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Estudios sociales (Hermosillo, Son.)

versión impresa ISSN 0188-4557

Estud. soc vol.18 no.35 México ene./jun. 2010

 

Artículos

 

Los múltiples rostros de la pobreza en una comunidad maya de la Península de Yucatán

 

Edgar Robles–Zavala*

 

* División de Estudios de Posgrado de la Universidad del Mar.

 

* Dirección para correspondencia:
erobles@angel.umar.mx

 

Fecha de recepción: diciembre de 2008.
Fecha de aceptación: julio de 2009.

 

Resumen

El presente estudio pretende rescatar la voz de los hogares más empobrecidos y marginados de una comunidad maya en la Península de Yucatán. El enfoque analítico del estudio se basa en la Teoría de los Medios de Vida Sustentables, que identifica el conjunto de recursos o activos de los hogares, el marco institucional que determina el acceso a los mismos y el contexto de vulnerabilidad constituido por factores externos a los hogares o a la propia comunidad. Se utilizaron técnicas cuantitativas y cualitativas para analizar los discursos sobre la pobreza en setenta hogares. Se concluye que la pobreza en esta comunidad ha sido generada y mantenida por una estructura institucional que ha limitado las capacidades de la comunidad para su desarrollo. Este marco institucional está constituido por conductas de corrupción, incapacidad institucional, programas de desarrollo poco focalizados. Estos problemas podrán ser resueltos a través de políticas participativas a nivel local.

Palabras clave: pobreza, mayas, Península de Yucatán.

 

Abstract

The aim of this study is to rescue the voice of the most impoverished and marginalized households in a Mayan community in the Yucatan Peninsula. The study adopted the Sustainable Livelihoods Approach as the analytical framework, which identifies the assets of the households, the institutional constraints that determine the access of these assets, as well as the vulnerability contexts determined by external factors to the households or the community. Qualitative and quantitative techniques were used to analyze the discourses of 70 households. The study concluded that poverty in the households is closely linked to the institutional structure which has limited the development capabilities in the community. The institutional constraints include corruption, and a lack of institutional ability to determine the real needs of the community. These problems may be addressed through local participatory policies.

Key words: poverty, mayas, Yucatan peninsula.

 

Introducción

Pobreza y marginación es el binomio que ha caracterizado por años a las comunidades indígenas en México. Retóricamente, el discurso político reconoce a estos grupos como los pilares de la cultura y los valores nacionales. Sin embargo, la práctica común de gobierno y sociedad ha demostrado tener una carencia de compromiso con estos grupos que históricamente han sido excluidos y discriminados.

Los mayas de la península de Yucatán no son una excepción a esta dinámica social. El discurso político exalta el gran legado histórico y cultural de los mayas, sin embargo, problemas tales como la desnutrición, la discriminación, la falta de voz en la sociedad y el menoscabo a sus derechos humanos persisten en sus comunidades. La respuesta a la paradoja está estrechamente relacionada con las raíces epistemológicas que dan origen a las estrategias para mejorar las condiciones de vida de los grupos más desfavorecidos. Por décadas, el estudio de la pobreza en México ha estado inmerso en un paradigma positivista, donde el individuo en situación de pobreza es sólo una estadística, un número, un objeto más que un sujeto de estudio. Bajo este paradigma, la pobreza es definida exclusivamente con base en los ingresos monetarios, o si estos son suficientes para satisfacer las necesidades de salud, educación, comida, vivienda. Las circunstancias socioculturales, históricas e institucionales que generan y reproducen las condiciones de pobreza y marginación han sido ignoradas para el establecimiento de políticas públicas. Así, mientras las comunidades epistémicas en México discuten las cifras contradictorias de marginación obtenidas con métodos disímbolos, organizaciones internacionales y agencias de las Naciones Unidas han cambiado el paradigma epistemológico en la estrategia de reducción de pobreza y se han colocado a la vanguardia del conocimiento proponiendo enfoques teóricos y metodológicos que rescatan la voz de las comunidades empobrecidas y reconocen verdaderamente el carácter multidimensional del problema. Uno de los enfoques analíticos más ampliamente utilizado en países en desarrollo ha sido la llamada Teoría de los Medios de Vida Sustentables (TMVS). Este enfoque es una herramienta analítica que ha demostrado su éxito en la planificación, diseño, implementación y evaluación de programas, proyectos, estudios y políticas de desarrollo.

El presente documento describe la Teoría de los Medios de Vida, sus orígenes y componentes teóricos, y muestra su aplicación en el estudio de las condiciones de vida en Mayapán, comunidad altamente marginada del estado de Yucatán.

 

2. Los medios de vida sostenibles

La Teoría de los Medios de Vida Sustentables (TMVS) tiene su origen en el reconocimiento de que cada hogar posee una capacidad diferencial para hacer frente a las crisis que vulnera sus medios de subsistencia. La capacidad diferencial de respuesta de los hogares está estrechamente relacionada con el concepto de "vulnerabilidad". El término vulnerabilidad ha venido adquiriendo mayor relevancia por las consecuencias que el cambio climático global está teniendo sobre las poblaciones humanas. Adger (1999) afirma que la vulnerabilidad se halla socialmente diferenciada, debido a que las comunidades viven bajo diferentes condiciones ambientales, dentro de interacciones sociales diversas, y bajo diferentes instituciones políticas, recursos, tecnologías y condiciones de desigualdad. La vulnerabilidad contiene el aspecto dual de una amenaza externa a la seguridad de los medios de vida de los hogares debido a factores de riesgo tales como clima, mercados, políticas de gobierno, o a la capacidad interna de subsistencia determinada por el conjunto y combinación de recursos, seguridad alimentaria, apoyo de redes sociales y familiares, entre otros (Adger, 2000; Smit y Wandel, 2006).

El enfoque también retoma conceptos de la literatura ecológica respecto a la sostenibilidad de los ecosistemas o de sistemas agroecológicos (Holling, 1973; Conway, 1987). Aquí, la sostenibilidad se define como ''la capacidad de un sistema para mantener la productividad a pesar de verse afectada por una perturbación" (Conway, 1985). Los conceptos de resiliencia y sensitividad de los atributos de los medios de vida también se retoman dentro de este contexto. La resiliencia se refiere a la capacidad de un sistema ecológico, o medio de vida, de recuperarse después de una perturbación causada por estrés. Sensibilidad se refiere a la magnitud de la respuesta de un sistema a una perturbación externa (Brooks, 2003). De lo anterior se deduce que un hogar abraza un medio de vida robusto cuando exhibe una alta resiliencia y baja sensibilidad, mientras que los más vulnerables muestran baja resiliencia y alta sensibilidad.

