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Investigaciones geográficas

versão On-line ISSN 2448-7279versão impressa ISSN 0188-4611

Invest. Geog  no.46 México Dez. 2001

 

Características básicas de la estructura territorial de la economía mexicana

 

Basic characteristics of Mexican economy's territorial structure

 

Enrique Propin Frejomil* Álvaro Sánchez-Crispín*

 

* Instituto de Geografía, UNAM, Cd Universitaria, 04510, Coyoacán, México, D. F. E-mail: propinfrejomil@yahoo.com; asc@igiris.igeograf.unam.mx

 

Recibido: 4 septiembre de 2000
Aceptado en versión final: 24 de mayo de 2001

 

Resumen

Este trabajo tiene como objetivo revelar los rasgos geográficos esenciales de la estructura territorial de la economía mexicana. La elaboración del mapa temático correspondiente representa el resultado principal, ya que el discurso académico y docente relacionado con la problemática general de la Geografía Económica de México adolece de una visión cartográfica sintética que lo respalde La exposición se divide en tres partes principales: en la primera se mencionan las posiciones teórico-metodológicas de la investigación; en la siguiente se presentan los rasgos típicos del espacio geográfico de México. En la tercera parte se destacan las características de los centros y ejes geográficos que configuran a la estructura territorial de la economía nacional Derivado de lo anterior, se propone un nuevo esquema de macro-regionalización económica como noción cognoscitiva para explicar, en la dimensión regional, los rasgos diferenciales del espacio geográfico del país y se presentan un conjunto de observaciones y juicios acerca de las influencias regionales que condicionan al territorio mexicano.

Palabras clave: Geografía Económica, México, estructura territorial de la economía.

 

Abstract

In the following pages we examine the basic characteristics of the territorial structure of the Mexican economy; a thematic map accompanying the text shows the main features of such structure, since the academic and lecturing discourse related to the general issues of Mexico's Economic Geography lacks a supporting synthetic cartographic vision There are three parts in this study: first, we present the major theoretical and methodological assumptions on which our research is based. The second part describes the general attributes of the Mexican geographical space. In the third part we distinguish the principal nodes and axes of the Mexican economy. Last, we propose a new economic macro-regionalization of Mexico, which may be useful to understand contemporary regional differences and problems throughout the country.

Key words: Economic geography, Mexico, territorial structure of the economy.

 

INTRODUCCIÓN

El objetivo de este trabajo es revelar los rasgos geográficos esenciales de la estructura territorial de la economía mexicana.1 Su "situación geográfico-económica" excepcional puede ser presentada a través de la manifestación de dos "fuerzas geográficas" que coexisten de manera contradictoria.

1. La primera, la "fuerza del potencial nacional", definida por la presencia de grandes yacimientos de recursos naturales, como los minerales metálicos, no metálicos y combustibles, edáficos, forestales, costeros, y los culturales, entre los que destacan los demográficos y de mercado. Esta fuerza tiene un carácter "pasivo" vinculado con el interés que posee el capital internacional en las potencialidades naturales y culturales del espacio geográfico mexicano. La vida cotidiana de la población opera, en buena medida, sobre relaciones económicas informales y especulativas.

2. La otra, la "fuerza de la competencia espacial", encuentra condiciones propicias para su fortalecimiento en la extensa frontera geográfico-política mexicana: final norteño de los "países del sur" y comienzo sureño de los "países del norte" (Sánchez y Propin, 1995). Esta componente "activa", la del dominio de la información, las innovaciones tecnológicas y las comunicaciones, por tanto, la del poder y control espacial, determina, recrea y configura el "tercer espacio" en la medida que impone imágenes "inteligentes" (telenovelas, comerciales "convincentes", por referir los más evidentes) que modelan, a conveniencia, los mapas mentales de los residentes, sin importar los estratos sociales (Soja, 1996). Esta es la fuerza que dirige a la sociedad -Teoría de la Comunicación-, que crea sentimientos de seguridad, tras esquemas evasivos y enajenantes, en ocasiones atractivos, que derivan en una hiperrealidad de la vida cotidiana. En fin, su acción es la de "orientar" y "preparar" al ser humano como recurso social en la medida que representan el pivote esencial de la estructura económica, en el orden productivo y del consumo.

Posiciones teórico-metodológicas

En este trabajo se asumen como esenciales las dos posturas teóricas siguientes:

1. El espacio geográfico de los Estados subdesarroliados se caracteriza por ser "...discontinuo en la medida en que se organiza y reorganiza en función de intereses lejanos, inestable en el sentido de las fuerzas de modernización impuestas por el interior o el exterior y multipotarizado debido a que se encuentra sometido y acosado entre una multiplicidad de influencias y polarizaciones que resultan de diferentes niveles de decisión" (Santos, 1973). Los trabajos que han aplicado esta posición a contextos nacionales específicos, a pesar del tiempo, han sido escasos (Propin, 1993). Tal posición representa un paradigma aun vigente que facilita aprehender la realidad objetiva mediante diferentes dimensiones interpretativas; esta aseveración no resta importancia a los valiosos y cuantiosos aportes teóricos, coincidentes o no, que emergen en los últimos veinte años (Harvey, 1989; Soja 1985; Werlen, 1993).

