratorios, en dos de ellos predomina ia participación de la población nacional y en el tercero es mayoritaria la presencia de extranjeros, sin embargo, con el fin de hacer comparaciones entre los tres grupos señalados, todos se analizan en este apartado:

La población con un "poder adquisitivo limitado", caracterizada por percibir un salario mensual no mayor a los 2 500 pesos, en su mayoría estuvo empleada en los oficios de albañíl, taxista, recamarero, jardinero, herrero, etc., y generó los flujos inmigratorios más copiosos hacia el CTLC e influyó en el crecimiento extraordinario de las áreas suburbanas del corredor turístico (López, 2001). Al revisar la procedencia de estas personas, se constató que los lugares de origen son múltiples y abarcaron desde sitios urbanos hasta zonas rurales tanto cercanas como lejanas al CTLC. Con este flujo inmigratorio a Los Cabos se ha configurado un modelo espacial que se caracteriza por tener mayores vínculos hacia el territorio nacional, que en el caso de otros flujos de la actividad turística, ya que el tejido generado por el movimiento de trabajadores cubre y penetra múltiples espacios a través de veredas, caminos rurales, carreteras o rutas marítimas.

Los flujos generados por aquella población de "mediano poder adquisitivo", caracterizada por obtener salarios mensuales mayores a los 2 500 y menores a los 10 000 pesos, fueron menores a los producidos por el grupo anterior; al considerar las vías utilizadas por los migrantes que se dirigieron al CTLC (carretera y transbordador o avión), se ha conformado un modelo reticular con líneas de unión muy definidas entre el CTLC y ciudades de México, principalmente. Por otra parte, la carencia de técnicos y profesionales en la región de Los Cabos ha provocado una fuerte necesidad de incorporar a los trabajadores provenientes de otras partes del país y, de acuerdo con la encuesta, se pudo observar una fuerte correlación entre el nivel formal de educación y la procedencia. En esta forma, los técnicos, capturistas, oficinistas, auxiliares de contabilidad, incluso meseros, tuvieron un patrón amplio de origen, aunque siempre urbano; en cambio, los profesionistas calificados, inmigraron siempre de ciudades grandes de México (como Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey o Hermoslllo) y también del extranjero.

La población de "alto poder adquisitivo", con sueldos mensuales de al menos 10 000 pesos, estuvo asociada con puestos de mando en diferentes empresas hoteleras, arrendadoras de transportes, touroperadoras, publicidad, etc. La mayoría fue población extranjera y algunos mexicanos. Se trató de personas que han fungido como representantes de los negocios. Así, los flujos que generaron fueron en su mayoría hacia el exterior y dibujaron un modelo espacia] de líneas radiales con vértice en e¡ CTLC y terminales en las ciudades sede de las empresas que, por lo general, se emplazan en el occidente de Estados Unidos de América, Canadá y, en menor grado, en Europa y algunas ciudades mexicanas. A través de estos canales se ha presentado un movimiento frecuente de esta población que circula, en forma preferente, por vía aérea.

 

Inmigrantes extranjeros

A pesar de ser copiosa la comunidad de extranjeros residentes, temporales o permanentes en el CTLC -y tener una fuerte injerencia económica, social, política y cultural cada vez mayor en toda la región- poco se conoce de ellos; esta situación se complica mucho más, toda vez que existen serias dificultades para diferenciar a los inmigrantes de los turistas. Cabral (1998) afirma que las cifras demográficas oficiales están totalmente subvaloradas, se sabe que en 1970 llegaron 317 migrantes extranjeros a BCS (0.3% del total estatal) y que en 1990 fueron 1 819 (0.6% del total estatal): "[...] esta cifra es "ridicula" y de ninguna manera permite conocer cuántos extranjeros, sobre todo norteamericanos, residen en el estado" (ibid.: 102).

A pesar de ello, con estos mismos datos se calculó que la tasa de incremento medio anual de los migrantes extranjeros recibidos en Baja California Sur entre 1970 y 1990, fue del 9.13%, ello revela que el ritmo de crecimiento de esta tasa fue mayor al incremento observado en la de los inmigrantes nacionales. También con cifras del INEGI (1991), se calculó que el municipio de Los Cabos concentró a 35% de los inmigrantes extranjeros que llegaron al estado y, al considerar el crecimiento económico "cabeño" durante el decenio de los noventa, no sería descabellado pensar que en los primeros años del presente siglo el CTLC habrá concentrado al menos un 50% de los migrantes procedentes de otros países.

Además de existir una superposición en las categorías de turista e inmigrante, no se ha cuantificado en forma certera el número de inmigrantes extranjeros que llegan a Baja California Sur, pero sí se puede afirmar que la mayoría de éstos se dirigen al municipio de Los Cabos. Por otra parte, como Cabral (op. cit.) menciona, al observar las políticas inmigratorias de México y Estados Unidos de América, se da una relación absolutamente desigual entre ambos países, pues mientras el gobierno mexicano es laxo en el control migratorio, el estadounidense incrementa las barreras.

En consecuencia, la creciente ocupación de territorios por parte de los extranjeros que provienen de Norteamérica, a la luz de las relaciones políticas contemporáneas México-Estados Unidos, es una amenaza para la soberanía nacional, sobre todo porque las pretensiones de Estados Unidos por tener injerencia física en la península de Baja California aún siguen vigentes:

Es muy importante tener en cuenta los antecedentes históricos de la relación de la península con Estados Unidos. Este territorio ha estado en la mira de ios norteamericanos desde principios del siglo pasado [...] En los últimos años no ha desaparecido totalmente esta amenaza. Periódicamente aparecen en periódicos y revistas norteamericanos alusiones a esta pretensión permanente de Estados Unidos sobre la península: que si debe cambiarse por la deuda: que si pudiera utilizarse una parte para establecer una colonia de rehabilitación de drogadictos; que si se crea en ella una zona económica exclusiva, etc. [...] Todos ellos tienen en común su relación con la ocupación del territorio, a pesar de que se dice que la etapa del expansionismo territorial ya está superada (Ibid:97-98).

