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Comunicación y sociedad

versão impressa ISSN 0188-252X

Comun. soc  no.20 Guadalajara Jul./Dez. 2013

 

Artículos

 

Radiografía de la prensa diaria en México en 20101

 

The daily press in Mexico in 2010

 

Claudia I. García Rubio2

 

2 Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, México. Calle del Puente 222, Col. Ejidos de Huipulco, C.P. 14380; Tlalpan, México, D.F. Correo electrónico: claudia.rubio@itesm.mx

 

Fecha de recepción: 05/01/12.
Aceptación: 16/04/12.

 

Resumen

El artículo presenta el panorama de la prensa diaria en México en 2010: número de títulos, circulación, prensa de circulación nacional y edad promedio. También ofrece un estudio de la correlación entre tasa de penetración de la prensa y determinadas estadísticas sociodemográficas. La información base de este estudio proviene del Padrón Nacional de Medios Impresos, consultada en abril de 2010.

Palabras clave: Periódicos, prensa en México, oferta y consumo.

 

Abstract

This article provides an overview of the Mexican daily press using several industry indicators provided by Mexico's National Registry of Print Media. The piece identifies the correlation between the penetration rate of the press and socio-demographic statistics available at the time of this study's analysis.

Key words: Newspapers, Mexico's print media, supply and consumption.

 

Introducción

La prensa es el medio más antiguo de todos. A lo largo de más de cinco siglos ha sido actor y testigo de profundas transformaciones técnicas, sociales y políticas. A Nueva España, la imprenta llegó casi un siglo después de que Gutenberg la perfeccionara. En 1539 la odisea de la prensa inició con la primera imprenta de Nueva España cuyos primeros impresos tenían un carácter religioso, comercial y político-militar. Entre 1722 y 1810, la prensa colonial se caracterizó por desarrollar un periodismo gacetero a la imagen de la prensa europea, pero reflejando los intereses comerciales, estratégicos y clericales de la monarquía española.

El curso de la prensa cambió durante la gesta de ideas independentistas. Nacieron publicaciones de corta vida tanto para diseminar las ideas emancipadoras como para defender a la monarquía decadente. Una vez conquistada la independencia, la prensa gozó de más o menos libertad según el gobernante en turno. Numerosos periódicos aparecieron y desaparecieron durante la segunda parte del siglo XIX, mientras que pensadores liberales desarrollaron los primeros productos informativos o los primeros prototipos de prensa moderna. Fue así como diarios con una vida más longeva como El Siglo XIX, El Monitor Republicano o El Diario del Hogar pueden ciertamente ser reconocidos como los primeros prototipos de la prensa moderna, aunque enfrentaron numerosas dificultades que les impidieron prosperar y transitar hacia una prensa de masas.

La aparición del diario porfirista y con influencia estadounidense El Imparcial, marcó, según algunos historiadores, el inicio de la prensa industrial mexicana al considerar que contaba con características comunes a la de sus pares occidentales.3 Sin embargo, lo que definitivamente quedaba pendiente era un público lector suficientemente educado, extenso y con cierta capacidad económica para poder adquirir y leer la prensa, una mayor urbanización del país para mejorar el acceso del producto noticioso y desde luego un clima de libertad de expresión y de imprenta que permitiera auténticamente el auge de la prensa moderna, de masas, que conocieron los países europeos y Estados Unidos desde mediados del siglo XIX.

Al tiempo que se promulgaba la Constitución de 1917 nacieron los periódicos modernos de México: en la capital en 1916 y 1917, El Universal y Excélsior, respectivamente y en Guadalajara en 1917, El Informador. Sin embargo, el monopolio de la información estaba por terminar. Mientras que la prensa moderna aspiraba a tocar al gran público, la radiodifusión hizo su aparición en la década de 1920 y 30 años más tarde, en 1950, la televisión rápidamente hizo sombra al medio escrito. En otras palabras, la prensa moderna mexicana naciente y sin haber tenido su apogeo tuvo que enfrentarse a la competencia que le representaba los nuevos y seductores medios de difusión.

A la par de los avatares de la historia, la prensa se enfrentó -y sigue haciéndolo- a relaciones perversas con la esfera gubernamental, entre las que destacan numerosos mecanismos informales que los gobiernos fueron progresivamente implementando para limitar la libertad de prensa (Carreño, 2000; Trejo, 1990), restringiendo así la promoción de información plural, objetiva y diversa y con ello la posibilidad de una ciudadanía mejor informada. El modelo tradicional de subordinación de la prensa al poder público mostró a la vez su firmeza y su vulnerabilidad con el emblemático golpe a Excélsior, y con la aparición de la revista Proceso se abrió una brecha en el camino periodístico, lo cual dio pie a la aparición de importantes diarios como La Jornada y más tarde Reforma (Riva Palacio, 2004). Pero además del esquema de sumisión de la prensa, la esfera gubernamental ha coadyuvado para mermar u orientar el desarrollo del sector hacia alguna dirección, tal como ocurrió con la cadena García Valseca.

