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Estudios sociales (Hermosillo, Son.)

Print version ISSN 0188-4557

Estud. soc vol.19 n.38 México Jul./Dec. 2011

 

Artículos

 

Modos de vida de los jóvenes en un espacio rural e indígena de México

 

Livelihoods of young people in a rural and indigenous space of Mexico

 

Lorena Juárez Bolaños* Manuel Roberto Parra Vázquez** Ramón Mariaca Méndez** Blanca Mayela Díaz Hernández**

 

* El Colegio de La Frontera Sur, San Cristobal de las Casas, Chiapas.

** El Colegio de La Frontera Sur, San Cristobal de las Casas, Chiapas

 

* Dirección para correspondencia:
lorenajubo@hotmail.com

 

Fecha de recepción: abril de 2010
Fecha de aceptación: diciembre de 2010

 

Resumen

El artículo presenta los resultados de una investigación realizada en la comunidad de Nuevo Progreso, municipio de Chilón, como parte de un estudio de caso del espacio rural e indígena del estado de Chiapas, México. Su principal objetivo es conocer hacia dónde se están orientando las estrategias de reproducción de los jóvenes ante los cambios del entorno social, cultural y económico actual. El enfoque metodológico utilizado es el de los Modos de Vida Sostenibles (MVS). Los datos fueron recolectados a través de talleres participativos, encuestas, entrevistas, observación participante y revisión bibliográfica. Los resultados fueron interpretados y explicados con base en el marco teórico de estrategias de reproducción y modos de dominación de Pierre Bourdieu (2002). Se concluye que los modos de vida de la generación joven de la comunidad se desarrollan de manera distinta a la de sus padres. Por un lado, la cultura juvenil está arraigada en la cultura tzeltal y el contexto actual impone un cambio cultural, renovando así una matriz cultural. Y, por otro, las estrategias de reproducción de las nuevas generaciones campesinas se orientan a las de tipo agrícola, pluriactiva y laboral.

Palabras clave: jóvenes, modos de vida, estrategias de reproducción, cultura juvenil, pobreza.

 

Abstract

This article presents the results of research conducted in the community of Nuevo Progreso, municipality of Chilon, as a case study of rural and indigenous space of Chiapas, Mexico. Its main objective is to know the direction of reproduction strategies of young people to current changes in society, culture and the economy. The methodological approach is that of Sustainable Livelihoods. Data were collected through participatory workshops, surveys, interviews, participant observation, and literature review. The results were interpreted and explained based on the theoretical framework of reproductive strategies and modes of domination by Pierre Bourdieu (2002). The conclusion is that the lifestyles of the younger generation of Nuevo Progreso are different to that of their parents. On one hand, youth culture is rooted in the Tzeltal culture, and today's context requires a cultural change which renews a cultural matrix. On the other, reproduction strategies of the new peasant generations are directed towards agricultural, labor and pluriactive type of strategies.

Key words: young, livelihoods, strategies of reproduction, juvenile culture, poverty.

 

Introducción

El objetivo central de la investigación es conocer hacia dónde se están orientando las estrategias de reproducción de las nuevas generaciones campesinas: los jóvenes. Para ello se realizó un estudio de caso en la comunidad de Nuevo Progreso, municipio de Chilón, Chiapas, el cual forma parte del espacio rural e indígena de México.

El origen de los estudios sobre juventud se relaciona con las investigaciones urbanas realizadas por la escuela de Chicago en sectores sociales no convencionales: migrantes europeos, obreros de fábricas, prostitutas, vagabundos, etcétera, con una clara influencia del interaccionismo simbólico. Otros antecedentes son los trabajos llevados a cabo por la escuela estructural–funcionalista en los Estados Unidos como consecuencia de la expansión norteamericana y los estudios hechos en Italia durante el periodo de la posguerra, hacia los años cincuenta del siglo XX. Éstos intentan explicar desde una mirada marxista a los jóvenes marginales de la periferia romana, quienes se enfrentaban al progreso y confort de la cultura hegemónica (Feixa, 1998).

Una de las principales influencias en la evolución del concepto de lo juvenil proviene de la escuela inglesa de Birmingham, que crea el concepto "juventud" como categoría para los estudios culturales. Finalmente, un factor importante para la consolidación de lo juvenil fue el movimiento contra–cultural californiano (Daza, 2002) o el Mayo francés (Alpízar y Bernal, 2003), que durante las décadas de 1960 y 1970, influenciados por los ingleses y mediante la utilización de formas poco ortodoxas como la creatividad, la música, la experimentación poética y sexual y el uso de alucinógenos, buscaron nuevas formas de entender y explicar las "tradiciones juveniles subterráneas" que, aunque inicialmente rechazadas por las políticas puritanas y macartistas, fueron aceptadas poco a poco y lograron colonizar algunos espacios oficiales (grupos ecologistas, artísticos y sexuales).

Si bien conceptualmente los antecedentes de las teorías sobre la invención histórica de la juventud se han basado casi exclusivamente en fuentes occidentales, más exactamente centroeuropeas y anglosajonas (Durston, 1998b; Feixa, 1998; Fernández y Ávila, 1999; González, 2003), ahora se han aportado elementos que ayudan a complementar la mirada teórica sobre la juventud, al transformar, re–construir y de–construir el concepto según el tiempo y el espacio desde los cuales se aborda al sujeto de estudio.

En Latinoamérica, las investigaciones más recientes sobre "juventud" señalan que ya no resulta una novedad, pero sí una necesidad, el hablar de y concebir diferentes juventudes, en un amplio sentido de las heterogeneidades que se puedan presentar y visualizar entre jóvenes (Dávila, 2004). Por ello, varios investigadores sugieren la urgencia de hacer visible alguna señal de identidad y relevancia de la juventud en la sociedad rural latinoamericana (Daza, 2002; González, 2003; Feixa y Yanko 2006).

En México, la falta de elementos teóricos que definan a los jóvenes del medio rural e indígena de la región explica, en parte, por qué casi no existen políticas y acciones dirigidas hacia este grupo. En 1996, el Instituto Mexicano de la Juventud (IMJ) comienza a operar el Departamento de Jóvenes Indígenas con el objetivo de generar y articular acciones con las y los jóvenes migrantes, indígenas y rurales, mediante la coordinación institucional para incorporarlos al desarrollo del país en un marco de equidad y respeto a sus formas tradicionales de organización social; sin embargo, no ha sido suficiente.

