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Tzintzun

Print version ISSN 0188-2872

Tzintzun  no.53 Morelia Jan./June 2011

 

Entrevista

 

Entrevista a Christon Archer: El ejército realista y la guerra de independencia de México

 

Jarco Amézcua Luna

 

En la guerra, la diversidad y la imprecisa delimitación
de las múltiples relaciones obligan a tener en
cuenta un gran número de factores. La mayoría de
estos factores sólo pueden ser valorados de acuerdo
con la ley de probabilidades.

Gral. Carl von Clausewitz

 

En el reciente Congreso Internacional "Guerra, política y cultura: las independencias hispanoamericanas",1 se contó con la presencia del Dr. Christon I. Archer, uno de los más destacados estudiosos del ejército realista en el México borbónico de finales del XVIII y las dos primeras décadas del XIX. El Dr. Archer sobresale de manera importante en el campo de estudio de las independencias latinoamericanas, por lo menos desde 1977, fecha en la que se publica una de sus principales obras, hoy considerada un clásico en la materia: El ejército en el México borbónico 1760–1810. Con este libro, el historiador canadiense da continuidad de manera sólida al estudio sistemático del ejército realista novohispano, que tuvo la compleja misión de enfrentar y vencer al ejército insurgente, el cual detonó la guerra a muerte por la independencia del vasto territorio colonial, que tras 11 años de sangrienta lucha sería llamado México. El Dr. Archer ha logrado, después de 35 años de arduo estudio y trabajo en archivos de México y España, ser considerado una de las más representativas autoridades académicas especializadas en el estudio de los ejércitos hispanoamericanos de la época borbónica, el ejército real español y sus proyectos expansionistas, en especial la exploración de la costa del Pacífico norte.

Libros, artículos y ensayos sobre la historia militar de México en el periodo colonial e independentista dan cuenta de su gran capacidad como investigador, que no escatima en recursos para ahondar en la estructura que dio forma y sentido al ejército del rey español, que en la Nueva España de principios del XIX, encontró uno de sus momentos decisivos como corporación militar cuando se vio obligado, durante la dinámica de la guerra, a transformarse en un verdadero ejército de combate ofensivo y dejar atrás los tiempos de un ejército destinado casi únicamente a la defensa de las costas y el territorio central novohispano. El Dr. Archer analiza a profundidad con abundante información documental, las vicisitudes de un ejército real que enfrentándose a su propia crisis y a la del régimen colonial que lo sustentaba, asistió a su propia disolución al colapsarse definitivamente el régimen virreinal en 1821.

Christon I. Archer nació en 1940 en la Columbia Británica, Canadá, lugar en el que vivió su infancia y juventud. En 1971 obtiene su doctorado en Historia Latinoamericana por la Universidad Estatal de Nueva York en Stony Brook. En 1996, La Trobe University de Melbourne, Australia, le otorga el doctorado en letras honoris causa. Se consolida como profesor de Historia en la Universidad de Calgary. Ha escrito extensamente sobre el ejército de Nueva España y la guerra de independencia de México. Con su obra El ejército en el México borbónico 1760–1810, Albuquerque, University of New Mexico Press, 1977, ganó el Premio Bolton de la Conferencia de Historia Latinoamericana y por la Subdivisión de la Costa del Pacífico, el Premio American Historical Association.

Actualmente, el Dr. Archer trabaja en nuevos aspectos del ejército realista, la insurgencia y la contrainsurgencia en la Nueva España durante la guerra de independencia. Extiende su investigación desde 1821 al inicio de la conformación de la nación mexicana, hasta 1867 en que finaliza la intervención francesa en México. Los últimos libros editados por el Dr. Archer son Las guerras de independencia en la América española, Wilmington, Delaware, 2000; El nacimiento del México moderno, 1780–1824, Wilmington, 2003, y La mordida de la hidra: el ejército de Nueva España en la guerra de independencia, El Colegio de Michoacán, Zamora, 2006. En el periodo posterior a la independencia de México, sus estudios más recientes incluyen La configuración de una nueva nación, Michael C. Meyer y William H. Beezley coordinadores y La Historia de México de la Colección de Historia de Oxford, Oxford University Press, Nueva York, 2000. En la historia militar general, Archer junto con John Ferris, Holger Herwig y Tim Travers publicaron la Historia mundial de la segunda gran guerra, University of Nebraska Press, Lincoln, 2002.

Archer ha ampliado y profundizado la investigación en el campo de la historia marítima española y la exploración del Océano Pacífico norte en el siglo XVIII, con trabajos como ¿De quién Plaga?, viruela y epidemias en la costa noroeste, Alan Frost y Samson Jane (editores); Imperios en el Pacífico: ensayos en homenaje a Williams Glyndwr, Melbourne University Press, Melbourne, Australia, 1999; con El canibalismo en la historia temprana de la costa noroeste: mitos y realidades olvidadas, publicado en la Canadian Historical Review, lxi, 4, 1980, ganó el Premio Anual de la Asociación Histórica Canadiense.

En total, el Dr. Archer ha publicado más de setenta artículos académicos y capítulos de libros. Forma parte de manera destacada del grupo de investigación sobre inteligencia militar y grupos armados, que tiene su sede y centro operativo en la Universidad de Calgary, Canadá. Este grupo de académicos e investigadores de alto nivel dirige el Proyecto de Grupos Armados,2 que tiene por objetivo analizar cómo los distintos tipos de organizaciones armadas –incluyendo las militares, las fuerzas policiales nacionales, estatales y grupos armados paramilitares de civiles– operan en determinados territorios y países de América Latina. El proyecto investiga la forma en que estos grupos armados actualmente respetan o transgreden los derechos humanos básicos y las normas humanitarias internacionales. Este grupo de investigadores canadienses amplía su rango de estudio y análisis a las organizaciones armadas de todo el mundo, pero mantiene un enfoque especial en América Latina. El Proyecto de Grupos Armados afilia al Research Associates Group, de la Universidad de Calgary, así como a otros grupos de investigación similares de todo el mundo.

En esta entrevista, el lector podrá encontrar información acerca del investigador canadiense que nunca antes había sido publicada. El Dr. Archer comenta momentos muy íntimos de su experiencia de vida que fueron detonadores de su ulterior interés por el estudio de los ejércitos latinoamericanos, así como de su intensa dedicación a la investigación del ejército realista novohis–pano, y al de las expediciones marítimas en el Pacífico norte.

El destacado historiador nos sumerge en una serie de reflexiones y datos históricos que va hilando a lo largo de la entrevista de manera libre y dinámica, lo que nos permite conocer otros detalles de su pensamiento y agudeza propios de un experimentado investigador. Opiniones certeras son planteadas ágilmente por el historiador que sin cortapisas toca y disecciona los elementos fundamentales a partir de los cuales ha construido su obra, pero desde una perspectiva en la cual comenta a otros autores clave e importantes en su formación como historiador. Visualiza con honestidad y con la capacidad de un mariscal de campo experimentado el propio desarrollo de su disciplina científica, aventurando la esperanza en la llegada de nuevas generaciones de historiadores que están dando aportaciones de mucha calidad historiográfica, y que como el propio Dr. Archer apunta, "enriquecerán, sin duda alguna, las obras y los resultados ya comprobados, sentando las bases para nuevas líneas de investigación que aún son desconocidas en este rico y apasionante campo de estudio de la historia hispanoamericana".

¿Cuál es la razón por la cual decidió estudiar
el ejército realista de la Nueva España borbónica
de finales del siglo XVIII y principios del XIX?

Soy natural de la costa de Columbia Británica, y recuerdo que mis primeros pensamientos sobre América Latina y el papel de España y México en el mundo llegaron a mí cuando era muy joven y conocí por primera vez información general sobre este tema, en un lugar bastante distante de México. Mis orígenes como canadiense y la naturaleza de mi educación y carrera, sabiendo que no hay una contestación perfecta, puedo decir que soy una persona con un interés "natural" por las culturas de América. Siendo un niño de la ciudad de Victoria en la isla de Vancouver, provincia de la Columbia Británica en Canadá, tuve la oportunidad de visitar varios puertos en la costa canadiense que tienen nombres españoles, los cuales fueron dados por los exploradores de México y España del siglo XVIII que llegaron navegando hasta estas tierras del norte, y particularmente hacia el fin de siglo XVIII, cuando los españoles, ingleses y rusos establecieron una "competencia estratégica" por la dominación del Océano Pacífico.

Como niño no tenía una idea clara sobre estas cuestiones, por supuesto, pero en realidad tuve el interés porque la provincia de la Columbia Británica tiene estos lugares históricos que se conservan actualmente y donde se puede conocer la explicación de la expedición y el descubrimiento del lugar, así como datos sobre los exploradores, el nombre del navío y su tripulación; y por eso posiblemente, más que otros canadienses, tuve yo la posibilidad de pensar sobre las Américas y sobre la realidad de la Nueva España, de San Blas, Acapulco y otros puertos de donde partieron a la Columbia Británica sus expediciones en el siglo XVIII.

Hacia 1789 estalla la Revolución francesa iniciándose así un periodo mundial de cambios y simultáneamente a esta situación se da una "competición estratégica" en el Pacífico entre ingleses, españoles y americanos estadounidenses, que tratarán de ampliar su dominio a los territorios del norte del Pacífico con las exploraciones y colonizaciones que España había olvidado completar en los siglos XVI y XVII. Ésta es la razón por la que desarrollé el interés y la idea de estudiar esta situación histórica. En la Universidad de Victoria afortunadamente tuve profesores con mucho aprecio por el estudio de la historia de América Latina. Después mi graduación como maestro, para el doctorado cambié de universidad a la del Estado de Nueva York en Stony Brook,3 donde en aquellos días los principales profesores interesados en la época colonial eran Guillermo Céspedes del Castillo,4 un historiador muy importante, y Stanley R. Ross.5 Céspedes tuvo interés en mi carrera, confió en mí y al poco tiempo ya me encontraba investigando en el Archivo General de la Nación en México, y después continué con mi visita a los archivos de España, en medio de un importante sentimiento de aventura. Así fue como comencé mi carrera, con el apoyo del profesor Céspedes y muchas ganas por conocer de manera profesional algo que desde niño había atraído mi atención.

Otra de las razones por las que decidí estudiar el ejército Borbón de la Nueva España tiene que ver con algo muy personal. Provengo de una familia de origen inglés que participó con varios de sus miembros en el ejército y en la marina de Inglaterra y Canadá en las dos guerras mundiales del siglo XX. Por eso el tema me es muy cercano y de total interés; la guerra se convirtió en un asunto de familia. De hecho, yo mismo tuve una experiencia castrense, pero esa historia la cuento después. En este sentido, el ejército representa para mí, más o menos un "túnel" que puede darnos acceso a cada aspecto de la sociedad. Es una ventana a la sociedad, porque los soldados provienen de las diferentes clases de la población, de manera que surgen y llegan de todas las regiones, ciudades y pueblos del país. Esto inspiró en mí la idea de que un ejército es la "ventana" a una ciudad, a las características y la historia de un país determinado, porque en cada nación el ejército está de guarnición en diferentes partes de su territorio, con sus propias características geográficas, raciales, lingüísticas y culturales, atento a la defensa o preparando un ataque al enemigo; y es por esta razón apasionante, que tuve yo un interés en México y particularmente en el estudio de la Nueva España de finales del XVIII y principios del XIX, cuando se inicia la guerra por la independencia. Decidí entonces categóricamente, que éste sería mi campo de investigación y el centro de mi obra como historiador.

Cuando entré al programa de doctorado en la Universidad del Estado de Nueva York, tuve la oportunidad de obtener una beca que en esos días enviaba a estudiantes a América Latina para realizar investigación. Yo decidí ir a México. Recuerdo que en esos días el director del programa de la Universidad, Lewis Hanke,6 un hombre brillante y muy famoso en la época de los sesentas y setentas, me dijo: "Señor Archer, deseo hablar con usted sobre su proyecto, porque sé que usted es un historiador verdadero". Yo le contesté al Dr. Hanke que agradecía su comentario, y él me dijo: "Sr. Archer, hay 25 estudiantes de la Universidad de Nueva York viajando para América Latina y sólo uno va para México, usted. Los otros 24 van para Argentina y Chile, y estoy seguro de que esos 24 no tienen otra razón de su elección sino el de obtener la mejor vacación de verano en lugar de trabajar seriamente en el proyecto".

En México tuve la gran fortuna de trabajar con la profesora María del Carmen Velásquez,7 una sargenta muy difícil, pero llena de ideas para contribuir a mi vida como investigador. Era muy crítica con mi trabajo y constantemente me decía: "¡Archer, favor de hacer un artículo mejor que esto!" Gracias a esta dura formación, tuve la posibilidad de comenzar mi carrera en el mundo de las publicaciones de manera temprana con artículos sobre la temática del ejército. Tuve también la oportunidad de pasar tiempo con Ignacio Rubio Mañé,8 el director del Archivo General de la Nación situado en esos días en el Palacio Nacional. Ahí tuve la suerte de encontrar dos o tres presidentes de México durante esas ocasiones de estudio, en especial cuando en los actos diplomáticos llegaban los embajadores nuevos al país para presentar sus credenciales, y yo, como un "humilde estudiante", pude asistir a esas celebraciones y después volver al trabajo.

Como es bien conocido, en México y en otros países, el Archivo General es una de las colecciones de documentos más grandes e importantes del mundo; no puedo explicar por qué, pero aunque México ha sufrido varias épocas de turbulencia, los mexicanos nunca utilizaron los legajos para incendiarlos y hacer fuego para cocinar la comida. Es el caso contrario de España, que durante las guerras civiles en Segovia, las guardias civiles acantonadas cerca del Archivo del Ejército de España ¡utilizaron varios legajos como leña! Fue tremendo para aquellos documentos.

En el Archivo General de la Nación, en lo que corresponde al siglo XVIII, hay dos o tres secciones de gran importancia, una es Operaciones de Guerra, que es mejor para la época de la independencia por la abundancia de documentos. Otra es Indiferente de Guerra, una sección vasta e importante en cada área para estudiar el ejército, aquí se encuentran abundantes fuentes; en una palabra, el historiador puede estudiar casi cada campo de investigación en relación con el ejército.

