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Tzintzun

Print version ISSN 0188-2872

Tzintzun  n.53 Morelia Jan./Jun. 2011

 

Reseñas

 

JESÚS MARÍA SERNA MORENO, República Dominicana. Identidad y herencias etnoculturales indígenas

 

Johanna von Grafenstein

 

Santo Domingo, Archivo General de la Nación, volumen CVIII, 2010

 

Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora.

 

Este libro reúne la discusión de obras teórico–metodológicas y de estudios sobre los taínos antillanos, con la exposición de los hallazgos propios, buscando el diálogo con estudiosos de diversa procedencia y orientación. Se trata de un texto dinámico que no huye la polémica. Sin duda el libro será y ya es comentado en la academia dominicana. Habrá acuerdos y desacuerdos con los planteamientos expuestos por Jesús Serna acerca del papel de lo indígena en el desarrollo de la identidad nacional dominicana, pero seguro que no habrá indiferencia.

Analizar la identidad de una comunidad nacional cualquiera es un asunto delicado y más si uno emprende esta tarea como observador externo. Así que, como lo muestra el mismo prólogo del libro, habrá debate que seguramente será fructífero y eso es lo que finalmente enriquece las disciplinas a partir de las cuales se aborda la temática: la antropología, la historia, la sociología, disciplinas de las ciencias humanas y sociales en las que se inscribe el libro de Jesús Serna.

El Archivo General de la Nación de la República Dominicana acogió este texto en su renombrada colección de la que constituye el volumen CVIII, y eso nos muestra la importancia que se le concede en el país caribeño. Esta circunstancia no descarta, sin embargo, que el autor tenga también en mente al público lector mexicano al que busca dar a conocer lo que considera más relevante de la literatura sobre los aborígenes antillanos. Y finalmente es importante rescatar la perspectiva latinoamericanista que está presente en el análisis.

¿Cuáles son los objetivos específicos de este nuevo libro de Jesús Serna? El autor es muy claro en exponerlos al lector:

"Lo que nos proponemos, dice (p. 93), es dar un punto de vista que –desde una postura latinoamericanista y desde una perspectiva etnocultural, históricamente contextualizada– valore de una manera más objetiva el aporte indígena en el Caribe contemporáneo, y en particular, en la República Dominicana."

Para lograr este propósito Jesús Serna recurre a una serie de conceptos analíticos, varios de ellos apoyados en la obra de Darcy Ribeiro, como el concepto de Pueblos Nuevos, concepto que permite analizar las sociedades caribeñas en las que confluyen tres grupos poblacionales: el originario indígena y dos que venían del exterior, el africano y el europeo.

En este contexto el autor sostiene que "la conformación cultural de la Dominicana es resultado de un proceso rico y multiétnico" que incluye elementos indígenas, africanos y europeos aparte de las aportaciones de otras migraciones como chinos y árabes, haitianos, antillanos del Caribe anglófono y afroamericanos.

El objetivo de desentrañar la problemática etnocultural indígena en la parte hispana de la isla de Haití lleva al autor a examinar una rica bibliografía, fuentes de archivo y sobrevivencias etnoculturales indígenas presentes en la memoria colectiva de sectores populares, así como en vestigios en la cultura material en la República Dominicana. También lo lleva a hacer énfasis en lo que se produjo en los primeros dos siglos de colonización, en los que se formó una "protoetnia" y una "protocultura" de base taína. Aquí de nuevo le es de gran utilidad una aseveración de Darcy Ribeiro, quien hace hincapié en "los elementos básicos necesarios a la adaptación ecológica de los primeros núcleos neoamericanos" que proporcionaron los indígenas a los nuevos llegados, es decir, europeos y africanos (pp. 35–36).

El objetivo principal también lleva al autor a repensar una serie de conceptos como etnicidad, identidad nacional, identidad étnica, interculturalidad, transculturación, conceptos de los que ofrece una discusión en el capítulo 1, que es de gran utilidad para el lector. Del análisis conceptual que realiza el autor sólo quisiera resaltar aquí su forma de comprender la identidad nacional dominicana, entendida como una entidad heterogénea, en constante transformación y marcada por proyectos nacionales excluyentes, en abierto desacuerdo con visiones esencialistas que han definido la identidad nacional como algo inmutable y homogéneo.

Como se mencionó, el libro de Jesús Serna es el resultado de una amplia discusión de fuentes teórico–metodológicas, de fuentes de archivo, así como de una vasta literatura sobre los aborígenes antillanos, especialmente los tainos, y finalmente de un importante trabajo de campo en la isla, que permitió al autor entrevistar no sólo a expertos y especialistas, sino también a integrantes de sectores populares, rurales y urbanos, y también conocer lugares con vestigios de las culturas aborígenes.

La revisión bibliográfica y las entrevistas a estudiosos del tema le mostraron dos valoraciones, dos visiones de lo indígena y su presencia en la identidad y cultura nacional: una que "sub–estima este elemento y otra que lo exalta idealizándolo y sobre–dimensionándolo" (p. 111). En cambio, y ese resultado es muy llamativo, las entrevistas a representantes de sectores populares dejaron patente una valoración más equilibrada, basada en la tradición oral y expresión de la memoria colectiva de estos sectores.

Con base en los datos obtenidos en su trabajo de campo, el autor ofrece al lector una síntesis de los elementos etnoculturales indígenas presentes en el etnos dominicano, en lo material y espiritual, que incluye lo lingüístico, medicinal, musical, religioso, entre otros aspectos.

Jesús Serna recupera también para su público lector dominicano, mexicano y latinoamericano hallazgos de estudios recientes de ADN que demuestran la existencia de un porcentaje de raíces genéticas prehispánicas más alto de lo supuesto hasta ahora. Este hecho, conjuntamente con la presencia de vestigios tangibles e intangibles, permite al autor una valorización más ponderada de los elementos etnoculturales indígenas en la sociedad actual dominicana.

Muy importante me parece el llamado que hace Jesús Serna en las conclusiones sobre la necesidad de "profundizar en el análisis de la cultura popular tradicional", de realizar un "inventario global del patrimonio cultural" de la Dominicana, en estos tiempos de rápidos cambios y adaptación a la llamada "cultura global". En este patrimonio cultural el autor incluye las aportaciones de los inmigrantes haitianos, generalmente poco apreciadas en el país, pero cuyo reconocimiento permitiría desarrollar –cito– "una cultura de respeto a la diversidad lingüística, étnica y racial en el pueblo dominicano". Esta diversidad no debería dividir al pueblo dominicano ni a los pueblos latinoamericanos, sino podría ser la base para una nueva integración. Termino con una cita del texto que deja en claro que República Dominicana. Identidad y herencias etnoculturales indígenas no se limita a la discusión académica, sino que es un texto atento y preocupado por el futuro de América Latina y del Caribe. "La unidad de lo diverso –nos dice Jesús Serna–podrá volverse [con base en esta nueva integración] una utopía alcanzable dentro de los proyectos transformadores del presente y prefiguradores de un futuro más prometedor."