Ante la ausencia de estudios sistemáticos sobre estos actores en el medio rural latinoamericano (Feixa y Yanko, 2006) y ante la premisa de que la juventud actual es clave para cualquier estrategia de desarrollo rural con una visión de mediano y largo plazos (Durston, 1998b), surge la pregunta que da vida a la presente investigación: ¿Qué está sucediendo con los jóvenes de Nuevo Progreso ante los actuales procesos acelerados de transformación estructural y cultural?

Para responder a la pregunta general de investigación, el presente artículo describe, en primer lugar, algunos referentes respecto a la trayectoria investigativa sobre juventud en Latinoamérica y la manera en que abordamos al sujeto de estudio. Posteriormente, se analiza a la región de Chilón, contexto en el que se desenvuelven los jóvenes como parte de la estructura social. En seguida, abordamos a los jóvenes de la comunidad de Nuevo Progreso como grupo generacional que expresa una "cultura juvenil". Finalmente, se describe hacia dónde se están orientando las estrategias de reproducción de los jóvenes de la comunidad.

El enfoque metodológico empleado es el de Modos de Vida Sostenibles (MVS). Como metodología sociológica se utilizaron las perspectivas cuantitativa y cualitativa; como lo señala Alvira (1983:74), ambas no son contrapuestas sino complementarias: "no hay nada que impida que el investigador, excepto quizá la tradición, mezcle y empareje los atributos de los dos paradigmas para lograr la combinación que sea más apropiada al problema de investigación y situación a mano". Se realizaron talleres participativos y se aplicaron entrevistas, encuestas; se trabajó con grupos focales, observación participante y revisión bibliográfica.

La información reunida se interpreta y explica desde la sociología de Pierre Bourdieu (1930–2002), quien propone un enfoque en términos de espacio social y campos sociales, lo cual significa armarse de conceptos e instrumentos que permitan no sólo analizar la posición de los grupos y sus relaciones, sino también comprender la tendencia a la reproducción del orden social (Bonnewitz, 2003).

Bourdieu (2002) asume las estrategias de reproducción como la relación entre dos principios dinámicos en los cuales toda sociedad descansa y que son desigualmente importantes según las sociedades. El primero, en las estructuras objetivas y más precisamente, en la estructura de la distribución del capital y en los mecanismos que tienden a asegurar la reproducción; el segundo, en las disposiciones a la reproducción.

Tenemos que abordar al joven como agente social, inmerso en ciertas categorías: el "campo social", que define el momento de exteriorización de la interioridad; el "habitus", que determina el de la interiorización de la exterioridad y la noción de "capital", que nos permite poner en perspectiva la forma como suponemos que las estrategias de reproducción de las actuales generaciones son distintas a las de sus padres en un contexto específico. También debemos conocer la manera en que las estrategias modifican, alteran o cambian sus modos de vida.

Los resultados de la investigación nos permitirán, por el lado del conocimiento teórico, actualizar el marco conceptual sobre la juventud latinoamericana, por el conocimiento práctico, sugerir propuestas para la incorporación de este grupo etario en el desarrollo local a partir de sus "propias voces".

 

Materiales y métodos

La región de estudio

El estudio se realizó en la región de Chilón, Chiapas (figura 1). Se localiza en los límites de las Montañas de Oriente, con un relieve predominantemente montañoso (INEGI, 2005). Pertenece a la administración región VI Selva, con cabecera distrital en Palenque. Su ubicación en la entidad es al noreste y pertenece a la microrregión 17.1 Posee una extensión territorial de 2,490.00 km2, lo que representa 12.58% de la superficie de la región selva y 3.29% de la superficie estatal. Es el tercer municipio más grande en Chiapas (INEGI, 2005).

La población total es de 77,686 habitantes, de la cual 80.11% pertenece a la etnia tzeltal. Este grupo, al igual que los tzotziles, forma parte de la gran familia maya de cuyo tronco se desprende una rama que emigra de los Altos Cuchumantanes de Guatemala a los Altos de Chiapas. En la actualidad conforman la mayoría étnica del estado de Chiapas (Gómez, 2004).

Los cinco tipos climáticos representativos del municipio son: Am (cálido húmedo); Af (m) (cálido húmedo con lluvias todo el año); Aw (cálido sub–húmedo); A(C)m (subcálido húmedo) y Cw (templado húmedo) (García, 1973). Predominan los tipos de suelos: livosol, regosol, litosol, acrisol y gleysol. Según el Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica, son suelos con buen drenaje interno y fertilidad moderada. Las condiciones climáticas y los tipos de suelos son aprovechados por la mayoría de la población para desarrollar actividades agropecuarias, que son las principales y representan 86.5% de las actividades productivas de la población.

Según los datos arrojados en los talleres de Modos de Vida 2007, en cuatro comunidades del municipio de Chilón, bajo el criterio de proporción en el ingreso económico, se estima que la estrategia de vida dominante es la "pluriactiva". Sus ingresos dependen en gran medida de las transferencias gubernamentales (Procampo y Oportunidades, Amanecer y Precio de Compensación de Café), trabajo asalariado, venta de café y en menor cuantía la venta de maíz y frijol.

Al determinar las líneas de la pobreza establecidas por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2006 (CONEVAL) para evaluar el nivel de bienestar en las localidades se evidencia que en algunas localidades del municipio no se alcanza a superar la línea de pobreza alimentaria, mientras que en otras se sobrepasa la línea de pobreza alimentaria y de capacidades, pero no se llega a superar la línea de pobreza patrimonial (figura 2).

Por su parte, el Índice de Desarrollo Humano (IDH) en el municipio para el año 2004 fue de 0.5349, el cual está dentro de los cien municipios más pobres de México (Informe sobre Desarrollo Humano México 2006–2007).

Con el propósito de caracterizar a los jóvenes, se seleccionó a la comunidad de Nuevo Progreso como caso ilustrativo del proceso de acompañamiento que ha tenido la Misión de Bachajón en la región tzeltal desde hace ya cincuenta años. La comunidad de Nuevo Progreso puede considerarse un "movimiento social" en los términos descritos por Marisa Revilla (1994); esto es:

El movimiento social como proceso de (re)constitución de una identidad colectiva, fuera del ámbito de la política institucional, que dota de sentido (certidumbre) a la acción individual y colectiva en la articulación de un proyecto de orden social (Revilla, 1994).

