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Estudios sociales (Hermosillo, Son.)

Print version ISSN 0188-4557

Estud. soc vol.19 n.38 México Jul./Dec. 2011

 

Artículos

 

Las expresiones de la ruralidad en la región de La Araucanía, Chile, 1997–20071

 

The terms of rurality of La Araucanía, Chile, 1997–2007

 

Alan Garín Contreras* Christoph Albers** Evelyn Ortega Rocha**

 

* Universidad de la Frontera, Chile

** Universidad de la frontera

 

* Dirección para correspondencia:
agarin@ufro.cl

 

Fecha de recepción: febrero de 2010
Fecha de aceptación: noviembre de 2010

 

Resumen

Con la apertura de la economía chilena al comercio internacional, a fines de la década de 1970, el país dio inicio a una serie de transformaciones de carácter estructural. Ello tuvo efectos no sólo en la economía, sino que también se reflejó en las estructuras socioterritoriales, tanto urbanas como rurales. En el sector rural, las transformaciones se concretaron en una especialización territorial, cambios en los procesos demográficos y nuevas relaciones urbano/rural, entre otros aspectos. Debido a estos procesos emergentes, es que surge el interés de analizar los efectos de la modernización en la región de La Araucanía, Chile, para lo cual se utiliza información proveniente de los censos de población y vivienda y censos agropecuarios entre 1992–2007. Los resultados indican que la modernización ha generado, entre otros efectos, una trasformación productiva, asociada fundamentalmente a las plantaciones forestales, intensos procesos migratorios desde el sector rural y un cambio en la estructura de la población económicamente activa.

Palabras clave: La Araucanía, modernización, nueva ruralidad.

 

Abstract

With the opening of the Chilean economy to international trade in the late 1970s, the country began a series of structural changes. These changes had effects not only on the economy, but they were also reflected on the socio–territorial structures, both in urban and rural areas. In rural areas, the changes provoked a territorial specialization, changes in demographic processes and new urban–rural relations, among other aspects. Because of these emerging processes, the interest for analyzing the effects of modernization in the region of Araucania, Chile, arises. In doing this, information from the census of population and housing, census and agriculture between 1975 and 2007 were used. The results suggest that modernization has generated, among other effects, a productive transformation, mainly associated to forest plantations, intense migration from the rural sector and a change in the structure of the economically active population.

Key words: La Araucania, modernization, new rurality.

 

Introducción

En la década de los ochenta, se comienzan a gestar significativas transformaciones económicas que involucran a gran parte del planeta. Los cambios acaecidos en los últimos veinticinco años, no obstante a que están vinculados directamente a la configuración de una economía global, no muestran la misma intensidad ni la misma expresión territorial. Los factores que la impulsan y la sustentan se localizan en unos territorios muy específicos encabezados por el ámbito del desarrollo al que se unen otros espacios periféricos, muy concretos, por presentar ventajas comparativas frente a terceros (Molina et al., 2009).

En América Latina, y en particular en Chile, el escenario en el que se desenvuelve el sector rural y la actividad silvoagropecuaria se ha caracterizado por una profundización de los procesos de globalización y apertura, los que han impactado en todos los ámbitos de la vida nacional. "En las últimas décadas el país ha llevado a cabo diversos acuerdos comerciales, los que han profundizado la inserción de las economías rurales en los mercados internacionales, acentuando transformaciones de índole territorial, productiva, económica, tecnológica, social y cultural, con ritmos distintos en diferentes áreas del país, lo que ha contribuido a alterar la ruralidad tradicional del país" (Fawaz, 2005:2).