En este sentido, el CTLC es un foco rojo, sobre todo si se considera el despoblamiento nacional en la mayor parte de las costas de la península de Baja California. De hecho, Varela (1998) ha revelado aspectos de la injerencia extranjera en el CTLC, tales como las opiniones vertidas en relación con política municipal de Los Cabos, en la planeación y legislación de las áreas naturales protegidas, en la generación de una "cultura gringa" a través de múltiples publicaciones de circulación local, sólo por mencionar algunos.

 

FLUJOS DE TURISTAS

En la actualidad, la relativa cercanía que el CTLC tiene respecto a Estados Unidos de América y la lejanía del macizo continental de México, hace que los turistas nacionales tengan ligas débiles con la zona; en contraste, los visitantes de la costa occidental de los Estados Unidos de América han mantenido, desde hace varios decenios, estrechos vínculos de comunicación con la península de Baja California. Entre otros factores, lo costoso de los servicios ofertados, limita aún más el acceso de nacionales (Miner, 1997:2).

Entre los decenios de los cincuenta y setenta, el CTLC se mantuvo como un enclave que recibió, casi en su totalidad, extranjeros procedentes de California que llegaban en sus barcos, avionetas o automóviles privados;4 en esos años, aunque la cifra de turistas recibidos aumentó, no rebasó los 10 000 (Gámez, 1993); cifras conservadoras de FONATUR (1997a) revelan que para 1996 fueron registrados en los hoteles de la zona más de 500 000 personas. La gran mayoría de éstas fueron extranjeras; con estadísticas históricas, se evidencia una clara tendencia al aumento de la proporción de extranjeros sobre los nacionales: en 196S la relación fue de 75 a 25% y en 1996 fue del 90 a 10% (Gámez, op. cit. y FONATUR, op. cit.).

Si por el flujo de turistas el CTLC adquiere una importancia relevante en el ámbito nacional, en el estatal ocupa el papel central de la escena; para 1997, el CTLC concentró a un 70% de los visitantes registrados en' Baja California Sur. Por otra parte, al considerar sólo a los turistas extranjeros, en 1976, el CTLC recibió el 35% del total que llegó a Baja California Sur, ya para 1997 esta cifra superó el 80% (Gámez, op. cit. y Secretaría de Turismo, 2001).

Durante 1997, los turistas llegaron y se retiraron a través de los siguientes canales de comunicación: el 87% fue transportado por vía aérea, 10% por vía marítima, tanto en cruceros como en embarcaciones particulares, y el 3%, por vía terrestre, en casas rodantes, autobuses o automóviles particulares (FONATUR, 1998). Como se puede apreciar, la transportación aérea crea la red fundamental a través de la cual circula la mayor cantidad de turistas, algunos de los cuales llegan en sus propias aeronaves, que aterrizan en las aeropistas privadas, y el resto utiliza el transporte de las compañías de aviación que realizan sus operaciones en el Aeropuerto Internacional de Los Cabos (AILC). Durante 1997 se realizaron en el AILC un promedio de 292 vuelos semanales; en relación con esto, las líneas aéreas extranjeras mantienen un mayor control sobre las nacionales -61% y 39%, respectivamente (FONATUR, 1997a).

 

Perfil del turista

No existe un nivel más detallado en las estadísticas turísticas oficiales referentes al CTLC, de modo que este vacío se cubrió a través de una encuesta que fue aplicada en marzo de 1997 en las zonas turísticas de San José del Cabo y Cabo San Lucas.5 De entrada se puede mencionar que el 85% de las entrevistas fueron respondidas por visitantes internacionales y el resto por mexicanos. Por otra parte, en el análisis de resultados no se observaron diferencias sustanciales de los entrevistados en San José del Cabo respecto a los de Cabo San Lucas,6 por lo que se insiste en examinar las diferencias entre los turistas de México y los de otros países.

En relación con la forma en que los turistas se enteraron de la existencia de Los Cabos, 50% del total declaró que fue a través de amistades o familiares, hecho que confirma que estas redes aún son muy importantes para la difusión de Los Cabos. Del otro 50%. se obtuvieron diferencias sustanciales entre mexicanos y extranjeros: para los primeros, otras opciones fueron muy reducidas y manifiestan la poca difusión de este lugar en el ámbito nacional, 24% se enteró a través de agencias de viajes, 19% por medios impresos y 5% en televisión. En cambio, para los extranjeros se han creado redes más amplias de difusión, 17% se informó de la presencia de Los Cabos en las agencias de viajes, 10% a través de medios electrónicos como redes de cómputo (Internet) 9% por un viaje previo, 6% en revistas y periódicos, 4% a través de las asociaciones de pesca deportiva del occidente de Norteamérica y ferias de tiempos compartidos, 3% por televisión.

Pese a que el nivel de escolaridad es muy similar entre los extranjeros y nacionales en cu estado s, ya que en promedio el 60% tenía al menos una licenciatura -situación inusual en otros centros turísticos mexicanos de litoral-, el nivel de gasto varió significativamente, pues en el caso de los turistas nacionales, 76% gastó menos de 1 000 dólares durante su estancia y el resto entre 1 000 y 3 000. En contraste, para el caso de los extranjeros se apreció una mayor variedad de rangos, 37% erogó menos de 1 000 dólares, 40% de 1 000 a 3 000 dólares, y el resto cifras superiores a los 3 000 dólares. Un aspecto importante a considerar de los extranjeros es que muchos turistas son empresarios, además, hubo un sector muy importante de jubilados que se encuestaron (15%), que asisten al CTLC por periodos muy extensos de tiempo.