Nuevo Progreso es el centro del Ts'umbal Xihtalha' estructura territorial comunitaria reconocida como forma básica de organización de las comunidades en aspectos económicos, políticos, culturales y religiosos. Se encuentra a 92° 23'11" de longitud, 1,120 msnm y 17° 08' 18" de latitud con una extensión total de 406 ha (INEGI, 2005). Por su ubicación, posee un clima semicálido húmedo (A)C(fm)i'g (García, 1973). Tiene una población total de 395 habitantes, en su totalidad indígenas. Se compone de 61 hogares, de los cuales 59 son de jefatura masculina y 2 de jefatura femenina (INEGI, 2005).

 

Metodología

El enfoque metodológico utilizado es el de Modos de Vida Sostenibles (MVS), que permite realizar diagnósticos rurales participativos, en donde se recoge una gran cantidad de información en poco tiempo. Tuvo su origen en los años ochenta del siglo XX a partir de las propuestas de Robert Chambers y se profundizó con aportes de Conway y otros durante la década del noventa (DFID, 1999). Desde entonces, varias agencias de desarrollo han adoptado los conceptos relacionados con esta propuesta (Falck y Pino, 2003). Su principal objetivo es lograr un adecuado entendimiento y el diseño de intervenciones que tiendan a la erradicación de la pobreza. Establece un vínculo conceptual entre lo que sucede dentro del hogar y el nivel meso y macro, alentando así al análisis sobre cómo la vida de los grupos domésticos se ve afectada por los procesos institucionales y las políticas (DFID, 1999; Soussan et al., 2000).

El proceso metodológico de la investigación constó de tres fases, dependiendo de la unidad de análisis. En la primera fase, con el fin de analizar a la región de Chilón dentro del contexto global, se colaboró en una investigación participativa de estudiantes de la Universidad Autónoma Chapingo adscritos al programa de Maestría en Ciencias en Desarrollo Rural Regional, con sede en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Se elaboró el "Diagnóstico Municipal de Chilón" basado en el modelo de Muñoz Lagos (2002), en donde resaltan la división e interacción de los sistemas que se construyen y reconstruyen en el territorio municipal. Para fines operativos se utilizó el Manual de Planeación Comunitaria para Promotores y Facilitadores del Desarrollo Comunitario (Herrera, Parra y Romero, 2005).

En un segundo momento, con el objetivo de caracterizar a la comunidad de Nuevo Progreso como un caso ilustrativo del proceso de acompañamiento que ha tenido y tiene la Misión Bachajón en la región, se realizaron seis estancias con duración de entre cuatro y ocho días en la comunidad durante el periodo de febrero a julio del 2008. Se aplicaron 19 entrevistas semiestructuradas basadas en la Guía de Codificación de la información sobre el Proceso de Producción Agrícola (Centro de Investigaciones Ecológicas del Sureste, 1979), 28 encuestas sobre el acceso a la tierra, entrevistas abiertas a integrantes de la Misión de Bachajón y observación participante.

En un tercer momento, con el fin de lograr el descubrimiento de una estructura de sentido compartida acerca del significado de "ser joven" y de los elementos socioculturales que se encuentran al alcance de los jóvenes de Nuevo Progreso, se utilizó la técnica de grupos focales, la cual permite la interacción entre las personas, fomenta respuestas más ricas y el aporte de ideas nuevas y originales (Debus, 1995). Para el proceso de análisis de la información obtenida resultó valioso el aporte del Método Comparativo Constante creado por los sociólogos Anselm Strauss y Paul Glasser en el año 1967. Considerando que la teoría se construye a partir de los hallazgos derivados de los datos, se empleó un procedimiento de análisis e interpretación de los mismos (De Angelis, 2005).

 

Resultados y discusión

I. ¿Quiénes son los jóvenes de la comunidad de Nuevo Progreso?

En este capítulo, primero se describen algunos referentes con relación a la trayectoria investigativa sobre la juventud en Latinoamérica y, posteriormente, señalaremos de qué manera se aborda al sujeto de estudio en la investigación.

González (2003) puntualiza que actualmente y desde la década de los ochenta del siglo XX, la trayectoria investigativa sobre la juventud Latinoamericana, si bien sigue denotando un sesgo fuertemente metropolitano y urbano, nos muestra las primeras señales de cambio. Un claro ejemplo es el Instituto Iberoamericano para la Agricultura (IICA), el cual a través de la Red Latinoamericana de Juventudes Rurales (RELAJUR) ha levantado diversas acciones y estudios referidos en su mayoría a programas de fomento y desarrollo organizacional juvenil en el mundo rural.

La definición que ha dominado en las investigaciones y políticas sociales juveniles ha sido la de carácter biológico y demográfico. Los enfoques biologicistas han descrito a la juventud como un periodo que va de la pubertad, en la que el individuo adquiere madurez fisiológica y capacidad reproductiva, hasta la adultez, en la que cierra generalmente su ciclo educativo y adquiere la madurez psicológica que le posibilita la adquisición de responsabilidades laborales y familiares (Portales, 2007).

Desde estas perspectivas se determinan los diferentes rangos de edad con límites que varían según el campo de aplicación, estableciendo prioridades políticas que se enfatizan en la recreación y el deporte, la educación, el empleo y el bienestar, campos que se ofrecen en forma gradual a los distintos segmentos en que la sociología divide la juventud (López, 2007).

Así, por ejemplo, podemos encontrar las definiciones que han dado históricamente la UNESCO, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), ONU y OIT y que continúan hasta nuestros días. Por disposición de la UNESCO (United Nations Educational Scientific and Cultural Organization), la juventud a nivel global está delimitada por los hombres y mujeres entre los 12 y 29 años, definición que ha sido adoptada por varios países. Por su parte, la ONU considera jóvenes en América Latina a la población que está entre los 15 y 29 años de edad. La OIT, en cambio, cataloga como jóvenes a las personas de entre 14 y 24 años (CEPAL y OIJ, 2004: 290).