A pesar de las dificultades políticas e históricas que ha tenido que sortear la prensa desde la Revolución al menos hasta 1994, los medios impresos han crecido en número y tirajes especialmente en la provincia (Sánchez, 1994). De hecho, es posible suponer que si ha aumentado el número de títulos también se haya incrementado el lectorado, asociado también a la mejora del nivel de escolaridad de la población.4

A todos estos cambios de la prensa y de la sociedad misma, hay que agregar que a finales de los años de 1990, tanto en México como en cualquier parte del mundo, las nuevas formas y soportes de ofrecer la información -en la llamada sociedad de la información- alteraron notablemente el consumo y la economía de la prensa, dando lugar a algunas afirmaciones que preconizan la desaparición de los impresos para migrar al espacio virtual. De hecho, no solamente se habla de la crisis de la prensa en países como Estados Unidos y los países europeos, sino también en Chile y en Argentina.5

Las previsiones del declive del papel son con frecuencia aplicadas a México. Sin embargo, proyectar el futuro de la prensa mexicana resulta azaroso a falta de la sistematización histórica de datos sobre el número de títulos en el nivel nacional y estatal, así como su circulación, su propiedad, sus lectores, entre otros. De hecho, es una laguna histórica que cada vez más historiadores de la prensa van llenando con sus investigaciones.

Algunos trabajos han obtenido datos relevantes sobre la prensa en distintos periodos o años de la historia del siglo XX. Entre 1876 y 1910, durante el porfiriato, con base en un índice hemerográfico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) de ese mismo periodo, se registraron 52 diarios en todo el país (Toussaint, 1989); en 1964, tomado como fuente el directorio Medios Publicitarios Mexicanos (MPM), en el nivel nacional se consignaron 220 diarios (González, 1965). En 1982, también con base en el directorio MPM, se registraron 345 diarios (Bohmann, 1994). Para 1985, a partir del Directorio de Medios Impresos, se consignaron 324 periódicos de aparición diaria (Toussaint, 1987).6

Los estudios mencionados han tenido una dificultad en común: disponer de cifras confiables para estudiar a la prensa. Hasta ahora no se ha logrado crear un índice nacional y estatal exhaustivo de publicaciones, así como tampoco contar con cifras claras sobre la circulación de la prensa. Respecto de esto último, varios investigadores han subrayado el oscurantismo en tirajes, poniendo en duda la confiabilidad de las cifras de circulación y tirajes de los impresos. De acuerdo con sus reportes, la prensa tiene tendencia a aumentar los datos de tirajes y circulación a fin de seducir a los anunciantes. Lo anterior significa que el tiraje no se ajusta a la demanda, sino a las expectativas de los anunciantes, propiciando que la prensa tenga grandes cantidades de devolución o pérdidas en impresión. De lo anterior se desprende que si la venta de ejemplares no es la principal fuente de ingresos, sí lo es la publicidad comercial y, a menudo también la gubernamental, que en ocasiones representa la principal fuente de recursos para el periódico, volviéndose a su vez crucial y estratégica en la línea editorial de la publicación (Bohmann, 1994; Toussaint, 1987; Trejo, 1990).

Este trabajo también se ha enfrentado al problema de contar con información confiable sobre el estado de la prensa. Sin embargo, hemos considerado que realizar el inventario de la prensa mexicana en una fecha determinada reciente aporta una aproximación útil para consignar el estado de la prensa nacional y dejar una base para futuros estudios.

Es por ello que este trabajo tiene el propósito de realizar un inventario de la prensa mexicana del año 2010 mediante el cual se conocerá el universo de diarios en el país, los principales cotidianos de acuerdo a su circulación, la llamada prensa de circulación nacional y la edad promedio de la prensa viva diaria. De ahí surgió un segundo objetivo que consiste en analizar la correlación entre la circulación total de diarios y algunos factores que condicionan su consumo: porcentaje de población urbana, analfabetismo, niveles de escolaridad y, en general, el Índice de Desarrollo Humano (IDH). Planteado de otro modo, el consumo de la prensa no solamente depende del interés individual de un lector, sino que requiere de ciertas capacidades, competencias culturales y accesos sociales (Sánchez, 1994) que le faciliten el acceso al producto informativo.

Después de exponer la metodología, este artículo presenta los principales resultados obtenidos del estudio de la prensa mexicana en 2010. Luego propone un análisis en el nivel nacional y estatal en el que se establece la correlación entre número de títulos, lo cual supone indirectamente el consumo de diarios, y determinadas estadísticas sociodemográficas que permiten la proliferación o no de la prensa. Por último, se abre la discusión y se presentan las conclusiones del trabajo.

 

Metodología

La información base de este estudio proviene del Padrón Nacional de Medios Impresos consultado en el portal de la Secretaría de Gobernación (Segob) en abril de 2010. Como se acaba de mencionar, el país carece de un índice de publicaciones completo y confiable y, ciertamente lo más cercano a ello, es el Padrón Nacional de Medios Impresos.7 Cabe precisar que los datos que aparecen en el Padrón son proporcionados y actualizados por los propios medios, de ahí que aparezcan dos limitaciones. Por un lado, se trata de un padrón incompleto; por simple constatación se puede afirmar que no abarca todas las publicaciones que circulan en el país. Calculamos que al menos circula 10% más de diarios en el país, toda vez que contabilizamos 307, mientras que el Padrón registra 279. Por el otro, los datos de circulación no pueden ser verificados, además de que a menudo no coinciden con las cifras publicadas por tarifarios comerciales especializados.8 Debido a lo anterior, es necesario advertir al lector que los datos que se presentarán a lo largo de este trabajo son aproximados.

Para realizar el inventario de la prensa mexicana construimos una base de datos a partir del Padrón. Imprimimos todas y cada una de las fichas registradas por cada publicación (Segob, s.f.) el 7 y 8 de abril de 2010. Cabe mencionar que el Padrón consiste en una ficha por cada publicación registrada por entidad federativa. La información que puede encontrarse por cada publicación es la siguiente: estado y municipio de edición, tipo de publicación, periodicidad, agrupación perteneciente, casa editorial, promedio de circulación pagada, promedio de circulación gratuita, ámbito geográfico de cobertura, perfil del lector, tarifas (nadie proporciona estos datos), fecha de fundación, presidente o director, director editorial, jefe de redacción, correo electrónico, página web, teléfono y dirección.