Bajo este marco teórico, el concepto de "medios de vida" agrupa los factores críticos que influyen en la vulnerabilidad o la fortaleza de estrategias de sobrevivencia individuales o familiares. Los medios de vida comprenden, principalmente, los recursos (activos o capitales) que poseen los hogares, las actividades en las que participan, a fin de generar un nivel de vida adecuado, y los factores que facilitan o inhiben el acceso a estos activos o actividades. Las consideraciones resultan en la siguiente definición de un medio de vida (Ellis, 2000):

Un medio de vida comprende los activos (naturales, físicos, humanos, financieros y de capital social), las actividades, y el acceso a estos (mediado por las instituciones y las relaciones sociales) que determinan, en su conjunto, los medios de sobrevivencia de una persona u hogar.

La figura 1 muestra la representación gráfica del enfoque de medios de vida.

El punto de partida del esquema son los recursos (activos o capitales) con los que cuenta el hogar. La TMV identifica cinco grandes categorías de activos bajo los cuales depende la subsistencia de las comunidades rurales y urbanas. Estos capitales son: capital físico (infraestructura de la comunidad, características de la vivienda, bienes de capital), el capital natural (los recursos naturales utilizados para la subsistencia), capital humano (las condiciones de salud y educación de la población), el capital financiero (la dinámica de ingreso, gasto y ahorro) y el capital social (redes sociales, de parentesco, asociaciones, y niveles de confianza entre la comunidad).

La TMV se basa en la premisa de que la condición de cada uno de los capitales es fundamental para comprender las estrategias que adoptan los hogares en lograr un medio de vida y la manera en la que adoptan estrategias de adaptación para hacer frente a la vulnerabilidad del medio.

El acceso que tienen los hogares e individuos a esos bienes depende del contexto institucional que determina la exclusión o inclusión para el disfrute de los recursos. Esta particularidad del enfoque rescata los conceptos de Sen (1982) en el sentido de que la pobreza no es la carencia de bienes y servicios, sino la incapacidad de los individuos o grupos sociales de tener acceso a los mismos debido a limitantes de carácter institucional, cultural o de índole política. Dentro de estas limitantes institucionales podemos mencionar las leyes, las políticas, las normas sociales y de usos y costumbres, y los incentivos de tipo económico o social. El entender las estructuras y los procesos institucionales que rigen el acceso a los capitales permite establecer un vínculo analítico de lo micro (individual, familiar y comunitario) a lo macro (regional, gobierno, empresa privada) (Scoones, 1998; Carney, 1998; Ellis, 2000). El análisis ayuda a identificar el tipo de restricciones, barreras o limitaciones que enfrentan los hogares y que repercuten en la sostenibilidad de sus medios de vida.

Los capitales o activos y los factores que determinan su acceso o exclusión, no constituyen un sistema cerrado o aislado. Al contrario, se ven afectados por la dinámica externa, ajena a los propios hogares y comunidades. A la dinámica externa se le conoce como contexto de vulnerabilidad: las tendencias de crecimiento de la población, la incertidumbre en la economía nacional e internacional, los ciclos biológicos de los recursos naturales, las tendencias de los precios en los mercados, las oportunidades de empleo, las crisis repentinas tales como brotes epidémicos, inundaciones, sequías, conflictos armados, plagas agrícolas, etc. (Department for International Development, 1999).

Consecuentemente, la combinación de los capitales que tiene el hogar, las limitaciones o facilidades en su acceso y los fenómenos externos al mismo hogar o comunidad determinan finalmente las estrategias que siguen los individuos para hacerse de un medio de vida. Scoones (1998) identifica tres tipos de estrategias de medios de vida rurales: la intensificación en el uso de los recursos naturales que sirven de sustento; la diversificación de medios de vida a través del empleo remunerado, y la migración (incluida la generación de ingresos por remesas). Estas múltiples opciones por las que optan los hogares para subsistir nos refieren a la gran heterogeneidad de las fuentes de ingreso en las comunidades rurales. No podemos afirmar tajantemente que una comunidad es eminentemente agrícola, forestal o pesquera. Al contrario, los hogares diversifican sus fuentes de ingreso en virtud a la dotación de capitales con los que cuentan y al entramado institucional que les da acceso a los mismos (Chambers, 1987). Por ello, podemos ver comunidades que se dedican al mismo tiempo a la agricultura, a la artesanía; que reciben remesas, que trabajan en jornales cuando hay la oportunidad; comunidades pesqueras que igualmente tienen en la actividad agrícola o el turismo una opción de ingreso adicional.

La TMVS ha sido utilizada en el análisis de diversos sectores de la economía y desarrollo comunitario: agricultura, pesca, agua, irrigación, bosques, salud, derechos humanos, energía, turismo, comunicaciones, migración, comercio, transporte (Toner y Franks, 2006). Igualmente, ha servido para la formulación de proyectos de desarrollo, su evaluación, identificación de políticas sociales, planeación participativa, análisis institucional, evaluación medio ambiental, planeación sectorial, entre otros (Ashley y Carney, 1999; Carney, 2002).

Organizaciones no gubernamentales tales como CARE y OXFAM han implementado la TMVS como una herramienta analítica para sus proyectos de combate a la pobreza, empoderamiento, salud y seguridad alimentaria (Eade y Williams, 1995; Drinkwater y Rusinow, 1999).

Igualmente, agencias de las Naciones Unidas, como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) o la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO por sus siglas en inglés) han adoptado el enfoque, teniendo, inclusive, oficinas y departamentos exclusivamente avocados al desarrollo de políticas de desarrollo bajo este enfoque teórico (Report of the SFLP, 2000).

 

3. Materiales y métodos

3.1. Área estudiada

El municipio de Mayapán (20°26' – 20°31' N y 89°09' – 89°15' O), con una población de 2,972 habitantes, se encuentra aproximadamente a 70 km al sur de la ciudad de Mérida, la capital del estado de Yucatán. La población es predominantemente maya, 87% de la gente mayor de 5 años es bilingüe, habla español y maya (INEGI, 2005). Como otras comunidades indígenas de Latinoamérica, los mayas viven en condiciones extremas de pobreza. De acuerdo con el Consejo Nacional de Población, el municipio es el segundo más pobre y marginado del estado, después de Tahdziu (CONAPO, 2005). La tabla 1 resume algunos indicadores socio–demográficos de la comunidad.

La comunidad tiene un centro médico, una escuela secundaria, una primaria y un centro de educación preescolar. Por sus niveles de marginación, la instancias de gobierno responsables de la salud y el desarrollo social han aplicado varios programas y proyectos para mejorar las condiciones sociales y económicas de la población, incluyendo la construcción de caminos e infraestructura para la comunidad, opciones de trabajos alternativos y programas enfocados en nutrición infantil y salud reproductiva (Gobierno del Estado, 2005). A pesar de los esfuerzos, la pobreza aún persiste en la comunidad.