1. La estructura territorial de la economía representa el "soporte básico" de un país donde interaccionan los centros, responsables de la organización regional, a través de ejes articuladores del espacio geográfico. Esta postura teórica se identifica con la escueta soviética de Geografía en varias direcciones investigativas relacionadas con la regionalización económica, el aprovechamiento de los recursos naturales y los problemas ambientales (Nimmik, 1970; Privafovskaya, 1971: Runova, 1987). Fuera de este contexto, las experiencias obtenidas se han focalizado hacia temas interpretativos, aplicados y cartográficos (Hónsch et al., 1986; Propin, 1989).

Esta abstracción científica surge como una derivación estructural de reconocidas teorías espaciales. En especial, las nociones funcional, heterogénea, nodal, polarizada, interdependiente u ontológica en la revelación de las regiones económicas (Propin, 1995), vinculadas con la Teoría de los Límites, podrían ser las posturas teórico-metodológicas más cercanas a esta corriente del pensamiento geográfico. Así, la estructura territorial de la economía se asume aquí como expresión sintética de los rasgos distintivos del espacio geográfico. Se aprehende como una imagen cognoscitiva, que puede ser cartografiada y que permite abordar, ilustrar e interpretar el conjunto de contradicciones humanas en un país y sus interacciones sociales a la escala supranacional.

En el plano metodológico, los propósitos fueron: por una parte, asimilar el saber acumulado y publicado, principalmente, proveniente de destacados especialistas nacionales como Gutiérrez de McGregor (1965), Unikel (1978), Bassols-Batalla (1979) y Coll-Hurtado (2000). En segundo término, abordar la dimensión cuantitativa de las estadísticas sólo como plataforma referencial, de manera que el trabajo siguiera, en lo básico, un enfoque cualitativo, valorativo y reflexivo.

La revelación de la correspondiente imagen cartográfica para México (Figura 1) se nutrió de distintos niveles informativos que fueron procesados mediante diversos métodos y técnicas cartográficas. Los procedimientos metodológicos básicos fueron la generalización espacial de la información suministrada por las fuentes utilizadas (para el caso, por ejemplo, de los territorios mineros) y el diseño combinado de estratos informativos sobre la base del método de los símbolos proporcionales (para los centros geográficos).

La jerarquía de los ejes geográficos requirió del procesamiento particular de datos provenientes de distintos fenómenos (Figura 1) mediante el auxilio de la sobreposición cartográfica y del método de tipificación probabilística. Se denominó como eje de primer orden a los que reportaron los mayores flujos de personas y carga por transporte automotor, coincidentes con redes ferroviarias, infraestructura eléctrica y que involucraran centros urbano-industriales de importancia nacional y macro-regional. Los ejes de segundo y tercer orden, aunque señalan importantes conexiones del territorio nacional, se manifiestan de manera complementaria en relación con los primeros.

 

LA "INDIVIDUALIDAD" DEL ESPACIO GEOGRÁFICO MEXICANO

Los fenómenos que tipifican al espacio geográfico mexicano son los siguientes:

1. La discontinuidad

La sucesión de intereses supranacionales, disímiles en el tiempo, ha incidido de manera diferencial sobre la conformación del espacio geográfico mexicano. En tal sentido, la estructura territorial de su economía, supeditada al mercado internacional, muestra procesos de asimilación económica, tradicionales y nuevos, que a distintas escalas geográficas han estado relacionados con la explotación minera, los tipos de agricultura, la economía petrolera, la frontera con Estados Unidos y el turismo.

a. La explotación minera

Los ricos y abundantes yacimientos minerales representaron los primeros intereses que marcaron las direcciones e intensidades del proceso de asimilación económica del territorio mexicano, situación que se extrapola hasta el presente bajo las nuevas condiciones impuestas por la competitividad y selectividad de los grupos hegemónicos que dominan las relaciones económicas internacionales. Los lugares de explotación de minerales como la plata y el oro cobraron un auge especial entre los siglos XV y XVIII, en torno a ellos se fomentaba una economía local, extractiva, relacionada con otras localidades, destinadas a su transformación y exportación. En correspondencia, se articulaba la comunicación entre las regiones y se consolidaba un mercado de empleo que resultaba atractivo para el resto del territorio nacional.

Las fluctuaciones del mercado internacional y el cierre de algunas minas han ocasionado que se revierta el proceso de asimilación económica a pesar de la huella espacial dejada en siglos anteriores (Commons, 1989; Sánchez Crispin, 1994). En algunos casos, el nacimiento y auge de asentamientos humanos se trastoca en la aparición de "pueblos fantasmas" que intentan, sobre nuevas perspectivas como la turística, aprovechar su imagen y cultura local pasada; tal situación se presenta en diferentes sitios de Aguascalientes, San Luís Potosí y Zacatecas. En otros, se convierten en regiones expulsoras de población, debido al cierre temporal de las minas, supeditadas a las coyunturas e intereses internos y externos como se evidencia en la región carbonífera de Coahuila. La organización territorial de la actividad minera explica la general derivada de la economía nacional (Sánchez Salazar, 1990),

b. Los tipos de agricultura

La variabilidad de condiciones naturales socio-políticas soporta la presencia y extinción de determinados tipos de agricultura. Los intereses internos promovieron una agricultura especulativa orientada hacia el mercado exterior en torno a los cultivos agroindustriales de caña de azúcar (por ejemplo, algunas zonas de Veracruz), café (Chiapas) y henequén (Yucatán) que asentaron patrones regionales de poblamiento e infraestructura productiva. Las políticas de poblamiento del centro-norte árido del país se relacionaron con los propósitos de consolidar el espacio mexicano fronterizo y con fuertes inversiones agrícolas en la construcción y organización de los "distritos de riego" que no sólo alentaron corrientes migratorias hacia estos territorios, sino que promovieron la aparición de un tipo de agricultura diversificada, altamente tecnificada, productiva, estructurada sobre cultivos y cría de ganado destinada a la exportación.