La construcción de la base de datos requirió varios meses de trabajo y a partir de ahí se analizó la prensa con la información disponible. Para aproximarnos a la prensa mexicana establecimos cuatro categorías: diarios de información general,9 especializados, populares y gratuitos. Se consideraron diarios de información general aquellos de contenido variado, que dividen la información en secciones y que están destinados al público en general, de estilo claro y conciso, sin importar su línea editorial. Por prensa especializada se entendió como aquella que ofrece información de un sector específico, el cual suele ser económico o financiero, aunque recientemente también de actualidad deportiva. Por diarios populares se consideró aquella prensa de corte sensacionalista, de bajo costo, que utiliza un lenguaje ordinario y su factor de venta está acompañado de grandes titulares y una carga visual muy notoria; a fin de vender explotan la fórmula: nota roja, escándalo, deportes, farándula y sexo. Por último, los diarios gratuitos los asociamos a su gratuidad, los cuales publican información periodística, presumiblemente de interés general; su distribución se hace en puntos estratégicos de las grandes ciudades.

Para conocer la edad promedio de los diarios vivos en 2010 en México, sacamos la media y estratificamos por decenios. Para establecer la correlación entre prensa y algunas estadísticas sociodemográficas, empleamos las cifras provenientes del Consejo Nacional de Población (Conapo) 2008; para la educación, retomamos las cifras oficiales de la Secretaría de Educación Pública (SEP), 2006-2007. Para tener un indicador del desarrollo humano de México y de cada uno de los estados, utilizamos el IDH, indicador elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), compuesto por tres parámetros: vida larga y saludable -esperanza de vida al nacer-, educación -tasa de alfabetización de adultos y la tasa bruta combinada de matriculación en educación primaria, secundaria y superior, así como los años de duración de la educación obligatoria- y nivel de vida digno -calculado por el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita medido en dólares internacionales.

 

La prensa diaria. Títulos y circulación

Según el citado Padrón Nacional de Medios Impresos, en México circuló en 2010, un total de 822 publicaciones de todas las periodicidades incluidas. Aquellas que registran un mayor número de títulos son las diarias, mensuales y semanales. Del total, 279 tienen una periodicidad diaria, se publican de lunes a viernes o de lunes a sábado; 293 son revistas mensuales;10 61 son publicaciones semanales;11 51 entre quincenales y catorcenales; 81 publicaciones bimestrales; 28 trimestrales; 9 semestrales; 2 cuatrimestrales, 1 publicación decenal, 1 bisemanario, 1 cada 40 días, 1 anual y 1 bianual. A estos datos deben sumarse 13 publicaciones registradas pero que no proporcionan información sobre formato, periodicidad o lugar de publicación.

Del universo de publicaciones, todas las periodicidades incluidas, 337 se imprimen en papel periódico y responden a los formatos comunes a los cotidianos (gran formato y tabloide), lo cual representa 41%, mientras que 486 impresos son presentados a modo de revista, es decir, 59% del total de publicaciones.

Como lo muestra la Tabla 1, en México, país de poco más de 106 millones de habitantes, se publica un total de 279 diarios. El número de títulos es muy variable según la entidad federativa. El Distrito Federal es la entidad que concentra la mayor cantidad de títulos, consignando 32 diarios y conformando 38.18% de la circulación total del país.

En los estados proliferan diarios que ofrecen información local, estatal o regional. Los estados que editan entre 10 y 16 diarios son: Tamaulipas con 16 títulos, Guanajuato con 14, Coahuila y el Estado de México con 13 títulos, Jalisco y Veracruz con 12 diarios, y Baja California, Puebla, Sinaloa, Sonora, con 11 títulos diarios cada uno, mientras que en el estado de Hidalgo se publican 10 títulos. Las demás entidades cuentan con menos de 10 diarios por entidad, aunque los estados de Tlaxcala y Zacatecas apenas publican 3 diarios cada uno.

La cantidad de títulos que se publican por entidad federativa guarda una relativa relación con la población total por estado. Las entidades cuya población supera los 5 millones de habitantes (Estado de México, Distrito Federal, Veracruz, Jalisco, Puebla y Guanajuato) cuentan con no menos de una decena de títulos diarios, con las consideraciones ya realizadas respecto del Distrito Federal. Sin embargo, contrasta notablemente la cantidad de títulos editados en Tamaulipas, Coahuila, Baja California, Sinaloa, Sonora e Hidalgo, ya que contando con poblaciones que apenas superan los 3 millones de habitantes editan más de 10 cotidianos.

La circulación total de los 279 periódicos diarios que se publican de lunes a viernes, o de lunes a sábado, es de 6 millones 161 mil 162 copias, de las cuales 89.27% corresponde a circulación pagada y 10.72% a la gratuita. Esto significa que, en promedio, los 279 diarios tienen una circulación de 22 mil 083 ejemplares diarios, representando una tasa de penetración promedio nacional de 57.75 ejemplares por cada mil habitantes.

A la imagen de los ya conocidos contrastes nacionales, la prensa presenta fuertes desigualdades. La tasa de penetración más elevada la tiene el Distrito Federal con 266.21 ejemplares por cada mil habitantes, incluyendo sus periódicos gratuitos; en contraste en Oaxaca, el Estado de México, Michoacán y Chiapas apenas circulan 17.22, 16.92, 15.20 y 10.42 ejemplares respectivamente por cada mil habitantes.