Como el nivel de gasto, entre otros factores, influye directamente en la estadía, se observó que los extranjeros que arribaron al CTLC sostuvieron una permanencia muy superior a los que llegan a otros sitios de México: 18% no completaría una semana de visita, 54% estaría de una semana a quince días y el 26% restante permanecería más de tres semanas; de estos últimos, en forma extraordinaria, 15% rebasaría un mes e incluso hasta seis meses o un año. Con tal circunstancia, se demuestra la indiferenciación entre turistas y residentes ya explicada. Este elevado nivel de estadía no tiene paralelo en el ámbito nacional, en el caso del CTLC dos aspectos básicos lo favorecen: en primer lugar, la elevada capacidad de gasto del visitante le permite mantenerse mucho tiempo en un lugar caro, y en segundo, ¡a múltiple oferta de hospedaje que facilita la permanencia. Aunque 58% llegó a hoteles, 20% se alojó en sus propios condominios, un 10% en trailers park o yates. En contraste, 86% de los turistas mexicanos que contestaron la encuesta, estarían no más de una semana y el 14% dos; la menor permanencia se relaciona con una baja capacidad de gasto y con que, al no tener propiedades en la zona, no permanecen en ella por mucho tiempo: 70% se albergó en hotel y 20% en casas de familiares o amigos. Además, muchos mexicanos viajan en paquetes organizados por líneas aéreas (VTP'S), que son de tres o cuatro días.

Al tratar la procedencia de los turistas, se evidencia un claro patrón de concentración; en esta forma, 96% de los extranjeros encuestados vinieron de Norteamérica: 64% de Estados Unidos de América y 32% de Canadá. Al observar la distribución regional de turistas originarios de estos países se aprecia que más del 60% venían de estados costeros, sobre todo de California y Columbia Británica (22% y 17% del total de viajeros internacionales encuestados), turistas para los que ahora el CTLC se ha convertido en su centro vacacional (Figura 3).

Por otra parte, los mexicanos viajaron desde dos regiones del país, 62% partió del área central (D. F., Estado de México y Jalisco), zona con la mayor cantidad de turistas potenciales, y el 25% restante de la propia península de Baja California, personas a las que se les facilita el viaje por su cercanía (Figura 3).

La configuración elongada del CTLC hace necesario un transporte que haga circular a los turistas; sin embargo, la carencia de medios públicos de traslado y la mala calidad de los existentes obliga a los turistas a depender de alguno de los siguientes: por un lado, de los taxis que, como ya se mencionó, resultan extraordinariamente caros para los turistas nacionales (al menos 50 dólares de Cabo San Lucas a San José del Cabo), y los automóviles rentados, bastante accesibles para los turistas extranjeros, pero de difícil alcance para los nacionales (en promedio el auto más barato, Volkswagen Sedán, tiene un costo de 70 dólares por día).

El arrendamiento de automóviles se ha convertido en la pieza clave del transporte turístico del CTLC, de modo que las arrendadoras son negocios lucrativos, si se considera que es necesaria una movilidad a lo largo del corredor, toda vez que los atractivos turísticos están muy separados entre sí (López, 2001). La elevada movilidad que alcanzan los extranjeros les permite desplazarse a mayor número de espacios que los nacionales.

Debido a su capacidad de consumo, los visitantes nacionales evidencian limitaciones territoriales en varios aspectos relacionados con la economía turística: a) En el hospedaje, 93% de los encuestados se alojó en San José del Cabo, localidad que posee hoteles más baratos que los de Cabo San Lucas y ninguno se hospedó en el Corredor Intermedio (zona costera ubicada entre Cabo San Lucas y San José del Cabo), b) Las actividades recreativas realizadas son de poco alcance económico: un 90% asistió a restaurantes, 90% a las playas, 43% a discotecas, además de pequeños tours a El Arco o al Estero de San José, c) En relación con actividades deportivas, 76% afirmó no haber realizado alguna y sólo 10% hizo natación. d) Finalmente, la movilidad que pueden mantener más allá de las fronteras del CTLC es muy limitada; así, sólo el 24% se pudo desplazar más allá del CTLC, a sitios cercanos y de fácil comunicación como La Paz. Lo anterior permite confirmar que estos turistas no consumen la mayoría de los bienes y servicios para los que se ha especializado este espacio: golf, buceo y pesca deportiva, entre otros.

Por el contrario, los turistas extranjeros aprovechan intensamente el espacio, a través del consumo de bienes y servicios localizados en todas las zonas turísticas del corredor: a) En el hospedaje estas personas pudieron ocupar diferentes lugares, 48% se alojaron en Cabo San Lucas, 31% en San José del Cabo y 21% en el Corredor Intermedio, que es la parte más cara de todo el CTLC. b) En lo referente a actividades recreativas, 87% asistió a playas y 72% a restaurantes, c) En relación con las actividades deportivas, 66% pudo realizar alguna o varias, pese a su elevado costo; 16% practicó la pesca deportiva, 12% el golf, 8% el buceo en bancos coralinos y las cascadas de arena, 6% el surf, 3% el paracaidismo, 2% el jet sky y el 12% otros deportes, además de diversos fours dentro del CTLC. d) Por último, aunque fue elevado el número de turistas que no se desplazó más allá del CTLC, los que sí salieron de sus fronteras con propósitos de recreación, se desplazaron a sitios lejanos y distribuidos a lo largo de Baja California Sur.