En México, el INEGI (Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática) considera a la población joven entre los 14 y 24 años (2005). Por su parte, la Ley del Instituto Mexicano de la Juventud entiende por joven al segmento cuya edad queda comprendida entre los 12 y 29 años (Ley del Instituto Mexicano de la Juventud, 2001).

Más recientemente, Carles Feixa (1999) retoma la perspectiva teórica sobre la "construcción social", propuesta antes por Bourdieu, y evidencia que "la juventud y la vejez no están dadas, sino que se construyen socialmente en la lucha entre viejos y jóvenes" (Bourdieu, 1990:164) desde la antropología contemporánea se propone la siguiente definición:

La juventud aparece como una "construcción cultural" relativa en el tiempo y en el espacio. Cada sociedad organiza la transición de la infancia a la vida adulta, aunque las formas y contenidos de esta transición son enormemente variables. Para que exista juventud, deben existir por una parte, una serie de condiciones sociales (es decir, normas, comportamientos e instituciones que distingan a los jóvenes de otros grupos de edad) y, por otra, una serie de imágenes culturales (es decir, valores, atributos y ritos asociados específicamente a los jóvenes). Tanto unas como otras dependen de la estructura social en su conjunto, es decir, de las formas de subsistencia, las instituciones políticas y las cosmovisiones ideológicas que predominan en cada tipo de sociedad"(Feixa, 1999:18).

En el mismo sentido, Feixa (1999) sugiere el estudio de las "culturas juveniles", concepto que obliga a vincular las especificidades culturales locales en relación con las generales para hacer visibles las señales de identidad (González, 2003). Feixa (1999) define a las "culturas juveniles" como:

La manera en que las experiencias sociales de los jóvenes son expresadas colectivamente mediante la construcción de estilos de vida distintivos, localizados fundamentalmente en el tiempo libre o los espacios intersticiales de la vida institucional. En un sentido restringido designan la aparición de "micro–sociedades juveniles" con grados significativos de autonomía de las sociedades adultas que se dotan de espacios y tiempo específicos, y que se configuran históricamente en los países occidentales tras la segunda guerra mundial, coincidiendo con grandes procesos de cambio social en el terreno económico, educativo, laboral e ideológico (Feixa, 1999:84).

En la presente investigación se asume al joven como construcción social. En la comunidad de Nuevo Progreso la construcción colectiva de "ser joven" para los jóvenes significa:

Ser joven es una etapa de maduración, de tener libertades e inquietudes, de tomar decisiones propias, de ayudar a los padres, en el campo los hombres y en labores domésticas las mujeres, es una etapa donde no se tiene la responsabilidad de cuidar hijos ni estar casados, ya no es la etapa de juego ni el adolescente, sino es una etapa donde ya se tiene la forma de cómo vivir y de disfrutar todo lo que la vida ofrece (significado colectivo construído a través de grupos focales, Nuevo Progreso, 2009).

Es decir, el ser joven en la comunidad está definido por el hecho de no tener hijos ni estar casado, y se asume la responsabilidad de ayudar a sus padres según los roles tradicionales. Además, se asocia a la de juventud con una etapa de maduración, de tener libertades e inquietudes y de tomar decisiones propias.

Por su parte, el espacio rural lo abordamos en el marco de las nuevas visiones integradas de la "nueva ruralidad". Como lo propone Solís (2000), ésta se constituye como opción de desarrollo en Latinoamérica. Acevedo (2003) señala que la "nueva ruralidad" es una idea que el iica ha conceptualizado y difundido internacionalmente, y que da una nueva visión del mundo agrorural de cara al siglo xxi. La nueva ruralidad tiene como principio fundacional que el desarrollo humano debe ser el objetivo central del progreso.

En suma, la mayoría de las organizaciones definen al joven desde los rangos de edades. En México, la Ley del Instituto de la Juventud entiende por joven a la población cuya edad queda comprendida entre los 12 y 29 años. Esta perspectiva biologicista es muy aceptada, sin embargo, también hay que asumir que estas edades se viven de manera distinta de acuerdo con el contexto en el que se habita. En la comunidad de Nuevo Progreso, el ser joven se determina por no estar casados ni tener las responsabilidades de los hijos y se asocia a una etapa de maduración, de gozar las libertades e inquietudes y de tomar decisiones propias. Por su parte, la región de estudio como espacio rural se aborda desde el enfoque de la "nueva ruralidad".

 

II. ¿Cuál es el contexto en el que se desenvuelven los jóvenes?: la región de Chilón, del campo de lucha por la tierra al campo económico

La región de Chilón, con sus particularidades regionales y locales, es un territorio que ha formado parte de los procesos de cambio en la estructura de la tierra del estado de Chiapas. Bobrow–Strain (2000) describe que a principios del siglo XX las élites americanas, alemanas y mexicanas eran dueñas de la mayoría de las tierras. En 1930, 4% de los terratenientes controlaban 67% de la tierra arable; luego, con las movilizaciones campesinas y la reforma agraria la propiedad privada disminuyó; por los años noventa, tras la revolución mexicana, las propiedades privadas de 200 hectáreas llegaron a medir menos de 50. Para el año 2000, el sector social (propiedad comunal o ejidos) equivalía a 57% del estado y el sector privado a 33%. El restante 10% pertenecía a áreas protegidas o urbanas.

Los procesos históricos muestran que desde principios del siglo XX las unidades domésticas campesinas estaban inmersas en el "campo de lucha por la tierra", donde el principal capital en juego era el natural: la tierra. En este espacio de relaciones, los campesinos indígenas estaban subordinados a los terratenientes, quienes poseían el control de la tierra.

Después de largas luchas, en 1994 emergió el movimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN); desde este momento hubo una nueva visión de la territorialidad indígena. Bobrow–Strain (2000) señala que para el año 1998 el cambio en el entorno de Chilón fue notorio, los espacios ganaderos se convirtieron en paisajes de cafetales y milpas. Los grupos indígenas lo ponían como una reivindicación de derechos antiguos sobre la tierra: "el regreso de la tierra a quien la trabaja".

A partir de ese momento, las unidades domésticas se insertaron con mayor fuerza en dos espacios sociales dinámicos y estructurados en el que se adelantaban relaciones dinámicas conflictivas, de lucha y competencia por la búsqueda de una posición jerárquica, éstos son: el campo económico, donde se lucha principalmente por el mercado y el principal elemento en juego es el capital económico y el campo político, en el cual se lucha por cambiar las relaciones de fuerzas que dan estructura al mismo.