Si bien existe una gran cantidad de títulos, estos no encuentran en general un lectorado extenso, propiciando que numerosos diarios tengan muy poca difusión. Sin embargo, se observan contrastes significativos. Mientras que en Nuevo León circulan 8 diarios, logrando una circulación de 383 mil 506 ejemplares (6.22% de la circulación nacional), en Tamaulipas circulan 16 diarios con una circulación de 205 mil 754 copias, es decir, 3.34% de la circulación nacional.

En 2010, 197 diarios (70.61%) tenían una circulación inferior a 20 mil ejemplares, de los cuales 51 contaban con una distribución inferior a 5 mil ejemplares diarios; 57 una circulación que era de 20 mil a 50 mil ejemplares; 24 diarios de 50 mil a 199 mil 999 ejemplares y, tan solo uno, tiene una circulación superior a 200 mil ejemplares.

 

Principales diarios según su circulación

Como ya se mencionó, la circulación de la prensa diaria ha sido y sigue siendo históricamente baja. Las cuatro categorías de diarios (de interés general, especializados, populares y gratuitos), son los diarios populares, los recién llegados diarios gratuitos y algunos representantes de la prensa de información general sobria y más vigorosa aquellos que ocupan los primeros 20 lugares según su circulación.

Como puede observarse en la Tabla 2, el diario de mayor circulación en el país es La Prensa, siendo el único que reporta una circulación superior a 200 mil ejemplares, consignado 244 mil 299 copias. Fuera de este diario popular, de nota roja, 12 diarios dicen tener una circulación mayor a 100 mil ejemplares, entre ellos nuevamente destacan 4 diarios populares (Metro, Ovaciones, Esto y El Universal Gráfico), 3 de información general (Reforma, El Norte y La Jornada), 3 gratuitos (Más por Más, Publimetro y El Tren) y 2 especializados (El Financiero y Récord).

Los diarios gratuitos han encontrado un nicho de mercado en las grandes ciudades, destacando el Distrito Federal y en menor medida Guadalajara, en donde circulan respectivamente de 254 mil 223 y 101 mil 868 ejemplares diarios.

Tratándose del origen de los diarios, es posible observar que de los primeros 20 cotidianos con relación a su circulación, 15 se editan en la Ciudad de México, ilustrando nuevamente la centralización y el mercado más grande del país. La capital es también espacio para que los diarios de información general y especializados no gratuitos incrementen su circulación con una distribución gratuita selectiva. Tan solo para los primeros 20 diarios según su circulación, cinco diarios reportan una circulación gratuita de 64 mil 589 copias. En Monterrey dominan los diarios del Grupo Reforma, los cuales alcanzan una circulación pagada y total de 570 mil 664 ejemplares. En Guadalajara, no son ni El Informador ni Mural aquellos que tienen la mayor difusión, sino el diario popular Metro, del grupo Reforma. Por último, las ciudades de Mérida y Coatzacoalcos sorprenden por acoger los diarios de información general De Peso y el Diario del Istmo, respectivamente y figurar dentro de los primeros 20 diarios por circulación.

Otro de los aspectos también relevantes al estudiar la oferta de diarios de mayor circulación es la empresa editora. De los primeros 20 diarios destacan sobre todo tres grupos empresariales: Grupo Reforma, Organización Editorial Mexicana (OEM) y Mac Ediciones y Publicaciones. Sin embargo, es Grupo Reforma el que acumula la circulación más importante, alcanzando 570 mil 664 ejemplares de circulación diaria y OEM con una circulación de 446 mil 258 ejemplares diarios. Por su parte, el Grupo Mac Ediciones y Publicaciones para estos primeros 20 lugares es de 173 mil 604 ejemplares.

 

La prensa de circulación nacional no existe

La prensa de información general del Distrito Federal es comúnmente identificada como prensa de circulación nacional. Este reconocimiento supone que los diarios estén disponibles a lo largo y ancho del país oportunamente y con precio de venta como indica la primera página.12 El Universal, Reforma, La Jornada, El Financiero, Excélsior y Milenio son algunos diarios que comúnmente son considerados dentro de esta categoría.13

Sin embargo, al estudiar la cantidad de ejemplares que la llamada prensa de circulación nacional distribuye a los estados, el término empieza a resultar inapropiado. Si bien es cierto que El Universal, Milenio Diario, El Financiero, El Economista, Excélsior y El Sol de México envían ejemplares al resto de la República, también es necesario señalar que el volumen de ejemplares distribuidos es francamente irrisorio. A título de ejemplo, El Universal, uno de los diarios más claramente identificados como de circulación nacional, reporta una circulación los domingos de 117 mil 863 ejemplares y de 56 mil 138 ejemplares de lunes a sábado, de estos últimos 49 mil 792 ejemplares se distribuyen en el Distrito Federal, mientras que 6 mil 346 ejemplares son enviados a provincia; es decir, apenas 11.30% de la circulación total de un país que representa 91.72% de habitantes. A Chihuahua se envían 50 ejemplares en semana y 59 el domingo; a Yucatán le llegan 5 y 7 ejemplares, respectivamente; a Jalisco 112 y 131 ejemplares, respectivamente; al Estado de México le llegan más ejemplares que a ningún otro estado, siendo de cualquier modo mil 912 de lunes a sábado y 4 mil 084 los domingos, para una población de más de 14 millones de habitantes.