En este sentido, los lugares más frecuentados fueron: Cabo del Oeste, con una participación mayoritaria de Todos Santos; Cabo del Este, particularmente a Los Barriles (donde se practica veleo y wind-surf) y Cabo Pulmo (zona arrecifal utilizada por los buzos); y las bahías de Ojo de Liebre, Magdalena y San Ignacio, en la costa pacífica del centro y norte de Baja California Sur, hacía donde se organizan múltiples fours para el avistamiento de ballenas (López, 2001).

En relación con los aspectos antes tratados, la encuesta reveló una significativa desigualdad de opinión que, sobre la percepción del espacio y actividad turística, tuvieron los encuestados nacionales respecto a los extranjeros. En este sentido, un 70% de los mexicanos manifestó insatisfacción, bajo el argumento de que se sienten ajenos a su país, discriminados o desplazados. En contraste, 90% de los extranjeros se sintieron satisfechos por los servicios adquiridos, "todo es maravilloso, las playas, el sol, los paisajes, la gente". Es evidente que estas respuestas se derivan de la facilidad de acceso que tienen estos turistas para visitar los espacios que les son atractivos y, bajo esta circunstancia, los extranjeros mantienen una imagen agradable.

 

FLUJOS DE MERCANCÍAS

Para determinar el flujo de mercancías que se presenta en el CTLC, se obtuvo información de entrevistas realizadas a los encargados de compras de seis complejos turísticos correspondientes a categorías de cinco estrellas, gran turismo y clase especial. Con estos datos, se distinguieron por los vínculos comerciales establecidos en los resorts,7 dos modelos comerciales: el primero, se presentó desde los inicios de la actividad turística del CTLC y se ha mantenido hasta nuestros días en los complejos turísticos más viejos de Los Cabos; el segundo, corresponde con las empresas más recientes.

 

Modelo comercial tradicional

En los planteamientos teóricos clásicos sobre la organización territorial del turismo litoral en México (García, 1979 y Hiernaux, 1989), se revela que la adquisición de bienes y servicios por parte de las empresas turísticas, caracterizadas por tener alto grado de capitalización, se basan en sus propias redes con vínculos directos con la metrópoli sede de la compañía. Si para la mayoría de los sitios turísticos costeros mexicanos esto fue cierto, en el CTLC el hecho tuvo proporciones extremas debido a la lejanía de sitios agrícolas e industriales que satisficieran sus necesidades, de modo que la actividad comercial de las empresas inversionistas se articuló en un modelo tradicional caracterizado por el control total en el flujo de sus insumos: compra, transportación, contratación de servicios, etc. Al mismo tiempo, existe una tendencia, por parte de los empresarios del turismo, a comprar grandes cantidades de insumos con la finalidad de abaratar costos, aunque tengan que guardarlos en sus bodegas durante cierto tiempo.

Como la mayoría de las empresas turísticas establecidas en el CTLC son de origen estadounidense, la mayor parte de las mercancías se adquieren en ese lugar. De acuerdo con la información recabada, se estableció que estas compañías a veces envían a su propio equipo de compradores a Estados Unidos de América, bajo el argumento de que en México son caros los bienes y servicios requeridos, debido a la limitada comunicación que tiene el CTLC con el macizo continental, de manera que los costos se elevan mucho. Así, el estado de California, a través de canales de enlace terrestre o aéreo, se ha convertido en el centro proveedor de los insumos al CTLC. Otro argumento manejado por el personal consultado fue que "en Estados Unidos se compran productos que se apegan a la calidad exigida por nuestros turistas", en tanto que las mercancías nacionales no satisfacen los requerimientos demandados por un turismo estandarizado y con necesidades de consumo que sólo pueden ser satisfechas con productos obtenidos en sus países de origen.

 

Nuevo modelo comercial

Las relaciones comerciales anteriormente descritas se transforman rápidamente en el CTLC, a la par que los procesos productivos mundiales sufren una fragmentación en sus diferentes etapas, resultado de la globalización de la economía mundial, que influye directamente en la actividad turística (Méndez, 1997; Vera et al.,1997). Lo anterior se refleja con claridad en el flujo de mercancías. Así, se observó que los nuevos complejos turísticos del CTLC tienen como uno de sus objetivos más importantes reducir el gasto en la parte logística-comercial, de modo que ahora esa etapa del proceso se ha delegado a nuevas empresas encargadas de establecer el contacto entre proveedores y consumidores, a mejores precios.

Estas nuevas empresas conectoras (EC) tienen, de acuerdo con la información obtenida de los entrevistados, "la tarea de hacer una búsqueda detallada de precios en una relación distancia-tiempo-calidad-costo". Debe reconocerse que su trabajo no es transportar, sino servir tan sólo en el aspecto logístico y, como lo mencionó el gerente de compras de Westin Regina Resorts en una entrevista realizada en 1999. en establecer:

las mejores relaciones comerciales de acuerdo con nuestras necesidades, pues no nos interesa ya comprar grandes cantidades de productos a precios bajos [...] no queremos las bodegas llenas, sólo nos interesa tener lo que necesitamos en el momento, pues lo que no es usado rápidamente es dinero parado que no circula.