3.2. Colecta y análisis de datos

El trabajo de campo se llevó a cabo durante junio y agosto del 2003. Con el fin de obtener un fiel reflejo de los múltiples contextos que determinan la pobreza y bienestar de los hogares, se utilizaron técnicas cuantitativas y cualitativas en la colecta y análisis de datos (Chambers, 1994). Los métodos utilizados para obtener la información de la comunidad y sus hogares fueron: (1) entrevistas con informantes clave; (2) ejercicios de jerarquización del bienestar; (3) observación participante sobre rutinas diarias y actividades en hogares seleccionados; (4) grupos focales con jóvenes, mujeres, niños y campesinos; (5) clasificación de preferencias y prioridades; (7) calendarios y diagramas para explorar la temporalidad de cosechas, ingresos, enfermedades, clima, etc. Se aplicó una encuesta para obtener información de tipo cuantitativa sobre la situación socioeconómica de los hogares. Las principales variables estudiadas fueron los ingresos, gastos y ahorros, escolaridad, características de la vivienda, bienes electrodomésticos, actividad agrícola, salud, servicios públicos, capital social.

La calidad de vivienda se examinó a partir del índice compuesto desarrollado por D'Ancona (2001). Para determinar el estado nutricional de los miembros del hogar se utilizó la técnica de recordatorio de tres días (Morales y Martínez, 1996). La evaluación del estado nutricional se aplicó exclusivamente a los niños menores de 5 años de cada hogar entrevistado, así como a la madre de familia. Para determinar la diferencia estadística entre los grupos de bienestar se aplicó la prueba HSD de Tukey (Bryman y Cramer, 1997).

3.3. Diseño de muestras

Para identificar los estratos de bienestar en la comunidad, así como explorar los discursos locales alrededor de la pobreza y el bienestar, se utilizó la técnica de jerarquización del bienestar (Grandin, 1988). La técnica participativa se enfoca principalmente en explorar los conceptos locales de pobreza y bienestar a través de grupos de discusión, los cuales clasifican a sus vecinos en distintos estratos de bienestar, de acuerdo a los criterios que externaron los grupos. El ejercicio permitió que la comunidad definiera sus propios conceptos de pobreza y riqueza. La técnica es la base para los estudios que tratan de rescatar la "voz de los pobres", ejercicio ampliamente desarrollado por el Banco Mundial en diversas regiones del mundo (Narayan et al., 2000a, 2000b, 2002), incluido México (Hernández–Licona y Del Razo–Martínez, 2004).

Se identificaron tres grupos de bienestar, mismos que sirvieron como marco muestral para aplicar posteriormente un muestreo aleatorio estratificado. Con una lista de hogares para cada uno de los grupos de bienestar, se seleccionaron de manera aleatoria 20 hogares de las categorías media y superior y 30 hogares elegidos de la categoría inferior, resultando una muestra de 70 hogares. La decisión de analizar más hogares de la categoría inferior tuvo el efecto de enfatizar el análisis hacia el espectro de bienestar más bajo, lo que permite una evaluación más precisa de las circunstancias relativas de los medios de vida de los miembros más empobrecidos de la comunidad.

 

4. Resultados

4.1. Conceptos locales de pobreza y bienestar

La tabla 2 muestra los conceptos e ideas asociados con pobreza y bienestar expresados durante los ejercicios de jerarquización, así como durante el desarrollo de los grupos focales.

 

Los aspectos más relevantes que expresó la comunidad para distinguir la pertenencia o no dentro de un estrato de bienestar fueron los siguientes:

• Capital físico: que incluye, principalmente, el tipo y la condición de la vivienda, y bienes electrodomésticos. La vivienda de concreto, con todos los servicios, es una característica de los hogares de estratos superiores de bienestar. Al contrario, la vivienda típica maya, de techo de palma y adobe, es común entre los demás grupos, con sus distintas particularidades de números de cuartos, presencia de letrinas, o cuarto exclusivo utilizado como cocina. Por ejemplo, las viviendas más pobres constan de un cuarto que durante la noche es la habitación para dormir. Para ello se cuelgan hamacas donde pueden dormir hasta tres niños en cada una. Los padres duermen en un petate, en el suelo. Ya por la mañana se levantan algunas hamacas y la actividad diaria se desarrolla en ese cuarto (convivencia, preparación y consumo de alimentos). En una esquina de la misma habitación se tienen acomodadas piedras que sirven de fogón para calentar los alimentos. La defecación al aire libre es común entre los hogares más empobrecidos. Los electrodomésticos considerados "de lujo" por la comunidad son: estufa, horno de microondas, tostador, lavadora, antena satelital para televisión (Sky). Muchos electrodomésticos funcionan también como bienes canjeables en casos de crisis económicas, reduciendo así la vulnerabilidad del hogar. Por ejemplo, una televisión o radio pueden ser usados para pedir un préstamo.

• Capital humano: la importancia del trabajo como un activo primordial ha sido enfatizada por los participantes para definir el nivel de bienestar, donde los casos de discapacidad, personas mayores, madres solteras, viudez aparecen como factores indicativos de estratos de bienestar bajos. Los niños, como una contribución al trabajo de la milpa (para los varones) y de las actividades de la casa (para las mujeres) es un activo muy importante para la comunidad. El grado de escolaridad o los años de escuela cursados no fue tema de discusión para diferenciar entre los pobres y no pobres.

• Capital social: las redes sociales que establecen los hogares dentro de la comunidad constituyen un recurso esencial para los habitantes de Mayapán. Tener una amplia red social formada por amigos o familiares generalmente confiere el acceso a recursos tales como ingresos en efectivo para emergencias o crisis, remesas de familiares que viven en los Estados Unidos, o el acceso al crédito informal. El acceso a fuentes alternas de empleo está igualmente determinado por el capital social de los individuos. Por ejemplo, ser amigo o pariente de un funcionario del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) permite fácilmente el acceso a una plaza como profesor en una escuela estatal. El compadrazgo es un elemento clave del capital social en la comunidad. La falta de redes sociales es un elemento que contribuye a incrementar o perpetuar la marginación en la comunidad.

• Capital financiero: el empleo asalariado fue visto como un indicador de bienestar en la comunidad. En contraste, la necesidad de contratarse como jornaleros es un indicador de pobreza, debido a la incertidumbre en la continuidad del trabajo y, por lo tanto, en la vulnerabilidad de la fuente de ingreso.

• Nivel de consumo: la diversidad en el consumo de alimentos, así como el total acceso a los mismos fue un indicador de bienestar. Una dieta variada –más no una dieta balanceada– es casi un lujo en la comunidad, sólo para los estratos de mayor ingreso. La calidad de la dieta no fue un tema en la discusión de grupo. Lo expresado por los participantes reflejó que el consumo de comida chatarra y refrescos está ampliamente extendido en todos los grupos de bienestar.

• Dinámica intrafamiliar: violencia doméstica, alcoholismo y drogadicción son problemas que se han incrementando en la comunidad, de acuerdo a lo expresado en los grupos focales. Los problemas asociados con el fenómeno han creado inseguridad y tensión en los hogares. De acuerdo a lo expresado por las personas de mayor edad participantes en la discusión, antes existía un sentimiento de unión y solidaridad en la comunidad que se ha ido perdiendo debido al aumento en la adicción por las drogas, lo que crea conflictos familiares y vecinales.