Si bien algunos diarios envían un mayor porcentaje de su tiraje a provincia, esta situación no representa una circulación significativa. El Financiero, por ejemplo, declara una circulación pagada de 91 mil 923 ejemplares y 27 mil 229 ejemplares gratuitos. Del total, 35 mil 920 ejemplares son enviados a la provincia mexicana. El diario Excélsior, por su parte, dice tener una circulación de 25 mil 357 ejemplares de lunes a viernes, de los cuales 8 mil 008 ejemplares son enviados a provincia, es decir, 31.58% de su circulación total. Milenio Diario declara una circulación promedio de 83 mil 183 de circulación total, de los cuales a los estados le llegan alrededor de 41 mil 116. Para La Jornada no es posible hacer el ejercicio toda vez que los números reportados resultan inverosímiles. Tampoco es posible para Reforma por no incluir dicha información.

En suma y en virtud de la información disponible, resulta incorrecto hablar de una prensa de circulación nacional. Parecería ser -antes que todo- una ambición más que una realidad. Lo que sí es posible evocar es que algunos de los periódicos conocidos como de circulación nacional son más bien periódicos considerados de referencia nacional y tienen mayor resonancia que la prensa local, lo cual ameritaría un estudio particular para precisar los correspondientes factores explicativos.

 

Edad promedio de la prensa diaria viva en 2010

La prensa nacional diaria viva tiene en promedio 29 años a 2010; como se muestra en la Tabla 3 nació en promedio en 1980.14 Del estudio se desprende que hasta 1940, los diarios tuvieron dificultad para sobrevivir, aunque esta fue superada por 16 diarios, incluido El Dictamen de Veracruz (1898), único diario vivo nacido en el siglo XIX. Los otros 15 sobrevivientes aparecieron esencialmente en la zona norte (Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Sonora y Tamaulipas), en la capital de la zona occidente (Colima y Jalisco), en el centro (Puebla) y en el sur del país tan solo Veracruz y Yucatán. Como se mencionó, de la última gestión de Porfirio Díaz sobrevivió uno, mientras que entre 1911 y 1940 perduran: El Universal (1916); La Opinión de Torreón (1917, actualmente del grupo Milenio); Excélsior (1917); El Informador de Guadalajara (1917); El Porvenir de Monterrey (1919); El Universal Gráfico (1922); El Siglo de Torreón (1922); Diario de la Opinión de Puebla (1924); El Mañana de Nuevo Laredo; Diario de Yucatán (1925); Ecos de la Costa (1927); El Heraldo de Chihuahua (1927); La Prensa (1928); El Imparcial de Hermosillo (1937) y El Norte (1938).

Si bien apenas 5.7% de los diarios vivos nacieron entre 1898 y 1940, desde 1941 la prensa diaria mexicana no ha dejado de incrementar la cantidad de títulos. Con relación a los diarios nacidos entre 1941 y 1970 se registran 61 diarios en circulación. Sin embargo, el verdadero incremento de la prensa tuvo lugar en el periodo comprendido entre 1971 y 2010 (abril) puesto que en ese periodo se consignan 202 cotidianos en circulación. Dicho de otro modo, la prensa diaria ha mostrado dinamismo al triplicar su cantidad de títulos entre 1941 y 1961 y, que a su vez, la volvió a triplicar entre 1971 y 2010 (abril). Incluso hay que destacar que el advenimiento de Internet y de los nuevos esquemas de convergencia mediática no han frenado la aparición de nuevos diarios en versión impresa, los cuales comúnmente coexisten con sus versiones en línea, así como con numerosas propuestas de periódicos en línea y de información en general. Esto último hace suponer que la nueva tecnología ha ampliado la difusión de los diarios tanto en el nivel nacional como mundial, fortaleciendo y aumentando la presencia de las empresas periodísticas no solo en Internet sino también en televisión.

 

Desigualdad informativa. Prensa diaria, tasa de penetración y niveles sociodemográficos

Esta parte del estudio consiste en un análisis de corte sociodemográfico en el que se busca conocer la eventual correlación entre la circulación total de la prensa diaria y estadísticas sociodemográficas relativas a su consumo. Tomando en consideración que la prensa es un subsistema que está determinado por condiciones existentes en un sistema más amplio, la prensa requiere circunstancias que permitan que el producto llegue a las manos del gran público. De manera concreta, el producto informativo necesita ser leído, distribuido y comprado (normalmente). De ahí que, a diferencia de la radio o de la televisión, el producto informativo requiere naturalmente que los usuarios sepan leer, que llegue físicamente a todas las localidades a través de caminos, que el lector sepa interpretar adecuadamente la información y que pueda en general desembolsar una cierta cantidad diaria para adquirir el periódico.

Es por ello que la tasa de penetración por mil habitantes será el indicador-eje que nos permitirá cruzar datos con el porcentaje de analfabetismo, de población urbana, así como la escolaridad en grados y el IDH. En la Tabla 4, las entidades federativas están ordenadas de acuerdo a la tasa de penetración de la prensa. Como resultado de este estudio, encontramos que a la imagen del país, las disparidades internas en términos de circulación de ejemplares son notables: el porcentaje de analfabetismo, el nivel de escolaridad, el porcentaje de urbanización y el IDH guardan relación con la tasa de penetración de la prensa por mil habitantes en las entidades del país. En términos generales, podemos afirmar que naturalmente a menor analfabetismo, mayor nivel de escolaridad, a mejor urbanización, mejor IDH, la prensa se encuentra en condiciones más propicias para su florecimiento. De ahí que es posible asociar prensa con educación, urbanidad y bienestar general, que comprende capacidad económica.