Justo la opinión anterior tiene una relación estrecha con lo ocurrido en los nuevos procesos productivos que, originados en la industria automotriz japonesa, han llevado a una economía global y flexible (Escuer, 2000; Harnecker, 2000). En los años setenta del siglo XX se experimentó una crisis en la productividad de la industria automotriz mundial que, con anterioridad, había tenido un crecimiento espectacular, basado en la producción en serie y a gran escala. A la par, en Japón, la empresa Toyota reportaba una elevada producción a bajo costo. El éxito de esta compañía consistió, fundamentalmente, en plantear eJ ciclo productivo fordista a la inversa; al nuevo proceso se le llamó "toyotismo" (Harnecker, 2000). Así:

Entre los elementos que caracterizan a este modelo están: el sistema de suministro justo a tiempo que consiste en pensar al revés el proceso de fabricación -en lugar de producir grandes cantidades de productos que se mantienen en stocks hasta que van saliendo al mercado, se trata de producir a pedido. Luego de que se tiene el pedido se demandan las materias primas y piezas necesarias para hacer ese producto, de ahí la consigna de inventario cero; el control de la calidad total de los productos, que aspira a que los defectos [leguen a cero potenciando al máximo el empleo de los recursos; la participación de los trabajadores en el proceso de producción que se fundamenta en el trabajo en equipo, mayor iniciativa y autonomía de decisión en el taller (Ibid. : 16).

De esta manera, los nuevos movimientos comerciales del turismo en el CTLC son muy similares a los que supone el toyotismo ya que, en el caso del mercado, consiste en mantener un inventario cero (que supone no tener artículos almacenados), a través de la recepción de mercancías justo a tiempo, gracias al uso de nuevas tecnologías informáticas que poseen las EC, con el consecuente abatimiento de costos: "Los mercados de masas se fragmentan en micromercados segmentados y las nuevas tecnologías basadas en la información producen mercancías y servicios precisamente cada vez más clientelares con lo cual la producción masiva se convierte en un anacronismo" (Toffler, 1993; citado en Olivera, 1995:14).

La complejidad que adquieren las relaciones comerciales del CTLC es proporcional al tamaño de la empresa turística. En este sentido, no es exagerado concebir a los resorts como mícrociudades que demandan grandes volúmenes de bienes y servicios, para los cuales, las EC resuelven con eficiencia esas necesidades, pues entre sus funciones está el sondeo, a través de redes de telecomunicación, de precios de productos, servicios y transportes. Al final, las EC pueden presentar a las empresas turísticas múltiples escenarios comerciales que, en consecuencia, les permiten mover sin cesar el capital. La dependencia que los grandes complejos turísticos del CTLC tienen respecto a las EC no implica que aquéllos hayan perdido el control en el flujo de sus Insumos: por el contrario, los entrevistados afirmaron que tenían una amplia posibilidad de contactar a la vez dos EC o sustituirlas por otras y, en un caso extremo, ellos mismos pueden establecer los vínculos. Esta situación obliga a una competencia cerrada entre las empresas, que conlleva al abaratamiento de costos y a la reducción en los tiempos de movimiento.

En el nuevo modelo comercial podría suponerse que, en tanto las EC buscan abaratar costos, los vínculos se pudieran establecer indistintamente con productores locales, regionales, nacionales o internacionales, siempre que cubrieran los planteamientos antes señalados. Sin embargo, esto no es así, pues, aunque se observó que las empresas turísticas recientes pueden adquirir ciertos bienes y servicios con proveedores nacionales, la inmensa mayoría de las relaciones comerciales se dirigen al exterior. Esta situación es en su totalidad contraria a los argumentos que defendió FONATUR para justificar las inversiones destinadas al CTLC: con el apoyo Institucional se Incentivarían las empresas productoras (para el turismo) locales y regionales y, en consecuencia, se generaría un desarrollo regional (FONATUR, 1982).

Al haber transcurrido veinte años de planeación indicativa en la zona, varias han sido las causas por las que no se han podido ligar las empresas turísticas, en su mayoría extranjeras, con la actividad económica regional. Antes de la llegada de FONATUR, ya se habían establecido sólidos lazos comerciales con Estados Unidos y no se vinculó ai turismo con la región, debido a los patrones de consumo estandarizado del turismo litoral, de modo que la región no se ha desarrollado; además, las empresas de Estados Unidos, altamente capitalizadas, ofrecen créditos flexibles con los que el capital nacional no puede competir.

Cabe señalar que en los dos modelos comerciales antes mencionados se observa, finalmente, que las mercancías provienen de sitios similares: a escala regional se obtienen algunos productos perecederos como ciertas hortalizas de Miraflores, al norte del municipio de Los Cabos; a escala nacional, se adquieren artículos de papelería para oficina, algunos abarrotes, tequila y cerveza, refacciones, gas y refrigerante, de Guadalajara, la Ciudad de México o, en menor grado. Monterrey. En ocasiones, se contratan servicios de mecánica para el mantenimiento de motores; sin embargo, como los mismos gerentes de compras lo mencionaron, en el caso de las refacciones y los servicios de mantenimiento a maquinaria, "se trata de empresas estadounidenses que tienen representaciones nacionales" en estas grandes ciudades mexicanas, lo que hace suponer las limitaciones de los vínculos comerciales con México.

Del extranjero se obtienen diversos productos: en Estados Unidos de América se compran grandes cantidades de alimentos como panes, pasteles y quesos; productos exóticos del mar, como pulpa de cangrejo y langosta; cortes finos de carnes; todo tipo de bebidas, alcohólicas y sin alcohol; también múltiples abarrotes como jabones, pasta dentífrica y champúes; diversos textiles como colchas, sábanas, toallas y colchones: así como productos químicos de lavandería. En cuanto a mobiliario, se compran con frecuencia aparatos eléctricos como secadoras, cafeteras, planchas y lavadoras. Además, maquinarias de refrigeración y aire acondicionado, equipos y redes de cómputo y telecomunicación; al mismo tiempo, se contratan servicios de instalación y mantenimiento. También se mencionó que de Suecia y Alemanía se compra maquinaria especializada, como alarmas y chapas electrónicas y, de estos mismos países, se contratan técnicos de instalación y mantenimiento.

Por último, cabe señalar que todas las empresas de publicidad contratadas son de origen estadounidense.