En el campo económico, los productores de Chilón se desenvuelven con desventaja en las relaciones de mercado frente a empresas transformadoras y comercializadoras, quienes definen la ganancia según los términos de intercambio. Un claro ejemplo es la producción tradicional y convencional de café, la cual suele ser comercializada en las mismas comunidades con los "coyotes" (o intermediarios de la región), o directamente con las empresas acopiadoras o comercializadoras. Los principales compradores son Café California, Agroindustrias Unidas de México, S.A. de C.V. (AMSA) y Expogranos, los cuales comercializan a los mercados internacionales por medio de las Newman Group, Atlantic Coffe y Mercom, respectivamente. Los precios del café son cotizados en la bolsa de valores de Nueva York, Londres y Japón, por lo que las fluctuaciones de la producción repercuten en los precios.

El productor, como primer eslabón de la cadena de comercialización recibe muy bajo precio (de 15 pesos a 18 pesos por kilo de café pergamino en el año 2007), lo que no reditúa en la labor productiva e inversión, lo cual trae consigo el agravamiento de las condiciones de vida de las familias que dependen de esta actividad.

Un segundo espacio dinámico en el que se desenvuelven las familias de la región con gran importancia en la actualidad es el campo político. Se está luchando por la presidencia municipal y se enfrentan diversos grupos políticos, entre ellos la organización indígena Yomlej. Ganar el control permitirá el financiamiento de proyectos.

Ahora bien, existen tres aspectos de gran relevancia que forman parte del contexto social e institucional dentro del cual los individuos y las familias desarrollan y adaptan sus medios de vida. El primero es que se ha alcanzado un umbral agrario definido por el crecimiento demográfico y un límite de tierras disponibles; el segundo es que se han abierto oportunidades de nichos de mercado bien definidos, como el mercado orgánico, mercado justo y mercado de café sustentable y un tercer proceso es que existe un fortalecimiento del nivel organizativo.

Un aspecto que limita el acceso y la disponibilidad del capital natural para las unidades domésticas, su principal medio de vida, es que se ha alcanzado un umbral agrario que está determinado por el crecimiento demográfico sostenido, entre los años 1970 y 2005 el crecimiento poblacional fue de 224.2%, aunado a un límite de tierras disponibles.

Un segundo aspecto que aumenta el acceso y la disponibilidad al capital económico es que se ha abierto una oportunidad de nichos de mercado bien definidos, como el mercado orgánico, el mercado justo y el mercado de café sustentable. Un ejemplo de ello es la organización Bats'il Maya, dedicada al acopio de café orgánico, transformación del grano de café pergamino a café oro, aplicación de estándares y normas de calidad, elaboración de mezclas especiales para los mercados internacionales, empacado del café tostado y molido, y generación de marcas para penetrar los mercados nacional e internacional. La producción se comercializa en Querétaro e incluso han tenido experiencias en el mercado japonés.

La producción orgánica o sustentable, sin embargo, no ha sido una alternativa segura para los productores, pues a pesar de que los precios son mejores (en el ciclo 2006/2007, el kilogramo de café pergamino en las organizaciones se pagó entre 20 y 23 pesos, 5 y 8 pesos más que el café convencional), el proceso de reconversión productiva y los costos que esto conlleva no han brindado la factibilidad de cambio tecnológico que se requiere; además, las condiciones de pobreza no han permitido a una buena parte de los productores realizar una reconversión orgánica. Es necesario aprovechar la oportunidad de aumentar el acceso al capital económico por medio del mercado justo de café, para lo cual se requiere, por un lado, innovación tecnológica para incrementar el rendimiento del cultivo por otro, la incorporación a la cadena de valor.

Un tercer aspecto es el fortalecimiento del nivel organizativo en la región, el cual fortalece el capital social. Existe la consolidación de organizaciones formales productivas, religiosas, comunales y políticas, cada una con una función específica dentro de las comunidades del municipio.

Entre las organizaciones productivas encontramos las Sociedades de Solidaridad Social (SSS) Yashil, Yashalwits, Bats'il Maya, Puemal y Proase. La organización religiosa más importante es la Misión de Bachajón, que llega a la zona en 1958 como parte de la Compañía de Jesús. Cumplió ya los cincuenta años trabajando entre los indígenas tzeltales y choles de las Tierras Altas de Chiapas y acompañando diversos procesos y actividades que, a partir de la cultura propia y desde un trabajo de base, han estado orientados a la organización de la gente y de sus espacios, al fortalecimiento de la vida comunitaria para buscar la satisfacción de necesidades fundamentales como salud, tierra, educación, mayores condiciones de comercialización, defensa de derechos humanos y equidad de género (Rodríguez, 1999).

Por su parte, la organización no gubernamental (ONG) más representativa es el Centro de Derechos Indígenas, A. C. (CEDIAC), fundada el 16 de julio de 1992. Desde su inicio ha trabajado en promover el rescate cultural en los procesos organizativos, autogestivos y productivos para el desarrollo rural sustentable (CEDIAC, 2007).

La organización territorial comunitaria está identificada a través de los ts'umbales, reconocidos como forma básica de organización en las comunidades en aspectos económicos, políticos, culturales y religiosos. La región está dividida en cinco ts'umbales: Guaquitepec, Xhithalá, Chilón, jCh'ul jxap y jch'ul jxel que abarcan no sólo el municipio de Chilón sino también parte de los municipios aledaños de Sitalá y Yajalón. El capital organizativo de la región se fundamenta en el capital simbólico. Según Sánchez et al. (2002), para cualquier propuesta, el capital social se constituye en factor fundamental para concretar los proyectos de desarrollo socioeconómico a partir de una acción conjunta.

Recapitulemos: desde mediados del siglo XX, la región de Chilón se desenvolvió de manera subordinada frente a los terratenientes en el campo de lucha por la tierra, donde el principal capital en juego era el natural. Después del movimiento de 1994 hay una nueva visión de la territorialidad indígena y las familias se insertan con mayor importancia en los campos económico y político.