Por su parte, la industria alimentaria, derivada del impulso de diversos tipos de asimilación económica orientados hacia el sector secundario, asociada al proceso de concesiones y aparición de importantes empresas extranjeras del comercio alimentario como Nestlé y Kelloggs, entre otras, inducen y fomentan la aparición de nuevas formas de organización regional-agroindustrial vinculadas con los cultivos de cereales, hortalizas, frutales y a la producción de lácteos y carne, cuya expresión territorial puede ser encontrada en diferentes localidades de la parte central y norte de México (Propin y Sánchez, 1996).

c. La economía petrolera

Los territorios con yacimientos de petróleo y gas natural representan un basamento esencial de la estructura económico-regional de México. El eje costero de los estados de Tamaulipas, Veracruz, Tabasco y Campeche constituye un espacio preferencial de las inversiones. Éste se vincula al resto del territorio nacional mediante la densa red de duetos y carreteras que transportan los productos combustibles. Lo señalado, unido a la economía comercial portuaria en proceso de privatización, alrededor de la cual gravitan más de 150 empresas de Estados Unidos, Europa y Asia, su proximidad con Estados Unidos y el carácter atractivo de las corrientes migratorias internas provenientes de los espacios rezagados (Chiapas, Oaxaca y Guerrero) son hechos que fundamentan el carácter estratégico-regional de este eje geográfico.

d. La frontera estadounidense

La historia mexicana se entremezcla con la de Estados Unidos en varias escalas geográficas: el territorio que fuera parte de México, la línea fronteriza actual y los vínculos económicos binacionales entre ambos países.

Las relaciones de intercambio pueden ser entendidas en dos escalas geográficas: una opera con las inversiones y concesiones estadounidenses en los principales asentamientos humanos, y otra con la industria maquiladora de exportación como una "... nueva industrialización periférica y forma de integración económica en el sistema mundial..." (Castells, 1983). En este sentido, los mercados, formal e informal, los empleos y el transporte de materiales y materias primas se encuentran condicionados por el capital externo que se "fusiona" con el nacional. Así, es posible aludir a la correlación espacial entre las mayores concentraciones de la población y la preferencia de la inversión de capital, en especial, estadounidense. Ejemplos de ello son las zonas metropolitanas de las ciudades de México, Guadalajara y Monterrey, grandes centros rectores del espacio geográfico mexicano, y Tijuana y Ciudad Juárez, ciudades fronterizas con una vertiginosa circulación de capitales.

En particular, la otrora "fantasmagórica" industria maquiladora de exportación,2 de efímera presencia en los lugares según la voluntad y conveniencias de las "grandes multinacionales", ha aumentando su número y consolidado una vital (pero dependiente) economía urbana que se ramifica de diferentes maneras con la regional-nacional. Sus vínculos directos relacionados con las materias primas y materias procedentes del exterior, se unen a los de empresas productivas3 y de servicios localizadas en la propia "ciudad maquiladora" o en otros lugares del territorio mexicano. Los de carácter indirecto representan la amplia gama de suministros de todo tipo que opera en torno a la "vida urbano-maquiladora" y a la consecuente derrama económica que se deriva del "movimiento humano-maquilador".

El patrón espacial de asentamiento preferencial que ha seguido este tipo de industria sobre el perímetro fronterizo, en la actualidad, se complementa con el de localización hacia el interior del país, en ciudades como Torreón, Aguascalientes, León, Guadalajara y Mérida, entre otras. Esta nueva expresión regional de la maquila facilita y promueve las interrelaciones sectoriales y ramales con empresas mexicanas.

En el orden de la movilidad social, el paradigma de las ciudades fronterizas como lugares de tránsito de migrantes se traslapa con el de espacios terminales para el asentamiento de la población en la medida en que estos núcleos urbanos se convierten en fuentes de empleos grandes y "competitivas". Los "cinturones de pobreza" hacen que, en corto tiempo, ciudades como Tijuana y Ciudad Juárez hayan pasado a la categoría de "millonárias" bajo la perspectiva de los migrantes que prefieren ser "pobres del norte" con autos y comodidades hogareñas de segunda mano, que "pobres del sur".

e. Turismo

El espacio geográfico mexicano orientado hacía la economía del turismo ha recibido la atención prioritaria del Estado y del capital multinacional (Aguilar et al., 1996; Sánchez y Propin, 1996). Los lugares con funciones turísticas se han orientado a través de perspectivas geográficas diferenciales en correspondencia con las particularidades de los recursos locales, naturales y humanos; los últimos, matizados por la cultura originaria, los valores arquitectónicos coloniales o la historia política o de los "atractivos" de la frontera entre México y Estados Unidos. Se trata de ciudades grandes y medias que se distinguen por su rica cultura material y espiritual o que se encuentran localizadas en lugares próximos a sitios arqueológicos; tales son los casos de la Ciudad de México, Puebla, Mérida, San Luis Potosí, Guanajuato, Zacatecas, Oaxaca y en la frontera norte, Tijuana y Ciudad Juárez.