En un principio iba a estudiar directamente la guerra de independencia, pero la experiencia en los archivos me forzó a cambiar de idea y decidí que estudiaría la época borbónica, porque los Borbones9 fueron los que tuvieron la idea de organizar un ejército más profesional en México, el cual consistía en regimientos de infantería, de dragones, caballería y artillería, que tenían también la función de entrenar a la población novohispana que se encargaría de defender el territorio en favor de los intereses de España. Ésa fue la situación hasta 1810.

Escribí varios artículos sobre la defensa de la Nueva España antes de obtener mi doctorado. Después del examen tuve la oportunidad de permanecer en Estados Unidos, sin embargo, siendo yo un nacionalista y al darme cuenta de la necesidad que existía en Canadá de expertos sobre América Latina, decidí regresarme y ayudar a mi país a fundar y desarrollar una Dirección de Estudios Latinoamericanos para la Integración de las Américas. En esos días recibí una oferta de Rodolfo Stavenhagen.10 Sorprendentemente, sin haber hecho una solicitud formal, recibí otra oferta para ir a Sevilla. Naturalmente acepté sin conocer exactamente a qué situación me enfrentaría y viajé a la ciudad española.

En 1969, después de un año en México, tuve que negociar una extensión de mis estudios doctorales que no había terminado completamente, pues mi tesis doctoral la había comenzado en septiembre de 1969. Un par de años más tarde, como profesor en Canadá, tuve la posibilidad de enseñar en cursos sobre México y América Latina, así como acerca de los militares realistas, la defensa y las guerras en América Latina. Experiencia que me fortaleció mucho como investigador y ser humano. Confrontar y discutir ideas sobre los temas que nos interesan con colegas y alumnos, siempre es muy enriquecedor; por eso, en la medida de lo posible, hay que buscar generar estos tiempos de encuentro en nuestros centros de estudio e investigación.

¿Cómo estaba organizado y cuál era la capacidad
bélica del ejército realista de la Nueva España
borbónica antes del inicio de la guerra de independencia?

Antes de 1810 el ejército realista era un ejército de defensa, no de ofensa, es decir, no estaba preparado para atacar a nadie que se lo exigiera en términos de un combate directo usando todas las unidades y armas disponibles. El ejército de la Nueva España de origen fue creado y conformado para defender el territorio novohispano contra las potenciales invasiones de los ingleses o franceses a las costas del Golfo de México, y particularmente a la ciudad y puerto de Veracruz. Otro puerto amenazado fue Tampico, y no obstante que las rutas de acceso al interior del territorio eran verdaderamente difíciles en el siglo XVIII, y difícil quiere decir imposible en aquellos años, esa fue la razón por la cual los españoles desarrollaron una estructura para el ejército enfocado en la creación de regimientos de infantería, de dragones y caballería con la asistencia de compañías de artillería, más en la lógica de la defensa que del ataque.11

Esta estructura se remonta al periodo de la Revolución francesa y al ejército que dimanó de ella y que en la década de los noventas del siglo XVIII llegó a ser muy importante en Europa. Su influencia en el ejército español fue decisiva, y no se diga ya en el periodo napoleónico. Es así que en la Nueva España tenemos cuatro regimientos de infantería:12 el de la Corona, Puebla, México y la Nueva España, así como un batallón de infantería13 en el Fuerte de San Juan de Ulúa para resguardar y defender el Puerto de Veracruz contra las posibles fuerzas invasoras británicas. El problema fue que España debió enviar regimientos para la defensa de otras posiciones como Cuba y Luisiana. Dos regimientos profesionales fueron enviados a pelear contra los franceses en la isla de Santo Domingo. Otro más para proteger las guarniciones en el puerto de La Habana que estaba en constante asedio y riesgo de perderse por una invasión británica; por esta razón, la fuerza regular14 y profesional de la Nueva España tuvo que atender la demanda de guarniciones15 en otras áreas, situación que paulatinamente rebasó su capacidad de operación.16

Nuestro interés comienza con el análisis de la integración de la estructura temprana del ejército en el centro de la Nueva España después de la segunda mitad del XVIII. Esta época de conformación es clave para entender lo que va a ser el ejército realista durante la guerra de independencia en 1810. Es en esta etapa que se crean los regimientos provinciales17 mejor organizados. Después de muchos debates en el gabinete real de Madrid sobre el peligro de dar armas a los mexicanos,18 situación que se vuelve particularmente difícil después de 1789.

España no tuvo alternativa y finalmente se decidió armar a los mexicanos, a los novohispanos, para la defensa del reino y sus provincias internas,19 aunque con recelo y desconfianza de las autoridades reales, por las condiciones imperantes en América.

En 1784 el Plan Crespo20 estableció definitivamente la organización del ejército como una institución profesional. Su tarea fundamental consistió en proteger la Ciudad de México, capital del virreinato, y coordinar operaciones de defensa y policía21 en las guarniciones de Jalapa, Orizaba, Córdoba, los puertos de Veracruz, Acapulco, San Blas y las provincias internas, en especial en las ciudades capitales de las intendencias22 con una producción minera importante como Guanajuato y Zacatecas. Sin embargo, cuando el ejército novohispano mejoraba su organización y funcionamiento, tuvo que enfrentar el severo problema de las epidemias de vómito negro.23

Éstas causaron graves estragos en las guarniciones del Puerto de Veracruz, lugar en el que miles de soldados murieron sin remedio alguno. Otras enfermedades tropicales también diezmaron a las tropas de soldados que no lograron adaptarse a las condiciones extremas del clima costero.

Esta situación obligó a modificar planes para la movilización y el acantonamiento de tropas en estas áreas con clima extremo.

Cerca de la finalización del XVIII, Inglaterra24 amenazó con invadir la costa del Golfo25 novohispano y el Puerto de Veracruz26 temió lo peor. Las guarniciones de Jalapa, Córdoba y Puebla estaban preparadas fundamentalmente para proteger las rutas comerciales hacia la capital del reino. Ésta había sido una idea excelente del Plan Crespo, aunque para algunos de los virreyes esta disposición no era totalmente de su agrado. El virrey Miguel José de Azanza27 decidió enviar más tropas al Puerto de Veracruz ante las constantes amenazas invasoras, lo que costó un gran número de soldados muertos por vómito negro. Fue una situación terrible antes de 1808 para el ejército realista. Hacia 1810 tenemos a un ejército real aprendiendo, practicando y siendo instruido por sargentos28 y oficiales29 llegados de España, lo que elevó la calidad de sus tropas,30 pero no logró subsanar otras carencias. Con todo, el ejército real de la Nueva España fue considerado el mejor de América, reconocimiento que se vio justificado por la misma importancia que el reino novohispano había adquirido por la riqueza de sus minas de metales preciosos y la abundancia de sus recursos naturales, materias primas y población.31

El ejército realista de la primera década del XIX no era espectacular pero sí una fuerza colonial32 relativamente eficiente que podía defender la costa atlántica y las rutas comerciales33 al centro del territorio novohispano. Aun así la carencia de tropas y el equipo de combate34 pesarían al estallar la guerra de independencia un par de años más tarde.

En 1808, cuando las noticias sobre la situación imperante en la metrópoli llegaron a la Nueva España, la gente y las autoridades reales vieron con gran horror no sólo la ausencia del poder real,35 sino lo que esta situación extraordinaria causaría en el reino. La atmósfera de cambio se expandió rápidamente en toda la Nueva España.36 El derrocamiento del virrey Iturrigaray37 el 16 de septiembre de ese año fue un movimiento que pretendió anticiparse a la situación, fue una estupidez, porque conozco, después de leer todos los documentos al respecto, que Iturrigaray siempre fue un leal español sin intenciones rebeldes o algo similar. Este acto detonó una serie de reacciones en el país nunca antes vistas y como una piedra arrojada a una laguna que genera ondas circulares radiando y radiando de manera continua su energía hasta llegar a lugares insospechados para trastornarlo todo, así terminó el reino siendo sacudido hasta sus propios cimientos. Surgieron personas y grupos que no estaban conformes ya con el régimen38 y arriesgaron paulatinamente por el cambio.

En 1809 se dan movimientos conspiratorios39, resultado de discusiones secretas y otras abiertas a una sociedad que ya estaba en una situación muy tensa y donde los límites del orden impuesto por el régimen colonial serían definitivamente desafiados y destruidos por los grupos rebeldes40 liderados por el padre Miguel Hidalgo41 un año más tarde.

En 1810, cuando estalla el movimiento rebelde, el ejército realista entra en una parálisis suscitada por la sorprendente situación. Los oficiales y comandantes realmente no tenían experiencia para tratar y sofocar eficientemente problemas civiles,42 y menos aun para contener y sofocar militarmente una rebelión de grandes grupos armados como los que iniciaron la guerra en contra del régimen colonial; y si bien el virrey Venegas43 y el general Félix María Calleja44 eran militares experimentados, ambos tardaron en reaccionar y en decidirse a tomar la contraofensiva en sus manos para iniciar las operaciones contrainsurgentes, por falta de información veraz. Calleja fue el jefe militar que articuló estas operaciones contrainsurgentes paulatinamente, en el transcurso de los siguientes tres años de la guerra.

El ejército real estaba diseñado fundamentalmente para la defensa en caso de que Inglaterra o Francia45 decidieran atacar o invadir el territorio novohispano, pero no para lidiar con problemas de rebelión civil armada y generada en el corazón mismo del virreinato. Por eso los meses pasaron y la reacción del ejército realista a pesar de la gravedad de los acontecimientos no fue suficientemente contundente para detener la onda expansiva rebelde. Mientras, las guarniciones de Córdoba, Orizaba y Jalapa estuvieron muy bien organizadas, pero aisladas de las operaciones de combate directo con las tropas insurgentes. Llegan galeones46 a Veracruz con información preocupante de la metrópoli: la Península Ibérica está inmersa en conflictos internos e internacionales con Francia e Inglaterra. Los graves incidentes que se suscitan en el virreinato finalmente cambiaron la atmósfera a un estado diferente. El cambio ya era impostergable.

¿Cuál fue la reacción del ejército realista
al estallar el movimiento insurgente de 1810,
liderado por el cura Miguel Hidalgo?

En cuanto a los orígenes de la rebelión del padre Miguel Hidalgo, bueno, es una cosa imposible de pensar que un hombre brillante y sin antecedentes rebeldes propiamente dichos, y sin conexiones importantes con los obispos y arzobispos, haya podido organizar o estimular una revolución. Nadie podría haber esperado esto, nadie lo pudo prever, y aunque hubo avisos desde 1808, el régimen estaba muy confiado de su posición de poder y por eso el ejército estaba en su "gloria" esperando en las guarniciones provinciales, en las costeras o en la Ciudad de México.

El ejército realista cometió un gran error al pensar que las primeras noticias de la rebelión del cura Hidalgo eran sólo un levantamiento de indios y plebe pueblerina.47 Minimizaron la situación creyendo que probablemente la milicia de la región podía sofocar el movimiento rebelde. Por diferentes razones, los historiadores no han terminado de entender que Hidalgo fue un agente de cambio de un tipo nunca antes visto en el contexto colonial.

El mensaje del cura Hidalgo tuvo el impacto de un fuego de petróleo, algo que se puede mover dramáticamente en cada dirección consumiendo cada cosa, cada villa, cada pueblo, cada ciudad; y el ejército, desafortunadamente para los intereses de España, no pudo contener la situación de manera contundente. Sin embargo, cuando el ejército realista entró en combate a muerte48 contra los insurgentes,49 ganó victorias en casi cada batalla que presentó: Aculco,50 Guanajuato,51 Calderón,52 si bien estas victorias fueron muy relativas, pues no fueron suficientemente contundentes para detener la rebelión de manera definitiva.

Por su parte, los insurgentes también reclamaron sus victorias y vieron crecer rápidamente sus tropas, improvisadas la mayoría, pero aguerridas y llenas de ingenio a la hora del combate.53 El problema en este momento para el ejército realista fue que no pudo guarecer cada ciudad, pueblo, villa, cada hacienda y rancho, cada puesto. Y por eso tenemos o nos encontramos con el desarrollo de una forma de guerra54 que no tenía antecedentes de haberse formado en el sentido en que se formó y detonó: la guerra de insurgencia,55 la guerra de guerrillas,56 rebeldes al régimen, que en poco tiempo se convirtió en una guerra clásica de insurgencia.57

¿Cuálfue la estrategia y la táctica
de los realistas durante la guerra?

La respuesta estratégica del lado realista se dio lentamente, estaban desconcertados. Se decidió por aplicar la utilización y el desarrollo de tácticas de contrainsurgencia.58 Esta situación del sorpresivo embate insurgente obligó al ejército realista a cambiar de táctica59 y estrategia.60

El virrey Francisco Javier Venegas no tenía experiencia en este tipo guerra, pero al fin era una cosa natural para un militar que provenía de la marina. Logró tener personas especialistas: militares, administradores reales y clérigos espías, tanto en las principales ciudades del virreinato, como en las provincias internas y fronteras del territorio novohispano. Gradualmente tenemos una militarización61 del país entre 1810 y 1812. Calleja es el general que empieza a darle cohesión y capacidad de ataque a las unidades del ejército, mediante un plan importante62 en lo táctico y estratégico que ayudó a estabilizar la situación a favor de los realistas a partir del verano de 1811. Los insurgentes tuvieron varias batallas en las que nunca pudieron ganar o tener una victoria definitiva, pues trataron de aplicar un combate más a la práctica tradicional o clásica de la guerra63 de aquellos años, que la guerra de tipo propiamente insurgente. Después de los primeros fracasos, los rebeldes decidieron que ya era hora de ensayar algo diferente y esa reflexión y necesidad los llevó a cambiar de estrategia y practicar una guerra de tipo insurgente, de tipo móvil.64

Tácticamente les permitió ganar varios combates en terrenos donde las unidades o los grupos móviles rebeldes tenían mayor ventaja por conocer el terreno agreste y disponer de posiciones para emboscadas efectivas aun con su precario armamento y disciplina militar.65 Este tipo de guerra no convencional66 se desarrolló tanto en España como en México en la misma época. España combatía "pueblo a pueblo"67 encarnizadamente en guerra de guerrillas contra la Grande Armée68 de los franceses y en la Nueva España el ejército realista se enfrentaba a las tropas insurgentes que encontraron en la guerra insurgente su táctica fundamental. Ambos reinos tuvieron, no puedo explicar las razones, pero de manera natural, y dada la situación, la necesidad de entrar al mundo de la contrainsurgencia.

