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Comunicación y sociedad

versión impresa ISSN 0188-252X

Comun. soc vol.16  Guadalajara  2019  Epub 30-Nov-2019

http://dx.doi.org/10.32870/cys.v2019i0.6736 

Temática general

Construcción periodística de la marcha por el primer aniversario de Ayotzinapa. Un estudio comparado en titulares y fotografías de la prensa internacional

1 Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, México. Correo electrónico: evasalgadoandrade@gmail.com

Resumen:

Al cumplirse el primer aniversario de la desaparición de 43 estudiantes en Ayotzinapa, varias asociaciones populares convocaron a una serie de actividades que culminarían con una gran marcha en la Ciudad de México el 26 de septiembre de 2015. En este trabajo se presenta un análisis comparado de la forma en que se construyó este acontecimiento en titulares y fotografías principales de nueve diarios con amplia trayectoria como actores políticos en sus respectivos países: México, Argentina, Brasil, España, Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña.

Palabras clave: Ayotzinapa; discurso periodístico; prensa global; marchas de protesta; movilización social

Introducción

En septiembre de 2014, la policía municipal de Iguala, Guerrero, persiguió y atacó a un grupo de estudiantes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos, en Ayotzinapa, con un saldo de 9 personas fallecidas, más de 20 heridos y 43 estudiantes desaparecidos. Más de tres años después de estos hechos, no existen explicaciones satisfactorias sobre el paradero de los jóvenes ni sobre los responsables de este crimen, con graves consecuencias políticas para la imagen y credibilidad nacional e internacional del gobierno de México.

Al cumplirse el primer aniversario de la masacre, varias asociaciones populares, en apoyo al Comité de Padres de los 43 normalistas, convocaron a una serie de actividades de protesta a celebrarse el 26 de septiembre de 2015, que concluirían con una gran marcha desde Los Pinos, residencia oficial de la Presidencia, hasta el Zócalo de la Ciudad de México; se preveía, asimismo, la organización de actos de protesta en otros estados y países. Esta movilización social, nacional e internacional, fue propiciada en buena medida por las redes sociales; no es casual que el primer aniversario se denominara “Día de la Indignación” en alusión al llamado Movimiento de los Indignados, o 15-M, movilización ciudadana surgida en España en 2011, y que después tendría repercusión en otros países en una clara expresión del poder de la movilización digital, tales como el Movimiento Occupy o YoSoy132.

En el primer apartado se justifica la metodología comparativa de esta investigación y se explica por qué un elemento central para el análisis de la prensa digital, con potencial de ser consumida globalmente, es su papel político, al dar visibilidad a distintos movimientos sociales y, en este caso, a una de sus expresiones materiales más notorias: las marchas de protesta. En el segundo apartado se presentan los criterios de construcción del corpus obtenido a partir de las notas expresamente referidas a la marcha en nueve diarios: tres de ellos publicados en México: El Universal, Excélsior y La Jornada; tres en América: The New York Times (Estados Unidos), El Clarín (Argentina) y O Globo (Brasil), y tres en Europa: El País (España), The Guardian (Inglaterra) y Le Monde (Francia). En todos los casos el análisis se centró en el titular y la fotografía principal, al considerar que estas secciones, sobre todo las que aparecen en la primera plana de los diarios impresos, representan un discurso permanente, fijo y notorio en la escena pública, y son vitales para la formación de la opinión pública. Por último, se ofrecen resultados del análisis comparado de la forma en que se informó sobre la marcha; se pudo advertir que, si bien esta revistió interés mediático en el nivel global, su naturaleza política fue matizada mediante estrategias discursivas multimodales (sintácticas, semánticas y pragmáticas) que dieron relevancia al aspecto emotivo, la invisibilizaron, la presentaron como una movilización confinada a México, o la convirtieron en un episodio meramente conmemorativo.

¿Qué esperar de la comparación entre diversos diarios?

Como señalan Hallin y Mancini (2004), la investigación comparada de la prensa sensibiliza al analista en torno a la variación y a la similaridad. Si bien la globalización propicia la convergencia entre orientaciones y tendencias periodísticas, existen diferencias sustantivas entre los medios, determinadas por sus sistemas nacionales (Hanitzsch, 2009, p. 413); esto es así incluso en prensa diseñada para consumo global. Con la comparación se obtienen evidencias de que las culturas no pueden entenderse como comunidades con valores homogéneos, sino como híbridos que implican elementos tradicionales que al relacionarse con los internacionales, interactúan de forma dinámica (Oller & Barredo, 2013, p. 10).

En la era de la transnacionalización, los estudios comparativos tienen gran potencial (Esser, 2013, p. 113), pues permiten contrastar el universalismo ingenuo y el etnocentrismo que lleva a algunos analistas a suponer que lo que ocurre en su propio país se replica en otros, al tiempo que permite comprender mejor los sistemas propios al yuxtaponer sus estructuras familiares con las de otros. Esta perspectiva puede guiar la atención hacia estructuras que se dan por establecidas y sobre las cuales nunca se reflexiona suficientemente. Hay un consenso creciente de que ya no es posible estudiar un fenómeno en un país sin preguntarse si es común al mundo entero o si es distintivo de un contexto específico (Esser & Hanitzsch, 2012, p. 3).