El turismo de playa se ha fomentado de manera vertiginosa en dos grandes direcciones. La primera, se relaciona con la consolidación y ampliación de centros turísticos existentes antes de 1970, como Acapulco, Mazatlán y Veracruz, que responden a viejos procesos de asimilación económica del territorio mexicano. La segunda, alude a los denominados "centros integralmente planeados" como Cancón, Ixtapa-Zihuatanejo, Bahías de Huatulco, Loreto y Los Cabos (INEGI, 1994a). El carácter exógeno marcado de éstos subraya la existencia de una economía dinámica dolarizada que interactúa con el espacio nacional mediante flujos regionales "selectivos" de abasto de productos frescos, materiales diversos y personas (Sánchez y Propin, 1996). En general, en estos lugares de la región costera se revelan un acelerado crecimiento poblacional y un alto grado de urbanización4 en relación con el comportamiento promedio nacional (Juárez et al., 1998).

 

II. La inestabilidad

El "espacio económico" mexicano puede ser percibido como la fusión de dos Méxicos que conviven de manera contradictoria, ocasionalmente con carácter antagónico, aunque sus expresiones concretas difieran en la escala subnacional; con "conveniente armonía" hacia el norte y con "agudos conflictos" hacia el sur.

Los componentes del contexto contradictorio son, por una parte, la aparición del "México de la modernización" que exhibe un paisaje humano que, con distintos niveles de eficiencia, opera con los adelantos tecnológicos y financieros del capital global "...con influencias crecientes y directas en las economías nacional-regional" (García y Morales, 1990). En coincidentes espacios geográficos, convive el "México de la tradición y la economía informal" que interactúa con el primero, de tal modo que los principios de ubicación preferente en la trama urbana de grandes y modernos centros comerciales como Wal Mart. Carrefour, Home Mart, entre otros, y de redes gastronómicas como Sanborn's y Vips. son similares a los que rigen la localización de extensas zonas y ejes de puestos comerciales informales y tradicionales, permanentes o temporales, que ocasionalmente conviven de manera espacial y económica en forma "complementaria". Esta confluencia de tiempos distintos en un mismo espacio, si bien válido para todo el territorio nacional, se presenta, en la dimensión regional, de manera contrastante.

Análoga circunstancia acontece en actividades primarias, secundarias y otras terciarias, en las que el carácter dicotómico y contradictorio impuesto por intereses nacionales y foráneos configuran espacios preferenciales de las inversiones públicas y privadas (Aguilar et al., 1996). Tal situación se refleja entre las áreas de agricultura capitalizada concentrada en regiones específicas (norte de Tamaulipas y de Sonora, así como en el norte de Sinaloa y el Bajío) contra la agricultura tradicional de subsistencia diseminada por todo el país o la "gran industria" en pocos asentamientos urbanos seleccionados (las grandes zonas metropolitanas de México, Guadalajara o Monterrey) contra la dispersión espacial de rudimentarias instalaciones artesanales.

La fractura evidente entre norte y sur, mayor que en el pasado... no se mide solamente en relación a su limitada participación en los procesos industriales o de modernización, sino en la existencia de un atraso atávico... Los estados del sur, particularmente del Pacífico sur, tienen pocas oportunidades frente a los procesos actuales de modernización, de tal suerte que las perspectivas ... se limitan al aprovechamiento de ciertos recursos naturales, entre los cuales el turismo parece un elemento clave (Hiernaux y Villarreal, 1996).

III. La multipolarización

Este rasgo distintivo relacionado con los niveles de decisión, nacionales y extranjeros, suele ser el menor comprobado y más especulativo en la medida que representa la revelación de los entes sociales rectores y conductores del espacio geográfico. El territorio mexicano se debate entre las voluntades del capital nacional, el extranjero y las nuevas combinaciones entre los intereses de grupos internos y externos. La situación estratégica del país, su extensión superficial, la cantidad de población y la riqueza y variabilidad de los recursos naturales y culturales hacen de México una nación donde convergen los intereses de distintos países, en particular de Estados Unidos, Estas condiciones permiten afirmar que muchos de los acontecimientos de la vida nacional tienen, potencialmente, su origen fuera de las fronteras mexicanas.

La presencia del capital estadounidense, alemán, español y francés se vuelve más compleja al aparecer importantes agentes económicos como el asiático (japonés y surcoreano) y otros, con aspiraciones de entrada, como algunas empresas árabes que gravitan en torno a la apertura de los complejos petroquímicos al capital internacional.

 

ESTRUCTURA TERRITORIAL DE LA ECONOMÍA MEXICANA: DIMENSIÓN CONTRADICTORIA ENTRE LA UNIDAD DEL TERRITORIO NACIONAL Y LA INTEGRACIÓN EN LA ECONOMÍA GLOBAL

En este orden de ideas, acude la imagen de los dos Méxicos, percibida mediante la manifestación de fuerzas geográficas contradictorias que asientan una perceptible dicotomía económica. ¿Es suficiente esta abstracción?

Lo hasta ahora examinado, son las caras de un mismo México, expresión de la unidad nacional. Aquí se aviene una conveniente disgregación. Una de las expresiones comunicativas más utilizadas por la población mexicana es "¿quién sabe?" o "ni esto, ni lo otro", sino todo lo contrario, más bien, ¿quién sabe?". Éstas pueden ser indicativas o sintomáticas de elementos importantes de la cultura popular relacionadas con la fe, lo invisible, las creencias en un mundo no material o entendidas como expresiones que reflejan la imposibilidad de dar explicación racional a lo que acontece en la vida cotidiana, en la medida en que se suceden acontecimientos en los que nadie cree o dudan de las causas que se brindan como reales.