Es interesante que después de las grandes batallas que libraron los realistas contra los insurgentes en el comienzo de la revolución de independencia, los dos lados desarrollaran planes similares para confrontar la situación bélica, es una cosa que es orgánica,69 no es un hombre escribiendo ideas solamente, es experiencia de construcción colectiva y no sólo un hombre brillante escribiendo un plan para la destrucción de las fuerzas realistas o de los rebeldes, aunque las individualidades también fueron determinantes. Sin embargo, en mi opinión, en el lado de los realistas, afortunadamente para su causa buena, tuvieron algunos comandantes líderes en el ejército, que lograron visualizar la posibilidad de descubrir métodos de contrainsurgencia, y, como está muy bien conocido, el mejor de ellos fue el general brigadier Félix María Calleja, quien logró en muy poco tiempo y sobre la dinámica misma de la guerra, darle orden y cohesión al ejército real y a las milicias provinciales mediante su mando y capacidad de líder militar. Calleja obtuvo una larga experiencia en el ejército de la Corona antes de llegar a la Nueva España en el año de 1789, como parte del grupo administrativo del virrey conde de Revillagigedo,70 quien demuestra pocas aptitudes para entender y administrar el ejército, pero logra otras acciones importantes.

De 1810 a 1812 los ejércitos realistas ya cuentan con ideas mejor elaboradas para operar y desarrollar las fuerzas contrainsurgentes. Se divide el país en diez comandancias de milicias71 con fuerzas regulares para ser utilizadas como punta de lanza en situaciones críticas y ayudar a las otras fuerzas provinciales con menos capacidad de combate. Se establece el plan para militarizar el territorio: las ciudades y los distritos rurales por un lado y, por el otro, buscaban también desarrollar una fuerza de operaciones o varias fuerzas de operaciones que tenían la capacidad de entrar en acción en situaciones donde las tropas locales ya no podían organizarse en fuerzas suficientes para una batalla con posibilidades claras de triunfo. En los primeros días de la contienda, la cuestión de qué lado podía ganar la victoria definitiva era sencillamente imposible de saberla. No sé, porque en ambos lados la identificación de posibilidades de triunfo eran similares; sin embargo, en el lado realista podemos identificar varios recursos a favor, por ejemplo: el acceso al mar, la disposición de navíos y su control relativamente permanente, y que para los insurgentes era muy importante y es por eso que Morelos y otros comandantes tratan de tomar el Puerto de Veracruz y ocupar la ciudad; sin embargo, esto nunca logró realizarse.

Durante los 11 años de la guerra de independencia, los insurgentes trataron constantemente de atacar y controlar la ruta entre Veracruz y la capital del virreinato por la vía de Perote, Jalapa y Puebla, pero nunca pudieron tener tal control, y su estrategia no logró resultados positivos en el plazo que ellos querían. Ésta es una cosa muy interesante, pues tenemos en esta área una guerra terrible convocando fuerzas de ambos lados y combatiendo encarnizadamente en las batallas, algunas veces con caballería e infantería en campo más o menos abierto, y otras con los rebeldes atacando por sorpresa los fortines72 de los realistas. En este periodo los realistas no tuvieron mucha competencia y los combates casi estaban uno a uno.

En determinado momento los realistas sintieron que su esfuerzo y sus recursos disponibles no eran suficientes para ganar la guerra. Entre los principales jefes realistas y la autoridad real, las llamadas de atención sobre las graves carencias de la tropa y obstáculos eran constantes y en muchas ocasiones decidieron no decir la verdad sobre la situación que estaba viviendo el ejército realista, de que no había muchos refuerzos disponibles, suficientes municiones o fusiles73 y pertrechos de combate.74 Pero gradualmente España, en su "hora de horrores" en la península, tomó muy en serio la guerra contrainsurgente y envió para la protección de su reino de ultramar más importante, nuevas tropas mejor armadas y equipadas.75 Por otro lado, España trató también de enviar armas de Inglaterra, que por entonces habían pactado una alianza efímera, de manera que viejos fusiles ingleses llegaron a Veracruz y también otras cosas de uso militar para equipar a las tropas reales.

En 1812, España con los franceses invadiendo en el norte del país se dio tiempo de enviar los primeros regimientos expedicionarios76 de infantería a Nueva España. Las primeras victorias contra los rebeldes fortalecen el espíritu militar77 realista y el jefe de operaciones del ejército del centro,78 el general Félix Calleja, ve un horizonte más prometedor a mediano plazo. Los insurgentes no contaban con una tradición militar79 que les ayudara en la conformación de un ejército más eficaz en el combate, y no les fue fácil desarrollar métodos militares propios o ajustados a la dinámica que día a día adquiría la guerra. Trataron de conseguir armas de los Estados Unidos y de otros comerciantes de países amigos o neutrales que mediante el contrabando80 introducían por diferentes puntos las armas al territorio novohispano.81 Los insurgentes trataron de aprender cómo se puede hacer la fundición de un cañón,82 no se podían importar por las condiciones y su fundición era difícil por las técnicas necesarias para ello, y lo mismo sucedía con los fusiles, resultó ser un arte que los artesanos de México no podían aprender en una semana o en un año con la presión de la guerra encima.

Por esta razón, gradualmente se puede reconocer una diferencia en el uso del poder de fuego83 y en la disciplina de las tropas. Cuando los insurgentes se lanzaron a la guerra en las primeras batallas masivas lideradas por Hidalgo y Allende al estilo clásico europeo del siglo XVIII, con caballería e infantería de línea y carga,84 los realistas fueron superiores en los momentos claves de la contienda bélica, ya que su mayor capacidad técnica,85 pericia militar y disciplina les permitieron salir adelante de combates casi perdidos o incluso desastrosos. Ante esta situación, la insurgencia se vio obligada a practicar otro tipo de guerra más ajustada a sus capacidades y posibilidades de combate: la guerra insurgente que en la época era una forma de guerra verdaderamente diferente.

Los insurgentes de aquella época utilizaron métodos de guerrilla que hoy en día en el siglo XXi están usando los rebeldes de Afganistán o Irak.86 Es muy interesante esta comparación, porque es una cosa que viene de manera "natural" en la situación de guerra, donde los guerrilleros aprenden que no se puede entrar en el campo de batalla clásico utilizando artillería y después cargas de caballería contra las líneas de infantería del ejército del régimen colonial. Éste era un tipo de guerra clásica87 propia de la Europa de finales del XVIII y que en las condiciones de la guerra de independencia americana no funcionaba realmente. Por esta razón, los diferentes caudillos y caciques del lado de los insurgentes y varios hombres muy interesantes, buscan y logran desarrollar con sus propios recursos nuevas tácticas de combate y organizar88 sus ejércitos de manera más acorde con su circunstancia.89

La geografía90 de México: las montañas, los bosques y los desiertos, los insurgentes trataron de utilizarla a su favor para avanzar en su causa; por eso en este tipo de guerra irregular, que es muy difícil de eliminar o sofocar, los insurgentes lograron establecer cierta ventaja y no ser aplastados definitivamente por los ejércitos del rey.

En este sentido, durante los primeros meses de la guerra contrainsurgente, los rebeldes aprendieron, en mi opinión, más rápidamente que los realistas porque utilizaban fortalezas en áreas remotas91 a gran distancia de las guarniciones realistas.92 El problema con esta forma de guerra era que no permitía tener la certeza de la victoria, pues siempre resurgía sorpresivamente en el lugar menos esperado. En el caso del ataque a la fortaleza de la isla de Mezcala en el lago de Chapala y otras islas e islotes en los lagos de México donde los insurgentes buscaron atrincherarse, los realistas lograron con su asedio finalmente desmantelar la defensa rebelde, ya que eran un blanco que no se podía "mover".

El capitán Agustín de Iturbide y otros jefes jóvenes de su generación con mucho brillo y capacidad, y con un fuerte deseo de fama y fortuna93, aprovecharon esta circunstancia y organizaron fuerzas de contrainsurgencia para atacar estas guarniciones insurgentes94 en las islas, que planteaba un tipo de guerra marítima en lagos, es decir, a una escala menor que en el mar, pero con muchas similitudes de carácter táctico. Los realistas construyeron canoas y pequeños barcos para formar sitios en las islas que eventualmente no tenían suficiente provisión de armas y municiones. Los insurgentes parapetados en estas islas no tuvieron alternativa de escapar, ya que las tropas del rey atacaron por varios lados con las galeras y flotantes con artillería ligera,95 logrando dar muerte a muchos rebeldes y algunas veces a mujeres y niños que los acompañaban. El ataque a la isla fue gradual y en una larga serie de episodios sangrientos. En la periferia del lago de Chapala los realistas ocuparon los pueblos, persiguieron y atacaron a los insurgentes por las montañas aledañas y después sitiaron el centro de la isla en una lucha encarnizada de la que finalmente salieron vencedoras las tropas reales, mientras los rebeldes sobrevivientes escaparon hacia las áreas montañosas más inaccesibles.

Los realistas tuvieron éxito en el proceso complejo de una guerra de mucho desgaste;96 de manera que gradualmente, a partir de 1816 y en adelante, podemos ver los cambios en la estrategia y la táctica de la guerra con los insurgentes gradualmente moviéndose a las montañas y áreas más ásperas y difíciles, y a los realistas persiguiéndolos para darles combate y ponerlos en un terreno propicio para el ataque utilizando el poder de su artillería y otras fuerzas como la infantería con unidades de dragones97 con mayor capacidad de movilidad.98 Esta situación la encontramos en muchas otras campañas importantes de esta época.

Antes de continuar hasta el fin de la guerra y la victoria final del lado realista, tenemos que examinar las carreras de algunos de los oficiales para ver el desarrollo de las tácticas y estrategias más importantes que utilizaron la Nueva España como campo de batalla. En principio, tenemos en esta época oficiales del ejército real muy talentosos, incluyendo al joven oficial Agustín de Iturbide99 y otros más con similares capacidades. No voy a mencionar todos sus nombres aquí, pero con la llegada de los regimientos de España entre 1812 al 17 llegaron también varios oficiales con experiencia en las guerras europeas100 y en la guerra de independencia española iniciada en 1808, y donde, paradójicamente, les tocó hacer el papel de soldados insurgentes contra los franceses, quienes a su vez hicieron el papel de realistas en este caso.

En México, después de Félix Calleja, Agustín de Iturbide resulta ser el hombre más interesante al servicio de las armas reales, ya que era muy peligroso, al que según una expresión de la época, y no de historiadores, lo describe como "un loco con espada". Iturbide desarrolló ideas excelentes para entrenar y utilizar fuerzas móviles contrainsurgentes. Tenía una personalidad que por razones que yo no puedo explicar, este hombre realmente gozó la batalla y el peligro. Trató de estimular este tipo de reacción y aptitud en sus hombres de tropa para desarrollar su capacidad de combate.101

A lo largo de la guerra se dan otros varios comandantes realistas con más o menos las mismas capacidades de liderazgo que Iturbide, quien además destacó por su frialdad al no tener miedo de perder a sus hombres durante el ataque a las fortalezas insurgentes en lugares montañosos y agrestes, así como en situaciones de alto riesgo. Fue un comandante bueno militarmente hablando, ya que demostró con victorias continuas esta cualidad. De 1813 al 14 podemos ver que los realistas tuvieron más capacidad para hacer la planificación de una campaña, más capacidad en la formación y el manejo de tropas. Después de años de pelear, las fuerzas realistas adquirieron cierto prestigio y algunos de sus oficiales fueron considerados como los mejores veteranos a la par de los de Europa. Del lado de los insurgentes también se contaba con oficiales y soldados excelentes que combatieron con mucha capacidad y pundonor defendiendo su causa. Sin embargo, los realistas pudieron ganar más victorias porque, probablemente, pudieron contar con mejores tropas, equipo, armas, municiones y artillería.102

El ganar una serie de batallas continuas les permitió lentamente expulsar a los insurgentes de ciertas partes del país y recuperar el control103 en ciudades y regiones claves para el gobierno de la Corona española.

En 1816 y 1817 el último regimiento, el de infantería de Zaragoza, uno de los más viejos y respetados regimientos de línea104 de España, vino a México. Probablemente eran de 10 a 12 mil soldados más o menos. Su misión era formar un ejército de operaciones105 más poderoso que se coordinara con los que ya estaban en acción bajo el mando del general Calleja. También pretendían entrenar militarmente a los mexicanos,106 a los novohispanos y gradualmente, en 1817, ya se puede ver una dirección nueva para los realistas, no con mucha capacidad operativa o alta moral en ese momento, por la dificultad del combate contra las tropas insurgentes que se resistían a claudicar y las condiciones topográficas, el clima y otros factores como el abastecimiento de equipo y alimentos para la tropa.107

En 1819 la rebelión continuó, pero ahora en partes del país distantes de las ciudades y distritos de agricultura y minas. Gradualmente las fuerzas del realismo lograron suficientes victorias para ganar algo más, y en algunos aspectos vemos cómo el virreinato de Calleja y después el de Apodaca van logrando desarticular a las unidades insurgentes y reduciéndolas a zonas agrestes. Ambos líderes fueron eficientes y mantuvieron la visión de destruir totalmente al enemigo.108 En 1820 la situación cambió una vez más en España, y la población del virreinato vio cómo colapsaba el antiguo régimen de manera irreversible.