• Conceptos tales como respeto a la mujer y participación en la toma de decisiones en la comunidad emergieron en los grupos focales como características de bienestar. Estos conceptos han sido ignorados en la mayoría de los estudios de pobreza en México. Es importante señalar que las mujeres exigen ser respetadas en sus decisiones dentro del hogar y tener la oportunidad de ser escuchadas en las reuniones comunitarias, donde la voz del hombre prevalece y la de la mujer es desdeñada. La falta de equidad en la toma de decisiones intrafamiliares no ha sido explorada en los estudios de evaluación de programas sociales en México, caso particular del programa Oportunidades. En teoría, el programa beneficia a la mujer, asumiendo a priori, que es ella quien toma las decisiones de gasto en el hogar. Sin embargo, en Mayapán la realidad es diferente. Una vez que la mujer recibe el beneficio –en efectivo–, el dinero es entregado al marido, quien decide finalmente el gasto que se hará. Si bien es cierto que hay comunicación entre las parejas para llegar a acuerdos en el destino del dinero, también es cierto que parte del mismo es destinado a la compra de alcohol. Esta aseveración fue ampliamente compartida entre las mujeres que participaron en los grupos de discusión.

Una vez que los conceptos de pobreza y bienestar fueron discutidos por los miembros de la comunidad, los participantes identificaron tres grupos de bienestar distintos:

Según lo revelado por los ejercicios de jerarquización del bienestar en la comunidad, los hogares descritos como ricos se distinguen por tener de tres a cinco hectáreas de cultivo, un empleo fijo, emplear jornaleros, ser dueños de algún tipo de negocio y normalmente gozar de seguridad alimenticia. Las categorías de bienestar medio poseen menor extensión en tierra de cultivo en relación con el grupo anterior, una vivienda más modesta y seguridad alimentaria. Los más pobres poseen poco o nada de tierra, trabajan como jornaleros, se encuentran en un déficit alimentario la mayor parte del año y sus viviendas son de láminas de cartón, sin acceso a algún servicio sanitario.

Investigar la experiencia de vivir dentro de la pobreza en la comunidad implicó no sólo la observación participante, sino también escuchar la voz de los pobres en definir sus condiciones de vida:

Un medio de vida comprende los activos (naturales, físicos, humanos, financieros y de capital social), las actividades, y el acceso a éstos (mediado por las instituciones y las relaciones sociales) que determinan, en su conjunto, los medios de sobrevivencia de una persona u hogar.

Durante los ejercicios de jerarquización del bienestar, los participantes se refirieron a estos miembros de la comunidad simplemente como "los ricos" (muy pocos se podrían nombrar en la comunidad). En el otro extremo estaban los hogares altamente marginados, continuamente referidos como los extremadamente pobres. Ellos son descritos de la siguiente manera:

– Ellos casi no trabajan la milpa, porque el señor ya es mayor y los hijos se fueron a los Estados Unidos, pero no les mandan nada de dinero. La señora ya está grande también y prepara tostadas para vender. De eso viven (mujer, 46 años).

– Esta muchacha que le digo tiene cuatro hijos, está bien jovencita. Es mamá soltera, lava ajeno, y sus hijos siempre andan con hambre y desnudos por la calle (mujer, 28 años).

– Hay mucha gente bien pobre aquí, no tienen milpa, ni nada en su solar, no tienen gallina ni pavo, y vea sus casas, son de pedazos de cartón o de lámina que el gobierno regaló después de Isidoro (hombre, 57 años).

4.2. Contexto de vulnerabilidad

Los habitantes de Mayapán han enfrentado periodos de crisis por fenómenos naturales que han influido en sus condiciones de bienestar. Igualmente, existen factores externos cuya influencia a lo largo del tiempo ha determinado tendencias positivas o negativas en las estrategias de vida de los hogares.

Shocks

En septiembre de 2002, el huracán Isidoro golpeó la Península de Yucatán durante aproximadamente 36 horas, con vientos de 200 km/hr. El nivel del agua por las inundaciones alcanzó los 30 cm en promedio. Alrededor de 12,800 casas fueron destruidas por el viento y la lluvia y 300,000 personas quedaron sin hogar. El 75% de los graneros fue severamente dañado o destruido. El daño a los cultivos y al ganado fue extremo: 80% del ganado porcino se perdió durante el huracán (Gobierno del Estado, 2003). También hubo daños significativos a la vegetación del estado, incluyendo miles de árboles derribados y una gran pérdida de follaje. Se estimó que más de 1,226,000 hectáreas de vegetación resultaron dañadas. La pérdida económica se estimó en 7,370 millones de pesos (Gobierno del Estado, 2003). Debido a que los caminos estaban parcialmente destruidos, ocurrió una breve escasez de alimentos durante las semanas siguientes al huracán, pues el suministro de alimentos a los mercados locales disminuyó. La mayoría de las familias afectadas consumieron los animales de granja que habían sobrevivido y otros tuvieron como último recurso la caza.

Mayapán, localizado en el centro–sur del estado, no sufrió daños severos. Sin embargo, muchas casas construidas con cartón o lámina fueron destruidas. Los animales de granja también fueron afectados. Hubo pérdidas importantes de hortalizas y árboles frutales en los solares de los hogares. El gobierno implementó un programa de emergencia para la reconstrucción de viviendas, reparación de caminos e incentivos agrícolas para resarcir la pérdida de cosechas. Sin embargo, de acuerdo a lo expresado en los grupos focales, los beneficios fueron recibidos primero por los líderes de la comunidad o por personas dueñas de negocios y que de alguna manera detentan un poder económico dentro del municipio. La exclusión de los más pobres empeoró sus condiciones debido a la pérdida de dos capitales importantes: vivienda y aves de corral.

Tendencias

La tendencia más importante en los últimos diez años ha sido la escasa productividad de la milpa y el creciente abandono a la misma por parte de las generaciones más jóvenes. Los pobladores afirman que hace diez años, la producción alcanzaba hasta dos toneladas por hectárea. Durante el periodo del trabajo de campo para esta investigación, la producción por hectárea era de 0.2 toneladas en promedio. Los jóvenes están cada día menos interesados en el trabajo de la milpa, ya sea porque desean migrar a los Estados Unidos o porque tienen un proyecto de vida ajeno a la agricultura, o incluso a la misma comunidad.

– A mí la milpa no me interesa. Yo me voy a ir con mi tío a Estados Unidos y a ver qué sale.....(hombre, 17 años).

– La milpa ya no da; ya la tierra está cansada... (hombre, 62 años).

– Cuando acabe la secundaria me quiero ir de aquí, aunque se pongan tristes mis papás; quiero buscar otras cosas mejores... a lo mejor hasta pal norte me voy... (hombre, 16 años).