Actualmente los estudios comparados se han visto facilitados por las tecnologías digitales que favorecen considerablemente el acceso a acervos de distintos medios; no obstante también los vuelven más complejos, pues el discurso periodístico digital combina más elementos de construcción de sentido que los diarios impresos en papel, por ejemplo, imágenes en movimiento, interacción con usuarios, hipertextos, etcétera. Conviene tener presente que estos elementos quedan en buena medida orientados por el titular y la imagen principal, que fueron precisamente los elementos en los cuales se centra este análisis.

Al contrastar la forma en que diarios de diversos países titularon y representaron fotográficamente la marcha (incluido el pie de foto), se contaba con más elementos de reflexión para advertir si se le enmarcaba como parte de un movimiento social, no solo de México sino de alcance internacional, o si solo se explotaba el interés mediático del tema de Ayotzinapa. Como bien previene Melucci (2010, p. 80), uno de los problemas a los que están expuestos los movimientos sociales es el riesgo permanente de fragmentación. No basta con que un periódico difunda una marcha o un acto de protesta para hacer evidente su mayor o menor interés hacia las causas sociales que la originan; el interés mediático no se traduce necesariamente en un mayor compromiso político.

Para ello fue importante advertir si la marcha era entendida como un episodio singular, como un desplazamiento colectivo sobre la via publica para producir un efecto politico mediante la expresion pacifica de una opinion o una reivindicacion (Favre, 1990, p. 15), o bien si se le concibió como un movimiento social en el que distintos individuos y grupos se unieron para protestar por un agravio común; es decir, si solo eran “masas”, o si este desplazamiento colectivo a lo largo de la Ciudad de México era protagonizado por “un poderoso y sospechoso actor sobre el escenario político” (Sloterdijk, 2009, p. 12) o bien, esta marcha representaba como proponen Tilly y Wood (2010), la forma de hacer “contrapeso a un poder opresivo, un llamamiento a la acción popular contra un amplísimo abanico de plagas” (p. 20).

Una marcha no se agota en el momento de su ocurrencia; su resonancia mediática contribuye a expandir, reforzar o incluso revertir su eficacia simbólica. Como apunta Rodríguez Saldaña (2008), cada marcha proyecta un mensaje que pretende convencer a los aliados potenciales, conminar al adversario y captar la atención de los medios” (p. 11). La forma en que se construye la información dista de ser inocente y asistimos, más bien, a una puesta en escena que tiende a “ajustarse a los criterios de relevancia impuestos por los medios, un destinatario de primer orden aun cuando la cobertura resulte, en muchos casos, desfavorable a los manifestantes” (Rodríguez Saldaña, 2010, p. 97). Así, esta puesta en escena pudo haberse representado como una conmemoración, una expresión de indignación, el apoyo a la causa de los padres de los 43 estudiantes, una muestra de rechazo hacia la inacción gubernamental (no solo frente al caso de los desaparecidos en Ayotzinapa, sino de los miles de muertos y desaparecidos en México en los últimos años). Por último, conviene tener en mente un factor esencial para la prensa global: “una información que da rápidamente la vuelta al mundo tiene todas las posibilidades de encontrar públicos cuyas elecciones políticas, culturales y religiosas amenazan entrar en conflicto con ella y, en consecuencia, rechazarla” (Wolton, 2004, p. 43). Esto añadía interés al análisis comparado de los titulares y las fotografías.

Criterios de conformación del corpus y ruta analítica general

Para conformar el corpus, el primer paso fue elegir tres periódicos relevantes en México, ubicados en distintos espectros de la vida política nacional y que incluso estando apegados a los nuevos tiempos tecnológicos, además de publicarse en versión digital mantuvieran una fuerte presencia como medios impresos; con estos criterios se seleccionaron El Universal, Excélsior y La Jornada, en los cuales la nota sobre la marcha apareció en la primera plana.

Para guiar al lector sobre los motivos específicos de la selección, conviene apuntar que El Universal, decano de los diarios mexicanos (se fundó en 1916), a pesar de mantener en su información y línea editorial una filiación generalmente apegada a los grupos en el poder, con frecuencia se ha convertido en tribuna de distintas voces políticas, si bien esta pluralidad en no pocas ocasiones ha estado orientada por un interés comercial. Excélsior (creado en 1917) ha tenido una historia de luces y sombras: llegó a ser el periódico más importante de México y protagonista de episodios emblemáticos en la historia del periodismo nacional, como la destitución en 1976 de Julio Scherer, su director, con lo cual se marcó un momento emblemático de la ruptura entre prensa y gobierno; luego de varios años de agonía financiera y del descrédito ante la opinión pública, se ha convertido nuevamente en un medio con cierto peso en la opinión pública, y una marcada tendencia a favor del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Por último, La Jornada (fundada en 1984) suele ser vista como un diario con orientación de centro-izquierda, principalmente por haber apoyado en varias ocasiones distintas causas populares.

Por otra parte, se seleccionaron medios internacionales con reconocida trayectoria política en sus países y que además de publicarse de manera impresa, estuvieran disponibles para consulta en versiones digitales. Para contar con una visión geográfica y un espectro político amplios se eligieron tres medios publicados en América y tres en Europa que hubiesen incluido información expresamente relacionada con la marcha. Así, se incorporaron al corpus El Clarín, O Globo, The New York Times, El País, The Guardian y Le Monde. Los breves datos que a continuación se ofrecen respecto de cada diario fueron obtenidos de sus propias páginas web.