Para mí la etapa final de la guerra es tan importante como la primera, de manera que considero que deberíamos avocarnos a estudiar la década completa de la guerra y no sólo los cinco años del padre Hidalgo y el padre Morelos. Considero que hay mucha atención de los investigadores de México en las primeras campañas y años y poca atención en los últimos. En realidad, hablando estrictamente desde la perspectiva militar, son tan importantes los años entre 1810 y 1815 como los de 1816 y 1821, siendo este último un periodo menos conocido, a pesar de que la obra de Lucas Alamán,109 una obra absolutamente excelente en cada aspecto, ha aportado muchos datos.

Sin embargo, entre la obra de Alamán y el presente, tenemos muchos historiadores trabajando hoy en día que son también excelentes; pero es necesario, en mi opinión, estudiar esta época de 1816–21 cuando el ejército realista si bien había obtenido importantes victorias, se encontraba en una situación incierta al no poder garantizar la victoria definitiva sobre los insurgentes, y su planificación a futuro se seguía viendo aún muy endeble y llena de riesgos. Esta situación obligó a algunos de estos oficiales realistas a buscar alternativas para solucionar el conflicto que había generado un desgaste brutal y muchas muertes en ambos bandos. La pregunta era cómo lograr la paz en un país que esencialmente era muy grande, muy poderoso en recursos naturales y con una población de más de 6 millones de habitantes.

Para 1816, en realidad tanto realistas como insurgentes estaban en una situación en la que cualquiera podía obtener la victoria definitiva, pero simultáneamente también perderla, por eso muchos oficiales buscaron adoptar otras posibilidades, hablando de la situación y revisando que era posible en el futuro tener un "empate" con los insurgentes. Se preguntaban: ¿qué podemos hacer para evitar esta situación horrible?, y gradualmente la idea de desarrollar una serie de conferencias para tratar de descubrir un fin legítimo para ambos lados empezó a generarse. Estas ideas comenzaron en silencio más o menos y poco a poco y gradualmente fueron moviéndose entre los miembros de ambos bandos en guerra.

En 1817 el último regimiento de España llegó a las costas de Veracruz, era el regimiento Zaragoza, famoso y bien equipado. Esto representó el fin de los soldados españoles enviados por el gobierno español a la Nueva España. La metrópoli estaba en una situación absolutamente terrible con enemigos en todos los frentes y con problemas con los presupuestos para los ejércitos. Era imposible progresar en una situación en que no había más oficiales, más subalternos, más sargentos y cabos, etcétera; es decir, los elementos más importantes y necesarios para entrenar a los nuevos soldados y hacerle frente a las nuevas condiciones de la guerra. ¿Cómo se puede continuar con tales circunstancias adversas? Ésta era la situación en 1820, por lo que muchos de los oficiales más experimentados de la Nueva España buscaron abrir un futuro diferente. Por eso tenemos que la figura de Agustín de Iturbide y la organización del ejército de las Tres Garantías110 se convirtió en una fuerza que en poco tiempo pudo destruir y terminar con el ejército realista tal y como había venido funcionando durante la guerra.

Las condiciones estaban dadas para forzar la situación hacia una paz negociada,111 ya que el ejército realista se encontraba en el límite de la fatiga total, en el que sin una victoria clara y contundente sobre los grupos insurgentes, y peleando en las condiciones horribles del clima tropical o bajo las lluvias torrenciales en las montañas contra fuerzas y bandos de enemigos que conocían las montañas y selvas mucho mejor que los realistas, la esperanza de una victoria total era más que imposible, si además agregamos que la moral de las fuerzas realistas gradualmente mostró un completo desánimo e incertidumbre hacia el futuro inmediato del virreinato novohispano. Es por eso que las negociaciones y el Plan de Iguala112 de Iturbide fue más o menos una invitación relativamente sensata a la paz y prosperidad del decadente régimen que ya en ese momento parecía imposible, imposible de lograr.

Con el Plan de Iguala se inicia el colapso de los realistas como un ejército virreinal regular capaz de mantener el orden y el poder113 a favor de la Corona española y el virreinato. Es muy interesante estudiar las reacciones de los realistas cuando algunos de estos soldados decían ¿cómo vamos a continuar, podemos obtener la victoria? Los triunfos habían quedado atrás y ahora la situación que enfrentaban era muy distinta, había cambiado totalmente, de manera que en las ciudades, los pueblos y distritos, se dio el colapso del ejército realista. Las unidades del sur, del norte, los puertos del Pacífico, y finalmente las que defendían la Ciudad de México y la ruta a la costa del Golfo y el Puerto de Veracruz fueron desarticuladas. Los intentos por recomponer la situación fracasan y como una bola de nieve cayendo por la montaña se desarrolla una mortífera avalancha que significó para el ejército realista el inicio de su inevitable fin.

Afortunadamente, Iturbide y sus comandantes del ejército de las Tres Garantías no quisieron formar venganza contra los oficiales realistas disidentes de los nuevos planes de reestructuración del ejército. Los oficiales y soldados insurgentes son exhortados a negociar la paz y establecer una alianza, de manera que varios de ellos tuvieron la oportunidad de cambiar de bando y recomenzar su carrera en el nuevo ejército del naciente Estado mexicano, que tendría primero que pasar por el complejo periodo del llamado primer imperio114 y la efímera aventura de poder de su emperador, el ex oficial realista Agustín de Iturbide. Los españoles leales a la Corona tienen que abandonar el país y volver a España. El antiguo régimen colonial y su ejército real novohispano estaban así llegando a su fin. En las cenizas de la guerra tenemos también la semilla de la nueva nación. Naturalmente, quedaron por superar grandes problemas después de diez años de violencia ininterrumpida. Es 1821 y ahora el reto hacia el futuro inmediato era cómo se podía cambiar de la guerra a la paz con hombres, grupos, bandidos, comandantes insurgentes y realistas, destruyendo el país, robando sus riquezas y en franca desbandada en busca de su propia seguridad e intereses. Los cambios estructurales fueron paulatinamente tomando posición en la nueva realidad. La situación durante las décadas tempranas de la república mexicana fue muy compleja y con problemas casi sin fin, pero gradualmente. Después de todo, los mexicanos, como siempre, descubrieron métodos e ideas que eventualmente les abrirían el pasaje, el camino a una mejor situación.

¿Cuál es su opinión sobre
la historiografía que aborda este tema?

La historiografía de la guerra de independencia115 es una área de estudios que afortunadamente cuenta con muchas obras excelentes desde la época de la guerra hasta el presente, y a partir de los años de los sesentas del siglo XX y a la fecha, tenemos varias personas interesadas en la guerra de independencia y el ejército de la Nueva España o del México independiente, que han escrito artículos y monografías muy interesantes. La obra magnífica e importante de Lucas Alamán, de cinco tomos, quien fue una figura política muy destacada en el desarrollo de la historia de México, podríamos decir que es ya un clásico. Si bien Alamán fue un historiador polémico y criticado por su postura política, hoy en día sigue siendo un punto de referencia primordial para los estudios de la guerra de independencia. Para un joven historiador éste sería el comienzo de su estudio para conocer el tema, y claro, agregando simultáneamente el estudio de la también muy importante y reveladora obra de Carlos María de Bustamante,116 quien además vivió en esta época turbulenta y formó parte del grupo insurgente más cercano a Morelos.

Podríamos decir que es la contraparte de Alamán por sus diferentes intereses políticos y que en determinado sentido se complementan, ayudando a la interpretación de los historiadores jóvenes que necesariamente tienen mucho que explorar todavía en estas magníficas obras, y donde seguramente aún hay muchas partes que no han sido bien estudiadas y que hoy en día pueden, seguramente, revelarnos nuevas cosas, nuevos elementos para el estudio, la reconstrucción y la mejor comprensión de la guerra de independencia de México.

Tenemos además, muchos otros historiadores del XIX muy buenos y relevantes por la calidad de sus obras sobre este tema de la independencia, que también deben incluirse en los estudios base de este gran tema. En el siglo XX y en especial después de los años sesentas surgen nuevos historiadores e historiadoras muy buenos y claves para conocer a profundidad este periodo. La obra de María del Carmen Velázquez con su libro El estado de guerra en Nueva España, 1760–1808, es muy interesante porque establece el orden y sistema del ejército colonial que daría forma al ejército realista que enfrentó la guerra de independencia años más tarde. Después tenemos el libro de Lyle N. McAlister117 El fuero militar en la Nueva España, 1764–1800, un libro muy corto pero interesante, que no incluye el estudio de la guerra de 1810 y se queda solamente en la etapa colonial.

Mi obra sobre el ejército borbónico es resultado del trabajo en los archivos durante varios años. En su contenido, mi libro abarca un periodo que va desde el fin de la guerra de los siete años hasta el año de 1810. Su lectura da una idea del estado en que se encontraba el ejército en esa época. Ahora, pasando al periodo de la guerra de independencia, hay varias obras de importancia. Recientemente, han aparecido las obras de Eric van Young,118 que es un historiador de la nueva época. Van Young es un historiador muy interesante en persona, y con una gran imaginación, capacidad y habilidad en el manejo de los temas que estudia. Tiene ese tipo de imaginación que puede reconstruir el pasado en formas nuevas e interesantes.119 Por mi parte, he escrito varios artículos sobre la guerra de independencia y estoy escribiendo en este momento uno sobre el ejército realista, porque ya hay varios libros sobre el bando insurgente.

Para ser totalmente honesto, no me gustan muchas de las biografías que se han escrito sobre el padre Miguel Hidalgo o José María Morelos. Tengo pensado hacer otros estudios sobre temas y personajes poco tratados dentro de la historiografía mexicanista. Me interesa particularmente entender la mentalidad, el carisma y la capacidad de movimiento de varios jefes realistas e insurgentes.120 No conocemos mucho acerca de la vida y las motivaciones que llevaron a estos hombres a la lucha armada. Es importante entender cómo algunos religiosos llegaron a ser generales, coroneles y capitanes dentro de los ejércitos insurgentes.121 También me interesa estudiar a otros personajes sobre los que hay algunas biografías tradicionales. Pienso que en el fondo documental de Operaciones de Guerra y en otros ramos del Archivo General de la Nación, así como en los archivos estatales, hay información que permitiría enriquecer el conocimiento que hoy tenemos de esos personajes, y que aún han sido poco estudiados. En general, hay mucho espacio y temas para seguir estudiando la guerra de independencia, particularmente después de 1811, a la muerte del cura Hidalgo. Se pueden estudiar las campañas de la guerra, las tácticas y estrategias utilizadas tanto por realistas como por insurgentes. Estos temas requieren de más investigación y una capacidad quizá no solamente de historiador, para comprenderlas a cabalidad, son retos que sin duda obligan al nuevo historiador a tener una visión multi o transdisciplinaria.122 Por otro lado, hacen falta estudios sobre el fin de la guerra y la caída del sistema virreinal. Hay estudios de historiadores que analizan esto, pero este periodo es muy complejo, requiere de uno o dos libros para entender el impacto político, económico y social de este gran cambio.

La época inmediatamente después a la consumación de la independencia merece también algunos estudios. Sabemos poco de cuál fue la trayectoria de los oficiales del ejército tanto insurgente como realista que tuvieron una continuidad, más allá de los grandes personajes que han sido estudiados. Hasta la reforma li–beral123 no tenemos una idea perfecta del impacto de estos oficiales del ejército realista, derrotados en 1821, que llegaron a ser generales en el primer imperio y la república de México,124 de manera que continuaron dominando el país hasta una época muy cercana a la Reforma. El caso de Antonio López de Santa Anna125 es un ejemplo clásico de la carrera de estos realistas que lograron tener una magnífica capacidad para operar como políticos y como líderes de grupos de poder que hoy casi podríamos identificar como un tipo de mafia. Santa Anna fue un hombre con muchas ideas y pocas soluciones, y un desastre en algunos aspectos para México, ya que antes de morir causó muchos problemas y destrucción a la república.

Esta situación es muy interesante, ya que el ejército realista, más que el de los insurgentes, logró posicionar a oficiales hacia la futura república en puestos importantes de poder, como fue el caso de Iturbide, Santa Anna y otros jefes militares que llegaron a ser, en el caso de Iturbide, emperador, y en el de Santa Ana, presidente de México en varias ocasiones. Estos hombres de su tiempo con ideas del XIX, no lograron ir más allá de su propia historia y cometieron graves errores, lo que reveló, como una buena lección histórica,126 que generalmente no es una buena idea dejar que los militares lleguen a puestos públicos para hacer política, aunque claro está, hay también muchas excepciones de militares que asumieron bien su responsabilidad y se desempeñaron correctamente en el cargo público. Hoy en día, esa parece ser la regla en muchos países del mundo, con la excepción de Estados Unidos, que ha tenido muchos generales en la presidencia. México también tuvo su época político–militar con la dominación de los militares sobre el poder político de la nación.

Hay una nueva generación de historiadores que están escribiendo y publicando artículos y libros no necesariamente centrados en el estudio de las estructuras del ejército, pero que sí están tomando en cuenta otros muchos aspectos que van desde la historia cultural y la historia política hasta la propiamente historia militar. Recomiendo las obras de José Antonio Serrano,127 que ha escrito sobre aspectos militares; de Juan Ortiz Escamilla,128 tambien muy importante en el campo; de Moisés Guzmán,129 que está muy activo en el campo de la investigación sobre la época e interesado en temas militares, junto a otros jóvenes historiadores que seguramente en el futuro podrán aportar interpretaciones nuevas sobre el tema de la milicia realista e insurgente, y quizá conozcamos más cosas que hoy nos son completamente desconocidas. Los historiadores de la nueva generación ya consolidados están haciendo muchas investigaciones muy relevantes para el tema y periodo independentista mexicano.

Yo soy de la "generación del pasado" pero trato de estar constantemente al día en este tema tan importante de la historia militar, en tanto que es una parte fundamental para entender la construcción de la nación mexicana moderna. En Canadá ahora tenemos estudiantes que vienen trabajando fuerte en la investigación y de los que pronto podremos ver sus resultados. Están trabajando para el futuro. Estos historiadores, y muchos otros aquí en México, pueden servir con sus trabajos como guías para el futuro de la historia de las fuerzas armadas de la época borbónica e independentista, y en este sentido, es absolutamente excelente que la historia militar de México siga dando nuevos frutos, ya que no está acabada ni mucho menos. No hay libros definitivos para estas épocas de estudio y sí por el contrario contamos con unos archivos llenos de recursos fabulosos aún por explorar. Las universidades ahora tienen mejores programas de estudio para jóvenes estudiantes que eligieron entrar en el campo de la historia, y eso es ya un avance importante en el ámbito de la formación de nuevos historiadores.