Las adicciones se han incrementando entre los adolescentes de Mayapán. Según lo discutido durante los grupos focales, más de 30% de las familias tienen un familiar con problemas de alcoholismo o drogadicción. Los adolescentes pueden comprar alcohol libremente, a pesar de la restricción legal de venta de alcohol exclusivamente a mayores de edad. Drogas como marihuana y cocaína pueden ser adquiridas en el pueblo o en Mérida, la capital del estado. De acuerdo a los pobladores, el incremento en el consumo de alcohol y drogas tiene consecuencias negativas en la dinámica familiar, tales como el aumento en la violencia familiar, maltrato, agresiones de tipo sexual, problemas de rendimiento escolar, riñas. La dinámica social del pueblo también ha cambiado. La gente vive con inseguridad y los robos han aumentado.

La migración a los Estados Unidos ha sido una tendencia constante en los últimos diez años. Jóvenes y adultos comenzaron a emigrar ilegalmente en los noventa y ahora, familias enteras abandonan el país. Según muchos jóvenes, la migración a los Estados Unidos es una meta en sus vidas. Tales expectativas difieren de los valores y creencias aprendidas a través de las generaciones. El migrar a los Estados Unidos, así como el deseo por adoptar otros estilos de vida son necesidades que se observaron entre los jóvenes de la comunidad.

– Yo aquí no veo futuro, no me imagino con una familia aquí. No hay oportunidades. Allá por lo menos hay trabajo (hombre, 22 años).

Otra tendencia que han reconocido los miembros de la comunidad es la pérdida de valores y creencias culturales mayas por parte de los jóvenes.

Baste el ejemplo de la vestimenta típica de la mujer (hipil), que está siendo abandonada por las jóvenes adolescentes.

– A mi no me gusta el hipil, es sólo para señoras mayores (mujer, 16 años).

– Mis hijas no van a usar hipil; no son indias (mujer, 28 años).

– A mí no me gusta que mi novia use hipil. Yo le insisto en que se ponga minifaldas o vestidos. Estamos en una sociedad moderna y ella debe vestir a la moda, como todas las demás (hombre, 26 años).

Los comentarios muestran la fuerte presión social que se ejerce sobre las adolescentes para dejar de usar una vestimenta que por tradición ha predominado dentro de su cultura.

La comida típica, como las frutas y verduras locales y las comidas preparadas, han comenzado a ser sustituida por la dieta occidental, como los hot dogs, hamburguesas y pizzas. Sábados y domingos son los días preferidos para disfrutar estas comidas. La comida chatarra es muy común entre niños y adolescentes. Es importante señalar que el cien por ciento de los hogares encuestados, sin importar el estatus de bienestar, consumen refrescos de cola en al menos una de las comidas diarias.

4.3. Capitales

La tabla 4 resume algunos de los activos clave de los hogares en Mayapán.

Capital natural

No hay una diferencia significativa entre los grupos de bienestar medio y superior respecto a la extensión de la milpa (HSD; p > 0.05). Sin embargo, la diferencia sí es significativa con el grupo de bienestar más bajo. Igualmente, cuando se compara la propiedad de animales de granja y aves de corral se observa una gran diferencia entre los grupos. Los tipos de animales de granja y aves registrados fueron cabras, cerdos, guajolotes y pollos. Las dos especies más comunes presentes en los hogares de la muestra fueron guajolotes y pollos; vacas y cerdos fueron las especies más comunes entre los hogares del grupo de mayor bienestar. Todos los datos se expresan en unidades equivalentes de ganado (UEGs).1 Los valores de las UEGs son menores a los reportados en otros estudios (Ellis et al, 2003; Ellis y Bahiigwa, 2003; Ellis y Mdoe, 2003). Ello se debe a la amplia oferta en los mercados locales de animales de traspatio y a la costumbre generalizada de su engorda en el hogar para fines de autoconsumo o como un recurso que puede ser fácilmente vendido para obtener dinero en efectivo.

– Nosotros engordamos gallinas y pavo. Son para nosotros, para alguna fiestecita, o si pasa algo malo y necesitamos dinero, pues las vendemos (hombre, 43 años).

La productividad de la milpa entre los distintos estratos de bienestar muestra igualmente diferencias significativas entre los grupos de bienestar medio y superior con respecto al más bajo. Durante los ejercicios con los grupos focales se expresó, de manera generalizada, el alto costo de los fertilizantes, los cuales son usados en su mayoría por los hogares de los estratos superiores de bienestar.

– Ya la milpa ya no rinde. El clima ha cambiado mucho también, hace más calor, menos lluvia (hombre, 56 años).

– Ya la tierra no está dando lo que antes daba. Ahora hay que echar fertilizante y químicos, aunque no nos guste, pero ni modo, de la milpa sacamos para comer y si no da, no sé qué haremos (hombre, 67 años).

– La tierra está mala y el fertilizante caro (hombre, 39 años).

El sistema agrícola practicado por los mayas en la península de Yucatán es el denominado "roza, tumba y quema". Las ventajas y desventajas del sistema han sido ampliamente discutidas en la literatura ecológica y antropológica (Bonfil–Batalla, 1962; Terán y Rasmussen, 1994; Faust y Bilsborrow, 2000; Faust, 2001). A pesar de la afirmación de que el sistema causa deforestación y degradación del suelo (Pender et al., 2004; Styger et al., 2007), la tradición por esta práctica agrícola ha permanecido por generaciones.

Capital físico

Para el grupo de bienestar más alto, la casa de ladrillo y concreto ha venido sustituyendo la vivienda típica de los mayas, construida de techo de palma y adobe. Todos los que pertenecieron al grupo de bienestar más alto tienen este tipo de vivienda. En el otro extremo están aquellos hogares altamente empobrecidos, donde es común encontrar casas de techo de cartón y carencia de servicios básicos, como electricidad y agua potable. El hacinamiento es una característica común entre el grupo de bienestar más bajo. Las casas de este grupo comúnmente tienen un solo cuarto, donde se convive de día y de noche. Al igual que la posesión de aves de corral, la posesión de aparatos electrodomésticos constituye un mecanismo que permite hacer frente a crisis económicas repentinas, reduciendo la vulnerabilidad de los hogares.

– Ahora que se enfermó mi niña, tuvimos que vender la televisión para poder llevarla a Mérida y curarla (mujer, 32 años).

– Aquí tenemos un radio que va y viene. Nos prestan dinero por él, y cuando podemos, lo vamos a recuperar, y otra vez, la de malas de que nos falta dinero, y ahí va el radio de regreso (mujer, 42 años).