Actualmente, son tres los aspectos que inciden con mayor fuerza en los modos de vida de las familias: se ha alcanzado un umbral agrario, lo cual limita el acceso y la disponibilidad del capital natural; se ha abierto una oportunidad de nichos de mercado bien definidos, como el mercado orgánico, el mercado justo y el mercado de café sustentable, lo cual aumenta la disponibilidad y el acceso al capital económico y, finalmente, existe un fortalecimiento del nivel organizativo en la región, fundamentado en el capital simbólico. Estos tres aspectos deben ser considerados para cualquier propuesta de desarrollo.

 

III. Las disposiciones a la reproducción de los jóvenes de Nuevo Progreso a través de la cultura juvenil

En el capítulo anterior hemos señalado el contexto de la región a través de la estructura de la distribución del capital y de los mecanismos que tienden a asegurar la reproducción. En el contexto descrito se aborda la siguiente pregunta: ¿Cuáles son las disposiciones a la reproducción de los jóvenes de Nuevo Progreso? Para responder a ello analizaremos a los jóvenes como un grupo generacional producto del habitus primario (infancia) y de reestructuraciones según la trayectoria social recorrida, es decir, desde la experiencia vivida e interiorizada (Bonnewits, 2003).

La generación joven de la comunidad refleja cambio y continuidad a través de la cultura juvenil definida por Feixa (1999) como "la manera en que las experiencias sociales de los jóvenes son expresadas colectivamente mediante la construcción de estilos de vida distintivos, localizados fundamentalmente en el tiempo libre o los espacios intersticiales de la vida institucional". La idea de generación en términos de Mannheim (1993) se refiere a sujetos que tienen la misma conciencia histórica y la percepción de pertenecer a una misma cohorte generacional. A su vez, Feixa (1999:88) señala que la generación es un nexo que une biografías comunes.

Los elementos socioculturales que incorporan los jóvenes en su cotidianeidad y sus estilos de vida son: memoria histórica local, idioma propio, identidad generacional, cosmovisión e identidad étnicas, sentido de pertenencia territorial y pertenencia a un movimiento social.

El contexto, sin embargo, impone un cambio cultural. Algunos de los cambios culturales más visibles con respecto a la generación anterior son que los jóvenes están indudablemente más conectados a las actividades económicas, sociales y culturales foráneas; esto es provocado por un mayor flujo de información proveniente del exterior a través de los medios masivos de comunicación, principalmente radio y televisión, así como un mayor flujo y facilidad de movimiento causado por el aumento de la disponibilidad de caminos y transportes.

Anteriormente la gente pensaba que no había más allá de su población, al tener contacto con otras culturas se cambia de mentalidad (Gilberto, 26 años).

Otro cambio cultural generacional es el tiempo de contraer matrimonio. Los jóvenes actuales se casan a mayor edad comparado con sus padres.

Yo me casé a los 21 años, en cambio mi papá se casó a los 18 (Armando, 23 años).

Mi mamá se casó a los 14 años, se conoció en la escuela con mi papá. Yo tengo 20 años y no me he casado; mi hermana se casó a los 19 (Beatriz, 20 años).

Los cambios sociales generan lo que Bourdieu denomina cambio social del habitus. Algunos autores lo llaman conflicto de generaciones e incluso abismo generacional. El desfase entre el habitus de los padres y el de los hijos, estructurado por múltiples entidades de socialización como la escuela, los medios y los grupos de pares, puede dar origen a un sentimiento de incomprensión. Unos y otros ya no comparten necesariamente los mismos esquemas de percepción y acción.

Por otro lado, la cultura juvenil se fundamenta en el discurso cotidiano e institucional: los jóvenes hijos de campesinos seguirán la estrategia agrícola. Pero existe un acceso limitado al capital tradicional: la tierra, por lo que sólo una minoría puede aspirar a continuar en esta estrategia. Únicamente 36% de los hijos jóvenes continúan la actividad del padre (agricultor). Es necesario cambiar el discurso de las instituciones, organizaciones y, por supuesto, de los agentes sociales capaces de transformar su realidad.

Se concluye que la cultura juvenil se fundamenta en la cultura tzeltal, pero ante los cambios contextuales ha incorporado elementos que renuevan su matriz cultural. Desde la Filosofía Pragmática de Charles Peirce (Peirce, 1877 citado en Berthier, 2004:12), son agentes sociales que tienen una forma de andar en el mundo y reafirmarse en él; van construyendo sobre la marcha el significado de las prácticas sociales y negociando entre sí la utilidad práctica de las concepciones que poseen sobre el mundo.

El estudio de caso es una muestra de la diversidad de las culturas juveniles, donde cada grupo debe tener las mismas posibilidades de manifestación y reproducción. Así, mientras las culturas juveniles urbanas, como los ravers, los psycos, rastas, skatos y otros en la ciudad de Guadalajara, demarcan que su objetivo no es integrarse al sistema social o transformarlo, sino ejercer su principio a ser diferentes y respetados en sus singularidades culturales (Marcial, 2006). La cultura juvenil en un espacio rural indígena también nos recuerda que es un derecho aceptar y reconocer la identidad colectiva, donde el individuo en su mayor parte es responsable de hacer de él, como individuo, lo que es, determinando así sus creencias, la necesidad de poner fin al intento de imponer una visión homogénea y nacionalmente aceptada a través de medios de comunicación y políticas entre los jóvenes sin reconocer la diversidad de juventudes.

 

IV. Estrategias juveniles

A través de la cultura juvenil, los jóvenes de Nuevo Progreso nos muestran que son una generación que ante los cambios contextuales renuevan su matriz cultural. Ahora bien, partiendo de la convicción de que conocer las estrategias de las nuevas generaciones campesinas puede ser el punto de inicio para desarrollar políticas y programas que tomen en cuenta sus expectativas e iniciativas. En este capítulo se desarrolla la pregunta ¿Hacia dónde se están orientando las estrategias de reproducción de estos agentes sociales?

Según las categorías de campo social en el que se desenvuelven y de acuerdo con la disponibilidad de los capitales y el habitus, las actividades juveniles se están orientando hacia estrategias de tipo agrícola, pluriactiva y laboral (cuadro 1).

a) Estrategia agrícola

La estrategia agrícola juvenil está caracterizada por una menor disponibilidad de tierra que la generación anterior. Si consideramos que la comunidad de Nuevo Progreso se fundó en el año de 1982 con 406 hectáreas disponibles para 40 socios, sabremos que se tenían 10 hectáreas por unidad doméstica. Ahora, después de 26 años, el número de familias en la comunidad es de 61, los cual disminuye la disponibilidad de tierra a 6.5 ha por unidad doméstica.

