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Tzintzun

Print version ISSN 0188-2872

Tzintzun  n.53 Morelia Jan./Jun. 2011

 

Reseñas

 

SERGIO TISCHLER VISQUERRA, Imagen y dialéctica. Mario Payeras y los interiores de una constelación revolucionaria

 

Anna Susi

 

Guatemala, F&G/Benemérita Universidad de Puebla–Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades Alfonso Vélez Pliego/Flacso Guatemala, 2009,145 pp.

 

Doctorado en Estudios Latinoamericanos, UNAM.

 

La noche húmeda del trópico se llenaba
de chillidos de pizotes, de toses de micoleones
y de autocríticas de militantes

Mario Payeras, Los días de la selva

 

El año de 2009 ha sido el décimo aniversario de la publicación de Guatemala, memoria del silencio, el Informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, que quiso arrojar luz sobre los hechos violentos y las violaciones a los derechos humanos que se perpetraron a mano del Estado durante el largo conflicto armado que marcó la historia del país centroamericano. Cuatro años antes de este aniversario, en 2005, tras un incendio en la ciudad capital se había descubierto accidentalmente un importante archivo de la policía secreta; efectivamente, en el complejo actual de la academia de policía se ubicaba antes "La isla", una cárcel clandestina usada por los comandos de la temida policía nacional.1

Desde las llamas apareció entonces una cantidad increíble de documentos que podrían permitir el esclarecimiento de miles de crímenes en contra de activistas políticos, intelectuales o sospechosos de participar en los movimientos sociales. Lo que más sorprendió a muchos de los historiadores y ciudadanos que tuvieron acceso a la documentación fue el seguimiento sistemático de tantas mujeres y hombres y la frialdad con que eran "catalogados" en los informes y tratados como verdadero "material humano", como cifras y objetos que había que perseguir, torturar y aniquilar.

En el caso de la experiencia guatemalteca los testimonios de los protagonistas de esta "historia otra" tardaron en producirse (al contrario, por ejemplo, de lo que pasó en El Salvador), debido sobre todo al clima de represión que siguió al periodo de los acuerdos de paz y que continuó durante y después de los trabajos de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico. Por otro lado, en la memoria misma de la experiencia armada seguía dándose aquella lucha de personalidades y liderazgos que fue otra constante, ¿por qué negarlo?, de los procesos armados. Una excepción importante en este sentido ha sido el caso de Mario Payeras (19401995); alrededor de este guerrillero e intelectual guatemalteco se armaron animados debates acerca de su papel adentro del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) antes y de Octubre Revolucionario después, sobre su supuesto "pacifismo" o su "actitud violenta".

Nacido en Chimaltenango, Guatemala, Mario Payeras vivió la caída del régimen de Jacobo Arbenz en 1954. Después de haber empezado sus estudios de filosofía en la Universidad de San Carlos, Guatemala, muy pronto se trasladó a México donde estudió en la Universidad Nacional Autónoma; en 1963 viajó a Europa donde prosiguió, hasta 1968, sus estudios de filosofía en la Universidad Karl Marx de Leipzig, República Democrática de Alemania. Después de una breve vuelta a México, de 1972 a 1978 formó parte del EGP en las montañas de Quiché y Huehuetenango. Sobre esta experiencia escribió en 1979, durante una breve permanencia en Costa Rica, su libro más famoso Los días de la selva, con el cual obtuvo en 1980 el Premio Casa de las Américas. En abril de 1979 volvió a Guatemala y se incorporó al frente urbano; pero entre 1981 y 1982 se dio una violenta ola represiva que se resolvió con el desmantelamiento del frente urbano; sobre esta experiencia escribió, en 1983 durante su exilio mexicano, el libro El trueno en la ciudad. Episodios de la lucha armada urbana de 1981 en Guatemala.

Finalmente, en 1984 rompió con la dirección del EGP y fundó la organización Octubre Revolucionario; sobre esta experiencia, que dio por concluida en 1992, escribió el libro Los fusiles de octubre (1986). Las últimas obras de Payeras fueron El mundo como flor y como invento (1986), un libro de cuentos para niños, y Latitud de la flor y el granizo (1987). En 1990 se radicó definitivamente en Chiapas donde elaboró, entre 1993 y 1994, el proyecto de la revista de política y cultura Jaguar Venado. Murió de un paro cardíaco el 16 de enero de 1995; sus restos fueron enterrados en el panteón de Tuxtla Gutiérrez, junto con los de Marco Antonio Yon Sosa, Fidel Raxcacoj Xitumul y Enrique Cahueque Juárez, miembros de la organización revolucionaria M–13 de Noviembre, quienes fueron matados por el ejército mexicano en 1970.2