El Clarín: Se fundó en 1945, en Buenos Aires. Nació con la vocación de ser un diario masivo y de calidad. Ha llegado a ser uno de los diarios de mayor circulación del mundo en idioma español. Se sumó a la evolución tecnológica, para llegar a sus públicos mediante nuevas plataformas y canales (Grupo Clarín, 2016).

O Globo: Fundado en 1925, se define como un diario preocupado no sólo en dar cuenta de los hechos importantes, sino hacerlo con agilidad; a la fecha representa un medio vital, que registra los hechos determinantes del día a día, ya sean manifestaciones locales de la comunidad o grandes acontecimientos que marcan a la sociedad y que provocan cambios en el país y en el mundo (O globo, 2011).

The New York Times: Fundado en 1851, se publica en la ciudad de Nueva York y se distribuye en los Estados Unidos y otros países. Su objetivo principal es cubrir las noticias de una manera tan imparcial como sea posible, y tratar a los lectores, a las fuentes, a los anunciantes y a otros de una manera justa y abierta. Además de su versión cotidiana, edita una versión internacional (International New York Times, originalmente International Herald Tribune), además de una versión en español, con una selección de contenidos previamente publicados en inglés (New York Times, s.f.).

Le Monde: Fundado en 1944, es considerado uno de los más importantes de Francia. Señala que su vocación es proporcionar información de calidad, precisa, verificada y equilibrada. Sus periodistas deben tener una mirada crítica sobre la información y hacer eco del pluralismo de opiniones (Le Monde, 2010).

El País: Fundado en 1976, cuando España iniciaba la transición a la democracia, es el diario español de mayor difusión e influencia. Se define como un diario global, independiente, de calidad y defensor de la democracia. Fue precursor en la adopción de usos periodísticos como el Libro de Estilo, la figura del Defensor del Lector y el Estatuto de la Redacción. Tiene corresponsalías en la mayoría de las capitales europeas y en casi todos los países latinoamericanos (El País, s.f.).

The Guardian: Fundado en Manchester en 1821, en el año de 1964 se mudó a Londres. En su historia suma varios episodios políticos, tales como haber contribuido a la caída del gobierno conservador británico en 1997. En 2011 fue premiado como periódico del año por su asociación con WikiLeaks. En los años recientes ha desarrollado y expandido de manera significativa el rango de productos y servicios digitales (The Guardian, s.f.).

Como ocurre con el discurso periodístico, el corpus articula, en forma multimodal, tres grandes elementos de significación: lingüísticos, semióticos y gráficos; tal y como plantean Kress y van Leeuwen (1998, p. 187) el texto escrito no se estructura solo por medios lingüísticos, conectores verbales u otros mecanismos de cohesión, sino que la escritura depende cada vez más del diseño, la disposición de bloques de texto, fotografías y otros elementos gráficos. Actualmente, los periódicos digitales, más que medios escritos, son multimodalmente articulados; es decir, recurren simultáneamente a una gama de modos de representación y comunicación (Kress, Leite-García & van Leewuen, 2000, p. 374).

En todas las fases de lectura, análisis, interpretación y comparación de los materiales periodísticos es esencial considerarlos como discursos; prácticas sociales que mantienen una relación dialéctica con las situaciones, instituciones y estructuras en las cuales se produce; están moldeados por ellas, pero también contribuyen a darles forma (Fairclough & Wodak, 2000, p. 367). Como asevera Mouchon (1999): “Interrogarse sobre la producción lingüística del periodista en su relación con la realidad es esencial, puesto que el producto informativo se define cuando se elige el discurso para representar la realidad” (p. 44). Veamos, pues, qué realidad es la que se representó en torno a la marcha por el primer aniversario de los acontecimientos de Ayotzinapa.

Resultados del análisis del discurso periodístico

El acervo se integró con 10 notas publicadas en 9 periódicos,2 de las cuales se eligieron para el análisis los titulares y las fotografías, que representan el corpus. Para comenzar el análisis comparado se ubicó el lugar específico en donde se publicó la nota, al considerar que esta elección representa un elemento constructor de sentido: ser la principal de una primera plana o ser la primera que se despliega al abrir la versión digital de un diario confiere de antemano importancia a la misma. Para ello se siguió la ruta de lectura que sigue un lector cotidiano y que algunos analistas identifican como el modelo descendente o top down; esto es, la percepción del texto inicia con los aspectos globales para recorrer sucesivamente de los niveles más básicos a los más complejos (Godínez, 2014, p. 56).

La nota sobre la marcha apareció en la primera plana impresa de los tres diarios mexicanos; de hecho fue la principal en El Universal y La Jornada, en tanto que en el tercer medio, Excélsior, aunque apareció también en la primera, se le ubicó en la mitad inferior, en un recuadro para invitar a la lectura de la nota completa en páginas interiores (Figura 1). Para el caso de los seis diarios internacionales consultados (El Clarín, O Globo, El País, The New York Times, Le Monde y The Guardian) si bien todavía se publican en papel, solo se consultó la versión digital, no solamente por cuestiones de tipo práctico, sino también por considerar que estos materiales contendrían interesantes evidencias empíricas en términos de una mirada comparada, al estar dirigidos a un público más global que los diarios impresos (Tabla 1).