Por su parte, Jara et al. (2009:19–20) mencionan que en Chile se han producido los siguientes cambios:

En primer lugar, la concepción dicotómica de áreas rurales/urbanas sobre la cual muchas políticas e instrumentos de desarrollo agrícola y rural son diseñados, resulta inadecuada para dar cuenta de las necesidades y también de las oportunidades que enfrenta el mundo rural contemporáneo en Chile. En particular, la forma como la ruralidad es percibida y entendida en Chile omite la diversidad en grados y tipos de ruralidad. Desde esa perspectiva, existe una suerte de subestimación del mundo rural en Chile, lo que le resta relevancia como foco explícito de la política pública. En segundo lugar, la transformación del medio rural en Chile ha sido muy dispar. Algunas zonas se han vinculado rápida y estrechamente a las dinámicas urbanas y se han caracterizado por una progresiva disminución de la dependencia del sector primario en su estructura productiva. En cambio, otras áreas permanecen rezagas y al margen de las nuevas oportunidades de crecimiento y desarrollo que provee el nuevo contexto nacional y global. Ellas siguen siendo el reflejo de la vieja concepción tradicional de la ruralidad. Estas zonas no constituyen la norma en Chile, pero de todas formas cabe preguntarse si por definición deben quedar fuera del foco de la política de innovación de los actores del sector agroalimentario.

Los procesos anteriores han permitido que el

análisis de la cuestión rural atraviese una fuerte renovación teórica e instrumental. Por un lado, las transformaciones y modernización de la agricultura han llevado a visualizar el quiebre en la relación entre la producción agraria, su organización social y espacial, y el desarrollo rural. Por otro lado, la acelerada urbanización de la población replantea conceptos y abordajes del medio rural integrando la dimensión territorial (rururbana) en sus múltiples dinámicas y aspectos: ambientales, políticos, sociales, económicos, etc. (Gorestein et al., 2007:91).

En América Latina, aproximadamente 44 millones de personas componen la población económicamente activa agrícola, la cual disminuyó su peso de 42% en los años setenta a menos de 24% en el 2000. La estructura del empleo rural, además, experimentó significativos cambios, ya que los residentes del campo con empleo no agrícola representan el 40% de la población económicamente activa rural total (Manzanal, 2006).

En el caso chileno, las manifestaciones concretas de las transformaciones ocurridas en el sector rural, han sido estudiadas por diversos autores, dando cuenta que estos procesos han generado un mejoramiento en el equipamiento de los hogares, la pobreza ha disminuido y ha aumentado la escolaridad de la población. A su vez, el perfil ocupacional se ha modificado, se disminuye la población que trabaja en la agricultura y crece la ocupación rural no agrícola. La estructura productiva experimenta un cambio desde la agricultura tradicional a una más moderna, más intensiva y dinámica, cuyo objetivo es dar respuestas a las nuevas condiciones del mercado (Fawaz, 2005).

La aplicación del actual modelo económico ha generado cambios sustantivos en la estructura agraria, ya sea en la producción, tenencia de la tierra y el empleo rural. A la vez, se genera una competencia por el uso del suelo rural por las diferentes actividades residenciales, industriales, de turismo y las propiamente agrícolas (Tapia, 2008).

Entre los efectos productivos en el sector agropecuario entre 1996 y 2007, se registró una tasa de crecimiento de 4.4%, superior al conjunto de la economía, que fue de 4.1%. El motor fundamental para tal crecimiento es la orientación exportadora del sector, lo que ha tenido como resultado una diversificación notable de productos de exportación (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, 2008).

En un estudio sobre la estructura del campo metropolitano de Santiago de Chile, se señala la existencia de un territorio profundamente antagónico, debido a la presencia de la agroindustria frutícola con un marcado sello hacia el mercado internacional y, por otra parte, el quiebre socioeconómico de los parceleros que no logran insertarse en el modelo económico vigente. A esa realidad se agrega un acelerado proceso de urbanización del mundo rural metropolitano, que genera dos expresiones tangibles de este proceso: la urbanización de élite y la suburbanización (Armijo y Caviares, 1997).

En la región del Maule, se han estudiado nuevas formas de concentración de población rural a través de la formación de villorrios rurales, los cuales evidencian un proceso de relocalización rural que rompe con los patrones tradicionales de asentamiento disperso. El proceso ha estado vinculado a la modernización productiva de las áreas frutícolas y silvícola fundamentalmente (Riffo, 2006).