Además de la menor disponibilidad de tierra, los jóvenes agricultores se enfrentan a un capital natural disminuido, donde el acortamiento de los ciclos de barbecho y el incremento del número de años bajo uso (con ayuda de fertilizante) han provocado la falta de recuperación de los niveles productivos del suelo y, por lo tanto, que los rendimientos de maíz sean cada vez menores:

Antes la milpa daba más; ya pasó el tiempo, no tengo mucho terreno y no dejo descansar mi tierra porque tengo poca; por eso ya no da tanto maíz (Florentino Cruz Núñez, 33 años).

Creo que la tierra se cansó, en 1981 yo sembraba maíz y se daba más, tres mazorcas, y ahora ya no da (Juan Gutiérrez, 47 años).

Ante la poca disponibilidad de tierras y la tendencia de desestabilización de los recursos naturales a la que se enfrentan los jóvenes agricultores, es necesario desarrollar una agricultura mejorada para elevar la eficiencia productiva. De Janvry y Sadoulet (2000) han señalado que la tecnología es fuente importante de crecimiento para la agricultura y también puede ser un instrumento efectivo para la reducción de la pobreza.

Ahora bien, para ofrecer una amplia gama de opciones tecnológicas adaptadas a los jóvenes agricultores, es necesario que participen activamente en su formulación para así apropiarse de los proyectos y asumir la responsabilidad de darles continuidad. Con esta base, los jóvenes de Nuevo Progreso propusieron las siguientes estrategias:2 comercialización y gestión de proyectos productivos; innovación tecnológica: invernaderos y herramientas que faciliten el trabajo y que proporcionen productos de calidad; manejo agrícola tradicional que recupere los conocimientos de los ancianos, y capacitaciones.

En sus propuestas se observa una mezcla de innovación y tradición:

Si yo fuera de una organización, haría un proyecto de invernadero para mi comunidad en donde se utilicen abonos orgánicos y el manejo tradicional que hace falta para cultivar, y en esto poder recuperar los conocimientos de los ancianos que en las comunidades comúnmente se han ido perdiendo, ya que realmente nuestros antepasados obtuvieron buenos cultivos de calidad y de cantidad. Entonces, con el proyecto de hacer un invernadero se enfocaría más al manejo tradicional y poder buscar un mercado para cierto cultivo (Orlando Cruz Gutiérrez, 19 años).

Desde sus propuestas, pueden ser eficaces las capacitaciones con enfoques disciplinarios, como la agroecología, la etnobiología o los sistemas agrosilvopastoriles. Otra alternativa que según De Janvry y Sadoulet (2000) puede proveer oportunidades de desarrollo es el pago de servicios ambientales, como la conservación de suelos, agua, bosques, biodiversidad, captación de carbono y paisajes.

b) Estrategia pluriactiva

La estrategia pluriactiva está vinculada a empleos rurales no agrícolas que son dependientes del desarrollo de las cadenas de valor agrícolas y a la demanda local de servicios especializados. Cuando la estrategia pluriactiva está supeditada al desarrollo de las cadenas de valor agrícola, observamos a jóvenes que trabajan en organizaciones productivas como técnicos agropecuarios, transportadores de café, capacitadores de café orgánico, entre otros.

La segunda –la demanda local de servicios especializados– se halla vinculada principalmente a los servicios educativos: jóvenes profesores de escuelas primarias, secundarias y bachilleratos de la localidad o de comunidades cercanas a ella. Es necesario señalar que en el municipio de Chilón los empleos vinculados a los servicios especializados son los de salarios mejor pagados, sin embargo, sólo representan 3.5% del total de la población ocupada (cuadro 2).

Es necesario ampliar la gama de oportunidades y fomentar la incorporación de los jóvenes a las actividades de servicios financieros, de salud, de gobierno, hoteles, restaurantes y comercio. Como lo señala Boltvinik (2000), la mayor educación sólo se traducirá en un mayor ingreso si y sólo si las oportunidades económicas crecen y los niveles educaciones adquiridos generan rendimientos importantes en el ingreso.

c) Estrategia laboral

La estrategia laboral se encuentra directamente vinculada a la migración. Depende, por un lado, de la demanda de fuerza de trabajo, por otro, del desarrollo del capital humano a través de la educación formal.

Cuando la estrategia laboral del joven rural depende de la demanda de la fuerza de trabajo, en la mayoría de las ocasiones se halla en desventaja frente al joven urbano y se incorpora a empleos mal remunerados, como albañil, ama de casa, dependienta, cuidador de coches en los supermercados. Es vital realizar investigaciones dirigidas a conocer las percepciones, trayectorias y necesidades que tienen los jóvenes rurales migrantes insertos en el medio urbano y conocer de qué manera lo hacen; esto podría, además, fortalecer el Programa de Apoyo a indígenas y Jóvenes Migrantes que opera el instituto de la Juventud.

Por otro lado, cuando la estrategia laboral depende del desarrollo del capital humano por medio de la educación formal en preparatorias o universidades de las zonas urbanas, los jóvenes que egresan tienen mayores oportunidades de acceder a empleos mejor remunerados, ya sea en la zona urbana o en la comunidad de origen.

Es necesario, por un lado, la vinculación del bachillerato intercultural con instituciones de educación superior. Por otro, adecuar las orientaciones de las universidades urbanas, donde normalmente se desliga el medio urbano del medio rural de nuestro país, cuando en realidad estamos íntimamente relacionados. Una experiencia en este rubro es la Universidad intercultural de San Cristóbal de las Casas. Por último, se debería tomar como base la experiencia de las escuelas normales rurales para promover universidades en el medio rural.

Si bien debemos considerar que la migración de los jóvenes responde en gran medida a las carencias educativas y laborales existentes en su comunidad por lo cual se tienen que ampliar dichas oportunidades en la localidad, también responde a la aspiración y necesidad de explorar otros mundos. Como lo plantea Sirven (1993), el aumento de la migración se debe en gran parte a las propias experiencias exitosas de los migrantes que animan a otros a repetir la experiencia hasta alcanzar la magnitud actual; es decir, se ha venido gestando un proceso de "decisión serial", en que un individuo observa lo que los demás hacen, hasta que decide su propia participación como parte de una acción colectiva.