Con independencia de sus génesis (¿quién sabe?), lo referido puede ser aprehendido como la existencia ¿intelectual? de un tercer México, invisible, un supra-México que dirige y conduce a los dos anteriores, Pero, ¿a cuál de los dos Méxicos? Al del norte-sur, al formal-informal, al tradicional-moderno o al árido-húmedo, entre otros. En la dimensión social, estos extremos en "negro-blanco", de indudable guía cognoscitiva, ceden paso a entendimientos más complejos en donde no sólo el gris hace su aparición sino todo el conjunto de colores, sin olvidar sus tonalidades. Estas nociones contradictorias, por un lado, o tas "infinitas" posiciones intelectuales erigidas para intentar comprender los problemas de la sociedad poseen un punto en común, un basamento único: el espacio geográfico nacional.

1. La "huella" del espacio nacional: la imagen estructural-regional

Los rasgos esenciales de la estructura territorial de la economía del país son los siguientes:

⇒ El gran centro nacional representado por la Zona Metropolitana de la Ciudad de México (ZMCM), expresión del crecimiento y continuidad espacial, o la gran Megalopolis de México al año 2000 (Coll-Hurtado, 1989). Ella es la expresión regional de una continuidad funcional, que centraliza la imagen de la estructura territorial de la economía mexicana a partir de la cual irradian todos los ejes geográficos (Figura 1). Como los cambios regionales acontecen con mayor lentitud que los sectoriales (ley geográfica), no es de esperar que esta imagen cambie, en el corto plazo, a pesar del proceso de reestructuración urbano-regional a favor de) crecimiento económico de las ciudades medias,

⇒ Los nuevos centros mexicanos: la ZMCM, Guadalajara y Monterrey (Hiernaux y Villarreal, 1996), un "virtual triángulo del poder" que asimila capital y, a la par, produce, distribuye y articula el territorio nacional mediante una competencia regional entre el norte-oriental (Monterrey), el centro-eje occidental y peninsular bajacaliforniano (Guadalajara) y el centro-sur-eje del Golfo y Yucatán (Ciudad de México).

⇒ Los centros y territorios exágenos y periféricos, dependientes de los anteriores, en el plano político-administrativo, y del capital global en el económico, se localizan en ejes consolidados de la estructura territorial de la economía, como Acapulco, Mazatlán, Culiacán, Hermosillo, Tijuana, San Luis Potosí, la conurbación de La Laguna, Ciudad Juárez, Veracruz y Coatzacoalcos; también se pueden indicar Cancón y Los Cabos como centros que inducen nuevos ejes geográficos. Los principales territorios minero-metálicos y energéticos aparecen asociados, de igual manera, a los ejes de primero y segundo orden. Este es un hecho no casual que se vincula al proceso de asimilación económica del territorio mexicano.

⇒ Los ejes geográficos de primer orden, sobre vías troncales de comunicación, representan los vínculos territoriales entre ta Ciudad de México y diferentes partes del país. Sobresale, en particular, el del noroeste, que llega hasta Tijuana y se extiende mediante un importante corredor turístico hasta Ensenada. Abarca centros urbano-industriales de primera importancia, entre los que se hallan la propia Ciudad de México, Guadalajara, segunda aglomeración urbana del país, y Tijuana, que ya reportada oficialmente como millonária se ubica en el quinto lugar a nivel nacional (INEGI, 2000).

También se localizan las zonas de agricultura altamente capitalizada para la exportación, reúne el mayor número de industrias maquiladoras de exportación e involucra contactos directos con la porción occidental de Estados Unidos a través de los cruceros que regularmente arriban a determinados centros de esta vertiente costera como Ensenada, Mazatlán y Puerto Vallarta.

⇒ Hacía el Golfo se destacan otros importantes ejes, aunque bien parece que "... en los últimos años han cambiado las prioridades en las rutas de movilidad social, del tradicional Veracruz-Tampico al nuevo Veracruz-Tabasco..," (Camarena, 1989) en torno al complejo territorial del petróleo que rige la dinámica socioeconómica de esa zona.

⇒ En otra dirección, destaca el eje que se perfila entre ta Ciudad de México y Ciudad Juárez, de especial auge e importancia regional en la medida que transita vertebralmente por el territorio central del país. Otros ejes de orden inferior se enlazan con los costeros a través de centros urbano-industriales de acelerado crecimiento como San Luis Potosí y Torreón.

⇒ El eje de primer orden entre la Ciudad de México y Monterrey, tercera aglomeración urbana y segunda industrial del país por la concentración de ramas básicas, enlaza centros urbano-manufactureros de importancia nacional como Querétaro, San Luis Potosí (tramo común con el de Ciudad de México-Ciudad Juárez) y Saltillo. En Monterrey se ramifica hacia dos centros aduanales por donde se efectúan movimientos de carga entre la Ciudad de México y Estados Unidos; Nuevo Laredo, el de mayor intensidad de intercambio, y Matamoros.

⇒ El eje geográfico del Istmo de Tehuantepec posee un significado especial, ya que el estratégico enlace terrestre interoceánico conecta un importante movimiento económico entre los complejos petroquímicos de Coatzacoalcos, Pajaritos y Cosoleacaque y la terminal portuaria y refinería de Salina Cruz. Por otro lado, representa la vía de tránsito social y de mercancías entre América Central y el interior del país.