Estudiar la historia de México ha sido para mí una experiencia de vida muy enriquecedora, porque es una historia de tremendo interés en cada campo de investigación, sea en el de la guerra o en otros interrelacionados. México es un país con archivos extraordinarios que no tienen igual en otras partes de América Latina, incluso en otras partes del mundo. Los españoles y mexicanos tuvieron el acierto de crear estructuras administrativas que permitieron la conservación de los archivos en España y en México,130 por lo que hoy en día podemos contar con excelentes acervos que son absolutamente los mejores del mundo, particularmente para el estudio de la época borbónica del siglo XVIII y hasta el presente.

Espero sinceramente que en estos próximos años podamos contar con nuevos estudios sobre los ejércitos realista e insurgente, que tuvieron como teatro de operaciones de guerra la Nueva España borbónica de hace 200 años. Creo que nos otorgarán nuevas pistas de investigación y nos darán, por supuesto, nuevos resultados sorprendentes de interpretación y conocimiento de documentos que hoy son desconocidos o muy poco estudiados en el contexto de este enorme y emocionante campo de estudio de la guerra de independencia de México.

 

Notas

1 El Congreso Internacional "Guerra, política y cultura: las independencias hispanoamericanas" se realizó en la ciudad de Morelia, Michoacán, México, del 24 al 26 de mayo de 2010. Coordinadores: Dr. Marco A. Landavazo y Dr. Moisés Guzmán del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Michoa–cana de San Nicolás de Hidalgo.

2 Para más información con respecto a este proyecto, puede consultarse la siguiente página Web: <http://www.armedgroups.org>.

3 Universidad Estatal de Nueva York en Stony Brook, también conocida como la Universidad Stony Brook, es una universidad pública de alto prestigio con sede en Stony Brook, Nueva York, en la costa norte de Long Island, a 55 millas (89 kilómetros) al este de Manhattan.

4 Guillermo Céspedes del Castillo (1920–2006). Historiador americanista español. Es considerado la máxima autoridad en las instituciones políticas, la sociedad y la economía de la América virreinal. Académico de la Historia desde 1990. Se especializa en la cátedra de la Historia de los descubrimientos geográficos. Publica en 1977 la Antología de textos y documentos de la América Hispánica y en 1999 Ensayos sobre los reinos castellanos de Indias por la Real Academia de la Historia, entre otras importantes obras.

5 Stanley R. Ross (1921–1985). Historiador norteamericano de la Columbia University, especialista en estudios latinoamericanos y mexicanos sobre la Revolución mexicana. Una de sus obras más representativas es Francisco I. Madero, Apostle of Mexican Democracy, New York, Columbia University Press. Publicó para la unam Historia Documental de México, 2 Vols., 1964, y Fuentes de la historia contemporánea de México: Periódicos y Revistas, 5 Vols., México, El Colegio de México, 1968.

6 Lewis U. Hanke (1905–1993). Historiador, hispanista e hispanoamericanista estadounidense especializado en la historiografía de Indias. Publicó excelentes estudios sobre fray Bartolomé de las Casas. Profesor en las Universidades de Harvard y Columbia, N. Y. Editor fundador del Handbook of Latin American Studies; puede ser considerado como el padre de los estudios latinoamericanistas en los Estados Unidos.

7 María del Carmen Velázquez (1912–2004). Historiadora mexicana especialista en el estudio de la historia novohispana del siglo XVIII y pionera en los estudios de la guerra en la Nueva España. Publica una de sus más importantes obras en 1950: El estado de guerra en Nueva España, que sienta las bases de los estudios sobre este tema.

8 Jorge Ignacio Rubio Mañé (1904–1988). Historiador mexicano de origen yucateco, considerado junto con Silvio Zavala y Juan F. Molina Solís, entre los historiadores más destacados de la península yucateca. Miembro de la Academia Mexicana de la Historia. Publica entre otras obras monográficas regionales, la Historia de los virreyes de la Nueva España, unam, 1948. Fue director del Archivo General de la Nación de México durante el periodo de 1968 a 1970.

9 La Casa de Borbón. Casa real de origen navarro–francés que llegó al trono de España en el siglo XVIII a la caída de la Casa de los Austrias. Dominó el reino español y sus posesiones trasatlánticas con Felipe V en el trono desde 1700. En el virreinato de la Nueva España los Borbones reinaron hasta 1821; en Francia, hasta 1789 a la llegada de la revolución. Carlos III (1716–1788), rey 1759–1788, inicia las reformas del sistema administrativo, político y militar.

10 Rodolfo Stavenhagen. Antropólogo social mexicano de la Escuela Nacional de Antropología e Historia; doctorado en sociología por la Universidad de París. Especialista en sociología agraria y estudios étnicos latinoamericanos. Profesor investigador de El Colegio de México desde 1965. Ha escrito importantes obras de temas socioantropológicos, entre ellas América Latina: ensayos de interpretación sociológico–política, Chile, Editorial Universitaria, 1970. América Latina a fines de siglo, México, Fondo de Cultura Económica, 1995.

11 La defensa y el ataque: dentro de la estrategia militar ambos conceptos definen las operaciones de guerra de un determinado ejército en el teatro de guerra. Son antagónicos y complementarios en términos de la táctica. En la Nueva España el ejército realista, hasta el inicio de la guerra independentista de 1810, se caracterizó por ser pasivo y enfocado casi únicamente a la defensa del centro del virreinato con guarniciones costeras en ambos litorales, dejando las tácticas de ataque para sofocar los aislados levantamientos de los indios en diferentes partes del territorio, en especial, los protagonizados por los indios hostiles de las fronteras hacia las regiones del norte del virreinato.

12 Regimiento de Infantería: unidad orgánica de una misma arma, cuyo jefe es un coronel. Su nombre data desde los tiempos de Carlos v. Proviene del latín regimentum: gobierno. En Francia se usó desde el siglo XVI. Por la ordenanza española de 1704, desapareció el tercio, y se creó el regimiento, integrado por 12 compañías. Después de varias reorganizaciones, las compañías fueron sustituidas por batallones. Hasta mediados del XVIII su uso se reguló en los ejércitos europeos, definiéndose como unión de batallones. En la actualidad constituye un órgano entre la división y el batallón o grupo. Hay dos sistemas: sistema regimental, Inglaterra; sistema continental, en el resto de Europa. Como unidad militar, se encuentra a nivel táctico entre el batallón y la división, al igual que la brigada.

13 Batallón de infantería: unidad de una misma arma compuesta de varias compañías. Unidad táctica del arma de infantería formada por varias compañías que constituye la base para formar nuevas unidades superiores del arma o agrupación táctica. Apareció en Francia como unidad táctica de efectivos variables. En España la denominación de la unidad táctica de infantería era escuadrón, coexistiendo desde el siglo xv con el de batallón. Con el advenimiento de los Borbones se generalizó la palabra batallón. Doce batallones conforman un regimiento, aunque varía en cada ejército.

14 Fuerza regular: estaba constituida por los regimientos, batallones y compañías de infantería, caballería y dragones, directamente formada, organizada y administrada jerárquicamente en función de las ordenanzas reales españolas. Estaba desplegada en los puntos estratégicos del virreinato novohispano y tenía la obligación de defender los intereses de la Corona española: territorio, población y riquezas naturales fundamentalmente. Con las reformas borbónicas, adquirió una mejor organización, profesionalización e importancia al imple–mentarse varios planes militares para ello.

15 Guarniciones: estaban construidas en puntos estratégicos del territorio con el objetivo de mantener fuerzas regulares o provinciales listas para operaciones de defensa fundamentalmente. Su construcción variaba desde atrincheramientos básicos hasta guarniciones tipo fuertes con baterías de artillería, construidos con lo mejor de la ingeniería y tecnología militar de la época: Fuerte de San Juan de Ulúa en Veracruz y Fuerte de San Diego en la bahía de Acapulco.

16 Capacidad de operación: está determinada en dos dimensiones operativas: 1a por los efectivos disponibles de tropa, cadena de mando sólida con capacidad logística, táctica y estratégica, armas, municiones y equipo de combate; 2a por la capacidad orgánica y administrativa, es decir, por su capacidad estructural y de recursos en flujo constante a las unidades movilizadas al frente de batalla en el teatro de operaciones de guerra.

17 Regimientos provinciales: eran los formados por ordenanzas reales en las ciudades más importantes de las intendencias del virreinato. Normalmente sus jefes oficiales provenían del ejército regular y eran españoles europeos. Los mandos medios estaban integrados por criollos, la tropa por mestizos y castas. Su organización y profesionalismo era a veces muy problemático por la falta de recursos, equipo de combate, disciplina e instrucción militar de la tropa.

18 A finales del siglo XVIII se consideraba mexicanos a todos aquellos que eran nativos de la colonia americana, en especial indios y mestizos, aunque los crio–líos, hijos de españoles nacidos en la Nueva España, paulatinamente también fueron identificándose como tales a lo largo de la guerra de independencia y al término de la misma.

19 Provincias internas: eran los territorios y las regiones que conformaban las intendencias y los obispados novohispanos. Éstas podían extenderse hacia las fronteras del norte, sur y los litorales del Golfo y el Pacífico. Desde la perspectiva de la jerarquización territorial impuesta por las ordenanzas reales de 1786, la capital del virreinato era el centro político–administrativo y militar, y todos los territorios allende la región central del altiplano, ya se consideraban provincias internas de una misma unidad territorial, que era el reino o virreinato de la Nueva España.

20 En 1783 el virrey Matías de Gálvez encargó al coronel Francisco Crespo, militar de carrera muy experimentado, el estudio y la mejora de la estructura básica del ejército realista. La Corona a la larga aceptó la mayoría de sus recomendaciones principales. El Plan Crespo sentó las bases de la restructuración profesional del ejército virreinal.

21 Operaciones de defensa y policía: se caracterizan por ser operaciones implementadas tanto por unidades del ejército regular como por unidades provinciales, con el objetivo de guardar el orden social, proteger los intereses reales, las propiedades de la élite española, el clero y los administradores reales. Realizaban patrullaje, detención y desarme de todos aquellos individuos, grupos o buques sospechosos de conductas contrarias al régimen colonial.

22 Intendencias: fueron las unidades territoriales político–administrativas que se implementaron en el virreinato mediante la aplicación de la Real Ordenanza de Intendentes expedida por el rey Carlos III, el 4 de diciembre de 1786. Se crearon 12 intendencias, sustituyendo a los reinos, comandancias, corregimientos y alcaldías mayores: Guanajuato, México, Guadalajara, Yucatán, Oaxaca, Durango, San Luis Potosí, Valladolid de Michoacán, Zacatecas, Puebla, Veracruz y Sonora. Entre éstas, la Intendencia de México –que integraba los actuales estados de Hidalgo, Morelos, Guerrero y México– abarcó una extensión de 116 mil 843 km2 de un total de 2 millones 335 mil 628 km2, que se estimaron entonces para el conjunto de intendencias y provincias de la Nueva España. Albergó a una población estimada en un millón 511 mil 900 personas, es decir, un promedio de 12.9 personas por kilómetro cuadrado.

23 El vómito negro o fiebre amarilla causó grandes estragos a las compañías del ejército realista desplegadas en las costas, en especial la que se presentó en el Puerto de Veracruz en 1799, cuando murieron 891 militares. Ver cuadros en El ejército en el México borbónico 1760–1810, de Christon Archer.

24 En el último cuarto del siglo XVIII, Inglaterra era considerada como el segundo imperio trasatlántico más importante de Europa. Disputaba con España la hegemonía sobre las rutas comerciales y los sitios estratégicos en América. Su armada constantemente era motivo de preocupación para los españoles, por posibles ataques.

25 La costa del Golfo de México era considerada como una región estratégica de alta importancia, pues de sus puertos partían los cargamentos de plata y otras materias primas hacia Europa, y recibían la llegada de los buques mercantes de la metrópoli. La piratería y el contrabando tuvieron en la época como escenario la costa del Golfo de México.

26 El Puerto de Veracruz se consideró en toda la época colonial como el puerto estratégico militar novohispano más importante en tanto nodo de entrada–salida, control y defensa de las rutas comerciales trasatlánticas. Era el acceso por los caminos reales hacia el interior del territorio y la capital del virreinato. Los cargamentos de oro y plata durante siglos partieron hacia España de este puerto. Los ataques e invasiones al territorio siempre iniciaron por este puerto.

27 Virrey Miguel José de Azanza (1746–1836). Militar español, secretario de José de Gálvez. En 1798 es nombrado virrey de la Nueva España, cargo que ocupó hasta 1800. Fiel a los intereses de Napoleón, es desterrado de España.

28 Sargento: suboficial que cuida del orden, la disciplina y administración de una compañía, o parte de ella, y que ejerce el mando de un pelotón. Sargento mayor de brigada, el más antiguo del cuerpo de sargentos mayores que se encargaba de comunicar a estos últimos las órdenes del mando. Otros sargentos son sargento mayor de plaza, sargento mayor de provincia y sargento primero, suboficial con grado superior de sargento.

29 Oficial: militar que posee un grado o empleo en la milicia, desde alférez o segundo teniente, en adelante, hasta capitán y generales de brigada, división, teniente general y capitán general. Establecen la cadena de mando.

30 Calidad de tropas: se considera que una tropa determinada tiene calidad cuando ha mantenido un sistema de entrenamiento y operación óptimo o relevante, así como por su disciplina ejemplar, además de estar bien abastecida con armas, uniformes y equipo de última generación. La calidad de tropa implica tener jefes oficiales experimentados.

31 El explorador y científico alemán Alexander von Humboldt (1769–1859) recorrió de 1803 a 1804 el virreinato de la Nueva España, dando cuenta de sus riquezas, población y geografía política en sus obras: Ensayo Político sobre el Reino de la Nueva España, Ensayo sobre la Geografía de las Plantas, así como las Tablas Geográfico–políticas del Reino de la Nueva España. Estas obras, editadas en el siglo XIX, hoy son clásicas para comprender el virreinato.