En conclusión, ante los cambios contextuales, las actividades de los jóvenes se están orientando a las estrategias agrícola, laboral y pluriactiva.

 

Conclusiones

Los resultados obtenidos de la presente investigación nos indican que regionalmente la población vive en condiciones de pobreza. Según el informe de Desarrollo Humano en México (2004), el municipio de Chilón se encontraba dentro de los cien municipios más pobres del país.

Este territorio ha formado parte de los procesos de cambio en la estructura de la tierra del estado de Chiapas. Si nos remontamos a mediados del siglo XX hasta el año 1994, caracterizado por el estallido del movimiento de EZLN, encontramos que durante ese periodo las familias se desenvolvieron en el campo de lucha por la tierra en subordinación ante los finqueros.

Después del movimiento de 1994 hay una nueva visión de la territorialidad indígena y las familias se insertan con mayor presencia en los campos económico y político, donde también se encuentran en desventaja frente a empresas transformadoras y comercializadoras del cultivo de café principalmente.

A pesar de la situación desventajosa en la que se encuentra el territorio con respecto al ámbito nacional, es evidente que el proceso de acompañamiento que ha tenido la Misión de Bachajón desde hace más de 50 años, orientando diversos aspectos y actividades que parten de la cultura propia y de un trabajo de base, ha fomentado y fortalecido el capital social sustentado en el capital simbólico, lo cual ha resultado en un movimiento social en términos de Revilla (1994).

Gracias al fortalecimiento del capital social, los productores han podido insertarse en mercados bien definidos; como el justo, sustentable u orgánico, a través de cooperativas cafeticultoras como la organización Batzil Maya. Por otro lado, se han introducido con mayor fuerza en el campo político, donde se está luchando por la presidencia municipal.

Ahora bien, en este contexto podemos apreciar que los modos de vida3 de la juventud de la comunidad de Nuevo Progreso están en función del habitus, del acceso y disponibilidad a los capitales y del campo en el cual se inserte el joven. A su vez, estos elementos están regulados por la cultura juvenil como nexo generacional y por el contexto actual, caracterizado como una etapa de transformaciones globales económicas, sociales, culturales, políticas y ambientales.

Tras analizar lo anterior concluimos que, según la categoría de cultura juvenil (Feixa, 1999), los jóvenes de la comunidad renuevan la matriz cultural de los tzeltales de Nuevo Progreso, ya que existen cambios culturales con respecto a sus padres, como el mayor empoderamiento de las mujeres, el sentido de pertenencia a una sociedad global y un mayor nivel de escolaridad. Y a su vez los jóvenes tienen una cosmovisión esencialmente maya, en sus propias palabras:

Siempre acompaño a mi papá al trabajo de la milpa y el café, y al hacer ese trabajo siento que la tierra es la Madre Tierra (José Alfredo Gutiérrez Cruz, 19 años).

Por otra parte, las estrategias juveniles que dependen del campo laboral en el cual se inserta el joven se están orientando a la agrícola, pluriactiva y laboral. La estrategia agrícola se caracteriza por una menor disponibilidad de tierra que la generación anterior y por una tendencia de desestabilización de los recursos naturales.

La estrategia pluriactiva se vincula a empleos rurales no agrícolas que son dependientes del desarrollo de cadenas de valor agrícolas y a la demanda local de servicios especializados. Finalmente, la estrategia laboral está relacionada con la migración, la cual depende, por un lado, de la demanda de fuerza de trabajo por otro, al desarrollo del capital humano a través de la educación formal.

Dado que el principal objetivo del enfoque de Modos de Vida es lograr un mayor impacto en la reducción de la pobreza y la inseguridad alimentaria y aumentar la sosteniblidad de los modos de vida de los habitantes de las zonas rurales, proponemos que para ampliar las oportunidades de los jóvenes de la comunidad, tomando en consideración los elementos socioculturales que incorporan en su vida cotidiana y las estrategias en las cuales se insertan, se consideren las siguientes acciones:

Estrategia Juvenil. Propuestas de acción.

Como reflexión final, asumimos que, según la conjunción entre la cultura juvenil y los modos de vida, los sujetos sociales nacen y se socializan en medio de estructuras que prefigurarán sus prácticas con relación a la disponibilidad de los capitales, pero a su vez serán activamente reproducidas, modificadas y adaptadas por estos mismos sujetos en función de intereses, identidades y contextos cambiantes, sobre todo porque los sujetos sociales definen sus modos de vida mediante el campo laboral en el cual se insertan.

Los aprendizajes que se lograron en la experiencia de investigación son: en primer lugar, que la propuesta teórica de Bourdieu proporcionó una forma de análisis sobre la juventud rural indígena y, en segundo lugar, que el enfoque metodológico de Medios de Vida Sustentable permitió mostrar la relación de este grupo con el contexto micro y macro. Además, el proceso total de la investigación participativa a través de metodologías derivadas del trabajo de intervención con grupos locales, donde los investigadores, los jóvenes y la Misión de Bachajón estuvieron involucrados, fue enriquecedor para ambos lados: la investigación en sí y los sujetos sociales, ya que se logró la reflexión sobre su realidad.

Por último, abordar el tema de la juventud indígena en México nos permite reflexionar sobre la importancia sustancial de reconocer la labor y el aporte que representa este grupo para el desarrollo local. Y sobre todo plantea desafíos que tanto la sociedad como el gobierno deberían asumir en el momento actual.

 

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Notas

1 En el estado de Chiapas hay 24 microrregiones que se plantearon como una alternativa para intentar organizar la acción institucional en la región y así posibilitar nuevas formas de participación, desde un enfoque de desarrollo territorial rural hasta un proceso de transformación productiva e institucional en un espacio rural determinado, cuyo fin es hablar sobre "la pobreza rural" (Schejtman y Berdegué, 2004:30).

2 Construcción colectiva a partir de grupos focales. Julio, 2008.

3 Entendemos por Modos de Vida "las posibilidades, los activos y las actividades necesarias para procurarse el sustento" (DFID, 1999).