En el caso de la región de La Araucanía, no obstante que la investigación es incipiente, se han identificado algunas modificaciones como es el caso de la comuna de Lumaco, donde se observa un notable cambio en la estructura productiva, en la que entre los años 1998 y 2003, la superficie con plantaciones forestales pasó de 14% a 52%, mientras que para el mismo periodo, la superficie con uso agropecuario disminuyó de 60% a 31% (Montalba et al., 2005).

Por su parte, Unda et al. (1997:1) señalan que en La Araucanía se ha producido un proceso de reemplazo de los cultivos agrícolas por plantaciones forestales industriales. Esta transformación ha generado la concentración de la propiedad superior a la de la agricultura tradicional, "por la ocupación de grandes espacios (caso extremo, la comuna de Collipulli), una tendencia clara al aumento de las explotaciones de diversas especies exóticas como pino y eucalipto y a la ocupación de suelos buenos y planos, tradicionalmente de uso agrícola". Entre los efectos socioeconómicos más significativos del cambio en el uso del suelo en la región, se encuentra la emigración rural, pobreza y desempleo, disminución de la escolaridad y escasa inserción local de las empresas forestales.

En consideración a lo expuesto, la investigación analiza las transformaciones ocurridas en el sector rural de la región de La Araucanía, considerando tres aspectos: los efectos demográficos, la variación de la población económicamente activa, la estructura productiva y un acercamiento a los impactos de estos procesos, considerando en particular al sector forestal por la importancia que ha adquirido en la economía regional.

 

Metodología

Para analizar las transformaciones del sector rural en La Araucanía, se utilizaron las siguientes variables:

• Población rural

• Población Económicamente Activa

• Población ocupada en el sector agrícola

• Estructura productiva

 

El área de estudio

El área de estudio corresponde a la región de La Araucanía, territorio que se ubica al sur del país, aproximadamente a 600 km de la capital nacional, Santiago de Chile. La región, de acuerdo al Censo de Población y Vivienda del año 2002, se caracteriza por exhibir una de las tasa más altas de ruralidad en el país, con 32.3% (281,127 habitantes) de población total, de la cual aproximadamente 50% (144,000 habitantes) es de la etnia Mapuche, lo cual da un sello particular a esta zona.

Económicamente, la región se asocia a la agricultura, principalmente campesina, ganadería y la actividad forestal, que se ha transformado en una de las actividades más relevantes y se concentra en la zona norte de La Araucanía.

 

El marco sociohistórico de La Araucanía

La región de La Araucanía fue el último territorio que se incorporó a la soberanía chilena en las postrimerías del siglo XIX. Desde la llegada de los españoles al territorio chileno en 1541, se hicieron significativos esfuerzos para conquistar ese espacio, habitado por indígenas Mapuches. Se conquistó tan sólo trescientos años después. En esa época el territorio Mapuche sufrió un constante asedio a través de numerosas incursiones militares; fue finalmente conquistado en 1883 (Herrera, 2003).

La derrota del pueblo Mapuche significó que éstos fueran reubicados en reducciones; grandes extensiones del territorio que ocupaban fueron traspasadas por el Estado a inmigrantes europeos provenientes de Alemania, Italia y Suiza y vendidas a colonos chilenos (Herrera, 2003).

No obstante, el conflicto entre el Estado chileno y el pueblo Mapuche, entre 1900 y 1930, la región experimentó una fuerte expansión económica, cuyo principal indicio lo constituye el fuerte aumento de su población, cuya tasa de crecimiento fue de 2.7% en comparación con el crecimiento nacional de 1.3%. El crecimiento es explicado por la llegada de colonos, pero también por un auge económico vinculado a los avances de la agricultura, la ganadería, las obras públicas y el comercio (Pinto, 2007).

La crisis del año 1929 provocó en Chile el cambio de modelo económico, pasando de una economía basada en las exportaciones a una de sustitución de importaciones. El cambio en la estrategia de desarrollo debilitó la economía regional, por lo que La Araucanía se transformó en una zona sin mayor atracción (Pinto, 2009).