Al considerar los flujos de bienes y servicios se puede afirmar que hay una clara tendencia a que las empresas turísticas se desliguen voluntariamente del control en la articulación comercial; en ese sentido, el nuevo modelo se expande con rapidez. Sin embargo, en ambos casos, los sitios de donde se adquieren las mercancías y se contratan los servicios son, en su mayoría, extranjeros y, de entre todos, destaca California, Estados Unidos de América. Este hecho demuestra que las redes comerciales no apoyan a la economía regional, pero sí generan una fuerte dependencia con el exterior.

 

FLUJOS DE INFORMACIÓN

La mayoría de la información que circula en torno a este corredor está relacionada con el amplio aparato publicitario que abarca medios diferentes y espacios múltiples. Esta promoción turística es financiada, en una parte, por la propia iniciativa privada inversionista, que de hecho es la más interesada en la difusión de los bienes y servicios ofertados; otra parte es aportada por los gobiernos federal, estatal y municipal, a través de organizaciones que asumen parte de la publicidad generada, es el caso de la Secretaría de Turismo, FONATUR, la Coordinación Estatal de Turismo de Baja California Sur y la Dirección de Turismo del Municipio de Los Cabos. Por último, se han constituido organizaciones que aglutinan a los sectores privado y público, llamados fondos mixtos. En el caso del CTLC, tienen injerencia el Fondo Mixto de Los Cabos y el Fondo Mixto del Mar de Cortés.

Es evidente que la Iniciativa privada sólo realiza inversiones que necesariamente le redituarán en el crecimiento económico de sus propios negocios, para lo cual uno de los elementos privilegiados es la promoción turística. Sin embargo, en el caso de las instancias gubernamentales y mixtas, los objetivos teóricos bajo los que se constituyen, no sólo se ciñen al incremento de las ganancias en el negocio turístico, sino también a propósitos de índole social, medioambiental, etc., empero, en la práctica esto no funciona así. La Coordinación Estatal de Turismo tiene el propósito de desarrollar la actividad turística de Baja California Sur, pero es el CTLC el que más se beneficia de las acciones realizadas por esta institución que destina la mayor parte de sus recursos sólo a estrategias de promoción turística, no así de una atención integral al desarrollo de dicha actividad. Una situación similar a la anterior tienen los fondos mixtos, pues, aunque su propósito es impulsar la actividad en diversos aspectos económicos, sociales y mercadotécnicos, en realidad se han convertido en meras corporaciones de publicidad.

Para cuantificar y cualificar la información de tipo turístico referente al CTLC, se generó una estrategia espacio-temporal específica pues, a priori, se sabía de lo multiforme que resultan los flujos de información generados por la actividad turística. Así, se realizó un muestreo para la identificación de medios informativos, que tuvo una duración de seis meses, los cuales se extendieron de finales de 1998 a principios de 1999.8 Aunque no se agotó la información existente, fue tan grande la cantidad recogida, que se decidió sólo presentar aquella de aparición sistemática y se eliminó toda la que fuera de presencia circunstancial. Al final de ese semestre quedaron registrados dos diarios (única Información de emisión constante no relacionada con la promoción turística), once revistas, catorce guías turísticas, cincuenta folletos, dos videocintas, veinte páginas de internet y treinta artículos de periódicos. Estas cifras corresponden a información recabada en su mayor parte en México, de modo que, al considerar que en el extranjero la información circulante es más copiosa, pues la mayoría se genera y distribuye ahí sin llegar a nuestro país, es muy probable que ésta sólo represente la punta del iceberg.

Al hacer un balance de los documentos compilados, 60% del total fueron publicados exclusivamente en inglés, 30% en inglés y español (bilingües) y sólo el 10% en español. Los materiales impresos en español fueron emitidos por instancias gubernamentales, los bilingües por el gobierno y algunas empresas privadas y los que fueron publicados en inglés, los produjo casi en su totalidad la empresa privada. Este hecho muestra lo innecesario que resulta para los inversionistas privados la utilización del idioma español en el propio CTLC, bajo la lógica de tres cuestiones básicas: es muy bajo el número de turistas mexicanos que llega a Los Cabos; los que sí llegan, con frecuencia no consumen los servicios ofertados; el nivel educativo de los turistas mexicanos les permite acceder a la información en inglés.

Los materiales recogidos privilegian información relacionada con los bienes raíces, hoteles, restaurantes, discotecas, campos de golf, tours, arrendadoras de móviles terrestres, marítimos y aéreos, equipos para deportes acuáticos, como los más importantes y son generados en las formas siguientes.

Entre los medios electrónicos revisados, cintas de video, las páginas web y un programa de televisión, llaman especialmente la atención las dos últimas. En cuanto a la televisión, durante el año de 1999 se transmitió una serie estadounidense llamada Land End, doblada después al español bajo el título de "Intriga en Los Cabos"; en este programa se presentan, en forma repetida, paisajes escénicos y monumentales de Los Cabos, siempre en un ambiente en el que se combina en forma sugestiva, el mar y el desierto. Se presenta una tierra llena de contrastes, en donde alterna la belleza saivaje con problemas socioeconómicos (aunque matizados): la falta de infraestructura urbana (en las zonas no turísticas), laxa seguridad pública, prostitución y tráfico de drogas, en donde es escasa la participación de personajes locales y, en cambio, domina un modelo cultural estadounidense. Esto ejemplifica la concepción espacial de Los Cabos desde una perspectiva ajena, en torno a la cual se construye la imagen que algunos turistas encuestados manifestaron tener, tal como ya ha sido tratado.