Capital financiero

El ingreso mensual es muy diferente para cada estrato de bienestar (HSD; p < 0.05). Es importante observar que los ingresos del estrato más bajo están por debajo de un salario mínimo, lo que muestra el deterioro en el nivel de vida de este grupo de la población. La dinámica de gasto es estadísticamente similar entre los tres grupos de bienestar, donde más de 60% del ingreso se destina a la compra de alimentos. El crédito es escaso y las deudas son considerables para cada estrato. Las deudas contraídas por el grupo de bienestar más alto están relacionadas con compromisos financieros para sus negocios; las deudas del grupo de menor bienestar han sido contraídas en su mayoría con prestatarios locales. En los grupos focales se encontró que sólo 10% de los hogares solicitaban crédito a través de instituciones bancarias y de crédito. El dinero solicitado a los prestatarios locales se destina a resolver necesidades de consumo inmediatas, como la compra de alimentos y vestido. Los hogares que solicitan crédito a instituciones financieras formales lo hacen para financiar el costo de producción y del mantenimiento de la actividad agrícola y la sustitución de bienes de capital y equipo de trabajo.

Un beneficio significativo para los hogares es el acceso a pagos de transferencia públicos a través del programa Oportunidades. El apoyo consiste en becas diferenciadas para niños y jóvenes en primaria y secundaria, pagos en efectivo para las mujeres beneficiarias y servicios de salud (SEDESOL, 2008). Es interesante observar que 37% de los hogares del grupo de bienestar más alto son beneficiaros de Oportunidades. El tema fue discutido en los grupos focales, donde se afirmó que la selección de los hogares ha sido discrecional, favoreciendo, en muchos de los casos, a familiares de las autoridades locales.

– Cuando llegó Oportunidades, a muchos de los más pobres no los visitaron. Ah, pero eso sí, a varios parientes de los regidores y del presidente municipal los fueron a visitar y ya están dentro del programa. No es justo porque no se lo merecen (mujer, 31 años).

– Muchos estuvimos inconformes cuando les dieron Oportunidades a los parientes de regidores. Hay gente muy pobre que no está dentro y que en verdad tiene necesidad (mujer, 45 años).

Se observó que el trabajo infantil es todavía una costumbre en Yucatán. En Mayapán, como en otras comunidades mayas, los niños participan en el trabajo agrícola desde temprana edad, costumbre que se ha mantenido por generaciones. Este tipo de trabajo no es remunerado, sino es una práctica común dentro de la familia. Sin embargo, las horas invertidas en el mismo van en detrimento de las horas que se utilizan para las labores escolares. Las mujeres se encuentran en la misma situación. Por tradición, ellas tienen muchas responsabilidades en la casa; en ausencia de la madre, las hijas asumen la responsabilidad de preparar la comida, el cuidado de los niños menores, limpiar, lavar ropa, entre otras cosas.

Los resultados coinciden con la evidencia empírica de trabajo infantil en otras partes del mundo, donde la escuela y las obligaciones del campo o del hogar son las actividades preponderantes de muchos niños en comunidades altamente marginadas, donde no hay espacio para juegos o entretenimientos propios de su edad y el paso de la niñez a la adultez es inmediato (Psacharopoulos, 1994; Amin et al., 2006).

Capital humano

La tabla 4 muestra los años de escolaridad del jefe del hogar en cada grupo de bienestar. Es de notarse que el nivel escolar es muy bajo dentro de la comunidad, en particular en el estrato de menor bienestar. De acuerdo a lo expresado por la propia comunidad, la educación no fue una opción para ellos cuando eran niños:

– Cuando yo era niño no había escuela en el pueblo. La escuela más cercana estaba a horas de camino; por eso mis padres prefirieron que me dedicara a la milpa (hombre, 79 años).

– Yo tuve la oportunidad de ir a la escuela. Yo tenía un tío que vivía en Mérida, así que mis papás me mandaron para allá desde muy niño. Sólo así pude estudiar (hombre, 35 años).

– La escuela nunca fue una oportunidad para mí o mis hermanos. La necesidad estaba en la milpa. No necesita leer y escribir, pero las otras cosas que te enseñan son inútiles cuando tienes que trabajar en el campo (hombre, 56 años).

El estado nutricional de las madres y niños menores de 5 años fue otro aspecto analizado como determinante de capital humano. Igualmente, en los estratos de bienestar más bajos hay un evidente estado de desnutrición entre los hogares entrevistados, muy particularmente entre los niños. Las kilocalorías consumidas están por debajo de los niveles recomendados a nivel nacional (INCMNSZ, 2005).

– Los fines de semana mejor comemos pizza o hot–dogs. Los niños las prefieren (mujer, 32 años).

– En la clínica nos dan pláticas de cómo hacer una comida nutritiva, pero mis hijos siempre andan en la calle comiendo cualquier cosa. ¿Qué podemos hacer? (mujer, 43 años).

– Hoy no pude vender tostada. ¿Y pues de dónde saco para la comida? Tengo galletas y café. Eso cenaremos (mujer, 27 años).

– Muchas veces, cuando no hay trabajo, no nos alcanza, y prefiero quedarme sin comer yo a que no coman mis hijos (hombre, 39 años).

– Todo está saliendo más caro. No alcanza el dinero. Por eso comemos tarde, como a las cinco, para que los niños se vayan a dormir sin tanta hambre (mujer, 47 años).

Históricamente, la desnutrición en el estado de Yucatán se ha mantenido en niveles altos, especialmente entre los niños menores de cinco años (INCMNSZ, 2005). El problema ha sido discutido en la literatura académica por décadas (Bonfil–Batalla, 1962, Daltabuit, 1992). Se argumenta que las causas del problema están relacionadas con ineficiencias en los canales de comercialización y acceso o por la adopción de prácticas nocivas de consumo de alimento, en detrimento de la típica comida maya (Hostettler, 2003). Baste decir que durante el trabajo de campo se observó que en todos los hogares entrevistados se consume refresco de cola en al menos una de las comidas, incluido el desayuno, por lo que en el ámbito académico ya se habla de la coca–colonización del estado de Yucatán (Leatherman y Goodman, 2005).

Capital social

El capital social de la comunidad fue explorado a través del grado de confianza que existe entre los miembros de la comunidad entre sí, y entre éstos y sus autoridades, ya sean locales o federales. Es interesante observar que casi 50% de los hogares entrevistados del estrato más bajo, confía en sus vecinos. Por el contrario, 23% de los hogares de este mismo estrato muestra confianza hacia sus autoridades. La dinámica inversa aparece reflejada en el estrato de bienestar más alto. Casi 80% muestra confianza hacia sus autoridades y sólo 20% confían en sus vecinos.

– Cuando llegó el huracán Isidoro, el gobierno ayudó primero a los parientes del presidente municipal y hasta el final entregó apoyos a los más pobres (hombre, 47 años).

– No, la verdad no confío en mis vecinos, aunque algunos sean mis parientes. Ya ve, últimamente ha habido mucho robo y pues ni con la familia se fía uno (mujer, 29 años).

– Aquí hemos visto cómo llegan los apoyos que manda el gobierno federal, pero estos primeros pasan por las manos de regidores o sus interesados, y ya después los vemos nosotros (hombre, 41 años).