Figura 1. Localización del área de estudio.

Por su parte, la población Mapuche también fue afectada por la crisis, que se intensificó con las continuas pérdidas de sus tierras, ya sea a través de compras fraudulentas u ocupaciones ilegales, situación que gatillo un éxodo constante hacia las zonas urbanas del país (Pinto, 2007).

A pesar de la crisis, las provincias de Malleco en el norte y Cautín en el sur, que hoy componen la región de La Araucanía, estuvieron a la cabeza de la producción de cereales y chacras. El trigo fue, entre los cereales, el producto más importante, lo que significó que a la zona se le denominara "el granero de Chile". Ambas provincias aportaban entre 20% y 24% del valor total de la producción cerealera del país, situación que se mantuvo hasta la década de los sesenta, donde la participación a nivel país alcanzó a 26% (Pinto, 2009).

La crisis de la agricultura cambio la fisonomía de la distribución espacial de la población. De ser una región fundamentalmente rural, en el último censo del año 2002, la población urbana fue de aproximadamente 68%. El tránsito histórico desde la ocupación de La Araucanía hasta la época actual, da cuenta de que esta región, que tiene el mayor porcentaje de población indígena, se ha mantenido en las últimas décadas como una de las zonas con mayor pobreza en el país, presenta los resultados más bajos en educación y una inversión privada muy escasa.

 

La Araucanía en el contexto nacional

La región de La Araucania ocupa el quinto lugar en la jerarquía demográfica a nivel nacional. De acuerdo al censo de población del año 2002, la región tenía una población de 869,535 habitantes, lo que significa un peso a nivel nacional de 5.8 %. En cuanto a su composición urbano–rural, es una de las regiones con mayor ruralidad, aproximadamente 32.3% en comparación con el 13.3% a nivel nacional.

Desde una mirada socioeconómica, La Araucanía, en los últimos veinte años, ha mostrado los más bajos indicadores de desarrollo social y económico. Al considerar la pobreza, en la última encuesta de caracterización económica (Ministerio de Planificación, 2010), el porcentaje de población en situación de pobreza llega a 27%, mientras que el promedio del país es de 15.1%, a su vez, la región con el valor más bajo, Antofagasta, llega a 8%.

Siguiendo similar tendencia a los indicadores de pobreza, el Índice de Competitividad Regional (Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo, 2009), indicador que jerarquiza la posición de la región en cuanto a factores de competitividad territorial, posiciona a la región en el último lugar.

En cuanto a la dinámica regional y en particular a su participación en el PIB, La Araucanía registra un bajo aporte a nivel regional, ya que, tal como se observa en la tabla 1, durante el periodo analizado, sus valores no superan el 2.6%, en contraste con la región metropolitana, con un peso del 43%, Bio–Bío con 9.4%, Valparaíso 8.2% y Antofagasta con 6.5%. Esos patrones demuestran la alta concentración del capital a nivel nacional, localizándose en territorios que se han especializado en actividades económicas orientadas al mercado exportador. Por su parte, La Araucanía, es una región que aún presenta una estructura productiva orientada al sector agrícola tradicional y con baja capacidad de insertarse en los mercados internacionales. En ese sentido, la actividad silvícola es la que mayor dinamismo muestra en la región y se ha constituido en el motor de la baja capacidad exportadora de La Araucanía.

En cuanto al peso relativo del sector silvoagropecuario de la región en relación al país, tal como lo muestra la tabla 2, es uno de los más bajos de la zona centro sur, situación que se ha mantenido constante en el tiempo, no obstante que dada sus características físico–naturales (clima y suelos ), debería tener una mayor relevancia. Probablemente, una de las causas podría ser explicada por la baja productividad del sector, en donde se refleja una escaza especialización de la mano de obra y que según el censo año 2002, la comuna con mayor porcentaje de jefes de hogar con educación superior en el sector rural, no supera el 11%.