A partir de la Tabla 4 es posible distinguir claramente los extremos. Encabezando se encuentra el Distrito Federal, entidad que mejores cifras reporta, todas ellas por encima de la media nacional: primer lugar en tasa de penetración por cada mil habitantes (266.21 ejemplares), el menor analfabetismo en nivel nacional (2.5%), la escolaridad en grados más elevada (10.8 años de estudios, lo que corresponde a primer año de bachillerato), el porcentaje de población urbana más alto (99.7%) y el IDH más elevado (0.8837). En contraste, Chiapas reporta el rezago más importante: la tasa de penetración más baja en el nivel nacional (10.42 diarios por cada mil habitantes), el mayor porcentaje de analfabetismo (20.6% de la población), la escolaridad más baja en el nivel nacional (6.6 grados), el porcentaje de población urbana apenas alcanza 47.7% y ocupa el último lugar en IDH de todo el país.

Saber leer es condición para acceder a la prensa. Por lo tanto, el analfabetismo, entendido como la falta de instrucción elemental en un país y que se refiere especialmente al número de ciudadanos que no sabe leer, niega la posibilidad de hacerlo. Si bien en México, este ha retrocedido en los últimos 30 años, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) (el porcentaje de personas analfabetas de 15 y más años bajó de 25.8% a 8.4% en 2010) aún con la disminución de este rezago, a la prensa le es imposible tocar a casi 9 millones de habitantes que podrían ser lectores potenciales y que son marginados por su falta de instrucción elemental. La Tabla 4 nos permite observar cómo a medida que se incrementa el analfabetismo obviamente cae la tasa de penetración de la prensa.

Tratándose de la escolaridad, la prensa también requiere de ciertas competencias educativas para que el individuo comprenda información más o menos elaborada y compleja. De ahí que conocer el nivel de educación de una población indicará indirectamente el tipo de diarios y de información que puede o no consumir. En México durante 2010, los habitantes de 15 años y más tienen en promedio 8.1 grados de escolaridad, lo que significa un poco más del segundo año de secundaria.15 La de por sí precaria instrucción permitirá optar por un diario de mayor o menor profundidad.

El promedio de 8.1 grados de escolaridad reporta desviaciones notables. Tan solo San Luis Potosí, Tabasco y Colima, entre algunos otros, se encuentran cercanos al promedio nacional. Sin embargo, estados como Veracruz, Puebla, Guerrero, Oaxaca, Michoacán y Chiapas se encuentran claramente por debajo del promedio nacional, mientras que el Distrito Federal o Nuevo León, alcanzan los 10 grados de escolaridad. Estos contrastes se reflejan claramente en la tasa de penetración de la prensa.

La urbanización es otra condición para que la prensa pueda estar en circulación, ya que naturalmente el producto informativo requiere de caminos acondicionados y preparados, dotados de luz, pavimento y demás servicios, para poder llegar a los usuarios. En México, el porcentaje promedio de urbanización es de 76.1%. Nuevamente en este registro los contrastes son notables. En la Tabla 4 vemos el decrecimiento progresivo del porcentaje de población urbana acompañado del empobrecimiento de la tasa de penetración de la prensa.

En lo que respecta al IDH, también es posible observar, como este va decreciendo más o menos a la par que va cayendo la tasa de penetración de la prensa.

Los tres indicadores mencionados en su conjunto se acercan al IDH que supone también servir de parámetro del bienestar humano y que incluye el factor económico, por lo cual es útil para contrastarlo con las cifras de los productos informativos.

Más allá de los extremos que representan el Distrito Federal y Chiapas, tal vez podamos dividir el país en tres tercios o rangos en función de sus cifras. La primera correspondería a las primeras 10 posiciones por tasa de penetración, en donde se encuentran tanto entidades del norte -Nuevo León, Sonora, Coahuila, Tamaulipas y Baja California-como extrañamente del sureste -Yucatán, Quintana Roo, Campeche y Tabasco- (señaladas en la Tabla 4 con un asterisco).

En los estados del norte observamos una cierta coherencia entre el IDH, la escolaridad promedio (más de nueve años), la población urbana (al menos 85%) y relativos bajos márgenes de analfabetismo (menos de 4.4%). De acuerdo con nuestros hallazgos, dichos estados tienen una tasa de penetración que oscila entre 54.30 y 87.30 ejemplares por cada mil habitantes, cifras cercanas a la tasa promedio nacional de 57.75 por cada mil habitantes.

Para los estados del sureste, observamos incongruencias notables entre las relativas tasas de penetración elevadas y el porcentaje de alfabetismo de la entidad (Yucatán, 10.7%; Quintana Roo, 6.5%; Campeche, 10.9%; Tabasco, 8.4%). La urbanización para estas entidades es también motivo de atención particular, especialmente para el caso de Tabasco que tiene una población urbana de 55%. Asociado al analfabetismo, observamos un nivel de escolaridad cercano al promedio nacional, un alto porcentaje de población rural y un IDH muy inferior a los estados ubicados en el primer tercio. Esta situación atípica hace poco creíbles los resultados obtenidos, por lo que sería necesario conocer los tirajes reales para conocer la penetración real de la prensa diaria y su modelo de negocios.

Una segunda división tal vez pueda asociarse a los estados de la parte central del país, que se encuentran en el eje del Trópico de Cáncer o por debajo de él; estos tienen -en general- una tasa de penetración inferior al promedio nacional (57.75 por cada mil). Entre ellos se encuentran: Morelos, Jalisco, Hidalgo, Colima, Chihuahua (norte, excepción) Aguascalientes, Baja California Sur, Sinaloa, Nayarit, Querétaro, Tlaxcala, Durango, San Luis Potosí y Guanajuato. Para estos estados, el grado de urbanización se localiza entre 86.1% y 69.7%, lo cual representa un freno considerable para la prensa.