El libro que aquí se reseña, Imagen y dialéctica. Mario Payeras y los interiores de una constelación revolucionaria de Sergio Tischler Visquerra, es un trabajo que toca varios debates; es un libro que, al mismo tiempo, se escapa de una definición cerrada, a mitad entre la filosofía de la historia, la microhistoria, el análisis literario y la reflexión sociológica. En contra del poder que conmemora, que "transforma en estatua el pasado" y que "identifica la historia con los vencedores", Sergio Tischler Visquerra lanza su grito de denuncia en contra de la "negación de los de abajo como sujetos" y de su afirmación como meros objetos de la historia.3

El texto se enmarca en el debate animado por John Holloway sobre el significado de la revolución y del sujeto revolucionario a la luz de las categorías nacidas a partir de la experiencia zapatista de Chiapas.4 Compuesto de 145 páginas y dividido en dos partes, el libro parte de algunas reflexiones del filósofo alemán Walter Benjamín, según el cual no podemos hacer una interpretación revolucionaria de la historia con las mismas herramientas conceptuales que la tradición de los vencedores ha cultivado. El autor nos propone entonces repensar las categorías haciendo "estallar la temporalidad lineal, vacía y abstracta" que es constitutiva de la idea de progreso, adoptada tanto por el liberalismo como por la ortodoxia marxista. Para tales propósitos Tischler retoma la noción de "imagen dialéctica" propuesta por Benjamin, que se refiere al esfuerzo de teorizar desde la ruptura con el orden existente, de pensar la lucha desde la lucha; el objetivo central será entonces, el de traducir las imágenes de Payeras a imágenes dialécticas que permitan ver la totalidad desde la crisis, que permitan recrear el tiempo vivo y vivido de la cotidianidad del sujeto revolucionario.

El análisis de Tischler se concentra en dos libros del filósofo y guerrillero guatemalteco: Los días de la selva, analizado en la primera parte y dedicada a la historia como rebeldía, y El trueno en la ciudad, que es objeto de la segunda y última parte. El autor va narrando, al compás del análisis de los textos de Payeras, la historia del EGP guatemalteco desde 1972, año en el cual un pequeño destacamento del EGP, compuesto por quince combatientes, cruzó desde Chiapas al lado guatemalteco de la selva del Ixcán, hasta los años de la represión del frente urbano en 1981–1982. Según Tischler, las imágenes que trasmiten estos textos representan un valioso documento que "retrata los interiores de la constelación revolucionaria". Son, finalmente, imágenes de rompimiento con el continuum de la historia nacional; capaces de captar el proceso de transformación de la vida cotidiana del grupo guerrillero, reconstruyendo rasgos profundos de aquella experiencia, rasgos que muy probablemente quedarían ocultos al "ojo positivista" cuyas categorías se estructuran en términos del poder y de la continuidad.

Así, por ejemplo, las montañas del Ixcán y de los Cuchumatanes son transformados por la práctica guerrillera relatada en los textos de Payeras en nuevas categorías de orden espacial y temporal; la "montaña" se resignifica a partir del relato y pasa, así, a ser una categoría de orden utópico–revolucionario, resultado de la ruptura del lenguaje y de la doxa dominante. De la misma manera Tischler analiza el relato de Payeras sobre la ejecución a mano del EGP de Luis Arena, finquero conocido como "hombre de horca y cuchillo" que había recibido de los campesinos el mote de El tigre de Ixcán. Luis Arena era, según la interpretación del autor, un símbolo de un poder dual y contradictorio: Tischler nos muestra cómo, en Los días de la selva, El tigre de Ixcán representaba tanto el poder y la historia de los terratenientes como dueños del país, como también la injusticia que ese poder necesariamente entrañaba.5 Es precisamente por este valor simbólico que su asesinato significó el acercamiento de una parte importante del campesinado de la región al grupo guerrillero, cuya "soledad" había sido una constante durante todo el periodo de implantación del foco en la selva.

En la parte dedicada al análisis de la imagen del guerrillero Tischler señala que, para tomar la decisión de la vía armada, las personas debían ser dotadas de unos "aspectos salientes": 1) el coraje surgido de las luchas pasadas y en particular a la lucha armada de los sesenta; 2) una convicción férrea de que el socialismo era un horizonte alcanzable; 3) la certeza de la guerra popular revolucionaria como forma para la revolución; y 4) cierto componente mesiánico en la subjetividad. Y es justamente esta luz mesiánica la que ha sido un componente importante, aunque no del todo explícito y consciente, de la guerra popular en Guatemala y en general en gran parte de América Latina; el horizonte ético del grupo se definía entonces por el modelo del "guerrillero heroico", cuyo ejemplo era el comandante Che Guevara, asesinado en las cañadas de Bolivia.