En consideración de los antecedentes presentados, la pregunta a formular es ¿Cuál ha sido el efecto del modelo económico en La Araucanía rural?

 

Los cambios en la población rural en La Araucanía

De manera similar a lo que ocurre en otras zonas del país y confirmando las tendencias observadas en décadas pasadas, los datos censales correspondientes al periodo 1992–2002, dan cuenta de la disminución de población rural, tanto en sus valores absolutos como relativos. Ello significó que de los 299,000 habitantes rurales que había en La Araucanía en 1992, se bajó a 282,000 en el año 2002; es decir, una disminución de 17,000 habitantes o 6%. Lo anterior difiere notablemente del alto crecimiento de la población urbana en el mismo periodo, la que alcanzó aproximadamente 23%.

Por su parte, la oficina de planificación agrícola (ODEPA, 2008) señala que en La Araucanía el número de hogares rurales, en relación al censo del año 1997, disminuyó en 5% y que los miembros de éstos lo hicieron en 20%, los menores de 15 años en 34% y los mayores de 15 en 27%.

No obstante que los datos a nivel regional parecen indicar una disminución no muy significativa, tal como se observa en la tabla 3, las dinámicas que se presentan en cada zona dan cuenta de una significativa heterogeneidad en sus tendencias y magnitudes. Es importante agregar que de las treinta comunas existentes, 24 son rurales (población de centros urbanos sobre 2,000 habitantes).

La figura 2 nos permite identificar las variaciones y patrones espaciales entre el periodo 1992–2000 de la población rural en La Araucanía. La zona que tiene la mayor disminución en su población rural, corresponde a la Cordillera de la Costa. Los factores que inciden en el proceso son multicausales e inherentes a las particularidades territoriales y que se caracteriza por una estructura de la propiedad en la cual predominan las pequeñas explotaciones orientadas al autoconsumo, lo cual ha incidido en una fuerte limitación para mejorar la productividad. La limitación se refuerza por la preponderancia de los suelo con aptitud forestal (aproximadamente 80% de los suelos de la zona), lo que ha permitido la existencia de grandes extensiones orientadas a la explotación forestal, tal como se analizará más adelante.

Las condiciones descritas han hecho que en la zona se concentren los mayores porcentajes de pobreza de la región, que superan el 25% de la población. La zona Cordillera de la Costa a su vez es una de las de mayor presencia indígena (25% de la población indígena de la región), factores que de alguna manera han incidido en los movimientos emigratorios.

Por su parte, la zona Andina 1, localizada en la precordillera de Los Andes, es la que tiene una menor disminución en su población. A diferencia de la zona Cordillera de la Costa, los suelos de aptitud forestal cubren una menor superficie (72% de los suelos de la zona); se da una mayor actividad ganadera. A la vez, cuenta con menor población indígena y con tasas de pobreza más bajas (20.9% en promedio).

La zona Centro 2, es la que concentra el mayor porcentaje de las comunas de la región y corresponde a la depresión intermedia, ubicada entre la cordillera de Los Andes y de La Costa. Es una zona que también posee alta emigración rural, pero los factores que inciden en esa dinámica no son tan claros como en la zona costera, ya que el tamaño de la propiedad no se concentra en las pequeñas explotaciones, los suelos son mayoritariamente de aptitud agrícola y cubren una superficie superior a 50% del sector.

En relación a las zonas en las que la población rural tiene saldos positivos, los factores que explican esta condición se encuentran en el dinamismo económico e inmobiliario que han tenido. En el caso de la zona Andina, donde se localizan las comunas de Pucón, Villarrica, Currarehue y Lonquimay (ver figura 2), existe un sólido desarrollo turístico, principalmente en las dos primeras comunas, donde la localización de infraestructura y equipamiento turístico ha sido notable en los últimos años. También se ha densificado la segunda residencia, que se expresa espacialmente como parcelas de agrado. Esta última tendencia se encuentra muy presente en la zona Centro 2, donde la ciudad capital regional, Temuco, juega un rol significativo, ya que gran parte del aumento de la población rural es producto del proceso de subur–banización debido particularmente al traslado de familias desde la ciudad al sector rural, pero manteniendo sus lazos con el centro urbano, ya que trabajan o estudian en él.