El reciente arribo del capital extranjero al litoral mexicano ha llevado a una modernización en sus sistemas de información; desde el decenio de los ochenta, cuando la computación de redes fue vista como un medio óptimo en el proceso turístico mercantil, fue adoptado por los empresarios inversionistas del CTLC. Al finalizar el decenio de los noventa, durante el tiempo dedicado al registro de este medio informativo, se hizo una selección sólo de aquellas páginas web creadas exclusivamente para publicitar al CTLC y se detectaron veinte, casi todas programadas en California y en idioma inglés. En estos documentos se incorpora una enorme variedad de prestadores de bienes y servicios que pagan su anuncio a modo de Sección Amarilla, asimismo, el Fondo Mixto de Los Cabos destina recursos para transmitir información turística general.

Como ningún otra medio de comunicación. Internet es óptimo para completar todo el proceso turístico en el que se implican los empresarios y turistas. De esta forma, el turista se entera de la existencia y características del CTLC. establece enlaces con los sitios de hospedaje y líneas aéreas, adquiere los tours, renta automóviles en la zona, etc., todo lo cual es posible sólo con marcar sobre la pantalla de la computadora el número de su tarjeta de crédito. El resultado de lo anterior es una tendencia extrema a organizar la actividad turística del CTLC por las compañías extranjeras y desde el exterior, al mismo tiempo que, paradójicamente, el turista se desvincula cada vez más del territorio que visita, excepción hecha a lo que el four le permite acceder.

 

CONCLUSIONES

De acuerda con los diferentes aspectos tratados, se puede afirmar que la mayoría de los flujos que se generan en torno al CTLC están conectados con el exterior, en lo general, y con California, Estados Unidos de América, en lo particular. La gran importancia económica del CTLC, donde se asientan empresas transnacionales altamente capitalizadas, le ha permitido consumir múltiples espacios no sólo dentro del corredor, sino en extensas áreas de Baja California Sur.

Debido a limitaciones de información impuestas por las instituciones administrativas mexicanas, se desconoce cuántos extranjeros residen en Baja California Sur y qué propiedades tienen, pese a que en los hechos ocupan casi toda la costa del CTLC, Esto ha generado un Impacto en diferentes ámbitos socioeconómicos: la absorción, en forma legal o corrupta, de extensas áreas litorales en detrimento de tierras antes ejidales; la formación de una nueva sociedad extranjera que funciona a modo de una subcultura con una creciente injerencia económica, política, administrativa y cultural en toda la zona; la generación de redes comerciales que controlan múltiples negocios, en donde se marcan nuevas pautas de consumo, a la vez que elevan mucho el costo de las mercancías para la población local; la circulación de variadas publicaciones que definen nuevos patrones culturales; la intervención en decisiones propias del municipio, sobre todo en materia de servicios y medio ambiente; la creación de redes de narcotráfico y prostitución que, entre otras cosas, han puesto en riesgo la salud pública.

Como resultado de los flujos turísticos observados, en donde se evidencia una fuerte participación extranjera en amplios ámbitos políticos, sociales, económicos y culturales, la soberanía nacional se muestra como uno de los mayores problemas observados. El arraigo que la sociedad estadounidense adquiere en la zona hace evocar que, cuando el gobierno de Estados Unidos de América ha visto amenazados sus intereses económicos so pretexto de la seguridad de sus ciudadanos, puede intervenir, incluso, militarmente.

Aunque en fechas recientes el crecimiento urbano acelerado y la terciarización de la economía mexicana provoquen que la mayoría de inmigrantes al CTLC provenga de ciudades, es pertinente considerar que, en proporción con la distribución de la PEA en México, aún es muy alto el volumen de población proveniente de áreas rurales, de modo que se puede considerar que los centros turísticos litorales como el CTLC contribuyen de modo firme en el vaciado del campo, tras remover a su favor la población económicamente activa. Por último, una propuesta Inicial de FONATUR para alcanzar el desarrollo regional en el CTLC fue capacitar a la población local para ocupar puestos de nivel medio o alto a través de la creación de instituciones educativas, pero lo cierto es que no hay escuelas de educación superior y son prácticamente nulas las de nivel medio; así, estos puestos siguen reservados a la población que llega de fuera del país.

Si bien es cierto que la población de jerarquía laboral baja del CTLC aún inmigra del espacio contiguo, también es verdad que el área de captación se extiende rápido a sitios cada vez más lejanos, en especial de localidades ubicadas en el macizo continental, en donde existen otros polos de desarrollo turístico como Mazatlán, Manzanillo, Puerto Vallaría, Ixtapa-Zihuatanejo, Acapulco o Huatulco que, en teoría, debieran asimilar a la población del espacio inmediato y mediato. Esto evidencia que tales núcleos turísticos no cubren la demanda de empleo regional que de origen fue planteada y, en ese sentido, dentro de la red turística litoral mexicana, el CTLC y la Riviera Maya, ambos ubicados en los extremos peninsulares de México, tienden a centralizar y convertirse en los destinos finales de la migración circulante en ia actual organización territorial del turismo en México.

En el contexto de Baja California Sur, es cierto que, además del CTLC, el noroeste del estado es centro de acopio de inmigrantes; sin embargo, como su crecimiento económico tiende a estabilizarse o disminuir, sólo el CTLC quedará en los siguientes decenios como soporte de la migración estatal y, en consecuencia, en este espacio se harán sentir las presiones demográficas de todo el estado.