El nivel de confianza hacia las autoridades, instituciones o vecinos y familiares, ha sido usado como un indicador cuantitativo de capital social (Lochner et al., 1999). El capital social es un pilar fundamental para cualquier proyecto de desarrollo. Las formas de organización social para el trabajo colectivo y la responsabilidad individual ante este esfuerzo constituyen las raíces de las redes de confianza que se pueden establecer entre los individuos y las instituciones (Adler y Kwon, 2000; Lin, 2001).

4.4. Contexto institucional

El acceso a la distinta gama de activos o capitales en cada hogar o comunidad está determinado por el ambiente institucional, constituido por leyes, normas, organizaciones y usos y costumbres (Ellis, 2000). Si bien una adecuada dotación de activos es necesaria para el bienestar de los hogares, su acceso y sustentabilidad a lo largo del tiempo es indispensable. Donde el mercado es disfuncional, las legislaciones son discriminatorias y la administración pública es inefectiva, los hogares se ven limitados en cuanto a sus esfuerzos por diseñar estrategias viables para salir de la pobreza.

Los grupos focales llevados a cabo en la comunidad revelaron los aspectos institucionales que limitan y restringen el acceso y disfrute a los distintos activos y que finalmente determinan las estrategias de vida de los hogares:

• La tenencia de la tierra es un problema vigente en la comunidad. A medida que la tierra se fracciona para dotar de un espacio físico a los hijos que contraen matrimonio, se incrementa el hacinamiento y la baja productividad de la milpa. El problema de división de tierras tiene un claro sesgo en cuestión de género. La tierra es heredada al varón, en la mayoría de los casos, lo que a futuro tiene consecuencias negativas para aquellas mujeres que han quedado viudas o están divorciadas, quienes pasan a depender de un familiar.

Mi esposo falleció hace tres años y ahora vivo de arrimada con mis padres. La casa y la milpa ahora son de nuestro hijo mayor, que está casado (mujer, 41 años).

• Los servicios de salud que proporciona el centro médico son bien vistos por la comunidad, a pesar de la frecuente carencia de medicinas e infraestructura básica. El médico desempeña un rol significativo en cuestiones de solución de conflictos intrafamiliares y de cohesión social.

• Las instituciones religiosas influyen, igualmente, en el devenir diario de la comunidad, ya sea través de la organización de eventos caritativos para asistir a las familias más pobres, o en la organización de las fiestas del pueblo, a través de mayordomías. El asumir este cargo cívico–religioso es motivo de orgullo y satisfacción, a pesar del compromiso económico que implica organizar la fiesta del pueblo. Durante un año, la familia que detenta la mayordomía hace ahorros, contrae deudas y dispone de su capital natural (cerdos, pavos, gallinas) para tener mayor liquidez y solventar los gastos de las festividades patronales.

A mí me tocó hacer la fiesta patronal hace cinco años y todavía no he terminado de pagar mis deudas (hombre, 52 años).

• Los servicios públicos, cuya responsabilidad recae en las autoridades municipales y estatales, fueron colocados por los habitantes de la comunidad en la lista de las instituciones menos efectivas. Las quejas se centraron en la falta de mantenimiento en los servicios de infraestructura pública, incluyendo contaminación en el agua potable, basura en las calles, caminos en muy mal estado.

• Los programas sociales y aquellos de fomento a la actividad agrícola se han caracterizado por ser discriminatorios e ineficientes. Durante el trabajo de campo de la presente investigación, la Secretaría de Desarrollo Social del estado implementó un programa para engorda de borregos en la comunidad. Se formó una cooperativa de doce socios a quienes se les mostraron las bondades del programa y se les dieron los manuales para el negocio. De los doce socios, sólo uno de ellos sabía leer y escribir; los demás no pudieron entender los manuales, y nadie de los capacitadores se enteró del analfabetismo de sus capacitados. Aunado a eso, sólo recibieron una visita de asesoría por parte de veterinarios después de haber iniciado el proyecto; nunca antes habían tenido experiencia en engorda de borregos, ya que sus prioridades eran aumentar la productividad de la milpa. El programa fue un rotundo fracaso, ampliamente criticado por la prensa local y nacional. Ello muestra la incapacidad gubernamental para detectar las verdaderas necesidades de las comunidades.

El gobierno quiere que nos volvamos empresarios, emprendedores creo que les dicen, pero ¿de dónde? si lo que queremos nomás es que nos apoyen para la milpa, que ya no da... (hombre, 47 años).

¿Procampo? No'mbre... ese le llegó a los puros amigos del presidente municipal. A nosotros ni un apoyo para fertilizante ni nada... (hombre, 36 años).

• La tradición oral de transmitir el conocimiento entre padres e hijos para llevar a cabo la actividad agrícola es una institución muy importante dentro de la cosmovisión maya. La dinámica diaria de los hogares está determinada por las diversas actividades que implica la preparación del monte, el cuidado de la siembra y la cosecha. Dentro del imaginario colectivo de la cultura maya, la milpa trasciende la idea de ser un espacio de tierra cultivable, para convertirse en un símbolo de su propia cosmovisión.

Nuestra vida diaria, aquí de todos, es el cuidado de la milpa y la preparación de la siembra. Esta tierra es nuestra vida; nos da de comer y ahí nos van a enterrar... (hombre, 69 años).

• La familia cubre una serie de tareas sociales necesarias para una vida armónica en la sociedad: la crianza y educación de los niños, el cuidado de las personas mayores, el culto religioso, el control moral, las representaciones cívicas y políticas, la seguridad social y, finalmente, los patrones de producción y consumo. En Mayapán, las familias extensas son el caso más general. Este concepto no especifica ningún tipo de estructura o relación en particular entre los miembros distintos de aquellos reconocidos por el matrimonio o por vínculos de sangre. En México, cuando uno habla de familias grandes o extensas, usualmente nos referimos a que varias generaciones comparten una casa (abuelos, adultos, tíos, tías y niños). Los miembros de familias extensas no necesitan estar en la misma casa; a menudo se encuentran en la misma comunidad, en la casa de junto o en la misma calle.

Lo anteriormente expresado muestra que el ambiente institucional no ha fomentado activamente el desarrollo de actividades que muchos miembros de la comunidad han identificado como maneras posibles de avanzar en cuanto a la mejora en sus niveles de bienestar. Las pocas oportunidades de generar riqueza en la comunidad son desalentadas por los obstáculos institucionales, haciendo difícil generar los recursos que pudieran ser invertidos en nuevas opciones de ingreso o empleo.