Nota: El círculo en la portada de Excélsior muestra el lugar en el que se colocó el recuadro con una llamada a la nota sobre la marcha.

Figura 1 Primeras planas de los tres diarios  

Tabla 1 Titulares principales de las notas que integraron el corpus 

Periódico Titular principal
a) El Universal (México) Miles marchan en paz por los 43 normalistas
b) La Jornada (México) Protestan miles en México y el mundo a un año de Iguala
c) Excélsior (México) Ya no les vamos a creer: padres de los 43
d) El Clarín (Argentina) Masivas marchas en México a un año de la desaparición de los 43 estudiantes
e) O Globo (Brasil) Multidão vai às ruas da Cidade do México pedir solução para sumiço de 43 estudantes
f) The New York Times (Estados Unidos) Against Odds, Seeking Hope for Mexican Students Who Vanished a Year Ago
g) The New York Times (edición América) Entre la indignación y la esperanza conmemoran las desapariciones en México
h) El País (España) México sale a la calle en el aniversario de la tragedia de Iguala
i) Le Monde (Francia) Manifestations au Mexique, un an après la mort des 43 étudiants du Guerrero
j) The Guardian (Inglaterra) Thousands march in Mexico City to mark year since 43 students disappeared

Fuente: Elaboración propia.

En dos de los titulares se emplea la tercera persona del plural, “marchan” (1a y 1j), selección léxica que torna menos visible la movilización, al destacarla como un conglomerado de personas que avanzan. La marcha como la materialización de un acto de protesta solo se hizo evidente en el titular de La Jornada (1b): “Protestan miles en México y el mundo a un año de Iguala”. En otros dos titulares (1h y 1e) se opta por construcciones retóricas que remiten a la idea de “marchar”: “México sale a la calle” y “Multidão vai às ruas”. En el primer caso, en el encabezado de El País, no se añade un objetivo a esta toma del espacio público, y solo se aclara la circunstancia temporal: “en el aniversario de la tragedia de Iguala”. Por el contrario, O Globo manifiesta un propósito para salir a la calle: “pedir solução para sumiço de 43 estudantes”.

La comparación de la selección léxica en las versiones en inglés y en español de The New York Times -dos construcciones sintácticas completamente diferentes- arroja reflexiones interesantes. En ambos casos se omite el sujeto (característica que como veremos más adelante fue común en casi todos los encabezados). En la versión en inglés, publicada el día de la marcha (1f), la acción atribuida a quienes marcharon fue “seeking hope” (“buscando esperanza”); el matiz pasivo implícito en esta expresión se refuerza aún más con la locución adverbial que le antecede (“Against odds”, “Contra todo pronóstico”). Pareciera que, de antemano, se considera a la marcha como una causa perdida. Dos días después, se refuerza la pasividad implícita en la construcción discursiva, pues en la versión en español (1g) la marcha es semantizada como una “conmemoración” o rememoración de un acontecimiento pasado: “Entre la indignación y la esperanza conmemoran las desapariciones en México”.

Dos de los titulares (1d y 1i) fueron construidos como frases (es decir, carentes de verbo). Si bien existe gran similitud léxica en ambos casos (“Masivas marchas en México a un año de la desaparición de los 43 estudiantes”; “Manifestations au Mexique, un an après la mort des 43 étudiants du Guerrero”), conviene reparar en las diferencias. Así, para el diario argentino las marchas fueron “masivas”, en tanto que para Le Monde solo fueron “marchas” (manifestations). Para El Clarín, publicado en un contexto geográfico más cercano a México, se sigue manejando el asunto de los 43 estudiantes como “desaparición”, en tanto que el diario francés lo anuncia como “muerte”, versión que a la fecha se ha intentado contrarrestar, así sea de manera simbólica, por buena parte de la opinión pública (“Vivos se los llevaron, vivos los queremos”, ha sido un lema ampliamente repetido).

Una última diferencia habla también de una mayor cercanía geográfica (y por ende un mayor nivel pragmático) del diario argentino sobre el francés: para el primero, la inclusión del artículo determinado “los” -“la desaparición de los 43 estudiantes”- alude a un hecho que se asume sabido. Para el segundo, la inclusión del estado donde ocurrieron los hechos (“des 43 étudiants du Guerrero”) ofrece una mayor contextualización geográfica para lectores de otros países, pues Iguala o Ayotzinapa podrían resultar referentes más vagos. En ambos casos se trata de titulares que fundamentalmente refieren la ocurrencia de las marchas, sin que se añada alguna información sobre el propósito de las mismas.

Por cuanto a los siete encabezados construidos con oraciones, en dos de ellos (la versión en inglés y en español de The New York Times) se omite el sujeto gramatical (1f y 1g), circunstancia que vuelve invisibles a quienes marcharon. Más adelante, al analizar las fotografías que acompañaron la nota se hará todavía más evidente este ocultamiento de los participantes.

