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Comunicación y sociedad

versión impresa ISSN 0188-252X

Comun. soc  no.28 Guadalajara ene./abr. 2017

 

Presentación

Presentación

Francisco Hernández Lomelí1 

1 Universidad de Guadalajara. Correo electrónico: francisco.hernandez@csh.udg.mx

Este número de Comunicación y Sociedad abre con el artículo “Racismo en la imagen de los indígenas en los libros de texto gratuitos (2012-2015)” y es producto de la colaboración entre Sarah Corona Berkin y Rozenn Le Mûr. Las autoras se propusieron indagar cuál es la propuesta de diversidad en los libros de texto gratuitos publicados y distribuidos por la Secretaría de Educación Pública del gobierno mexicano. Para cumplir con el objetivo seleccionaron 522 ilustraciones que representan a indígenas y las sometieron a un riguroso análisis. La clave de interpretación de este ejercicio fue considerar el material iconográfico “como un discurso, que no solamente complementa al texto escrito, sino como un relato con autonomía propia”. De esta manera plantean que las imágenes no son neutras ni tampoco inocentes, “sino símbolos que estructuran formas de organizar el mundo y crear nombres”. Los resultados de la investigación muestran que los indígenas son representados como un gran bloque homogéneo y poseedores de culturas con un “carácter cristalizado”; es decir, culturas estáticas, sin dialéctica y sin capacidad de reconstrucción crítica o dinamismo alguno. El análisis de las imágenes sugiere la reproducción de un discurso racista, ya que el indígena actual se retrata de forma folklórica, en el campo, y se subraya su condición de pobreza y atraso cultural. Las imágenes analizadas no dan cuenta de la diversidad de escenarios donde se desarrollan las culturas indígenas: desierto, sierra, selva, ciudad. Esto se complementa con una visión exaltada del pasado prehispánico; una sobreexposición del “indio muerto” como en su momento criticó Bonfil Batalla.

Natalia Aruguete es la autora de “The agenda setting hypothesis in the new media environment”. Como el título sugiere, la autora se propuso revisar sistemáticamente un conjunto de estudios que reflexionan sobre la relación entre nuevos y viejos medios en lo que respecta al establecimiento de la agenda. Se trata entonces de poner a prueba los supuestos teóricos y hallazgos empíricos surgidos de la tradición de la agenda setting, pero ahora aplicados a weblogs y a Twitter. ¿Son las redes sociales las que establecen los temas de conversación o estas solo repiten los temas de conversación que proponen los viejos medios?, ¿los nuevos medios constituyen un reto para los estándares tradicionales del periodismo o tan solo actúan como una herramienta de obtención de información ya normalizada?, ¿son los trending topics una cuantificación válida de la expresión de la opinión pública? Los estudios analizados por la autora no ofrecen una respuesta contundente a cada una de las preguntas; los resultados obtenidos son “heterogéneos” y obtuvieron “conclusiones variadas”, dependiendo del tipo de problema social abordado. De ahí que la recomendación de la autora es estudiar los mensajes noticiosos en el contexto en que son producidos.

Claudia Mellado, Patricio Cabello y Rodrigo Torres se propusieron caracterizar cuál fue la cobertura noticiosa de los asuntos sociales en la prensa durante el periodo de la postdictadura en Chile (1990-2010). El interés principal fue identificar tanto a los actores sociales como a las fuentes utilizadas en 2 431 ítems noticiosos procedentes de cinco diarios chilenos de circulación nacional. La importancia de este ejercicio radica en el reconocimiento de que las empresas productoras de información periodística se enfrentan al impulso de presentar un producto noticioso más atractivo al público, y competitivo frente al resto de los medios de comunicación. Los autores advierten que, si bien hay cambios en el tratamiento informativo a lo largo del tiempo, es posible dar cuenta de tendencias firmes. Por ejemplo, en el tratamiento de los asuntos sociales la presencia de los actores del mundo político “es muy relevante”, pero al mismo tiempo es posible observar “la emergencia progresiva de un actor ciudadano”. Respecto de las fuentes la prensa parece mantener una “postura tradicional”, ya que prevalece “la élite política” seguida de la “sociedad civil” como fuente de información.