Un tercer rango de estados, entre los que se encuentran Veracruz, Puebla, Guerrero, Zacatecas, Oaxaca, Estado de México, Michoacán y Chiapas, comparte rasgos comunes, caracterizados por el rezago y la precariedad. Primero, la prensa tiene una tasa de penetración inferior a 30 ejemplares por cada mil habitantes. Michoacán y Chiapas son los estados menos informados por los diarios; Chiapas se encuentra en la última posición con apenas 10.42 ejemplares por mil habitantes. Segundo, son los estados que registran un analfabetismo superior a 10% (salvo Zacatecas, 6.8% y Estado de México, 5.1%), encontrando nuevamente el analfabetismo más agudo en Chiapas, con 20.6% de la población. También encontramos en estos estados el porcentaje más alto de población rural, salvo en el Estado de México (87.1%) y nuevamente Chiapas figura como el estado menos urbanizado, con 47.7% de la población.

 

Discusión y consideraciones finales

La prensa en México se encuentra en una situación difícil. Aunque no han dejado de aparecer nuevos diarios, el número de títulos y su circulación están en regresión. Respecto de la cantidad de diarios que se publican en México, podemos afirmar -a partir de la fuente consultada y en comparación con los estudios previos mencionados- que existe un declive en el número de títulos de edición diaria. Durante el porfiriato se registraron 52, en 1964 se determinaron 220, en 1982 se conocieron 345 (máxima histórica consignada) y luego empieza a decaer el número de títulos quedando en 324 para 1985 y 279 para 2010.

Si esta información la cruzamos con la fecha de aparición de nuevos diarios y si pudiéramos hablar de tasa de natalidad y de mortalidad de la prensa, queda claro que la tasa de natalidad es menor a la tasa de mortalidad en este sector. Lo anterior significa que si bien desde los años de 1970 perdura el entusiasmo por apostar por nuevos títulos en su versión impresa (véase Tabla 3), estos se enfrentan a condiciones difíciles de sobrevivencia, limitando su longevidad. No obstante, la prensa en general ha alcanzado una mayor estabilidad que antes no conocía.

El declive no solamente se presenta en el número total de títulos diarios, sino también en su difusión. De acuerdo con las cifras de González (1965) en 1964, la circulación total era de 4 millones 229 mil 413 ejemplares; según Bohmann (1994) en 1982 era de 10 millones 128 mil 459; según Toussaint (1987), en 1985 era de 7 millones 914 mil 479, y más recientemente, según nuestro estudio, la circulación en 2010 fue de 6 millones 161 mil 162 ejemplares. Ahora bien, si consideramos que existe una tendencia a inflar los tirajes, y algunos diarios lo hacen presuntamente de manera exorbitada (por ejemplo el Diario del Istmo), estas cifras tendrían que ser todavía inferiores.

Este declive también se hace palpable en el cálculo de la circulación promedio por diario. De nuestra base de datos se desprende que la circulación promedio por diario en 2010 es de 22 mil 083 ejemplares, cifra inferior a la obtenida por Toussaint (1987) en 1985, de 24 mil 427 ejemplares. Queda sin embargo por determinar los factores explicativos que pueden ser de orden económico, social y político. Las razones son diversas, numerosas y estar en combinación: certificación de tirajes, tirajes menos inflados (aunque no es posible afirmarlo para todos los diarios), disminución o pérdida del lectorado por falta de tiempo o por incapacidad de entender la actualidad, falta de poder adquisitivo, desinterés por las noticias que publican los periódicos, desencanto general por la prensa, ganancia de terreno de la televisión y/o de Internet, entre otros más.

También de nuestro estudio se desprende que los diarios con mayor circulación son los populares, gratuitos y algunos de información general. Es posible inferir que el lectorado mexicano ha optado por una prensa económica o bien gratuita, la cual está asociada a bajos estándares de calidad. Tan solo algunos diarios de interés general gozan de una circulación relativamente extensa.

La reducida circulación de la mayoría de los diarios pone en evidencia que numerosos grupos o empresas periodísticas hacen grandes esfuerzos para ofrecer productos informativos sabiendo que no alcanzarán un lectorado extenso y considerable, al tiempo que abre la interrogante sobre el modelo de negocios de la prensa mexicana. Si observamos los títulos de los diarios de muy bajo tiraje encontraremos muchos diarios pertenecientes al principal grupo empresarial del país, la OEM, con lo cual podemos suponer que, al menos para este grupo, existen subsidios cruzados internos y un soporte periodístico que apoya dichos productos informativos.16

A partir del estudio es importante iniciar la discusión acerca del término de prensa de circulación nacional toda vez que como se evidenció: esta no existe propiamente. Además, si bien los principales diarios capitalinos tienen una circulación relativamente alta en el nivel nacional, esta es francamente baja, en contraste con diarios de interés general de otros países (García, 2010).17

Por último, la tasa de penetración de la prensa es reflejo de la situación sociodemográfica que prevalece en el país y en los estados. Los mejores números se encuentran en el Distrito Federal y, fuera de la capital, tal vez podríamos empezar a hablar de tres rangos respecto de los niveles de bienestar observados en el país, los cuales se traducen en número de diarios circulantes por mil habitantes. Se requieren de estudios específicos por región y/o por entidad para profundizar los conocimientos de la prensa nacional.

 

Conclusión

Hemos tratado de ver en este artículo el estado de la prensa diaria en México en el año 2010. A pesar de las dificultades que representa no contar con un índice exhaustivo y confiable, la base de datos creada a partir del Padrón Nacional de Medios Impresos (Segob, s.f.) aporta luz sobre el estado de la prensa diaria.