En las cinco oraciones restantes, tres de ellas (1a, 1b y 1j) tienen por sujeto al numeral “miles”, sin que se añada alguna descripción sobre sus características. Por cierto, conviene referir las grandes discrepancias en cuanto al número de manifestantes, tema con el que el discurso periodístico incide en torno a la mayor o menor importancia que se atribuye a una marcha; en este caso, el número fluctuó entre “miles en México y el mundo” (La Jornada), “decenas de miles” (El País), “al menos 50,000” (The New York Times) y “unos 15 mil” (El Universal y Excélsior), citando como fuente al Gobierno del Distrito Federal.

Hay diferencias significativas en los tres casos respecto de la forma en que se modalizó la marcha; así El Universal refiere: “marchan en paz”, acotación que en el contexto mexicano se torna importante pues supone la presencia de contingentes civilizados, y no de activistas violentos, que suele ser una forma común de presentar a quienes toman parte en movilizaciones políticas. La Jornada fue el único que en su titular marcó el carácter combativo de la marcha (“Protestan…”), así como la repercusión internacional de esta movilización, al haberse llevado a cabo marchas similares en otras partes del mundo.

A propósito del carácter nacional o internacional de la jornada, cinco de los seis diarios internacionales la circunscribieron a México (El Clarín, El País, O Globo, The New York Times y The Guardian), y otro tanto hizo el diario mexicano Excélsior. Por cuanto a los tres diarios que aludieron a la solidaridad internacional de este movimiento, dos fueron mexicanos (El Universal y La Jornada) y uno internacional (Le Monde). Es significativo citar lo que publicó este diario en el cuerpo de la nota y que daba cuenta de la resonancia en al menos cuatro países (destacando el suyo en primer lugar): “Quelques rassemblements ont également eu lieu en France, en Espagne, en Argentine et aux Etats-Unis” (Le Monde, 2015). Incluso cuando la muestra comprendió precisamente diarios de los tres últimos países (España, Argentina y Estados Unidos), en ninguno se aludió a las manifestaciones en apoyo a Ayotzinapa que hubiesen tenido lugar en sus países, con lo cual la marcha se construyó como una movilización circunscrita a México.

Por último, el diario mexicano Excélsior, claramente alineado con el gobierno mexicano, fue el único que construyó un titular recurriendo a un discurso directo: “Ya no les vamos a creer: padres de los 43”. Con esta construcción discursiva, la marcha queda completamente invisible (al igual que ocurre con la fotografía, como veremos más adelante), y la información se tematiza en torno a la actitud de rebeldía por parte de los “padres de los 43”. Apelando al nivel pragmático de la información, se invisibiliza también a los 43 estudiantes o normalistas, como se los denomina en todos los demás titulares del corpus que se refieren a ellos (1a, 1d, 1e, 1i y 1j). Conviene mencionar que el discurso directo en la prensa puede ser usado como una estrategia para ironizar o poner en evidencia a algún actor social en función de sus declaraciones (Salgado, 2009, p. 171).

Análisis de la fotografía principal

El corpus también comprendió la fotografía principal que acompañaba a las notas. En varios de los diarios se publicaron dos o más, y cuatro incluyeron galerías fotográficas o videos (como La Jornada, El Universal, El País o Excélsior). En los diarios que publicaron más de una fotografía, se consideró el orden de colocación como un elemento de construcción de sentido, por lo cual se analizó la que aparecía en primera plana o en la parte superior de la versión digital. Los resultados que aquí se presentan surgen de la observación crítica de cada fotografía; como plantea Pericot (2002), al igual que en el discurso escrito, la información visual se percibe a partir de un nivel sintáctico (¿qué se muestra?), semántico (¿qué relación tiene lo que se muestra con el mundo tal y como lo percibimos?) y pragmático (¿qué significa lo que se muestra en función de las relaciones entre los signos y sus intérpretes?). Conviene mencionar, asimismo, lo que Kress y van Leeuwen (1996, p. 2) señalan respecto de las estructuras visuales, las cuales refieren a interpretaciones específicas a partir de la experiencia y formas de interacción social, por lo cual sus sentidos se determinan por el contexto cultural en el que surgen, y no por sistemas semióticos específicos.

Cinco de las nueve fotografías presentan a los manifestantes que avanzan (El Clarín, El Universal, Le Monde, O Globo y El País). La manera en que son nombrados los periódicos obedece, en orden descendente, a la cantidad de manifestantes que, a juzgar por las imágenes tomaron parte en la marcha.

Así, si bien tanto El Clarín como El Universal publicaron fotografías que muestran una larga avenida repleta de marchantes, la primera de ellas (Figura 2), tomada probablemente desde un sitio más alto, presenta una imagen de un tramo más extenso de la avenida por donde avanzan los contingentes, y por ende se ve más concurrida. Por si no bastara la imagen, lo masivo de la concurrencia se refuerza con el pie de foto: “Protesta. Masiva marcha en la capital mexicana”. Es interesante que en esta imagen aparece, de manera prominente, un cartel con la figura del líder revolucionario Emiliano Zapata, con el conocido lema de “Tierra y Libertad”, dando cuenta de una movilización para denunciar el ecocidio perpetrado en Xochicuautla, una zona rural del estado de México. Esta información visual da cuenta, en consecuencia, de cómo en el imaginario global existe una clara asociación entre la imagen de Emiliano Zapata y las movilizaciones populares en México.