4.5. Estrategias de política pública

El acceso a la diversa gama de recursos permite a los hogares marginados desarrollar sus propias estrategias de vida (Moser, 1998; Bebbington, 1999; Ellis, 2000). Los hogares con una mayor oportunidad de acceso a los distintos capitales tendrán mayor capacidad para enfrentar eventos de crisis o emergencias y reducir consecuentemente su vulnerabilidad. La figura 2 es una gráfica radial que representa el nivel comparativo de cinco activos diferentes para cada grupo de bienestar. El gráfico se construyó a partir de los datos de la tabla 4, ponderando los valores de cada capital para su representación gráfica en una sola escala, de tal manera que 0 fuera el valor mínimo y 10 el valor máximo para cada una de las variables analizadas. Los vértices del pentágono significan un nivel óptimo para cada capital. Cualquier desequilibrio en la gráfica sugiere entonces un problema que atender para el activo en particular. Los activos que se comparan son: productividad de la milpa, calidad de la vivienda, ingreso mensual, kilocalorías consumidas por menores de cinco años, y nivel de confianza en las autoridades.

Como se puede observar, en la figura 2 claramente se aprecia que el estrato de bienestar más bajo requiere apoyos para incrementar la productividad de los cultivos milperos, de los cuales depende fuertemente su alimentación. La falta de capital financiero para la compra de bienes agrícolas que incrementen la productividad, aunado a la cada vez más prolongada temporada de estiaje ha dado como resultado pobres cosechas de maíz y calabaza. Igualmente la baja diversidad de cultivos en traspatios y solares ha colocado a este grupo de la comunidad en condiciones de inseguridad alimentaria muy severa, lo que se ve reflejado en el déficit calórico de los niños menores de cinco años, esto a pesar de los apoyos que ha venido otorgando el gobierno a través del programa Oportunidades. La falta de empleo o de fuentes alternas de ingreso agrava el problema. La gran mayoría de los jefes de familia dentro de este grupo se tienen que contratar como jornaleros, con pagos extremadamente bajos, en donde por el carácter mismo de la ocupación no asegura que se le pueda contratar en una semana o en un mes. Igualmente, el capital social, expresado a través de la confianza que se tiene en las autoridades, se ha visto disminuido por distintos motivos, entre los que destacan la poca atención que tuvo la autoridad local a los más pobres cuando sucedió el huracán Isidoro, o el hecho de que los programas sociales que otorga el gobierno estatal o federal sean inefectivos, o favorezcan en primera estancia a los allegados de las autoridades locales y, al final, a los más necesitados.

La figura 3 resume cada uno de los aspectos analizados dentro del modelo de Medios de Vida Sustentables para la comunidad de Mayapán. Hace énfasis en el estrato de bienestar más bajo, el notable desequilibrio en los capitales que constituyen su medio de subsistencia se ven seriamente afectados por el entramado institucional, que ha limitado o restringido el acceso a estos activos. La corrupción y la discrecionalidad en cuanto a apoyos de programas sociales han mermado fuertemente la confianza de la comunidad hacia sus autoridades. Igualmente, la práctica de ciertos usos y costumbres en la toma de decisiones comunitarias ha empezado a tener oposición a partir del deseo de empoderamiento de la mujer y su consecuente deseo de participación. Es imprescindible el establecimiento de políticas públicas, a nivel local, que disminuyan la vulnerabilidad de los hogares en cuestión de seguridad alimentaria: incremento a los apoyos a los cultivos milperos, generación de fuentes alternas de empleo consensuadas por la comunidad y transparencia en la conducta pública de las autoridades en sus tres esferas de gobierno.

Como consecuencia de esta dinámica, los hogares han tenido que recurrir a dos estrategias de sobrevivencia principales: la migración hacia los Estados Unidos, con el consecuente deterioro en el orden social y familiar en particular, y la sobreexplotación de sus recursos milperos, donde por la imperiosa necesidad de tener un cultivo para autoconsumo, no se deja reposar la tierra el tiempo suficiente para que se regeneren sus nutrientes.

Esta dinámica de sobreexplotación, baja productividad, bajos ingresos e inseguridad alimentaria se ha definido en la literatura académica como espiral de pobreza (Leach et al., 1997). En la comunidad de Mayapán, se están dando los factores para que esta espiral se perpetúe, deteriorando aún más los niveles de bienestar de los estratos más necesitados. Factores externos tales como las cada vez más largas temporadas de estiaje, el incremento en los precios de bienes de primera necesidad, entre otros, agravan la situación. El rol del estado para revertir esta dinámica es fundamental. Las estrategias que han tenido éxito se resumen en: mejor focalización del grupo a beneficiar; intensificación de la actividad agrícola a través de crédito para la compra de capital de trabajo; diversificación de la actividad económica; establecimiento de incentivos para disminuir la sobreexplotación (Swinton et al., 2003). Sin embargo, tales medidas requieren la voluntad política de los distintos actores gubernamentales, así como del involucramiento de la comunidad a beneficiar, sin distingos de género, clase o posición económica.

 

Conclusiones

Son dos las conclusiones mayores del presente estudio. Por una parte, el marco analítico utilizado para explorar las condiciones de marginación y bienestar social dentro de la comunidad, a través de indicadores cuantitativos y cualitativos, ha mostrado su pertinencia al señalar vacíos importantes en las estrategias de política pública para el desarrollo de la comunidad. El modelo mostró que las necesidades expresadas por los miembros de la comunidad para mejorar su bienestar y las estrategias aplicadas por los gobiernos municipal, estatal y federal son ampliamente divergentes. Mientras la comunidad exige transparencia y equidad en el reparto de los beneficios de los programas sociales y apoyos para la actividad agrícola por el agotamiento de la tierra y el prolongado estiaje, las autoridades favorecen a sus allegados, con un costo político altísimo, al descuidar al grueso de la población más necesitada.

Por otra parte, los resultados encontrados en la presente investigación reafirman las condiciones de precariedad y pobreza que enfrentan la mayoría de las comunidades mayas de la Península de Yucatán. Desnutrición, abandono o indiferencia por parte de las autoridades, falta de oportunidades de ingreso, tierra improductiva, aculturación, desintegración social, son algunos de los aspectos que han sido expresados por la comunidad.

Al nivel de la familia o el hogar, asegurar un mejor nivel de bienestar es un proceso acumulativo que requiere habilidad para construir activos o capitales y diversificar los medios de subsistencia a través de actividades agrícolas y no agrícolas. En este proceso, la generación de efectivo es fundamental, puesto que confiere la capacidad de invertir tanto en la mejora de las prácticas agrícolas como en los activos no agrícolas, o alguna combinación de ambos, de acuerdo a las opciones que se plantean para reducir la vulnerabilidad e incrementar la generación de ingresos. Asimismo, el aumento en el capital social en la comunidad es un elemento central para el propósito de las políticas públicas. Ningún programa de desarrollo la comunidad va a reducir la pobreza, si las prácticas de corrupción están extendidas en los gobiernos locales.

 

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Nota

1 Todo el ganado fue convertido en unidades equivalentes (UEGs). Esto se hizo tomando los valores proporcionales del mercado entre el precio medio actual de las diferentes especies de ganado. Las cifras fueron las siguientes: vacas =1; cabras =0.10; cerdos =0.12; guajolotes =0.06; pollos =0.013.