⇒ En la dimensión espacial-individual y contigua, se diferencian seis macro-regiones económicas que, reveladas mediante la base estructura (-territorial de la economía, difieren de otras antecedentes, útiles e importantes, realizadas sobre posiciones político-administrativas (Bassols, 1990). Esta nueva macro-regionalización permite explicar el conjunto de fenómenos humanos que en la actualidad incide sobre el territorio mexicano (Figura 1).

A saber:

I. Del contacto directo de México con Estados Unidos

• Abarca importantes centros urbano-industriales y portuarios que se encuentran sobre ejes de primer orden (Tijuana-Ensenada, Mexicali, San Luis Río Colorado, Ciudad Juárez, Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros) o ubicados de manera lineal-terminal en torno a los principales distritos de riego del país (Hermosillo-Los Mochis-Culiacán y Matamoros), centros turísticos, industriales y portuarios (Guaymas y Mazatlán). Aquí se encuentran derivaciones hacia ejes de tercer orden en torno a la economía del carbón (Monclova-Piedras Negras) y el turismo (La Paz-Los Cabos).

• Se localizan importantes yacimientos de cobre y plata (Cananea-Nacozari) hacia el este del tramo Hermosillo-Nogales. En torno a la península bajacaliforniana y en las costas de Sonora y Sinaloa se desarrolla una economía pesquera que reporta los mayores volúmenes de captura a nivel nacional.

• Se incluyen asentamientos no terminales debido a que poseen una fuerte relación regional con la franja fronteriza. Se trata de los casos de Hermosillo, con una importante base industrial y actividades comerciales vinculadas a Baja California y, por otro lado, Saltillo-Monterrey que, en parte, abastecen de insumos a la industria maquiladora asentada en las ciudades fronterizas; esta situación es válida hasta el extremo occidental de México, donde se localiza la ciudad con mayor número de establecimientos de este tipo de industria: Tijuana.

• La densidad poblacional y de asentamientos humanos es baja debido a las condiciones naturales de esta porción árida del país. Sin embargo, la población ha experimentado un rápido crecimiento debido a fuertes flujos de migración atraídos por el deseo de pasar a Estados Unidos o las posibilidades de empleo que ofrece la economía urbano-maquiladora. En esta macro-región se localizan tres de las seis ciudades millonárias de México: Monterrey, Tijuana y Ciudad Juárez.

• En esta macro-región se concentran las nuevas formas económicas que se han generado sobre la base de las relaciones supranacionales del capital externo.

II. De la transición

• Se extiende sobre el norte árido mexicano y comprende centros urbano-industriales de mediano tamaño poblacional con una fuerte tasa de crecimiento en los últimos decenios.

• Se distingue la posición de estos centros como de enlace y de tránsito en los ejes geográficos del país entre el centro y la periferia del norte (Chihuahua, conurbación de La Laguna, Zacatecas, Ciudad Victoria) y entre el este y oeste (Zacatecas-Fresnillo-Durango-Mazatlán; Torreón-Saltillo-Monterrey). La configuración de los ejes demuestra los diferentes niveles de conexión y accesibilidad entre los centros geográficos.

• Representa el frente de penetración de la industria maquiladora de exportación que, en los últimos años, se ha ubicado en estas ciudades. Al mismo tiempo, contiene importantes minas y plantas metalúrgicas que procesan zinc, plata, plomo y cobre, en el sur de Chihuahua, la conurbación de La Laguna, Durango y Fresnillo.

• Aunque los recursos edáficos son limitados, se presentan zonas de agricultura intensiva cuyos productos se destinan a los mercados nacionales e internacional. Tal es el caso de los distritos de riego del sur de Chihuahua y La Laguna, entre Coahuila y Durango. Asimismo, la cría de ganado bovino para exportación es particularmente importante en estados como Chihuahua, Durango y Tamaulipas. Ello explica, en parte, la función comercial que poseen ciudades como Chihuahua y la conurbación de La Laguna.

• Los recursos forestales de regiones templadas, en el borde occidental dé. esta macro-región, constituyen un renglón capital en la conformación territorial de su economía. También, es indispensable indicar la coexistencia de la explotación del bosque y la dasonomía con la economía ilegal de la siembra de estupefacientes en esta porción del país.

III. Del centro y cohesión nacional

• En esta macro-región se evidencian las mayores concentraciones de población y de densidad de asentamientos poblacionales del país. La disposición espacial de los centros muestran un modelo radialbifocal en torno a la Ciudad de México y Guadalajara, origen y destino de los principales ejes geográficos del país.

• Contiene la mayor cantidad de establecimientos y empresas industriales del país. La diversificación del sector secundarlo en esta zona abarca desde las ramas básicas como la petroquímica (Salamanca) hasta las relaciones con la producción alimentaria en los alrededores de las ciudades más pobladas (Ciudad de México, Guadalajara, Puebla y León).

• La agricultura que se practica en esta zona incluye desde la que abastece a mercados locales y regionales hasta la especulativa que envía sus productos a Estados Unidos. En el primer caso, quedan las unidades de producción tradicional del centro de México, en estados como Hidalgo, México, Morelos, Puebla y Querétaro. La agricultura, moderna y tecnificada, de sitios como el Bajío, estructuran sus espacios productivos alrededor de la demanda en el mercado internacional, con la presencia de actores extranjeros importantes representados por empresas como Anderson-Clayton y Del Monte.

• Esta macro-región registra la densidad mayor en cuanto a vías de comunicación, establecimientos comerciales y de servicios, y la llegada de turistas nacionales e internacionales al país. Asimismo, en ella radican los poderes de la federación, en la Ciudad de México.