Y es en este último punto donde radica según Tischler la contradicción más importante entre la forma guerrilla y la praxis revolucionaria: la que se da entre el horizonte revolucionario, ligado al principio de emancipación y a la ruptura del continuum de la historia, y el cierre o clausura heroica de la subjetividad revolucionaria, que vuelve al tiempo abstracto y lineal que reproduce la hegemonía.6 Así, el efecto producido por la resolución heroica del drama humano en la guerra revolucionaria resulta ser la positivización de la violencia, su transformación en mito fundacional. Es el caso del fusilamiento de los compañeros de lucha y de su sacrificio en nombre de un bien superior; es en este mismo punto donde Tischler señala por contraste y a manera de horizonte nuevo, el caso zapatista y su política negativa de la guerra, que implica el rechazo de los símbolos que la consagran y la construcción de un nuevo tipo de subjetividad quese nutre de la "corriente cálida" de la lucha.7

El relato de Payeras constituye, según el autor de este libro, el documento que mejor sintetiza la "intensidad subjetiva" de la experiencia guerrillera en la montaña. Sin embargo, no hay que olvidar que más allá del rompimiento con la historia nacional captada por estas imágenes literarias, sigue existiendo en el relato del guerrillero la expresión de una subjetividad represiva del poder ligada a su dimensión mítico–heroica. En este sentido resultaría interesante analizar con detenimiento las contradicciones que siguen existiendo, respecto a este tema, en el discurso del llamado neozapatismo; y más en particular en la imagen y actuación de su portavoz, el subcomandante insurgente Marcos. Cuestión que, por cierto, resulta central para el despliegue real de formas de lucha y de organización más horizontales.

El libro de Sergio Tischler participa entonces de un debate contemporáneo alrededor de las "nuevas" formas de militancia y de los "nuevos" sujetos revolucionarios de la región; su propuesta de analizar el discontinuum a partir de las imágenes creo que se podría ampliar no sólo al campo literario sino a producciones visuales cuales la imagen fija y en movimiento, por ejemplo. Más que un libro de conclusiones me parece una invitación a ampliar el abanico de la investigación académica, en general, e histórica, en particular, hacia aquellas formas de militancia y producción cultural que rompen la cotidianidad del poder impuesto desde arriba.

No se trata, por cierto, de una propuesta sencilla, sobre todo adentro de una academia que, a pesar de los esfuerzos de muchos, sigue con el legado positivista del análisis de documentos producidos por y desde los poderes hegemónicos. El tratamiento de temas tan difíciles de abordar históricamente, como son las emociones, la pasión y el amor merece una atención particular que quizás sólo encuentre su solución en un acercamiento interdisciplinario. Tischler lo logra sólo en parte, dando valiosos impulsos para repensar a Payeras, aunque no llegue a desarrollarlos a profundidad, dejándonos así a la espera de un futuro texto teórico que promete publicar a la brevedad. Las largas citas que caracterizan el libro pueden llegar a molestar a los "iniciados" en la lectura de Payeras, sin embargo permiten leer el libro sin un previo conocimiento de la obra del autor, que por cierto sufre de una escasa difusión y del olvido de las casas editoriales que no han vuelto a reeditarlo.

 

Notas

1 En 2009, el cineasta Uli Stelzner ha realizado un documental donde trata de manera atenta el tema de estos archivos policiales; el largometraje es intitulado "La isla. Archivos de una tragedia" (Alemania/Guatemala, 2009, 85 min. Color) y es una producción independiente de Iskacine, que ha obtenido varios reconocimientos internacionales.

2 Tischler Visquerra, Sergio, Imagen y dialéctica. Mario Payeras y los interiores de una constelación revolucionaria, Guatemala, F & G/Benemérita Universidad de Puebla–Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades Alfonso Vélez Pliego/ Flacso Guatemala, 2009, pp. 139–140.         [ Links ]

3 Ibid., p. 22.

4 Holloway, John, Cambiar el mundo sin tomar el poder. El significado de la revolución hoy, Argentina, Herramienta y Universidad Autónoma de Puebla, 2002.         [ Links ]

5 Tischler Visquerra, Sergio, Imagen y dialécticaOp. cit., p. 57.

6 Ibid., p. 67.

7 Bloch, Ernest, El principio esperanza, España, Trotta, 2004.         [ Links ]