 

Las transformaciones en la Población Económicamente Activa

El proceso de despoblamiento de las zonas rurales ha tenido importantes efectos en la estructura de la población, donde se pasa desde una estructura expansiva a una regresiva (Garín et al., 2007). La modificación ha incidido en que se ha transitado desde una estructura que se sustenta en altos volúmenes de población joven y bajos en los tramos de mayor edad, se pase a una estructura en que los tramos de menor edad pierdan tanto en volumen como en peso relativo y a la vez, los tramos de mayor edad vayan alcanzando una mayor presencia. Los cambios han incidido notoriamente en la estructura de la población económicamente activa.

Un primer efecto en la pea tiene relación con su volumen, el que a nivel regional ha descendido en 3%, pero tal como se observa en la tabla 4, existen profundas desigualdades entre las zonas, con tendencias muy parecidas a las que se encontraron cuando se analizaron los cambios en la población.

Tal como se observa en la figura 3, la zona Centro 1 es en la que se advierte una baja importante, tanto en términos absolutos como relativos; le sigue la Cordillera de la Costa con un valor negativo de casi 12%. Por su parte, las zonas que aumentan su volumen corresponden a la zona Centro 2 y zona Andina 1.

La disminución del volumen de la pea en gran parte de la región va a tener a mediano plazo una incidencia relevante en un aumento de la tasa de dependencia, especialmente si el volumen de población adulta mayor comienza a ser cada vez más significativo.

Otro impacto asociado a la disminución de la pea es el cambio en la estructura del empleo agrícola. A diferencia de los análisis anteriores, todas las zonas de la región experimentaron una significativa disminución de la población ocupada en labores agrícolas, la que disminuyó en promedio un 50% (ver tabla 5), tendencia que ha caracterizado las nuevas expresiones de la ruralidad en América Latina encontrado en otras investigaciones. Es así que de 22% de los trabajadores agrícolas, se estima que para el año 2010 habrá disminuido a 16% (Cruz, 2002). Similar patrón ha aparecido en Uruguay, donde se dio una fuerte disminución entre 1975 y 1997, la que alcanzó 31% entre ambos periodos (Piñeiro, 2001).

En el caso de La Araucanía, sólo la zona de Cordillera de la Costa tuvo una disminución menor. Las tendencias están demostrando la existencia de un traslado masivo de población activa hacia otros sectores de la economía, lo cual debería estar incrementando el volumen de las ocupaciones rurales no agrícolas.

 

Las transformaciones en la estructura productiva

El cambio de modelo económico a fines de la década de los setenta, trae profundos cambios en la estructura productiva en las diferentes regiones, provocando en algunas de ellas, una significativa reestructuración orientada a generar la competitividad de los territorios y, a través de esta vía, insertarse en la economía global. Las transformaciones no son ajenas a La Araucanía, las cuales comienzan a manifestarse a fines de la década de los ochenta. En esa época, los cultivos tradicionales cada vez van disminuyendo su importancia relativa al interior de la región, ya que se derogan bandas de precios que favorecían la producción de cereales y, a la vez, los protegían de la competencia con los productos importados, transformándolos en productos no competitivos. Ello significa que la región, conocida como el granero de chile, ha perdido su relevancia y peso económico en el conjunto de las actividades agropecuarios.

En la tabla 6, sólo se han considerado los principales componentes de la estructura productiva de la región. En ella se observan cambios que se reflejan en una disminución de la participación de los cultivos permanentes en gran parte de las zonas analizadas; es la zona de la Cordillera de la Costa la que muestra el mayor impacto. La única zona con un incremento de los cultivos anuales y permanentes es la zona Centro1, ubicada en el valle central de Chile y que tiene los mejores suelos de la región. Esto ha permitido ir alcanzando una especialización productiva que se ha caracterizado por la introducción de nuevos cultivos destinados a la exportación, donde sobresalen los berries (arándanos, frutillas y frambuesas).