Fuente: El Clarín (2015).

Figura 2 Protesta. Masiva marcha en la capital mexicana (El Clarín

La imagen que aparece en El Universal (Figura 3), además de mostrar una menor extensión de las avenidas por donde circularon los manifestantes, incorpora un pie de foto que tiende a disminuir la percepción en torno al número de manifestantes, al marcar una clara separación entre quienes marcharon y los que observaban: “La marcha por la indignación nacional recibió apoyo de ciudadanos que se detuvieron a los costados del Paseo de la Reforma” (El Universal, 2015). En ambos casos, se muestran carteles con rostros y nombres de los estudiantes desaparecidos, o con las cifras 43 o el nombre Ayotzinapa, todos ellos convertidos en referentes altamente simbólicos de este hecho.

Fuente: El Universal (2015).

Figura 3 Miles marchan en paz por los 43 normalistas (El Universal

La tercera imagen, que también muestra la marcha que avanza, apareció en Le Monde (Figura 4); una característica que la distingue de las otras fotografías del corpus es la ausencia de elementos simbólicos en torno a Ayotzinapa. Es una toma panorámica de un grupo numeroso, y donde no se puede apreciar alguna pancarta alusiva al tema de Ayotzinapa. El pie de foto es igualmente generalizado: “A Mexico, le 26 septembre 2015”.

Fuente: Le Monde (2015).

Figura 4 Ciudad de México, 26 de septiembre 2015 (Le Monde

La siguiente fotografía apareció en O Globo (Figura 5). Algo que la torna distinta a las fotografías anteriores es el primer plano que ocupan los carteles con fotografías de los 43 estudiantes desaparecidos. El pie de foto resalta el carácter combativo de la marcha, así como el liderazgo, en la misma, de los padres y familiares: “Revolta. Pais e familiares dos desaparecidos lideram a manifestaçao carregando cartazes com fotografias dos filhos”. Todos los carteles muestran un diseño similar: la fotografía de algunos de los jóvenes y la leyenda: “¡Vivo se lo llevaron! ¡Con vida lo queremos!”. Así, no se trata solo de un acto luctuoso, sino de una exigencia, bien sea simbólica, para que la desaparición se esclarezca y no quede impune.

Fuente: O Globo (2015).

Figura 5 Revuelta. Los padres y familiares de los desaparecidos lideran la marcha llevando carteles con fotografías de los hijos (O Globo)  

Fuente: El País (2015).

Figura 6 Manifestación por los estudiantes desaparecidos (El País

En la edición digital de El País que, como se ha mencionado, incluyó un video, la fotografía que aparece al desplegar la nota correspondiente, y que funciona como link de entrada, muestra carteles con dibujos de los rostros de los jóvenes, sin que aparezcan fotografías completas que muestren el semblante de los manifestantes que los portan: el pie de foto describe escuetamente que se trata de una “Manifestación por los estudiantes desaparecidos”. Una de las jóvenes que aparece en la fotografía porta un cirio, lo cual tiende a reforzar el sentido de homenaje luctuoso.

Las fotografías publicadas en La Jornada y en Excélsior aluden a la concentración en el Zócalo de la Ciudad de México con la que concluyó la marcha. Sin embargo, muestran dos realidades completamente distintas.

En La Jornada (Figura 7) hay una construcción visual cuyos elementos la vuelven altamente simbólica: un gran conjunto de paraguas (con los que los manifestantes se protegían de la lluvia que cayó incesantemente), al centro de los cuales se erige un cartel con el emblemático 43, y al fondo, sobre un templete, aparecen manifestantes portando carteles con el rostro de los jóvenes. En el extenso pie de página se mencionan varias de las ciudades que se sumaron a esta movilización.

Fuente: La Jornada (2015).

Figura 7 Lucharemos hasta encontrarlos (La Jornada

Por su parte, Excélsior que, como se advirtió en el análisis de su titular, invisibilizó la marcha en primera plana, mostró una imagen panorámica del Zócalo semiconcurrido y que, en modo alguno, sugiere el motivo que hizo converger en él a las personas que se observan a la distancia. No hay pie de foto, y el texto que aparece en la parte inferior de la misma, aunque da protagonismo a los padres de los normalistas, no permite reconocer rostro o cartel alguno (Figura 8).

Fuente: Excélsior (2015).

Figura 8 Ya no les vamos a creer: padres de los 43 (Excélsior)  

Por último, dos de las fotografías presentan a personas aisladas, con notorias diferencias por cuanto al sentido de su inclusión.

Así, The Guardian presenta el rostro de una joven estudiante con el emblemático 43 en el rostro; el pie de foto señala: “Students and relatives of the 43 missing students from Ayotzinapa take part during a protest in Mexico City, on Saturday” (Figura 9). Es de destacar que el texto sólo se refiere a dos tipos de actores: estudiantes y parientes de los 43 estudiantes desaparecidos.

Fuente: The Guardian (2015).