Sin embargo, resulta imperioso que las investigaciones futuras puedan encontrar una fuente con datos confiables que permitan extraer conclusiones contundentes sobre la prensa en México de modo que se pueda trazar la evolución y devenir de los medios mexicanos. Además, quedan pendientes más estudios de este tipo para establecer el estado de la prensa diaria en México.

Una vez más y a partir de la información que arrojó este estudio, resulta necesario no solamente dictar políticas públicas que fomenten la lectura de la prensa y estimulen su circulación a fin de apostar por una ciudadanía mejor informada y más participativa, sino que también se requiere seguir insistiendo en abatir la marginalidad y mejorar los niveles educativos y de bienestar en el país.

Conocer la situación de la prensa es de gran relevancia para la vida democrática de una nación, ya que refleja el grado de vitalidad y libertad de un sector que representa la piedra angular de la democracia: la libertad de prensa y que a su vez refleja indirectamente el interés social en la vida pública.

 

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Notas

1 Resultados preliminares de este trabajo fueron presentados en una ponencia del XXII Encuentro Nacional AMIC 2010. Esta investigación fue posible gracias al apoyo de la Dirección de Posgrado e Investigación del Tecnológico de Monterrey, mediante el programa Estancias de Investigación. Nelly Marina y Sara Arellano apoyaron en la creación de la base de datos.

3 Principales características de la prensa moderna: rotativas de gran tiraje y el linotipo, precio ínfimo de un centavo, una especialización del personal dentro de la empresa periodística, una diagramación moderna, grandes titulares, contenido de actualidad sensacionalista y superficialidad en los asuntos del gobierno (Castro, 2010, p. 24).

4 La escolaridad en México ha crecido en promedio nacional de 5.6 años en 1985 a 7.6 en 2000 (Huesca, 2004).

5 Cabe mencionar que gracias a los informes de certificadoras de circulación de la prensa de países como Estados Unidos, Canadá, Japón y ciertos países europeos se conoce el comportamiento del sector, su evolución e incluso pueden adoptar dispositivos o estrategias públicas y comerciales para continuamente corregir las tendencias que podrían llegar a ser negativas. Es decir, permite la toma de decisiones estratégicas del sector y a la vez transparenta la circulación de los periódicos de cara al lectorado, a los anunciantes, al gobierno y demás agentes.

6 El Directorio de Medios impresos fue un proyecto gubernamental que sirvió de referente para algunos investigadores; sin embargo, desde que se creó el Padrón Nacional de Medios Impresos de la Secretaría de Gobernación, el esfuerzo gubernamental y de las empresas periodísticas se orientó hacia el Padrón, relegando al Directorio. El 13 de mayo de 2010, dicho directorio apenas consignaba 91 diarios y 36 revistas; cabe señalar que otras fuentes tienen un carácter meramente comercial como el tarifario Vyasa o el directorio MPM.

7 Fue creado en 2003 y es auspiciado por la Segob a través de la Subsecretaría de Normatividad.

8 En México, cada empresa periodística solicita a la auditora o certificadora de su elección la certificación de sus tirajes y circulación. No hay obligatoriedad de recurrir a una sola validada por el sector.

9 A menudo también se les conoce como prensa "generalista".

10 Se editan 236 en el Distrito Federal, 29 en el Estado de México, 5 en Nuevo León, 3 en Jalisco y Veracruz, 2 en Aguascalientes, Baja California, Campeche y Quintana Roo y 1 en Nayarit, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas y Zacatecas.

11 Son 33 editadas en el Distrito Federal, 10 en el Estado de México, 3 en Nuevo León y Puebla, 2 en Aguascalientes, Baja California e Hidalgo y 1 en Campeche, Guadalajara, Nayarit, Sonora, Veracruz y Yucatán.

12 En esta categoría podríamos encontrar en Estados Unidos, los diarios The New York Times, USA Today o The Wall Street Journal, así como en Francia, Le Monde o en Inglaterra, The Times. Estos diarios circulan en sus respectivos países de manera extensa, nacional.

13 La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) a través del Consulado General de México en San Diego enlista lo que considera periódicos de circulación nacional: El Economista, La Jornada, Diario de México, El Financiero, El Sol de México, El Universal, Esto, Excélsior, La Crónica, La Prensa, Milenio, Reforma y Unomásuno (SRE & Consulado General de México en San Diego, s.f.).

14 De nuestro estudio también se desprende que las revistas semanales tienen en promedio nacional 17 años; aparecieron en 1993. El crecimiento significativo se registra después de 1991, mientras que en el periodo comprendido entre 1941 y 1990 apenas se consignan 16 revistas vivas. Entre 1991 y 2000 se mantienen 18 revistas, mientras que entre 2001 y 2010 se registran 24 revistas vivas.

15 Para tener una referencia internacional, entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), la mitad de los jóvenes adultos de hoy ingresa, en alguna etapa de su vida, a las universidades u otras instituciones que ofrecen una preparación similar, lo cual supone al menos 12 años de estudios.

16 El periódico con mayor circulación es La Prensa con 244 mil 299 ejemplares reportados y el de menor corresponde a Noticias de El Sol de la Laguna de Torreón, con una circulación de 745 copias, ambos propiedad de la OEM.

17 La Foha de São Paulo tiene un tiraje que supera los 300 mil ejemplares; El País y El Clarín alcanzan cerca de 500 mil ejemplares. Por su parte, The Times más de 600 mil ejemplares; ya más elevado, el USA Today alrededor de 2 millones de copias.

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