Por su parte, la actividad forestal tiene un crecimiento en toda la región; el más relevante es el que se ha dado en la zona Cordillera de la Costa. Tal como lo indican los datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE, 2007), las explotaciones agropecuarias disminuyeron 18% y en cambio las forestales aumentaron en 84%.

Los cambios en la estructura productiva se pueden explicar por medio de dos factores: el primero se asocia al modelo económico actual, que privilegia la apertura al comercio exterior con un énfasis en la competitividad y especialización territorial, la que ha dado como resultado que algunos productos, como por ejemplos los cereales, no han podido competir con los productos importados. El segundo factor se asocia a los incentivos legales que se han entregado al sector forestal, La Araucanía ha sido una de las regiones más beneficiadas. Para esos efectos, se promulgó en el año 1974 el decreto Ley 701, con el cual se bonificaban las plantaciones forestales, ya que este sector fue y es considerado uno de los pilares del desarrollo regional y, además, porque posee importantes ventajas comparativas, lo que ha permitido situarse entre las actividades que mayor participación tienen en las exportaciones regionales.

La figura 4 exhibe la importancia relativa que tienen las plantaciones forestales en las comunas de la región de La Araucanía. Una primera tendencia nos muestra que éstas se localizan preferentemente en el sector costero y norte, donde sobresalen las comunas de Galvarino, Lumaco y Los Sauces, unidades territoriales en que la superficie forestal supera el 60% de la superficie comunal.

 

Los impactos tras las modificaciones del mundo rural

Los cambios que ha experimentado el sector rural de La Araucanía se encuentran estrechamente relacionados con la inserción de país en los mercados internacionales, proceso que comienza a tomar fuerza en los inicios de la década de los años ochenta. El proceso ha estado marcado por una amplia liberalización de la economía chilena a través de una baja significativa de los aranceles aduaneros, para permitir la entrada de productos importados a un menor precio y amparado bajo los numerosos acuerdos internacionales que ha suscrito Chile. Esto ha significado que los territorios, a objeto que puedan competir e insertarse en el circuito comercial global, han tenido que especializarse, no sólo aprovechando las ventajas comparativas, sino generando innovación y tecnología a objeto de alcanzar ventajas competitivas.

Para lograr la competitividad territorial, el Estado ha fomentado la explotación de recursos naturales que puedan competir a nivel internacional, como es el caso del sector forestal, donde en el año 1974 se dicta el Decreto Ley 701 que bonifica la plantación de especies introducidas como el pino y eucaliptus. En el mismo año se dicta el Decreto Ley 600, que da beneficios tributarios a quienes inviertan en Chile a través de diferentes modalidades, como inversión en dinero, tecnología y bienes físicos, entre otros aspectos.

Tal como se mencionó en los párrafos anteriores, los cambios en el modelo económico han tenido un fuerte impacto en la estructura productiva de La Araucanía, donde el sector forestal se ha transformado en una las actividades más dinámicas; además, ha generado significativos impactos en la estructura de la propiedad, la concentración de la tierra y efectos socioambientales.

El tema de la alta concentración de la tierra se ha considerado un problema consuetudinario de América Latina y El Caribe. Según estudios recientes realizados por la CEPAL (2001:30, 31), se expone que la alta concentración sólo fue modificada marginalmente por los procesos de reforma agraria. Según este mismo estudio, el panorama con respecto a los coeficientes de concentración de la propiedad son elevados en todos los países; los niveles más altos se observan en Chile, México y Paraguay, donde el coeficiente de Gini de la propiedad rural supera el 0.90. Por lo tanto, la concentración de la propiedad sigue siendo uno de los problemas esenciales del medio rural en Chile; problema que, al parecer, se ha acentuado con la globalización y la inserción de algunos productos clave en los mercados internacionales, como es el sector frutícola y forestal.