IV. De los recursos estratégicos

• Abarca el eje costero entre Tampico y Ciudad del Carmen. Su expresión regional terminal en torno al Golfo de México basada en el complejo territorial de la petroquímica le imprime un ritmo socioeconómico particular dentro de la economía nacional e internacional.

• En ella se localizan zonas agrícolas y ganaderas, pertenecientes en su mayoría al habitat tropical, que abastecen en forma importante al mercado nacional. Se trata de feraces tierras de la Huasteca veracruzana y de la llanura de Sotavento, tanto en Veracruz como en Tabasco.

• El dinamismo portuario y pesquero de esta macro-región sólo es superado por lo que registra el noroeste. El significado especial de la pesca en esta porción de México es el abastecimiento al mercado nacional.

• Aunque a principios del siglo XX la ruta de acceso a la Ciudad de México procedente del exterior, por vía marítima, era el puerto de Veracruz, en la actualidad esa función ha cedido paso a los procesos globalizadores que han hecho que el país voltee la vista hacia el Pacifico.

Así, los flujos provenientes de la ribera occidental poco a poco han equiparado y, en algunos casos, superado el papel que tenían los puertos del Golfo de México en ese sentido. Los puertos de Tampico, Veracruz y Coatzacoalcos continúan con movimientos comerciales dinámicos, debido a la economía petrolera.

V. De la reestructuración regional

• La tradicional imagen regional alrededor de la producción henequenera, prácticamente desaparecida, y la pesquera, en su nuevo papel de actividad económica complementaria, que reconocían a la ciudad de Mérida como el centro peninsular, ha cedido paso a una estructura nueva y "global" soportada por la dolarizada economía turística de Cancón.

• El auge de la industria maquiladora de exportación en Mérida, la ampliación del puerto de Progreso, los sitios arqueológicos de la cultura maya, los valores arquitectónicos coloniales de Mérida y de las ex haciendas henequeneras y la economía pesquera del litoral de Campeche y Yucatán son condiciones presentes en la península que se han acomodado a la economía turística que se impulsa en Quintana Roo, estado que registra la mayor afluencia de turistas extranjeros en el país.

VI. De los valores naturales y culturales

• La riqueza natural y cultural de esta macro-región está acompañada de manera contradictoria por los niveles más bajos de asimilación económica del territorio y el más alto grado de marginactón social.

• La configuración central de transito de algunos centros en las partes montañosas (Oaxaca, Tuxtla Gutiérrez, Taxco, Chilpancingo) acompaña a otros que son terminales, localizados sobre la costa (Ixtapa-Zihuatanejo, Acapulco, Salina Cruz, Tapachula).

• La actividad turística de playa (Acapulco, Ixtapa-Zihuatanejo, Bahías de Huatulco) o del interior alrededor de la cultura local y sitios arqueológicos y mineros (Oaxaca, Taxco, Tuxtla Gutiérrez) representan la base económica de esta macro-región que sirve de abastecedora de materias primas agrícolas y minerales a la del centro,

• Es un territorio de origen de importantes flujos migratorios cuyos destinos son la macro-región "pivote" (Ciudad de México-Guadalajara), la fronteriza y Estados Unidos.

• Aquí se concentran los principales conflictos sociales del país.

 

1. La dimensión "invisible" y la "huella inducida", ¿el tercer México?

La huella nacional de le estructura territorial de la economía representa el esqueleto indicativo y mesurable, a través del lenguaje cartográfico; sin embargo, su funcionamiento y configuración depende de espacios geográficos que transgreden las fronteras nacionales. En este orden de cosas, se diferencian los dos niveles de análisis siguientes:

A. La "norteamericanización" o "maquilización" de la economía mexicana

Con evidencia, las multinacionales representan influencias externas que actúan sobre el acontecer nacional, que rigen y deciden los rumbos de la estructura territorial de la economía, en la medida en que pueden llegar a estabilizar y consolidar los centros y ejes geográficos o hacerlos cambiar por otros o reestructurar sus orientaciones económicas mediante un "juego" de sus prioridades e intereses en el mercado global.

El carácter virtualmente frágil de los centros maquiladores y turísticos del decenio de los años setentas, aunque aún real, palidece y cede paso al "enraizamiento", como ya sucede, en la economía regional, aunque su dependencia respecto de los centros mundiales lleva consigo Lina dosis de coyuntura e incertidumbre. Toda una economía urbana (Tijuana, Ciudad Juárez, Nuevo Laredo, Matamoros) y regional (que llega a los estados del sur) depende del acontecer y voluntades de las instalaciones maquiladoras que, en aumento, demandan mano de obra mexicana. Otro tanto sucede con los centros turísticos (Cancún, Los Cabos, Ixtapa-Zihuatanejo, Acapulco, Puerto Vallarla, Mazatlán) en donde una discreta o acentuada derrama económica opera como un mecanismo especial de atracción para la población del país.

En lo cultural, por una parte, no puede obviarse la importancia que tiene para México la presencia (pasada o actual) de corrientes migratorias. Si bien la cantidad de residentes de personas de origen extranjero es poca en relación con la población de origen mexicano, es prudente considerar que domina elementos importantes de la estructura territorial de la economía, en sectores productivos y comerciales, como la minería, la industria y el turismo. Por otra parte, el paradigma de "lo externo como lo mejor" (¿el tradicional "malinchismo" o la actual globalización cultural?) se agudiza en las condiciones del mundo de la información mundializada con imágenes humanas, apreciadas y vendidas, que nada tienen que ver con el físico-corporal mexicano o con ofertas de productos importados de superior calidad que los nacionales.

