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Literatura mexicana

versión On-line ISSN 2448-8216versión impresa ISSN 0188-2546

Lit. mex vol.30 no.1 México ene./jun. 2019

http://dx.doi.org/10.19130/iifl.litmex.30.1.2019.1164 

Reseñas

Rosa García Gutiérrez, edición y prólogo. Manuel Maples Arce. Antología de la poesía mexicana moderna. Sevilla: Ediciones Ulises, 2017.

Leonardo Martínez Carrizales1 

1Universidad Autónoma Metropolitana, Azcapotzalco, lemaca35@gmail.com

García Gutiérrez, Rosa. Manuel Maples Arce. Antología de la poesía mexicana moderna. Sevilla: Ediciones Ulises, 2017.

La profesora e investigadora de la Universidad de Huelva Rosa García Gutiérrez presentó a la comunidad de los interesados en el estudio de la literatura mexicana del siglo XX, particularmente la poesía, una edición facsimilar de la Antología de la poesía mexicana moderna que en 1940 publicó Manuel Maples Arce en Italia (Roma, Poligráfica Tiberina), donde se encontraba desempeñando tareas diplomáticas. Concentrado por varios años en una responsabilidad profesional que fue tan importante como plataforma de las condiciones sociales de posibilidad del sujeto letrado en el México del siglo XX, Maples Arce había roto discretamente su silencio como poeta mediante la publicación de dos poemas en las páginas de la revista Letras de México, antesala de su antología (1939, “Venus Prospecto” y “Renacimiento”).

El viejo estridentista resurgía luego de varios años de concluida la vanguardia literaria más notoria en México. En el equipaje de su retorno a la vida literaria, como era comprensible, se conservaban resentimientos y frustraciones. “La crítica es hoy unánime al respecto -escribe Rosa García Gutiérrez en el prólogo de la edición aquí reseñada-, y lo fue también en el momento en que se publicó el volumen: las reseñas señalaron el lastre del odio personal y el indiscutible arrebato descalificador en un libro que, sin esa mácula excesiva, hubiera sido oportuno […] y bien recibido” (19). De este modo, la antología sería un modo de purgar la bilis negra del postergado por los manes mexicanos del Parnaso lírico, pero también de perfilar con mayor nitidez en el horizonte de la historia de la poesía mexicana una silueta independiente, digna de ponderarse al margen de la resaca de los pleitos por la hegemonía literaria que habían caracterizado al nacionalismo cultural revolucionario. Los críticos interesados en el proceso histórico de la poesía mexicana, por virtud de la importancia del enfrentamiento de estridentistas y contemporáneos, han preferido frecuentar la senda de la amargura de Maples Arce a la hora de evaluar su antología y su trayectoria postestridentista. En esa ruta se ha comprometido el trabajo editorial y crítico de Rosa García Gutiérrez, aunque también esta investigadora constante de las letras mexicanas ha llamado la atención hacia la silueta del resentido.

En su estudio introductorio, la profesora García Gutiérrez se suma a una conversación de estudiosos que han interpretado la aparición de la antología de Manuel Maples Arce como un capítulo tardío, rijoso, de una historia, ya de por sí conflictiva, que había comenzado veinte años antes, aproximadamente: la historia de las relaciones sostenidas entre los estridentistas y los contemporáneos, rivales en el ámbito de los discursos sobre poesía, específicamente en cuanto a la determinación de la categoría de poesía moderna y su propia inclusión en el relato historiográfico asentado sobre esta categoría. Esta rivalidad tendría como punto culminante la Antología de la poesía mexicana moderna de Jorge Cuesta (1928), obra que desplazaría del eje del prestigio simbólico a los estridentistas, por lo demás grupo en trance de disolverse a esas alturas. Esa antología escatimaría con eficacia a los estridentistas el título de escritores de vanguardia y representantes de la hora revolucionaria en México. En cambio, el libro se convertiría en uno de los instrumentos más eficaces de política editorial para el allanamiento del camino de los contemporáneos hacia la consagración cultural, y para su acreditación plena, exclusiva en su país, como escritores modernos.