El panorama en La Araucanía sigue los patrones a nivel nacional, indicando una alta concentración de la propiedad, pero con una tendencia a la disminución. El índice de concentración de Gini, para la provincia de Malleco, el año 1975, pasa de 0.85 a 0.80 en el año 2007 y en la provincia de Cautín de 0.77 a 0.73 (Garín et al., 2007)

Las diferencias entre ambas provincias es que en Malleco existe mayor presencia de empresas del rubro forestal y explotaciones de mayor superficie bajo la condición jurídica de Sociedad Anónima y responsabilidad compartida. Por su parte, Cautín, la menor concentración de la propiedad rural se explica por su amplia concentración de comunidades indígenas, cuyos predios cuentan con un mayor número de explotaciones que ocupan gran parte de la superficie. Las explotaciones se dedican principalmente a cultivos anuales y permanentes.

En cuanto a los impactos socioambientales, Unda et al. (1997:1) destacan que en La Araucanía el reemplazo de los cultivos agrícolas por plantaciones forestales industriales, ha provocado diversos impactos, donde se destacan la concentración de la propiedad superior a la de la agricultura tradicional, la ocupación de grandes espacios, su acelerado desarrollo, una tendencia clara al aumento de las explotaciones de diversas especies de eucaliptus y a la ocupación de suelos buenos y planos, tradicionalmente de uso agrícola.

También se ha sostenido que la expansión forestal ha favorecido la conservación del medio ambiente por el hecho de cubrir el suelo durante largo tiempo, protegiéndolo con ello de la erosión.

Lo cierto es que estas grandes y concentradas extensiones de pinos y eucaliptos, han sido asociadas una serie de externalidades negativas que superan con creces los posibles beneficios ambientales que pudieran traer, muchos de éstos relacionados con los niveles de concentración de las plantaciones, sistemas de cultivo y cosecha, así como también con la industria de procesamiento de la madera relacionados a esta actividad (Montalba y Carrasco, 2003: 67).

Otros impactos que los autores mencionan se refieren a que la actividad forestal ha sido una de las principales causas de la pérdida de bosque nativo y que en La Araucanía, entre 1985 y 1994, fue de 30,958 hectáreas. Esta situación, además, ha provocado la pérdida de biodiversidad, ya que se cambian sistemas que concentran más de veinte especies arbóreas y múltiples estratos por extensas zonas de monocultivos.

 

Conclusiones

Al igual que en otras regiones del país, la región de La Araucanía no ha estado ajena a las transformaciones que han ocurrido en el sector rural y que algunos autores asocian a lo que se denomina la nueva ruralidad.

De acuerdo a las variables que se analizan en la presente investigación, quedan claramente reflejados los cambios en la región, los cuales abarcan, tanto los aspectos demográficos como la estructura productiva. Demográficamente, se asiste a la pérdida significativa de población rural, la cual ha generado un efecto directo en la estructura de la fuerza de trabajo, especialmente la del sector agrícola, disminuyendo significativamente en algunas zonas.

A la vez, ante las nuevas circunstancias que ha impuesto el modelo de desarrollo, se asiste a una especialización productiva territorial, que se orienta a lograr una mayor competitividad. Esto ha significado en la región que algunos cultivos tradicionales, con fuerte presencia en la estructura productiva, hayan disminuido su participación, dando paso a la expansión forestal, aprovechando las ventajas comparativas en los diferentes territorios.

El dinamismo que ha experimentado la actividad forestal, que si bien es cierto ha significado un gran aporte a la economía regional, además ha generado significativos impactos en la concentración y propiedad de la tierra, como también efectos ambientales.

Como desafío quedan pendientes muchos aspectos relevantes que inciden en esta nueva ruralidad como, por ejemplo, conocer qué ha pasado con el rol de la mujer en la fuerza de trabajo rural, las nuevas actividades del sector rural y los efectos socioambientales, entre otros aspectos de otras actividades productivas

 

Referencias

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Nota

1 Financiado por la Universidad de La Frontera, Proyecto DIUFRO N° DI09/0022.