32 Fuerza colonial: implicaba el conjunto de todas las fuerzas de los ejércitos de tierra y mar de que disponía el imperio español durante el siglo XVIII en América y Filipinas: ejército de operaciones terrestres con regimientos de infantería, caballería y artillería. La armada con buques y barcos de guerra armados con baterías de cañones.

33 Rutas comerciales: se establecieron en ambos océanos conforme el imperio español dominó los mares pocos años después de consumada la conquista de México. En el Atlántico, la ruta más importante era la que iba de Veracruz a Cádiz, aunque a lo largo de los 300 años de dominio colonial se fueron abriendo y diversificando las rutas, de manera que los puertos en centro y Sudamérica como de la Florida, así como otros puertos de la propia España, entraron en el mapa estratégico de las rutas comerciales marítimas. En el Océano Pacífico, la principal ruta era la que iba o salía del puerto de Acapulco con rumbo hacia las Filipinas, logrando su época de oro con el viaje trasatlántico una o dos veces al año de la Nao de China. El dominio sobre estas rutas fue uno de los aspectos nodales de la estrategia imperial española, al ser estas las vías para la llegada de las riquezas minerales y de materias primas provenientes de sus dominios en América y Asia. Inglaterra y otros países europeos con capacidad mercante, siempre disputaron con España estos dominios.

34 Equipo de combate: es el que permite a las tropas mantenerse con capacidad de operación en el campo de batalla. Si éste es deficiente o precario –armas, municiones, bastimentos, arreos, uniformes, ingeniería de apoyo, etcétera– la capacidad ofensiva o defensiva de las unidades militares será poco o nada efectiva, aunque haya un buen esprit de corps y disciplina. Por el contrario, un buen equipo de combate en combinación con una buena instrucción, disciplina y moral, hará invencible al ejército que posea esta combinación letal en cualquier guerra o campo de batalla.

35 Ausencia del Poder Real: ésta se manifestó de manera radical cuando el rey de España, Fernando vu, es obligado por Napoleón a abdicar el poder real en la persona de su hermano José Bonaparte. Esta situación, más la invasión del ejército francés al territorio español, trajo consigo una serie de problemas político–administrativos y militares que repercutieron de manera directa en todas las posesiones coloniales del Imperio español. La coyuntura del vacío de poder real detonó en América los movimientos autonomistas e independentistas radicales que llevaron al estallamiento de las guerras de independencia y, posteriormente, al desmantelamiento del poderío colonial ibérico español.

36 La Nueva España fue la más importante de las unidades territoriales del imperio español en América por 300 años. Llegó a abarcar los territorios de Norteamérica, Centroamérica, Asia y Oceanía, de manera que el imperio dependió, para el crecimiento de su poderío, del control y de la explotación de las enormes riquezas que tenían estos territorios.

37 José de Iturrigaray (1742–1815). Militar experimentado y administrador colonial español. Virrey de la Nueva España de 1803 a 1808, cuando es destituido por los ricos comerciantes de la Ciudad de México y enviado a España.

38 Régimen colonial: se mantuvo desde la culminación de la conquista, en 1521, hasta 1821, cuando se consolida la independencia tras 11 años de guerra. El régimen colonial se sostuvo mediante una férrea administración real, una fuerte presencia de la figura del rey y lo que ello implicaba en términos del poder y la mentalidad de la época, así como con una presencia permanente de la iglesia católica y su sistema de evangelización. El ejército real, con fallas y altibajos, siempre logró sostener cierto orden y control sobre las posesiones e intereses imperiales del rey.

39 Los movimientos conspiratorios que se suceden entre 1809 y 1810 antes de la guerra de independencia en Valladolid de Michoacán y en Querétaro, fueron liderados principalmente por personajes de origen criollo y de diferentes oficios, que defendían ideas autonomistas e independentistas. En Valladolid encontramos al militar José María García de Obeso, los hermanos Michelena, al canónigo Escandón y Llera, Antonio Uraga, Manuel de la Torre Lloreda, José Antonio Soto Saldaña, así como a maestros y estudiantes del Colegio de San Nicolás que de manera clandestina se integran al movimiento. Conspiración y espacios de libertad, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Gobierno del estado de Michoacán, Lunwerg S. L., 2009. Las conspiraciones fueron la base de la trama del movimiento insurgente.

40 Grupos rebeldes: éstos siempre estuvieron presentes desde las primeras décadas de la conquista y colonización del territorio americano. Las rebeliones indias se sucedieron a lo largo del tiempo hasta el inicio mismo de la guerra de independencia de México, contienda bélica en la que se identifican plenamente estos grupos y sus acciones como rebeldes o insurgentes por parte de las autoridades españolas del virreinato. Rebelde es todo aquel grupo o individuo que es contrario a los intereses, reglamentos y ordenanzas expedidas por el rey y las leyes de la iglesia católica.

41 Miguel Hidalgo y Costilla nace en la hacienda de Corralejo, territorio del Obispado de Michoacán en 1753, al tiempo parte del Reino de México. Líder insurgente que inicia el movimiento independentista y con ello la guerra total a muerte contra el régimen colonial español y su ejército. Cura ilustrado de fuertes ideas revolucionarias para su tiempo. Líder carismático que levantó al pueblo oprimido y armó un fugaz ejército que logró la toma de ciudades tan importantes como Guanajuato, Guadalajara y Valladolid. Muere fusilado en Chihuahua en 1811 defendiendo su causa.

42 Problemas civiles con las características de los que se suscitan por la rebelión independentista en Nueva España, eran inéditos hasta 1810, de manera que el régimen virreinal se ve sorprendido, costándole reaccionar ante el embate de una fuerza social que aglutinaba a hombres y mujeres de diferentes estamentos sociales insatisfechos con su condición de opresión generalizada y margina–ción, en un marco de crisis política y económica creciente del imperio.

43 Francisco Javier Venegas de Saavedra (1754–1838). Fue un destacado militar español, oficial de la Armada Española. Fue el 59° virrey de Nueva España de 1810 a 1813. Le toca enfrentar el inicio de la guerra de independencia. Lo sucede Calleja.

44 Félix María Calleja del Rey (1753–1828). Militar, estratega y político. Arriba a Nueva España con el virrey Revillagigedo en 1789 con grado de capitán. Oficial experimentado formado en la academia militar española. Combatiente en guerras europeas, brillante matemático y cartógrafo militar. General brigadier, jefe del ejército realista. Inicia la refriega contrainsurgente y la persecución a muerte del ejército independentista de Hidalgo y Allende, al que finalmente logra someter y destruir. Establece el Plan y Reglamento Político Militar que articulará las operaciones de contrainsurgencia del ejército del centro. Sufre para someter a Morelos, quien le propina varias derrotas, pero al que finalmente vence y fusila. Exitoso en campaña, logra el ascenso a 2° jefe político superior de Nueva España y máximo comandante en jefe del ejército realista. En 1813 se le otorga el virreinato (Num. 60), el cual detenta hasta 1816. Regresa a España en 1818. Obtiene el título de conde de Calderón. En 1820 se le encomienda organizar un ejército especial para reconquistar la Nueva España, misión que se ve frustrada por el advenimiento al poder de los liberales. Es encarcelado, en 1823 se le reinstala y muere en 1828 en la ciudad de Valencia, España.

45 En 1810 Francia vive la plenitud del imperio napoleónico, es temida y respetada por todos los países y reinos europeos de la época. Cuenta con el ejército más poderoso de su tiempo: la Grande Armée, con el que domina casi toda Europa. Su mayor rival será Inglaterra, que en 1805 le propina una desastrosa derrota en la batalla naval de Trafalgar a la armada combinada franco–española. La hegemonía de Francia dura hasta 1815, cuando la Grande Armée de Napoleón es casi aniquilada por el ejército inglés bajo las órdenes de Wellington en la batalla de Waterloo.

46 Galeón: bajel grande de vela, parecido a la galera, y con tres o cuatro palos en los que orientaban, generalmente, velas de cruz; los galeones podían ser de guerra y mercantes. El galeón llegó a ser el buque típico de los convoyes de las Indias, aunque a menudo participaban navíos de otro tipo. Cubrían las rutas de Cádiz a Veracruz, Cartagena y Cuba generalmente. Su uso se extendió a todas las rutas comerciales en el Atlántico y en el Pacífico.

47 Indios y plebe pueblerina se denominaban de manera peyorativa a los estamentos más humildes de la estructura social y étnica de Nueva España. Fueron la "carne de cañón anónima" de los ejércitos insurgentes y realistas, sin la cual ni uno ni otro hubieran logrado sus respectivas victorias a lo largo de la guerra que duró 11 años.

48 Combate a muerte: se establece en el contexto de un conflicto que ya ha agotado todos los recursos propios de la política. Es el punto en el cual no hay negociación posible entre ambas partes, desatándose el combate que sólo tendrá como objetivo el aniquilamiento directo del enemigo y la deposición de sus armas, para tomar el control total del teatro de operaciones, y en este sentido, de las líneas estratégicas mismas establecidas por la guerra y el vencedor.

49 Insurgentes: se denomina así a los individuos o grupos que participan en una rebelión, la cual es un rechazo a la autoridad establecida, al gobierno en turno. Va desde la desobediencia civil con manifestaciones callejeras, motines y escaramuzas con la policía, hasta la organización de células insurgentes con objetivos político–militares definidos que hacen uso de las armas para presionar y derrocar al gobierno o régimen establecido legal o constitucionalmente. En su modalidad de resistencia civil armada, implica la organización de grupos o células rebeldes contrarias al gobierno o sistema político, al que se le puede considerar un usurpador, ilegítimo, déspota o dictatorial. Son dinamo de cambio.

50 Acúleo: nombre náhuatl que significa "lugar donde tuerce el agua", predominaba la etnia otomí. Lugar de la batalla que libraron los insurgentes contra los realistas en noviembre de 1810. Fue la primera derrota de los insurgentes liderados por el cura Hidalgo. La artillería real mejor posicionada y con mayor capacidad de fuego fue la diferencia.

51 Guanajuato: vocablo de origen purépecha que significa "lugar montuoso o cerro de ranas". Durante la colonia, la ciudad de Guanajuato cobró gran importancia por las vetas de minerales preciosos que se encontraron en el territorio. Su posición estratégica en el contexto de las redes comerciales y mineras del virreinato permitió su gran desarrollo. Se convirtió en objetivo de las huestes insurgentes al estallar la guerra independentista. Hidalgo toma la ciudad el 28 de septiembre de 1810, protagonizándose una de las más cruentas batallas de la primera etapa de la guerra.

52 Calderón: batalla de Puente de Calderón, 17 de enero de 1811, en el territorio de la Intendencia de Guadalajara. Se enfrentaron en combate las tropas insurgentes de Hidalgo y Allende contra el ejército realista del general Félix Calleja, el cual, tras varias horas de combate, logró dispersar y vencer al ejército insurgente. Esta derrota significó para Hidalgo y sus capitanes el inicio de su caída, hasta su captura y fusilamiento en Chihuahua en julio de 1811.

53 Tropas insurgentes improvisadas pero llenas de ingenio a la hora del combate, es decir, podemos suponer que a falta de buenas armas, equipo de combate y de una estructura organizativa y operativa eficaz, los insurgentes compensaron durante las batallas contra los realistas con mucha intuición e ingenio, tanto en sus movimientos tácticos como en la construcción de diferentes tipos de armamento, ya que lograron fundir cañones y utilizar armamento viejo u obsoleto.

54 Forma de guerra: está definida por las características mismas del combate táctico, de la estrategia de guerra como posicionamiento geopolítico y toma de control sobre un determinado territorio y población. Ésta puede ser de tipo convencional o clásica: de acuerdo con el sistema vigente en la época y determinado por el ejército o grupo de ejércitos hegemónicos. Insurgente o no convencional: que articula una serie de elementos tácticos y estratégicos poco vistos o totalmente nuevos en una coyuntura histórica determinada. Dentro de estos dos grandes tipos o formas de guerra, se pueden encontrar variantes y matices que cambian con la época y con las condiciones específicas de cada conflicto.

55 Guerra de insurgencia, de rebelión, de revolución o de resistencia civil, cívico–militar armada que tiene por objetivo derrocar al régimen o gobierno establecido. Los grupos o ejército insurgente hacen uso de la guerra no convencional, es decir, su práctica está definida por la guerra de guerrillas, que hace uso de la sorpresa y la flexibilidad táctica.

56 Guerra de guerrillas es la táctica de combate flexible o aleatorio que hace uso de grupos armados irregulares, que en forma de comandos o unidades móviles ataca con sorpresa y rapidez en su propio territorio a las fuerzas antagónicas, que normalmente son parte del ejército regular de un gobierno en crisis política. Sus objetivos son la destrucción, inhabilitamiento y control de la infraestructura de comunicaciones y servicios, puntos estratégicos y personajes relevantes del régimen antagónico. Es utilizada como táctica en la guerra asimétrica o irregular.

57 Guerra clásica de insurgencia es la que se puede definir como una guerra donde el enemigo no es totalmente visible, es móvil y hace uso de fuerzas sorpresivas que atacan con rapidez puntos estratégicos. Tácticamente hacen uso de la guerra de guerrillas, la resistencia, la propaganda político–militar y el terrorismo. El gobierno hace uso también de tácticas de contrainsurgencia, terrorismo de estado y guerra sucia con el afán de recuperar el control.

58 Tácticas de contrainsurgencia implican la guerra irregular o asimétrica como el extremo total de guerra a muerte o sin restricciones de ninguna naturaleza. En la época independentista se hacía uso de la propaganda a favor del régimen para desalentar a las tropas enemigas: el juego psicológico, el escarmiento físico, la degradación, confiscación de bienes, cárcel y tortura, y el escarmiento ejemplar que consistía de las más variadas formas de muerte cruel.