El artículo de Laura Rosenberg “Etnografía del trabajo periodístico. Apuntes sobre la inserción del investigador en la sala de redacción de un diario argentino”, se inscribe en la tradición de los trabajos académicos de la sociología de la producción de noticias, los estudios de las rutinas productivas o el newsmaking. La autora se propuso dar a conocer las dificultades y las decisiones que son tomadas en la sala de redacción para decidir qué material noticioso es publicable. Al mismo tiempo dio cuenta de cómo su presencia en la redacción afectó la compresión y el análisis de las rutinas productivas del diario bonaerense Tiempo Argentino. Este acto de reflexibilidad fue necesario para la creación de tres categorías analíticas (“Qué significa ser periodista”, “Construyendo la noticia” y “Las condiciones de trabajo”) que le permitieron ordenar e interpretar el trabajo etnográfico.

En el artículo “La diversidad cultural: ¿es posible su aplicación en el sector audiovisual?” su autora, Alejandra Val Cubero, nos propone un recorrido por la antropología social, los estudios culturales y postcoloniales con el fin de rastrear los antecedentes del concepto de diversidad cultural mismo que, de acuerdo con la autora “está relacionado desde sus inicios con el término cultura”. Sin embargo, el antecedente inmediato anterior es “excepción cultural”. Este concepto fue ampliamente esgrimido en las negociaciones de los acuerdos de libre comercio de finales de los años ochenta del siglo pasado porque defendía la idea de que el sector audiovisual no podía ser tratado como una simple mercancía, más en los mercados internacionales. Val Cubero propone que la normalización del concepto se da en el documento “Convención de la UNESCO sobre la Protección de la Diversidad de las Expresiones Culturales” de 2005. Y a pesar de que el término diversidad cultural “sigue siendo un concepto ambiguo e impreciso” es posible su aplicación en el sector audiovisual.

Son los grupos sociales quienes moldean las tecnologías para adaptarlas a sus gustos y necesidades; este proceso de apropiación no está exento de tensiones e incluso de contradicciones. Dichos principios también aplican a las tecnologías de la información y la comunicación; por ejemplo, grupos de migrantes en todo el mundo utilizan Internet para establecer vínculos con sus comunidades de origen. En el artículo “La introducción de la lengua huasteca a Internet. Una estrategia para crear comunidades virtuales en lenguas amerindias”, José Luis González Compeán, Anuschka van’t Hooft, Jesús Carretero Pérez y Luis Flores Martínez, presentan un estudio de caso en donde narran cómo elaboraron una metodología basada en redes sociales para crear comunidades virtuales de hablantes de lengua huasteca. Se buscó estimular la creación de contenidos en esa lengua además de enlazar a quienes la hablan y han migrado con sus comunidades de origen. A dos años de esta iniciativa los promotores reportan que los participantes poco a poco “toman el control y se apropian” de los espacios virtuales generados.

La radio es un medio de comunicación que se ha adaptado tanto a la convergencia tecnológica como a las tendencias de la globalización respecto de los cambios corporativos, la producción y la circulación de formatos. El artículo de Virginia Medina Ávila “Radio y buen humor. Dos experiencias en la radio latinoamericana: La Luciérnaga en Colombia y El Weso en México” es un buen ejemplo de cómo un conglomerado español de medios, el Grupo PRISA, tiene intereses en la radiodifusión colombiana (a través de Caracol Radio) y mexicana (a través de Radiópolis). Esta fórmula multinacional facilita la circulación y adaptación de formatos, misma que repercute favorablemente en las finanzas del grupo español. Un formato radiofónico que combina información, música, crítica política y humor ha demostrado ser una potente mezcla suficiente para apoderarse de los primeros sitos de las preferencias del público. La autora sostiene que el humor “elemento indisoluble a la esencia humana, ha formado parte de los contenidos de la programación radiofónica. Los humoristas continúan con la difícil labor de establecer con quienes escuchan la radio ese vínculo maravilloso de complicidad y acompañamiento”.

Además de estos artículos, este número incluye dos reseñas, la primera la realiza Tanius Karam al libro Comunicación: Memorias de un campo. Entrevistas de Mario Kaplún a los padres fundadores, cuya coordinadora es Beatríz Solís. La segunda reseña presenta al libro realizado por Yolanda Meyenberg y Rubén Aguilar: La comunicación presidencial en México 1988-2012, texto que reseña Frida V. Rodelo.

Como se aprecia, la diversidad temática, de enfoques y resultados invita a leer este nuevo número de Comunicación y Sociedad.

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