Figura 9 Estudiantes y familiares de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa participan en una protesta en la Ciudad de México el sábado (The Guardian

En The New York Times se presenta una fotografía en medium shot, de Ezequiel Mora, de quien se aclara en el pie de foto, que su hijo Alejandro estaba entre los 43 desaparecidos y que ha sido el único estudiante identificado (Figura 10). El padre aparece solo, de fondo se ve una pared de ladrillos de adobe, su mirada parece dirigirse al cielo, como reafirmando lo que de él se señala en la entrevista: “Como católico, Ezequiel Mora debatía qué tipo de misa ofrecer para su hijo de 21 años…” (New York Times, 2015). El aislamiento en el que se colocó a este padre y su dilema, hace recordar a Sloterdijk (2009), quien plantea cómo:

En el ámbito de las situaciones burguesas se alza un implacable sistema, definido por crear distancias entre los sujetos, que aísla a los individuos entre sí, y dirige a cada uno de ellos hacia el esfuerzo solitario de tener que llegar a ser él mismo (p. 14).

Fuente: New York Times (2015).

Figura 10 Ezequiel Mora, cuyo hijo, Alexander, estaba entre los 43 estudiantes que desaparecieron hace un año (New York Times

No parece un hecho aislado esta forma de tratar una nota en torno a una amplia movilización social, donde el combate o la protesta quedan subsumidos por las emociones, como sugieren Pfetsch y Esser (2012):

Hay una fuerte presión para dar respuesta a los sentimientos de los públicos y comercializar sus mensajes en forma adecuada ... Aquí se pueden identificar efectos persuasivos en actitudes, afecciones, respuesta a llamados emocionales (p. 31).

Una significativa adición visual en la versión en español de esta misma nota fue la incorporación de una segunda fotografía, además de la de Ezequiel Mora (que aparece en primer lugar). En este caso se trató de una toma de la marcha, donde en primer plano (casi ocupando la mitad inferior del encuadre) aparece la bandera de México, cuyo escudo ha sido remplazado por la leyenda “nos faltan 43” (Figura 11). Lo combativo de la imagen, no obstante, es matizado con la descripción del pie de foto, según el cual miles de personas marcharon para “recordar” a los 43 estudiantes desaparecidos. No obstante, esta imagen solo fue presentada para los lectores hispanos.

Fuente: New York Times (2015).

Figura 11 El sábado, miles de personas marcharon por la Ciudad de México para recordar a los 43 estudiantes que desaparecieron hace un año en el estado de Guerrero (New York Times

Por último, presentamos una visión general de conjunto de cómo fue abordada la marcha en cada uno de los periódicos, integrando los principales componentes de cada una (titular, fotografía, pie de foto y subtitulares).

Para El Universal esta marcha revistió un indudable interés periodístico, a juzgar por el lugar prominente (nota principal al día siguiente). La concurrida presencia y su carácter pacífico fueron los elementos más destacados; no obstante, lo masivo se minimizó al citar, en el cuerpo de la nota, las estimaciones del Gobierno del Distrito Federal (que calculó apenas 15 mil); de igual forma, se le restó fuerza a los contingentes que se movilizaron al clarificar, en el pie de foto, que no todos los que salieron en la imagen eran manifestantes que hubiesen acudido ex profeso, pues hubo también “apoyo de ciudadanos que se detuvieron a los costados del Paseo de la Reforma”.

En La Jornada lo más destacable fue el apoyo internacional, al haber redactado el único titular de la muestra que dio cuenta de las protestas en México y el mundo. La lucha no fue, por otra parte, un acto de rememoración o contemplación pasiva, sino una protesta, enmarcada, por cierto, en otros movimientos de protesta.

Excélsior colocó la nota sobre la marcha en la sección inferior de la primera plana, en cuyo titular principal (“Saturan cárceles con reos por droga”) dio cuenta de un hecho que podría, incluso, servir como un argumento que se intentó manejar en fuentes oficiales, que afirmaron que los 43 jóvenes estudiantes fueron desaparecidos por sus vínculos con el narcotráfico.

Por cuanto a los diarios de América Latina, en El Clarín se hizo evidente una mayor cercanía hacia elementos simbólicos altamente expresivos en México y el mundo, a juzgar por la inclusión de un cartel con Emiliano Zapata como elemento visual notorio en la fotografía. Sin embargo, no se advirtió un interés por sumar a la comunidad de sus lectores de habla hispana, pues no se aludió a las réplicas en otros países, sino solo “en el interior del país”. Por otra parte, uno de los personajes más impugnados a lo largo de la marcha (Enrique Peña Nieto) salió bien librado en los subtitulares: “El presidente Peña Nieto se comprometió a resolver el brutal crimen”.

O Globo de Brasil dio cuenta de un papel activo por parte de los manifestantes, quienes salieron no solo a marchar, sino también “a pedir solución” por la desaparición de los estudiantes, cuyos rostros, plasmados en las pancartas, fueron mostrados en primer plano. Sin embargo, el apoyo del diario a esta causa democrática no incluía la referencia a movilizaciones en otros países, y el acontecimiento quedó confinado a México.

The New York Times fue prolijo en una estrategia muy empleada para desarticular las posibilidades de protestas colectivas. Se dio cobertura al tema, pero circunscribiéndolo a una tragedia personal, un relato desgarrador de un padre con el semblante triste, el pelo encanecido y la mirada hacia lo alto, como pidiendo resignación.