Esta influencia sobre la estructura territorial de la economía mexicana, desde distintas posturas, que incluye a las políticas, es reconocida en el ámbito nacional mediante la presencia cognoscitiva de varias "fronteras" que se suceden del norte hacia el sur (Hiernaux y Villarreal, 1996). Sin embargo, esto se aprecia aquí como la influencia de la componente externa sobre la "huella nacional", a la que se acompaña de la consecuente imagen inversa, la "huella nacional" ... "más allá de las fronteras" (Coll-Hurtad o, 1990).

A. La "mexicanización" de Estados Unidos y Latinoamérica

Se presenta aquí a México como una "imagen central de la periferia". Las ramificaciones externas de su estructura territorial-económica. Que al mismo tiempo tas incentivan, se evidencian en los casos de las "remesas" de mexicanos asentados en el exterior, principalmente en Estados Unidos, y las inversiones en otros países como Estados Unidos y Cuba, y las extensiones empresariales mexicanas en América Central y del Sur.

La componente do la cultura mexicana, en la Época de Oro del Cine Mexicano, por referir un período significativo para el país, es quizás más fuerte que las extensiones económicas supranacionales, en la medida en que la población mundial tiene mapas mentales sobre México que giran en torno a determinadas imágenes. Las expresiones de la cultura material y espiritual rebasan las fronteras del continente americano, con independencia de que lleguen a través de la artesanía amuzga, el calendario azteca o ciertos personajes grotescos de la televisión mexicana contemporánea.

 

CONCLUSIONES

Las posiciones teóricas y conceptuales relacionadas con la estructura territorial de la economía unidas a las de la regionalización económica, en lo común restringidas al ámbito nacional, representan importantes nociones intelectuales que deben adoptarse, por su utilidad cognoscitiva, docente y práctica, mediante nuevas posturas investigativas acordes con las influencias de la economía mundial.

La proliferación actual de diversas teorías relacionadas con las circunstancias globales de la sociedad planetaria del presente no debe conllevar a la omisión de otras reconocidas en decenios pasados; el conocimiento teórico, como abstracción humana de los fenómenos concretos, es estable en el plano temporal en la medida en que las "nuevas teorías" son las "viejas" formalizadas mediante nuevos conceptos.

Los rasgos de discontinuidad, inestabilidad y multipolarización del territorio mexicano son compatibles con la regionalización económica como procedimiento investigativo. La diferenciación regional del país es, ante todo, una necesidad de la mente humana que le facilita entender los múltiples procesos espaciales que acontecen.

La macrorregionalización económica que se presenta debe ser entendida como una nueva imagen cartográfica que sintetiza los rasgos esenciales de la economía mexicana y como un complemento de otros esquemas elaborados con anterioridad.

México, si bien presenta una imagen estructural y regional donde se revela el juego de competencias espaciales y el carácter, ya conocido, abierto de su economía, es reconocido también desde la perspectiva contraria relacionada con la expansión cultural-económica de la sociedad mexicana.

 

AGRADECIMIENTO

Se reconoce y agradece al Maestro en Geografía Valente Vázquez Solís la dedicada labor vinculada con el procesamiento de información cuantitativa y cartográfica para la elaboración del mapa que distingue al presente trabajo.

 

NOTAS:

1 Este artículo representa un resultado de la línea de investigación Estructura Territorial de la Economía de México que desde fines de los años noventa, ha emprendido el Departamento de Geografía Económica del Instituto de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México

2 El proceso de industrialización orientado hacia la maquila de exportación tiene en la actualidad las tendencias siguientes: mayor grado de complejidad en los procesos productivos y en los procesos (que en los decenios de los años setenta y ochenta eran de ensamble sencillo a productos completos y sofisticados), un uso más intensivo del capital con la introducción de equipos costosos y de alta tecnología y, en correspondencia, mayor demanda de personal calificado, la entrada de plantas de mayor tamaño y de maquiladoras múltiples, debido a que los volúmenes de producción son tan altos y diversificados que no permiten la realización de las actividades en una sola instalación, mayor participación de las sub-ramas automotriz, química, plásticos, metal-mecánica y maquinarla, la casi exclusiva presencia de capital norteamericano cede paso a otros como el asiático, el europeo y el mexicano y, finalmente, el movimiento de nuevas instalaciones hacia territorios de Interior del país (Cámara Española de Comercio, 1989).

3 Existen diferentes modalidades de operación en la inversión de la industria maquiladora: la sub-contratación (celebración de un contrato de ensamble o manufactura con una empresa mexicana existente), el programa de albergue (celebración de un contrato con un operador que realiza o subcontrata el ensamble o manufactura con una empresa maquiladora o planta independiente), la empresa de co-inversión (adquisición directa de la propiedad parcial de empresas mexicanas nuevas o existentes que operarán como empresas maquiladoras, total o parcialmente) y la empresa propia (adquisición directa de la propiedad total de empresas mexicanas nuevas o existentes que operarán como empresas maquiladoras; Cámara Española de Comercio, 1989).

4 Entre 1980 y 1990, de los 158 municipios costeros del país destacaron por su crecimiento poblacional y grado de urbanización los de Benito Juárez en Quintana Roo, donde se encuentra Cancún; José Azueta en Guerrero, que contiene a Ixtapa-Zihuatanejo, y los de Los Cabos, Mazatlán, Tijuana-Rosarito y Veracruz-Boca del Río.

 

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