59 Táctica: arte de dirigir una batalla adaptando y combinando, mediante la maniobra, la acción de los diferentes medios de combate. Constituye con la logística, la parte ejecutiva de la estrategia. Se ocupa de la estructura de los ejércitos (reclutamiento), del funcionamiento de los medios (armamento, transporte), y del estudio del terreno, medio humano y características del adversario. La táctica hace posible la estrategia y sus objetivos políticos en el campo de batalla. En el teatro de operaciones de guerra, la táctica correcta es la diferencia entre la derrota y el éxito.

60 Estrategia: arte de dirigir las operaciones militares. Clausewitz: "Dirige magistralmente el acto de violencia encaminado a forzar al enemigo a someterse a nuestra voluntad". El archiduque Carlos: "Estrategia es la ciencia de la guerra, bosqueja los planes, abraza y determina las empresas. Es, propiamente hablando, la ciencia del general en jefe". Heller: "Estrategia es la ciencia de las operaciones: táctica, ciencia de las posiciones, de las maniobras y del empleo de las diferentes armas". Vanders: "La estrategia es la definición del sentido, de la ruta a seguir para ganar la guerra y vencer al enemigo. Define los objetivos políticos y militares, como sus alcances, daños y beneficios para una nación".

61 Militarización, es la acción mediante la cual las tropas acuarteladas en el territorio son desplegadas conforme a un plan militar previamente establecido. El objetivo de la movilización es defender o atacar posiciones específicas.

62 El Plan Calleja fue elaborado el 8 de junio de 1811 por el general brigadier Félix María Calleja del Rey, comandante en jefe de la brigada de infantería de la Intendencia de San Luis Potosí. El plan tenía el objetivo de reposicionar estratégicamente al ejército realista ante el creciente embate de las fuerzas insurgentes. Logró su cometido al desarticular al ejército insurgente del cura y general Miguel Hidalgo y el capitán general Ignacio Allende.

63 Guerra clásica es la que tiene su origen en la estructura y formación militar europea, desarrollada a partir de la segunda mitad del siglo XVI y hasta el siglo XX con las dos guerras mundiales. Es la lucha armada entre dos o más naciones o entre bandos de una misma nación, que en cierta igualdad de fuerzas y poder militar se enfrentan en el campo de batalla bajo el protocolo táctico de formaciones convencionales de choque a línea de vanguardia y maniobras laterales o de retaguardia a campo abierto.

64 Guerra insurgente de tipo móvil es la que se establece como parte de una estrategia no convencional o irregular de guerra de tipo liberación, resistencia o independentista. Sus maniobras tácticas se determinan por la permanente movilidad, flexibilidad, rapidez, el engaño y la sorpresa en el mismo territorio del enemigo o en el teatro de operaciones de guerra. Usa recursos variados y sorpresivos de acuerdo con la circunstancia del combate y las condiciones del terreno: armas, manejo de tropas, cambio de mandos, propaganda, uso de civiles.

65 Disciplina militar es la base del accionar de toda corporación militar, sin ella los cuerpos castrenses carecen de solidez ante las situaciones extremas a las que somete un estado de guerra. La disciplina se adquiere mediante el entrenamiento y el adoctrinamiento en los principios propios del ejército: honor, moral, firmeza y lealtad.

66 La guerra no convencional se establece en el teatro de operaciones. Hace uso de medios tácticos que no son utilizados en el orden de batalla clásica o convencional. Generalmente ésta se define como guerra de guerrillas o asimétrica.

67 El combate pueblo a pueblo se establece cuando los civiles se integran en compañías improvisadas en la coyuntura bélica. Cuando ingresan a los cuerpos militares regulares y luchan contra un invasor o régimen absolutista.

68 La Grande Armée, el Gran Ejército francés que fue la fuerza principal en las campañas militares. Ejército napoleónico de tropas multinacionales. Consistía en seis cuerpos al mando de los mariscales de Napoleón. En 1812 alcanza el tamaño de tropa conjunta de 600 mil hombres. El ejército más poderoso de Europa hasta 1815.

69 La orgánica militar es una disciplina de las ciencias militares, que se orienta a la integración de componentes, formación de cuadros, desarrollo del sector y disposición de fuerzas orgánicas para el funcionamiento administrativo y operacional de los componentes militares.

70 Juan Vicente de Güemes Padilla (1740–1799). Segundo conde de Revillagigedo, virrey de la Nueva España 1789–1794. Administrador, constructor y organizador eficaz. Trajo consigo al capitán Félix María Calleja, a quien apoyó.

71 Comandancias de milicias se organizan diez en las principales ciudades del territorio novohispano: México, Puebla, Guanajuato, Querétaro, Veracruz, San Luis Potosí, Zacatecas, Valladolid, Toluca, Jalapa.

72 Fortines: obra de ingeniería militar que se levanta en los atrincheramientos de un ejército para su mayor defensa.

73 Fusil: arma de fuego portátil, destinada al uso de los soldados de infantería que reemplazó al arcabuz y al mosquete. Su invención se produjo hacia 1630. Tiene cuatro sistemas o mecanismos de ignición o detonación: llave de mecha, llave de rueda, llave de pedernal, llave de percusión. El fusil es el arma de infantería de tierra y de marina al que se le adicionaba una bayoneta para la carga cuerpo a cuerpo. Una versión de fusil corto para caballería fue empleada por los cuerpos de dragones. Los mejores: franceses, ingleses y españoles por la calidad de sus ejércitos.

74 Pertrechos de combate: éstos ocluían prácticamente todas las armas y el equipo que se usaba durante las operaciones de guerra en el campo de batalla: municiones, armas cortas y largas de fuego, artillería, máquinas de guerra, caballos y sus arreos, armas blancas, estandartes, uniformes y diferentes objetos para la tropa de combate.

75 Tropas reales que llegan de España, cuando en 1812 se envían las últimas tropas regulares de españoles de 1a línea.

76 Regimientos expedicionarios son los que fueron enviados a América con la función de poner orden, reclutar y adiestrar a nuevos soldados. Establecer una cadena de mando fortalecida para las operaciones de guerra y defensa.

77 Espíritu militar, esprit de corps o espíritu marcial. Es la parte de la moral del soldado que siempre debe acompañarle en todo momento durante las operaciones de guerra. Un ejército poderoso tiene un esprit de corps de primera clase.

78 Ejército del centro es el que organiza y comanda el general Félix María Calleja. Opera en el centro de la Nueva España. De 1812 a 1816, la cadena de mando en el ejército real estará definida por el ejército del centro del general Calleja.

79 Tradición militar: ésta fue construida a lo largo de varios siglos en España, pero es a partir de la segunda mitad del XVI cuando el ejército empieza a conformarse como una corporación fundamental para el reino español y su imperio de ultramar. Su profesionalización se dio a lo largo del XVII y XVIII, siendo en el periodo de Carlos III cuando el ejército adquiere una nueva dimensión en el contexto de las guerras europeas y la defensa de los reinos de América.

80 El contrabando tuvo su auge de manera importante desde la segunda mitad del XVII. Los contrabandistas eran regularmente también piratas y bucaneros de origen inglés, francés, holandés y norteamericano a finales del XVIII y buena parte del XIX. Se contrabandeaban artículos prohibidos por las autoridades españolas, entre ellos las armas.

81 El territorio novohispano, hacia 1810, estaba conformado por 12 intendencias, dos audiencias reales, ocho gobiernos y cinco capitanías generales. Fue la posesión colonial más grande e importante de España hasta 1821.

82 La fundición de cañones por los insurgentes fue una necesidad estratégica para formar a corto y mediano plazo un ejército. Tácticamente era necesario contar con suficientes piezas de artillería para hacer frente al ejército realista. Varios ingenieros del Real Colegio de Minería y maestros artesanos fundidores trabajaron en la clandestinidad para construir maestranzas en donde se pudieran fundir cañones. Lograron fundir varias piezas de buena calidad.

83 Poder de fuego: éste se define por la capacidad directa que tiene un ejército de destruir al enemigo con baterías de artillería establecidas en la línea de combate. Uso de todas las armas dispuestas tácticamente para aniquilar al enemigo.

84 Caballería e infantería de línea y carga era la que se usaba en la línea principal de combate. Encargada del choque directo con la línea enemiga. Carga con compañías de lanceros y dragones usando primero el tiro de pistola a mansalva o de fusil corto de avancarga. La infantería usaba tiro de fusil y carga a bayoneta. El combate era cuerpo a cuerpo.

85 Capacidad técnica y pericia militar se refieren al uso táctico de las diferentes armas con habilidad profesional, producto del entrenamiento o combate permanente. La pericia se refiere a la capacidad táctica de maniobra de las unidades de combate en el teatro de guerra. Se adquiere por entrenamiento y experiencia de combate directo.

86 Guerrilla en Afganistán e Irak. Los combatientes nativos de estos países han tenido que usar tácticas de guerra de guerrillas como medio para tratar de replegar o expulsar a las fuerzas invasoras. Consisten en ataques relámpago con pequeños comandos móviles. Preferentemente usan el engaño, las detonaciones de intercepción y los francotiradores.

87 La guerra clásica de la Europa del siglo XVIII estaba diseñada fundamentalmente para la confrontación en campo abierto de dos o más ejércitos mediante líneas y columnas de infantería y caballería apoyadas por baterías de artillería.

88 La organización es parte fundamental de la logística general de las operaciones de las fuerzas de combate. En el lado insurgente generalmente es de tipo flexible, adaptándose a las circunstancias de la batalla. En el ejército realista es más rígida y se sujeta al plan general de operaciones de guerra y una cadena de mando poco flexible.

89 Circunstancia militar se refiere al momento determinado (tiempo regresivo de operación) en que el comandante en jefe aplica los protocolos y define la táctica de salida o ingreso al terreno de combate en poco tiempo.

90 El conocimiento de la geografía es fundamental para las operaciones de guerra, ya que de ello depende el éxito o fracaso de la misión. Las guerrillas formadas por grupos nativos son generalmente las que usan a su favor los accidentes geográficos conocidos por generaciones locales. La desventaja es para el ejército invasor o no familiarizado con la geografía del lugar o la región donde se establecen las maniobras de combate.

91 Las áreas remotas se ubican en las partes más agrestes de determinada geografía. Se convierten en los reductos más seguros y extremos de las fuerzas insurgentes. A éstas era más difícil que llegaran las unidades militares realistas.

92 Las guarniciones realistas se ubicaban generalmente cerca de villas, pueblos o ciudades con buenos caminos y posibilidades de abastecimiento de víveres de repostaje para tropas y caballos. Eran pequeños fuertes dispuestos en cascos de haciendas, caserones, atrios de iglesias o estructuras construidas ex profeso para uso militar.

93 Fama y fortuna militar eran buscadas afanosamente por muchos oficiales españoles y criollos, en la medida en que éstas les permitían acceder a mejores condiciones de vida, lograr prestigio y nuevo rango militar, así como riquezas.

94 Guarniciones insurgentes en islas e islotes fueron construidas para proteger sus posiciones en la región del lago de Chapala, aunque también en otros lagos del centro del país se establecieron: Yuriria, Pátzcuaro, Zacapu y quizá en Cuitzeo. Al estar inaccesibles permitían una mayor maniobra de defensa. Sin embargo, los realistas experimentados en este tipo de asedio atacaron con una guerra de tipo marítima a pequeña escala, pero con los riesgos tácticos propios de una guerra a mar abierto. Usaron artillería móvil de bajo calibre y maniobras de sorpresa y asalto nocturno.

95 Galeras y flotantes con artillería ligera fueron usados para el asalto a los islotes del lago de Chápala. Las galeras eran pequeñas barcazas y los flotantes eran de tipo balsa con soportes para montar pequeñas piezas de artillería en sus lados. Las piezas de bronce probablemente eran de calibres ligeros, propios para el tipo de táctica: de 2, 3, 6 y 8 libras.

96 Guerra de desgaste: se considera desde el punto de vista estratégico–político, que una guerra que se prolonga por más de 730 días, entra en la fase de guerra de desgaste. Contraria al tipo de guerra que reduce y aniquila al enemigo en fases o periodos cortos, relámpago, con la destrucción directa e inmediata de los objetivos táctico–estratégicos.

97 Unidades de dragones: arma de caballería que existió en España hasta el reglamento del 1o de junio de 1815, con la pretensión de hacer el servicio a pie y a caballo. En 1640 se creó en España un cuerpo de dragones. La ordenanza de 1702 convirtió los tercios de dragones en regimientos, y en 1803 éstos pasaron a llamarse regimientos de caballería ligera, para desaparecer en 1815. Eran soldados montados muy hábiles en el manejo del fusil, la espada y la carga.

98 La capacidad de movilidad de fuerzas militares se apoyó fundamentalmente en las compañías de dragones, ya que eran los mejor armados y a caballo, esto les permitía una gran movilidad en los combates y en el campo de batalla.

99 Agustín de Iturbide (1783–1824). Militar y político criollo. Oficial del ejército realista que bajo el mando de Félix Calleja combatió a los insurgentes. Hábil militar y político, escaló rangos gracias a sus triunfos. Siendo general negocia con Vicente Guerrero la culminación de la independencia de México mediante la deposición de las armas y la unión de los dos ejércitos beligerantes. Proclama el Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba en 1821. Consuma la independencia el 27 de septiembre de 1821. Es coronado emperador en 1822, como Agustín I. Desterrado en 1823, regresa a México en 1824 para ser aprehendido por órdenes del congreso y fusilado ese mismo año.

100 Los oficiales que habían combatido en las guerras europeas, generalmente eran más experimentados, conocían mejor de armas y tácticas de combate, además de tener sangre fría para resolver la acción.

101 Capacidad de combate, se desarrolla con el entrenamiento militar exhaustivo, el esprit de corps y un mando capaz.

102 Tropas, equipo, armas, municiones, artillería, son los elementos necesarios para que un ejército genere acciones de combate. Las operaciones de guerra se fundamentan para su triunfo y dominio en estos factores. Un ejército débil en esto, es probable que pierda la guerra. La cadena de mando eficaz es el motor de estos factores.