En consecuencia, la Antología de la poesía mexicana moderna de Manuel Maples Arce vendría a ser, en la línea de interpretación a la cual se incorpora Rosa García Gutiérrez, una rectificación al trabajo de Jorge Cuesta y a sus consecuencias en la valoración pública de los poetas mexicanos ya asentada a fines de los años treinta. “Si una presencia había que aligerar o disminuir en el Parnaso mexicano moderno para que Maples se acomodara en él, ésa era la de los Contemporáneos; ese propósito alimentó cada ejemplar de la Antología de la poesía mexicana moderna que imprimió en los talleres de Tipográfica Tiberina, en Roma, poco después de publicar sus dos nuevos poemas” (18). De este hecho procede el apóstrofe de tardía, aislada, arbitraria y biliosa que la respuesta de Maples Arce cobró en virtud de esta lectura crítica. Los términos de esa rectificación (en verdad la pretendida sustitución de una antología por otra, de allí la homonimia) descalifican los recursos intelectuales y la producción de quienes hacia 1940 habían alcanzado la consagración gracias a libros extraordinarios, además de constancia, disciplina, talento y buenas relaciones en el tejido hispánico de la república de las letras del periodo de entreguerras. De acuerdo con el balance de las operaciones crítico-biliosas de Maples Arce contra sus rivales que propone García Gutiérrez, “Maples recupera a Gutiérrez Nájera como iniciador de la poesía moderna mexicana, reivindica para López Velarde una corona distinta, menosprecia el protagonismo de González Martínez, y procura expulsar del Parnaso nacional a Torres Bodet, Villaurrutia, Novo y Ortiz de Montellano” (34).

Sin embargo, la antología no sólo sirvió a su autor para descargar arbitrariamente su bilis con el vano propósito de modificar el canon poético de México, ya casi asentado hacia 1940, sino que también dejó los indicios de un intelectual de la poesía autónomo, orgullosamente aislado, independiente; un intelectual familiarizado competentemente con los contenidos doctrinales de la tradición poética de Occidente que, en beneficio de la decantación de esta riqueza, suprimió de su discurso la experiencia del estridentismo y el nacionalismo revolucionario de índole testimonial y redentor (sobre todo avecindado este último en el discurso narrativo), además de incorporar en su elenco al “grupo de jóvenes en torno a [la revista] Taller” (34).

Paradójicamente, este intelectual que puede ser advertido en Manuel Maples Arce gracias a su antología se aproxima muy estrechamente al acervo ideológico de los contemporáneos. Al respecto del itinerario postestridentista de Maples Arce, Rosa García Gutiérrez escribió páginas inteligentes y muy sugerentes (38-40). Si bien es cierto que la responsable de esta edición facsimilar ubica la Antología de la poesía mexicana moderna de Manuel Maples Arce como un saldo tardío e inesperado de la disputa simbólica y política sostenida entre contemporáneos y estridentistas a la luz de las sonadas polémicas nacionalistas en el México revolucionario, el estudio introductorio no renuncia a sentar los indicios del camino hacia el conocimiento de una figura más compleja en Maples Arce, despojada de los polvos levantados por las batallas simbólicas del nacionalismo, educada en una de las categorías centrales de la poética occidental hacia los primeros lustros del siglo XX: la condición moderna de la poesía, la modernidad literaria. A este propósito, la profesora de la Universidad de Huelva escribió palabras que abren la posibilidad de redimir, por así decirlo, a Maples Arce del cajón estridentista y situarlo en la tradición investigadora (Larry Laudan) que llamamos Poética occidental:

Dejando de lado las descalificaciones contra los Contemporáneos, sorprende comprobar hasta qué punto está de acuerdo con sus enemigos: su visión de la modernidad como eje estructurante de la tradición poética mexicana desde el modernismo, sin enfrentar etapas, se parece demasiado a la de Contemporáneos; su concepción de la poesía -mística, clarividente, intrínsecamente revolucionaria- se parece demasiado a la de los Contemporáneos; incluso la nómina de poetas antologados se parece demasiado a la que en 1940 podrían haber hecho los Contemporáneos (41; el subrayado es mío).

*Doctor en Letras (Facultad de Filosofía y Letras, UNAM). Actualmente, es profesor-investigador titular C adscrito al Departamento de Humanidades de la Universidad Autónoma Metropolitana, plantel Azcapotzalco. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores. Autor, entre otros libros, de Tribunos letrados. Aproximaciones al orden de la cultura letrada en el México del siglo XIX (UAM-A, 2017); La sal de los enfermos. Caída y convalecencia de Alfonso Reyes. París 1913-1914 (2001); Alfonso Reyes-Enrique González Martínez, El tiempo de los patriarcas. Epistolario 1913-1914 [estudio, edición y notas] (2002). Entre sus líneas de investigación se destacan, además de las minorías letradas del México independiente, la crítica y la historia literarias, la historia de la retórica en México, Alfonso Reyes, Pedro Henríquez Ureña, Emilio Rabasa y la Revista Mexicana de Literatura.

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