Las redes económicas creadas por el turismo en el CTLC funcionan en dos planos. Por una parte, desde el centro del país, bajo el control federal, el Estado hace fluir recursos que son distribuidos a través de FONATUR y los diferentes niveles de gobierno estatal y municipal para la creación, soporte de la infraestructura básica, sostenimiento de los servicios y la promoción turística. Por otro lado, se puede afirmar que el estado de California, de Estados Unidos de América, es el principal centro rector de la actividad turística del CTLC en tanto que es sede de la mayoría de las empresas hoteleras, touroperadoras líneas aéreas, arrendadoras de autos, de publicidad, de información en redes, proveedoras de mercancías y servicios de mantenimiento. Asimismo, aporta el mayor número de turistas con alta capacidad de gasto y los trabajadores de alto nivel con injerencia directa en la organización de las empresas y del resto de empleados.

Así, el CTLC es un escenario de recursos físicos y humanos utilizado y controlado en forma vertical a favor de las empresas emplazadas en el suroeste de Estados Unidos de América, cuyo objetivo es maximizar sus ganancias a través de conductos que, aunque largos, son eficientes y dejan fuera la participación regional.

Aunque en teoría la globalización de la economía norteamericana permitiría introducir productos mexicanos a las redes comerciales del CTLC, varios factores lo impiden: la alta estandarización en el consumo ejercido por los turistas del CTLC reafirma la dependencia comercial hacia las compañías productoras y proveedoras de Estados Unidos de América; la elevada capitalización de las empresas proveedoras extranjeras permite otorgar créditos a las consumidoras del CTLC a pagar en plazos amplios y, de esta forma, dejan fuera de escena al capital nacional; las antiguas ligas comerciales entre California y el CTLC se han reforzado a tal grado, que impiden conectar la poca actividad productiva local a la red; muchos de ¡os vínculos mercantiles que, en apariencia, se mantienen entre el CTLC y territorio nacional, en realidad son triangulaciones comerciales en donde la empresa transnacional se liga con el litoral mexicano a través de representaciones localizadas en las grandes ciudades mexicanas.

 

NOTAS

1 Aunque Acapulco ya existía, en realidad no funcionaba estrictamente como un enclave turístico, pues mantenía ciertas ligas con la región y con la capital del país; en cambio, el CTLC se mantuvo casi en su totalidad aislado del resto del país, con un funcionamiento basado en capitales, administraciones, insumos y turistas extranjeros (Ramírez, 1986; Gámez, 1993).

2 En el contexto de crisis socioeconómica sur-bajacaiiforniana, el proceso de crecimiento que ha experimentado el CTLC en los últimos veinte años se explica a partir de que la organización territorial de la actividad turística, se articula entre inversionistas y turistas extranjeros que, con la crisis de 1982, se vieron beneficiados. En esta forma, los gobiernos estatal y federal han apoyado el modelo de crecimiento de Los Cabos y lo han convertido en el principal beneficiario de la inversión pública dirigida a Baja California Sur que, aunada a la inversión privada, han incentivado movimientos migratorios masivos de trabajadores Según Guillen (1995:151), "La inmensa mayoría de los más de 500 millones de dólares que recibió la entidad durante el período 1989-1993 (quinte lugar nacional como estado receptor de inversión extranjera directa) fueron a dar al polo cabeño [...] El área de la Paz, por su parte no sale del estancamiento económico derivado de las nuevas condiciones de la apertura económica nacional."

3 En abril de 1998, Lorena Pájaro Díaz, del Departamento de Geografía Social del Instituto de Geografía, UNAM, levantó 100 encuestas en varias localidades del CTLC: San Bernabé, San José Viejo, San José del Cabo y Cabo San Lucas. Es conveniente describir algunos aspectos de la metodología utilizada en su aplicación, pues de ella derivan las particularidades de los resultados. En primer lugar, hubo que diferenciar las colonias turísticas de las habitacionales, ya que en éstas se realizaría el trabajo. Después, se identificaron aquellas colonias de mejor acceso, de modo que se redujo en forma considerable el área de trabajo y, en consecuencia, se sesgó información a niveles socioeconómicos medios.

4 También en la actualidad muchos visitantes legan en sus propios medios (trailer, avión o barco). Este hecho, en el análisis de los movimientos de turistas, dificulta el registro de su estancia, de modo que las cifras oficiales no muestran la realidad.

5 El cuestionario aplicado a 121 turistas constó de tres pequeños apartados: datos generales, condiciones del viaje y percepción espacial del encuestado Ninguna encuesta fue aplicada en el Corredor Intermedio; como esta porción del CTLC es la que aloja el mayor porcentaje de los turistas de elevada capacidad adquisitiva, se debe considerar que la encuesta no refleja, en su totalidad, la situación de las clases económicamente altas.

6 A excepción de la edad, pues los más jóvenes tienden a desplazarse a Cabo San Lucas, donde abundan los centros de diversión nocturna, y los mayores prefieren San José del Cabo, que se caracteriza por su tranquilidad.

7 Los resorts, además de hospedaje, ofrecen muchos otros servicios, de modo que el turista puede permanecer dentro de estos lugares con sus necesidades satisfechas, Para aquellos huéspedes que desean salir del resort, la misma empresa tiene su agencia de viajes, en donde se ofrecen tours para sus clientes.

8 La estrategia diseñada para recopilar los flujos de Información generados en torno al CTLC se organizó de la siguiente manera: a) durante el T semestre de 1998, el cual coincide con la temporada alta del turismo en el CTLC, en la Ciudad de México se compilaron periódicos y revistas, así como otros materiales obtenidos en instituciones públicas, b) en junio de 1998, durante una visita a San Diego y a San Francisco, se compiló, en agencias de viajes, información impresa, c) los primeros días del mes de febrero de 1998 se compiló y registró en hoteles, restaurantes, oficinas de gobierno, etc., diferentes tipos de información; d) durante la segunda semana de febrero de 1999 se hizo un registro de las páginas de cómputo hechas exclusivamente para Los Cabos y que circulan en redes (Internet).

 

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