Por cuanto a los diarios europeos, El País mostró la marcha como un tema ya conocido, al que le dedicó amplia información, incluso una galería fotográfica. No obstante, si bien aludió al tema de la indignación y las sospechas frente a la falta de claridad en la investigación de este crimen, no mencionó las muestras de solidaridad en otros países, incluyendo aquel donde se publica este diario.

The Guardian se apoyó visualmente en la fuerte carga simbólica que suscita la invocación del número “43”, al publicar en primer plano el rostro de una joven con la emblemática cifra pintada en su mejilla. Utilizando como estrategia el discurso directo, se construye para los lectores mexicanos un mensaje que invita a tomar la palabra: “Protester says the latest demonstration ‘sets an example for all Mexicans to wake up and not be silent’” (The Guardian, 2015). Sin embargo, la solidaridad del medio no trascendió fronteras, y la marcha fue concebida como un episodio estrictamente nacional.

Por último, Le Monde que en su titular alude a que la marcha ha suscitado una amplia emoción internacional y representa un duro golpe a la credibilidad del gobierno de Peña Nieto, calificó a los estudiantes como muertos y no como desaparecidos; asimismo, neutralizó la marcha visualmente, al publicar una imagen a la que lacónicamente tituló: “A México, le 26 septembre 2015”.

Conclusiones

La exploración precedente da cuenta de que, en diversos puntos geográficos, lo ocurrido en Ayotzinapa ha dado la vuelta al mundo y generado un conjunto de referentes altamente simbólicos, especialmente la invocación a “los 43 desaparecidos”. No obstante, en el discurso periodístico la información sobre la movilización desplegada para protestar fue tratada con cautela. Así, 6 de los 9 periódicos destacaron la nota como un tema que atañe a México, y no mencionaron la adhesión a esta causa en otros países; el Día de la Indignación quedó mayormente relegado por estos medios a una movilización nacional. En otros, la nota dio prevalencia al homenaje luctuoso, a la conmemoración, al hecho de recordar a los jóvenes, y se minimizó la movilización social. Se observó asimismo una generalización de quienes marcharon (solo “miles” como sustantivo), donde irónicamente el número tendió a reducirse visto desde dentro, pues las decenas de miles o los 50 mil reportados en The New York Times, Le Monde o El País, se redujeron a 15 mil o 18 mil para 2 de los 3 medios locales.

En el conjunto de titulares y fotografías principales, se destacaron varias estrategias discursivas para dar cuenta de la marcha, sin concebirla como una movilización social: reducir la protesta al calvario emocional de uno de los padres de los desaparecidos (como quedó plasmado en The New York Times); volver invisibles a los manifestantes, a los padres y a los estudiantes (como se hizo en la portada de Excélsior), o hacer de la marcha un cortejo fúnebre de homenaje (como se le reconstruyó en Le Monde).

Todos estos mecanismos, con los que una movilización política se convierte en un episodio pacífico, aséptico, emotivo, invisible, conmemorativo o de dolor frente a un pasado ignominioso (sin llamar a juicio a los responsables), no deberían causar extrañeza. A fin de cuentas, los diarios ocupan un lugar de privilegio; su compromiso por apoyar causas democráticas no puede supeditarse a un interés aún mayor y que tiene que ver con su carácter comercial. Como plantea Chomsky (2007):

Los principales medios de comunicación -en particular los medios de élite que establecen el programa que los demás suelen seguir- son grandes empresas que “venden” públicos privilegiados a otras empresas. No podría constituir una sorpresa el hecho de que la imagen del mundo que presentan reflejara las perspectivas y los intereses de los vendedores, los compradores y el producto (p. 20).

Los muertos y los desaparecidos en México, como seguramente ocurre en otros países, son un innegable tema de interés periodístico, sin que ello equivalga a una confrontación, abierta o sutil, frente a los grupos de poder. La mirada comparada puso en evidencia algunos mecanismos para neutralizar el potencial político de la información: dar cuenta de una marcha como algo periodístico, pero mermando su capacidad de movilización; confinarla a una conmemoración en torno a un episodio ya pasado, y para el que cabe esperar resignación, en el mejor de los casos, o explotar el costado emocional del asunto y condolerse por el sufrimiento, abordarlo como un drama social, una tragedia familiar (la de los padres de los 43 estudiantes) o, incluso, como un dilema meramente individual. Todo lo anterior salió a la luz al disponer de un corpus de periódicos cuyos titulares y fotografías, como ocurre en los tiempos del periodismo digital, han sido pensados para diversos públicos, en distintos países e idiomas, y poder comparar aquello en lo que coincidieron y en lo que difirieron.

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2En el caso de The New York Times se incluyó no solo la versión publicada en inglés el día de la marcha, sino también la traducción al español de la misma en la sección “America” dos días después (28 de septiembre).

Cómo citar este artículo:

Salgado Andrade, E. (2018).png de la marcha por el primer aniversario de Ayotzinapa. Un estudio comparado en titulares y fotografías de la prensa internacional. Comunicación y Sociedad, e6736. DOI: https://doi.org/10.32870/cys.v2019i0.6736

Recibido: 25 de Abril de 2017; Aprobado: 03 de Octubre de 2017; : 16 de Enero de 2019

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