103 Recuperar el control es la prioridad de un ejército durante las operaciones de guerra. Éste se establece en las acciones para recuperar zonas urbanas, lugares o regiones estratégicos, donde el control de ellos y la expulsión del enemigo son el objetivo de toda operación militar. Una vez recuperados, se establece un mando directo de control.

104 Regimientos de línea, infantería y caballería eran los que contaban con mejor equipo y entrenamiento, así como una cadena de mando con oficiales bien experimentados. Tenían la misión de enfrentar directamente el combate en el teatro de operaciones de guerra, como regimiento base y soporte táctico–estratégico de todas las operaciones.

105 Ejército de operaciones es el formado por los regimientos y batallones de primera línea y capacidad operativa en el campo de batalla, bajo una cadena de mando con oficiales experimentados y legitimados políticamente para llevar a cabo el plan estratégico del régimen vigente. Su movilidad es de carácter regional e incluye diferentes jurisdicciones.

106 Entrenar militarmente a los mexicanos era un arma de doble filo para las autoridades reales, sin embargo, ante la compleja situación bélica y la incapacidad del ejército real de terminar la guerra con el desarme y sometimiento de los grupos insurgentes, se decidió entrenar a criollos y mestizos para incorporarlos a los regimientos en línea de combate.

107 Condiciones topográficas, clima y abastecimiento, eran los factores a vencer con el plan general táctico y estratégico del ejército real, que no logró adaptarse a lo largo de la guerra con sus tropas y oficiales de origen español a las condiciones ambientales locales y regionales, donde los insurgentes siempre mostraron tener un mejor conocimiento y control. El general Calleja y sus principales jefes desde el inicio de la guerra, sabían bien que uno de los retos a vencer en la contienda bélica, además del movedizo enemigo, serían las condiciones topográficas y climáticas que obstaculizaban el flujo de abastecimiento para las tropas en campaña. La logística de abastecimiento de equipo, municiones, armamento, caballos y alimento para la tropa en la línea de combate, es clave para el triunfo y control.

108 Destruir totalmente al enemigo en la fase más cruenta de la guerra, la que estuvo bajo el mando del general Calleja, las hostilidades recíprocas llegaron al punto de combate a muerte, donde los escarmientos ejemplares se constituyeron en la norma táctica para amedrentar sicológicamente al enemigo, destruir su moral de combate, desarmarlo y recuperar el control de los sitios estratégicos en el teatro de operaciones de guerra.

109 Lucas Alamán y Escalada (1792–1853). Político, historiador, científico, diplomático, ministro, diputado a las cortes, escritor y empresario industrial progresista criollo. Vivió el estallido de la guerra de independencia, su desarrollo y culminación. De ideas conservadoras y centralistas, fue opositor a los insurgentes radicales en términos ideológicos y políticos. Fundador del Museo de Historia Natural y Archivo General de la Nación. Obra: Historia de México, desde los primeros movimientos que prepararon la independencia en el año de 1808 hasta la época presente (1849–1852).

110 Ejército de las Tres Garantías, Ejército Trigarante. Surge después de las varias negociaciones infructuosas entre los mandos realistas e insurgentes del sur para poner fin a las hostilidades, y dar a estos últimos el indulto ofrecido por el virrey Apodaca; el cambio del coronel Armijo por el talentoso y férreo oficial Agustín de Iturbide, fue decisivo para el destino del desgastado virreinato. El líder insurgente Vicente Guerrero y el brigadier Agustín de Iturbide, finalmente convinieron en hacer la paz y unir sus ejércitos. El 24 de febrero se promulgó el decreto para la creación del nuevo ejército conforme al Plan de Iguala diseñado por Iturbide. Sería llamado Trigarante, debido a las tres garantías que defendía: Religión Católica como única tolerada en la nueva nación, Independencia de México de España y Unión entre los bandos de la guerra. Tras el triunfo de la revolución de independencia y la entronización de Iturbide como emperador de México apoyado por el Ejército Trigarante, esta fuerza armada se convirtió en la base para el Ejército Imperial Mexicano, que posteriormente sería el Ejército Nacional Mexicano, a la caída del Primer Imperio de Iturbide.

111 La paz negociada se establece cuando las fuerzas combatientes llegan a un punto de desgaste tal que les es imposible continuar las operaciones de guerra, por lo que acuerdan, después de rondas de negociaciones, temores y riesgos calculados en ambos ejércitos, pactar una paz conveniente para los intereses políticos y militares de las dos fuerzas.

112 El Plan de Iguala fue el pronunciamiento político–militar proclamado por el brigadier Agustín de Iturbide el 24 de febrero de 1821 en la ciudad de Iguala, Guerrero. Ratificado por los Tratados de Córdoba del mismo año, instauró la disolución total del régimen virreinal. Articuló el Ejército Trigarante y puso la ruta hacia el primer Imperio y en 1824 definitivamente la independencia y el nacimiento de un nuevo Estado: México.

113 El ejército realista tenía la misión de mantener el orden y el poder para la Corona española y el virreinato; cuando esto ya no fue posible, el régimen se vio vulnerable y la transición hacia su desmantelamiento y la creación de un nuevo Estado fue posible. En la guerra total la fortaleza del régimen o Estado depende de la fortaleza bélica, de la disciplina y la lealtad de sus fuerzas armadas: el Ejército de Operaciones Terrestres y la Armada o Marina.

114 Primer Imperio de Iturbide. El 18 de mayo de 1822 en la ciudad de México se proclama a Agustín de Iturbide como Agustín I, emperador de México. Su imperio dura hasta el 19 de marzo de 1823, cuando el grupo de militares y líderes insurgentes, liderados por el general Antonio López de Santa Anna, lanzaron el Plan de Casa Mata, consumándose la abdicación del emperador Iturbide para posicionarse en el poder un nuevo grupo militar y político que estaba fuertemente vinculado a las logias masónicas, en particular la escocesa. Iturbide se exilia a Europa en 1823, el Congreso Federal lo declara traidor a la patria y enemigo de la nación. Regresa a México meses después para ser capturado y fusilado por alta traición cerca de Soto la Marina, Tamaulipas, el 19 de julio de 1824.

115 La historiografía de la guerra de independencia de México hoy es considerada, por los académicos de todo el mundo, como fundamental para la reconstrucción y comprensión de la historia nacional mexicana y el sentido y significado de las independencias hispanoamericanas del XIX. La primera obra sobre la guerra de independencia data de 1813, siendo autoría de fray Servando Teresa de Mier, fraile criollo insurgente exiliado a Inglaterra. Pocos años después de terminada la guerra, nuevas obras históricas de autores como Carlos María de Bustamante y Lucas Alamán aparecieron de manera importante. La historiografía tuvo un constante desarrollo desde el siglo XIX, enriquecida con la aportación de varias generaciones de historiadores e investigadores sociales hasta la época actual.

116 Carlos María de Bustamante. Abogado, periodista, insurgente, militar, historiador y diputado en el Congreso de Chilpancingo. Nació en Antequera (hoy Oaxaca), el 7 de noviembre de 1774. En 1805 fue uno de los fundadores de El Diario de México. Cuando el ejército francés invadió España, en 1808, Bustaman–te empezó a participar activamente en política y luego de publicar numerosos artículos en defensa de la independencia tuvo que huir de la Ciudad de México, uniéndose a las fuerzas de José María Morelos en 1812. Ayudó en la redacción de la Constitución de Apatzingán de 1814. Redactó la primera Carta Magna de la Nación en 1823. Entre sus obras destacan Campañas del general D. Félix María Calleja, comandante en jefe del ejército real de operaciones; Diario histórico de México, 1822–1848; Cuadro histórico de la revolución mexicana; Apuntes para la historia del gobierno del general D. Antonio López de Santa–Anna y el semanario La avispa de Chilpancingo. Murió en la capital de la república el 21 de septiembre de 1848, en los años aciagos de la invasión del ejército de los Estados Unidos de Norteamérica.

117 Lyle N. McAlister (1916–2002). Historiador norteamericano especialista en la historia latinoamericana, en el siglo XVIII colonial y en la historia del ejército novohispano. Profesor de la Universidad de Florida. Obra representativa: The "fuero militar" in New Spain, 1764–1800, University of Florida Press, Gainesville, 1957. Traducida y publicada en México.

118 Eric Van Young. Doctor en historia, profesor de la Universidad de California en San Diego. Se ha especializado en la historia agraria del México colonial, la guerra de independencia y la historia cultural, social y política del siglo XIX. Dos décadas de obras anglófonas acerca de la historia de México, desde la conquista hasta la independencia: continuidad y cambio desde 1980, Editorial El Colegio de México, Centro de Estudios Históricos, 2006; "La pareja dispareja: breves comentarios acerca de la relación entre historia económica y cultural", en Historia mexicana, El Colegio de México, Centro de Estudios Históricos, V. 52, Num. 3 (enero–marzo, 2003); The other rebellion: popular violence, ideology, and the Mexican struggle for independence, 1810–1821, Editorial Stanford University, EE. UU., 2001. Esta obra también se encuentra publicada por el Fondo de Cultura Económica, 2006.

119 Reconstruir el pasado en formas nuevas siempre ha sido, de alguna manera, un punto de quiebre para los historiadores que se han preocupado por encontrar nuevas rutas de reconstrucción e interpretación del pasado histórico. Cómo ir de la nouvelle histoire a la longue dureé. Ver, Peter Burke, Formas de hacer historia, Madrid, Alianza, 2003.

120 Entender la mentalidad, el carisma y la capacidad de movimiento de varios jefes realistas e insurgentes es una tarea aún por completar, comenta el Dr. Archer en su conferencia magistral dentro del Congreso Internacional "Guerra, política y cultura: las independencias hispanoamericanas", 24–26 de mayo de 2010 en Morelia, Michoacán, México.

121 Entender cómo los curas llegaron a ser capitanes o generales insurgentes es un estudio que aún falta ampliar, si bien ya se cuenta con varias obras que de alguna forma abordan el tema, no se tiene un estudio puntual al respecto.

122 Visión multi o transdisciplinaria del historiador, como una posibilidad metodológica y epistemológica que nos permita abrir otros nuevos derroteros en la investigación, reconstrucción e interpretación histórica. En México se ha postergado mucho este tipo de estudios de carácter multidisciplinario, toda vez que implica una mayor apertura en varios sentidos, dentro del mismo proceso de investigación. Hoy, algunas universidades ya trabajan en este sentido.

123 Reforma liberal es el resultado de la Guerra de Reforma de México, o guerra de los tres años, llevada a cabo desde el 17 de diciembre de 1857 hasta el 1 de enero de 1861, cuando el presidente Juárez entra a la Ciudad de México. Conflicto político y militar que enfrentó a los liberales y conservadores. Se promulgaron varios planes político–militares que pretendían ganar la posición y conservar el poder político de la nación. Después de tres años de guerra civil que polarizó a la sociedad, las fuerzas liberales, encabezadas por el general Jesús González Ortega, enfrentaron la que sería la última batalla contra las fuerzas conservadoras dirigidas por Miramón el 22 de diciembre de 1860. Los liberales vencieron a los debilitados conservadores definitivamente en la batalla de Cal–pulalpan en el estado de México el 22 de diciembre de I860, y finalmente, el 1o de enero de 1861, Juárez hizo su entrada triunfal a la capital.

124 La República de México adquiere su verdadero sentido político liberal con la presidencia de Benito Juárez (1806–1872). En 1858 Juárez llega a la presidencia perseguido por los conservadores del clero y la milicia. Permanece errante por varias partes del territorio nacional. Sostiene su gobierno ante la invasión francesa de 1862 al 67, los vence y permanece en la presidencia de la República hasta 1872, año en el que acontece su muerte en la Ciudad de México. 125Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón (21 de febrero de 1794–21 de junio de 1876). Político y militar mexicano. Presidente de México en diez ocasiones. Considerado un camaleón, a lo largo de su larga carrera política se unió en distintas ocasiones a realistas, insurgentes, monárquicos, liberales y conservadores. Es uno de los más polémicos presidentes en la historia mexicana debido a su actuar errático en lo político y en lo militar, además de que sus decisiones repercutieron hondamente en las pérdidas territoriales sufridas por México.

126 Cicerón bautizó a la historia como Historia magistra vital, "maestra de la vida". Marco Tulio Cicerón, en De Oratote.

127 José Antonio Serrano. Historiador mexicano egresado de la unam y doctor en historia por El Colegio de México. Especialista en política y sociedad en México, siglos XVIII y XIX, así como en la revolución liberal en México y España, siglo XIX. Tiene publicados varios libros, entre ellos El contingente de sangre. El reclutamiento del ejército mexicano, 1824–1846, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1993. José Antonio Serrano Ortega y Marta Terán (editores), Las guerras de independencia en la América española, México, 2002.

128 Juan Ortiz Escamilla. Historiador mexicano egresado de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Doctor en historia por El Colegio de México. Entre sus múltiples publicaciones encontramos: "La nacionalización de las fuerzas armadas en México 1750–1867", en Manuel Chust y Juan Marchena (editores), Las armas de la nación. Independencia y ciudadanía en Hispanoamérica, Madrid, Editorial Iberoamericana Vervuet, 2007. El Teatro de la Guerra. Veracruz, 1750–1825, Castellón, Publicacions de la Universitat de Jaume I, 2008, (Colección América, 14).

129 Moisés Guzmán Pérez. Historiador mexicano egresado de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Doctor en historia por la Universidad de París I Sorbona. Profesor adscrito al Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Michoacana. Ha publicado importantes libros sobre el periodo de la guerra de independencia mexicana. Sistema Nacional de Investigadores I. Especialista en la historia política y cultural de México en los siglos XVIII y XIX. Obra: Miguel Hidalgo y el gobierno insurgente de Valladolid, 2a edición, Morelia, UMSNH, 2003).

130 Archivos históricos de México y España, reconocidos como importantes repositorios para el estudio de la guerra de independencia de México y los siglos XVIII y XIX. En México, los archivos más representativos son el Archivo General de la Nación (AGN) y el Archivo Histórico Casa Morelos (AHCM); en España, el Archivo General de Indias (AGI), Archivo General de Simancas (AGS) y el Archivo General Militar de Segovia (AGM–Segovia).